Bernardo (Bad End) #03

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Finales Malos

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  1. ¿Tal vez debería huir?
  2. Creo en Bernardo 

Elegir la primera opción 

No lo entiendo. No puedo decir que es lo que Bernardo está pensando. 

Me levanto de mi asiento. 

Gian: -Bueno, supongo que fue mi culpa. 

Bernardo: -¿Gian? 

Gian: -Después de todo, no estoy hecho para ser jefe. 

Con sólo esas palabras, me doy vuelta para salir de la habitación. 

Cavalli: -¡¿Puedes parar con esto ya, Gian?! ¡Nadie te está echando la culpa! 

Giulio: -Por favor, señor Gian, espere.

Iván: -Déjalo ir. Solo está haciendo un berrinche. 

Veo rojo, pero sigo caminando. Sé que es malo simplemente salir y dejar la reunión a medias de los capitanes, pero… 

…………………………………………………………………………………………

Gian: -Maldición, todas esas quejas. Ya no puedo seguir tratando con ellos…

Si realmente todo esto se reduce a un intercambio de capitanes, entonces ellos estarán seguros al 100% de lo mal que estamos. Realmente no sé lo que Bernardo está pensando….

No puedo seguir. Nunca he entendido lo que él está pensando. Incluso después de todo lo que sucedió la noche anterior. Justo esta mañana ¿cómo carajos pudo fingir que nada pasó?  

Además, no puedo soportar más estar a cargo de los teléfonos, no hay manera de que siga haciéndolo. Es como si Bernardo hubiera dejado caer todo el peso sobre mí… ¡Maldición! ¡Todo está hecho un desastre! 

Gian: -Podría ser esto el final para nosotros…

¿El final? ¿Para el CR-5? ¿Para mí? ¿Para Bernardo? Si es así, entonces, ¿qué debería hacer? ¿Morir con él? 

No hay manera de que lo haga. 

Sin embargo, aunque me quede, el plan de intercambio de los gánsteres capitanes se llevará a cabo, aunque ellos vengan o no. Necesito dinero. 

El pequeño cambio de dinero que tengo en mi bolsillo, no me va ser suficiente 

Gian: -¿Dinero…? Oh, ya se.

Recuerdo el efectivo que Bernardo obtuvo a través del intercambio monetario. Aquello también incluye mis ganancias. Él me dijo que no habría problema que lo use. 

……………………………………………………………………………………………

No hay guardias a la vista. Después de comprobar que la reunión había terminado, me dirijo hacia el estudio de Bernardo. 

Al entrar dentro del estudio….

Bernardo se encontraba sentado sumido en sus pensamientos, me mira, y luego….

Bernardo:- ¿Gian…?

Me mira preocupado. Como si estuviera realmente muy preocupado. Maldición, ¿por qué? 

A pesar de lo que hice ayer.

¡¿Qué es lo que quieres de mí?!

Bernardo: -¿Por qué te retiraste en medio de la reunión? Si hay algo que no te gusta, solo debiste decírmelo. Eso que hiciste es lo que haría un niño. 

Un niño ¿eh…? De todos modos, solo soy un agujero que puedes usar cuando no tienes a una mujer.

Una sensación oscura se estrella a través de mi estómago y se extiende repentinamente tomándome por sorpresa. 

Gian: -Lo siento, Bernardo. Hay algo de lo que quiero hablar. ¿Podrías mandar fuera a los demás? 

Bernardo: -¿Qué pasa tan repentinamente…? 

Sin embargo, Bernardo reasigna otras tareas que se pueden realizar fuera de la habitación, a sus subordinados que estaban en los teléfonos. 

Pudo sentir esa sensación oscura que burbujea en la boca del estómago, como si fuera un alquitrán hirviendo. Recuerdo lo que sucedió ayer, provocando que hirviera más. 

Gian: -Sobre lo que ocurrió ayer en la noche… 

Bernardo: -Uuh… sobre eso… yo…. lo siento. Pero, por favor, entiéndelo. Yo te hice eso no porque solo estuviera jugando contigo, yo….

 

Inesperadamente, Bernardo perdió sus palabras… supongo que no es ninguna sorpresa. Incluso si estaba borracho, estamos hablando del trasero del futuro próximo jefe. 

Bernardo: -Heeh, no estabas jugando. ¿Realmente eras un homosexual? Bueno, eso ya da igual. 

Bernardo: -Gian….

Encontrando un lugar libre en el escritorio de Bernardo, tomé asiento. 

Gian: -Ayer, me mencionaste que repartirías un poco de aquel dinero ganado ¿no es así? Me gustaría que me dieras ese dinero ahora.

Bernardo: -¿Qué? 

Gian: -¿Qué pasa? ¿No quieres? Esto es muy diferente a lo que me dijiste ayer.

Bernardo: No, no es eso. Pero… es tan repentino.

Suspiró dramáticamente. 

Gian: -Se necesita dinero sin importar que deseas hacer ¿verdad? Incluyendo el dejar este infierno de lugar.

Bernardo: -¡Gian…!

Gian: -Para ser honesto, este lugar ya está perdido. No deberías estar tampoco perdiendo el tiempo con ellos. ¿No es mejor que vayas preparando tus cosas para escapar?

Gian: -Mientras todavía tengas dinero 

Bernardo, rígido como una estatua, no responde.

Gian: -¿No te gustaría escapar conmigo? De esa manera nadie sospecharía.

Bernardo: -No puedo hacer eso. Haré como que no escuché nada de lo que acabas de decir. Gian, tú también… deberías de dejar de pensar en estupideces. 

Gian: -¡Hah! ¡¿Entonces qué…?! ¡¿Solo estaremos aquí, juntos pasándola como buenos amigos, esperando la muerte?!

Bernardo: -……….

No hubo respuesta de Bernardo. Esto me irrita… o más bien, puedo sentir unas garras rojas de rabia atravesando aquella sensación oscura que se había instalado en el fondo de mis entrañas

¡Yo también… solo estoy tratando de hacer lo que quiero hacer!

Bernardo: -El dinero… debes de comprenderlo también ¿verdad? La mayor parte del dinero en efectivo no lo tengo aquí. Necesito tiempo para poder obtenerlo, así que….

Bernardo: -Enfría tu cabeza, Gian

Gian: -Ngh…

Con tan solo esas palabras, algo dentro de mí se rompió como si fuera una banda elástica. Y entonces…

Suena el teléfono. Los ojos de Bernardo se desplazan hacia el teléfono. 

Bernardo: -Soy yo. Si, aquí tampoco hay problema. He preparado la cantidad de dinero necesario para la policía. Ahora tenemos que esperar a que terminen su tarea….

¿No hay problema, eh?  Me acerco lentamente como solía hacer cada vez que me sentaba a ayudar a Bernardo…

En ese momento, otro teléfono sonó. Los ojos de Bernardo miran hacia ese teléfono para luego mirarme a mí… 

Yo….

Gian: -Cállate….

Bernardo: -¡Guaagh!

Lo tomé completamente por sorpresa. Luego, me lanzó hacia el teléfono que había estado utilizando, para golpear a Bernardo en el suelo….

Y Bernardo….

Bernardo: -Gugh….

Se queja en el suelo como un gusano hasta que dejó de moverse. ¿Lo mató? Por un segundo, sentí miedo y pesar… 

Bernardo: -Hugh….

Bernardo gime y pierde el conocimiento. Estando encima de él, miró hacia abajo. Realmente no siento ni una pizca de arrepentimiento ni odio. Sólo….

Gian: -Ya… es el final…

Esa fue la única cosa que podía sentir, y el único pensamiento que llenaba mi cabeza 

Gian: -Cierto, el dinero….

Necesito dinero para decir adiós a este lugar y salir de Daivan. Busco a través del escritorio de Bernardo 

¡Joder, no hay! El dinero seguramente debe estar en el banco de la familia o en alguna caja fuerte oculta, fuera de mi alcance. 

Gian: -¡Maldición…! ¡Todo es tu culpa…!

Arrodillándome, busco en la chaqueta de Bernardo. Maldición, ¡¿acaso no trae su cartera?! Seguramente debe de estar en algún lugar con las personas que saco de la habitación. 

Y hay guardias afuera. ¡Maldición! ¡Maldición!

La oscuridad envuelve mis ojos. También busco en los pantalones de Bernardo….

Bernardo: -Uhh…uhh… ¿Gian…? ¿Por qué…? 

Gian: -Cállate….

De repente, mis manos se encuentran con algo. En el cinturón de Bernardo, cerca de la hebilla, hay algo voluminoso allí…

Gian: -¿Qué es…?

Fuerzo mis dedos y ojos para ver lo que oculta el cinturón de Bernardo…

En la parte posterior del cinturón, hay una hendidura masiva. Y dentro de esa hendidura está….

Gian: -¡Hahaha! Supongo que era obvio. No hay manera de que salieras a alguna parte sin un poco de dinero en caso de emergencias ¿verdad?

Había varios billetes de dólar doblados hacia arriba y apretados en la ranura del cinturón. Son diez billetes de dólares, y también hay billetes de cien dólares  

En total… ¡hay más de 5000 dólares aquí! Con esta cantidad, podría establecerme por un tiempo. Atasco mis bolsillos con los billetes.

Gian: -Me llevo esto. Hasta luego, Bernardo.

Gian: -Siempre, me la pasé bien estando a tu lado. 

Bernardo: -Uuuhg…Gian…para….

Piso fuertemente esa voz….

Y dejó el mundo de Bernardo y a él mismo atrás.

Afuera estaban los guardias de Bernardo que se reunieron a mi alrededor con expresiones sin resolver en sus rostros. Entonces, les digo…

Gian: -Bernardo me dijo que quiere estar un rato solo. 

Subordinado de Bernardo A: -¿Eh? ¿El comandante lo dijo…?

Gian: -Compréndelo. Parece que hará una llamada a una mujer que no ha visto en mucho tiempo. 

Los hombres se miran el uno al otro y luego se inclinan ante mí. No parece que estén totalmente convencidos de eso, pero da igual. Todo lo que necesito es una media hora antes de que entren y se den cuenta. 

Para cuando se den cuenta, será tarde para él también….

Camino lo más casual posible hacia el elevador…

En cuanto dejé el hotel, tomé un taxi. Ni los otros capitanes ni los guardias me vieron, lo que supongo, que eso realmente me hace un perro afortunado.

Conductor: -¿Hasta dónde? 

Gian: -Fuua… veamos… 

Volteo hacia arriba para ver el hotel. Adiós, CR-5, adiós, Bernardo…. Voy a vivir de la manera que mejor me parezca. 

Gian: -Por ahora, diríjase hacia el sur. 

Conductor: -¿Hah? 

Mostrándole diez dólares al conductor, le dije:

Gian: -Llévame hasta donde alcance esta cantidad. Iré hacia un lugar cálido para tomar unas bien merecidas vacaciones. 

Conductor: -Hee, eso suena bien. Entendido. 

Gian: -No necesitas darte prisa. Vayamos con calma.

El taxi se pone en marcha, dejando tras de mí, el cruel y totalmente desagradable destino. 

Contemplo el atardecer fuera de la ventana. No volveré a ver este escenario de nuevo… tampoco volveré a verlo a él, de nuevo… 

Gian: -Ese idiota. Debería haber escapado conmigo cuando tuvo la oportunidad.

Por un instante, la idea de tomar a Bernardo y correr llena mi mente…. Pero niego con la cabeza y la agito.

Con esa cantidad de dinero, seguramente Bernardo podría haber hecho algo. Sin importar a donde hubiera decidido ir…. Estaría bien sin mí…

Gian: -Adiós…

Game Over

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