Bernardo (Daivan) #04

Arco | Volúmen:

Daivan

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Tercer día  

Me despierto por el sol de la mañana. 

Más bien, ayer en la noche me acosté a dormir sin haber cerrado las cortinas…. y parece que me quedé dormido de esa forma….. Al mirar el reloj….

Gian: -Geh…. ¿Ya son las 10? 

Salgo de la cama. Entonces noto que mi cuerpo está completamente desnudo, así que paseo por la habitación en búsqueda de ropa interior que deje tirada por ahí. 

Gian: -Debo de pedir un lavado de ropa….

Mientras me visto, me doy cuenta de que tengo hambre.

Como siempre, aquí no hay nadie. ¿Ya han salido a trabajar todos los capitanes menos yo?

Gian: -¿Eh?

Dentro del cuarto…. No hay rastro de Bernardo. En el escritorio solo hay dos chicos de traje negro encargándose de las llamadas telefónicas.

Algunos subordinados encargados de las cuentas están sentados en el pequeño asiento que tomé ayer, mirando una especie de libro de contabilidad haciendo muecas. Los teléfonos suenan….

Los de traje negro no hacen nada más que anotar la información y el nombre de la persona que llama antes de colgar. A juzgar por el ambiente… no se siente que Bernardo vaya a regresar rápido. 

Abriendo la puerta pensando si debería de dejar el cuarto, aparece enfrente de mí….

Luchino: -Hola. Parece que te estás acostumbrando a ser el más bajo en la cadena de mando. 

Por alguna razón, Luchino está ahí, descansando cómodamente en el sofá de la sala mientras toma un sorbo de café.

Gian: -Mi racha de desempleo está fuerte aquí. ¿Bernardo no está aquí?

Luchino: -Si. También viene para tratar algunos asuntos con él, pero… lo perdí y creo que terminó por huir. 

Me siento frente a Luchino, tomando también una taza de café, dándole un sorbo. 

Luchino me acerca una jarra de leche y un frasco lleno de azúcar, pero…

Por alguna razón, siento que quiero lavar mi garganta y mi lengua con el calor del café sin agregarle nada. Me doy cuenta del fruncimiento del ceño de Luchino al observarme hacer eso. 

Luchino: -Hey, hey, eso no es solo un simple té que puedas beber sin nada. Incluso los hermanos homosexuales de Bronx le agregan azúcar.

Gian: -No, como Bernardo también lo bebe de esta manera, pensé en probar como él lo hace…. Y no está nada mal, limpia tu garganta.

Luchino: -Con tu permiso, tendré que pasar…. Ah, cierto, Gian… ¿estás trabajando con Bernardo, verdad?

Arriba de mi cabeza aparecen los signos de interrogación y enfrente de mí, Luchino mete una de sus manos en uno de sus bolsillos…. Sacando una especie de portátil para papeles delgado y largo, con algo escrito. 

Luchino: -Por favor, cuando Bernardo regrese, entrégale esto, Cuando lo vea lo entenderá.

Gian: -Oye, creo que veo algunos valores monetarios monstruosamente enormes aquí. No huele a algo que pueda alegremente asimilar.

Luchino: -Veo que estar junto a Bernardo te ha afectado con respecto a la parte de los detalles. Es una solicitud de pago. Le pediré a mi departamento que realice el pago en esta semana. 

Gian: -Bueno, me encargaré de entregárselo, pero el que Bernardo los firme o no los firme no es de mi incumbencia. 

Luchino se ríe con un “hehe” mientras bebe su café. Este bastardo, de seguro piensa que Bernardo solo lo mirara de izquierda a derecha y lo firmará sin dudarlo, porque sabe que Bernardo tiene una debilidad por mí ¿verdad? 

Gian: -Por cierto, ¿En dónde está Bernardo?

Luchino: -Yo tampoco lo sé. Parece ser que tenía prisa por ir a ver a alguien importante por lo cual, se fue apresurado en su auto con algunos subordinados. 

Gian: -¿Qué quieres decir con eso?

Luchino: -Tal vez piensa que nosotros no deberíamos ver a esa persona con la que se reúne. Iván ha estado muy nervioso, ya que todavía sospecha de él por lo que pasó anteriormente. 

Gian: -Que….

Es cierto. Cuando estábamos escapando de la cárcel, el plan que le encargué a Bernardo se vino abajo desde el principio y, debido a eso, estuvimos cerca de ser asesinados.

Ha estado dudando de si Bernardo no se ha aliado con el enemigo y nos ha traicionado. 

Y siento que desde ese entonces, una profunda sospecha oscura ha estado al acecho dentro de cada uno de los capitanes.

Gian: -Entonces, me encargaré de entregarle esto a él…. Trata de mantener los gastos bajos de tu equipo para tratar de no llevar a la quiebra a nuestra familia la próxima vez.

Luchino: -Esta cantidad es solo una mota de polvo a comparación con la cuenta bancaria del CR5. No te preocupes, estoy seguro de regresar la cantidad que estoy tomando prestada multiplicada por tres. Bernardo lo sabe muy bien 

Podría ser que…. no, de seguro se lo dijo. Estoy seguro que Bernardo ya le ha hablado acerca del negocio de francos que realizamos con el jefe y rey tramposo en Chicago. 

Con respecto a mí….

Luchino saca una caja de cigarros que se ve muy cara desde algún lugar de su chaqueta y lo enciende soplando el humo hacia arriba y soltando la nube de humo. 

Luchino: -Oye, Gian. ¿No crees que Bernardo ha estado raro?

Gian: -¿Qué te pasa tan de repente? No ha pasado nada…. Ha estado como siempre. Ha estado muy ocupado por la guerra y otros trabajos, así que creo que ha estado muy fatigado últimamente. 

Luchino: -Ya veo. Si te das cuenta de que algo diferente le está pasando, por favor dímelo. 

Gian: -¿Qué quieres decir? 

Luchino: -Quiero decir que vigiles a Bernardo para que no haga cosas raras. De por sí, él ha estado bajo sospecha por muchos desde hace un tiempo. 

Sé que no está diciendo esto con malicia, pero… en la forma en que Luchino lo está poniendo…. Sin ningún tipo de titubeo o duda, de alguna manera me molesta.

Gian: -¿Quieres que juegue al chismoso?

Luchino: -¿No significa la amistad el ayudar a un amigo a que este en el camino correcto? Yo también estoy preocupado por Bernardo. 

Luchino exhala el humo y aplasta el cigarrillo sobre el cenicero. 

La atmósfera incómoda continua en la habitación….

Iván: -¿Ah? ¿Qué carajos? ¿Ese bastardo de Bernardo todavía no ha regresado? 

El molesto idiota ha venido. Se deja caer en el sofá, sentándose al lado de Luchino.

Iván: -¡Joder! ¡Se me han acabado los cigarros! Y también este café está frío. Oye Gian, trae más café caliente. 

Gian: -¡¿Ha?! ¿Por qué debería de hacer el trabajo de camarero? Más bien, ¿a qué has venido? 

Iván: -Vine a quejarme con ese bastardo cuatro ojos. ¡Joder! “Solo haz lo que digo” ni que nada. ¡Por su culpa pase por muchos problemas hoy! 

Ante las palabras que Iván dice, la mirada de Luchino y la mía se estrechan. 

Luchino: -¿Has tenido algún problema?

Iván: -¡No es nada tan simple como llamarlo un problema! ¡Mis movimientos fueron filtrados a esos malditos del GD! ¡¿Cuál es el significado de esto?! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

Luchino: -¿También a ti? 

Gian: -¡¿Qué….?! Qué quieren decir….

Luchino: -Recibí un informe de uno de mis subordinados. Cuando estaban por atacar según lo previsto, no había ni siquiera una sola rata en los alrededores de la base.

Luchino: -Pensé que era solo casualidad, pero….

El aire de la habitación comienza a estar pesado y justo cuando estaba siendo insoportable…. Alguien abre la puerta de la habitación acabando un poco con la tensión. 

Giulio: -Ah, señor Gian…. ¿Qué ocurre? ¿Todos estaban aquí? 

Era Giulio. Como siempre, camina con pasos casi silenciosos deslizándose hasta llegar a nosotros.

Giulio: -La cadena de mando del GD es diferente a la de ayer. Ayer, se encontraban totalmente dispersos por lo cual pude destruir un par de bases, pero hoy… sus maniobras han mejorado. 

Giulio extiende un mapa de Daivan anotando algunas marcas dejando que todos las podamos ver… y luego mira hacia arriba. 

Giulio: -¿En dónde está Bernardo? 

Gian: -No, pues…. Él salió para ir a alguna reunión. 

Iván: -Quiere decir que a pesar de la situación tan crítica en la que estamos se da el lujo de salir. 

Joder, apúrate en regresar, Bernardo….

Giulio: -Qué problemático…. La situación de ayer, se supone que debí haber tratado ya con un gran número del GD que habían entrado a la ciudad, pero….

Luchino: -¿Han regresado de nuevo a ocupar nuestro territorio?

Giulio: -Eso es lo raro. Ellos han estado maniobrando en equipo…. Pero antes de que la situación llevara a un conflicto, todos habían huido y ahora aparecen en un lugar diferente.

Por el tono de Giulio, suena como si estuviera preocupado por algo…. Probablemente también está sorprendido por los repentinos cambios en los movimientos del enemigo. 

Eso demuestra hasta qué punto el GD ha cambiado en cuanto a estrategia. Y también lo repentino que es. 

Iván: -Bueno, como Daivan es nuestra base…. Puede que se haya dado cuenta lo estúpido que es estar en un desagüe. 

Luchino: -¿Un ataque sorpresa? ¿O tal vez están tratando de ser más astutos? 

Iván: -¡Joder, que molestia! Si simplemente hubiéramos tenido éxito en matarlos asaltando sus bases, entonces no estaríamos en este problema! 

Gian: -La verdadera base del GD está en otro lugar. Si intentaran atacar allí, solo haríamos que los policías y los funcionarios judiciales de ese lugar se convirtieran en nuestros enemigos. No hay manera de que podamos ganar así. 

Giulio: -Esa es la razón por la que solo podemos pelear en igualdad de condiciones.

Luchino: -Y eso es solo porque Daivan es nuestro territorio. Pero… si mantenemos esta lucha a la defensiva, podríamos ser los primeros en estar en desventaja. 

Giulio: -Sería problemático si somos el objetivo principal del enemigo. 

Una vez más, la atmósfera se hace pesada…. ¿Hay algo que pueda hacer? ¿Cómo hacer que todos se unan y trabajen juntos como lo hace Bernardo?

Es imposible para mí….

Luchino: -Y que en este justo momento Bernardo no se encuentre…

Giulio: -Es un problema. Tal vez no se ha dado cuenta de la enormidad.

Ahh…. No importa si es Jesús o algún dios oriental o lo que sea…. ¿podría mostrar un poco de piedad a esta pobre alma? 

O quizás….

Podría traer de regreso al jefe Alessandro. Tal vez aparece a través de la puerta entrando y diciendo “Hey, todo mundo” “Siento haberlos preocupado, estoy bien”. 

Bueno, tal vez no lo diría así, 

¡¿Whaa?! De repente, un sonido golpeante suena a través del aire denso. Todos volteamos al mismo tiempo. 

Cavalli: -¿Qué están haciendo reunidos en este lugar?

Luchino: -Consejero….

En algún momento vemos parado allí al consejero Cavalli con sus guardias

Iván: -Hasta el anciano también ha venido. ¿Qué es esto? ¿Alguna clase de reunión del CR5 para celebrar el cumpleaños de alguien? 

Gian: -¿Qué ocurre consejero?

Cavalli: -Bernardo me avisó que tenía que salir a una reunión así que me pidió que tomara su lugar. Y luego vi que todos ustedes estaban algo inquietos así que vine a ver qué ocurría.

Giulio: -¿Reunión? ¿Con quién? 

Gian: -¿A ver al estimado señor Hoover a Daivan o algo así? 

Cavalli suspira y de forma vacilante mueve su bastón haciendo su camino hacia los sofás donde estamos reunidos…. Y como si estuviera hablando durante un paseo fuera nos dice…

Cavalli: -¿Cambiamos de lugar? Los subordinados de Bernardo que están aquí molestan. 

Con esas palabras, el consejero nos ordena salir mientras él sale de la habitación. 

No hay guardias ni subordinados, la sala de estar está limpia. En un rincón de la sala de estar está vacío a excepción de los capitanes del CR5 excluyendo a Bernardo y se llevó a cabo una reunión. 

Cavalli: -Por este momento Bernardo ha de estar reuniéndose con uno de los capitanes del GD. Fue para tratar de negociar un alto al fuego. 

Iván: -¡¿Haaaaa?!

Gian: -¿Con… el GD…..?

¡¿Qué significa esto?! Y yo aquí tratando desesperadamente de cubrirlo tratando de ignorar la sensación mala de mi estómago… y ¿él está ahí afuera negociando con el GD? 

Giulio: -Consejero, ¿usted sabía sobre esto? 

Cavalli: -Claro. Lo discutió conmigo esta mañana. Parece que fue lo correcto no decirles. Y pensar que estaban tan desesperados por algo tan trivial. 

Iván: -¡¿Qué ha dicho?! ¡¿A quién le dices que estaba desesperado?! ¡Yo nunca estaría desesperado por el GD….

Iván: -¡Uch! ¡Duele! ¡Qué estás haciendo…! 

La voz de Iván suena fuerte cuando el bastón de Cavalli le da un golpe contra su espinilla. Se las arregla para tragarse sus palabras de insulto hacia el consejero. 

Cavalli: -También he sido informado por mis subordinados sobre los extraños movimientos sospechosos del GD. Probablemente vayan en serio. 

Giulio: -¿Se refiere a la forma en que cambiaron su estrategia? Pero…. nos acaba de decir que Bernardo se fue para reunirse con el enemigo…. No le veo la lógica. 

Iván: -Bueno, yo siempre he pensado desde el inicio que había algo raro en ese bastardo. Cuando estábamos en la cárcel fue lo mismo ¿no? El haber creído en sus palabras, casi hace que nos maten….

Ahora fui yo quien golpeé a Iván con una patada.

Iván: -¡Auch! ¡Duele, maldito bastardo!

Gian: -¡Entonces deja de hacer acusaciones estúpidas! Si nos hubiera traicionado, entonces todos hubiéramos caído hace mucho tiempo ¿no es así? 

Luchino: -Eso es correcto. Él sabe todo sobre nosotros, las localizaciones de nuestros territorios, nuestras casas e incluso nuestros escondites.

Gian: -Entonces…. Abuelo, ¿Qué planea Bernardo al reunirse con el GD…?

Repito lo mismo que quiso decir Giulio, y el consejero Cavalli apoya su cabeza contra la punta de sus dedos mostrando una expresión de migraña. 

Cavalli: -Probablemente…. Pensó en ver si podía hacer algo, ya que no tenemos mucha ventaja. 

Luchino: -Él va a…. ¿en verdad quiere lograr un tratado de alto al fuego con ellos? 

Cavalli: -Sí. Bernardo está en una reunión con uno de los del GD, discutiendo sobre esto. 

Iván: -¡¿Por qué?! ¿Por qué debemos de iniciar el tratado? Ayer mismo tuvimos victorias al patear los traseros de muchos. ¿Y ahora está tratando de tirar todas nuestras victorias que nos ha costado ganar?

Gian: -Ah…. Ya veo….

Esto es de lo que estaba hablando Luchino con los demás antes…. Debido a la situación de ayer, el CR5 logró efectuar un enorme daño al GD.

Pero…. eso pasó solo en un día. 

El GD tiene mucho más poder que nosotros y a este ritmo, si seguimos arrastrándonos en batallas solo lograremos estar desgastados para la guerra…. Con esto no se podrá saber quién será el primero en caer.

Además, esta es una batalla efectuada en nuestro propio territorio. Es cierto que es más fácil protegernos debido a eso…. pero es igual de cierto que si alargamos la guerra, habrá más daños en la ciudad y ciudadanos heridos, que sería igual a….

Herirnos a nosotros por medio de los ciudadanos respetables. 

Giulio: -¿Quiere decir que Bernardo está pensando en formar un tratado antes de que el enemigo intente una estrategia que involucre quemar Daivan y que nos quedemos sin callejón sin salida? 

Cavalli: -Unm. Apoye su decisión. A pesar de que todavía tenemos una ventaja… y como lo mencionó Iván, aún tenemos muestras victorias… vamos a ordenar las condiciones que podamos sacar el mayor provecho posible.

Luchino: -Pero… ¿Por qué Bernardo trató de mantener esa reunión como secreto hacia nosotros? Él sabe que esto podría haber causado problemas más tarde.

Cavalli: -Él está haciendo esta reunión en secreto para poder avanzar en la discusión procurando que los capitanes del GD no se den cuenta. No podemos permitir que haya una fuga de información sobre esto. 

Iván:- ¿Quieres decir que entre nosotros hay un chismoso? 

Cavalli: -¿Crees que si yo pensara que hay un traidor entre ustedes, les estaría hablando sobre esto? Debe de haber algún traidor dentro de la organización en alguna parte. 

Cavalli: -No podía tener esta conversación con nadie más presente en este momento. Sin embargo, no hubo tiempo para esperar que todos ustedes se reunieran en un solo lugar. Comprendan los problemas por lo que Bernardo está pasando…

Por el momento, no le doy mucha importancia al escuchar que hay traidores, ya que al oír las palabras del abuelo de que Bernardo está de nuestro lado, me ha tranquilizado. 

Iván: -¡Joder! ¡Justo cuando pensaba que estábamos ganando la guerra! Como están las cosas, ¿Cómo es esto de diferente a lamer los zapatos del GD, eh? Solo estamos tratando de engatusarlos para lograr lo que queremos usando rabietas.

Luchino: -Todo esto hubiera sido muy diferente si el CR5 estuviera en perfecto estado. Lo entiendes ¿verdad Iván? En este momento no hay diferencia debido a que no tenemos a nuestro jefe.

Al decir esto, Luchino alza su vista para mirarme haciendo una expresión como de disculpa.. Yo entiendo lo que quiere decir, y para ser honesto, es cierto. 

Luchino: -Consejero… sobre la compensación que pidieron… ¿Qué condiciones pidió el GD?

Cavalli: -Ellos han dicho que se retiraran por completo de Daivan. Y acerca de lo que quieren a cambio…. Eso es lo que Bernardo está discutiendo con ellos en este momento. 

Cavalli: -No tenemos la menor intención de darles una casucha miserable para ellos. Incluso si nos sometemos en darles una calle para ellos, desde esa calle, Daivan comenzará a pudrirse 

Luchino: -Estoy de acuerdo. No hay que dar ni un solo paso hacia atrás cuando se trata de proteger el territorio de Daivan. Y para eso, necesitamos saber qué es lo que perderemos. 

Iván: -Bah, ¡qué estupidez! Entonces significa, que una vez que el GD elija lo quiere obtener, y nos negamos entonces solo causará más estragos en Daivan y no parará hasta obtener lo que quiere.

Iván: -Y si eso pasa, no tendremos más remedio que hacer lo imposible por proteger nuestro territorio. Y en eso estaremos tan pendientes de esconder nuestros traseros que terminaremos por ser superados.

Luchino: -Kug,…..

Aunque lo dice de una manera molesta…. en realidad, puede que en verdad lleguemos a estar en una situación peligrosa parecida a la que dice.

Luchino: -Consejero, desde ese entonces, ¿ha sabido algo acerca del paradero del jefe del Salto?

El consejero Cavalli, al oír el nombre del jefe, de repente su expresión cambia como si estuviera envejeciendo por diez años y lanza un profundo suspiro mientras niega con la cabeza.

Giulio: -Sobre el jefe…. ¿hasta cuándo planea mantenerlo en secreto?

Iván: -Mis subordinados ya comenzaron a rumorear cosas. Oh, pero no se enfoquen en mí, estoy seguro que sus subordinados también han comenzado hacer lo mismo ¿no?

Esto es malo, ¿ya no podemos ocultarlo más? 

Cavalli: -En esta situación, no podremos realizar la ceremonia de sucesión a jefe de Giancarlo…. Si algún día se realizara la ceremonia y Alessandro no está presente….

Joder… ante mis ojos en lo más profundo de mi mente….

Veo el CR5 rojo sobre el sobre que Bernardo me había mostrado en aquel tiempo cuando estábamos dentro de la prisión. Apareció y fue rasgado en pedazos dispersándolo en el viento. 

En ese momento estaba tan sorprendido de haber escuchado que sería el sucesor al puesto de jefe.

Quiero viajar en el tiempo para regresar en ese momento y pellizcarme la nariz a mi mismo. 

Cavalli: -Escúchenme bien. A partir de ahora sean cuidadosos. Ahora mismo iré a hablar con el alcalde.

Luchino:- Cuídese, consejero. 

Giulio: -Disculpe… ¿Puedo decir algo más?

Cavalli: -¿Qué?

Giulio: -Aquel hombre del GD con el que Bernardo fue a reunirse…¿es de confianza?

Cavalli: -No lo sé. Pero, Bernardo me dijo que es un hombre con el cual se puede negociar y que es un conocido de hace tiempo. 

Gian: -¿Conocido? ¿Tiene un amigo gánster del GD….?

Iván: -Vaya, que culpable.

Cavalli: -También se habla sobre el hombre. Hace mucho tiempo, cuando estábamos en conflicto con el GD, actúo como el representante del jefe del GD.

Lo que significa que no es un gánster ordinario. 

Gian: -Esto hace las cosas aún más complicadas.

Giulio: -Así es. No se puede confiar en él. 

Cavalli: -Yo tampoco confió en él. Y lo más seguro es que Bernardo tampoco lo haga.

Cavalli toma su bastón de ébano y nos da la espalda antes de decir…

Cavalli: -Me siento mal por tener que hacerles pasar por esto. En primer lugar, fueron encerrados en prisión y ahora están a cargo del exterminio del traidor que está infestando nuestra familia.

Cavalli: -Sumándole que Alessandro está desaparecido. Pero, por favor muéstrenme que pueden superar esta situación. Demuestren que el nombre del CR5 no es por nada.

Cavalli: -Muéstrenmelo a mí y a todos en Daivan, por favor.

Luchino: -Si, les demostraremos a usted y a todo el mundo que la decisión del jefe de convertir a unos jóvenes en capitanes como nosotros no fue un error.

Iván: -Deja de actuar tan genial. De cualquier manera, si la familia sale volando, será nuestro final.

Gian: -Pero, ¿no nos dejarás, verdad?

Iván: -¡Cállate! Bueno, aunque no sé qué es lo que esté pensando el bastardo de Bernardo. Tal vez, realmente esté yéndose a lado del GD.

Iván: -¡Duele! ¡Joder! ¡¿Qué pasa?! ¡Dejen de golpearme como a un niño!

Cavalli: -Te golpeo porque actúas como un niño. Si realmente sospechas de Bernardo…. Entonces, hace rato ¿en qué lugar estaban reunidos?

Iván:- Hace rato…. Estábamos en ese cuarto de teléfonos….

Todos estábamos reunidos esperando en el cuarto de Bernardo. 

Cavalli: -Exactamente. Aunque confíen en él, o se quejen con él, todos ustedes cuentan con Bernardo ¿verdad?

Iván: -No…. no es eso….

Cavalli: -Cállate…. Bueno, me retiro. Ustedes regresen al trabajo. No pierdan tanto tiempo solo porque son jóvenes.

Cavalli: -El desperdiciar el tiempo en diversión es solo un privilegio para los hombres viejos retirados como yo, teniendo solo unos pocos años adelante. 

Terminando su sermón, Cavalli continúa caminando hacia adelante con elegancia y llama a sus guardias. 

Es un viejo con energía.

No, más bien, siento como si el abuelo en realidad fuera un poco más joven de lo que aparenta para poder reunir tanta energía y sermonearnos por nuestra vagancia sin rumbo. 

Iván: -Ah… joder. Regresaré a mi territorio. Si Bernardo regresa, llámenme por teléfono a uno de mis locales.

Iván toma una caja con un bloc de notas y escribe el nombre y número telefónico de algún bar clandestino y me lo entrega. Luchino y Giulio también se ponen de pie.

Luchino: -Bien, se ha hecho un poco tarde. ¿Contamos contigo, Gian?

Gian: -¿Eh? Ehm… ¿De qué?

Luchino: -Giulio y yo también tenemos que regresar. Cuando Bernardo regrese escucha lo que tiene que decir. Entrada la noche volveré a llamar.

Giulio: -Yo también me comunicaré, señor Gian

Gian: -Ah, claro. Entendido, déjenmelo a mí. Después de todo he estado recibiendo llamadas yéndome por la vocación del servicio telefónico. 

Luchino y Giulio sonríen y se retiran. 

Gian: -Bueno….

¿Cuándo regresará Bernardo?

Una mala sensación comienza a aparecer haciendo que mi estómago cruja. ¿Qué pasaría si esa reunión era una trampa planeada desde el principio?

………………………………………………………………………………………………………………..

El cuarto de Bernardo continúa estando vacío sin su dueño.

En aquel escritorio, se encuentran los hombres de traje negro encargándose de contestar los teléfonos y tomando notas escribiendo el informe y el número telefónico. Los hombres que se encargan de la contabilidad están organizando alguna clase de libro contable.

Yo ni siquiera sé qué hacer sin Bernardo alrededor.

Suspiro sentado enfrente de la mesa del sofá, la cafetera fría ha sido dejada olvidada al igual que yo.

Alguien llama a la puerta…. Supongo que no es Bernardo. ¿Será uno de sus subordinados? Escucho el sonido de apertura y cierre de la puerta. 

Escucho pasos ligeros atravesando el cuarto y se detienen justo a mi lado. Alzo la mirada.

Limpiador: -Hola. ¿Se encuentra Don Ortolani?

¿Quién es este tipo? Es un hombre que nunca había visto antes, viste una capucha con gorro y sus ojos se ven ampliados bajo sus gafas redondas por su sonrisa.

Gian: -¿Quién es usted? Bernardo no se encuentra ahora. Si tiene algún asunto que tratar puede tratarlo conmigo. 

Limpiador: -Oh, ya veo. Entonces…. ¿Qué debería hacer? Ah, perdón… ¿Está bien que pueda tomar algo de eso?

Los signos de interrogación saltan sobre mi cabeza cuando el hombre vierte café frío en una taza hasta llenarla antes de agregar leche y azúcar y lo mezcla. 

Gian: -Ah, hey, hey…. Pediré que traigan café caliente.

Limpiador: -Ah, no hay problema, así está bien. Tengo la lengua de un gato. 

El hombre curva sus ojos en media luna detrás de sus gafas redondas, (aunque no puedo verlos bien ya que sus gafas son de color) mientras mezcla el café con una cuchara. 

¿Quién es este? Preguntándome esto por enésima vez, abro la boca para preguntarle en voz alta cuando el hombre toma con su mano el café tratando de no agitarlo y entonces…

Limpiador: -Ah, discúlpeme por tardar en presentarme. Yo me encargo de esto. 

El hombre me entrega una tarjeta de presentación. La tarjeta está decorada con corazones y en ella está escrito: 

Para el “Amor y paz” Limpiador de la organización encargado de limpiar guardar y cuidar de su basura amorosamente para su tranquilidad. Por favor, hable con el representante R. Verhoeven de antemano en caso de necesitar del servicio. 

Gian: -¿Limpiador? Pensé que la gente del hotel se encargaba de la limpieza.

Limpiador: -Ah, no. Yo fui contratado especialmente para servir al CR5…..Soy de Don Ortolani su…. Mejor dicho, soy el trabajador encargado de la limpieza contratado por el señor Bernardo. 

Limpiador: -Esta tarjeta de presentación es la otra cara que aparece de forma legítima en los negocios.

Gian:- ¿Subordinado de Bernardo, eh? ¿Eres europeo? 

Limpiador: -Si. No soy nadie especial, pero el señor Ortolani cuida bien de mí. 

Con esas palabras, el hombre saca alguna clase de nota guardada en algún lugar dentro de su abrigo y la desliza hacia mí. 

Son facturas.

Gian: -¿Y dices que eres solo un limpiador? Veo que son unos 500 dólares…. ¿Bernardo sabe sobre esto? 

Limpiador: -Sí. Esta fue su petición. Los 500 dólares son para la policía. Y estos 300 son para aerosoles nasales de hospital.

El hombre explica las cantidades las cuales no son para nada pequeñas, para mí parece que solo está parloteando sobre nada importante. De alguna manera trato de cambiar el tema.

Gian: -De casualidad tú…. ¿eres el que se encarga de… unm… recoger los cuerpos y cosas así?

Los ojos del hombre se amplían y luego sonríe como un niño. 

Limpiador: -Sí, gracias por siempre contar con mi servicio. Debido a las escaramuzas del día anterior, hay un buen número de cadáveres que necesitan ser limpiados. Hay algunos que la policía ha tomado así que fue bastante difícil….

Gian: -¿Con que limpiador, eh?

El hombre enfrente de mí, es completamente diferente a lo que había imaginado antes. Ahora disfruta del café frío como si nada saboreándolo. 

Gian:- Lo entiendo. Le daré esto a Bernardo.

Limpiador: -Muchas gracias. Perdóneme si soy imprudente… pero, ¿usted es el señor Giancarlo?

Gian: -Ah, sí. ¿Me conoces?

Limpiador: -He escuchado de usted desde hace un tiempo por parte del señor Bernardo. Por lo que he oído, usted es la persona más importante para el CR5. Espero que en el futuro pueda seguir recibiendo peticiones de usted.

¿Cómo decirlo? Este tipo es completamente incomprensible. Muestra una actitud humilde y sumisa, pero…. se siente como si fuera un payaso que intercambia máscaras o algo así. No puedo entender cómo es en realidad.

Si Bernardo le ha hablado de mí, quiere decir que ¿Bernardo confía en él?….

Poco a poco, comienzo a sentir entumecido mi trasero, pareciera que estuviera sentado sobre una cama de carbón mientras enfrente de mí está sentado este hombre. Y luego, enfrente de mí….

Gian: -Ah…. Bernardo….

Una figura familiar entra en el cuarto con sus guardias. Los ojos de Bernardo atrapan mi vista por detrás de sus lentes.

Bernardo: -Gian…. Este…. Perdón por lo de hoy….

Gian: -Lo escuche del abuelo Cavalli.

Bernardo: -Perdón. Tenía pensado decírtelo, pero no tuve la oportunidad de hacerlo.

Gian: -Mañana me levantaré más temprano. Pero, estoy aliviado. Todos estaban preocupados por si el GD te hubiera tendido una trampa.

Aunque, para ser sincero, yo era el único que estaba ansioso y preocupado. 

Con una expresión un poco fatigada, contaminada con la tensión, Bernardo me mira y me da una pequeña sonrisa.

Bernardo: -En realidad, debí de haberme reunido con ustedes primero antes de ir a la reunión, pero… no tenía tiempo. 

Gian:- Ah… es cierto, hay un conocido tuyo aquí. 

Señalo mi dedo hacia las facturas encima de la mesa mirando en la dirección del limpiador.

Bernardo: -¿Qué pasa? ¿Con que estabas aquí, Ragtliffe?

Ragtliffe: -Si, tuve que usar un poco de mis fondos antes… y si no me daba prisa de enviarle estas facturas hoy me quedaría sin nada para poder darle de comer a mi tortuga. 

Gian: -¿Tortuga? 

Ragtliffe: -Si. Es una tortuga que compré como mascota. Es muy mona.

Como lo supuse, no puedo entender a este hombre. Bernardo lanza un suspiro caminando hacia la mesa para tomar las facturas y luego nuevamente vuelve a suspirar.

Bernardo: -¿Estamos siendo extorsionados por los policías de nuevo? Son tan voraces como el Rockefeller de hoy en día. 

Ragtliffe: -Hay muchos policías y trabajadores del hospital en una situación financiera difícil debido a la baja economía. Sin embargo, es maravilloso que todo el mundo esté siendo tan cooperativo. 

Gian: -Es cierto, lo he recordado. Luchino me dijo que te entregara esto. 

Le doy el libro que Luchino me había confiado. Sin mirar lo que tiene escrito, Bernardo toma el libro y lanza un profundo suspiro. 

Bernardo: -Sé que se trata de todos los cargos necesarios, pero…. lo único que desayuné fue una rosquilla y además me salte el almuerzo. Comparado con eso, esta cantidad es lo suficiente para hacerme llorar.

Gian:- ¿Estamos en números rojos este mes?

Bernardo: -No es nada grave. Solo estamos un poco rojos como la bandera de Moscú. 

Bernardo se encoge de hombros y se ríe. Con su expresión en ese estado, se sienta alrededor de la cafetera con café frío 

Bernardo: -¿Gian, es la primera vez que lo ves verdad?  Él es nuestro limpiador, Ragtliffe. 

Gian: -Claro. Él se presentó dándome una tarjeta muy decorada. ¿Hnm? ¿Ragtliffe? ¿No es Radcliffe? 

Ragtliffe:- Sí, ese no es, el correcto es Ragtliffe. Mi padre me puso ese nombre mientras estaba borracho. Ya que es difícil de pronunciar, por favor llámeme solo limpiador si lo desea.

Vaya que hay todo tipo de personas en el mundo. Suspiro y me inclino hacia atrás cayendo en el respaldo del sofá…. Y en eso mi estómago comienza a rugir.

Gian: -Ehm… es cierto, no he comido nada desde el desayuno. 

Bernardo: -¿Quieres que le pida algo al servicio de habitación? Ahora que he regresado y me he tranquilizado me ha dado hambre.

Gian: -Por cierto…. Bernardo ¿Qué tal fue esa reunión? 

Bernardo: -Hablemos mientras comemos. Después de todo, tendré que reunir a todos los capitanes para contarles todo.

Diciendo eso, Bernardo se pone de pie. Camina hacia el escritorio hasta ponerse enfrente. Esperando por él, los hombres de traje negro le entregan las notas de los números telefónicos en su mano. 

Gian: -Asegúrate de comunicarte con todos. Sin importar lo que digan, todos estaban preocupados por ti. 

Bernardo: -Entiendo. Solo espérame un momento, tengo llamadas acumuladas que entender.

Con esas palabras, Bernardo se voltea hacia su escritorio colocando varios teléfonos en línea sobre el escritorio y uno tras otro los convierte en sus diales.

…………………………………………………………………………………………………………..

Luchino, Giulio y yo. 

Nosotros tres somos los únicos presentes en la sala de estar, sentados en los sofás.

Hay botellas de Whisky que recibimos por el CR3 desde Canadá que están sobre la mesa de vidrio. Uno de nosotros da un muy, muy profundo suspiro. 

Luchino: -Parece que Bernardo tiene algunos problemas.

Gian: -Es debido a que está tratando con Iván. 

Giulio: -El que no haya regresado aquí, puede significar que es la manera de rebelarse de Iván. 

La reunión de capitanes que Bernardo había planeado efectuar se ha detenido debido a que Iván está haciendo berrinches y no quiere regresar.

Luchino toma un vaso, haciéndolo girar alrededor sin probar su contenido y dice:

Luchino: -Sobre lo que estábamos hablando….

Luchino mira hacia el cuarto de Bernardo.

Luchino: -¿Qué opinan ustedes dos? ¿Estará bien que dejemos que Bernardo se encargue de negociar?

Gian: -Yo creo que es lo único que podemos hacer.

Giulio: -En la situación actual, creo que no tenemos más remedio que confiar en Bernardo. 

Luchino: -Ya veo. Entonces, aunque Iván se niegue, debido a la mayoría de votos, permitiremos que Bernardo continúe como está.

En ese momento… Bernardo sale de su cuarto junto con sus guardias caminando hacia nosotros.

Bernardo: -Logré convencer a Iván de aceptarlo. Por lo cual, continuaré con las negociaciones con el GD como lo he estado haciendo.

Gian: -Entendido. ¿Iván se quejó? 

Bernardo: -No mucho. Aunque parece que sigue negándose en llegar a un acuerdo con el GD.

Bueno, sobre eso yo tampoco deseo estrechar manos con ellos, pero… en este momento la supervivencia es prioridad. 

Si llevamos a cabo la guerra, la pérdida de sangre que se derramaría a voluntad sería devastadora para el CR5.

En la reunión anterior, Bernardo nos informó lo siguiente:

Con el fin de poner fin a la guerra con el GD, se va a negociar un alto al fuego con uno de los capitanes neutros del GD.

Por otro lado, el CR:5 hará todo lo posible por proteger nuestro territorio en Daivan sin importar que. Por parte del GD, recibirá una compensación económica. Este es el acuerdo que se llegará sin ninguna de las dos partes dando marcha atrás.

En la situación actual, Bernardo se encontró cara a cara con el capitán del GD, hablaron y se decidió continuar con las negociaciones y contactos en el futuro. 

Eso fue lo que Bernardo nos ha explicado. 

Luchino: -¿Puedo preguntarte algo, Bernardo?

Luchino dice esto mientras golpea ligeramente su dedo en la mesa. Bernardo asiente con la cabeza en respuesta.

Luchino: -Sobre este acuerdo…. No puedo explicarlo con precisión, pero… esto no es propio de ti, Bernardo. Se siente como si estuvieras apresurado.

Giulio: -¿Por qué estás acelerando tanto las negociaciones?

Bernardo: -Con que es eso lo que querían preguntar….

Bernardo entierra su cara sobre sus dedos. Y yo… quiero decirle algo, pero en el fondo de mis entrañas me pregunto lo mismo que Luchino y Giulio.

Bernardo: -Hay varias razones por las que quiero darme prisa con las negociaciones. En primer lugar es por el éxito que tuvimos en los ataques sorpresa de ayer. El GD está más agitado de lo que había previsto. 

Bernardo: -Si hablamos con ellos, mientras que todavía estén sufriendo por nuestra victoria, podemos ser capaces de extraer condiciones más ventajosas.

Bernardo: -La segunda razón…. Es por que la ausencia del jefe se ha extendido a través de más personas de lo que habíamos pensado. Si la gente comienza a hablar demasiado, harán que los ciudadanos se agiten. 

Gian: -Si los rumores de la ausencia del jefe se siguen extendiendo aún más, en el peor de los casos, algunos de nuestros chicos podría pensar en cambiar de bando yéndose al GD. 

Bernardo: -Y la última razón es la más peligrosa….

Todos se quedan en silencio, y con sus ojos monitorean la cara de Bernardo de manera constante. Bernardo escupe una pequeña maldición. 

Bernardo: -La Cosa Nostra de Chicago ha comenzado a moverse. Parece que esos malditos del GD han solicitado ayuda. El ser marcados como enemigos por el jefe de Chicago sería muy problemático.

Gian: -¡¿Haaaa?! Si Chicago no tiene nada que ver con….

Dejo de hablar, recordando el negocio de las facturas francesas y al viejo barbudo judío…. Haciendo que el nombre de Chicago envie escalofríos por mi espina dorsal. 

Luchino: -Malditos desgraciados. ¡Si eso sucede, las tropas de Chicago no solo devoraran Daivan si no también a la propia ciudad del GD!

Giulio: -Parece que ellos no piensan con cuidado lo que hacen….

Bernardo: -Existe el riesgo de que los de perros perdedores que han sido expulsados de Chicago, tomen la oportunidad de rematar en Daivan, dando ventaja a los del GD…. desafortunadamente. 

Bernardo: -Incluso contra estos perros perdedores, el CR:5 estando solo no tendría oportunidades de ganar. Además, si forman una alianza con el GD… estaremos acabados. Es por eso que quería terminar rápidamente las negociaciones antes de que esto se convierta en una realidad.

Gian: -No puedo creer que esos estúpidos del GD fueran a llegar a tal punto de intentar aliarse con otra banda. 

Bernardo: -Hay algunos dentro del GD que ven el peligro en esto. Probablemente termine en violencia por querer resguardarse. No, sin lugar a duda, eso pasará. 

Luchino: -¿Entonces? ¿Crees poder terminar las negociaciones con éxito?

Bernardo: -Te mostraré que podré terminarlas. Si no lo hago, sería el fin de nosotros, que somos del CR:5. El negociador del GD también está pensando en lo mismo. 

Giulio: -¿Es alguien en que se pueda confiar?

Bernardo: -No creo que pueda confiar en él. Pero, es el único hombre del GD con el que puedo hablar. Solo ese hombre. No queda de otra….

A juzgar por el tono de Bernardo, puedo decir que es diferente a su tono habitual. Esta es la primera vez que lo he visto tan presionado, parece ser que esto es muy difícil para él. 

Gian: -Escuché esto por parte de Cavalli hace rato…. Nos dijo que ese negociador del GD es un viejo conocido tuyo… ¡¿Eso es verdad, Bernardo?!

Ante mis palabras, los ojos de todos se mueven entre Bernardo y yo…. quedándose en silencio. 

Debido al silencio, no puedo escuchar nada más que el sonido de mi propia respiración. Y entonces….

Bernardo:- El nombre de él es Dave Owen. Es uno de los capitanes del GD. Y si es cierto que es un viejo conocido. Llevamos por lo menos 10 años de conocernos. Somos amigos.

Gian:- ¡……..!

¿Por qué me siento tan impactado? ¿Es por qué Bernardo anda confabulando con ese tipo?

Luchino: -He escuchado ese nombre. El ejecutivo Owen….

Yo… ¡joder! ¡¿Qué es esto?! ¡Joder! Mi irritación crece sin ninguna razón, dibujando una mueca repentina en mí. 

Gian: -¿Por qué? ¿Por qué tienes que estar con ese tipo? Es solo un yankee matón ¿Así que por qué? 

Bernardo: -Hubo un periodo en cuando yo también era joven. En ese tiempo pasó algo en el que metí la pata y él fue quien me salvó. Desde entonces, ha sido así…. 

No es algo que pueda evitar.

Gian: -¿Con que son amigos, eh? 

Qué bueno que Iván no está aquí 

Giulio: -¿Puedes ser capaz de seguir con las negociaciones con el GD sin ser superado por tus sentimientos personales?

Giulio expone la pregunta más difícil. 

Bernardo: -Solo le debo una a Dave por haberme salvado, pero… eso no cambia el hecho de que es el enemigo.

Giulio escucha a Bernardo sin ningún cambio en su expresión. 

Luchino se pone de pie y dice:

Luchino: -Bernardo…. A nosotros no nos queda de otra más que creer en ti ahora. Así que por favor no nos defraudes. 

Luchino se retira después de eso, y Giulio también se va… y ahora solo quedamos Bernardo y yo solos.

Bernardo: -¿Te has desilusionado de mí?

Gian: Hm… no, no es eso. Es solo que…. el que digas que eres amigo de uno del GD y que estás en deuda con él….

Gian: -¿Qué carajos pasó?

Bernardo: -Hace tiempo él… Dave me salvó la vida. Y por eso estoy en deuda…. Solo es eso.

Gian: -¡¿Tu vida?! ¡¿Qué pasó?!

Si paso algo…. ¿Ese algo sería tan importante para que ese bastardo matón salvara la vida de Bernardo?

Bernardo: -Fue ya hace mucho…. Pasaron tantas cosas….

Gian: -¿Es algo que no puedas decirme?

Bernardo: -Lo siento. Aunque seas tú, no puedo….

Ese tono de tranquilidad de Bernardo….

A pesar de su forma de decírmelo, de alguna manera me apuñala pasando a través de mí en lo más profundo de mí. 

Bernardo: -Regresaré a mi cuarto. Tengo que darles órdenes a mis subordinados en Manhattan. 

Gian: -Entiendo. 

Murmurando también dejo a un lado ese tema.

Gian:- ¿Aún no se han intercambiado los francos?

Bernardo: -No, ya que los del banco todavía están durmiendo. Esperaba que la tasa subiera un poco, pero….

Gian: -¿Sigue cayendo, no? Si seguimos así, ¿no estaremos pronto en problemas?

Bernardo: -Lo estaremos. Si no intercambiamos mañana, no vamos a ser capaces de soportar el margen de la deuda.

Bernardo da la vuelta diciendo eso con una voz cansada.

Hoy fue un día sin ninguna noticia buena.

Bernardo, sin lugar a dudas estuvo trabajando por Daivan durante casi todo el día… y luego nos ha platicado sobre una charla que tuvo con una persona peligrosa.

Pero, yo no me atrevo a decirle algún sermón. 

Gian: -Joder…. Dios, aunque solo sea un poco, danos una ventaja por favor….

Sin duda soy el que más se queja en ese mundo, susurro. 

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x