Bernardo (Daivan) #06

Arco | Volúmen:

Daivan

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Y allí…

Subordinado de Bernardo A: –Discúlpeme. El teléfono….

Oh, con que este subordinado también vino. El subordinado susurra en el oído de Bernardo. No hay de qué sorprenderse, supongo que esta tienda también es parte de su red de contactos.

Bernardo: -Entiendo. Perdón, Gian. Parece que es una llamada urgente

Gian: -Ah, puedes ir. Estaré bien bebiendo solo. 

Bernardo: -Regreso enseguida.

Bernardo se fue con su subordinado 

Gian: -Fuaaaa

Me quedo sentado allí, bebiendo y fumando a solas. Que profundo…. De alguna manera siento un ahogamiento por la canción la cual me hace compañía, escuchando los murmullos de la multitud.

Todo a mí alrededor me ignora. No hay nada ni nadie que trate de mirarme o quitarme la vida. Solo me dejan solo.

Se siente bien. Vale la pena gastar el dinero por un ambiente tranquilo. Solo hay una cosa que me intriga…. Y es el no poder sacar de mi mente a aquella mujer que Bernardo conoce.

Bueno, si ellos están juntos de seguro el sacerdote de la iglesia no es católico. Pero, nunca escuche acerca de eso.

Más bien…

Gian: -Maldición. Esto no tiene nada que ver conmigo. 

Al mismo tiempo que maldigo esto…

Natasha: -¿Puedo?

Gian: -Oh, ¿ohh?

En algún momento, esa mujer cantante estaba a mi lado. 

¿Eh? Con que ha terminado de cantar…. Supongo que eso es una lástima, pero aun así fue maravilloso.

Gian: -Ah, claro. Puedes ocupar el asiento que Bernardo desocupó. 

Natasha: -Lo sé. Gracias.

Apenas llegue a tiempo para pararme y tirar del asiento hacia fuera para que la mujer se pueda sentar. Supongo que esto es lo que se debe de hacer en este tipo de situación ¿no?

Echo un vistazo a la mujer sentada a mi izquierda.

Gian: -¿Quieres beber? Te llenaré la copa.

Levantó la mano para llamar a un camarero, en eso la cantante me responde.

Natasha: -Gracias. Me basta solo con esto.

La mujer toma con su mano enguantada la copa de Bernardo. Sorbe de ella con sus labios rojos, inesperadamente pequeños.

Ah, ya veo. Es su forma de decir que Bernardo y yo estamos saliendo. Sí, sí ya lo entendí. 

Lleno hasta la mitad mi copa después de que la vacié. La cantante se queda mirando hacia abajo, sus ojos mirando la copa. Ninguno de los dos dice nada.

O eso pensaba….

Natasha: -Con que tú eres el señor Giancarlo. 

Me sorprendo repentinamente. Qué le pasa a esta mujer….

Natasha: -Me hablo de ti por teléfono. 

Gian: -¿Bernardo?

Natasha: -Siempre me estuvo hablando sobre alguien muy joven que se unió a la familia, diciendo que era un chico que siempre se metía en problemas.

Gian: -Un joven… ¿se refiere a mí? Bueno, supongo que ha de ser porque soy menor que Bernardo.

Ya veo. Esta mujer… es alguien con quien Bernardo puede hablar sobre la familia.

Gian: -Discúlpeme, pero tú eres….

Natasha: -Soy Natasha. Es un nombre ruso pero en realidad soy inglesa. Conozco a Bernardo desde hace diez años.

Diez años… ¿Qué estaba haciendo hace diez años? ¿Estaba en la escuela? 

Gian: -Oh, ya veo. Llevas más tiempo conociendo a Bernardo que yo. 

Natasha:-Sí, eso parece. 

Ella se ríe inclinando un poco su cabeza…. Ella parece ser mayor que yo, pero parece que todavía es muy joven…. 

Bernardo, apúrate en regresar….

Natasha: -Es muy extraño. Que Bernardo traiga a alguien a este lugar.

Gian: -¿A sí? Bueno, supongo que es porque ocurrió algo muy bueno.

Natasha: -¿Algo bueno?

Gian: -Es un secreto.

La mujer llamada Natasha se ríe y vierte whisky en mi copa, la cual había vaciado en algún momento, y me dice…

Natasha: -Hacía mucho tiempo que Bernardo no venía. En verdad, me pregunto qué tanto estaba haciendo.

Gian: -Ah… ¿no lo sabías? Estuvimos un tiempo en prisión. 

Natasha: -Eso lo sé. Al menos yo leo el periódico. En ese tiempo, no llegó a llamarme por teléfono. Sí que ha pasado tiempo sin verlo hasta hoy.

Me pregunto si debo contarle sobre la fuga de la cárcel.

Gian: -Conoces el trabajo de Bernardo y el mío ¿verdad? Estuvimos ocupados un buen tiempo.

Natasha: -Lo sé. Todos los hombres siempre están ocupados.

Uwaa… por favor apúrate en regresar Bernardo. Nunca pensé que el beber con una chica de otra persona fuera tan difícil. 

Bernardo: -Ana….

Cuando Bernardo regresa, susurra un nombre mientras mira fijamente a la cantante.

Bernardo: -¿Qué está pasando aquí?

Con una voz molesta, ella responde.

Natasha: -¿Acaso estaba prohibido? El que tuviera una conversación con el señor Giancarlo de quien tanto me has hablado.

Bernardo: -……………

Bernardo envía a su subordinado sin decir nada de vuelta antes de que se dejara caer en su asiento lentamente. Su rostro se ablanda un poco.

Bernardo: -Perdón por haberme retrasado tanto. Creo que te he causado bastantes problemas.

Natasha: -Pero a partir de ahora…. ¿estarás viniendo seguido nuevamente, verdad?

¿Eh? Me llega el olor débil pero lleno de incertidumbre tiñendo su voz y ojos.

Bernardo: -Estaré muy ocupado. Después de haber terminado una montaña de trabajo, nuevamente vendrá otra.

Bernardo murmuró estas palabras. Y luego estoy yo, jugueteando con mi trasero en el asiento. 

Natasha: -¿No te lo dije? Ese tipo me aterra.

Bernardo: -Lo entiendo. Dave…. Arreglaré las cosas con él 

¿Eh? ¿Qué es lo que acaba de decir Bernardo? ¡Dave! ¿Es el mismo Dave que pertenece al GD y que Bernardo ha conocido desde hace tiempo? 

Natasha: -Entonces, ¿Por qué dejas que ese hombre siga viniendo aquí? ¿Por qué lo haces?

Bernardo: -Hablaré con él. Pero aun así, Dave es un socio comercial importante. Nada obtendríamos de amenazarlo.

Natasha: -¡Entonces! ¡¿Para ti está bien que ese hombre me arrebate de ti?!

Bernardo: -No quise decir eso. Si tienes miedo, entonces pondré unos guardias en este local.

Ah… este tema se está poniendo pesado.

Así que esto significa que el capitán del GD con el que Bernardo está negociando, es decir Dave, está haciendo algunos movimientos hacia la chica de Bernardo.

¿Por qué Bernardo deja que esto suceda? Por lo general, le hubiera dado un madrazo mandándole fuera ¿verdad?

¿Es tan importante ese Dave?

Natasha: -Prefiero que tú estés a mi lado, más que tus subordinados. Te quedarás conmigo esta noche ¿verdad?

Bernardo: -No. Te lo dije ¿no? Ahora mismo debo de regresar a trabajar ya que tengo mucho trabajo acumulado que hacer.

De alguna manera…. Como si fuera él quien trajo a relucir este tema. 

Probablemente ella debe de sentirse presionada debido a la persistencia de ese bastardo de Dave … .y no ayuda para nada que Bernardo la esté tratando tan fríamente. 

Y entonces, nuevamente, el mismo subordinado que había venido hacia nosotros, nos mira con extrañeza levantándose de su asiento.

Subordinado de Bernardo A: -Disculpe la interrupción…. Tiene una llamada urgente.

Bernardo: -Entiendo. Gian, Ana perdonen. Regreso de inmediato.

Bernardo se va en apariencia aliviado. Después de irse…

Natasha: -Me pregunto si es porque tú estás aquí. Él es algo frío pero…. cuando ustedes dos están juntos, de alguna manera se comporta amablemente y apasionado.  Oh, ¿enserio? Eso es todo lo que le puedo decir. 

Natasha me mira fijamente y luego sonríe. 

Natasha: -Tú…. Tienes una cara muy hermosa.

Gian: -Qué… que pasa con eso tan de repente…

Natasha: -Debes de tener cuidado. Él puede que sea reservado, pero es muy observador y sorprendentemente es algo pervertido.

Gian:- Ya… ya para con eso….

Natasha: -Ah… lo siento.

Oh, mierda…. Estoy seguro que ahora mismo hay sudor recorriendo mi cara…. Y sé muy bien que soy malo en el póker, por lo cual no puedo mantener una expresión fría.

Natasha: -Lo siento, creo que estoy algo borracha.

Gian: -No…. bueno, Bernardo y tú también has estado algo….

Natasha: -¡Ah!

Mis palabras no son escuchadas por ella. Ya que sus ojos están apuntando fijamente hacia un lugar más allá de mí, congelándose a mi lado. Siento un hormigueo desagradable recorriendo mi cuello.

Algo ha llegado. El ánimo de la tienda, de repente se tensa escuchándose murmullos de los clientes…. No es que se hayan desvanecido en ese instante, pero el ambiente sobre nosotros es….

Gian: -¿Es por eso, eh?

Ha aparecido un hombre, vestido con un traje llamativo. Una vestimenta de dandy americano con sus zapatos muy lustrados. ¿Será un poco más joven que Bernardo?

Hay cinco hombres musculosos acompañándolo colocándose atrás de él, mirando a todos sin pudor alguno. Supongo que son gánsteres, que son especialistas en violencia y brutalidad física.

Probablemente él sea…. No, no hay duda de que él es….

Dave: -Hola, Natasha. ¿No era hoy tu día libre?

Ella no responde, solo bajó sus ojos hacia la mesa. Tal vez sea bueno que Bernardo no esté aquí. 

Estrecho mi mirada apuntando fijamente a ese hombre. Y sin saber  porqué, ese hombre no tarda nada en mirarme. 

Dave: -Hoooo.

Parpadea una vez antes de mostrar una gran sonrisa. Esa sonrisa quiere decir que hay peligro. Este bastardo… ¿me reconoce? ¿Sabe quién soy?

Dave: -Natasha, ¿desde cuándo has empezado a chupar pollas con personas de alto rango?

Cuando dice “alto rango” me huele a algo repugnante y peligroso. Miro fijamente a ese hombre…

Gian: -Así que tú eres Dave. El gran chico de la banda colada.

Subordinado del GD A: -¡Bastardo! Como te atreves a hablarle así….

Mi voz prende chispas en los gánsteres de pie detrás de él, pero… Dave solo da la vuelta y da una sonrisa

Dave: -Ustedes esperen afuera. En el momento perfecto, ¿Qué te parece si hablamos de negocios?

Subordinado del GD A: -Pero… ¡Este tipo, jefe!

Dave: -Te he dicho que esperen afuera.

Mira fijamente a sus gánsteres, y entonces esos bastardos desaparecen. Luego…

Ese capitán del GD, sin darme cuenta toma asiento delante de Natasha

Ese hombre Dave, desplaza su mirada por encima de la mesa… mirando el cigarro que Bernardo dejó atrás

Dave: -¿Oh? ¿Berni también está aquí? Que afortunada coincidencia encontrarme a dos chicos del CR5, que me honran con su presencia.

Gian: -¿Me conoces?

Dave: -He visto tu atractivo rostro en los periódicos. También he oído rumores acerca de que el capitán Del Monte Giancarlo será el segundo jefe, ¿eres tú, verdad?

Este bastardo…. ¡Incluso sabe que soy el próximo jefe!

Dave: -Yo soy uno de los capitanes de Rockwell, Dave Owen. Aunque Berni me llama Dave.

Como lo supuse, este tipo no pronuncia el nombre de su familia. Este tipo es….

Gian: -Vaya que tienes las pelotas bien puestas, al atreverte a traer a tus hombres en el territorio del CR5.

Dave: -Si me matarás… sería un gran problema para ustedes ¿verdad? Además, estoy aquí como un negociador de paz. Si apuntan sus armas hacia mí, solo harán daño a su propia reputación 

Dave: -¿Me equivoco?

Joder, es un maldito bastardo irritante. Hablando con tanta confianza….

Gian: -¿Entonces…? ¿De qué querías hablar?

El tipo muestra una sonrisa llena de confianza en sí mismo, mira hacia Natasha y le dice…

Dave: -Perdón, Natasha. Parece que no podré pasar el tiempo escuchando tus canciones y tratar de pensar palabras que decirte que estén acorde con tu belleza.

Natasha: -Yo… debo irme.

Gian: -Claro, le diré después a Bernardo lo que me dijiste.

Al irse la mujer… Dave, enciende un cigarro en su boca, iluminando la punta del cigarro con un ligero brillo de oro puro. 

Dave: -En donde esta Berni… eh…perdón, ¿el señor Ortolani?

Gian: -Por culpa de alguien, ha estado muy ocupado. Ahora mismo está hablando por teléfono. Puede que llame a algunos de nuestros soldados.

Dave:- ¿Oh? ¿Planean ponerme guardias? Puede que esto no haya llegado a sus oídos, pero… estoy casi seguro que soy el único del GD que está considerando el alto el fuego contra ustedes. Las críticas me han estado abofeteando con mucha fuerza últimamente.

Maldita sea, es un bastardo astuto.

Dave: -No es el momento de estar luchando en una guerra sin sentido. Esto no se trata del CR5 ni del GD. Pero, si no combinamos nuestras fuerzas, todo lo que tenemos será tomado por personas ajenas.

Que bastardo tan lengua floja. Al escucharlo, suena como alguien que está argumentando algo muy lógico. 

Gian: -Ya veo. ¿Y entonces? Si nos damos la mano ¿Dónde está la prueba de que no tienen un cuchillo escondido en la manga?

Dave: -Sobre eso, te puedo decir que nosotros estamos en esa misma posición. Esta conversación nunca avanzará si ninguno de los dos bandos trata de confiar en el otro. ¿Comprendes? 

Me miro en el vidrio de la copa. No hay forma en que pueda beber de mi bebida. La forma en que me está diciendo esto lleno de razón me molesta.

Si este tipo realmente fuera alguien seguidor de la razón, ¿Por qué se convirtió en el capitán de una banda? 

Y entonces, me da la sensación de que Bernardo está detrás de mí. 

Bernardo: -Dave, ¿Por qué estás aquí?

Dave: -Hola, Berni. Ah, perdón. Discúlpeme por ocupar su asiento Don Ortolani 

Bernardo toma asiento. Y el silencio reina en el lugar.

Bernardo da golpecitos con su dedo y un camarero nos trae una nueva botella y nuevas copas.

Bernardo: -¿Sabías que nosotros estaríamos aquí?

Dave: -Como crees. En verdad que solo fue pura coincidencia. No tenía planeado venir hoy porque se supone que hoy era el día de descanso de Natasha.

Bernardo: -¿Aún tratas de meterle mano?

Suena un sonido que estalla por el aire tan pesado que nos rodea.

Dave: -No, solo soy un fan de sus canciones. Me disculpo si hice algo indebido. 

Dave: -Si no te hubieran encarcelado, ahora mismo estarías con una relación muy establecida con Natasha ¿verdad? Si lo hubieras hecho, habría menos plagas de las que preocuparse.

¿Establecerse? ¿Bernardo ya ha llegado tan lejos con ella? Bernardo drena la copa con una sonrisa amarga.

Dave: -¿Podremos regresar a los negocios? Y es perfecto el hablar de esto teniendo al próximo jefe presente.

Bernardo: -¿Dónde escuchas eso?

Dave: -Lo siento, pero yo también tengo mis propios contactos.

Dave: -Ya hay rumores extendiéndose sobre que el jefe del CR5 Alessandro está desaparecido. 

Gian: -¡Que!

Bernardo:- ¡…..!

Este maldito bastardo, ¡¿Incluso está enterado de eso?!

Bernardo: -¿Vas a incluir eso en nuestros términos de negociación? 

Dave: -Como crees. ¿No te lo había dicho? El que ustedes caigan en este momento es muy malo para nosotros. ¿No es así, Bernardo?

El bastardo de Dave enciende un cigarro.

Dave: -¿No somos ya viejos amigos? ¿No podemos ser más francos el uno con el otro? Siempre he estado a tu lado desde aquel día en que nos conocimos.

Bernardo: -Dave, sé que tengo una deuda contigo, pero… ahora mismo estoy representando a la familia. Si dejo que mis sentimientos personales nublen mi juicio, entonces renunciaré.

Por un segundo, los ojos de Dave se afilan, pero él logra ocultarlos inmediatamente.

Dave: -Ya veo. Comprendo por qué todos confían tanto en ti. 

Dave: -Yo pondré las condiciones para la próxima reunión de capitanes. Bernardo, espero que también lo hagas.

Gian: -¿Cuáles son esas condiciones?

Dave me mira ante mi interrupción, y luego sonríe. Es como si estuviera dando una invitación al final de un comercial haciendo que sus dientes destellen, pero… entonces nos encontramos con que ese comercial es para puro interés alto. Algo huele mal aquí. 

Dave: -Si tú aceptas las condiciones, los otros te seguirán ¿verdad? Hemos decidido, hacer la paz entre el CR5 y el GD, siempre y cuando nos cedan el territorio de Daivan. 

Sin pensar, mi trasero sale volando fuera del asiento. Me pongo de pie en un instante con ganas de aventarle algo en la cara.

Bernardo: -¡Para, Gian!

Gian: -¡Eso es imposible! Más bien, viniste aquí a propósito a provocarnos porque sabías que no había manera de que aceptáramos esa condición. 

Bernardo: -Lamentablemente, el otro día, decidimos que no entregaríamos ningún territorio de Daivan en la reunión de capitanes que realizamos.

Apenas me sostengo en pie por la sospecha de una posible matanza aquí y ahora, pero Dave, delante de Bernardo, comienza a agitar sus manos como si estuviera tratando de calmar la situación. 

Dave: -Esperen. Incluso yo ya sabía que esa condición no funcionaria. Sin embargo, tengo que hacer que los miembros de mi lado digan sí. Y para eso el tema del territorio se debe negociar.

Dave: -Es por eso, que he preparado una alternativa viable. ¿Les gustaría escuchar de lo que se trata?

Me siento con una sensación como si muchos insectos estuvieran deslizándose en mi cuello. Y por juzgar la expresión de Bernardo, creo que él está sintiendo lo mismo. 

Bernardo: -¿Es dinero? ¿O alguna concesión? 

Dave: -Te equivocas. Lo que propongo es que nuestras organizaciones se presten subordinados. De esta manera, se podrá fortalecer la relación entre nosotros y mantener conversaciones seguras.

Gian: -¿Qué? ¡¿Quieres que tus gánsteres entren en nuestra organización?!

Dave: -No se olviden que ustedes también pueden ingresar mafiosos suyos a nuestra organización. Sin embargo, el intercambio de subordinados de bajo rango no sería lo adecuado. En primer lugar…

Dave: -Espero que el CR5 acepte hombres de nuestra organización de un nivel de capitán así como líderes de tropas. Si aceptan esto, la charla sobre la sucesión de territorio de Daivan se hará como si nunca hubiera ocurrido. 

Gian:- ¡…! ¡¿Qué carajos estás diciendo!? ¡¿Cómo piensan que unos gánsteres como ustedes, adopten nuestra Cosa Nostra solo por el hecho de entrar?!

Es imposible. No hay manera de que podamos añadir más capitanes, ni hablar de que son de otra organización, dentro de nuestra organización…

Bernardo: -¿De verdad crees que nuestros capitanes aceptaran algo como eso?

Dave: -Piénsalo, Bernardo. No tenemos tiempo para estar siempre jugando a las guerritas.

Dave: -Si no llegamos a un acuerdo pronto… los que estarán en problemas son ustedes porque su jefe está ausente ¿verdad? Si la situación sobre la desaparición de su jefe se revela al público, los ciudadanos de esta ciudad no se quedarán tranquilos  ¿verdad?

Bernardo. -Tsuk…

Bernardo da un pequeño chasquido. Maldita sea, este maldito bastardo confianzudo. Ah, de alguna manera lo puedo comprender

La razón del porqué Bernardo está tan molesto se debe a que cada cosa que este tipo nos ha dicho tiene lógica… pero lo más importante, es que sabe exactamente en qué lugar nos puede dañar. 

Bernardo: -No puedo tomar esta decisión por mi cuenta.

Dave: -¿Ni siquiera puedes tomarla estando presente aquí el jefe de la próxima generación?

Este bastardo…. En verdad estoy considerando seriamente llamar a nuestros soldados para hacer una gran limpieza.

Bernardo: -Hablaré sobre esto con los capitanes en la reunión administrativa. Tengo planeado tomar una decisión lo antes posible.

Bernardo: -Y por el momento, haz que los soldados de tu organización se retiren. Haz que no hagan ningún movimiento aunque sea por un periodo corto de tiempo. Si no haces eso, nuestros capitanes no lo aceptaran. 

Dave: -Claro, se los diré. Confío en ti, Bernardo. Para mí, esto zanjará la deuda que hay entre nosotros y ahora sí podremos tratarnos de igual a igual, como hermanos o amigos de aquí en adelante.

Dave: -Siempre he pensado que eso ocurriría entre nosotros.

Bernardo: -Con seguridad te devolveré esa deuda.

Dave: -Estaré esperando. Bueno…dale mis saludos a Natasha.

Dave se levanta y sale de la tienda sin mirar hacia atrás, tratándonos como si nos hubiéramos desvanecido en el aire.

Gian: -¡MALDICIÓN! ¡Ese jodido bastardo…! ¡Diciendo lo que quería! 

Bernardo: -Perdón, no quería que te quedaras involucrado en este tipo de temas.

Gian: -No…. tengo suerte de haber visto su cara y presenciar sus métodos de mierda. Debió de haber sido muy duro para ti, Bernardo.

Bernardo mira hacia atrás con un “¿uhm?” y le lleno su bebida.

Gian: -¿Con que estuviste negociando ese tipo de cosas? Me sorprende que tu estómago siga sin un agujero aún. 

Bernardo: -Bueno, estoy acostumbrado. Más importante, perdóname Gian…. Y yo que pensaba traerte aquí para celebrar.

Gian: -Entonces bebamos.

Empezamos nuevamente con una nueva botella y copas. La expresión de Bernardo todavía sigue rígida.

Gian: -Acerca de lo que estaba diciendo antes. ¿En verdad que haremos eso? El aceptar a sus capitanes y subordinados….

Bernardo: -Me duele el estómago al solo pensar que debo de informales acerca de esto a Luchino, el consejero y a todos los demás capitanes…. 

Gian: -¿Quieres que yo les diga?

Bernardo: -No… pero, me alegro mucho de que estés aquí. 

Bernardo: -Si hubiera llevado conmigo estas condiciones de Dave al regresar, nuevamente estaría bajo sospecha…. En verdad que me alegro, Gian….

Bernardo: -Que estuvieras aquí conmigo… Lucky Dog. 

Gian: -Oye, ¿estás bien? ¿No crees que estás tomando demasiado?

Bernardo: -No, esto aún no es suficiente…. Hace tiempo podía vaciar toda una botella rápidamente.

¿Y ahora? Quería preguntarle eso, pero nuevamente él me llena la copa.

Gian: -Por cierto, acerca de aquella mujer…. Natasha… ¿está bien que no la llames para que regrese?

Bernardo: -No…. hoy….

De repente, me doy cuenta de que Bernardo me está mirando fijamente. Ha estado drenando alcohol como una alcantarilla, pero sus ojos no se contraen ni un poco, ya que me está mirando directamente sin flaquear.

Bernardo: -Esto lo prepare para ti como celebración….

Su cerebro y su boca son más débiles que el alcohol en sus ojos.

Bernardo: -Esto no es buen… soy el único que está bebiendo.

Gian: -No habías bebido en un buen tiempo ¿verdad? Además, has estado muy frustrado.

Bernardo: -Es cierto, lo he estado por muchas cosas.

Bernardo mira hacia abajo por un tiempo, pensando profundamente, como si todos sus pensamientos estuvieran guardándose como una copia de seguridad, quedando inmóvil como una estatua. Antes de que me diera cuenta, la botella había quedado vacía.

Gian: -Hey, como que es hora de….

Bernardo: -Yo…. tengo un plan… bueno tenía….

Bernardo me está escuchando en lo absoluto, y está diciendo cosas como si estuviera hablándose así mismo. 

Gian: -¿Sobre el CR5?

Bernardo: -No, es acerca de algo aún más profundo y personal…. Un plan a largo plazo…. Gian… si fueras una mujer…

Gian: -¿Haaaa?

Bernardo: -Haría que dieras a luz a un montón de niños.

Gian: -¿Eres idiota? ¿Cómo es eso algo profundo? Más bien, estamos hablando puras idioteces, en verdad que estás muy borracho. Has bebido demasiado.

Bernardo: -Oh, solo escúchame.

Gian: -Te estoy escuchando.

Bernardo: -Nmm… Bueno, mi plan consiste en que nosotros dos buscáramos una mujer al azar, y hacer que tuvieran a nuestros hijos… y así, cuando ellos estén grandes, hacer que se casaran entre ellos.

Bernardo: -Si llegáramos a hacer eso, es como si tuviéramos a nuestro propio hijo, o algo así. 

Gian: -¿Qué significa eso?

Bernardo: -Yo….

Bernardo mira hacia debajo de nuevo… ¿En serio que ha bebido demasiado? Diciendo este tipo de cosas pareciera que morirá.

Bernardo: -Yo quiero la prueba….

Gian: -¿Prueba?

Bernardo: -La prueba de que nací aquí, que viví aquí…. Que mi vida siempre ha sido importante…. El llegar a esta edad, ha hecho que de repente me sienta inseguro 

¿Qué está diciendo? Si ese es el caso, entonces solo tiene que ir a establecerse con una mujer y hacer algunos niños como un hombre normal. Además, aquella mujer, Natasha, es perfecta para eso ¿no?

Bernardo: -Si esa prueba pudiera ser entre tú y yo, yo…

Allí… como lo suponía, en algún lugar de aquí se encuentran sentados algunos de los subordinados de Bernardo observándonos.

Un par de subordinados, al percibir que algo fuera de lugar en su jefe, se acercan a nuestra mesa rápidamente.

Subordinado de Bernardo A: -Perdóneme la interrupción, pero… Comandante… pues…

Subordinado de Bernardo B: -Señor Giancarlo, ¿le ha pasado algo al comandante?

Gian: -Ah, no. Creo que está bien.

Y justo en ese momento, Bernardo vuelve de repente a la vida. Coloca su espalda en una forma recta y dirige su mirada hacia las copas que son difíciles de ver por sus subordinados.

Bernardo: -Estoy bien. Hay un lugar al que quiero ir. Pueden tomar mi auto y regresar.

Probablemente se ha dado cuenta de lo tomado que está. Y de seguro no quiere arruinar su nuevo Alfa.

Subordinado de Bernardo A: -Pero… ¿y usted, comandante?

Bernardo: -Yo regresaré junto con Giancarlo en un taxi. No se preocupen, regresaremos enseguida.

Los subordinados dan una leve inclinación antes de salir rápidamente por donde vinieron. Después de eso…

Bernardo:-Uh…nm…

Gian: -Oye… ¿estarás bien?

A pesar de que había estado todo recto y firme frente a sus subordinados, ahora mismo rebota hacia atrás mostrándose como un hombre débil y blando…. ¿es así por que estoy a su alrededor? ¿Quiere decir que confía en mí?

Gian: -Ya vámonos.

Bernardo: -No has bebido nada. Y es tu celebración…

Gian: -Sí bebí. Mira, esta botella está toda vacía.

Llamo al camarero y me levanto con Bernardo.

Gian: -¿Está bien irse sin decirle nada a aquella mujer?

Bernardo: -La llamaré más tarde…. Soy mejor susurrando palabras bonitas por teléfono. 

Ambos subimos las escaleras…

Salimos del establecimiento por detrás llegando a la calle. Las luces de neón todavía están en torno a la zona. Varios colores de luces brillan a medida que caminamos cerca de ellas.

El auto deportivo Alfa en que habíamos venido y el sedán de los subordinados han desaparecido.

Bernardo: -Caminemos un poco…. Quiero recuperar la sobriedad…

Gian: -Claro, después de todo no podremos tomar un taxi por aquí. 

En verdad que el alcohol se le ha ido a la cabeza. Él está caminando en line recta, pero su cabeza da vueltas en todas direcciones.

Buscamos un taxi a través de un callejón que corta a través de un bloque. Este barrio me es familiar. ¿No es un lugar malo?

Y entonces, cuando todas las personas desaparecen del lugar….

Bernardo: -Uhm… ¿eh?

Una tos escapa de la boca de Bernardo. Le presto mi hombro para impedir que se balanceara por todas partes, y conmigo como su bastón, se puso en marcha de nuevo.

Bernardo: -Lo siento….

Gian: -No tienes remedio. Vamos, solo date prisa y vomita en algún lugar.

Bernardo: -No… estoy bien… Odio vomitar, eso es patético.

¿Hola? Y este tipo que está todo borracho ¿no es patético? 

Caminamos a través del callejón. Aparece una luz, filtrándose por una calle diferente, pero cuando me volteo a ver, no veo que haya taxis allí. 

No queda más remedio que caminar hasta que esté sobrio. 

Bernardo: -Joder… me he vuelto débil. 

Gian: -¿No es solo porque tu cuerpo está mareado? Además, ese bastardo de Dave te estresó por lo que dijo ¿verdad?

Bernardo: -Pero…. es como él dijo…. Si no me apresuro rápido a dar una respuesta, todo se irá complicando para nosotros.

Gian: -¿Por qué ese Dave es tan engreído? Si solo está buscando la manera de presionarnos.

Gian: -¿Es porque ustedes se conocen?

Las palabras “favor” y “deuda” se visualizan como una espina en mi mente. Definitivamente algo sucedió entre ellos dos en el pasado.

Bernardo: -No es alguien tan fácil como para dejar que algo le influya. Simplemente… el CR5 lo tiene bajo presión, solo es eso.

Gian: -Y a pesar de que hemos golpeado tantos traseros de los matones del GD….

Bernardo: -Hemos estado causándoles mucho daño, es por eso mismo que se acercaron a la mesa de negociación. 

Bernardo dice esto con su voz habitual, pero… todavía se está recargando contra la pared de ladrillo, mantiene sus ojos entrecerrados y mirando como si estuviera a punto de golpearla con el pie… Agh… se ve mal. 

Gian: -No te exijas. Solo lánzalo afuera.

Bernardo: -No, lo siento… Nunca quise mantener tantos secretos de ti… solo, incluso si te lo dijera…

Bernardo presiona su cara contra los ladrillos y da un gemido bajo.

Gian: -No te preocupes por eso, no me importa. Yo también tengo una gran montaña de cosas que no te he contado.

Bernardo: -Lo siento.

Gian: -Además, no me gustaría escuchar las cosas que hiciste con esa mujer porque me molestaría.

Bernardo: -………….

Bernardo se ríe en silencio, y luego me mira.

Bernardo: -¿Ella te dijo algo?

Gian: -No, nada importante. Ah, solo dijo que a pesar de tu apariencia eres bastante pervertido, y también que tu frente parece que creció una pulgada más ancha desde la última vez que te vio. 

Bernardo: -Haha…. Sabes, Dave y yo… hace tiempo éramos…Uwaa…. Qué cambio tan repentino de tema. Además, viene de repente algo que he querido preguntarle, pero no he podido.

Bernardo: -Te comenté que hubo una vez que estuve en prisión antes. Aquel tiempo fue horrible.

Bernardo: -Todos eran muy agresivos, sobre todo con un italiano como yo. Todo era tan horrible, y hubo un par de veces en el que estuve a punto de morir. Pero, quien me salvó de todas esas veces fue él. 

Gian: -¿Dave? Con que es por eso que dices que tienes una deuda con él. 

Bernardo: -Si. Ya sabes, que he tenido problemas con la oscuridad. Esos problemas empeoraron durante el tiempo en prisión. 

Gian: -Oh, es por eso que te pones así cuando estás en la oscuridad.

Bernardo: -Fue por eso… Cuando todos los capitanes fueron arrojados tras las rejas, a veces intentaba mirar hacia afuera, pero solo veía pura oscuridad.

Gian:- A mí no me pareció que estuvieras así. 

Bernardo: -Apenas y pude aguantar. Gian, tú…

Bernardo se gira y coloca su mano en mi hombro. 

Bernardo: -Fuiste tú quien me sacó de ese lugar. Es por eso, que pienso que no me importaría ofrecerte mi vida.

Gian: -Haha, que exagerado. Bueno, el hacer eso era mi pasatiempo. 

La mano de Bernardo todavía sigue en mi hombro. Luego, Bernardo gira la cabeza mirando hacia abajo.

Gian: -¿Qué ocurre? ¿Te duele algo?

Bernardo: -Creo que sí. Perdón, pero he llegado a mi límite. 

Gian: -¡¿Oye?!

Bernardo quita su mano de mi hombro para luego acariciar mi frente, mejilla y labios… Me sobresalto por el tacto.

Gian: -¿Uhm? Unhm…. Mmmmkuh…

Bernardo: -Funnm…. Haum… Gian….

Gian: -Hey… uhm… que… que haces…

Mi boca es envuelta en un profundo beso… o, mejor dicho, este tipo es bueno…. Se siente como si mi mandíbula estuviera a punto de derretirse

Gian: -Uhn….. fuahm… ¡haaa! ¡Hey! ¡Hey! ¿Qué haces tan de repente… uhmm…?

Me gustaría un poco poder jadear algunas respiraciones, pero cuando trato de hablarle, de nuevo me besa…. Maldito bastardo sexy…. No puedo…

De repente, el peso de Bernardo se aleja de mí. 

Bernardo: -Sabes más delicioso de lo que me imaginaba.

Gian: -Qué… ¡¿Qué estás diciendo?! Mejor dicho, ¿Por qué a mí? ¿No era mejor el hacer esto con aquella mujer?

Bernardo: -………….

Gian: -No te dijo ella algo como “Hey, ¿no te quedarías esta noche conmigo?” No solo podrías haberte besado con ella… uhmmm….

Nuevamente me cubre con su boca y esta vez con una fuerza de bocado. Ahora ha usado sus dientes un poco, haciendo que me sorprenda y me derrita… siento que mi cintura y rodillas están a punto de doblarse a la mitad.

Bernardo: -Ella no tiene nada que ver en esto…

Gian: -Ahh… ¿no soy yo su sustituto?

Bernardo: -¿Cómo puede siquiera pensar eso?

Gian: -Uhm…. Aahhmm… hey… eso es malo….

Bernardo entierra su boca en mi cabello, deslizándose detrás de mi oreja y luego comienza a deslizarse por mi cuello.

Bernardo: -¡….! ¡Ahahhhh! No puedo más…

¿Qué? ¿Qué estás pensando hacer aquí? Oh, eso era lo que quería decir, pero…

Gian:- Uh, ¿waah?

Mi cuerpo es empujado contra la pared de ladrillos. Siento el frío del muro contra mi espalda… y frente a mí, está un Bernardo realmente rojo.

Él está completamente caliente.

Gian: -¿Bernardo?

Sus brazos forman una jaula alrededor de mí y me mira a los ojos. No puedo dejar de notar nuestra diferencia de altura.

Bernardo: -Tú, no me odias ¿verdad?

Gian: -Bueno, en verdad no te odio, pero…oye…

Los brazos de Bernardo se envuelven alrededor de mí, y todas mis palabras vuelan lejos de mí. ¿Me está abrazando? Hey…

No lo odio, pero esto es algo problemático para mí…

Bernardo: -Ya lo sabía. Si te abrazaba de esta manera, entonces ya no podría dejarte ir nunca.

Gian: -¿Qué tanto estás diciendo tan serio, borracho?

Bernardo: -Haciendo que la promesa, poco a poco se fuera viniendo abajo.

¿Promesa? Nada viene a mi mente, y probablemente Bernardo noto mi confusión ya que se sonríe. 

Bernardo: -El jefe, hace tiempo … me dijo que le gustaría que fueras mi hermanito. 

Es la primera vez que oigo algo así. 

Y entonces, Bernardo deja caer una gran bomba.

Bernardo: -Yo, te prefiero más como mi amante….

Gian: _¿Amante? Oye, hey, Bernardo…

Pensaba en tratar de moverme para girar mi cabeza… pero de repente Bernardo mueve sus dedos hacia mi barbilla y me da una sonrisa…

A diferencia de una mujer, su beso es como nicotina. No, me equivoco, no es nicotina, pero también me llega el olor de la marca de cigarro de Bernardo. Este olor y el olor persistente del alcohol atraviesan mi nariz.

Bernardo: -Este, ¿no te gustaría hacerlo, aunque solo sea por curiosidad?

Gian: -¿Desde cuándo te has interesado por los jóvenes guapos?

Bernardo: -Fuahaha, ¿te dices joven guapo a pesar de tu edad?

Claramente Bernardo está fuera de su mente. Y yo… ¿no debería de estar resistiendo ahora?

Me está mirando fijamente… joder, incluso en la oscuridad, aunque me molesta, se puede notar que él es un hombre guapo.

Y no es solo su apariencia. El tampoco pierde refiriéndose en altura. Siendo el líder de los capitanes del CR5, es de los hombres más altos.

Apreciándolo de este modo, no me sorprendería si cayera por él. 

Gian: -¿No crees que todavía estás a tiempo para decir que la razón del por qué haces esto es porque estás muy cansado?

Bernardo: -No lo creo.

Bernardo comienza a sacar los botones de mi camisa con su mano derecha.

Gian: -Oye… ¿Qué estás planeando hacer en este lugar?

Bernardo: -¿Está bien que te lo diga?

Ehh… ahhh… hey, hey….

Mostrando lo diestro que es, las manos de Bernardo no se detienen incluso mientras hablamos, y luego comienza a desatar mi cinturón. 

Gian: -Eh…es cierto. ¿Qué piensas hacer acerca de tu plan, el cual es que tengamos hijos y hacer que se casen entre ellos?

Bernardo:- Es más importante el tenerte en este momento. 

Nuevamente me ataca. Y con este beso, pierdo la voluntad de luchar.

Gian: -Muhn…. Uhm… hey…. Ber….huhn….

Bernardo: -Hmmm…. Gian…. Siempre te he… hmmm…

Un momento, Bernardo hace que mi mente se quede en blanco.

Bernardo: -Mañana puedes hacer como si nada de esto hubiera pasado. Pero ahora… no puedo parar de pensar en hacerte el amor.

Gian: -Probablemente no pueda actuar como si nada hubiera pasado….

Bernardo: -Soy feliz, aunque sea un probablemente…

Bernardo: -Trataré de hacer esto lo menos indoloro posible para ti… aquí….

Sintiendo una vez más que no hay razón para tratar de luchar contra este borracho, dejo caer el peso de mis manos contra la pared.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x