Daivan
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Escucho los sonidos de una ducha a lo lejos y poco después se detienen. Me despierto del corto pero profundo sueño, mirando hacia donde provenían los sonidos.
Bernardo: -Todavía estás despierto. Pareces como recién salido de un exprimidor.
Bernardo sale del baño con una toalla detrás de él con una sonrisa.
Gian: -Si hacemos esto todas las noches siento como que terminaré como una esponja seca.
Bernardo: -Bueno, esa sería una situación muy feliz y preocupante. No te preocupes, si te lo hiciera todas las noches afectaría en el trabajo, por lo que trataré de ser moderado.
Bernardo levanta una camisa mientras se sienta a mi lado y me mira desde la esquina de su ojo con una sonrisa.
Gian: -He… ¿ya es la edad?
Bernardo: -Es porque sé que cada vez que lo hagamos, me dejaré llevar.
Gian: -Nunca pensé que terminaría teniendo una relación contigo. Y eso que tenemos bastante tiempo de conocernos.
Esto es muy vergonzoso, pero no me disgusta. Espero que Bernardo piense lo mismo en base a su tono de voz y expresión.
Bernardo: -El estar contigo…. Me pregunto, ¿desde cuando comencé a desear estar contigo de esta manera?
Gian: -Eres inesperadamente denso, Bernardo.
Bernardo: -Soy denso. ¿No lo sabías? Eso es porque no tengo suficiente de algunas cosas. No, tal vez es más porque nunca las tuve desde el principio.
Cuando Bernardo dice esto, sus ojos se desvían, haciendo que me sienta un poco ansioso.
Gian: -No creo que te falte nada.
Bernardo: -Me falta. Por lo menos, no soy alguien que realmente pueda ser el jefe del CR5… o incluso ser el líder de los capitanes.
Gian: -Pero si lo estás haciendo.
Bernardo: -Quiero hacerlo, pero no puedo, puedo, pero no quiero hacerlo… ¿no crees que soy una excepción ejemplar de esto?
¿Habías estado pensando en esas cosas? Vuelvo la cabeza para mirar directamente a Bernardo a la cara… él mantiene su habitual sonrisa y expresión tranquila, pero…
Bernardo: -Seguramente no soy el único. Luchino, Giulio e Iván también, todos de alguna manera les hace falta algo. Es inútil.
Bernardo: -Y estoy seguro que ellos saben que les falta algo.
Realmente no me gusta hablar sobre este tipo de cosas.
Mi mente parpadea más allá de todo lo que ha pasado, todas las expresiones de mi familia que se quedaron en el pasado.
He visto muchas caras diferentes en prisión, también durante el escape. Y, después de que regresé a Daivan, también he descubierto muchos lados de ellos que no había visto en prisión.
Todos ellos son increíbles. Merecedores de un gran respeto. Si les hace falta algo ¿Qué tiene de malo eso?
Sin embargo, no tengo la confianza de decir esto en palabras, así que permanezco en silencio.
Bernardo: -Es por eso que todos estamos atraídos por ti.
¿Atraídos por mí?
Eso es inesperado. Pero no creo que Bernardo diga eso en broma. Si eso es cierto, entonces…
Gian: -Realmente no entiendo eso, pero… si lo que quieres es rellenar los huecos que te hacen falta, entonces puedo tratar de hacer eso por lo menos.
De repente, me doy la respuesta a mi mismo a una pregunta que había estado haciéndome a mí mismo.
Gian: -Ya veo. Eso es lo que significa ser jefe…. O, más bien, ¿está bien que haya un jefe así, verdad?
Bernardo: -¡Jajaja!
Bernardo se voltea repentinamente, tomándome de sorpresa. Él cae sobre la almohada siendo superado por la risa. ¿Qué?
Bernardo: -Parece que el jefe Alessandro nuevamente vio a través de todo… y pensar que también vio a través de mí… Realmente es una persona increíble.
Gian: -¿A qué te refieres con eso? ¿Acaso el jefe dijo algo sobre mí?
Bernardo: -Sí, un poco hace algún tiempo.
Hnm. ¿Debería preguntarle más? Siento un poco de celos, como si eso fuera un secreto personal fuera de mi alcance. Esa sensación me hace querer preguntarle más a Bernardo.
Mejor lo dejo. Si saco una conversación seria ahora, me darán ganas de dormir.
Agarro a Bernardo por el oído y me inclino a propósito hacia él, para luego poner un puchero.
Gian: -¿No crees que es horriblemente cruel que estés hablando sobre chismes acerca de otro hombre en la cama, querido?
Bernardo: -Jajaja, lo siento por eso, cariño. Si esta plática te alboroto, entonces podría contártelo todo a su debido tiempo… después.
Bernardo dice eso con una sonrisa mientras me despeina el cabello.
Bernardo: -Primero tenemos que hacer panqueques al GD y luego limpiar Daivan.
Diciendo eso, Bernardo se sienta en la cama.
¿Eh? Sus brazos hacen que me levante también, sentándome en la cama. Preguntándome qué estaba planeando hacer, cuando…
Bernardo: -En el nombre de mi nombre y honor, juro….
Me aprieta en un gran abrazo para luego dar besos en mi frente y mejilla, para luego besarme la otra mejilla.
No es como si esto no hubiera ocurrido antes entre dos hombres desnudos en la cama, pero… esta forma es tradicional en la Cosa Nostra para expresar el amor hacia un ser amado. Un beso expresa el más profundo de los enlaces entre dos hombres.
Bernardo: -Juro que te haré que seas nuestro jefe, Giancarlo.
Esas palabras determinantes de Bernardo, son mucho más profundas que cualquier beso.
Gian: -Sí… creo en ti.
Asiento con la cabeza y le regreso los besos ceremoniales a Bernardo también. Y a partir de eso, enterramos nuestros rostros entre nuestros cuellos.
Luego de unos segundos, nos separamos.
Bernardo: -Perdón, Gian. A decir verdad, eres el primero que sabrá esto.
Miro directamente a Bernardo, esperando sus palabras.
Bernardo: -A partir de mañana, estaré ausente nuevamente por un periodo de tiempo. Pero esta vez le avisaré a todos, por lo que todo estará bien.
Gian: -¿Tienes que ir a algún lugar?
Siento un pinchazo de dolor en mi pecho. ¿Será a causa de esa mujer? Mi corazón se hunde un poco más por ese pensamiento.
Pero Bernardo sigue….
Bernardo: -Iré a Chicago. Tengo algo importante que hacer.
Gian: -Será mejor…. Que yo no vaya ¿verdad?
Bernardo: -Perdón… puede que el jefe haya vuelto pero la familia sigue en problemas. Gian, por favor quédate con ellos.
Gian: -Entiendo.
Bernardo: -Es probable que el próximo viernes se realice una reunión entre el CR5 y el GD. Con seguridad estaré de vuelta para eso.
Gian: -Confío en ti, querido.
Bernardo: -Si mi libido se despierta estando allá, me aseguraré de calmarme pensando en ti.
Gian: -Idiota…
Y de esa manera, nos besamos una y otra vez hasta quedarnos dormidos por primera vez en la misma cama.
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En la mañana siguiente….
Al despertarme, me encontré solo en la cama.
Octavo día
Alessandro: -Probablemente la razón del por qué Ethan me secuestró, fue porque quería mi ayuda.
Luchino: -¿Ayuda? Dice que quería ayuda del jefe de la banda enemiga.
Alessandro: -Buscando ayuda para la guerra, los del GD llamaron a los chicos de las bandas de Chicago, pero terminaron siendo casi decorados por los grandes. Ethan se ha vuelto viejo, aunque realmente no debería estar hablando.
Iván: -Hm, vaya historia tan triste. Y por resultado, terminaron como mafiosos escuálidos mandados a volar.
Luchino: -Casi perdemos por esos escuálidos ¿sabes?
Alessandro: -No estoy orgulloso de esto, pero tengo un montón de viejas conexiones no deseadas. Por lo cual, podría hablar con el jefe de Chicago. Es por eso que Ethan me secuestró.
Alessandro: -Probablemente quería que calmara las cosas con los de Chicago de alguna manera. Me mantuve tranquilo al pensar que todos los de esta ciudad y ustedes estaban amenazados.
Giulio: -Entonces… ¿Cómo fueron las negociaciones con los de Chicago?
Alessandro: -Sobre ese asunto…. Justamente ahora Bernardo salió volando hacia allá. Por estos momentos debe de estar reunido con el más grande de Chicago.
Gian: -¿Estará bien?
Alessandro: -El jefe de Chicago es sorprendentemente fácil de tratar. Por lo cual, probablemente esté bien. Con seguridad Bernardo regresará con sus bolas intactas.
Me aguanto las ganas de escupir un “mierda”, por lo cual termino enterrando mis uñas en mis palmas. La conversación continúa con todo el mundo reunido aquí, excepto Bernardo.
Cavalli: -Entonces, ¿vamos a proceder con la reunión que tenemos con el GD (Grave Digger) en el tiempo y lugar previsto?
Alessandro: -Sí, por favor continua con los planes. Cuento con todos ustedes cuando llegue el momento. Ninguno de nosotros podremos llevar demasiados guardias, pero…
Alessandro: -Por si acaso, he invitado a la secretaría del alcalde. Gánsteres o no, ellos no podrán disparar. Pero si lo hace, estarían llevándose como enemigos al departamento de justicia también.
Alessandro: -En realidad, solicité que fuera el Alcalde en persona, pero supongo que fue inútil.
Alessandro: -Mañana daremos inicio a las negociaciones de paz con el GD. De una vez por todas demos fin a esta guerra la cual solo ha causado pérdidas. En resumen….
Cavalli: -No cederemos ningún grano de arena de Daivan a esos matones.
Luchino: -¿Creen que ellos acepten eso?
Alessandro: -Por esa razón Bernardo fue a reunirse con el jefe de Chicago para llamarlo aquí. Es exasperante, pero le pediremos que sea el mediador entre nosotros.
Dice que es exasperante, pero muestra una gran sonrisa en su rostro. ¿Qué pasa con este viejo? ¿No nos estará escondiendo algo?
Cavalli: -Entonces nos vemos mañana.
Todos se paran de sus asientos. Me dirijo hacia el escritorio de teléfonos en silencio. Sin Bernardo aquí, soy el único que se puede encargar de esta tarea.
Alessandro: -Es cierto, Giancarlo.
Gian: -¿Sí?
Alessandro. -Quiero hablarte sobre tu sucesión a jefe.
Gian: -Ah… ¿Existió una conversación acerca de eso antes? Mejor dicho, deberías continuar siendo el jefe, después de todo continuas vivito y coleando paseando como un pollo de pelea.
Alessandro: -¡Estúpido!
Su exclamación fuerte hace que salte en un pie.
Alessandro: -La decisión fue tomada por una buena razón. De hecho, tu existencia ya es de igual importancia como jefe de la familia, así que te lo diré una vez más.
Alessandro: -Giancarlo, eres mi sucesor.
El jefe anuncia esas palabras en voz alta y clara delante de todos. Son palabras fuertes. En pocas palabras, reafirma mi posición enfrente de todos.
Giulio: -Yo seguiré al señor Gian.
Luchino: -Lo seguiré con orgullo y honor.
Iván: -Más te vale trabajar duro, idiota.
Gian: -Claro, lo entiendo.
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En la noche.
Después de pasar difuminando por una hora entera, hago una llamada a cierto lugar… Mierda, no debería de estar haciendo esto.
Pero, no podía permanecer por más tiempo tranquilo.
Mientras me reprendo a mí mismo, me contacto al establecimiento de Keyside
Después de esperar un tiempo, Natasha contesta.
Natasha: -¿Por qué me está llamando usted?
Gian: -Solo estaba preguntándome si estaba teniendo problemas en su tienda.
Natasha: -No ha pasado nada en especial. ¿Por qué Bernardo no me ha llamado?
Gian: -Él está muy ocupado en estos momentos.
Natasha: -Ya veo….
Nos quedamos en silencio por un momento. Parece ser que soy yo el preocupado. ¿Dave no ha intentado hacerle algo a ella?
De repente, escuchó la voz de la mujer. Su voz tiene un sonido de risa… pero esa risa es como si tratará de cubrir su mal estado de ánimo.
Natasha: -Por favor, ya no me llame más.
Un silencio oscuro fluye entre nosotros a través de los cables.
Gian:- ¿No hay algo que quiera que le diga a Bernardo?
Haciendo una pausa, Natasha dice:
Natasha: -Dile que no es necesario que me envíe rosas este viernes. He encontrado a alguien más que me las dará.
No será que….
Natasha: -Estoy haciendo esperar a alguien, ya voy a colgar.
Gian: -Si, adiós.
Noveno día
Royal Forest Park.
La mansión estilo rural ubicada al lado del campo de golf, fue elegida para ser el lugar de reunión. Los jefes de las organizaciones estarán mostrando sus caras allí.
Se han reunido por el bien de la paz, y lograr llegar a un acuerdo.
El jefe del GD, Ethan McCulloug con sus capitanes y subordinados elegidos, se encuentran sentados en una fila.
Y enfrente de ellos está el jefe del CR5, Alessandro del Salto y sus cuatro capitanes con algunos subordinados.
Aparte de estos dos grupos, también se encuentra un hombre regordete seguido de algunos hombres vestidos de traje formando un círculo.
Este hombre, es el jefe de Chicago, Ernesto Bong, una persona muy grande de Chicago, elegido para ser el mediador en la reunión de paz entre el CR5 y el GD.
Ambas partes ya han sido informadas acerca del contenido del tratado y las condiciones de paz, todo lo que queda es la ceremonia del juramento, o eso debería haber sido, pero….
A pesar de que el sol se está ocultando más allá del horizonte, la reunión no llegó a iniciarse.
Capitán del GD A: -¿Qué significa esto?
Capitán del GD B: -Y pensar que llegaría tarde en un evento tan importante. Era de esperarse de un hombre italiano, tomando su tiempo relajadamente y sin vacilación.
Todos los capitanes del GD sonríen con ironía.
Nadie de nuestro grupo abre la boca.
Dave: -Si el negociador encargado de este tratado no está presente… ¿No cree que esto es un problema para el tratado del alto al fuego? Después de todo, él era el que traería los documentos necesarios.
¡Joder! ¡Este maldito bastardo y su lengua floja! Pensé que Bernardo ya había arreglado cuentas con él, pero… no hay nada que podamos hacer.
Y a pesar de que el gran jefe de Chicago haya tomado la molestia de venir hasta aquí…
Ernesto: -Espero que no me hayan hecho recorrer todo el camino hasta aquí solo para ser una decoración en la habitación. Es el señor Ortolani ¿verdad? ¿Por qué no está aquí todavía? No me digan que ha huido.
Maldita grasa de cerdo. Justo cuando estoy por decirle algo, nuestro jefe, Alessandro del Salto, dice con voz tranquila.
Alessandro: -Pedimos disculpas por hacerle esperar. Hemos recibido una llamada hace un momento. Él no debe de tardar en llegar….
Alessandro: -Trayendo algunos regalos para ustedes.
Ernesto: -Hou.
Ante lo dicho por el jefe, los gánsteres comienzan a mirarse con una cara de preocupación mirando hacia aquel hombre.
El hombre, siendo el jefe del GD, vestido con un traje oscuro como la sombra, habla.
Ethan: -Señor del Salto, no, más bien Alessandro.
La voz del hombre suena muy fría, como si estuviera atado con cuchillas. Pero, nuestro jefe…
Alessandro: -Hola, Ethan. Gracias por lo de la otra vez, fuiste un gran anfitrión.
Ante el tono de voz que suena como una persona le habla a un viejo amigo después de mucho tiempo que no se ven. Ethan responde sin ninguna contracción en su cara.
Ethan: -Nunca me imaginé que lograrías escapar. Debí haberte matado en ese momento.
Ante sus palabras, se arma un alboroto entre los capitanes del CR5, y los subordinados comienzan a subir sus voces. Y en respuesta, los subordinados del GD ponen expresiones matadoras.
Alessandro: -Whoou, vamos paren con eso, y esperen. Todos cálmense. Ethan, ambas organizaciones están en una situación bastante desesperada.
Alessandro: -Por lo menos hoy, regresemos a casa con una gran sonrisa en nuestros rostros.
Ethan: -Le agradezco que haya organizado esta reunión, por lo menos. Y también por invitar a Don Bong aquí.
Ernesto: -Oh, no es problema. Comprendo muy bien lo inútil que es esta guerra. Las guerras generan deudas. Todos deberíamos enfocarnos en obtener ingresos y no tener pérdidas.
Ethan: -Le estoy muy agradecido. A nuestra organización todavía le falta mucho conocimiento que aprender de parte de nuestros superiores en Chicago.
No hay ningún tono de lealtad en las palabras de Ethan. Más bien, él está declarando que no hay manera de que vayan a dejar que sean tragados por los hombres de Chicago.
Dave: -Sin embargo…. ¿Qué haremos? Si el jefe de los capitanes, Ortolani, no llega….
Dave: -No deseo usar palabras como “irresponsable”, pero… tenemos a nuestro importante invitado de Chicago entre nosotros. Esperemos que muestre algo de sinceridad.
Joder, este maldito bastardo parlanchín…. Pero aun así, Bernardo….
No, confió con toda seguridad de que él vendrá, pero…
¿Qué le ha pasado?
Por nuestra parte, Luchino le dice lo siguiente al jefe en una voz apagada.
Luchino: -¿Qué hacemos, jefe? ¿Debo continuar con las negociaciones como representante del líder de los capitanes?
Alessandro: -No, solo espera.
El jefe tira rápidamente hacia atrás su manga izquierda y con su cabeza nos hace una señal de que miremos hacia abajo. En la muñeca del jefe, se encuentra un reloj de pulsera antiguo, totalmente incompatible con su traje.
¿Eh? Ese reloj, es de Bernardo….
Gian:- Jefe, ¿ese es de..?
Alessandro: -Sí, es de Bernardo.
Gian: -¡…! ¿Por qué tienes eso, viejo?
Alessandro: -Bernardo me lo prestó. ¿Lo entiendes? Siempre devuelvo lo que pido prestado, ese es mi…
Justo en ese momento.
El sonido de una puerta abriéndose resuena en la sala. El sonido sorprende a todos, atrayendo la mirada de todos hacia la puerta abierta.
Los únicos que no voltearon a ver son el jefe Alessandro, quien sabía quien había llegado, y Ethan, que estaba manteniendo una estrecha vigilancia sobre él.
Más allá de las enormes puertas, en la oscuridad de la noche…
Una luz brillante, que parece ser la de la luna, pareciera que brillará como si fuera la luz del sol.
Aparece un escuadrón de hombres. En medio de ellos, se encuentra de pie con un porte como de rey, un hombre de traje… no, esperen, el hombre de pie entre todos esos hombres de negro es….
Gian: -¡Bernardo!
Inconscientemente grito el nombre de Bernardo, pero no me arrepiento de ello. Toda la tensión en mi cuerpo huye. Me siento como si estuviera a punto de colapsar de pie…
¡Bernardo ha vuelto!
Luchino: -¡Bernardo! Serás cabrón, hacernos esperar de esta manera…
Iván: -Bastardo, solo querías hacerte el genial.
Dave: -¡Kug! ¡Bernardo…!
Varias voces se elevan a través de la sala de reunión.
Bernardo: Hnm….
Bernardo da una sonrisa en silencio mirando directamente dentro de la sala, hasta que se inclina dando una profunda reverencia de respeto.
Bernardo: -Me disculpo profundamente por mi tardanza. Hubo algunos pequeños obstáculos en mi camino aquí.
Dave: -¡Gug…!
Ese maldito bastardo del GD, Dave… no me digan, que este bastardo ha tratado de impedir que llegara….
Pero, Bernardo se encuentra aquí con una expresión como si nada hubiera pasado. Entonces….
Rodeado por sus subordinados de traje de negro, él estando en el centro, avanza lentamente hacia la sala. Todas las miradas se centran en él.
Gian: -Bernardo….
Creo que ante la palabra que se escapó de mi boca, Bernardo volteó a mirarme o eso sentí.
Ernesto: -Mírese, señor Ortolani, entrando de esa manera como si fuera el jefe. ¿Acaso está tratando de quitarle el puesto a su jefe?
Bernardo escucha lo que le dice el tipo grasoso observándolo mientras se dirige hacia todos en la sala.
Bernardo: -Antes de comenzar las negociaciones de paz, hay algo que me gustaría decirles a todos, en especial a los señores de Rockwell.
Bernardo: -¿Me permitirían un poco de su tiempo?
Dave: -¡Bernardo! ¿Qué estás planeando? ¿Acaso planeas arruinar esta reunión?
Bernardo: -Ni en sueños. Sin embargo, me gustaría hablarles a ambas partes sobre cierto asunto antes de terminar el tratado de paz.
Dave: -¿Qué?
Ethan: -¿A qué se refiere? Capitán Ortolani.
El jefe del GD dice eso en italiano de una manera fría. Es la primera vez que escucho el uso del italiano con un tono tan frío.
Dave: -¿Te… te refieres acerca del traidor? Es correcto que introdujimos un espía al CR5, pero eso es porque estábamos en guerra.
Dave: -Ya hemos eliminado a nuestros espías. Lo que queda, es que se hagan cargo del asunto del traidor que hay entre ustedes, pero no deben de tratar ese asunto en esta reunión, ya que es su problema ¿no es así?
Cuando Dave al fin termina de hablar, Bernardo responde mientras ajusta sus lentes con su dedo.
Bernardo: -Has hablado demasiado, Dave.
Dave: -¡¿Qué?!
Bernardo hace una señal a uno de sus hombres que trae en sus manos un estuche grande de cuero, colocándola sobre la mesa.
El estuche se abre, y en el interior se encuentra una cosa que parece ser una máquina extraña, desconocida para todos los presentes.
Parece que es un dispositivo con un disco plano redondo unido a él. Bernardo se acerca y con sus dedos presiona algún interruptor oculto en algún lugar de dicho dispositivo.
El sonido comienza a fluir desde la máquina del estuche.
Ethan: -¿Qué significa esto?
Al mismo tiempo que el jefe del GD reclama con voz enojada….
Llamada de Dave: -Si, no hay problema.
De repente, una voz humana es emitida desde la máquina. Todo el mundo salta mirándose entre sí y de nuevo miran el estuche.
Dave: -¡Que…!
Llamada de Dave: -Ese maldito bastardo de Bernardo sigue siendo un ingenuo como siempre. Todavía confía en mí. Incluso podría lamer mis botas, o mi trasero si se lo pido.
No hay duda de que es la voz de ese bastardo. ¿Es esto una llamada? ¿Por qué esta voz, ehm… sale de aquí?
Luchino: -¿Una grabación? Era de esperarse de Bernardo.
¿Grabación? ¡Ya veo! ¡¿Con qué es esto a lo que se refería Bernardo cuando dijo que arreglaría las cosas con Dave?!
Dave: -¡Uh! ¡Detente!
Dave dice eso con quejidos teniendo su cara húmeda de sudor frío.
Esta extraña máquina que la mayoría de la gente no conoce, no registra sonidos de casa ni de radio, pero si interfiere y guarda llamadas telefónicas.
Esta máquina capta la atención de todos en la sala.
Llamada de Dave: -Fue muy fácil engañar a un idiota confiado como él. Jajaja, que bien me siento ahora. Con esto, será muy sencillo destruir a la familia Toscanini.
Llamada de Dave: -Sí, es correcto. Ya he atrapado a ese bastardo de Bernardo. Ahora podremos disfrutar de torturarlo lentamente.
Llamada de Dave: -Si… ¡es cierto, aquella zorra! ¡He tomado todo de Bernardo! Esa maldita perra de Natasha, me costó tiempo en tenerla.
Llamada de Dave: -Hahaha, al fin lo hice. Me la he cogido. Esa zorra, al principio se negó, pero al final era ella la que terminó moviendo su culo encima de mí.
Llamada de Dave: -¡Haha, se lo tenía bien merecido! ¡Me hubiera encantado que Bernardo la hubiera visto! Bueno, ya va siendo hora…. Sí, es cierto….
Llamada de Dave: -Bueno, hay un orden para todo. En un momento en el futuro nos desharemos de Ethan. Todo lo que tendré que hacer es hacer parecer que los hombres de Chicago lo mataron.
Llamada de Dave: -Sí, haz eso con mucho cuidado. Es cierto, cuando me convierta en el jefe…. Me encargaré de cambiar el nombre horrible de la organización por uno bueno.
Llamada de Dave: -Pronto terminará la prohibición. Se acerca nuestra era… Sí, lo haré. Confía en mí.
La máquina se detiene. Un ambiente pesado y silencioso envuelve a todos en la sala.
Alessandro: -Bernardo, no deberías mostrar este tipo de vulgaridades en frente de todos muy seguido.
Bernardo: -Mi disculpas por haber mancillado el oído de todos.
Ethan: -¿Qué significa esto? Dave…
Dave: -¡Uh…! ¡Esto es una mentira! ¡Un truco! Bernardo, que tratas de hacer con este juguete….
Bernardo: -¿Quieres que lo repita nuevamente para ti? Dave… no, David. Ya estás acabado bastardo.
Dave: -¡Ma…maldito!
Bernardo: -Bueno, siempre te he tenido vigilado. Desde que estuvimos dentro de la prisión… hasta aquel día en que me salvaste, siempre….
Dave: -¿Te habías dado cuenta?
Bernardo: -Siempre sospeche de ti, pero no tenía pruebas. Incluso el hecho de que conspirabas contra el GD. Es por eso que estuve esperando. Y entonces, tú….
Bernardo: -Terminaste por cavar tu propia tumba.
Dave: -¿Qué..?
Bernardo: -Cuando tomaste a mi mujer, Natasha… cuando la robaste de mí, se dejó llevar llamando a sus subordinados, algo que usualmente no haces.
Bernardo: -Así que me di la libertad de interferir tú llamada grabándola, y este fue el resultado.
Dave: -¡Gug! ¡Maldito! ¡Incluso te atreviste a interferir en la línea de la casa de tu propia mujer!
Gian: -Que…. Bernardo….
No será que… Bernardo…. Solo por atrapar a este bastardo de Dave…. ¿dejaste que tu mujer fuera violada para lograr obtener las pruebas?
Bernardo cierra la tapa del estuche.
Bernardo: -Me disculpo por mi interferencia.
Girando, Bernardo camina hacia nosotros. Su rostro, como si estuviera moldeado a partir de plástico, no expresa emoción alguna.
Dave: -¡MAL… MALDITO!
Dave se levanta de su asiento dirigiéndose hacia Bernardo, sacando debajo de su traje una pistola. En un destello, apunta su arma hacia Bernardo.
Gian: -¡…! ¡Bernardo!
Pero, antes de que pudiera disparar el arma hacia Bernardo, los hombres que estaban alrededor de Bernardo, así como los subordinados del jefe del GD y también….
Luchino e Iván también se levantan extendiendo sus manos hacia los costados del tipo, no hay nadie más que Dave amenazando, pero…
Dave: -¡Gug! ¡guuuuu!
Todo ha terminado.
Ethan: -Es una lástima, David.
Dave: -¡Ugggh! ¡Maldición! ¡Bernardo!
Bernardo pretende no escucharlo. Él mantiene su mirada recta, deteniéndose.
Dave: -¡Hehe! ¡hehe! ¡Maldito bastardo! ¡¿Recuerdas aquel momento en que te salvé de ser asesinado en la prisión, verdad?!
Dave: -¡Pues te diré! ¡Que yo fui quien organizó a todos esos tipos ordenándoles que te matarán! ¡Si te hubieras dado cuenta de eso antes!
Bernardo: -Lo sabía.
Dave: -¡¿Tsuk?!
Bernardo: -De alguna manera quería creer en ti. En efecto, era un bastardo ingenuo.
Dave gruñe. Con todas las miradas hostiles de todos sobre él, aprieta con sus manos temblorosas el arma sin utilidad. Poco a poco, los gánsteres del GD se acercan a él.
Dave: -¡Kugg!
Sorprendiendo a todos, Dave atasca su pequeña pistola contra su sien.
Dave: -Debí haberte hecho trizas cuando estábamos en la prisión.
Sin voltear a verlo, le dice:
Bernardo: -Pues sí…
……………………………………………………………………………………………
Nos subimos a los autos que estaban esperando por nosotros.
Unos innumerables faros de luz alumbran desde la puerta del jardín, las bestias de metal están alineadas en el césped aplastándolas sin posibilidad de reparación. La mayoría de los autos pertenecen a los guardias del CR5.
Justo a lado, se encuentran los autos del GD que están posicionados en forma de una pared sólida. Por el centro, sobre el pasillo de losas, hay una limusina perteneciente a la organización de Chicago, retirándose.
Ethan, junto con sus subordinados del GD se retiran después de haber desalojado la propiedad. En los últimos momentos del tratado de paz que continuó, al final llegamos a una decisión.
La guerra de Daivan llegó a su fin.
Luchino: -Por aquí, jefe.
Iván: -Hey, Hey, el jefe vendrá en mi auto.
Giulio: -Tenemos que irnos, señor Gian.
Gian: -Ah, si… ¡oye! ¡Bernardo!
Miro hacia la silueta oscura de pie contra el telón de fondo de los faros
Llamó a Bernardo que todavía continuaba de pie sin moverse. Desde hace rato ha estado así….
¿Es por qué Dave murió frente a sus ojos? Pero, no era eso lo que Bernardo había planeado.
O tal vez sea… ¿porque Dave le robo a Natasha, digo a su amante de él?
Pero, aquello también fue parte del plan de Bernardo….
Usando a su propia amante como cebo para poder atraparlo….
Gian: -¡Oye! ¡Te estoy hablando, Bernardo!
Bernardo: -Ah… si….
La mirada de Bernardo se centra lejos, más allá de las luces de los faros, como si estuviera mirando los límites de este mundo.
Yo… no puedo decirle nada….
Después
Después de haber terminado el tratado de paz con el GD, Daivan volvió a sus días de paz, o para decirlo de manera más precisa, llegó su era donde podían pasar sus días sin escuchar sonidos de armas… Y así, ha pasado una semana …
Me pregunto si a esto se le puede llamar paz. De cualquier forma, hemos regresado a los días donde podemos pasear por la ciudad sin tener que preocuparse de ser atacados en cada esquina.
¿Solo hemos regresado al punto de partida?
En esta última semana, todos los capitanes han estado más ocupados de lo que habíamos estado durante la guerra. La reparación de las relaciones con las personas respetables que habían estado deshechas, han estado yendo para mejor. Incluso las relaciones con la policía y los funcionarios públicos.
Utilizando todo el tiempo, esfuerzo y dinero del CR5, finalmente….
Luchino: -Bueno, ¿no creen que es hora de salir a divertirnos, muchachos?
Todos dan un suspiro. Es viernes por la noche. Estaremos pasando la noche bebiendo a costa de la cartera de Luchino.
Obviamente, considerando los altos gustos de Luchino, no estamos refiriéndonos a un bar normal. Hoy es el día en que le daremos un golpe duro a la economía del CR5.
Iván; -¡Muy bien! ¡Vayamos a beber bastardos! ¡Ah, joder! ¿Por qué estuve ayudando también con los trabajos sucios de contabilidad, eh? Este trabajo no es propio de mí.
Giulio: -Ya es tarde, apresurémonos para terminar esto lo más pronto posible. ¿El jefe vendrá con nosotros?
Luchino: -El jefe tendrá una cena en la mansión con el consejero. Esta es la noche en que los de alto rango estarán fuera, así que hay que irse. Tengo el auto esperando por nosotros fuera. Vámonos.
Cada uno se dirige al elevador y de repente yo….
Gian: -¿Eh? ¿Y Bernardo?
Iván: -¿Hnm? Estaba aquí hace un momento ¿no? ¿No habrá ido al baño?
Tengo una extraña sensación…
Voy al cuarto de Bernardo. Pero al llegar, veo que está vacío, carente de electricidad y de personas.
Gian: -Bernardo….
Gian: -Perdónenme un momento. Pueden ir adelantándose, luego iré.
Giulio: -¿Eh? ¿Señor Gian?
Iván: -¿Qué significa eso? ¿Estará deprimido o algo así?
Luchino: -¿Qué pasa tan de repente?
Luchino frunce el ceño, pero casi de inmediato, encoge sus hombros con un suspiro. Mete su mano en el bolsillo y saca una caja de papeles entregándome uno.
Luchino: -Este es el lugar donde estaremos, se llama “Blanca nieves”. Vamos a estar en el sótano. Estaremos ahí hasta el amanecer, así que puedes llegar con calma.
Gian: -Lo siento.
Apresurándome antes que todos, tomó el elevador, bajando al primer piso solo.
Ha comenzado a llover.
Debido a una fuerte tormenta fuera de temporada cubriendo los cielos de Daivan, una fuerte lluvia inunda esta noche otoñal.
Salgo de mi taxi. A pesar de que todavía es una pequeña llovizna, por estar caminando por cierto tiempo bajo ella, he terminado empapado hasta los huesos.
La lluvia lanza una neblina sobre las luces de neón y las farolas. Y por la tierra empapada, hace que mis zapatos se cubran de lodo. Sin pensar en nada, continúo caminando.
No, me equivoco, continuo caminando tratando de no pensar en nada.
Entonces, llego a cierto lugar familiar… estoy en la avenida donde está el establecimiento de la calle de Keyside.
Gian: -Bernardo…
Y Bernardo está ahí. Justo como lo había pensado, está en ese lugar. ¿No sé si me alegro de que esté aquí o que hubiera deseado que no estuviera aquí?
Bernardo se encuentra bajo la lluvia, sin un paraguas.
Bernardo: -……………
Su ropa y largo cabello están empapados. Y como lo suponía, sostiene un ramo de rosas rojas….
Gian: -……
Los ojos de Bernardo no me están mirando. Miran hacia las luces apagadas que iluminan el edificio que contiene el establecimiento de Keyside, mirando hacia la ventana que contiene poca luz.
Yo….
Camino sin decir nada.
Bernardo: -Gian…
Gian: -Yey…. He encontrado a un idiota.
Bernardo: -……….
Gian: -Es la noche del viernes.
Bernardo: -……. Tú… ¿no tienes que ir a la fiesta?
Gian: -Es por eso mismo…. ¿Qué estás haciendo aquí? Eres el líder de los capitanes ¿no? ¿Quién va a iniciar el brindis ahora?
Bernardo: -….
Lo entiendo. Sé que Bernardo ha venido aquí a ver a aquella mujer. Aquella mujer no tenía la culpa de nada, fue solo una víctima.
Si buscáramos un culpable entonces sería… ¿el hombre que la había abandonado utilizándola como cebo para atraer a Dave? O ¿sería el hombre que la tomó a la fuerza?
O.. ¿sería la culpa del poder del jefe de la segunda generación?
Gian: -Bernardo, es la noche del viernes.
Bernardo: -Lo entiendo….
Recuerdo las últimas palabras de Natasha que me dijo cuando habló conmigo.
“No necesito sus rosas este viernes” Después dijo “Porque he encontrado a alguien más que me las dará”.
Ese hombre ahora está muerto. Cayó en nuestra trampa y luego se dio un balazo en la cabeza.
Por eso es que ahora estamos así. ¿Por qué estoy deteniendo a Bernardo? O mejor dicho ¿debería detenerlo?
¿Cuál sería la mejor opción?
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Bernardo continúa parado en medio de la lluvia. Probablemente esta sea una decisión que él deba de tomar por sí mismo. Lo único que puedo hacer por él es….
Gian: Hay que irnos ya. Si sigues parado así por más tiempo, pescarás un resfriado.
Bernardo: -Tienes razón….
Gian: -Si pretendes ir a ver a esa mujer, entonces deberías ir todo determinado. En este momento te ves como un perro perdedor empapado.
Bernardo: -Hahaha… tienes razón.
Bernardo sonríe cerrando sus ojos. En el momento en que los abre, me mira. Es su mirada normal, su mirada ha vuelto a ser la de siempre.
¿Yo, estaba a punto de llorar? Supongo que es una fortuna que esté lloviendo.
Gian: -Vayamos.
Bernardo: -¿A dónde?
Gian: -Me dijeron que la fiesta duraría hasta mañana en la mañana.
Comienzo a caminar lentamente, estando un poco ansioso.
Pero entonces escucho los pasos de Bernardo siguiéndome, entonces me tranquilizo.
Bernardo: -“Sollozando en la lluvia” El hombre que llora en medio de la lluvia… eh… ¿Qué te parece? ¿Puedes ver que me he hecho un hombre un poco mejor?
Gian: -Para nada.
Continuamos avanzando en silencio.
Bernardo: -El estar parado en medio de la lluvia con un ramo de flores llorando… ¿no crees que eso es ser un hombre? ¿Qué opinas?
Gian: -¿Qué estás tratando de decir, viejo inútil?
Sigue lloviendo.
Bernardo y yo caminamos en medio de la lluvia.
No nos dirigimos hacia un lugar en particular. Más bien, solo caminamos hacia cualquier lugar. Sin un destino en mente, solo estamos caminando…
Saco el tapón de la botella de whisky que me traje, y mientras continúo caminando doy un trago.
Gian: -¿Quieres? Te calentará.
Sostengo la botella enfrente de Bernardo. Extiende su mano libre para tomarla.
Bernardo: -¡Ghhg! ¡gh! ¡fuahh! ¡Qué es esto! ¡¿Se supone que esto es un Bourbon?! ¡Su sabor es terriblemente barato!
Gian: -El alcohol barato es el ideal para calentar tu cerebro en este estado ¿no es obvio?
Bernardo: -¿Estás seguro que no se mezcló queroseno al momento de hacer este alcohol? Ya puedo sentir la resaca.
Gian: -No crees que es perfecto. Hay que embriagarse.
Bernardo: -…………..
Sorprendentemente, Bernardo, el tipo que siempre ha conseguido cigarros, alimentos y botellas de la mejor calidad, bebe de una botella barata de 20 centavos…. Y da tragos varias veces.
Bernardo: -¡Kug! ¡kuhaa! Siempre hay espacio para nuevas experiencias.
Bernardo: -La vida es como una copa de veneno mortal, eh….
Gian: -Eso es obvio. Después de todos modos, algún día moriremos.
Bernardo estaba bebiendo más que yo. Bueno, creo que eso es obvio…
Bernardo: -Si voy a desfallecer, entonces preferiría un veneno dulce. Estoy seguro que estoy muy bendecido… Gian.
Gian: -Bien, bien… veo que ya comenzó a afectarte el alcohol barato.
Gian: -Lo digo enserio….
Bernardo mueve el ramo de rosas mojadas de tal manera de que pueda verlo.
Bernardo: -Yo ya no volveré a ver atrás.
¿Enserio? entonces, ¿por qué continúas sosteniendo ese ramo con tanto cuidado?
Gian: -Entonces, dámelo a mí.
Bernardo: -Hahaha…en ese caso, te compraré uno nuevo.
Gian: -No, ese está bien. Lo llevaré con el enmarcado para convertirlas en una placa. Entonces, podremos mirarlo cada vez que queramos y reírnos.
Bernardo: -Qué bestia.