Bernardo (Daivan) #11 (Final bueno)

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Daivan

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La botella de whisky hace sus rondas entre nosotros. Me pregunto ¿Cuán lejos hemos caminado? Creo que la lluvia se ha aligerado un poco también. 

Gian: -Nosotros debemos vernos impresionantemente patéticos. 

Bernardo: -Me alegro.

Gian: -¿De qué?

Bernardo: -De nosotros. No estoy solo ¿verdad?

Gian: -Hahaha… ah, pues sí. 

De repente, me doy cuenta de que el cielo, más adelante se enciende sobre el mar. Ya no está oscuro. 

Gian: -Me pregunto si podré  ser un jefe adecuado….

Bernardo: -Lo serás.

La respuesta ante mí suspira y es contestada de inmediato. Esto se está poniendo un poco embarazoso, así que… tomo otro trago.

Estoy caminando, Bernardo también está caminando…. ¿A dónde?

Da igual a donde.

No importa a qué lugar vaya, siempre y cuando esté a su lado.

………………………………………………………………………………………….

Bernardo: -Mira.

Hnm… levanto mi cara.

Y me doy cuenta que ha parado de llover. Esto es lo que sucede cuando estás empapado. 

Mis ojos siguen el dedo de Bernardo hacia….

Una nebulosa, sombra inmaterial. Puedo distinguir el bosque de grúas de hormigón altas que se asoman sobre Daivan. Se encuentran más allá del puente de acero que lleva al puerto.

Las siluetas gigantes se destacan en contraste con el cielo iluminado por el sol oculto, siendo reacios a mostrar su cara. Es un espectáculo familiar, pero…

Bernardo: -Si los ves de esta manera… pareciera que estamos en un mundo diferente.

Gian: -¿Quieres seguir más adelante y ver si podemos llegar a la tierra de Oz?

Bernardo: -Ya que también tenemos un perro con nosotros.

Teniendo entre nosotros la botella casi vacía de whisky barato y un ramo inútil de rosas empapadas entre nosotros.

Comenzamos a caminar hacia el punto de encuentro entre el cielo y el mar, que se iluminan ante nuestros ojos.

Gian: -¡Oh!

De repente, mis ojos atrapan algo muy nostálgico. Mi cerebro rápidamente me muestra los recuerdos.

El enorme puente de acero construido sobre la vía de Daivan. 

Gian: -¡Que nostálgico…! ¡Cuántos años han pasado ya…!

Bernardo: -¿Qué pasa?

Señalo hacia el puente de metal con la mano sin soltar la botella. La silueta del puente se entiende por el cielo todavía oscurecido, dándole un tono más oscuro, como si hubiera estado ahí desde el principio de los tiempos.

¡Muy bien!

Comienzo a caminar.

Bernardo: -Oye, ¿A dónde vas, Gian?

Oigo los pasos de Bernardo sonar tras de mí… Voy a tener que caminar lento desde aquí, o puede que me tropiece.

Gian: -¡SUBAMOS ALLÍ!

Bernardo: -¡¿Qué has dicho?!

Gian: -¡¿Lo sabías?! ¡En realidad ese puente tiene una pasarela en él!

Bernardo: -Bueno, siempre lo he cruzado en auto… oye, ¡espera, Gian!

Siento los pasos de Bernardo siguiéndome…

Me quedo mirando pensando: subiendo este puente de esta manera se ve muy diferente a cuando subes con un auto…. Comienzo a correr por el puente de acero como un niño. 

Gian: -¡Whoooahh! ¡Qué vista!

Bernardo: -Ha…. Ha…. ¿Qué has dicho?

Bernardo: -Ah, ciertamente es hermosa.

El sol finalmente comienza a mostrarse a escondidas sobre el Atlántico, iluminando el mar con sus tonos cálidos, cálido como el whisky, como un hogar.

La brisa del mar, calentada por los rayos de la mañana, resuena sus últimos silbidos sobre nuestros oídos.

Gian: -Esta vista es la mejor ¿verdad?

Bernardo: -Si… no lo sabía… que Daivan tuviera esta vista…

Gian: -Probablemente, Daivan tenga muchas más vistas hermosas como esta solo que no nos hemos dado cuenta de ellas.

Bernardo: -Tienes razón. 

En algún momento en el tiempo, la mirada de Bernardo se ha centrado en mí.

Bernardo: -¿Me has traído aquí para enseñarme esto?

Gian: -No, para nada. Es solo que este lugar…. Tengo una historia con él…. Digamos que ha sido aquí donde he apostado muchas veces y todavía continúo con vida para contarlo.

Bernardo: -¿Apuesta?

Gian: -Cuando era un niño maleante, a veces me metía con jóvenes delincuentes, terminamos enfrentándonos muchas veces en peleas. Cuando querías arreglar nuestras cuentas, veníamos aquí a enfrentarnos.

Gian: -Esta barandilla metálica recorre unas cincuenta yardas de principio a fin. Ni siquiera tienen diez pulgadas de anchura. Qué te parece subir por estas barandillas y cruzar todo el camino hacia el otro lado.

Bernardo ve la barandilla de metal a la distancia y luego hacia abajo, mirando el estuario que está afuera, bajo de las rejillas de acero, donde las cintas fangosas del rio y las mareas saladas han rozado el puente debido a accidentes.

Bernardo: -Me sorprende que hayas sobrevivido hasta ahora.

Gian: -Y no es solo eso. Antes de subirnos, ambos cargabamos con una botella de whisky y debíamos dar una tomada a cada paso y de esta manera caminar hasta llegar al final. Teníamos que conseguir vaciarla completa antes de llegar al otro lado.

Gian: -Si en caso de que la botella no haya quedado vacía, o por culpa de los nervios se haya caído, entonces será el perdedor. Y ya no podrás considerarte un hombre si pasa eso.

Gian: -Por supuesto, que si caes en mar, se considerará como hombre muerto. Hace tiempo competí con tres niños de esa manera.

Bernardo: -Me sorprende que sigas vivo….

Gian: -No… estoy seguro que era un mocoso loco en aquel entonces, pero actualmente me cago de miedo en pensar en esto.

Bernardo permanece en silencio mientras mira fijamente el mar espumoso. No, más bien, él está mirando la barandilla que todavía está mojada por la lluvia.

Gian: -Es extraño cómo funcionan las cosas ¿no lo crees? Podemos pasear por los bordes de las aceras sin cuidado, pero si tomamos en cuenta la anchura que tienen, nuestras piernas se vuelven gelatinas.

Bernardo: -La vida está llena de inicios… ya veo, así que tu vida inicio aquí, Gian…

Gian: -¿Qué cosas tan complicadas estás diciendo? Bueno, ya va siendo hora….

Gian: -Algún día moriremos, y así nuevamente…

Bernardo se encuentra algo rígido, y justo cuando estaba por tocar su hombro.

Bernardo: -Uh…. ¡uoooooooooh!

Gian: -¡¿Uwhoo?! ¿Qué carajos?

Bernardo se afloja su corbata, se quita su chaqueta tirándola y luego con el resto que queda del ramo….

Bernardo: -¡Lo voy hacer! ¡Lo haré!

Gian: -¿Eh? ¡¿Oye?!

Con cuidado, Bernardo cruza sus extremidades por el brandal

Uh, ¡¿Uhhhh?!

Gian: -¡Oye! ¡Detente, Bernardo! 

Bernardo: -¡Uahhhhh! ¡Esto da miedo!

Bernardo se levanta sobre la barandilla de acero, aferrándose a ella mientras dirige sus ojos hacia el recorrido del mar que se ve mucho más abajo.

Justo cuando creo que va a bajar…

Bernardo: -¡Oh! ¡ohhhh!

Gian: -Uwa, ¡idiota!

Cruzo mi pie en la barandilla, al igual que lo hacía cuando era un mocoso idiota hace diez años.

Bernardo: -¡Esto es…! ¡Aterrador, Gian!

Gian: -¡Por supuesto que lo es! ¡Haciendo este tipo de cosas! ¡Piensa en tu edad! Ten cuidado, ouh…. ¿ohh?

No lo puedo creer. Ese imbécil de Bernardo, está manteniendo su equilibrio sobre la estrecha barandilla. 

Da un paso hacia adelante, comenzando a avanzar.

Gian: -¡Qué carajos estás haciendo! Ahhhh…..

También me quito la chaqueta y me apresuro a estar encima de la barandilla de acero.

Gian: -¡Uhhhhh ohhhh! ¡Ha pasado mucho tiempo desde que hice esto! ¡Qué miedo!

Bernardo: -Estoy de acuerdo. ¡jajaja! ¡Qué miedo da esto! ¡Mucho miedo! ¡Esto da más miedo que los matones del GD!

Gian: -Si nosotros nos caemos desde aquí, será la destrucción del CR5 debido a que ya no tendrán al sucesor del jefe ni al líder de los capitanes.

Bernardo: -¡No..! Simplemente se unirían con los del CR3 ¿no crees?

Gian: -¡Idiota! ¡No voltees así! ¡Es peligroso!

Bernardo: -¡Está bien! ¡Hahahaha! ¡Esto es muy divertido, Gian!

Gian: -Ah… ¡lo es en verdad! Es de lo mejor ¿no? ¡El estar vivo!

Bernardo: -¡Sí! ¡Lo mejor! ¡Es de lo mejor!

Bernardo lanza sus manos hacia atrás sin soltar las flores patéticas, como si tratara de invitar a todo el ancho mundo a entrar en sus brazos para un gran y fuerte abrazo. Y con sus manos de esa forma, sigue caminando… y luego dice:

Bernardo: -¡Gian! ¡Giancarlo! ¡Gian!

Gian: -¡Que!

Bernardo: -¡Me gustas! ¡Gian, te amo!

Gian: -¡¿Haaaa?! ¡No grites ese tipo de cosas aquí, idiota!

Bernardo: -Yo soy un idiota, ¡era un gran idiota! La prueba la tenía aquí desde el principio. 

Gian: -¿Prueba?

Bernardo: -La prueba de mi existencia…. Eres tú, Gian

Bernardo: -¡TE AMO! ¡TE AMO! ¡TE AMOOOOOO!

Gian: -¡IMBÉCIL! ¡TÚ…. IDIOTA!

Es un verdadero idiota…. Y estoy seguro que yo también lo soy. Dos idiotas haciendo la misma cosa, caminando el mismo recorrido estúpido, juntos.

Gian:- ¡YO! ¡LO SERÉ! ¡SERÉ JEFE!

Bernardo: -¡Yo ya no dudaré más! ¡GIAN, TE AMO!

Gian: -¡Ya lo sé! ¡Lo comprendo!

Nosotros dos somos un par de idiotas sorprendentes. Somos las dos cabezas huecas más increíbles de todo Daivan.

Solo contando a los chicos que han sido objeto de humillaciones, los borrachos y los que coquetean sobre una barandilla en plena salida del sol de acero. Bernardo y yo somos los más sorprendentes. 

Gian: -¡Hahaha! Ya hemos llegado a la mitad, ¿no crees que ya va siendo hora de bajarnos?

Bernardo: -¡No! ¡Hagámoslo hasta el final! Crucemos todo el camino de esta barandilla para que al final podamos reencar…

Y entonces

El viento comienza a aullar. Comenzando a agitarnos de un lado a otro, y nuestro equilibrio pierde el control.

Bernardo: ¡-¿Oh?! ¡wha! ¡ahhhh!

Gian: -¡¿Waa?! ¡Bernardo!

Gian: -Joder….deje caer la botella. Y todavía tenía… 

Bernardo: -Yo no deje caer el ramo de flores.

Nosotros dos….

Agarramos la pasarela de acero con nuestras extremidades. Rodamos sobre la acera empapada por la lluvia y miramos hacia el cielo ahora brillante.

Hay pétalos rojos esparcidos.

Gian: -Somos totalmente inútiles. Nos dejamos caer sobre la barandilla… ¡Ahora somos los más grandes perdedores de la historia!

Bernardo: -En verdad que lo somos….

Bernardo toma una profunda respiración. 

Bernardo: -Ja… hahahaha…. Jajajjaja….. hahahaha

Gian: -¿De qué te estás riendo? Haha… ¡jajajajaja! ¡hahahaha!

Con nuestras espaldas todavía en el suelo, nuestros hombros chocan mientras nos reímos bajo el cielo brillante

Miradas se asoman a vernos a través de las ventanas de los autos y el tren del puente vial… 

El jefe de la segunda generación del CR5, Giancarlo y el líder de los capitanes, Bernardo.

Nosotros estamos vivos y sonriendo. 

FIN

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