Daivan
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OPCIONES:
Elegir la segunda opción.
No tengo derecho a detener a Bernardo. Aunque tenemos una relación única ahora, pero…. aquello es aquello, esto es esto… ¡joder!
Gian: -Date prisa y dasélas.
Bernardo: -¿Gian?
Gian: -Es por eso que traes un ramo de rosas ¿verdad? Ve. Al menos ve hablar con ella.
Bernardo: -Pero… yo…. ella, ya…..
Gian: -¿Qué es lo que estás diciendo teniendo contigo un ramo de rosas? Si no te apresuras… le diré sobre esto a Luchino y los demás.
Bernardo: -Maldito demonio
Los ojos de Bernardo se amplian tras sus gafas salpicadas de gotas al sonreír, y entonces….
Bernardo se fue. Da un paso más allá de la puerta de la entrada de Keyside, y entonces pierdo de vista su silueta.
Gian: -Funm….
Tengo frío….
Ya no me siento con ganas de beber. Me siento como si…. todo hubiera ya terminado.
Gian: -Pues sí…. estoy de vuelta a dónde comencé…. ¡Que sean felices!
Al escuchar mis propias palabras, me siento morir. No es la primera vez que paso una noche como esta. Sé como manejarlo. Solo lo dejaré pasar.
Gian: -Me iré a dar una vuelta, yo solo mientras bebo y despúes a dormir. Entonces al siguiente día saludaré con un “Buenos días” a la resaca…
¿Eh?
Gian: -Que…. ¿Por qué has regresado?
Bernardo: -No pude verla
Gian: -¿Eh?
Bernardo: -Parecía que estaba muy ocupada arriba del escenario. Y las rosas… mira
Bernardo levanta el ramo, el cual está empapado… oh, se ve tan triste…
Gian: -¡Jajajaja, hahaha! Somos patéticos.
Bernardo: -Tienes toda la razón.
Gian: -Hahaha…. Después de todo ella es una dama… esto fue lo mejor.
Bernardo: -Estoy de acuerdo.
Nos quedamos ahí, parados bajo la lluvia, riéndonos. Nosotros, somos dos hombres patéticos parados bajo la lluvia… sin nada más que hacer que reírnos.
Gian: -Hay que irnos ya. Si sigues parado así por más tiempo, pescarás un resfriado.
Bernardo: -Tienes razón….
Gian: -Si pretendes ir a ver a esa mujer, entonces deberías ir todo determinado. En este momento te ves como un perro perdedor empapado.
Bernardo: -Hahaha… tienes razón.
Bernardo sonríe cerrando sus ojos. En el momento en que los abre, me mira. Es su mirada normal, su mirada ha vuelto a ser la de siempre.
¿Yo, estaba a punto de llorar? Supongo que es una fortuna que esté lloviendo.
Gian: -Vayamos.
Bernardo: -¿A dónde?
Gian: -Me dijeron que la fiesta duraría hasta mañana en la mañana.
Comienzo a caminar lentamente, estando un poco ansioso.
Pero entonces escucho los pasos de Bernardo siguiéndome, entonces me tranquilizo.
Bernardo: -“Sollozando en la lluvia” El hombre que llora en medio de la lluvia… eh… ¿Qué te parece? ¿Puedes ver que me he hecho un hombre un poco mejor?
Gian:- Para nada.
Continuamos avanzando en silencio.
Bernardo: -El estar parado en medio de la lluvia con un ramo de flores llorando… ¿no crees que eso es ser un hombre? ¿Qué opinas?
Gian: -¿Qué estás tratando de decir, viejo inútil?
Sigue lloviendo-
Bernardo y yo caminamos en medio de la lluvia–
No nos dirigimos hacia un lugar en particular. Más bien, solo caminamos hacia cualquier lugar. Sin un destino en mente, solo estamos caminando…
Saco el tapón de la botella de whisky que me traje, y mientras continúo caminando doy un trago.
Gian: -¿Quieres? Te calentará
Sostengo la botella enfrente de Bernardo. Extiende su mano libre para tomarla
Bernardo: -¡Ghhg! ¡gh! ¡fuahh! ¡Qué es esto! ¡¿Se supone que esto es un Bourbon?! ¡Su sabor es terriblemente barato!
Gian: -El alcohol barato es el ideal para calentar tu cerebro en este estado ¿no es obvio?
Bernardo: -¿Estás seguro que no se mezcló queroseno al momento de hacer este alcohol? Ya puedo sentir la resaca.
Gian: -No crees que es perfecto. Hay que embriagarse.
Bernardo: -…………..
Sorprendentemente, Bernardo, el tipo que siempre ha conseguido cigarros, alimentos y botellas de la mejor calidad, bebe de una botella barata de 20 centavos…. Y da tragos varias veces.
Bernardo: -¡Kug! ¡kuhara! Siempre hay espacio para nuevas experiencias.
Bernardo: -La vida es como una copa de veneno mortal, eh….
Gian: -Eso es obvio. Después de todos modos, algún día moriremos.
Bernardo estaba bebiendo más que yo. Bueno, creo que eso es obvio…
Bernardo: -Si voy a desfallecer, entonces preferiría un veneno dulce. Estoy seguro que estoy muy bendecido… Gian.
Gian: -Bien, bien… veo que ya comenzó a afectar el alcohol barato.
Gian: -Lo digo enserio….
Bernardo mueve el ramo de rosas mojadas de tal manera de que pueda verlo.
Bernardo: -Yo ya no volveré a ver atrás.
¿Enserio? Entonces, ¿Por qué continúas sosteniendo ese ramo con tanto cuidado?
Gian:- Entonces, dámelo a mí.
Bernardo: -Hahaha…en ese caso, te compraré uno nuevo.
Gian: -No, ese está bien. Lo llevaré con el enmarcado para convertirlas en una placa. Entonces, podremos mirarlo cada vez que queramos y reírnos.
Bernardo: -Qué bestia.
La botella de whisky hace sus rondas entre nosotros. Me pregunto ¿Cuán lejos hemos caminado? Creo que la lluvia se ha aligerado un poco también.
Gian: -Nosotros debemos vernos impresionantemente patéticos.
Bernardo: -Me alegro.
Gian: -¿De qué?
Bernardo: -De nosotros. No estoy solo ¿verdad?
Gian: -Hahaha… ah, pues sí.
De repente, me doy cuenta de que el cielo, más adelante se enciende sobre el mar. Ya no está oscuro.
Gian: -Me pregunto si podré ser un jefe adecuado….
Bernardo: -Lo serás.
La respuesta ante mí suspira y es contestada de inmediato. Esto se está poniendo un poco embarazoso, así que… tomo otro trago
Estoy caminando, Bernardo también está caminando…. ¿A dónde?
Da igual a donde.
No importa a qué lugar vaya, siempre y cuando esté a su lado.
FIN