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Doy un suspiro en la oscuridad
Y la razón es porque el brazo de Bernardo se deslizó a mi alrededor desde atrás… de nuevo me abraza fuertemente como si fuera una almohada.
Si Iván o Luchino despiertan, se darán cuenta ¿sabes? ¿Qué harías si Giulio regresa?
Incluso si quiero suspirar, no puedo. Su respiración está algo elevada ¿es estrés?
Bernardo: -Fufufu….
Él suspira riendo haciéndose un ovillo. Su suspiro golpea contra mi oreja haciéndome cosquillas ¡cielos! ¡Solo ya duérmete como lo hiciste ayer!
Bernardo: -Parece que hoy Iván logró dormirse rápido.
Hablando de eso, recuerdo que, por ese bastardo, ayer fue el peor día… doy un largo suspiro por el recuerdo que me atraviesa.
Y por eso yo también estaba… bueno, por así decirlo encendido por el calor del cuerpo de otra persona. Bernardo se quedó dormido antes, por lo que probablemente no se dio cuenta.
Gian: -También date prisa en dormir.
El calor del cuerpo contra el mío se siente bien pero, al mismo tiempo me angustia porque me está apretando.
Además, se mueve bastante, como si estuviera tratando de encontrar una posición cómoda. La colocación de sus brazos a mi alrededor cambia constantemente.
Gian: -Oye… Bernard….
Justo cuando estoy a punto de girar un poco irritado, noto un cambio en su cuerpo
Lo que está golpeando mi espalda a través de la tela… es su…
Está cada vez más grande. Es lo mismo que le pasó a mi cuerpo ayer, no hay manera de que me sienta cómodo con esto.
Gian: -Bernardo… ¿Qué..?
¿Eh? ¿Se está empujando contra mí?
Trato de dar un gran paso hacia atrás para volver a evaluar la situación. La mano de Bernardo comienza a deslizarse por mi cuerpo.
En el momento en que estoy pensando “¿Qué clase de broma es esta?” los pantalones se han deslizado hacia abajo más allá de mis caderas ¡¿Hey?!
Lo conozco desde hace ya mucho tiempo, pero nunca había oído ni una sola vez que hiciera este tipo de cosas.
Gian: -Oye….
Entierra su nariz en la nuca de mi cuello deslizándose como si me estuviera oliendo.
Bernardo: -Perdón… parece que mi switch se ha encendido.
Susurra esto con un extraño tono erótico. Sin darme cuenta, tiemblo.
Trato de preguntar ¿Qué switch? Pero en lugar de preguntar solo aguanto mi respiración para tratar de ocultar los escalofríos que recorren mi cuerpo.
Bernardo: -Estate tranquilo, o ellos se despertaran.
Si hago un alboroto, probablemente me dejaría ir. Pero, cuando pienso en que los demás nos vieran en esta clase de situación…. no puedo sacar mi fuerza por completo.
Bernardo: -No dejaré que pases por un mal momento.
Trato de luchar de nuevo lo más silenciosamente posible, pero después de unos segundos, me doy cuenta de que es inútil.
Gian: -Idiota….
Por un momento sentí alivio cuando me di cuenta de que no está pensando en meter su cosa en mi trasero.
Hasta que siento el pene de Bernardo empujar contra mis caderas. A esta situación se le llama estar como un perro caliente ¿verdad? Es justo lo que estás haciendo, ¿verdad Bernardo?
Poco a poco, el pene de Bernardo se desliza contra mis caderas sin hacer sonido
Gian: -Be… ya para.
Bernardo: -Eso es un pedido imposible de cumplir.
El lugar donde se está frotando contra mí se desliza hacia arriba y mi parte caliente se golpea con las bolas de Bernardo.
¿Qué está pasando? Me estoy mareando.
Gian: -Aléjate… tsuu….
Las sensaciones que me asaltan son traicioneras, haciendo que clavara mis uñas en la mano de Bernardo que atravesaba mi pecho.
¿Cómo puede hacer esto como si nada cuando se puede oír la respiración de otra persona durmiendo a poca distancia? ¡Oye! ¡No juegues con los pezones de otro con tu mano libre! ¡No puedo mantener mi voz baja ante esto!
Bernardo: -Será rápido…. Solo acompáñame por un rato.
Ese susurro suprimido no es tan diferente a lo habitual…. Solo es un poco diferente por lo caliente que suena. Esa voz suave y relajada como siempre se siente como si estuviera tratando de jugar, esto solo me molesta.
Bernardo: -Está bien….
Probablemente Bernardo sabe hasta qué punto es riesgosa esta situación. Puedo decir que está concentrando su atención en la respiración de los dos que duermen lejos de nosotros y en la puerta.
Gian: -Ngm….
Es cada vez más resbaladiza la cosa de Bernardo entre mis piernas dando latidos. El calor, la dureza… realmente está ocurriendo
Puedo sentir la pegajosidad entre mis caderas y toda esta situación extraña abanica mi emoción.
En la oscuridad, la punta del pene de Bernardo aparece y desaparece de entre mis piernas. Y aparte de eso, a veces, llega a tocar mi pene.
Desde ya hace un rato que estoy duro.
Y Bernardo se da cuenta de lo duro que estoy. Ni siquiera estoy tratando de ocultarlo. A veces, el pene de Bernardo se mueve como si tratara de frotar su pene con el mío.
Bernardo: -Lo siento, pero… ¿no es excitante?
Bernardo me susurra esto contra mi oreja.
Oh ya está bien, ya cállate. Alguien podría oírte. Además, mis oídos pueden sentir su calor.
Mantener mi respiración tranquila está tomando todo lo que tengo.
Gian: -Tú… idiota…
Los dedos de Bernardo pellizcan mis pezones, puedo sentir como los frota de un lado a otro. No sé si estás tratando de darme un servicio especial o no, pero se siente muy bien ¡Maldición!
Un pequeño ruido en el otro lado de la cabina hace que mi corazón salte a mil por hora.
Todo está bien, las respiraciones de los otros no han parado, continúan durmiendo. La puerta de la cabaña todavía está cerrada y no hay nadie en la ventana. Aun así, mi corazón no para de latir.
Bernardo: -Mantén cerradas tus piernas.
Coloco uno de mis brazos sobre mi boca mientras sigo las órdenes de Bernardo.
Las caderas de Bernardo se mueven hacia arriba con gran velocidad. Su pene caliente y duro en mi ingle, se hace cada vez más grande a medida que empuja hacia atrás y adelante.
Termina rápido. Al mismo tiempo que siento el placer estallar, rezo para que Bernardo se dé prisa en llegar a su clímax. En otras palabras, solo quiero terminar con esta situación.
Bernardo: -Ahh… ahhh.
Puedo sentir sus pulsaciones. Claramente puedo sentir a través de la piel de mi culo, el semen del pene grueso como una manguera de Bernardo.
El semen caliente y pegajoso se extiende por mi ingle…. Es, por supuesto, la primera vez que he tenido el semen de otra persona allí.
Gian: -Hmmm…. Fuuuu….
En la confusión y excitación, doy fuertes respiraciones que incluso saldrían sin necesidad de estar manchado de semen. Qué bueno que cubrí con mi brazo mi boca antes. Me las arreglé para ocultar mis sonidos.
La mayor parte de la sustancia espesa y viscosa, está pegada a mis nalgas. Algunas gotas se derraman y manchan el suelo. Sin hacer nada, me pregunto cómo ocultaré la evidencia, pero mi mente se queda en blanco.
Tomo la tela que Bernardo me entregó y limpio el semen entre mis piernas rápidamente.
Tiro hacia arriba mis pantalones para luego tirar la tela sucia hacia Bernardo. Para luego darle un codazo.
Bernardo: -Tsuk…. Oye….
Mientras Bernardo se quejaba por el dolor del golpe, me apresuro para salir de la cabaña…
Aunque ahora se ha vuelto un poco más blando, sigue estando duro, por lo que mi forma de caminar es algo divertida. Mierda…. Ese maldito Bernardo… poniéndome en una situación tan embarazosa.
Vi a Giulio caminar hacia el otro lado, probablemente no podría dormir y decidió dar un paseo o algo así.
Miro a Giulio a la distancia para luego decirle que no me vaya a seguir, después él se va hacia otro lugar.
Tengo que limpiar bien mi entrepierna en el pozo. Suspiro, y antes de hacer eso, primero debo de encargarme de mi cosa.
Con un caminar patético, doy vueltas alrededor de la parte trasera de la cabaña.
Incluso con el agua fría, mi hinchazón no baja. Ya está más allá del punto de poder lograr que baje con solo pensamientos aleatorios. Tendré que masturbarme.
Gian: -¿Por qué debo pasar por algo así?
Me encantaría decirle esto a alguien, pero de ninguna manera es algo que debería de decirle a nadie.
Con la sensación de vergüenza, dirijo mi mano hacia abajo para tocarme.
Bernardo: -Ah, con que aquí estás, Gian.
¡¿Qué?!
Mi aliento se sobresalta al ver a Bernardo de pie en las sombras de la cabaña.
Bernardo: -¿Qué pasa? ¿Todavía no se te baja?
Gian: -¡Si es por tu culpa!
Bernardo: -Si lo dices de esa manera, pues es verdad. ¿Por qué pones esa cara tan rara?
Gian: -¡Es obvio que ponga esta expresión, después de lo que hiciste!
Una sonrisa aparece en la cara de Bernardo mientras se acerca a mí.
Bernardo: -Ya veo, ¿entonces debería de tomar la responsabilidad por lo de antes?
Bernardo lame su dedo medio y el índice de su mano izquierda. Y antes de que supiera exactamente qué es lo que estaba pensando….
Gian: -¡¿Hey?!
No hay rastro de duda en los movimientos de Bernardo. Es como si fuera la cosa más obvia del mundo, y mis piernas están muy abiertas como si fuera una rana a punto de saltar.
Bernardo: -Me encargaré como se debe de tu cosa.
Gian:- ¿A qué te refieres con encargarte?
Bernardo: -Asegúrate de relajarte.
Los dedos de Bernardo aterrizan hacia lo bajo, lo más que pueden ir hasta entrar entre mi culo. Están mojados… así que es por esto que se lamio los dedos.
Con un empujón, los dedos entran. Me estremecí haciendo que mi piel se pusiera de gallina.
Gian: -Tsu… oye, vas en serio….
Bernardo: -Te dejaré correrte enseguida.
La mano derecha de Bernardo agarra mi pene dando espasmos mientras su dedo medio de su otra mano se retuerce dentro de mí.
Gian: -¡Ya… tú, déjame! ¡uhhh!
Es la primera vez que alguien toca mi pene mientras mantiene sus dedos dentro de mí.
Gian: -Tsu… ya…. Imposible, aléjate…. Algo como esto…. uhhh.
Bernardo: -Si te relajaras y dejaras que tus sensaciones llegaran a tu cuerpo, entonces te sentirías mejor.
Siento que mi saliva se acumula. No quiero admitirlo, pero me estoy excitando. Al igual que la reacción que había estado conteniendo debido al aliento de Bernardo en mi espalda dentro de la cabaña, mis pulmones comienzan a expulsar aire dentro y fuera.
Mi culo, en donde el pene de Bernardo había estado deslizándose contra él antes, da espasmos.
Junto con la sensación de rareza debido a un tipo diferente de calor que hace que caiga en éxtasis procedente de mi pene, se extiende desde los dedos invadiendo mi cuerpo.
Esta sensación desconocida se extiende. Siento como si estuviera siendo usado como a un juguete.
Gian: -Tú…. Por qué haces algo como esto, ahhh, hmmm….. ahhhh.
Parece ser que este placer incontrolable que siento fue el último clavo en el auto-respeto que tengo.
Bernardo: -¿No estás feliz? Solo trato de expiarme pero… si te duele puedo parar.
Imbécil. No se trata de eso. Pero, me cuesta trabajo aceptar esto.
Bernardo: -Mira, ¿no se siente bien alrededor de la punta? ¿No sientes como si ya es hora de correrte? Estás temblando…
Gian: -No, ahhh, ese lugar, tu dedo allí…. Ahhhhh.
Gian: -Ahhhh, ahhhh, me corro…. Hhhhmmm ahhhh.
Mi voz suena alta y mis caderas sobresalen hacia adelante. El semen sale a borbotones, arqueándose en el aire.
El clímax al que llegué fue demasiado que no importa cuánto tiempo me tome, no puedo calmar mi respiración y mi pecho se mueve de arriba abajo con cada jadeo.
Bernardo: -Eso fue una increíble corrida.
Me muestra su mano manchada de semen, por lo cual aparto mi mirada.
Gian: -No me lo muestres… idiota.
Ha sido un largo tiempo desde que alguien hace que me corra con su mano, además de que es la primera vez que alguien me ha tocado en ese lugar, por lo cual este shock fue algo grande.
A pesar de que yo nunca he tocado su pene, pareciera como si yo fuera el único siendo acariciado.
Pensé que entre Bernardo y yo nunca pasaría algo como esto….
He estado muy apegado a él, por lo cual la muralla entre nosotros no era muy invisible. Sobre todo, por parte de Bernardo.
Por dios, que manera de saltar el muro…
¿Esto todavía se puede contar en la categoría de bromas malas? O no se puede….
Pensé que quiero poner un candado y cadena en este recuerdo para que pueda actuar como si nada hubiera pasado delante de los otros mañana.
Tercer día
Llegó la mañana.
Gulio: -Buenos días.
Nosotros cinco nos vamos a lavar la cara en el pozo de atrás. El agua fría me despierta de inmediato.
Pero por alguna razón, todavía me siento adormilado. Todavía estoy cansado. Froto mi frente hasta el punto de pellizcármela.
Gian: -Ahaa.
Iván: -Oye Bernardo, ¿A qué hora vendrán por nosotros?
Bernardo: -A las 10:00, vendrán cerca de la entrada del bosque al norte.
Las plantas que nos rodean son rociadas con el agua que usamos para lavarnos, en combinación con el rocío sobre la hierba. Se ve resbaladiza, así que debo de tener cuidado.
Gian: -Antes de que el sol comience a brillar, debemos de…. ¡Duahhhh!
Y justo cuando pienso en eso, me resbalo y caigo quedando mis pies debajo de mí.
Como terminé en el suelo, llamé a Bernardo que está delante de mí. En ese momento una grieta se hace en el aire.
Algo rasga a través del aire y a la derecha por donde la cabeza de Bernardo y la mía estaban, caen astillas de una rama, trazando en un contorno irregular el árbol y viendo una bala que quedó incrustada.
Nos toma un segundo comprender la situación. Rápidamente agarro a Bernardo por un lado y lo tiro al suelo.
Luchino: -¡Al suelo! ¡Es un arma!
Bernardo: -¡¿Nos atacan?!
Gian: -¡Al suelo!
Nuestros gritos se mezclan con la segunda ronda de disparos, que van sonando al mismo tiempo que nuestras voces.
Ruedo por el suelo, siento que mi cuello se estrecha, pero no estoy herido en ninguna parte ¡Se han desviado!
Ni siquiera tengo tiempo de comprobar el estado de los demás, así que me levanto rápido para ponerme entre los arbustos. Rápidamente, salto hacia un lado.
Hojas flotan en el aire, esparcidas por la perforación de plomo a través de los arbustos.
Los árboles de aquí son escasos. No es el lugar para esconderse. Aun así, trato de hundirme en las sombras como pueda mientras avanzo hacia adelante.
Escucho algo, pero no veo a nadie. No importa, tengo que huir rápido.
Paz y tranquilidad se apodera en el bosque después del clamor repentino. Las aves que habían estado piando antes, han desaparecido. Me lanzo lejos, solo, en el silencio.
Me detengo, pero parece que nadie me está persiguiendo. ¿Quién es el objetivo?
Rodeo la cabaña acercándome desde la parte delantera.
Oigo una voz que no reconozco. Respiro profundo y observo desde las sombras.
El tirado se muestra así mismo, de pie junto al pozo.
Es un tipo con ropa oscura. Impaciente levanta su arma, da una expresión rígida teniendo su arma a un lado.
Hombre: -¡Ríndete y sal de ahí! Oye, Benpar ¡Regresa aquí! ¿Dónde estás?
Entrecierro los ojos y miro alrededor, pero no veo ninguna señal de nadie más… Parece que todo el mundo llegó bien al bosque.
¿Benpar?… ¿Ese sería el nombre de su amigo?
Gian: -Parece que tiene miedo…. ¿será un novato?
Tomo un puñado de tierra y se la echo por encima al tipo. El reacciona, girando rápidamente su arma… Ahora es mi oportunidad.
Había planeado abordarlo por la espalda, pero antes de que pueda moverme, Luchino sale de su escondite atacando al hombre desde su espalda.
Luchino: -¡!!Toma esto ¡!!
Él le da una patada por su punto ciego. La patada larga de Luchino abruma el estómago del hombre.
Hombre: -Guasch!
Al tardar en darme cuenta, el hombre me ataca. Me tuerce el brazo, repentinamente él da un grito como un cerdo desgarrado en el suelo, mientras tira el arma y me avienta lejos.
Como pensé, Bernardo sale de las sombras donde se escondió de igual manera que yo, aventándose al hombre, manteniéndolo bajo el piso.
Bernardo: -No te muevas…. Ustedes, ¿están bien?
Bernardo nos mira con una cara de preocupación.
Luchino: -¡Estoy bien! ¿Iván y Giulio?
Gian: -No lo sé, pero parece que él tiene un compañero.
Oigo pasos a la derecha así que volteo. Es Iván. El tímidamente sale de los arbustos donde se escondía y mira a nuestro atacante.
Iván: -Este bastardo, mira que sorprendernos…. ¿Desde dónde ataco?
Bernardo: -No lo sé. No bajen la guardia, al parecer tiene un compañero.
A lo lejos escucho un sonido de forcejeo y gritos… no será…. ¿Giulio?
Hombre: -¡Huye, Bepar! ¡Suéltame, uaghh!
Luchino recoge el arma, dándole una patada al tipo apuntándole directamente a la cabeza haciéndolo callar.
Luchino: -Al parecer todavía tiene balas.
Bernardo: -¿Estará bien Giulio? Que alguien vaya por él. Oye tú, ¿Qué es lo que planean? ¿Quién les ordenó que vinieran?
Hombre: -Ugg…
Un sonido de separación de los arbustos se escucha. Luchino apunta rápidamente hacia el sonido.
Giulio: -Disculpen. Mate al otro tipo.
Giulio aparece con un cuchillo ensangrentado colgando de su mano. Está empapado de rojo oscuro hasta la muñeca.
Gian: ¿Estás bien? ¿Está el otro tipo hacia el otro lado?
Giulio: -Si…..
Bernardo: -¿Acabaste con él?
Asintiendo, Giulio se acerca. Parece que él se enfrentó contra el otro uno contra uno y no consiguió ningún rasguño.
Hombre: -¡! Maldición! ¡¿Lo mataron?!
El hombre que se encontraba bajo de Bernardo da lamentos retorciendo su cara.
A juzgar por su reacción, parece que el otro tipo era un amigo cercano.
Giulio se inclina hacia adelante y coloca el cuchillo en la garganta del hombre. Este dejó de luchar.
Bernardo: -Puedes hacerlo después de sacarle información. Así que aguanta.
Giulio: -Si…
El olor de la sangre a primera hora de la mañana…. ¡Qué maravillosa forma de comenzar el día!
Atamos al hombre con un trozo de tela y lo metimos al albergue de la cabaña.
Estando alrededor de él le dimos unas patadas, al principio gritó y chilló pero finalmente se calmó.
Luchino: -Date prisa en escupirlo, ¿Dónde está el que te mandó?
Iván: -¡El queroseno está esperando por ti, si no lo dices!
El quemar a alguien al borde de la muerte es algo común en la mafia; siguiendo los estándares de torturas es lo más común. Aunque no tenemos ningún queroseno aquí, pero…
Luchino: -Tenemos gasolina.
Bernardo: -Mejor detente, que explotaría.
Gian. -¿No hay otra forma más tranquila de torturarlo?
Giulio: -Mejor ya matémoslo…. Esto es una pérdida de tiempo.
Nos enfocamos en nuestra conversación, haciendo caso omiso de la expresión de horror del hombre a nuestros pies.
Después del ataque sorpresa, registramos enseguida la situación en la que estamos.
Al parecer solo era un equipo de dos. ¿No habrá alguna señal de alguien más?
El Alfa Romeo que escondimos un poco lejos de aquí está seguro, no hay signos de que haya sido encontrado.
Luchino y yo investigamos el cadáver, el que Giulio mató.
Había tenido un arma, pero antes de que lograra disparar, Giulio apareció para matarlo. Puede que no haya sido utilizada debido a esto.
El cadáver, al igual que este hombre, no llevaba ningún tipo de identificación con él. Así que tomamos el arma y algo de dinero que tenía encima.
Pero… hay algo que está fuera de lugar. Algo falta. Deben de tener algo pero no lo tienen.
Bernardo: -¿Llegaste a notar algo Giulio? ¿Dijo algo antes de que lo mataras?
Giulio: -Nada… Solo que, cerca de ahí vi que el lanzo algo pequeño.
Iván: -¿Qué significa eso?
Tarde un segundo en darme cuenta.
Gian: -¿Las llaves del auto?
Los demás me miran con expresión de tratar de entender.
Gian: -Me refiero, a que debieron de haber llegado aquí en algún transporte. Seguramente las lanzó para asegurarse de que no les robáramos.
Supongo que no me equivoco por la expresión del hombre.
Iván: -Ah, con qué es eso.
Bernardo, golpea con fuerza al hombre.
Bernardo: -Ustedes, ¿en dónde dejaron el auto que usaron para llegar aquí?
Luchino: -Anda, se sinceró y responde ¿bien?
Hombre: -¡Wahhh! ¡¡Paren…!! ¡¡guahh!!!
Con tantos golpes no podrá hablar, Luchino.
Luchino: -De alguna manera, a este tipo…. Siento que lo he visto en alguna parte.
Iván: -¿Qué? Recuérdalo rápido.
Luchino: -Desde hace rato lo he estado pensando.
Los golpes de patadas parecen no detenerse.
Realmente esto me hace dudar un poco. No es porque esté acostumbrado a vivir en un mundo de violencia o porque esté lejos de inmutarme. Quiero decir, ¿no te podrías imaginar a ti mismo en sus zapatos?
Bernardo:- No tienes buen aspecto, Gian.
Gian: -Pues si….
No es porque toda esta tortura me de pesimismo y fatalidad. Yo realmente no quiero pensar en la situación en la que estamos.
La razón por la que estos sicarios aparecieron en la cabaña…. Parece que ya pronto Iván hará un escándalo por esto….será mejor que diga lo que pienso antes que él
Gian: -¿Por qué creen que estos tipos, más bien el tipo que les ordenó que vinieran aquí sabía en donde nos encontrábamos?
Todas nuestras miradas se fijan en Bernardo.
Así es. Si alguien que nos conoce y sabía que nos quedábamos en esta cabaña y entablo conexión por medio del teléfono al exterior…el único que pudo haberlo hecho es Bernardo.
Es imposible que los habitantes del pueblo de Bowick se dieran cuenta de que realmente éramos los que se fugaron.
Siempre y cuando no nos hayan seguido anoche, aunque si fuera así, debido a la oscuridad sería imposible que lo descubrieran.
Gian: -¿No habrá alguna fuga en la información?
Luchino:-¿Otra vez? Eso es malo.
Con un suspiro, Luchino le da una gran patada al hombre.
Iván le dirigió a Bernardo una mirada sospechosa.
Iván: -No me digan que estos tipos eran los que vendrían por nosotros ¿verdad?
Bernardo: -Eso sería imposible.
A pesar de que él lo niega, Bernardo parece como si se hubiera comido algo amargo.
OPCIONES:
Elegir la segunda opción
Gian: -El primer objetivo de estos sicarios fuimos Bernardo y yo.
Debo de dejar esto muy claro.
Gian: -Si no me hubiera resbalado por accidente me hubieran matado. Terminado cubierto por pura sustancia gris por esas basuras.
Gian: -Sé muy bien porque piensan que la información fue filtrada. Pero sé que ustedes tampoco pueden creer que Bernardo nos haya traicionado ¿no es así?
Bernardo: -Gian….
Gian: -Pero, con nuestro plan que teníamos en cambiar de auto en Suncreerk y ahora vienen unos tipos tras nosotros a esta cabaña….
Iván: -No te olvides que también nos dijo que vendrían a recogernos fuera de la prisión.
Asiento con la cabeza para decir un sí.
Gian: -Lo siento, pero no pienso ir al lugar donde quedamos en ir para que nos recogieran… Bernardo.
El silencio es la respuesta a la afirmación de los demás. En algún momento, dejaron de patear al hombre tendido en el suelo.
Giulio: -Si no vamos a ir al lugar prometido, entonces tenemos tiempo. ¿Qué deberíamos hacer con este tipo?
Con la pregunta de Giulio, la tensión desaparece de repente.
Luchino: -Es cierto. Deberíamos de sacarle toda la información que podamos.
Luchino y Bernardo se agachan y recogen al tipo que estaba sentado en el suelo.
Bernardo: -Hay que vigilar fuera de la cabaña. No creo que haya problema pero deberíamos ocultar el cuerpo como sea posible.
Iván, que había estado mirando a Bernardo, resopla.
Iván: -Tomemos tiempo para relajarnos, solo media hora. Luchino, mantenga los ojos bien abiertos y vigile a este tipo y por si acaso a Bernardo también.
Iván saca una pistola que mantenía en su cinturón. La otra arma la tiene Luchino.
Iván sale, supongo que con intención de ir a deshacerse del cadáver. Giulio también sale en ese momento.
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Me quedo con Bernardo y Luchino para ver la interrogación del hombre. Por lo cual decido quedarme en la cabaña.
Bernardo: -Pensé que no eras bueno con estas cosas, Gian.
Gian: -Es cierto que no lo soy.
Pero quería escuchar la información que sacara el tipo.
Luchino: -Dijimos que en 30 minutos ¿verdad? Entonces apresurémonos a comenzar.
La cara del hombre, roja, de repente se vuelve blanca como si toda la sangre no estuviera.
Hombre: -¡Espera! Si hablo, me dejaran libre ¿verdad?
En el momento en que el hombre me grita, rápidamente miró hacia los otros.
OPCIONES:
Elegir ver a Bernardo
Vi la actitud calmada de Bernardo, notando como los bordes de su boca se curvan, solo un poco.
Es la expresión de alguien que ha predicho de antemano todo lo que ocurrirá aquí.
Me tranquilicé ya que ahora sé que Bernardo no está involucrado de ninguna manera con estos tipos.
Luchino: -Si lo vomitas todo, podríamos hacer la vista gorda. Pero eso pasaría si sueltas todo sinceramente ¿de acuerdo?
Haciendo caso omiso del hombre vacilante, Bernardo se pone en cuclillas hacia abajo y quita los calcetines del hombre, primero quitándole sus zapatos.
Bernardo: -Fracturemos sus dedos. Comenzando con los del pie izquierdo desde el dedo meñique yendo uno por uno.
Bernardo suena como si estuviera hablando del clima mientras agarra el dedo meñique izquierdo del hombre.
Hombre: -Deten… ¡!!Ahhhhhhhhhhhhh!!
El dedo es estrujado entre los dedos de Bernardo para luego con la palma de su mano, mostrar cómo queda el dedo ¡en un ángulo imposible!
Me las arreglo para borrar el grito del hombre a medio camino, pero el sonido inquietante del hueso rompiéndose permanece en mis oídos… no es una buena sensación.
Luchino: -Ya cállate y deja de estar de escandaloso, o te meteré basura en la boca.
Bernardo: -Si haces eso ya no podrás hablar.
Los dientes del hombre se aprietan fuertemente debido a la agonía, sus lágrimas fluyen libremente. El pie de Luchino se clava entre sus entrañas.
Bernardo: ¿Qué tal si vamos por el segundo dedo?
Hombre: -Espera, hablaré…
Sin piedad, Bernardo rompe el siguiente dedo. Auch, parece doloroso con solo mirar….
Hombre: -¡Dije… que hablaría….!
Bernardo: -¿Tú, de dónde eres? Viniste por orden de alguien.
Hombre: -Yo….
Luchino: -Ve por el tercer dedo, Bernardo.
Hombre: -¡!Gyaaaaaahh!!
De repente, debido al dolor, el hombre comienza a gritar todo lo que sabe.
Hombre: -¡Grave Digger! Fue el ¡Grave Digger! ¡Ya paren por favor! ¡Hablaré!
Luchino: -Wow, ¿con que eres uno de los del GD? Entonces… no hay por qué contenerse.
Ante las palabras de Luchino sin emociones, el hombre comienza a temblar.
Hombre: -¡Yo no sé nada! ¡Un superior llamado Eins solo dijo que los capitanes del CR5 se encontraban aquí! Y que le lleváramos sus pelotas, eso nos lo dijo por teléfono.
Hombre: -Dijo que estaban en una pequeña cabaña cerca del pueblo de Bowick… así que tuvimos una idea aproximada de donde estaban.
Bernardo:- Eins… es un nombre que no conozco. ¿Has venido aquí desde Daivan en auto?
Hombre: -¡No! Soy del barrio de Queen.
No es de extrañar por que no se ve ágil. No se ve como si fuera alguien de la ciudad.
Gian: -Entonces, viniste desde el barrio de Queen en auto. ¿En dónde has aparcado?
Viéndolo ya un poco tranquilo, decido también interrogarlo.
Hombre: -Tú….
El hombre dice eso con una voz patética al mirarme. Probablemente pensó que yo podría simpatizar con él.
Hombre: -Por favor, ya detenlos…. Yo solamente soy un subordinado. No sé nada.
Luchino: -Solo basta con que nos respondas con sinceridad. Sí que no eres muy rápido en captar eh… Debe ser por eso que nunca pudiste subir de posición.
Bernardo se mueve hacia el próximo dedo del pie.
Bernardo: -Si para el momento en que ya no tengas los dedos de tus pies o de tus manos y no has soltado todo, entonces comenzaremos con tus rodillas y codos.
Gian: -Supongo que en último lugar será ¿el cuello?
Desalentado por dentro, murmuró esto y noto que hay algo que comienza a salir en la entrepierna del hombre. Ahhg, se ha orinado… apesta.
Luchino: -Vamos, continuemos. ¿No te hemos preguntado tu nombre, verdad?
Después de eso, le preguntamos cada pregunta que pudimos pensar para extraer la información, pero para esto se requiere torcerle otros dos dedos más.
En realidad, no había nada que pudiera hacer allí, así que minutos antes de que el tiempo límite de 30 minutos se terminara, decidí retirarme del lugar.
Luchino y Bernardo salen de la puerta justo a tiempo. Todos nos reunimos al frente.
Iván: ¿Terminaron por matarlo?
Bernardo: -No, solo lo dejamos inconsciente. Terminé por fracturarle todos los dedos de sus pies.
Giulio: -¿Revisaron todo el cuerpo de ese tipo?
Luchino: -¿Eh?
Giulio: -El cadáver de allá… encontramos quemaduras en el interior de su brazo, parece que eliminó su tatuaje.
Dice esto sin expresión, pero todos entendemos que se refiera al tatuaje del CR5 que se otorga cuando entras.
Bernardo y Luchino se miraron como si recordaran algo particularmente repulsivo. Los dos van hacia la cabaña de nuevo y sacan arrastrando al hombre.
Lo despertamos a la fuerza dándole palmadas en la cara. En realidad no luchó, debido a que no tiene ni idea de lo que está pasando.
Ayudo a Luchino a descubrir al tipo… Me parece que hay una quemadura, aún sin cicatrizar, en su muslo
Gian: -Aquí está. Es esto.
Ambos tienen una, entonces no es una coincidencia.
Luchino: -Realmente esto se parece a nuestros tatuajes.
Bernardo: -Dirás que se parecían… Son unos traidores.
Una vez que eres parte de la familia, no podrás traicionarla, al igual como los lazos de sangre que nos unen.
Acerca de la única manera en que se puede abandonar la familia y si llegas a estar demasiado enfermo. El que hayan quemado el tatuaje para ocultarlo equivale a declarar que abandonaron la familia.
Luchino: -Es por eso que se me hacía conocido. Oigan, ¿hay alguien que sepa a qué escuadrón pertenecían?
Ninguno de nosotros puede decir algo sobre estos sicarios.
Bernardo: -Ellos actuaron como si supieran quiénes éramos nosotros.
Gian: -Pero, parece que ellos no me conocían.
Iván: -Oye, tú, ¿de qué escuadrón eras? ¡Escúpelo claramente!
No sé si este tipo haya quedado inconsciente nuevamente, ya que no responde nada. Hasta que susurra algo de manera baja.
¿Tal vez es un hombre normal? A veces aparecen idiotas asociados o seguidores que simplemente creen que tener un tatuaje es genial
Gian: -Oye, habla más fuerte. No te escucho.
Hombre: -Por favor, sálvame.
Luchino: -El nombre que nos dijiste hace rato ¿es falso? ¿Mentiste acerca de que eres parte de GD? Aunque esto ya no importa realmente llegado a este punto.
Hombre: -Es…. Verdad… déjenme, regresar a casa.
Siento algo de pena por este hombre. Pero no sé lo que realmente esté ocultando.
Gian: -En verdad que es un idiota… El ponerse ese tatuaje.
Por el código de Omerta no se puede confundir a los miembros de la familia. Aunque algunos me miman un poco, yo sé hasta qué límite se puede llegar.
Luchino excava con sus dedos en los restos del tatuaje del hombre, rozando de ida y vuelta.
Luchino: -Por el código…
Bernardo: -Los traidores deben morir.
Hombre: Por favor paren, tengo una esposa embarazada, si no regreso… ellos….
Luchino: -No te preocupes. De seguro, ella encontrará un nuevo hombre mejor que tú.
Suspirando al ver al sicario luchando con todas sus fuerzas rogando por su vida, Luchino me entrega la pistola.
¿Quiere que lo mate? Siento asco al sentir el peso de la pistola.
Gian: -¿Yo?
Luchino: -Es una de las tareas de capitán. Consigue experiencia.
Hombre: -Salvarme, por favor…
OPCIONES:
Elegir la primera opción.
Coloco la pistola en la cabeza del hombre.
Suspiro… y jalo el gatillo.
Siento una ligera resistencia en mi dedo, pero disparé.
Gian: -Hasta nunca…
La sangre fluye desde el agujero de su frente. Señalo la pistola hacia abajo mientras observo al hombre muerto.
Sin decir una palabra, Giulio se acerca al hombre tocando con una de sus manos su cabeza.
Comienza a cortar la oreja del hombre desde la pase hasta la parte superior
Gian: -Giulio, ¿Qué estás haciendo?
Los demás no dicen nada.
Giulio: -Le quito su oreja.
Bernardo: -Una muerte espantosa le espera a los que traicionan… pero este tuvo una muerte bastante fácil.
Luchino: -No podemos relajarnos. Solo quítale una oreja, Giulio.
Justo en ese momento observo…. Y….
Me doy cuenta en como Giulio trabaja. Sus ojos muestran un inusual brillo. Está encendido.
No puedo mirar más, así que me doy la vuelta y veo que los otros tres están como si nada.
Después de que termina de cortar una oreja iba a comenzar a cortarle la otra, pero Bernardo lo detiene agarrándolo por el hombro.
Giulio: -Todavía….
Bernardo: -Giulio, ya déjalo así. Cuando regresemos a Daivan podrás jugar todo lo que quieras.
Giulio: -¿Con los tipos de GD?
Bernardo: -Si.
Giulio, sonrió con felicidad. Sacude la oreja, enviando gotas de sangre al piso después se guarda la oreja en uno de sus bolsillos
Bernardo: -Dejemos el cadáver como esta, como una advertencia.
Me doy cuenta que me muero de sed mientras sigo a los demás.
Gian: -Entonces vayamos hacia donde está el auto. No tiene sentido el quedarnos aquí.
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