Escape
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Mientras caminamos, Luchino y Bernardo van dejando marcas del hombre por todo el camino, como advertencia.
El hombre, confesó que vino por parte de la pandilla de Grave Digger.
El hombre había regresado a Daivan y se instaló en uno de los cuartos de Queen, que pertenece a una tienda de convivencia que es parte de una gran empresa propiedad de GD.
Ayer por la noche, recibió una llamada de los de arriba. Le pidieron que fuera a una pequeña cabaña que se encontraba cerca del pueblo de Bowick y que eliminaran a los chicos que permanecían ahí, es decir a nosotros.
Gian: -Que fueras a una cabaña cerca del pueblo de Bowick….. Esos tipos de GD, ¿Cómo consiguieron esa información?
Cuando Bernardo consiguió hablar por teléfono, ¿habrá alguien escuchado la conversación de alguna manera?
Bernardo: -No puede comunicarme con el jefe por teléfono. Por eso le pedí a uno de mis subordinados de confianza, que viniera por nosotros.
Gian: -Repite la conversación que tuviste por teléfono.
Bernardo: -Los cinco nos encontramos bien. Ahora mismo estoy llamando desde el pueblo de Bowick. Nos encontramos en una cabaña cerca de la montaña.
Bernardo: -Envíen a alguien a recogernos, mañana a las 10:00 am en la entrada norte del bosque.
Bernardo: -Solo le dije eso. No tuve tiempo para escuchar lo que me quería decir mi subordinado ya que el jefe del pueblo estaba cerca y no quería que sospechara.
Giulio: -No importa como lo pensemos, es obvio que la fuga de información fue a partir de ahí.
Yo pienso lo mismo. La información que se fugó coincide exactamente con esa conversación.
Luchino: -Tu subordinado pudo haber vendido la información a los de GD o fue amenazado para que diera la información…..
Bernardo: -Eso no puede….. No, eso no podría asegurarlo.
Iván: -¿Podría haber pensado tu subordinado que era la oportunidad de poder eliminar a todos los capitanes? Después de todo creyeron que sería fácil de eliminar a los cuatro capitanes principales.
La solidaridad de la mafia, el que hayamos sido arrestados todos, y la ignorancia que se nos dio, se supone que todo eso se mantuvo firme. Pero solo pensar que todo esto ocurrió por una traición me enferma.
Me siento asqueado al pensar eso, igualmente Iván lo pensó y lo dijo, él pudo haber sentido lo mismo.
Iván: -O también, ¿podría ser que ellos se enteraron que el jefe planea hacer una tontería al hacer a Gian el próximo jefe y se revelaron por eso?
Gian: -Pero que carajos dices, bastardo.
Dije esto con mucha irritación, realmente Iván no sabe cómo parar cuando suelta su imaginación.
Iván: -No, no, podría ser que todo esto haya sido planeado por el jefe.
Luchino:-¿Haa? ¿El jefe?
¿El jefe nos traicionó?
Estoy por preguntar el ¿por qué? Pero me detengo cuando me viene algo a la cabeza.
¿El podría estar aprovechándose de la situación para eliminar a todos los capitanes de un solo golpe?
Si es así, entonces yo significo para él un simple peón. Recogido y echado a la distancia sin pensarlo dos veces.
Bernardo: -¡Eso no es verdad! ¡Para nada!
Sinceramente. Esto no es una novela barata donde el jefe resulta ser el villano que planea quedar como el último jefe.
Luchino: -El jefe, no es la clase de hombre nos vendería los tipos de GD solo por interés.
Luchino mira hacia Iván con irritación con una expresión como si dijera “A diferencia de ti”.
Iván: -He… Quién sabe. Después de todo, se sabe que una vez el jefe eliminó a los anteriores capitanes y al anterior jefe.
Gian: -¿Eh?
Estaba por decirle “¿Qué te has fumado?” Pero me detengo al ver las expresiones de Bernardo y Luchino.
Iván: -Hace 20 años, Alessandro se encontraba en el puesto más bajo de capitán, y subió al cargo de jefe cuando eliminó a los otros capitanes y al mismísimo jefe…. Eso es lo que escuché.
Bernardo: -¡!Cállate!!, ya paramos de estar hablando sobre el jefe.
Bernardo: -Es indecoroso el que estés hablando de algo que sucedió cuando todavía no eras parte de la familia, Iván.
Iván no muestra signos de arrepentimiento a pesar de que Bernardo lo regañó.
Iván: -Yo sé todo lo que pasó porque me lo contaron personas que presenciaron ese asunto.
Bernardo: -Si dices aún más que difame el nombre del jefe, la mafia no te dejará sin haberte hecho algo.
Luchino: -Ya deja eso, Iván. Yo estoy de acuerdo con Bernardo.
Iván: -He…
Iván empuña sus manos al ver el Alfa Romeo carmesí, mirando a través de la maleza.
Ahora que dejamos de discutir, el sonido de los pájaros y el susurro de los árboles llega a mis oídos.
En mi mente, no para de pensar en el rumor que escuche acerca del jefe.
El enterarme que el jefe asesinó al anterior jefe con los anteriores capitanes y así pasó de ser el capitán de bajo rango a ser el nuevo jefe….
No creo que Iván cuente rumores viejos y que esto sea una mentira. Bernardo podría cubrirlo diciendo que es solo un rumor sin fundamentos, pero si este rumor comenzó debió haber pasado algo…
No puedo simplemente decir que es un rumor desagradable, sobre todo ahora que soy el capitán de rango más bajo. No puedo imaginar que yo deseara tener el puesto de jefe por mi posición actual.
Luchino: -¿De nuevo nos subiremos los cinco?…. ¿No sería mejor ir por el auto de esos dos?
Bernardo: -Detente. No tenemos las llaves y ni si quiera sabemos si el auto está en el lugar donde dijo que lo habían dejado.
Luchino: -Eso es cierto, pero pensar que nos hayan traicionado…
Iván: -No hay error en que la información tuvo una fuga. Si yo fuera parte de GD, con seguridad estaría esperándolos en la entrada norte. Sin ninguna duda.
Desconforme por todo el asunto, Bernardo da un suspiro.
Bernardo: -Si. Evitemos ir por ahí.
Giulio se acercó a mí preocupado, debido a que permanecí callado.
Giulio: -¿Señor Gian?
Gian:- Ah, ahh, ¿Qué pasa?
Giulio: -Nada….
Luchino nos hizo gestos para que nos subiéramos al auto. Abro la puerta y me siento en el asiento trasero.
Luchino: -Nos moveremos de aquí. Si notan que esos dos no regresan, alguien puede venir para comprobar la situación.
Y luego se darían cuenta de los cadáveres, sabiendo que nosotros nos encontramos bien.
Giulio: -¿Movernos? ¿Dónde vamos a ir?
Iván: -Obviamente a Daivan.
Bernardo: -Con la situación actual, no me siento con ánimos para movernos.
Luchino: -Tenemos la ropa y alimentos que nos dieron en el pueblo de Bowick, también tenemos dinero y armas que recogimos de los cadáveres, así que de alguna manera lograremos salir de esto.
¿Por qué todavía continuamos charlando mientras estamos en medio de esta montaña?
Por lo general, la mafia podría utilizar cualquier método para hacer frente a las investigaciones policiacas. Y aunque nadie vino a recogernos, podremos llegar a Daivan sin muchos problemas.
Pero con la situación actual, hasta dónde podremos mantener la confianza en la mafia, si ya ni se pueden confiar en los hombres de confianza de Bernardo.
¿Qué es lo que está pasando en Daivan? No hemos escuchado alguna noticia del jefe ¿Qué diablos está haciendo el viejo en este momento?
Ahh, me estoy irritando por momentos.
Golpeo un poco fuerte la parte posterior del asiento delante de mí. Los ojos de todos se centran en mí.
Gian: -Esto es un mensaje de su futuro jefe, escuchen. Antes de volver a Daivan, hay un lugar al que me gustaría pasar a ver.
Todos me miran como si se preguntaran ¿Qué estás diciendo? Mientras yo me muevo un poco más del asiento por el golpe.
Giulio: -¿A qué lugar quiere pasar?
Luchino: ¿Para qué?
Gian: -Quisiera devolverles el favor a los tipos que mandaron a esos dos traicioneros a eliminarnos.
Iván: -¿Haaa? ¿Cómo?
Gian: -De todas maneras está de paso, además de que no tenemos mucha gasolina para poder llegar a Daivan.
Miro las caras a mí alrededor.
Gian: -Vayamos a causar un alboroto a Queen.
Por si acaso, evitamos pasar por los puntos de encuentro cuando atravesamos el bosque. Es probable que logremos escabullirnos sin temor a que nos descubran.
Vamos a toda velocidad por la carretera. Pasamos varios autos, pero si incluso se llegan a dar cuenta de nuestra vestimenta de rayas, no hay manera de que puedan alcanzarnos por la velocidad que llevamos.
La única cosa que dejamos atrás son los trapos que estábamos planeando usar para el camuflaje. Pero no hay muchos autos como el Alfa Romeo que puedan compararse.
No hablamos de nada importante mientras volábamos por el camino. Incluso si un alguacil aparece, no sería problema estando en medio de la nada.
A parte de eso.. Bueno, podremos salir de alguna manera. Por el momento ¡! Es hora de la fiesta!
He estado aguantándome por todo este tiempo.
Además, han pasado varias cosas que me han mantenido frustrado, así que al decir aquello puede ser porque quería quitarme la frustración probando mi suerte.
Al mediodía llegamos a nuestro destino, la posada de Queen.
Enviamos casi volando a los autos que se encontraban en medio de la carretera debido a nuestra velocidad, las personas gritaron ante esto.
Al salir del auto de manera orgullosa mostrando nuestra ropa de rayas, los transeúntes que se encontraban cerca, de inmediato se alejaron dejando un espacio entre nosotros.
Gian: -Oye, ¿Saben en dónde está la tienda de conveniencia así como el edificio donde podamos conseguir dinero?, ah y de paso una tienda para ropa ¿nos lo podrían decir?
Le digo de manera alegre a un chico que estaba cerca preguntándole aquello, pero él salta un poco por la sorpresa y se va.
Me dirijo a la puerta de la tienda de conveniencia, abriéndola y entrando junto a Giulio.
Gian: -Hola. Esta es la tienda en donde están reunidos los de Grave Digger, o eso es lo que escuche…
En la tienda se encuentra un solo hombre que parece ser el dueño de la tienda.
En el momento en que nos ve, se congela.
Gian: -Hey, Giulio. Dale eso.
Giulio: -Si.
Giulio toma de su bolsillo la oreja humana arrojándosela al dueño de la tienda. Cuando ve lo que está en sus pies, el hombre da un grito lastimero.
Gian:- Le pertenece a tu amigo. No pude traerte algo del otro tipo.
Añadió algo más sutilmente.
Gian: -Por cierto, esto fue por defensa propia. Fueron unos idiotas al tratar de atacar a miembros de CR5…
El dueño de la tienda grita con una voz que suena como si no comprendiera el significado, Giulio le dirige una sonrisa maliciosa.
Giulio: -Por lo que hicieron, no tuvimos más remedio que matarlos.
Giulio: -Puede que desearan que los matáramos. ¿Qué crees tú?
Gian: -Si resultaras ser un traidor tendríamos que matarte también. Pero no he visto tu cara en ninguna parte, pero…..
Giulio avanza hacia el dueño con una mirada amenazadora, el dueño enloquece aventando varias cosas de la tienda tratando de mantener distancia. No hay manera que logre mantenerla.
Giulio agarra al dueño de la tienda arrastrándolo por el lugar. Los dejo a los dos para ver más el negocio y entrar más al fondo de la tienda para buscar la caja fuerte.
Gian: -Tomaré la liquidación
No sé si me haya escuchado, pero no me importa.
Me concentro en la cerradura de la caja fuerte. Trato varias veces, no pasa mucho tiempo para lograr darle a la combinación correcta.
Gian: -¡Bingo!. Debió haber conseguido una mejor cerradura.
Lanzo la puerta abierta de la caja, y tomo lo que encuentro en el interior. Está lleno de billetes, como pensé.
No es de esperar menos de esta organización. Este lugar probablemente también sirve como un banco y esto es todo el stock de dinero en efectivo. Me pregunto si este lugar será como el escondite de los de GD.
De cualquier forma, si esta tienda está bajo la protección de GD, entonces no tendré ningún remordimiento en tomar esto para ayudarme.
Gian: -Oye Giulio, no pierdas demasiado tiempo.
No tenemos mucho tiempo para desnudar al tipo y comprobar que tenga el tatuaje o no. Además, tengo la sensación de que es diferente a los tipos que nos atacaron. No hay pruebas, es solo una corazonada.
Me da la sensación de que no desprende esa aura oscura que nosotros desprendimos cuando matamos en el bosque.
Giulio: -Por si acaso, ¿sería mejor si lo matáramos?
Al decírmelo, me puse a pensarlo un poco.
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Gian: -Haz lo que quieras. Si quieres matarlo pues hazlo.
Giulio se detiene por un segundo. Parece tener un conflicto.
Giulio: -Me asegurare en infringirle dolor.
Gian: -Eso será de gran ayuda para mí.
Giulio asiente con una expresión de felicidad.
Gian: -Bueno, te lo encargo.
En el momento en que regreso mi mirada a la caja fuerte, los gritos del dueño de la tienda perforan a través del aire.
Mientras tanto……
Iván: -Oiga anciano, le encargo que llene el tanque de gasolina. Puede cobrarse en aquella tienda de conveniencia que está por allá.
Trabajador: -U.. ustedes son los fugitivos de la mafia que están hablando en la radio…
Bernardo: -Me alegro por ti de que seas capaz de ver algo inusual. Le encargo el tanque de gasolina.
Iván: -Eres lento… ¿Prefieres que te hagamos agujeros en el estómago para que se te pueda salir toda la bebida que llegues a beber?
En otro lugar…..
Luchino: -Esa escopeta está bien y también esas municiones.
Luchino: -Vaya que es conveniente que la tienda de armas y de ropa estén conectadas. No se logra ver este tipo de cosas en la ciudad. Supongo que es porque es una zona rural… Esto hace la recolección de los suministros más fácil.
Luchino: -Sin embargo, la ropa de esta zona sí que apesta. ¿Qué tipo de trapos teñidos son estos? Tienen suerte que sea yo el que haya venido a comprar.
Luchino: -¿Ehm? ¿Qué le pasa al dueño? Oh ¿Qué deje de apuntar con esta pistola? Lo siento, pero aguante. De todas formas ¿podría poner esta ropa y armas en una bolsa?
Luchino: -No se preocupe por el dinero, que si le pagare. No debe de tardar… Bien, ya llegó.
——–
La tienda de armas y ropa están a lado una de otra. Miro entre las dos tratando de decidir a cual entrar. Entro en una de ellas, sin embargo me doy cuenta que las dos están conectadas en el interior.
Luchino mantiene el arma apuntando al dueño de la tienda, llevando varias bolsas. Veo que ya terminó con sus compras.
Gian: -Luchino, ¿has terminado con las compras? Vámonos.
Luchino: -Te encargo que le pagues, Gian.
Luchino dirige su mirada de mi a Giulio que había entrado tras de mí, dándole algunas de las bolsas de la compra y dejo la tienda.
Lanzo la maleta que traje conmigo sobre el mostrador. Ya había sacado algo de dinero en efectivo, por lo cual al momento de abrir la maleta que estaba sobre el mostrador se ve que hay aún más montones de billetes.
Gian: -No es necesario que me de cambio.
Le doy un guiño al propietario y salgo para seguir a Luchino.
Incluso sin necesidad del maletín, el auto ya estaba repleto de cosas.
Luchino: -Cada uno tome una pistola, tengan cuidado.
Nosotros en ese lugar comenzamos a preparar nuestras armas.
Gian: -¡OhhHo! ¡Esto es automático!
Apunto y doy algunas rondas de balazos.
Iván: ¡¡Callate!!
Gian: -¡Hahaha! ¡Aquí vamos!
A pesar de ser mediodía, todos los peatones desaparecieron por el sonido de balazos de hace un momento.
Lo único que me llama la atención, es ver que se acerca el alguacil con un revólver.
El no podrá llegar a tiempo.
Apunto el arma hacia él, escondiéndose frenéticamente en la sombra de un edificio cercano. Actúa como si estuviera enfrentándose a un ejército.
Cuando apunto y disparo, el alguacil desaparece. Hehe, ahora esto es diferente a perseguir ladrones ¿verdad?
Bernardo: -No juegues demasiado, Gian.
Gian: -Pero esto es genial. Siento que ardo.
Luchino: -¿Eres idiota? No, eres idiota.
Gian:- No es necesario que lo digas dos veces.
Iván:- ¡Idiota!. Para ti no es suficiente dos veces, sino tres veces idiota.
Gian:- ¿Por qué tres?
Giulio: -AH, Sí. Es por la multiplicación.
Luchino:- No es necesario que lo expliques, Giulio. Bueno ya vámonos de una vez.
Mientras nos reíamos, nosotros nos relajamos en los asientos.
Me siento emocionado. Saludo con la mano a la gente que se asoma por las ventanas. Al mismo tiempo, Bernardo, que es nuevamente nuestro conductor, cambia la marcha.
Gian:- Yahaaaaao!!
Nuestro Alfa Romeo avanza con destino a Daivan.