Prisión
Editado
En lugar de un toque, Lloyd utiliza el dorso de la mano para golpear los barrotes de la celda.
Lloyd: -Hola. Ahora mismo tengo una hora libre… ¿Qué has decidido de la plática de la otra vez? Aquí está bien ¿no?
Miro hacia la cara de Lloyd y caigo en mis pensamientos por un segundo. ¿Aceptar o no las condiciones que me impuso la última vez?
En otras palabras, joderlo, o no joderlo…. ¿Qué hago?
OPCIONES:
Elegir la segunda opción.
Gian: -Bueno, iré a llamar a los demás, así que espera aquí. De una vez pregunto ya vienes preparado, ¿verdad?
Lloyd: -Por supuesto. Estoy tan limpio que brillo. Te estaré esperando.
Cuando regreso con Bernardo, Luchino y Giulio, Lloyd estaba terminando de amarrar con un trapo, sus muñecas contra las barras.
Gian: -¿Qué tanto estás preparando? Sí que tienes quicio para esto.
Lloyd: -Pues claro…. ¿hnm? ¿Y el otro chico que falta?
Gian: -Mandé que lo llamaran; muy pronto vendrá.
Lloyd: -Ya veo. Será una pena perder el tiempo, ¿qué tal si ya comenzamos?
Gian: -Es solo que tú no puedes esperar ¿verdad?
Les digo a Bernardo y a los demás que solo miraran, así que me pongo manos a la obra.
Hago a Lloyd ponerse de pie y posar con sus manos sobre el acaparamiento de las barras exponiendo su culo al aire. Sin preámbulos, le bajo los pantalones hasta las rodillas.
Gian: -No hay remedio contigo, maldito pervertido.
Azoto sus nalgas desnudas.
Lloyd: -¡Ahh! ¡Ahhhh! ¡Duele, ahhhhh!
Incluso si uso mucha fuerza para darle las palmadas, Lloyd parece que lo está disfrutando.
Gian: -¿Quieres más? ¡Toma!
Lloyd: -Ahhh, lo siento, más….
Luchino: Oye, ¿Qué es esto? ¿Qué está comenzando?
“Quiero que me ayudes en que uno de los guardias sea aliado, así que ven a mi celda”…. Eso era lo que le había dicho cuando los invité a venir, pero no les di ningún detalle.
Gian: -Este tipo, me dijo que deseaba ser violado por cada uno de los capitanes de la mafia….
Creo que, si les hubiera dicho esto, ninguno de ellos hubiera venido.
Bernardo: -Oh vaya…. ¿con que estamos forzados a participar?
Gian: -No, por ahora, solo basta con que se mantengan al margen y vean. ¿Con eso está bien, verdad Lloyd?
Doy unas bofetadas al trasero de Lloyd mientras me encojo de hombros ante de los demás.
Lloyd: -Con eso está bien…. Me basta con que vean como soy violado.
Gian: -Lo siento, pero se lo encargo a ustedes.
Luchino asiente con un gesto de exasperación. Junto a él, Bernardo se inclina contra la pared para fumar un cigarro.
Gian: -Giulio, ¿y tú?
Giulio estaba viendo tranquilo, pero cuando le pregunto, él también asiente con la cabeza.
Giulio: -Entiendo. ¿Está bien que solo veamos, no?
Ahora que he recibido la aprobación de todos, detengo las bofeteadas en el trasero de Lloyd.
Lloyd: -Ah… ¿y ahora qué sigue?
Hay un todo dulce en su voz. Es probable que sea por estar borracho de sensaciones. No puedo entenderlo, pero no hay duda acerca de su reacción.
Le doy una ligera palmadita en sus nalgas rojas e hinchadas. De forma inesperada su piel se suaviza, pero es por lo caliente.
Gian: -¿Te has lavado, verdad?
Lloyd: -¿Por qué no compruebas si lo he hecho bien o no?
¿Y qué haré si no lo hizo bien? Me pregunto eso mientras extiendo sus nalgas con mis manos.
Expongo su agujero de color oscuro y echo un vistazo rápido. No está sucio.
Todo el cuerpo de Lloyd está temblando con anticipación. Realmente es una zorra que disfruta que le den como dicen los rumores
Me preparo un poco antes de meter mi dedo en la apertura cerrada de su carne. Cuando pongo fuerza detrás de ella, empujo hacia el interior y sorprendentemente mi dedo se desliza sin problemas.
No esperaba que mi dedo entrara de esta manera. Sí que lavó completamente su orificio y lo extendió con una especie de crema que queda en su interior también.
Lloyd: -Ah…. Entra…. Ahhh.
En resignación, atasco mis dos dedos, el medio e índice dentro de él, recorriendo todo el camino hasta la base. Después de comprobar la apretada carne, se contrae suavemente y los saco.
Lloyd: -Ah… una…. Una vez más….
Gian: -Funm, lo siguiente que te daré será el verdadero. Siendo tú, no es necesario que te prepare más. Pero yo no quiero hacerlo a pelo, ¿has preparado un condón?
Lloyd: -Está en el bolsillo de mi pecho…
Busco a través del bolsillo del pecho de Lloyd y saco un paquete de goma.
Miro hacia la audiencia en silencio, me siento un poco incómodo.
Gian: -No miren demasiado mi culo.
Dejo caer mis pantalones y saco mi propia cosa, colocándola en algunos rayos de luz. Abro el paquete y cubro mi pene con el condón en el interior.
Lloyd: -Uuummm, tómame enfrente.
Gian: -No te lo haré enfrente. Puedes hacerlo por ti mismo, ¿no?
Lloyd: -No puedo….
Ah, cierto, lo tengo de pie con las manos amarradas en las barras. Pero, fuiste tú quien se ató las muñecas en ellas.
Gian. -Vamos, relájate guardia ninfómana. Te daré lo que deseas.
Una vez más, abro ampliamente las nalgas de Lloyd. Continúo hasta ver su agujero dando espasmo y me empujo a mí mismo.
Siento las constricciones apretando a través del condón con profundidad.
Lloyd: -¡Ahhhh! Algo grande…. Ha entrado….
Gian: -Enserio, que es un trasero que le gusta probar las cosas de los hombres. Mira que fácil fue entrar en ti.
Le doy otra bofetada al culo que me sostiene en el interior, por lo que me aprieta. El placer que siente es indescriptible.
Entonces escucho los pasos que vienen de abajo del pasillo
Iván: -¡¿Qué…?! ¡¿Qué carajos estás haciendo…?!
Me encuentro con los ojos de Iván desde el otro lado de los barrotes
Gian: -Hey. Ahora estoy algo ocupado, pero bueno, entra. Quédate a lado de Bernardo y mira.
Iván: -¡¿Haaa?! ¿Por qué? Vine porque me dijeron que querías hablar de algo.
Bernardo: -Esta bien Iván, entra. El que observemos es lo único en que podemos ayudar.
Iván: -Bernardo, qué tonterías estás diciendo.
Bernardo: -Vamos, ven aquí.
Lloyd con su rostro doloroso me mira debido a que estoy distraído por Iván.
Lloyd: -Nm… no mires a otro lado… y muévete por favor….
Mis ojos se nublan por un instante por el agujero que me aprieta una y otra vez.
Gian: -No aprietes tan duro, dios. ¿Te gusta así? Veo que te gusta estar cansado….
Lloyd: -Ahhh, ahí…. El que me estén mirando mientras me violan es….
Gian: -Aunque esto es solo consensual.
Lloyd:- Viólame, más… más.
Gian: -Si, si.
En algún momento, el alboroto tras de mí se calmó. Supongo que Iván no tuvo más remedio que unirse a la audiencia con la amonestación de Bernardo.
“No es como que estoy haciendo esto porque quiera tampoco”, le susurro en mi mente mientras acelero mis embestidas.
Gian: -Ya va siendo hora, que me corra….
Lloyd: -Uahhhh, ahhhh yo también…. Ahhhhh me vengo ahhhhhh.
Mi voz se eleva junto con la voz de Lloyd mientras nos contraemos. Por un momento me doy cuenta de la sensación dulce arrastrándose por mi columna vertebral, mi cuerpo tiembla y llego al clímax.
La punta de mi pene hace un esfuerzo expulsando mi semen. Siento como si estuviera por adormecerme.
Cuando mis respiraciones se calman lentamente, me doy cuenta de que la corrida de Lloyd había salido volando a través de las barras cayendo en el pasillo.
Lloyd: -Ahhh… no me pude resistir….
Salgo de Lloyd mientras él se encuentra en un estado de embriaguez y me quito el condón para tirarlo ahora que he terminado con él.
Gian: -¿Alguien quiere cambiar conmigo? Es bastante apretado.
Me doy vuelta después de terminar de ponerme mi ropa.
Bernardo: -Yo paso.
Al mismo tiempo, Giulio niega con la cabeza e Iván parece que está a punto de vomitar ya que está totalmente rojo
Luchino: -Está bien para ti que disfrutes de lo apretado, aunque sea un hombre…. ¿Cuándo eras niño te la pasabas jugando con pollos y puercos?
Gian: -Qué manera tan cruel de decirlo.
Entonces el sonido de unos pasos anuncia la aparición de otra persona.
Joshua: -Cuando pensé que no te había visto por ningún lugar… ¡Tú! ¡Otra vez haciendo este tipo de cosas!
Lloyd: -Ah, Joshua ¿tienes algún problema?
Joshua: -¡Nada de que, si tengo algún problema, tú, ya basta de esto! Gian y también todos ustedes, no se dejen llevar con los juegos de Lloyd.
Joshua se da la vuelta y arrastra con fuerza a Lloyd, que está tambaleándose en sus pies y lo jala lejos.
Gracias dios por esta interrupción. Pensé que tendría que seguir con esto.
Oh.., bueno, tengo que verificar los asuntos importantes.
Le grito a Lloyd que estaba siendo jalado lejos.
Gian: -Oye, Lloyd, con esto nosotros ya somos “amigos” ¿verdad?
Lloyd mira hacia atrás y me da un giño mientras me sonríe. Me pregunto si le habré ganado.
Después del pase de lista y el bloqueo de las celdas, rápidamente me cubro con mi manta.
Lo único que puedo hacer para librarme de la fatiga que se me acumuló por estar apurado todo el día es tener un buen sueño.
Sin embargo, mañana también será un día ocupado.
Séptimo Día
Por cierto, parece que mi visitante actual no está. Supongo que se habrá rendido por ser ignorado tantas veces
OPCIONES:
Elegir a los prisioneros.
Decido hacer una visita a la celda 8 del segundo piso.
Me asomo y veo a un tipo sentado contra los barrotes.
Gian: -Disculpe… Yo soy Giancarlo. ¿Es usted el que provee de buenas cosas?
El hombre dirige su mirada hacia mí con una expresión oscura.
Prisionero 1: -Lo escuche del viejo Simón. Gracias por comprar de mis mercancías.
El hombre saca una bolsa de tela pequeña de debajo de su colchón. Lo acepto sin decir una sola palabra.
Y sin decir nada más, me voy.
Al mirar a los alrededores para evitar miradas indiscretas, miro dentro de la bolsa para ver los diversos picos y llaves que necesito. Ha desaparecido una lupa, pero esto es suficientemente bueno.
Gian: -Y con esto, las cerraduras ya no serán un problema. Solo falta que practique en secreto.
Meto las herramientas dentro del bolsillo y me dirijo a mi celda. Voy a practicar mucho con estos.
Bien, ¿Con quien debería de hablar?
OPCIONES:
Elegir a Bernardo.
Decido visitar a Bernardo en su celda.
Bernardo: -¿Qué pasa? Ahora tengo algo de tiempo libre.
Gian: -Hay algo que me gustaría preguntarte.
En aviso de que está bien, Bernardo toca el arco de sus lentes.
Gian: -Verás… antes, los nuestros solían tener luchas por la ciudad con los del GD ¿verdad?
Bernardo: -¿Qué pasa con eso?
Gian: -En ese entonces ¿no pasó algo? ¿Algo en especial?
Bernardo me mira como si tratara de discernir a lo que quiero llegar.
No es de extrañar ya que no estoy siendo claro. Decido ir directo con mi pregunta.
Gian: -Honestamente, en esa época, yo me la pasaba saliendo y entrando de la cárcel, así que no sabía sobre la situación con claridad.
Hasta ayer, que Iván me lo mencionó, no había puesto mucha atención acerca de eso.
Gian: -He escuchado algunas cosas.
Bernardo exhala un pequeño suspiro.
Bernardo: -Hace dos años, no podíamos evitar la lucha contra el GD. Además, no pudimos terminarlo de una buena manera.
Bernardo: -Hubo víctimas, no solo en nuestra familia, si no también entre la gente respetable. Ambas partes lograron de alguna manera parar creando una tregua y deponer las armas, pero había un montón de personas irritadas con rencor a puerta cerrada.
Si no recuerdo mal, Iván había dicho que el negociador de la tregua fue Bernardo.
Bernardo: -En verdad que fue una guerra horrible. Como tú no lo viste con tus propios ojos no lo entenderías.
Bernardo: -El GD enviaba sicarios cada día. Aquellos eran terminados siendo cortados por Giulio para luego rociar su sangre por todas partes…. Fue una escena escalofriante.
Bernardo: -Después del alto al fuego, las acciones de Giulio fueron reconocidos y lo ascendieron a capitán para sustituir al capitán asesinado por el GD.
Bernardo: -En ese momento, la ciudad estaba en un completo caos. El que logró organizar y calmar a los jóvenes delincuentes y los elevó a la vanguardia fue Iván.
Bernardo. -Ese tipo, esperó hasta el último momento para ver si el GD o nosotros eran los victoriosos para luego unirse, pero terminó por unirse a nosotros. En verdad que ese chico no tiene ni una pizca de orgullo ni dignidad.
Él también apesta en italiano.
Bernardo: -Pero, el jefe lo elogió diciendo que él tiene muchas agallas para ser solo un chico de veinte años de edad.
Bernardo dice esto como si lo estuviera disfrutando, con un deje de amargura como si estuviera recordando lo que ocurrió en ese entonces…
Hace dos años, yo estaba tomándome unas vacaciones atrapado dentro de la cárcel, por lo que no tenía el más mínimo interés en lo que pasaba en la ciudad o en la familia.
Bernardo: -Creo que hablé mucho…. Si quieres saber más, pregúntale a Luchino. Solo que ten cuidado ya que él todavía sufre de algunas heridas.
Gian: -Entendido.
Todo lo que escuché fue muy interesante. Así que la guerra de hace dos años fue cuando Giulio e Iván se distinguieron del resto de la multitud.
Pero, Bernardo no dijo nada sobre sí mismo… ¿Por qué? No puedo imaginarme la razón.
Pero lo que más quiero saber es acerca de las heridas que marcaron a Luchino. Pero por el momento será que me conforme con lo que Bernardo me ha dicho.
A pesar de que ha estado muy cerca de mí, siempre he sentido como si hubiera algún tipo de muro invisible entre él y yo…. Tal vez estoy imaginando cosas….
Bernardo: -Bueno, con seguridad sé que te hubieras enterado de lo ocurrido hace dos años aunque yo no te lo hubiera dicho. Cuando llegue el momento, te diré más. Cuando te conviertas en el jefe, te enterarás de cosas que no te hubiera gustado saber.
Bernardo acepta sin ninguna pizca de incomodidad que seré el jefe.
Pensé que…, aunque solo una vez me gustaría pararme con mi pecho en alto.
Un largo rato después del pase de lista y el bloqueo de celdas, de repente me siento…
Ahora….
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Estamos a través de los planes de preparación. Pero puedo visualizar la ruta de escape, la forma de salir de estas paredes.
Es hora de seguir adelante con el plan de escape.
Octavo Día
Según mi reloj biológico, son las 3 am. Ruedo desde mi colchón.
Pues bien…
Me acerco a la puerta, deslizando mi mano entre los barrotes. Con las ganzúas en mis manos le pego a la cerradura jugueteando con ella un poco.
No pasa ni siquiera un minuto para lograr abrir el bloqueo de la cerradura. Las cerraduras no tendrán ninguna oportunidad siempre y cuando tenga estas herramientas.
Camino por el pasillo vacío. Voy tranquilamente con pasos silenciosos.
Considerando la hora, solo se puede escuchar algunos de los ronquidos de los presos
Sin que nadie se diera cuenta, me las arreglo para llegar a la celda de Bernardo que está debajo de la mía a lado de otras dos celdas, abro su cerradura entre los barrotes sin que nadie lo note
Bernardo: -Te estaba esperando, miel.
Gian: -Estoy feliz de que estés despierto, cariño. Démonos prisa.
Manteniendo las bromas al mínimo, Bernardo y yo nos dirigimos al siguiente destino. Con pasos suaves, nos escabullimos por el pasillo dirigiéndonos hacia la fila de enfrente de las celdas, yendo a la celda del centro.
Iván: -Ohh…
La expresión que muestra es algo rígida, parece que está nervioso.
Iván es el último en este piso. Los tres nos dirigimos al de abajo.
En una celda en el camino nos encontramos con un prisionero despierto que se encontraba sentado, pero….
Iván: -Si hace algún sonido lo matare.
Bernardo: -Chao.
Iván con rapidez lanza una amenaza hacia Bernardo, pero no le funciona ya que Bernardo le lanza con sonrisa sombría. Por suerte no hacen ningún sonido fuerte.
Gian: -Tus pisadas hacen demasiado ruido, Iván. Quítate los zapatos.
Iván: -¿Haa? Tsk.
Parece que incluso Iván, sabe que un solo error y nos puede costar la vida en esta situación. Obedece mis órdenes sin protestar.
Continuamos más tranquilos hacia las escaleras llegando al primer piso.
Luchino: -Gracias.
Luchino se desliza a través de la puerta abierta.
Iván: -Usted también quítese los zapatos. Se nota que sus pasos harán ruido.
Luchino: -¿Ah? Aah…
La celda de Giulio está por allí. Yo me doy prisa liderando a los demás por el pasillo ya que tengo que abrir rápido la cerradura.
De repente escucho pasos que vienen de alguna parte y siento mi interior congelarse. Sin darme vuelta atrás, sigo adelante hasta que dos voces llegan a mis oídos.
Bernardo: -Por favor cállate. Si logramos salir todos de forma segura, les daré paquetes de cigarrillos a todos.
Luchino: -Si logramos salir, los invitaré a mi tienda. Les daré a algunas de mis chicas para tener algo de diversión con ellas.
Puede que algunos de los presos ya se hayan dado cuenta de nuestro escape, ya que estamos muy cerca de algunos y luego estos hablan con una voz fuerte y alta.
Los escucho mientras comienzo a abrir la cerradura de la celda de Giulio.
Giulio: -Señor Gian, muchas gracias.
Iván: -Claro, usted es el último.
Tú no le respondas, Iván.
Continuamos mientras Giulio mira fijamente a Iván, regresando la mirada hacia mí. Damos pasos hacia adelante en el pasillo sin hacer ruido, en ese momento Luchino y Bernardo se ponen a conversar.
Es probable que debido a los sonidos de pasos, más prisioneros se han despertado, pero hay mucho más ruido ahora. Algunos de los prisioneros están sosteniendo conversaciones tranquilas entre sí, pero ni uno de ellos ha levantado su voz para llamar a los guardias.
Hasta hace un momento Bernardo y Luchino estaban conversando, pero de repente se callan, parece que esto está funcionando.
Gian:- Y con esto, todos estamos juntos.
Pero con cinco hombres adultos, realmente el ambiente no se presta para estar jugando a las escondidas.
Bernardo: -¿Hacia dónde vamos ahora?
Gian: -Aah, por aquí.
Apunto con uno de mis dedos hacia nuestro siguiente destino. Nos apresuramos lo más que podíamos en silencio por el pasillo.
Solo un poco más y llegaremos a la puerta que conduce afuera. Ese no es nuestro destino pero es un punto de control crucial.
Justo en ese momento… siento algo como si alguien estuviera atacando mis nervios
Hay alguien detrás de la puerta… y por supuesto, no hay manera de que sea un prisionero. De repente, todos se congelan. Respirando lentamente.
El pomo de la puerta chilla a mitad de camino abriéndose.
Calmo mi respiración, esperando a que entre la persona. Me preparo para crear un momento de agarre rápido a la boca.
Lloyd: -¿Vaya?
La persona que aparece en la puerta es Lloyd. Me saluda con esa gran sonrisa tan fuera de lugar que se deforma con la tensión que nos rodea.
Gian: -Lloyd, ¿podrías no armar un escándalo?
Habló rápidamente, antes de que alguien atacara a Lloyd.
En ese momento, me pregunto si hice lo suficiente para asegurar el trato.
Lloyd: Es cierto, nosotros somos amigos después de todo.
Con esas palabras, Lloyd da una gran sonrisa, dejando caer algo de repente al suelo.
Gian: ¿Nos dejarás huir?
Lloyd: Sip, ¿podrían atarme sin hacerme daño? Que esto signifique que mientras estaba dando mis vueltas, de repente fui noqueado desmayándome y terminé atado. Ah, también necesitaré una mordaza.
Asiento con la cabeza hacia los otros cuatro. Sin decir una palabra, atamos a Lloyd usando su ropa y lo pusimos en un rincón.
Lloyd: -Espero que nos podamos encontrar algún día en otro lugar.
Lloyd me dice esto mientras guiña un ojo antes de que yo le pusiera la mordaza en la boca.
Gian: -Arrivederci.
Con una sonrisa seca, insto a los demás y luego nos ponemos en movimiento nuevamente.
Llegamos a la celda 16. La celda más alejada, en la esquina.
No lo he conocido aún, pero hay un tipo llamado Owen encerrado aquí.
Rápidamente abro la celda y cuando entramos, el hombre de mediana edad aparece en la cama despierto.
¿Con que este tipo es Owen?
Él nos está mirando con inquietud…. Maldición, podría comenzar a gritar.
Gian: -Oye, ¿quieres ver a Elena, verdad?
Owen: -¿Eh…? ¿Cómo…?
Me anticipo a Owen con el nombre de su hija.
Gian: -Solamente quieres terminar tu sentencia sin problemas ¿verdad? Entonces, todo lo que necesitas hacer es mirar hacia otro lado. Y si los guardias vienen y te preguntan solo debes responderles algo como “me amenazaron, así que no pude hacer nada” y con eso estarás bien.
Luchino: -Eso es correcto, así que pedimos que se quede en silencio, señor.
En algún momento, Luchino se acercó al hombre y colgó su brazo alrededor de su hombro. Owen todavía se ve bastante incómodo, pero permaneció callado.
Gian: -Owen, yo soy Giancarlo. ¿Has oído acerca de la situación, no? y también de la compensación ¿verdad? Por favor saque lo que le pedimos que preparara.
Owen: -¿La vela, el mechero, y la larga cadena de hilo?
Como si de repente se diera cuenta de algo, Owen da vuelta dirigiéndose hacia el colchón en donde estaba durmiendo. Observándolo desde la rabilla de mi ojo, cuento las piedras en el suelo.
Ah, solo está revisando algo debajo del colchón. Ha sido un año desde la última vez que estuve aquí.
Gian: -Iván, Giulio, tomen eso de ahí. Nos deslizaremos con esto.
Empujamos a Owen a lado y deslizamos la cama hacia a un lado en el suelo a la distancia.
En el primer piso, las camas no están pegadas a la pared. Las paredes son delgadas, por eso siempre hay un colchón.
Lo que parece debajo no es nada a simple vista.
Pero, después de inspeccionar las losas, encuentro las solapas de papel grueso que había preparado. Son desplegables así que las arranco.
Con las dos partes del papel, los aprieto con una fuerza constante, levantándome para irlas jalando.
Y fácilmente un ladrillo se desliza hacia afuera cayendo sobre el piso.
Después de eso, saco las losas y los ladrillos, uno tras otro. Bajo el espacio dejado atrás, veo algunas viejas tablas de madera. Cuando las muevo….
Bernardo: -Hey… hey….
El agujero que aparece en el suelo debajo de la pared es estrecho, pareciera como si hubiera sido formado como un anillo con ambos brazos. En ese espacio vacío y oscuro, atrapa todas nuestras miradas.
Iván. -¿Qué es esto? ¿Algún tipo de pasaje secreto?
Gian:- Bingo. Es correcto. Es un túnel que va hasta la salida.
Tomo la vela, el mechero y la cadena de hilo que Owen estuvo buscando completamente atónito. Compruebo las mercancías. Ninguna de ellas se encuentra en mal estado.
Iván: -Tú…. ¿Cuándo excavaste algo como esto?
Gian: -Yo no lo excave. He oído a algunos hombres de camino de regreso que lo hicieron por su propia cuenta para poder salir y regresar de la cárcel. Eso puede ser todo.
Owen, que había estado durmiendo en la parte superior de este túnel por todo este tiempo, negó con la cabeza vigorosamente en la negación. Supongo que esta es la primera vez que había oído esto.
Los otros cuatro miran hacia abajo tan exasperados e impresionados por el túnel.
Luchino: -Sus orígenes no importan. ¿Cómo es que algo así pudo permanecer escondido por tanto tiempo y pudo ser construido y mantenido?
Gian: -Es obvio por que no sabían de su existencia. Ya sabes que este tipo de cosas secretas son difíciles de manejar. En algún momento, parece que todos lo olvidaron.
Luchino:- ¿En verdad? Sí que es gracioso….
Gian. -Además, no ha habido nadie que haya usado este lugar para escaparse en la actualidad.
Giulio: -¿….?
Gian: -Todos los presos que sabían de esto, decidieron sentarse sobre esto y no usarlo. Si se mantiene solo para usarlo en el comercio de bienes, se puede mantener por más tiempo. Inteligente ¿no?
En realidad, las cosas solo vienen a través de este túnel muy rara vez, y nadie lo utilizó el año pasado.
Oí hablar de este túnel secreto de Simón… el viejo hombre a cargo de la circulación de las mercancías de esta cárcel, hace ya mucho tiempo. Es una carta de triunfo, que se podría usar en caso de que tenga algo que sea absolutamente necesario para poder entrar y salir.
Gian: -Hay otras maneras para poder escapar. Pero… no creen que usar este método es el más apropiado para nosotros que somos cinco.
Es una fortuna que ninguno de los prisioneros de otras salas se hayan encontrado el túnel y que nadie nunca la haya usado antes para escapar.
Una vez que se usa, no hay duda de que la administración de la cárcel descubriría el túnel. Y probablemente ellos lo llenarían nuevamente.
Sería una pérdida que lo usáramos para luego perderlo de esta manera, pero es nuestra mejor carta para una fuga fácil.
Ahora que he utilizado egoístamente esta carta del triunfo tan precioso, voy a tener que enviar algunos suministros de primera categoría a Simón y compañía, pero será hasta más tarde….
Gian: -Ya va siendo hora de irnos. Owen, ¿podrías regresar las losas y las tablas de madera nuevamente para ocultar la apertura antes de la próxima ronda?, …hazlo por el túnel.
Realmente no me importa si encuentran el túnel o no, pero sería maravilloso si pudiéramos conseguir un poco de tiempo extra.
Además, podríamos incluso estar en contacto, si el túnel nunca fuera descubierto.
Si Owen, se mantiene alejado de esto a pesar de toda la conmoción que se hará después de que descubran que no estamos… entonces sería lo mejor para ambos.
Gian: -Bien, vayan uno por uno. Sin peleas ni riñas chicos. Está reforzado ahí abajo, pero es viejo y frágil. Si pasa algo en ese túnel que pueda dañarlo terminaremos enterrados vivos.
Gian: -Avancen muy suave y delicadamente como si estuvieran jugando con la entrada de una virgen.
Iván: -Qué virgen ni que nada, como haremos eso si estamos por entrar a un agujero de mierda que parece conducto de baño.
Quejándose todo el tiempo, Iván se agacha y pone sus pies en el agujero, que está más o menos a la altura del pecho. Agito mi mano, diciéndole que se agache y así la cabeza de Iván desaparece.
Iván: -¡Oye! ¡Está todo tan oscuro que no veo nada!
Gian: -Al pasar, hay que detenerse allí. Al continuar, más adelante el túnel será más profundo.
Bernardo: -¿Y la luz?
Gian: -Tenemos aquí un mechero y una vela…. Oh, me pregunto si pasará aire ahí abajo.
Luchino: -Espero que no nos quedemos sin oxígeno allí.
Gian:- Está bien. He pasado por allí una vez. Fue una noche de paseo de solo ir y venir.
Aunque estoy un poco nervioso ya que nunca he atravesado este túnel siendo cinco personas antes, pero…. por su puesto que no mencionaré nada de esto a nadie.
Nos despedimos de Owen y saltamos abajo en el túnel, uno tras otro.
Me dirijo a la parte delantera y nos abrimos paso gradualmente a través de la oscuridad.
La anchura del túnel es lo suficiente para que una persona pase a través y hay lugares donde no se puede seguir adelante sin agacharse. De aquí y allá, el techo se derrumba un poco, dejando caer la suciedad a nuestros pies.
La madera que sostiene el techo aquí, hasta ahora no ha desaparecido ni parece que se haya podrido, pero está mostrando claramente sus años, aunque no del todo.
Simplemente se añade al aspecto viejo y peligroso la apariencia del carbón. Sin la débil luz de la vela, ni siquiera podríamos caminar por aquí
Con una larga cadena de hilo, en lugar de una cuerda, cada uno se alinea en una fila para no perdernos.
Gian: -Por fuera nos tomaría llegar en cinco minutos pero, por este camino nos tomará unos 20 minutos.
No es una distancia que se pueda hacer tan fácilmente. Tenemos un reemplazo de cuerda, así que no puede ser tan malo, pero vamos muy lento, así que no perdemos de vista la vela que está en manos de Giulio al final de la línea.
Luchino: -Más adelante, ¿a qué lugar saldremos?
Gian: -Llegaremos hasta el final de estas paredes. Sé que por ese rumbo no hay guardias y justo en frente hay una carretera. Vamos a esperar ahí a que nos recojan.
Iván:-¿Recojan?
Bernardo: -Te refieres al auto que me pediste que tuviera listo alrededor de los muros de la prisión a partir de media hora después de la salida del sol ¿no?
Gian: -Gracias por esta puesta en marcha, Bernardo. Debió haber sido muy confuso todo este tiempo.
Bernardo: -No…. creo que fue lo correcto mantener esto en secreto ya que no sabemos desde donde se esté filtrando la información.
Les pedí a los hombres de Bernardo que esperaran fuera de los muros con el auto de antemano a partir del amanecer.
Ya que estamos en la rara circunstancia en la que no hemos podido ajustar la hora y día de fuga, el conductor debió haber estado viniendo cada día, una y otra vez a partir de anteayer hasta que Bernardo le ordene que se detuviera.
Una vez salgamos del túnel, nuestro auto nos recogerá y a continuación haremos un viaje directo hacia Daivan. No habrá necesidad de colarnos a pie.
Gian: -Oh… tsk, la mitad está derrumbada….
Hay una parte del techo donde no estaba reforzada y cedió.
Se ha puesto mucho más estrecho, pero al menos el túnel parece seguir aguantando.
Iván: -¿Qué? ¿Qué significa esto? Toma la responsabilidad Gian. ¿No podremos pasar?
Gian: -Que se le puede hacer, no es como si tuviera el tiempo para haber hecho el mantenimiento de esta ruta de antemano. Probablemente, del otro lado, la ruta continúa…. Tendremos que pasar por esta parte con cuidado y en voz baja.
Luchino: -Con suavidad y cuidado, al igual que estuviéramos tocando a una virgen ¿verdad?
Gian: -Así es.
Iván: -Eso de virgen es aburrido.
Giulio: -Hay que continuar, rápido.
Luchino:- Las vírgenes tienen su lado bueno ¿saben?
Nos agachamos sobre nuestras manos y rodillas para gatear a través uno por uno.
Continuando por el estrecho túnel, se va poniendo un poco más y más pequeño, haciendo que una angustia indescriptible quemara dentro de mí.
Si el techo del túnel hace que de repente nos quedemos sin aire…. Esto y otras cosas peores siguen viniendo a través de mi mente.
Gian:- Hnm… un poco más….
De repente, me las arreglo para crear un espacio más amplio, este camino resulta ser más amplio que el de antes, y está completamente intacto.
A toda prisa, me tiro fuera del agujero estrecho y llamo a los que están detrás de mí.
Gian: -Está todo bien. A partir de esta parte, el camino es más amplio y reforzado. Solo un poco más… esta es la parte difícil así que tengan cuidado.
Primero viene el mayor de todos, Luchino. Después Bernardo e Iván. Uno tras otro se deslizan a través del paso peligroso.
Giulio viene en la parte trasera
Gian: -¿Estás bien, Giulio?
Giulio: -Si… ah…. No…
De repente, todo lo que nos rodea se sacude y el sonido de la tierra que pareciera que estuviera por derrumbarse asalta nuestros oídos.
Podría haber sido un terremoto o un colapso de alguna parte, pero inconscientemente damos un paso atrás
Sostenemos nuestras respiraciones, pero ya no hay más temblor después de eso.
Pero… el estrecho agujero por el cual los cuatro pasaron hace un momento, que había estado abierto hasta ahora, está enterrado bajo la tierra que cayó desde arriba.
¿Hizo que las paredes llegaran a su límite por cuatro personas? Pero Giulio todavía está adentro.
Luchino. -¡¿Se ha derrumbado?! ¡Oye, Giulio!
Gian: -¡¿Giulio?! ¡¿Estás vivo?!
Bernardo: -¡Démonos prisa en ayudarlo!
Agitados, comenzamos a excavar en la tierra que bloquea el túnel con nuestras manos.
La cadena que habíamos traído con nosotros sobresale de la tierra. Mientras que no esté cortada, lograremos encontrarlo.
Luchino: -Ya paren, si solo excavamos descuidadamente, terminaremos por hacer que se vuelva a derrumbar más tierra.
Iván: -Hey, si no nos alejamos lo más rápido posible, puede que esta parte también se derrumbe.
Gian: -¡Espera, allí!
Un pequeño montón de tierra sale del resto desmoronándose para revelar… dedos….
Gian: -¡Giulio está vivo!
Con las manos desnudas, agarramos la tierra para descubrir la mano de Giulio.
La tomamos y la jalamos con una facilidad inesperada. Arrastramos el cuerpo de Giulio fuera o más bien, sube por sí mismo.
No se ve como si hubiera estado enterrado vivo. Giulio no se ve agitado y cuando nos ve pone una mirada de alivio. Él realmente se ve desconcertado.
Giulio: -De repente, enfrente de mí el agujero se cerró, pero estaba bien. Además la cadena de hilo no estaba rota y podía escuchar sus voces, me pareció que podía subir por mi cuenta, así que comencé a escalar
Giulio: -Creo que tuve suerte por la fortuna que me brindó.
Gian: -Y yo que sé. Ah, casi se me va la vida…
Ahora estamos por encima. Me apresuro audazmente a través del túnel mucho más extenso viendo que no hay salida, así que busco en el techo con una mano mientras me dirijo hacia otros lados
Gian:- ¿Se han dado cuenta? Ya estamos fuera de la cárcel
Uno por uno, tomamos los ladrillos para sacarlos. Al abrir un agujero lo suficientemente grande como para que un hombre pudiera salir; jalo de mí mismo hacia el exterior.
En el exterior, veo que nos encontramos en un tipo almacén de materias primas que se encuentran enterrados bajo los montones de cajas de madera y cartón. Es una cabaña construida a un lado del muro robusto de la prisión.
Iván: -Aquí ¿ya estamos fuera de los muros, verdad?
Gian: -Hay que cavar nuevamente el agujero. Al menos hay que cubrir nuestras pistas un poco.
Bernardo: -Fuaa…. Ha pasado un tiempo desde que no respiraba aire fresco.
Dejando a los otros detrás, me deslizo hacia la puerta sin bajar mi guardia, ya que no tengo ni idea de lo que haya afuera.
Nos tardamos un poco más de lo esperado, pero debimos haber hecho un buen tiempo para esperar a que saliera el sol….
Cuando me asomo en silencio hacia el exterior, veo el cielo que ha comenzado a cambiar de color. Justo a tiempo, ¡eh!
Bernardo: -¿Cuándo el auto llegue por nosotros, nos iremos directamente a Daivan?
Gian:- Así es. Buen trabajo.
Luchino me extiende una mano, la cual es su derecha y justo en su palma tiene el tatuaje del CR5. Mentalmente me río y también extiendo mi mano derecha para chocar manos.
Luchino: -Por el momento, eso es todo ¿no? Ya veremos qué más haremos una vez llegando a Daivan.
A continuación, Bernardo, sonriendo cansadamente, extiende su mano. Una vez más choco mi mano con un “pam”.
Bernardo: -No soy bueno con los lugares estrechos.
Gian: -Como que el aire ahí abajo estaba algo estancado…
Giulio: -……
Siento los ojos de Giulio en mí mientras también extiende su mano. Por alguna razón, no esperaba que quisiera un choque de manos también.
Iván: -Puede que el plan haya sido un éxito pero, yo todavía no te acepto como el jefe ¿de acuerdo?
Gian: -Si, si.
Iván:-Hasta que se realice la ceremonia formal ante el jefe y todos los ancianos, sigues siendo solo un capitán. ¡Que está debajo de mí!
Por dios, en verdad que es un hombre que sabe cómo animar.
Luchino: -¿Está bien que pueda decir que con esto el plan de escape fue un éxito? La prisión está al lado de esa muralla ¿verdad?
Luchino: -Tenemos que alejarnos de aquí lo más pronto posible, es probable que ya hayan comenzado a cazarnos.
Gian: -Tenemos que esperar a que el auto llegue, ya que todos estamos vestidos con esta clase de ropa….
Luchino: -No hay remedio….
Con nuestros oídos centrados en el exterior, nos sentamos en el suelo de la cabaña a lado de nuestras compañeras, las cajas de maderas y mientras esperamos a nuestro auto, hacemos lo que quisiéramos hacer.
Se está haciendo más y más brillante en el exterior. La mañana ha llegado. Mantengo un ojo en la puerta para ver algún movimiento fuera.
Si escuchamos un auto y resulta ser el nuestro, tendremos que salir corriendo y subir en él.
No ha pasado ni un auto a través. ¿Será debido a la hora que tampoco hay transeúntes tampoco?
¿Todavía no? Ya han pasado 15 minutos desde entonces.
Gian: -Se está tardando….
Creo que podría ya haber una conmoción en nuestro interior por la ansiedad.
Hemos sobornado a Owen para que guardara silencio, por lo que probablemente cubrirá el túnel para evitar que nos descubran, pero… si los guardias extienden su red de búsqueda en el exterior, no podremos quedarnos aquí por mucho más tiempo.
Luchino: Por ahora ya deberíamos de estar escuchando al menos un motor, ¿habrá habido algún error? Los arreglos fueron planeados para que se reuniera con nosotros de inmediato ¿verdad?
Giulio mira hacia Bernardo inexpresivo y le pregunta:
Giulio: -¿Hay alguna posibilidad de que su mensaje no haya llegado a Daivan?
Bernardo: -Me aseguré de enviarlo a través de mi abogado, por lo cual debería haber llegado.
Iván: -Si el auto sigue sin venir, ¿Qué haremos? Es tu responsabilidad ¿sabes?
Bernardo: -No creo que el conductor nos haya traicionado.
Luchino: -No hay ninguna garantía. Hay posibilidad de que haya muerto.
Bernardo: -Imposible.
Y en ese momento, comienzan a escucharse las sirenas desde alguna parte.
Es la sirena que suena en situaciones de emergencia. No hay duda, han descubierto que nos hemos fugado del gallinero. A este paso, si nos quedamos aquí, va a ser bastante malo ¿no?
La sirenas siguen, incluso ahora, se siente como si algunos guardias vinieran a estrellarse contra la puerta y llegar hacia nosotros.
El continuar esperando aquí sería estúpido.
Debemos renunciar a la espera del auto que nos recogería. Es lo que mi sexto sentido me está susurrando.
Gian: -En este momento ¿no sería mejor poner a prueba mi suerte?
Susurro esto a mí mismo y los otros me voltean a ver.
Giulio: -¿….?
Iván: -¿Qué tanto estás susurrando?
Gian: -Dejemos este lugar, pero puede que nos vean desde esta puerta. Vamos a ir alrededor de esta esquina, ¡siganme!
Corro sin esperar una respuesta.
Los otros cuatro me siguen sin saber qué carajos está pasando.
Hacemos nuestro camino por una larga trayectoria hasta llegar a la esquina y finalmente nos encontramos con nuestro primer transeúnte.
Anciana: -¡!! Eeehk!
La abuela cae de espaldas al suelo cuando nos ve. Seguimos corriendo al lado de ella.
Luchino: -La primera mujer que veo después de mucho tiempo y resulta ser una abuela.
Bernardo: -Gian, ¿hacia donde estás corriendo? ¿Qué estás pensando?
Gian:- ¡Está aquí! ¡Al fin llegó! Allí!
Un auto está acercándose, acompañado de un gran sonido de motor.
Es un auto fuerte, elegante, pintado de un color rojo chillón.
Bernardo: -Aquel no es un auto que pertenezca a uno de mis subordinados.
Gian: -A partir de ahora se convertirá en nuestro auto.
Bloqueamos la carretera y el auto hace un chillido parándose justo delante de nosotros.
El conductor es quien esperaba que fuera, juzgando por el color del auto. Sospechaba que hoy comenzaría a trabajar temprano, pero no sabía exactamente la hora en que comenzaría.
Saludo al conductor con una sonrisa burlona.
Gian: -Ohhh director, ¿Cómo está?
Brooks: -Q, Q! Bastardo, ¿Qué haces aquí?
El director me reconoce por ser un preso frecuente.
El director me mira como si no pudiera creer que yo estuviera aquí.
Un momento después, es arrastrado afuera del auto por Luchino y Giulio golpeándolo.
Lo echamos a lado de la carretera y los cinco nos subimos rápidamente al auto rojo, Alfa Romeo. ¡Es genial, y es nuevo!
Bernardo toma el asiento de conductor y no pierde tiempo en arrancarlo.
Bernardo: -¿Por dónde vamos, Gian?
Gian: -Por ahora, hay que salir de aquí y dirigirnos hacia el oeste. Como es una carretera con solo campos y bosques será perfecta para pasar desapercibidos, podremos ponernos en contacto con Daivan desde allí.
Bernardo: -Entendido, ¡Volemos!
El auto chilla con fuerza para dar la vuelta.
Y de nuevo, acelera, pedal a fondo.
Bernardo: -¡Esta velocidad! Como lo imaginé ¡no hay nadie que se le compare a un auto italiano!
Iván: -Oye, ¿planeas brincarnos contra aquel portón?
Comienzan a llegar en este momento, por el portón, hombres uniformados y armados, tratan de hacernos un tipo de llamada.
Ellos pueden reconocernos por nuestra ropa rayada que es llamativa, noto que están inquietos.
Toman como objetivo a nuestra Alfa, acelerando a la velocidad máxima, tomando el lado izquierdo del desvió y luego a la derecha, debido a los disparos.
Por supuesto que esas balas no nos alcanzan por esta velocidad.
Gian: -¡Es obvio que no nos van a dar! Porque ahora, estoy en mi mejor momento.
Entre las ráfagas de disparos que suenan como música de fondo alzo mi voz riéndome con alegría.
Justo en este momento siento como mi suerte está fluyendo, una gran y fuerte ola vendiendo hacia nosotros. Este es uno de esos momentos en donde puedo sentir mi suerte.
Giulio: -Es el verdadero…
Gian: -¿Eh? ¿Dijiste algo?
Iván que se había agachado en el asiento por el temor de las balas, que a diferencia de mí que no me da miedo para nada, me mira fijamente.
Iván: -El apodo de Lucky Dog, no era pura habladuría ¿verdad?
Gian: -Aunque nunca me he llamado así a mí mismo.
Fijo mi mirada en los altos, altos muros.
Oigan, hay algunos tipos que están regresando a los muros
Gian: -¡Arrivederci!
Las paredes se van mostrando cada vez más y más pequeñas al momento que nos alejamos de ellas a una velocidad increíble.