Capítulo 024 | La Espada Sin Sobresaltos (Parte V)

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

La anciana continuó: —¡Qué lástima, qué lástima! Esta anciana escuchó a la gente decir que esa noche, a excepción de unos pocos discípulos de la Secta Leigu que salieron a patrullar, todos los demás murieron.

Jiang Zhuo insistió: —¿Y qué hay de Li Yongyuan? ¿Dónde está él ahora?

La anciana, sosteniendo el tazón de sopa, suspiró: —¡Ay! Cosechó lo que sembró, ¡también murió! Se dice que tuvo una muerte espantosa; su cuerpo fue destrozado irreconociblemente por los monstruos y fantasmas… Hoy en día solo queda su cabeza, que todavía está colgada en la puerta de la ciudad.

¡Esta noticia fue como un golpe en la cabeza para Jiang Zhuo, dejándolo pálido y sin una gota de sangre en el rostro! La mano con la que sostenía el tazón tembló levemente, y su voz también: —¿Qué… qué acabas de decir…?

La Ciudad de la Melodía Inmortal no estaba lejos de la base de la Secta Leigu, y además Li Xiangling estaba allí mismo para mantener el orden. ¡¿Cómo pudieron las cosas empeorar hasta este punto?!

La anciana explicó: —Ahora la Ciudad de la Melodía Inmortal está llena de miembros de varios clanes y sectas que acudieron al escuchar la noticia. Pobre de ese Li Xiangling, no solo tiene que limpiar el desastre de su hermano marcial menor, sino que también tiene que cargar con zarzas y pedir perdón a todo el mundo. Ay… y más pena dan los habitantes de esa ciudad, que de la noche a la mañana perdieron la vida de forma tan trágica. Si no hubiera sido por el rescate oportuno del Departamento Tianming, me temo que los habitantes de los pueblos vecinos también habrían sufrido el mismo destino…

Al principio Jiang Zhuo estaba un poco desconcertado, pero al escuchar esto, sintió una oleada de ira subir a su corazón, ¡y en un instante lo entendió todo! ¡Qué astuto el Departamento Tianming, qué astuto Jing Yu, todos esos complots y maquinaciones fueron solo para montar esta farsa! Agarró su espada bruscamente, le metió la bolsa de dinero en las manos a la anciana, se dio la vuelta y bajó del barco.

Afuera, el sol brillaba con fuerza. Guiándose por la conexión del colgante de coral y ejecutando “Ejecutar orden” varias veces seguidas, Jiang Zhuo llegó a la Ciudad de la Melodía Inmortal en menos de lo que canta un gallo. En ese momento, las puertas de la ciudad estaban abiertas de par en par, y el flujo de carruajes y caballos parecía un dragón interminable. Los discípulos de diversas sectas de todas las provincias se habían reunido allí, formando un mar de gente; increíblemente, la ciudad estaba más animada que en los días normales.

Alguien comentó: —¿Así que este es Li Yongyuan? Hmm, se ve bastante refinado; ¿quién iba a pensar que resultaría ser este tipo de persona?

Otro hombre dijo: —¿Acaso pensabas que antes era una buena persona? ¡He oído que en sus primeros años, cuando viajaba para ganar experiencia, robaba la fama a otros en la región de Xikui y se enemistó con la Secta Shaman, causándole muchos problemas a su maestro!

Un tercero añadió: —Siempre ha sido arrogante y miraba a los demás por encima del hombro, autoproclamándose el ‘Número Dos del Mundo’; aparte de Li Xiangling, no le temía a nadie. Ya lo había dicho yo: la Secta Leigu lo consentía demasiado, ¡tarde o temprano causaría un gran desastre! ¿Y ahora qué? ¡Ha matado a mucha gente!

Estas palabras eran verdaderamente cómicas. Cuando Li Yongyuan estaba vivo, “Número Dos del Mundo” era un apodo burlón usado para ridiculizarlo; pero ahora que estaba muerto, ese apodo se había convertido, en boca de ellos, en su propia autoproclamación.

Alguien rió y dijo: —Eso también es extraño. Antes solo sabía que a la Secta Leigu le gustaba llamarse ‘Número Uno del Mundo’, pero nunca imaginé que hasta pelearían por llamarse ‘Número Dos del Mundo’.

La multitud estalló en carcajadas, y otro continuó: —¡Es que son los más imponentes, claro está! Si me lo preguntan, esos títulos de ‘Número Uno’ o ‘Número Dos’ son solo cortesías concedidas por los mayores; ¿quién se atrevería a aceptarlos de verdad? Pero resulta que la Secta Leigu sí se atreve.

Alguien más intervino: —¿Y qué si es el ‘Número Uno’? Ahora que Li Yongyuan ha matado a tanta gente, ¿acaso ese ‘Número Uno’ no tiene que andar doblegándose y pidiendo perdón por todas partes?

—¿Con solo mover los labios y pedir perdón ya creen que es suficiente? ¡Este asunto no se olvidará tan fácilmente!

—Exacto. En los años posteriores al fin de las guerras, la Secta Leigu se volvió arrogante por sus méritos pasados y reclamó las doce ciudades de la Provincia Central como su territorio exclusivo. ¡Yo solía pensar que Li Xiangling era alguien muy capaz! Pero ahora veo que no es más que una inútil.

—Tampoco se puede decir eso. Si Li Yongyuan causó un desastre, ¿qué tiene que ver con Li Xiangling? Sus habilidades con la espada siguen siendo excepcionales.

—¿Y qué tiene que ver ser bueno con la espada con ser una buena persona? ¿Acaso ser el ‘Número Uno’ con la espada te hace el ‘Número Uno’ en moralidad? Si me preguntan, las relaciones en esa secta son pésimas. Li Xiangling sabía perfectamente que Li Yongyuan era arrogante y prepotente, pero nunca lo disciplinó. ¡Seguro que estaba esperando que llegara este día! Ahora que todos señalan y culpan a Li Yongyuan, supongo que Li Xiangling consiguió lo que quería.

Estas personas hablaban en voz alta sin reservas. Los discípulos de la Secta Leigu que montaban guardia a los lados tenían los rostros enrojecidos y agarraban sus espadas con fuerza, pero no se atrevían a decir ni una sola palabra.

Alguien, al verlos así, se alegró aún más: —Esa cabeza está colgada de maravilla. No deberían bajarla en tres o cinco años; supongo que solo dejándola ahí servirá para que aprendan la lección…

Aún no había terminado de hablar cuando escuchó el silbido cortante del viento a sus espaldas, y luego, con un sonido sordo de ¡plop!, ¡fue pateado y derribado al suelo! La multitud se alborotó, pensando que habían sido los discípulos de la Secta Leigu quienes atacaron; comenzaron a gritar “¿Qué hacen?” y “¡Qué atrevimiento!”. Pero entonces escucharon unas carcajadas; al darse la vuelta, vieron a un joven de pie detrás de ellos: ¡era precisamente Jiang Zhuo!

Jiang Zhuo tenía los ojos inyectados en sangre. Los miró a todos uno por uno y dijo: —¿Qué clase de perros están ladrando sin parar frente a este joven amo? ¡Lárguense!

Al ver que no vestía como un discípulo de la Secta Leigu, la multitud gritó: —¡Qué arrogancia! ¿Quién te crees que eres para atreverte a ponernos una mano encima?

Sin una pizca de sonrisa en el rostro, Jiang Zhuo agarró la vaina de su espada con la mano invertida y ejecutó el movimiento “Inacción”. ¡Esta era la segunda postura del Arte de la Espada de Fuego Kármico de Posuo, y poseía el poder de barrer a mil ejércitos y diez mil caballos! La multitud no esperaba que realmente atacara; al ser golpeados por la energía de la espada, todos cayeron al suelo en un estado lamentable.

Algunos soltaron gritos de dolor y reconocieron el movimiento de la espada: —¡Secta Posuo! ¡Eres un discípulo de la Secta Posuo!

Jiang Zhuo no respondió. Primero lanzó un “Viento Taifeng”, y usando el impulso, saltó sobre la puerta de la ciudad y, a la vista de todos, ¡bajó la cabeza de Li Yongyuan!

¿Qué significaba “Inacción”? ¡Era el “Buwei1” de “saber que algo es imposible o está prohibido, y aun así hacerlo”!

La multitud se agitó de inmediato. Alguien gritó: —¿Qué estás haciendo? ¡Esa cabeza no puede bajarse sin la aprobación de las asambleas de todas las sectas!

Jiang Zhuo respondió: —Insisto en bajarla, ¿acaso tú puedes detenerme?

Otra persona intervino: —¡Esto es el colmo de la rebeldía! ¿Acaso sabes qué crímenes cometió Li Yongyuan? ¿Cómo te atreves a bajar su cabeza?

Esos pocos tenían un nivel de cultivo bajo, pero sus lenguas eran muy afiladas. Añadieron: —Su Secta Posuo es una secta justa y prestigiosa, y se da muchos aires. ¿Qué significa que hoy bajes la cabeza por Li Yongyuan? ¡Quién sabe, tal vez mañana quieran dominar el mundo!

Alguien más dijo: —Dejen de bromear. Si fuera hace cientos de años, nadie podría competir con la Secta Posuo; pero hoy en día, ¿quién no sabe que la gente de la Secta Posuo está prácticamente extinta? ¡Ya no tienen ningún poder del que alardear!

Estas palabras fueron tan crueles y desagradables que un discípulo de la Secta Leigu no pudo soportarlo más y les gritó: —¡¿Qué tonterías están diciendo?!

Hay que recordar que, retrocediendo tres generaciones en la Secta Posuo, casi todos sus miembros habían muerto en las guerras. Ellos veneraban al pez de fuego de la Madre Jiao y bien podrían haberse recluido en la Montaña Beilu; pero por la promesa de “pacificar los desastres y las atrocidades”, innumerables discípulos sacrificaron sus vidas, uno tras otro. Al pie de la Montaña Beilu, hasta el día de hoy, todavía existe un Túmulo de Espadas lleno de incontables espadas rotas clavadas en la tierra; cada una de ellas, si se sacara, alguna vez habría sido famosa en las seis provincias.

Jiang Zhuo, en lugar de enojarse, se rió: —¿Oh? ¿Acaso no puedo darme estos aires de poder?

Esos hombres, sabiendo que habían hablado de más y viendo que Jiang Zhuo estaba a punto de desenvainar su espada, increíblemente no dijeron una palabra más y salieron corriendo a toda velocidad. El discípulo de la Secta Leigu, temiendo que Jiang Zhuo los persiguiera, se apresuró a acercarse para persuadirlo: —¡Hermano Zhiyin, por favor, no te tomes esas palabras en serio! Hoy fue nuestra Secta Leigu la que causó este desastre, y te hemos implicado para que también te insulten; de verdad lo siento mucho.

Jiang Zhuo lo había visto antes, pero no recordaba su nombre. En el pasado, los de su generación solían pelearse a menudo por culpa de su hermana marcial mayor; nunca imaginó que llegaría el día en que se consolarían mutuamente.

El hombre se presentó: —Me llamo Li Jinlin, mi nombre de cortesía es Rulong, soy discípulo de la líder de la secta. Antes solo nos dedicábamos a pelear y nunca habíamos hablado… Hermano Zhiyin, ¿tú también viniste a participar en la Asamblea de las Diez Mil Sectas?

Jiang Zhuo preguntó: —¿Qué Asamblea de las Diez Mil Sectas?

Li Jinlin se sorprendió: —¿No lo sabes? Debido a… lo que pasó, todas las sectas y clanes están extremadamente descontentos con la división de territorios en las doce ciudades de la Provincia Central. Ahora se han reunido en la ciudad para discutir este asunto en conjunto. Como casi todas las sectas y clanes de las seis provincias están aquí, lo han llamado la ‘Asamblea de las Diez Mil Sectas’.

Este era un evento muy importante, pero Jiang Zhuo, al escucharlo, sintió un fuerte dolor en el pecho. Bajó la mirada, sosteniendo la cabeza de Li Yongyuan, y recordó aquella noche, cómo Li Yongyuan se había enfrentado a Jing Yu varias veces para protegerlo. Un espadachín tan íntegro y orgulloso, que ahora había terminado de esta manera.

Jiang Zhuo dijo: —Hermano Rulong, el Maestro Inmortal Yongyuan no era de ninguna manera una persona que permitiera la maldad y cometiera atrocidades. Por favor, guarda… guarda sus restos mortales con cuidado.

Sin saber qué había ocurrido entre ellos, Li Jinlin tomó la cabeza y, de repente, sus ojos se enrojecieron: —Yo… yo también creo que el tío marcial Yongyuan no era ese tipo de persona. Pero todos están muertos, nadie sabe qué pasó realmente esa noche.

Jiang Zhuo dijo: —Yo conozco la causa y el origen de todo esto. Por favor, llévame a ver a tu maestra.

Su maestra era precisamente la actual líder de la Secta Leigu, Li Xiangling. Li Jinlin exclamó: —¡Conoces la causa! ¡Bien, bien! Te llevaré, pero la Asamblea de las Diez Mil Sectas ya ha comenzado; ¡me temo que mi líder no podrá bajar!

¿Qué significaba que no podría bajar? Lleno de dudas, Jiang Zhuo siguió a Li Jinlin al interior de la ciudad. Cuando llegó al lugar de la Asamblea de las Diez Mil Sectas, finalmente entendió a qué se refería con “no poder bajar”. Resultó que esta Asamblea tomaba como centro una plataforma elevada, alrededor de la cual se habían dispuesto cientos de asientos, rodeando estrechamente la plataforma. Y los que estaban sentados en la plataforma eran las figuras más prominentes y poderosas de las seis provincias.

Normalmente, según la tradición, los linajes de los cuatro Pilares Chengtian deberían ser los más respetados, es decir: la Secta Posuo de la Montaña Beilu, el Clan Shaman de la Montaña Xikui, el clan Kuwu de la Montaña Dongzhao y la Secta Qiankun de la Montaña Nanhuang. Sin embargo, como dos de los Pilares Chengtian colapsaron después, los linajes del Este y del Sur fueron los primeros en declinar, mientras que los linajes del Norte y del Oeste sufrieron graves daños durante las guerras. Por lo tanto, hoy en día rara vez se mencionaba a los Cuatro Grandes Linajes, y la jerarquía se definía principalmente por el tamaño de los territorios controlados en las seis provincias. Debido a esto, Jiang Zhuo no reconoció a la mayoría de las personas que estaban sentadas arriba.

Li Jinlin miró a su alrededor por un momento y le dijo: —Durante este último medio mes, la líder de la secta no ha dormido ni descansado, permitiendo que la interroguen por turnos. Yo ya llevo varios días sin poder hablar con ella.

La mirada de Jiang Zhuo vagó entre el denso mar de cabezas; estaba buscando a Jing Yu. Mientras observaba a lo lejos, de repente escuchó a alguien gritar: —¡Ahí viene Li Xiangling!

Todos estiraron el cuello y miraron en la misma dirección. El título de “La Espada que Estremece a Cien Ríos, el Número Uno del Mundo” era tan famoso que casi no había nadie en el mundo que no hubiera escuchado el nombre de Li Xiangling; por lo tanto, en ese momento todos contuvieron la respiración. Poco después, vieron a lo lejos a una figura vestida de verde que se acercaba con una espada a la espalda. Caminaba muy lentamente y, bajo la mirada atenta de miles de personas, subió tranquilamente a la plataforma elevada.

No se sabe quién soltó un “¡ah!” y exclamó: —¡Es una mujer!

—Así es, este “Número Uno del Mundo” era una mujer, y además, una mujer sumamente audaz, elegante y formidable. Se rumoreaba que Li Xiangling se había convertido en comunicadora divina a los ocho años y que, a los dieciocho, había asumido el cargo de líder de la secta en medio del peligro durante las guerras caóticas; desde entonces, la Secta Leigu se mantenía firme en las seis provincias y su fama resonaba en todo el mundo. A lo largo de su vida, a Li Xiangling le encantaba beber vino y era una amiga muy cercana del Señor Shiyi. Por lo tanto, a menudo la gente bromeaba diciendo que las sectas del Norte y del Centro eran una “Alianza de Hermanas”.

Jiang Zhuo no entendía la sorpresa de la gente. Después de todo, su maestra, su hermana marcial mayor, su pequeña hermana marcial y casi la mitad de los discípulos de la Secta Posuo en generaciones pasadas eran mujeres. Incluso su propio apellido, “Jiang”, lo había heredado del “Jiang” de su maestra, Jiang Xueqing.

En ese momento, Li Xiangling ya había llegado a la plataforma. Alguien en uno de los asientos fue el primero en atacarla verbalmente: —La Secta Leigu ha causado un desastre de tal magnitud, Li Xiangling, ¿y aún tienes la audacia de presentarte aquí con tu espada a la espalda?

Notas del Traductor

  1. La frase completa a la que hace alusión (“明知不可为而为之”) significa “saber que algo es imposible/imprudente y aun así hacerlo”
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x