Capítulo 06

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Mientras Richt comía despacio, Teodoro terminó rápidamente un plato de sopa.

—Está delicioso porque está caliente.

Las mejillas de Teodoro se sonrojaron. Al verlo así, Richt se dio cuenta de lo tonto que había sido por quejarse de la comida. Enderezó su postura y se concentró más en su propio desayuno.

—¿Desea más?

—¿Está bien?

—Si el príncipe heredero lo desea, ¿cómo podría no estarlo?

Richt llamó nuevamente a la doncella. Pero esta vez, quien entró no era la misma que antes. Su rostro era distinto y su atuendo, aunque de doncella, era más lujoso. Por eso, le impidieron la entrada desde hace un rato. Finalmente, uno de los caballeros entró y le informó a Richt.

—¿Quién es?

—Se dice que es la tutora del príncipe heredero.

Al ver el alboroto desde afuera, parecía tener un carácter complicado. O tal vez era valiente.

«Aun así, debería conocer bien al príncipe, ¿no?».

Quizá Richt podría obtener alguna información de ella, así que permitió que entrara. Apenas llegó, levantó la cabeza rígidamente y se presentó. Si hubiera sido el Richt anterior, probablemente le habría dado una bofetada por no conocer su lugar.

—Buenos días, Lord Devine. Soy Alione, la tutora del príncipe heredero.

Richt sintió un presentimiento desagradable. ¿Había sido un error dejarla entrar? Con un poco de arrepentimiento tardío, habló:

—Bueno, ¿qué hace la tutora del príncipe en la hora del desayuno?

—Vine por un asunto relacionado con la comida. El príncipe heredero normalmente solo come esta cantidad. Comer en exceso podría ser perjudicial para su salud.

«¿Comer en exceso?» Richt frunció el ceño al ver las frágiles muñecas de Teodoro, delgadas como ramas secas.

—Pero el príncipe está demasiado delgado.

—Está dentro de lo normal. Además, debo revisar si hay veneno, pero lo ha bebido sin que pudiera verificarlo antes. Es peligroso.

—No hay problema. Tengo herramientas para verificar si hay veneno.

—Aun así, no puede hacerlo. Hay innumerables peligros desconocidos en el mundo. Debo proteger al príncipe heredero de ellos. Por favor, siga mis instrucciones. —Su rostro era severo.

—No quiero. —Richt sonrió fríamente y miró a Alione. 

La intensidad de su mirada hizo que ella se estremeciera involuntariamente. Sintió que no se podía razonar con él y al comprender eso, cambió de objetivo.

—Príncipe heredero. —Se dirigió a un blanco más fácil. 

Teodoro, emocionado por la idea de comer un plato de sopa caliente más, frunció el ceño. Justo cuando la comida le parecía deliciosa. El príncipe miró a su institutriz. 

—Seguiré la palabra de Richt. —respondió.

—¿Qué? —Alione se sorprendió. 

Por joven que fuera, esperaba poder juzgar quién era el enemigo. Pero Teodoro había elegido a alguien que no era ella. La sorpresa se dibujó en su rostro y luego apretó los dientes.

—Su Majestad Maia no aprobaría esto.

Teodoro, que por fin intentaba satisfacer un pequeño deseo, se detuvo.

Richt que estaba observando la escena, suspiró en silencio. 

Aunque era el príncipe heredero, se mostraba demasiado intimidado ante la tutora. La actitud del niño reflejaba la forma en que los adultos lo trataban.

—Lamentablemente, la emperatriz ya ha fallecido. ¿No es así? —dijo levantando la cabeza para mirar a Alione.

La mujer cerró la boca. Las palabras de Richt, aunque breves, eran suficientes para transmitir su significado. Desde la ocupación militar, la casa real estaba siendo reemplazada por gente del Duque Devine y resistirse no era la solución.

Así que Alione decidió retirarse por ahora.

–Es lamentable, pero confío en que el príncipe siempre recordará a su Majestad Maia.

Tras decir esto, Alione se retiró. Luego, la doncella trajo más sopa caliente. Pero Teodoro perdió un poco el apetito, revolvió la sopa un par de veces con la cuchara y luego la dejó.

—Estoy lleno.

Era mentira. Apenas había comido un plato de sopa.

—Come un poco más.

—No quiero. —Teodoro se bajó de la silla y tiró de la cuerda para llamar a la doncella otra vez—. Me voy a cambiar de ropa.

Se quitó el pijama y se puso ropa de diario.

«Vaya, sigue tan delgado».

Comparado con Richt de niño, Teodoro era pequeño y delgado. Su cuerpo, muy sensible, no acumulaba grasa fácilmente.

Como Teodoro no comía más, Richt tampoco quiso seguir y ordenó retirar la comida restante. Observó al niño moverse mientras se cambiaba. Abrió la puerta del dormitorio y más allá parecía haber un estudio, con un escritorio visible.

—¿Qué vas a hacer ahora?

 —¿Puedo hacer lo que suelo hacer?

—Por supuesto.

—Entonces trabajaré.

—¿Trabajo?

En una esquina de la habitación había montones de documentos. Teodoro los recogió con ambas manos y los llevó al escritorio, donde se sentó y empezó a revisarlos. Al acercarse por curiosidad, Richt vio que estaban llenos de texto.

‘Plan de mejora de canales en la región occidental de Aluro’.

‘Informe sobre invasiones de bárbaros del norte’.

‘Cantidad y calidad de suministros militares’.

Nada de esto parecía apropiado para un niño.

–¿Cuánto tiempo estarás haciendo esto?

—Normalmente hasta el mediodía y luego almuerzo.

—¿Y después?

—Tengo clases.

Contó los dedos mientras enumeraba: equitación, esgrima, estudios imperiales, geografía, literatura, idiomas extranjeros, matemáticas… No le alcanzaban los dedos de ambas manos.

«¿Acaso es un estudiante de nivel avanzado?»

Era una cantidad enorme de estudio diario y aunque pensaba que la respuesta sería que no, preguntó por si acaso.

—¿Te gusta?

Teodoro puso una expresión ambigua. No parecía hacerlo por diversión, sino por deber como príncipe heredero.

El rostro de Richt se oscureció, cuando el niño notó eso, se apresuró a hablar.

—Pero la esgrima y la equitación me gustan. —El pequeño y adorable niño parecía disfrutar moverse físicamente—. Cuando me muevo hasta sudar mucho, me siento bien.

Todo lo contrario a Richt, que prefería estar en casa.

—Entiendo.

Aun así, era bueno que tuviera algo que disfrutara. Mientras hojeaba los documentos sin pensarlo demasiado, reconoció un nombre familiar en uno de ellos.

Al volver lentamente la portada, no era sorprendente. Trataba sobre el funeral de la Emperatriz. Aunque había muerto recientemente, el documento ya había llegado. 

Richt fingió calma y trató de ocultarlo, pero Teodoro lo descubrió. Tras dudar un par de veces, preguntó:

—¿Cuándo se celebrará el funeral de mamá?

Por ahora, era imposible. Un funeral imperial era casi un evento nacional. Una vez iniciado, la información llegaría al duque Graham. Ya era complicado mantener todo en secreto. La preparación para huir aún no estaba completa.

Había mucho por hacer: decidir el país al que huir, organizar las pertenencias…

—Espere un poco más, por favor.

¿Es esto algo por lo que puedo esperar un poco?

Normalmente no, pero ahora sí. Escapar era mucho más fácil que tomar el poder.

—Sí, solo un poco más.

—…Te creeré. —contestó Teodoro en voz baja y volvió a los documentos.

—Si te parece bien, yo también ayudaré.

Dejarlo solo daba la sensación de maltrato infantil.

—Está bien.

—También está bien para mí.

Richt colocó otra silla y revisó los documentos a su lado. Algunos eran absurdos por la edad del príncipe. Los apartaba sin piedad. Al llegar el mediodía, se levantó primero.

—Me ausentaré un momento.

—De acuerdo.

Al salir de la habitación, vio a Ban, que le daba órdenes a otros caballeros, cuando notó la presencia de Richt, se acercó e hizo una reverencia. Aunque era el comandante de los caballeros de la casa ducal, parecía rebajarse demasiado.

—Levanta la cabeza.

Ban obedeció. Miró a Richt con rostro inexpresivo, pero Richt sabía cómo estaba su espalda: días antes, él había azotado su piel, dejándola destrozada. Aunque había sido tratada, no era suficiente. Lo mejor sería descansar, pero Richt sabía que Ban no lo haría, aunque se lo dijera.

—¿Tienes tiempo ahora?

—Sí —Ban respondió sin dudar.

—Entonces, guía el camino.

—¿A dónde?

—A la cocina más cercana.

No dudó ni un instante y comenzó a caminar sin vacilar. Ya parecía conocer bien la estructura del palacio. 

Richt lo siguió por detrás, fijando su mirada en su espalda, deseaba ver el estado de sus heridas y si habían mejorado.

*** ** ***

¡Gracias por la ayuda~!

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x