Capítulo 1: ¿Transmigrador o trastorno de personalidad múltiple?

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Capítulo 1: ¿Transmigrador o trastorno de personalidad múltiple?

Zzz…

El fuerte zumbido de las cigarras llegó a sus oídos, Lu Jingxian frunció el ceño por haber sido despertado bruscamente de su sueño por aquel sonido insistente.

—…Xu Lingzong, Xu Lingzong…

El canto de las cigarras fue creciendo, y mezclado con él se escuchó un llamado que se cortaba de golpe al llegar a su punto más alto.

—¡Xu Lingzong!

Lu Jingxian abrió los ojos de golpe, su corazón latía con fuerza y sintió la garganta seca. Estaba sentado en una silla individual, con las manos esposadas sobre la mesa. Frente a él había dos personas vestidas con uniforme azul marino que lo miraban con expresión severa.

¿Policías?

Lu Jingxian levantó la cabeza y observó a su alrededor. La luz fluorescente del techo era cegadora, tres paredes blancas desprendían un frío lúgubre, y a su derecha había un gran espejo unidireccional que reflejaba un rostro familiar, pero a la vez extraño.

¿Era cosa de la iluminación? Tenía la cara tan pálida como si llevara tres días sin comer, y el flequillo casi le cubría los ojos. ¿Cuándo se había dejado ese peinado tan horrible?

—Xu Lingzong, ¿qué estás haciendo? —La agente femenina golpeó la mesa con fuerza con el dedo índice: —¿Te duermes durante el interrogatorio? ¿Crees que esto es una sala de estudio? ¡Responde a la pregunta!

El otro agente intervino:

—El día 11 saliste de casa a las 7 de la mañana, ¿a dónde fuiste?

—…

—Más te vale colaborar con nosotros con sinceridad. Confesar te beneficiará, pero obstruirnos solo te perjudicará.

—Señores agentes, me encantaría colaborar. —Lu Jingxian dijo, desconcertado: —Pero ¿no se habrán equivocado? Yo no me llamo «Xu Lingzong».

Los dos agentes se miraron el uno al otro, e inmediatamente, sus expresiones cambiaron por completo. La agente se acercó a toda prisa, lo obligó a levantar la cabeza y le abrió los párpados con dos dedos.

—¿Quién eres?

—Lu Jingxian.

—¿Edad?

—Veintisiete.

—¿Profesión?

—Guardaespaldas privado.

El tono era algo elevado, el ritmo ligeramente rápido, las pupilas no mostraron una dilatación leve. No estaba inventando una historia.

Su compañero abrió la puerta de hierro y gritó:

—¡Equipo Han! ¡Tenemos una incidencia!

—¿Qué pasa?

La voz llegó antes que la persona. Han Yin entró en la sala de interrogatorios con paso firme y decidido. Tan pronto como llegó, vio que Xiao Tang, del grupo de instrucción, le estaba haciendo una revisión de pupilas al sospechoso. Las alarmas sonaron en su cabeza: —Mierda, sí que es una incidencia, y de las más difíciles.

—Equipo Han, esto no me gusta nada. —Xiao Tang dijo con urgencia: —Este Xu Lingzong parece haber sido… sustituido.

«Sustitución» era una jerga que llevaba unos años circulando entre la policía. Designaba el caso en que un sospechoso, sin haber salido de la vista de los agentes, sufría una transformación en su identidad: desde la forma de hablar hasta sus actos y gestos, se convertía por completo en otra persona, como si hubiera sido poseído sin que nadie se diera cuenta.

Antaño, este tipo de casos se clasificaban a lo sumo como trastorno de identidad disociativo, y eran extremadamente raros, había detectives veteranos que podían trabajar décadas sin toparse con uno. Pero desde que apareció el primer transmigrador hace diez años, este fenómeno ya no podía definirse tan a la ligera como un «cambio de personalidad», porque el sujeto bien podía ser un visitante llegado desde muy lejos, desde un mundo paralelo.

Que se produjera una «sustitución» durante un interrogatorio era algo que ocurría por primera vez en la Jefatura de la ciudad de Jiangzhou. El equipo de investigación criminal se reunió en la sala de control y observó a Xu Lingzong a través del espejo unidireccional. Poco antes, Han Yin había llamado a la psicóloga de la jefatura, que en esos momentos le estaba aplicando las pruebas preliminares de detección.

—¿De verdad se ha producido una sustitución? ¿No será el efecto de alguna droga?

—¿Cómo podría ser? Tan pronto como lo detuvimos le hicimos todas las pruebas.

—Eso es verdad, el sujeto no se ha movido de su sitio.

—Puede estar fingiendo. En las cárceles hay un montón de actores.

—Habrá que esperar, y si es verdad…

Han Yin estaba en la puerta con los brazos cruzados, y Gao Lei le ofreció un vaso de agua.

—Vamos, compañero, con calma y tranquilidad.

Su Yao también trató de consolarlo:

—Si es verdad, de nada sirve que pongas mala cara.

—¿Entonces quieren que me ría? —Han Yin frunció tanto el ceño que se le marcaron las arrugas: —Si la sustitución se ha completado, ¡hemos tirado quince días de trabajo a la basura!

Gao Lei extendió las manos.

—¿Y qué podemos hacer? Ahí tienes el nuevo reglamento de derecho sustantivo: «Un transmigrador debidamente identificado equivale a la muerte del sujeto original, su historial social queda totalmente anulado y goza de los derechos fundamentales de todo ciudadano». Si el original ha muerto, las pruebas se han cortado de raíz, y detenerlo a él no servirá de mucho.

—¡Riiiiing! —Se abrió la puerta de hierro. La psicóloga salió y le hizo una leve inclinación de cabeza a Han Yin.

Han Yin se puso aún más serio. Levantó un dedo y dijo:

—Ve, llama a la Administración de Gestión Judicial de Sustitutos Vitalicios.

Lu Jingxian tenía las manos, todavía esposadas, fuera de la mesa. Medía 1,87 m, la silla individual de la sala de interrogatorio era tan pequeña que no podía estirar las piernas y se vio obligado a acurrucarse. Poco antes había entrado una psicóloga que le hizo dibujar, rellenar cuestionarios y escalas, y las preguntas se fueron volviendo cada vez más íntimas. Lu Jingxian, que no quería responder, trató de desviar el tema:

—¿Puede decirme qué está pasando realmente?

La psicóloga lo miró.

—Según lo que nos ha contado, usted estaba durmiendo en casa la noche anterior, y despertó en la comisaría con la ropa y el peinado diferentes. ¿Qué cree que ha pasado?

—Heh, ¿he viajado a otro mundo? —Lu Jingxian esbozó una sonrisa—. Imposible. ¿Esto es una broma de algún programa de televisión? ¿Me echaron somníferos en la bebida?

La psicóloga no respondió.

Lu Jingxian se inclinó hacia delante.

—Entre mis empleadores hay varios actores de mucho renombre. He oído hablar de ese tipo de programas.

Levantó la vista hacia la cámara situada en la esquina superior derecha y, con expresión despreocupada, agitó la mano, como si estuviera saludando a los «espectadores» al otro lado del objetivo.

Gao Lei soltó una carcajada.

—¡Vaya, qué bien lleva el asunto este tipo!

El novato del equipo preguntó con curiosidad:

—Gao Lei, ¿todos los transmigradores se mantienen tan serenos?

—No, no, no. Los estados de los transmigradores son de lo más variado: unos se vuelven locos y se dan cabezazos contra la pared, otros intentan suicidarse para escapar del sueño, otros se ríen como locos de alegría… En fin, cada uno tiene lo suyo. Cuando veas más casos ya lo entenderás.

La psicóloga mantuvo en todo momento una expresión solemne. Pasó a la siguiente página de su informe de evaluación.

—¿Cuándo tuvo su primer impulso sexual? ¿Y qué sexo tenía la persona que lo provocó?

—¿Eh? Eso ya es pasarse —dijo Lu Jingxian en voz baja, como si negociara—. ¿Podrías hablar con el director y pedirle que cambie el guion? Con un contenido tan subido de tono, no van a poder emitirlo.

—Responde.

Lu Jingxian se rascó la mejilla.

—…Si voy a sacrificarme tanto, ¿cuánto me van a pagar por el programa?

La psicóloga se ajustó las gafas y abrió otra carpeta. Lu Jingxian bajó la mirada y lo primero que vio fue la foto de la escena de un crimen violento.

—Está muy bien lograda —comentó.

Pasó a la siguiente página: era el informe de la autopsia de la víctima, con fotografías muy detalladas. Los tejidos seccionados se mostraban sin ningún pudor, e incluso podían apreciarse las finas estrías de los músculos. Lu Jingxian sintió cómo se le contraían las pupilas. ¿Tan extremos se habían vuelto los programas de variedades? Aquello era demasiado realista.

La psicóloga señaló con su dedo largo y fino hacia él.

—El dueño de este cuerpo está relacionado con un caso de homicidio. Si mantiene esa actitud de broma y eso hace que mi evaluación sea errónea, aunque usted sea un transmigrador, podría acabar cargando con la culpa en lugar de Xu Lingzong.

Su tono no parecía en absoluto una broma. Lu Jingxian volvió a mirar a su alrededor y sus labios se fueron apretando hasta formar una línea recta.

—¿Esto es Lingcheng?

—No.

—¿Podría prestarme su celular?

La psicóloga desbloqueó el celular y se lo deslizó. Lu Jingxian abrió primero la ubicación, una vez conectado a internet, la pantalla mostró «Ciudad de Jiangzhou». Jiangzhou estaba en la región de Huadong, a más de mil kilómetros de Lingcheng. Naturalmente, pensó que el equipo de producción había usado alguna aplicación para falsificar la ubicación, pero por más que buscó entre todas las apps, no encontró nada.

A continuación, buscó a varios de sus famosos empleadores, pero no aparecieron. Luego abrió algunas de las plataformas de redes sociales más populares, y tampoco encontró nada. Su ánimo se fue volviendo más pesado.

Lu Jingxian reflexionó unos segundos y empezó a buscar información sobre la situación política nacional e internacional. Su percepción de la realidad se vino abajo en un instante. ¡Esto… era completamente distinto! ¿Qué director se atrevería a tocar esos temas? ¿Acaso podría pasar la censura?

Finalmente, empezó a sudar frío, y agarró el brazo de la psicóloga.

—Oye, no me engañes. Si tan solo me das una pista, haré todo lo posible por colaborar en lo que sea que estén grabando.

La psicóloga, con expresión impasible, señaló el reloj en su muñeca para recordarle que no desperdiciara el tiempo.

Lu Jingxian ya no pudo seguir sentado y murmuró para sí mismo:

—¿Viajé a otro mundo? No me jodas, sigo teniendo mi cara y mi cuerpo. ¿Con cambiarme de peinado creen que pueden engañarme? Imposible.

—Xu Lingzong se lesionó de niño, tiene una cicatriz en el lado izquierdo de la frente.

Le deslizó un pequeño espejo, Lu Jingxian lo tomó con la mano izquierda, tragó saliva y, con la derecha, se levantó lentamente el flequillo demasiado largo que le cubría media cara.

Allí estaba, cerca de la línea del cuero cabelludo, una fina línea de color más claro que el resto de la piel, de unos siete centímetros de largo, ligeramente sobresaliente. Acariciarla, pellizcarla, presionarla… las sensaciones que le transmitía bastaban para demostrar que no era un maquillaje especial para simular una cicatriz.

Ese no era su cuerpo, era el de Xu Lingzong.

La psicóloga volvió a abrir su informe.

—¿Cuándo tuvo su primer impulso sexual?

Lu Jingxian, aún en estado de shock, colaboró por completo esta vez, y respondió a todo lo que le preguntaron. Una hora después, la psicóloga salió de la sala de interrogatorios y dejó la puerta entreabierta. Él levantó la cabeza y alcanzó a escuchar algunas palabras como «sustituto vitalicio» y «Administración de Gestión».

La Administración de Gestión Judicial de Sustitutos Vitalicios se había creado hace siete años, y se encargaba exclusivamente de los asuntos relacionados con los transmigradores. Al principio, la identificación de los transmigradores la realizaban psicólogos clínicos, pero en los últimos años, al aumentar el número de casos, surgió una profesión especializada: la de “perfilador de personalidad”, dedicada a autenticar la autenticidad de los transmigradores. Y el Departamento de Perfilación, compuesto por varios de estos especialistas, era una de las secciones más importantes de la Administración de Gestión Judicial de Sustitutos Vitalicios.

Sin embargo, el trabajo de los perfiladores de personalidad no solo incluía a ciudadanos comunes, sino también a delincuentes que habían infringido la ley. Desde que se promulgaron las nuevas leyes, los presos encarcelados creyeron haber encontrado una vía de escape: fingir trastorno de identidad disociativo y hacerse pasar por transmigradores… casos como estos eran bastante comunes. Todo se reducía a la capacidad interpretativa, y la cárcel se había convertido en un gran escenario donde todos se atrevían a actuar.

Para proteger los derechos de los auténticos transmigradores, aunque la gran mayoría de los casos resultaban ser falsos, bastaba con que alguien notificara un nombre para que las autoridades judiciales estuvieran obligadas a realizar la perfilación. Según los estudios, los transmigradores eran individuos completos y separados, un fenómeno totalmente distinto al del trastorno de identidad disociativo. Pero las manifestaciones externas de ambos eran sumamente parecidas, y eso sin contar con aquellos individuos de talento actoral sobresaliente, capaces de engañar incluso al polígrafo, que se volvía tan inútil como un pedazo de chatarra. Todo esto aumentaba la dificultad de la perfilación, que debía realizarse con extremo cuidado.

A diferencia de los psicólogos clínicos o los psiquiatras, los informes de los perfiladores de personalidad tenían validez legal. Si cometían un error, se enfrentaban a graves sanciones. Por otra parte, los perfiladores también tenían un enorme poder, ellos decidían el destino de cada sujeto original, eran la luz de esperanza para que los criminales «renacieran de sus cenizas». Con tan solo unas pocas palabras podían determinar el futuro de una persona.

—Equipo Han, ha llegado.

Han Yin hizo un gesto con la mano para que entrara. El recién llegado era alto y esbelto, su cabello un poco largo, tan negro como la tinta, estaba recogido perezosamente a la altura de su cuello con una goma, y las puntas le caían sobre los hombros. Enganchó el borde de su mascarilla con su delgado dedo meñique y la bajó, dejando al descubierto un rostro de rasgos tan delicados como los de un cuadro.

Han Yin se quedó un momento desconcertado.

—¿Cómo es que has venido tú?

—Han llamado en el momento correcto, justo tenía una cita con el jefe Zeng.

Su Yao chasqueó los dedos.

—Cielos, el equipo Han tiene mucho poder, con una sola llamada ha conseguido traer al jefe de sección más autorizado, el director Xu.

Cualquier persona que siguiera habitualmente las noticias relacionadas con los transmigradores reconocería a este hombre. Xu Shu, uno de los tres mejores perfiladores de personalidad del país, uno de los revisores de la nueva ley sustantiva y, actualmente, destinado en la Administración de Gestión Judicial de Sustitutos Vitalicios de Jiangzhou, donde se encargaba de supervisar la identificación de los transmigradores en toda la provincia.

Han Yin pidió que le trajeran un vaso de agua y Xu Shu tiró de una silla.

—¿La evaluación preliminar?

—Sí —Han Yin suspiró—. Qué mala suerte. No habíamos conseguido sacarle la información clave y ya se ha producido la sustitución.

Xu Shu esbozó una ligera sonrisa en las comisuras de los labios.

—Cada vez los actores inventan más trucos. Si la sustitución es real o no, ya lo veremos cuando yo lo interrogue.

Pidió que reprodujeran las grabaciones anteriores. En la primera parte del interrogatorio, todo parecía normal, pero cuando la agente de instrucción le preguntó «a dónde fuiste el día 11 a las 7 de la mañana», Xu Lingzong de repente bajó la cabeza, su cuerpo se relajó por completo, como si hubiera caído en un sueño profundo.

—Reduzcan la velocidad a 0,5.

Con la reproducción en cámara lenta, Xu Lingzong permaneció en la misma posición durante dos minutos enteros. Luego levantó la cabeza, y en sus ojos apareció una evidente expresión de desconcierto y sorpresa.

Xu Shu tomó el informe de evaluación preliminar de la psicóloga y lo revisó con detenimiento. En la sala de interrogatorios reinaba un silencio absoluto, incluso los agentes caminaban de puntillas, temerosos de molestar a Xu Shu en su trabajo. Era famoso por su mal carácter y sus exigencias, en la Administración de Gestión Judicial de Sustitutos Vitalicios nadie se atrevía a llevarle la contraria, y ellos tampoco querían ofender a aquella flor inalcanzable.

—Equipo Han —informó Xiao Tang en voz baja—, Xu Lingzong quiere ir al baño.

—Sácalo —dijo Xu Shu.

Xiao Tang, al ver que Han Yin no lo contradecía, entró y sacó a Xu Lingzong.

Lu Jingxian llevaba tanto tiempo sentado en esa silla diminuta que sentía el coxis desgastado. Por fin podía salir de aquella habitación blanquecina y lúgubre. Tan pronto como salió, se encontró rodeado de agentes con uniforme azul. Todos vestían igual, excepto una persona alta, de rasgos finos y complexión un poco delgada que estaba junto a la mesa. ¿Era una mujer…? No, era un hombre. Llevaba una gabardina caqui que destacaba entre los uniformes.

Lu Jingxian se sintió atraído por aquella figura, y negó con la cabeza para sus adentros: «Vaya, de por sí ya tiene unos rasgos delicados, pero con ese cabello largo parece aún más afeminado».

—Me estás insultando mentalmente —dijo Xu Shu con tono indiferente.

—Ah, no, en absoluto —respondió Lu Jingxian con la mejor de las actitudes—. Se ha equivocado.

Xu Shu se acercó, lo agarró por el cuello de la camisa y lo acercó a él. Aunque parecía débil y enclenque, la fuerza de sus manos no era desdeñable. Lu Jingxian se resbaló, y con las manos esposadas, agarró instintivamente la muñeca de Xu Shu para mantener el equilibrio, aunque la soltó enseguida.

«Demonios, ¿qué está haciendo? ¿Quiere pelear en la comisaría? ¿No va a intervenir alguien?»

Finalmente, Han Yin dio un paso al frente.

—Oye, Xu Shu, no te…

Xu Shu giró la cabeza y lo miró con una frialdad tan afilada como un cuchillo que pareció pasar rozando la cara de Han Yin. Han Yin, que conocía bien su temperamento, levantó inmediatamente la cabeza y fingió un profundo interés por el techo, que llevaba años sin reparar.

Lu Jingxian: …

¿Qué está pasando aquí? ¿No se supone que ante cualquier problema hay que acudir a la policía?

Xu Shu todavía tenía agarrado el cuello de su camisa, y esbozó una ligera sonrisa en la comisura de los labios, que añadió un toque cálido y suave a su frío y delicado rostro de belleza clásica; una sonrisa cautivadora, pero nada amable.

—Dices que quieres ir al baño, ¿no? Te acompañaré.

── ⋆⋅☆⋅⋆ ──

Nota del autor: 

Derecho material: incluye el Derecho civil, el Derecho penal y el Derecho administrativo.

Derecho procesal: incluye el proceso civil, el proceso penal y el proceso contencioso-administrativo.

Más adelante se abreviará como “nueva normativa”.

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