Capítulo 10: Alguien está celoso

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A primera hora de la mañana aún no había mucha gente en la posada. Qi Shu encontró un asiento tranquilo en el interior del segundo piso y se recostó sobre la mesa, sus mejillas todavía estaban un poco calientes.

El Venerable Inmortal Lingxiao era verdaderamente digno de ser un experto con incontables años de cultivo, ni siquiera se inmutó ante la situación de esta mañana. En ese momento, simplemente separó a Qi Shu de su pecho con total calma, luego se levantó de la cama con la misma tranquilidad, se vistió y dijo que saldría a investigar los alrededores, no sin antes indicarle a Qi Shu que descansara un poco más.

No mencionó en absoluto lo que había sucedido, dándole suficiente cara a Qi Shu.

… Fue tan vergonzoso.

Qi Shu enterró su cara entre sus brazos.

¡De verdad que no tienes remedio! ¿Cómo es que no puedes controlarte ni un solo día? ¿Acaso Shizun es alguien a quien puedes faltarle el respeto?

Qi Shu pensó enojado en su corazón.

—¿Te sientes mal? —Una voz fría y clara resonó de repente en sus oídos, Qi Shu se levantó y descubrió que su Shizun había llegado a su lado sin que él se diera cuenta.

Qi Shu: —N-no.

Gu Hanjiang se inclinó y tocó la frente de Qi Shu con el dorso de su mano.

Cuando se acercó, Qi Shu pudo sentir la humedad persistente en su cuerpo.

Qi Shu preguntó: —¿Shizun fue al arroyo de la montaña?

Gu Hanjiang hizo una pausa y retiró la mano: —Acabo de ir a la cascada.

Qi Shu dijo “Oh” y pensó que la cascada estaba bastante lejos de la ciudad. Para ir y venir en tan poco tiempo, probablemente tuvo que volar con su espada.

De repente se sintió un poco culpable.

Originalmente, esta fue una tarea que le asignó el líder de secta, pero ahora, su Shizun tuvo que pasar por muchas dificultades para investigar.

Qi Shu dijo con seriedad: —Este discípulo conoce su error, no debería haber dejado ir a Shizun solo, la próxima vez, este discípulo no volverá a ser perezoso.

—Yo no… —Gu Hanjiang dudó por un momento, y miró a Qi Shu con una expresión complicada.

Qi Shu: —¿?

Gu Hanjiang: —… No hay problema.

Sacó una bolsa de papel de aceite de su manga y dijo: —Te compré algunos bocadillos en el camino, cómetelos mientras todavía están calientes.

Dentro del papel de aceite había un pastelito de azúcar blanco1, suave y delicioso, moldeado en forma de conejito, era pequeño, exquisito y delicado, sumamente adorable.

Cuando Qi Shu era niño, le encantaba comer pasteles de azúcar y molestaba a Gu Hanjiang para que se los comprara cada vez que tenía oportunidad.

Después de tantos años, en realidad ya no le gustaba tanto comer estas cosas, sin mencionar que hacía tiempo había cultivado el arte de la inedia, por lo que podía abstenerse de beber y comer.

Pero Qi Shu no dijo nada, simplemente tomó un trozo y le dio un mordisco: —Es muy dulce.

Dio dos mordiscos más y luego recordó algo: —Shizun, ¿trajiste dinero?

Gu Hanjiang: —No.

—Entonces estos…

Gu Hanjiang dijo con calma: —Los compré con una bolsa de piedras espirituales de alta calidad.

—… ¡Tos, tos, tos!

Esta bolsa de bocadillos cuesta, como mucho, unas cuantas monedas de cobre, pero el valor de las piedras espirituales de alta calidad es mucho mayor, incluso los discípulos internos de Kunlun sólo pueden recibir cinco de ellas al mes.

Qi Shu tenía una expresión complicada, pero a Gu Hanjiang no le importó, tomó una taza y le sirvió un poco de agua: —Come despacio, si no es suficiente, compraré más.

—E-es suficiente, es suficiente…

¿Cómo podría atreverse Qi Shu a pedirle a su Shizun que le comprara algo otra vez? Si el Venerable Inmortal Qinglan supiera de este nivel de despilfarro, probablemente se le rompería el corazón por la pena.

El Maestro y el discípulo comieron sus bocadillos y, después de un rato, la posada poco a poco se fue animando.

Estaban llegando algunas caravanas a toda prisa.

Esta posada se encuentra junto al camino oficial, una vía principal muy transitada, habitualmente pasan muchas caravanas por allí. Un grupo de personas entró bulliciosamente al salón principal de la posada, llamando al mozo para que les sirviera té.

Esto era lo que Qi Shu estaba esperando.

—¿Van a la ciudad de Lingyang? —Poco después, alguien empezó a hablar: —No vayan directamente, mejor tomen un desvío.

—¿Qué pasa con la ciudad de Lingyang?

—¿Todavía no lo saben? Algo extraño ha sucedido recientemente en la ciudad de Lingyang, una docena de mujeres han desaparecido. El gobierno ha impuesto la ley marcial en toda la ciudad, especialmente para las caravanas de fuera como la nuestra; es extremadamente problemático entrar y salir de la ciudad.

En el salón, había varias caravanas que recién habían salido de la ciudad de Lingyang, y al comenzar la conversación, mucha gente se unió.

—Sí, acabamos de salir de la ciudad de Lingyang. Originalmente, nuestra caravana debía quedarse solo tres días, pero con todo ese alboroto, nos quedamos atrapados en la ciudad durante cinco días, lo que retrasó mucho las cosas.

—Ni lo menciones, han estado registrando la ciudad durante tanto tiempo y, al final, no encontraron nada. Escuché que fueron a pedir ayuda a los cultivadores inmortales.

—Pero no sirvió de nada. Esta mañana, escuché que el Maestro Inmortal que el gobierno invitó anoche, montó una especie de formación de espadas ineludible en la ciudad, con la intención de capturar vivo al espíritu maligno. ¿Y adivinen qué? ¡Anoche desaparecieron tres mujeres más! Y todas vivían cerca de donde estaba la formación de espadas. ¡Ese golpe a su prestigio resonó como un trueno en la montaña!

Al escuchar esto, Qi Shu no pudo contenerse: —Puff.

Gu Hanjiang le dirigió una mirada.

—Lo siento, Shizun, no era mi intención. —Qi Shu contuvo la risa y le sirvió una taza de té: —Shizun, ¿qué opina de la persona que contrató el gobierno? ¡Eso no es diferente a recibir dos bofetadas en la cara!

Gu Hanjiang dijo con calma: —Ese yao ha cultivado durante cien años y su cultivo no es bajo.

—Eso es cierto, pero tampoco hacía falta que quedara tan en evidencia. —Qi Shu dijo: —Ese supuesto “Maestro Inmortal” probablemente solo sea un farsante mediocre, quién sabe de qué secta salió. Si fuera yo, me habría ofrecido de inmediato a abandonar mi secta, para no hacerles perder la cara.

Gu Hanjiang: —No digas tonterías.

Qi Shu se calló, ya que alguien abajo también estaba preguntando por la secta de ese Maestro Inmortal.

El hombre que mencionó esto por primera vez se tocó la barbilla y dijo: —Escuché… que se llama Secta de la Espada Kunlun.

Qi Shu hizo una pausa mientras bebía su té.

—Todas estas sectas inmortales siempre presumen ser ortodoxas, pero los discípulos que enseñan no tienen nada de bueno, y ni siquiera pueden exorcizar demonios.

Qi Shu dejó la taza de té con un ruido sordo.

Justo en ese momento, una ráfaga de viento llegó de repente desde el exterior de la posada. El viento era tan fuerte que la gente no podía ni abrir los ojos, y cuando volvieron en sí, la persona que acababa de hablar ya había sido derribada sobre la mesa, con una espada inmortal aún envainada apuntándole al cuello.

Frente a él, había un joven vestido con las túnicas de discípulo de Kunlun.

El joven parecía tener unos veinte años, con su cabello largo atado en una cola de caballo en la parte posterior de su cabeza, lucía bastante heroico.

Pateó el banco y se subió sobre él, sosteniendo su espada en una mano, su voz era helada: —Mi fracaso del día de ayer se debió a mi falta de habilidad, pero si vuelves a insultar a mi secta, ten cuidado o te cortaré la lengua.

Al principio, el vestíbulo era un caldero hirviente de voces, pero ahora todos estaban tan conmocionados por la escena que tenían frente a ellos que se quedaron en silencio y no se atrevieron ni siquiera a respirar.

El hombre que fue sujetado por el joven estaba tan asustado que su rostro se puso pálido, tembló y dijo apresuradamente: —¡No, no, no, no me atrevo! ¡Maestro Inmortal, por favor perdóneme la vida, Maestro Inmortal, por favor perdóneme la vida!

—Muy bien, A-Yuan, deja de asustar a la gente. —Se escuchó una voz clara, el joven se quedó atónito y luego se dio la vuelta abruptamente.

En la esquina de las escaleras que conducen al segundo piso, una persona bajó lentamente.

Qi Shu se acercó al joven con una sonrisa en su rostro, apartó suavemente la espada y ayudó al asustado comerciante a levantarse: —No te ofendas, mi Shidi solo estaba bromeando contigo.

—Us-ustedes…

El comerciante estaba tan asustado que no podía hablar con claridad, Qi Shu condensó un poco de qi verdadero en la palma de su mano y lo ayudó a calmarse, su expresión y su tono seguían siendo amables: —Soy Qi Shu, el discípulo principal de la Secta de la Espada Kunlun, el líder de la secta me ha ordenado bajar de la montaña para investigar los asuntos en la ciudad Lingyang. Si su excelencia2 tiene alguna pregunta sobre nuestra Secta Kunlun, es bienvenido en cualquier momento a venir a Kunlun a buscarme, estaré encantado de acompañarlo hasta el final. Pero por ahora…

—Lo más probable es que ese demonio siga cerca, por favor, márchate cuanto antes para evitar ser afectado. En ese momento, estaría bien si sólo sufres algunas heridas leves y pierdes algunas pertenencias, pero si pierdes la vida…

—¡Me voy! ¡Me voy ahora mismo!

Sin esperar a que terminara de hablar, el comerciante salió corriendo a trompicones por la puerta.

Las demás personas que se encontraban en el vestíbulo también lo siguieron y huyeron por miedo a meterse en problemas.

Después de que todos se fueron, Qi Shu se dio la vuelta y suspiró lentamente: —Yo digo, Lao Er3, ¿cómo es que después de todos estos años, todavía no sepas cómo controlar tu temperamento?

El hombre frente a él se llama Lu Chengyuan, es el discípulo principal del Venerable Inmortal Qinglan y está clasificado segundo entre los discípulos de la Secta de la Espada Kunlun.

En realidad, Lu Chengyuan era un año mayor que Qi Shu y tenía mejores antecedentes familiares que él.

Los padres de Lu Chengyuan son Elders de alto rango en el mundo del cultivo. Él los siguió en el arte del cultivo desde niño, y no fue sino hasta que creció que lo enviaron a Kunlun para convertirse formalmente en el discípulo de un Maestro.

Se dice que, inicialmente, quiso adorar al Venerable Inmortal Lingxiao como su Maestro, pero por más que insistiera, Gu Hanjiang se negó rotundamente a aceptar otro discípulo, y después de dar muchos giros y vueltas, finalmente adoró al Venerable Inmortal Qinglan. Debido a que ingresó a la secta unos meses después que Qi Shu, solo pudo ocupar el segundo lugar en la clasificación de la secta.

Lu Chengyuan fue mimado por sus padres desde que era pequeño, con un temperamento impulsivo y lleno de vigor juvenil, no estaba dispuesto a aceptar quedar por debajo de Qi Shu, por lo que tuvo algunos conflictos con él.

El incidente más grave ocurrió cuando ambos acordaron competir en la montaña trasera.

Lu Chengyuan, quien había cultivado y practicado con la espada desde que era pequeño, perdió ante Qi Shu, quien entró al mundo del cultivo un poco más tarde en la vida.

Aunque después de la competencia, Lu Chengyuan fue castigado por el Venerable Inmortal Lingxiao y puesto en confinamiento durante medio año, su actitud hacia Qi Shu finalmente mejoró a partir de ese momento.

—¿Por qué estás aquí? —Lu Chengyuan le preguntó.

Qi Shu: —Estaba a punto de preguntarte lo mismo, ¿cómo están tus padres?

Lu Chengyuan no ha estado en la montaña Kunlun desde hace un tiempo, había escuchado que se debe a que su madre ha estado delicada de salud últimamente y extrañaba a su único hijo. Así que Lu Chengyuan le pidió a su Shizun que le permitiera ir a casa a visitar a sus padres.

Cuando Lu Chengyuan escuchó esto, parecía un poco infeliz: —Mi padre dijo que le estorbaba para estar a solas con mi madre, así que me echó de casa.

Qi Shu: —…

Lu Chengyuan: —¿De qué te ríes?

—No me estoy riendo, no me estoy riendo. —Qi Shu se encogió de hombros y volvió a preguntar: —Entonces, ¿por qué no regresaste a Kunlun? ¿Por qué viniste aquí? ¿Por qué el gobierno te pidió que eliminaras al demonio?

Qi Shu fue lo suficientemente considerado como para no mencionar el hecho de que su formación de espadas había fallado y el espíritu maligno le había dado una bofetada en la cara.

—El gobernador de la ciudad de Lingyang tiene cierta relación con mis padres. Después de que ocurrió el incidente, les escribió una carta pidiéndoles ayuda, pero mi padre me la tiró sin más y me dijo que me encargara yo.

Qi Shu asintió pensativamente: —Entonces, ¿tuviste un encuentro cara a cara con ese espíritu maligno?

—¡Por supuesto que sí! —Lu Chengyuan dijo con infelicidad: —Luché con ese espíritu maligno durante un shichen, pero…

—Pero huyó y secuestró a tres niñas inocentes en el camino. —Continuó Qi Shu.

—¡Qi Shu!

Lu Chengyuan nunca pudo conversar tranquilamente con este hombre, justo cuando estaba a punto de tomar su espada para golpearlo, escuchó pasos detrás de él.

—¿Venerable Inmortal Lingxiao? —Lu Chengyuan se quedó atónito y rápidamente se arrodilló sobre una rodilla: —¡Este discípulo saluda al Venerable Inmortal!

Gu Hanjiang se paró frente a ellos dos y dijo fríamente “levántate”, luego miró a Qi Shu: —¿De qué están hablando?

Obviamente parecía infeliz.

Qi Shu parpadeó, pensando que su Shizun estaba un poco infeliz porque escuchó a alguien decir cosas desagradables sobre Kunlun.

—Este discípulo está hablando con el Shidi Lu sobre cómo eliminar al demonio. —Qi Shu pensó un momento y dijo: —Shizun, no te preocupes, el Shidi Lu luchó contra el demonio anoche, saldré con él a investigar, definitivamente podremos matarlo y no afectará la reputación de Kunlun.

La expresión de Gu Hanjiang no se relajó mucho y dijo con voz débil: —Entonces este Maestro…

Qi Shu dijo: —Shizun debería descansar en la posada, será suficiente con que este discípulo y el Shidi vayan.

Gu Hanjiang: —…

Lu Chengyuan se arrodilló en el suelo y tembló, sin motivo aparente.

***

La autora tiene algo que decir:

Gu Hanjiang: —¿Dónde está mi espada?

Notas del Traductor

  1. Pastelito de azúcar blanco (白糖糕, báitáng gāo): Es un bocadillo tradicional hecho con harina de arroz y azúcar blanco, muy común en Hong Kong, Macao y Guangdong.
  2. Su excelencia (阁下, gé xià): Es un término de respeto, que tiene su origen en antiguos títulos honoríficos para altos funcionarios, y que gradualmente se generalizó como una forma respetuosa de dirigirse a figuras prominentes o en entornos formales.
  3. Lao Er (老二, lǎo èr): Literalmente “viejo dos” o “segundo hijo”, apodo por estar clasificado segundo en la secta.
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