Capítulo 12

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

+18

En la imaginación de Ning Yu, siempre había una mesa en la oscuridad.

La mesa era redonda, cubierta con mucha sangre y su madre, la señora Zhou Jiaxin, yacía sobre ella, con las piernas abiertas gritando con la voz ronca debido al dolor. La sangre fluía desde entre sus piernas, llenando la superficie de la mesa, goteaba hacia abajo, como si fuera tinta roja y tinta negra enredadas juntas en un mismo color, y Ning Yu desde ese montón de líquido negro y rojo abría los ojos para ver el mundo.

Él imaginaba, en los intervalos del llanto y los alaridos de su madre imaginaba, escuchaba——

¿Qué emociones había en los gritos de Zhou Jiaxin? Había resentimiento.

Ella resentía este dolor, resentía que al dar a luz Ning Zhonghai ni siquiera viniera al hospital, resentía que este montón de carne en su vientre que no lograba salir le fuera a dejar estrías, resentía su propia desgracia durante esos días de embarazo——ese resentimiento era directo y filoso.

La Zhou Jiaxin en la imaginación de Ning Yu tenía solo 20 años, y todavía no entendía muy bien la relación entre una madre y un hijo, preocupándose más por su propia vida.

Su padre tampoco lo entendía mucho. A Ning Zhonghai le gustaba el silencio, odiaba el llanto de los niños, y después de haber sido golpeado unas cuantas veces, Ning Yu rara vez lloraba.

Ning Zhonghai siempre solía decir: —Hijo, ¿puedes estar un poco más callado?

Ning Yu solo podía dejar su juguete, y decir: —Está bien.

—Espero que puedas mantener la calma, espero que aprendas a asentir—. Decía Ning Zhonghai, —No seas ruidoso como tu madre.

—Lo haré.

“Lo haré”, “Está bien”. Estas dos frases eran las que más aparecían en las conversaciones del joven Ning Yu con Ning Zhonghai.

¿La próxima vez puedes hacerlo mejor? Lo haré. ¿Puedes no ser tan parcial con las asignaturas? Lo haré. ¿Puedes no ser tan quisquilloso con la comida? Está bien. ¿Puedes estudiar ciencias? Está bien.

Lo haré, está bien. Lo haré, está bien.

Su madre, Zhou Jiaxin, y su padre tenían una mala relación, siempre estaban discutiendo, y Ning Yu hacía tiempo que era indiferente.

En sus primeros años, a él tampoco le gustaba mucho su madre. Su madre no era delicada en su forma de vivir y actuaba con despreocupación, siempre entrando en su habitación sin tocar la puerta. En el verano, para refrescarse, en casa siempre usaba solo una camiseta interior, desde la cual se podía ver el contorno de sus pechos. Cuando se agachaba para hacer algo, se podían ver unos pocos vellos corporales negros y rizados al costado de sus bragas color carne, no muy agradables a la vista.

Cuando creció un poco más, al mirar a las chicas de su clase que usaban largas colas de caballo, Ning Yu las miraba fijamente e imaginaba su apariencia después de envejecer: en sus caras tendrían manchas, tendrían carnes flácidas y colgantes como las de su madre, y en sus bragas quitadas tendrían fluidos de color amarillo parduzco.

Entre más miraba, en el corazón de Ning Yu hubo una especie de pérdida indescriptible.

Los chicos de su edad veían pornografía en sus celulares, veían con el corazón acelerado cómo los hombres empujaban su pene en ese lugar íntimo de las chicas y se movían. Escuchaban los gemidos débiles y suaves de las chicas con erecciones, y al ver sus pechos su respiración se volvía pesada. Pero cuando Ning Yu las veía, siempre recordaba a su madre acostada en esa mesa, con sangre espesa fluyendo de entre sus piernas.

No creía que esas chicas en las películas pudieran estar cómodas, y su propio pene tampoco tenía ninguna reacción. Movió su mirada hacia arriba, para mirar los dedos del capitán del equipo de baloncesto de su clase que sostenía el celular: esta mano era muy ancha, lo suficiente para agarrar un balón de baloncesto con una sola mano, sus contornos nítidos y agudos.

Después de mirar por un largo tiempo, escuchando los gemidos de la chica en el celular que sonaban como llanto, descubrió que de hecho había tenido una reacción ante la mano de un hombre.

La mano de A-Chong era un poco más ancha que la mano de ese capitán del equipo de baloncesto en su memoria.

Esto era lo que pasaba por la mente de Ning Yu mientras besaba a A-Chong.

En ese intervalo más confuso, entre medio borracho y medio despierto, Ning Yu no distinguía bien quién era él mismo, quién era A-Chong, quién era Ning Zhonghai, quién era Zhou Jiaxin, dónde estaba, ni qué estaba haciendo.

Solo cuando A-Chong puso su mano en su nuca, tocando a ese Rey Mariposa, fue que Ning Yu recordó a A-Chong, recordó quién era él mismo, recordó su pasado, su presente, y ese futuro incierto.

A-Chong era el desconocido del que se había enamorado durante el viaje, alguien que no sabía si aparecería o no en su futuro.

Cuando A-Chong alzó la cabeza, vio la expresión en el rostro de Ning Yu, y solo entonces preguntó con un poco de sorpresa: —¿Qué te pasa?

Recordé a mi mamá. si, definitivamente no podía decir algo así.

Ning Yu se sintió un poco fastidiado, empujó a A-Chong hacia la cama, y aplastando a la persona bajo su cuerpo, comenzó a tirar los pantalones del otro.

A-Chong se quedó un momento desconcertado por su actitud, sus palabras empezaron a tener cierto filo: —¿Te gusta esta posición?

Ignorando a A-Chong, se abalanzó y en dos o tres movimientos le arrancó los pantalones a A-Chong, le alzó las piernas, y en su estado de embriaguez, mientras besaba la rodilla de A-Chong, buscaba un modo de meterse dentro.

Esta vez le tocó a A-Chong quedar conmocionado, pero después de que Ning Yu se frotara un par de veces contra él, reaccionó de inmediato, se incorporó y le agarró la nuca a Ning Yu, obligándolo a mirarlo a los ojos.

A-Chong: —¿Qué estás haciendo??

La expresión de Ning Yu era bastante natural: —Tú dime.

A-Chong estaba casi a punto de reírse de la ira: —Parece haber un pequeño malentendido, creo que… ¿tú deberías ser el de abajo?

Ning Yu estaba un poco impaciente: —Ser el de arriba cansa más, lo haré yo—. Exhaló un soplo de aliento a alcohol, e intentó jalar otra vez las piernas de A-Chong.

Los dos, al pie de la cama, forcejearon y se dieron tirones durante un rato. Ning Yu, tras haber bebido, tenía una fuerza enorme, por lo que se empujaron y tironearon sin que ninguno cediera al otro.

A-Chong, al verlo con esa actitud de niño pidiendo dulces, solo le pareció gracioso, pero entre más se frotaba, A-Chong descubrió que los empujones de Ning Yu carecían por completo de técnica, sus movimientos eran muy toscos y torpes. Por donde se le viera, parecía un novato.

Después de reflexionar un rato, A-Chong agarró la muñeca de Ning Yu y preguntó: —…No me digas que es tu primera vez, ¿eh?

—Sí, es la primera vez—. Ning Yu, respondió seguro y calmado, —Así que puedes estar tranquilo, no tengo enfermedades raras de ningún tipo. Ya, las piernas… abre las piernas.

Cada vez más divertido. A-Chong soltó una risa y suspiró: —Qué novedad, es la primera vez que alguien me dice esta frase, y además es un novato.

Ning Yu alzó la cabeza, para mirar el rostro de A-Chong: —Así que tienes mucha experiencia, ¿te has acostado con mucha gente?

A-Chong manipuló un poco la pierna de Ning Yu, y solo cuando vio que el otro se sentaba bien entre sus piernas, quedó satisfecho, y preguntó lentamente: —¿Y si la tengo, qué pasaría?

Ning Yu lo miró entrecerrando los ojos: —No pasaría nada, solo tengo curiosidad, sobre cómo se siente.

—¿Cómo se siente qué?— Dijo A-Chong, —¿Vas a hablar de estas cosas conmigo en la cama?

—Entonces, hacerlo con alguien que no te gusta, cómo se siente.

Esta vez, la mirada con que A-Chong lo miró se volvió un poco más suave: —Me gustas, tu cuerpo es muy bonito, luces muy saludable, y también muy limpio, me gustaste desde la primera vez que te vi.

Ning Yu no le prestó mucha atención a esa frase, estaba sumido en una confusión, le preguntó a A-Chong: —Antes pensaba que, si me gustaba alguien, tal vez tendría miedo de hacerlo con esa persona. Temía que el otro no estuviera cómodo, también temía no estar cómodo yo, siempre sentía que ese lugar era impuro, eso de entrar y salir, una y otra vez, siempre sentía que iba a haber sangre… sin importar si era hombre o mujer, era muy feo. ¿Por qué a la gente le gusta hacer esto? Y además, por culpa de esto se vuelven tan impulsivos, con estados de ánimo tan impredecibles. Durante mucho tiempo tuve miedo de ver el cuerpo desnudo de una mujer, siempre me pareció muy aterrador.

Mientras hablaba, A-Chong lo miraba de vuelta con seriedad, y mientras lo miraba, masajeaba los muslos de Ning Yu.

Ning Yu sintió como si A-Chong le estuviera dando un masaje, sus manos usaba cierta técnica, y cada presión lo dejaba muy cómodo. En poco tiempo, Ning Yu no pudo aguantar y se recostó sobre él, para escuchar los latidos del corazón de A-Chong…

«Tuump tuump tuump», desde el lugar donde estaban pegados, Ning Yu sintió…… los latidos del corazón de A-Chong, firmes y enérgicos, acelerándose poco a poco, «tuump tuump tuump…»

El sonido de sus latidos, transmitido a través de su piel y carne, se convirtieron a su vez en los latidos de Ning Yu.

Ese momento fue muy extraño. Ning Yu se sintió agitado y a la vez fatigado, A-Chong lo masajeaba tan bien. Hombros, piernas, cintura… parecían estirarse, relajándose por completo.

La posición cambió lentamente, se convirtió en él siendo rodeado por A-Chong, siendo masajeado de arriba abajo. Ning Yu empezó a sentir los labios secos, quiso besarlo, así que alzó la cabeza y miró a A-Chong.

Pero A-Chong no lo besó, solo dijo: —Después de que lo pruebes conmigo, sabrás por qué a la gente le gusta hacer esto.

Tras decir esto, A-Chong bajó la cabeza, y fue a besar a esa mariposa en el cuello de Ning Yu.

Primero fueron besos, que luego se convirtieron en lamidas, y después volvieron a convertirse en besos con succión. La piel en esa zona se volvió muy sensible, al igual que el aliento de A-Chong. Ning Yu oyó el sonido de A-Chong abriendo un empaque de lubricante, y después de algunos roces A-Chong seguía duro contra él, presionando su dureza rígida, golpeándolo y frotando una y otra vez .

Usó un dedo para untarse con lubricante y se lo aplicó frotando suavemente la parte posterior de Ning Yu, con movimientos muy suaves.

Ning Yu retorció un poco su cintura, A-Chong colocó una botella de inhalador bajo su nariz, su voz sonaba como una tentación, pero también una invitación: —Inhala un poco, relájate.

Ning Yu en un principio no quería inhalar, pero el aroma le resultaba muy familiar, similar a la lavanda que olió la primera vez que conoció a A-Chong, más agradable que el olor a alcohol o a sudor.

Inhaló una vez, el aroma era demasiado intenso, y subió directamente hasta la parte superior de su cabeza estimulando las terminaciones nerviosas, haciendo que su cuero cabelludo hormigueara de placer. Todas las sensaciones posteriores comenzaron a volverse sutiles —la respiración de A-Chong, los dedos de A-Chong metidos en su ano, la voz de A-Chong…

Esa voz le ordenó ponerse de pie, y de espaldas a él, arrodillarse, arrastrarse hasta estar frente al espejo.

Ning Yu vaciló. A-Chong dijo de nuevo: —¿Qué pasa?

En sus palabras no se percibía enfado ni alegría, su tono seguía siendo suave, —¿No puedes hacerlo?

Ning Yu hizo una pausa por un segundo, antes de decir: —¿Por qué tengo que arrodillarme?

—Así no te dolerá tanto —A-Chong lo dijo muy serio, —y también es más fácil que estés cómodo.

Sacó un condón, su tono despreocupado, —¿Has usado uno? ¿Te enseño a ponerlo?

Ning Yu lo tomó, lo desempacó, y justo cuando pretendía llevarlo hacia su propia parte inferior, A-Chong añadió —Dije que me lo pongas a mí, tú no necesitas usarlo.

Él mantenía ese tono completamente indiferente, como si la decisión estuviera en tus manos.

Pero cuando Ning Yu terminó de oírlo, sin embargo, siempre lograba percibir en ese tono una sensación de dominio que no admitía réplica. La mirada también, fijamente clavada en ti, aunque a la vez errante e inestable, era precisamente lo que hacía que Ning Yu sintiera ganas de decir “lo siento” y “de acuerdo”.

La mano de Ning Yu temblaba un poco, pero aun así se arrastró de rodillas hacia él, y con poca destreza le puso el condón a A-Chong. En el proceso se rió de él varias veces, pero no alzó la vista para mirar.

—Bueno, ¿puedes echarte boca abajo?— Después de ponérselo, A-Chong le acarició la cabeza, —La primera vez puede ser muy cómoda, no tengas miedo.

Besado, aturdido y confundido fue llevado por A-Chong al suelo.

Cuando vio su propio rostro frente al espejo, aún no reaccionaba del todo, no había entendido cómo él había pasado a ser el de abajo, tampoco estaba seguro de si esta postura era o no la que menos dolía.

Pero A-Chong no le permitió pensar por mucho tiempo, fue presionado frente a ese espejo de vestir, sin poder evitar verse a sí mismo y a A-Chong, desnudos, pegados el uno al otro besándose.

Dos cuerpos masculinos, completamente desnudos, enredados juntos.

Él solo tragaba, tragaba el aliento y el calor de A-Chong.

Cuando A-Chong cambió sus labios por dedos, él siguió tragando, lamiendo esos dedos hasta dejarlos húmedos.

Ning Yu sintió que la mano de A-Chong de repente se volvió muy grande, muy extraña, le llenaba mucho la boca. Cerró los ojos, ya no podía tragar más. Luego, mientras respiraba con dificultad en la oscuridad, Ning Yu aspiró otra bocanada de ese pegajoso y empalagoso aroma a lavanda.

En ese instante, Ning Yu sintió que veía una gran extensión de deslumbrantes fuegos artificiales. Solo podía abrir la boca inconscientemente, y jadear fuertemente gritando “ah ah ah”, mientras intentaba aferrarse al brazo de A-Chong.

A-Chong le mordisqueó la oreja y dijo: —Grita, tienes que aprender a gritar.

Sus manos y pies se aflojaron, sintió que se derretía por el calor, como si se estuviera desmoronando.

Solo después de que esa oleada pasó, Ning Yu se dio cuenta de que A-Chong ya había entrado en él.

A-Chong miraba la expresión de Ning Yu en el espejo. Mientras lo penetraba, le acariciaba el trasero, y decía: —Relájate, respira.

Su voz era como si pudiera hipnotizar.

Ning Yu, fue acariciado hasta tener las piernas débiles, y sin poder aguantar más, solo pudo seguir los movimientos y empezar a gemir. Poco a poco empezó a sentirse raro, los lugares que rozaban empezaron a picar, A-Chong parecía saber cómo hacer para que fuera placentero. Cada embestida daba mucho picor, él quería gritar, mientras sus piernas se abrían cada vez más.

Ning Yu incluso sintió que podía ver cómo el lugar por donde era penetrado tragaba y devoraba el órgano de otro hombre, y cómo lo mordisqueaba y retenía, era muy placentero, pero también se sentía muy humillante.

A-Chong parecía saber lo que Ning Yu estaba pensando, y arrancando esa poca humillación que no tenía dónde esconderse, masajeo el hueco de la cintura de Ning Yu mientras embestía una y otra vez hacia dentro, y lo alabó diciendo: —No parece tu primera vez, incluso sabes cómo succionarme.

Ning Yu respondió levantando instintivamente su trasero.

Los sonidos de sus jadeos se entrelazaban, y realmente chocaban produciendo un papapa. Un ruido descarado, demasiado fuerte, pegajoso y húmedo.

A-Chong no lo dejaba escapar, insistía en hacerlo mientras, actuando como un profesor, diciéndole: —¿Hacer esto es muy vergonzoso? Mírate en el espejo, qué expresión tienes, es tan placentero que estás a punto de llorar, ¿verdad?—. El tono de A-Chong era suave, —No hay nada de qué avergonzarse en esto, tanto si te gusta una vagina o un pene, tu cuerpo te dará la respuesta.

Ning Yu fue embestido hasta marearse. A-Chong jugó con su lengua, mientras su otra mano le apretaba la garganta. Desde que entró, se volvió muy dominante, sujetando a Ning Yu sin permitirle moverse, embistiendo desesperadamente hacia dentro.

Su expresión cambió.

Se volvió severa, afiliada e implacablemente fría. Si no fuera porque esa cosa que estaba metida en Ning Yu lo hacía sentir tan bien que casi no podía mantenerse arrodillado, con solo mirar el rostro de A-Chong, habría pensado que el otro se preparaba para matar.

—Hacer esto en sí no tiene mayor significado, en sí mismo es solo desahogar deseos. A algunos les gusta ser los que controlan, a otros les gusta ser los que se someten, lo que corresponde solo a ti mismo. Es como…— A-Chong hizo una pausa, —Ah, mira, ¿no estás bastante feliz ahora? Ya gritas de esta manera, ¿y todavía quieres dominarme?

Ning Yu cerró los ojos un momento, no podía hablar, y al intentar abrir la boca solo quería gemir. Solo podía presionarse contra el espejo y jadear.

—Estás tan caliente por dentro.

—Tengo un poco de fiebre…— Ning Yu sentía que su voz era suave y débil, estaba siendo agarrado por A-Chong hasta casi asfixiarse, —Ve más despacio.

—No puedo ir más despacio, ¿verdad?

Tras decir esto, A-Chong lo embistió más rápido.

Presionó firmemente esa mariposa en el cuello de Ning Yu, para mirar en el espejo el aspecto desordenado de esta persona, y de repente dijo: —Ning Yu.

Ning Yu solo pudo alzar la cabeza para mirar el rostro de A-Chong.

A-Chong parecía estar sonriendo, rozó la oreja de Ning Yu, y dijo en voz baja una frase:

—La primera vez que se te puso dura cuando te toqué, ya querías abrir las piernas para que te follara, ¿verdad?

Esa frase fue como el chasquido de dedos de un hipnotizador, y Ning Yu fue arrastrado de nuevo a la corriente oceánica de la vergüenza.

Al siguiente segundo, eyaculó con el cuerpo temblando.

Era muy extraño, A-Chong lo miraba fijamente en el espejo, parecía poder ver la forma, pero no leía el contenido.

Ning Yu comenzó a sentir ese colapso, este era un nuevo descubrimiento al ser llevado al clímax por otra persona, la diferencia con hacérselo uno mismo era demasiado grande. Finalmente cayó desde el aire a un lugar tangible, algo fluía sutilmente dentro de su cuerpo, algo como agua.

En el espejo, A-Chong todavía le tenía agarrada la nuca.

Se vio a sí mismo, arrodillado frente al espejo con las piernas abiertas, el trasero elevado y la boca abierta, su cuerpo aún temblando levemente.

A-Chong parecía gustarle ver a Ning Yu en este estado.

Acarició la barbilla de Ning Yu y dijo: —Así está bien, justo así.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x