Capítulo 13

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

La verdad es que A-Chong se había despertado muy temprano.

Estos últimos años, llevando tours básicamente lo habían obligado a madrugar, y su reloj biológico ya se había acostumbrado desde hacía tiempo. La primera vez que despertó, el cielo aún estaba oscuro, cuándo sintió que a su lado una persona se movía un poco, pero la resaca arrastró su consciencia de vuelta al sueño, y volvió a dormirse.

La segunda vez que despertó fue a las nueve y media.

Se sentó frotándose la frente y vio a Ning Yu, vestido impecablemente, sentado a los pies de la cama, con una computadora sobre las rodillas y con audífonos puestos, viendo un video. En las manos todavía estaba jugando con algo, pero sus ojos estaban fijos en la computadora, y parecía muy concentrado.

A-Chong lo miró en silencio un rato, y en un lugar donde Ning Yu no podía verlo, observó con atención su espalda erguida.

Si una persona siempre parecía ordenada y pulcra, en el corazón de A-Chong surgiría un cierto desagrado. Justo como el Ning Yu que tenía delante, que incluso cuando nadie lo veía, se sentaba perfectamente recto, como si en cualquier momento fuera a ir a una entrevista de trabajo. Incluso al fumar lograba hacerlo con un aire de sofisticación y elegancia, todo su cuerpo exudaba una sensación de superioridad proveniente de un buen origen y condiciones favorables

También implicaba una especie de sensación de distancia.

Aunque sabía que no era fingido, a A-Chong no le gustaba demasiado esa sensación, tratar con esa clase de personas resultaba agotador.

Solo que A-Chong también era una persona extraña: lo que no le gustaba nunca lo decía en voz alta, y menos aún se le notaba en el rostro. Prefiriendo esconderse en la oscuridad para observar esos diversos rostros desconocidos, y llegar a conocer el mundo a través de los pequeños movimientos y miradas de la gente.

Esta sensación era muy parecida a esconderse detrás de un telón, viendo a los actores en el escenario representar alegrías y penas, ira y felicidad. Él era un espectador, pero también un extraño.

A-Chong había crecido en un entorno muy complejo, y sus relaciones sociales y círculo de amistades, heterogéneos y diversos, gradualmente le enseñaron a juzgar, de manera general, el origen familiar y el carácter de una persona a partir de su forma de hablar, su forma de vestir y sus pequeños gestos y movimientos

En cuanto a Ning Yu, después de pasar estos días de juntos, A-Chong lo consideraba un chico de buena apariencia, pero de mentalidad un tanto ingenua, que no pertenecía a la categoría de “gente interesante”

Lo miró un rato, y cuando empezó a aburrirse de mirar, tomó el agua que estaba en la mesilla y bebió un sorbo. Ning Yu por fin oyó el movimiento, se quitó los audífonos, cerró la computadora y la guardó ordenadamente. Solo entonces A-Chong vio con claridad que lo que Ning Yu tenía en la mano era un cubo de Rubik.

En el pasado, después de dormir una noche juntos, al día siguiente al encontrarse con la otra persona, A-Chong todavía, charlaba un rato con ella, y bromeaba un poco, creando un ambiente cálido y armonioso.

Pero no sabía si era porque la bebida de la noche anterior le había sentado mal, pero ahora, al ver a Ning Yu, A-Chong, inusualmente, sentía que no tenía fuerzas para fingir. Tenía unas ganas enormes de desgarrar la camisa y los jeans impecables que llevaba Ning Yu, de que no estuviera ahí parado tan tranquilo y silencioso frente a él, con esa apariencia tan serena y apacible.

La expresión de Ning Yu era un poco antinatural, probablemente no había manejado antes este tipo de situación, pensó A-Chong, quizás estaba avergonzado. Sintió que se relajaba un poco, y preguntó: —Cuando te levantaste, ¿por qué no me llamaste?

El otro lo miró.

No sintió ninguna otra sensación, pero a A-Chong esa mirada le provocó un vuelco en el corazón, y como si sonaran todas las alarmas, se sintió muy incómodo. Esa mirada era justo como la que una esposa recién casada le dirige a su marido a la mañana siguiente de la noche de bodas, era simplemente… espeluznante.

Ser mirado así por un hombre que no tenía nada de afeminado, lo hacía sentir aún más extraño, casi inquietantemente raro.

Ning Yu dudó un momento, antes de decir: —…¿Tienes hambre?

Si fuera en otra ocasión, A-Chong probablemente habría respondido con mucho descaro: “La barriga no tiene hambre, pero hay otra lugar que si”. Pero hoy, la actitud de Ning Yu lo tenía un poco cohibido, lo pensó un momento, y luego dijo: —Estoy bien, no tengo mucha hambre.

—Me desperté y no tenía nada que hacer, así que fui a comer algo, y también traje un poco… de comida arriba.

Diciendo esto, Ning Yu tomó una bandeja de la mesa. Primero extendiendo una toalla junto a la cama y luego colocando la bandeja sobre ella, —No sé qué te gusta comer, así que tomé algunas cosas que aunque se enfríen, no afectaran su sabor, para que te llenes un poco el estómago.

Esta serie de acciones realmente dejó a A-Chong un poco atónito, y no le quedó más que, bajo la atenta mirada del otro, ir a asearse y luego volver para obedientemente comer el desayuno.

Ning Yu levantó la leche y se la acercó, entonces A-Chong preguntó: —……¿Dónde la compraste?

—En el desayuno buffet del primer piso, tome un poco y la traje de vuelta.

A-Chong había estado en tantos hoteles con sus tours en grupos, pero nunca había oído que un desayuno buffet de hotel permitiera llevarse también la bandeja a la habitación. El servicio de desayuno a la habitación era solo para suites.

Preguntó: —¿Te dejaron traerla arriba?

—No dejaban, dijeron que no había esa regla—. Ning Yu todavía lo miraba fijamente y de forma directa, —Hablé con el camarero un buen rato, le di 1000 baht, y luego……

A-Chong casi se atragantó con el sándwich: —…¿1000 baht?

Ning Yu asintió.

El desayuno en su boca ya no sabía bien. A-Chong masticó secamente un par de veces: —Mejor me hubieras dado ese dinero a mí, no necesito comer, baobei.

En realidad, A-Chong encontraba especialmente asquerosas la palabra, “baobei”, sin embargo, a mucha gente con la que se había relacionado antes le gustaba oírlas. Cada vez que llamaba así a alguien, lo que generalmente obtenía era un beso. Sentía que cuando decía esta palabra debía de sonar sin emoción y muy extraño, pero al llamarlos así, la otra persona parecía ponerse muy feliz.

Pero Ning Yu parecía disgustado, preguntó: —¿Todavía no te sabes mi nombre?

—Lo recuerdo, pero solo quiero llamarte baobei—. A-Chong sintió que empezaba a controlar la situación, y siguió provocándolo: —¿No te gusta que te llame así?

Ning Yu abrió la boca, vaciló un momento, y luego dijo: —…No es que no me guste, solo que es un poco extraño, ni mi padre ni mi madre me han nunca llamado así.

Se notaba, con solo mirarlo que era un chico muy independiente desde pequeño. A-Chong soltó un “Oh” y dijo: —Entonces tus padres no te trataban bien, ah, ¿cómo es que teniendo un hijo así no lo trataban como un tesoro?

Según el patrón normal de una conversación, quizás Ning Yu debería haber dicho “los chico no necesitan eso”, o “esta bien” para salir del paso con unas frases cualquiera, y esta conversación habría terminado ahí, pero Ning Yu en cambio dijo:

—Tampoco se puede decir que me trataran mal, solo siento que… soy prescindible para ellos.

A-Chong, sin más remedio que masticar su manzana, preguntó: —¿Cómo que prescindible?

Ning Yu frunció un poco el ceño, y mientras hablaba, bajaba la cabeza para jugar con el cubo de Rubik que tenía en las manos.

—Mi papá tenía una fábrica, dónde hacía piezas para autos, pero después fundó una empresa, y bueno siempre estuvo muy ocupado. Mi mamá pues… no tengo mucho lenguaje en común con ella, no me entiende muy bien, y parece que tampoco quiere entenderme. Antes pensaba que era porque no le gustaban los niños, hasta que se volvió a casar y tuvo a mi hermano, entonces supe que simplemente yo no le caía muy bien. Quiero decir… tampoco es que me sienta agraviado o que fuera injusto o algo así, no me maltrataron, pero nuestra relación es muy distante, mi padre solo me ha llamado Ning Yu, y mi madre me llama Xiao Yu, aunque somos familiares, al hablar siempre somos extremadamente corteses.

A-Chong miró los ojos bajos de Ning Yu y pensó: Eres increíble, anoche solo follamos y al día siguiente te levantas a contarme sobre tu trauma familiar, ¿acaso se supone que te dé un besito y un abrazo y te diga “baobei, no estés triste, de ahora en adelante eres mi baobei”? ¿Cómo puedes, tan a la ligera, abrir tu corazón así a una persona que conociste en un viaje?

Al seguir desarrollando esta línea de pensamiento, A-Chong descubrió que se sentía un poco molesto.

Ning Yu añadió: —El concepto de familia para mí es muy difuso, y tampoco he tenido nunca esa sensación de ser necesitado por alguien, de ser recordado por alguien.

¿Y qué? En su interior, A-Chong no se sentía conmovido en lo más mínimo. Para él, intentar empatizar con la tristeza vaga e intangible de otra persona era un esfuerzo inútil, y además, este tampoco era un tema apropiado para discutir con Ning Yu.

Pero A-Chong tuvo una sensación extraña. Lo que Ning Yu intentaba expresar no era “soy una víctima digna de lástima”, sino más bien esto: “Me siento solo, y aún busco una respuesta”.

—Déjame ponértelo de esta manera—. A-Chong dejó la taza, —Si puedes ponerte a ti mismo en el primer lugar de tu vida, y solo piensas en como darte más satisfacción, entonces no tendrás tantas preocupaciones. Hoy en día, toda familia tiene su propio sutra difícil de recitar, y ya que es difícil de recitar, entonces no te obligues a leerlo; ser feliz es lo más importante, ¿Verdad? Saliste a divertirte, alégrate un poco.

Al terminar, y ver que Ning Yu todavía seguía sin sonreír, A-Chong se molestó un poco, apartó la bandeja y dijo: —¡Ven, déjame abrazarte! ¡No estés triste!

Ning Yu soltó un sonido de sorpresa, y antes de que pudiera reaccionar, en el siguiente segundo ya había sido arrastrado por A-Chong contra su pecho, recibiendo un beso con sabor a leche y manzana.

La sensación de besar a A-Chong era muy buena. Él siempre tenía en cuenta lo que el otro sentía, pero a la vez mantenía el control del ritmo, y de manera progresiva le robaba el aliento. Era la primera vez que besaba a un hombre estando sobrio, y en su mente pensó, sorprendentemente que : La boca de A-Chong sabe muy dulce.

Se sentía muy a gusto, como si estuviera flotando en las nubes.

Y entonces, en el siguiente segundo, en el momento en que el ambiente era muy propicio para…, A-Chong de repente… ¡Sopló una gran bocanada de aire dentro de la boca de Ning Yu…!

La atmósfera de tensión sexual se desvaneció por completo. Al volver la mirada hacia A-Chong, este tenía el rostro lleno de una sonrisa burlona, muy satisfecho de que el otro hubiera picado el anzuelo.

No fue hasta que sus dos mejillas se hubieron inflado por el soplido que reaccionó y comprendió lo que había pasado, cuándo A-Chong ya lo había soltado y se echaba a reír a carcajadas.

—¡No seas tan serio! Jajaja, de verdad eres… ¡La diferencia entre tu personalidad y tu apariencia es enorme!— A-Chong le tiró un poco de las mejillas, —Es una broma, ¿puedes sonreír un poco?

Sin embargo, Ning Yu se quedó quieto un momento, y de forma inesperada, cortando el ambiente, le dijo: —Tú ríes todo el día, ¿de verdad estás tan contento? Tengo la sensación de que estás actuando y en realidad no eres muy feliz.

La comisura de sus labios se fue desdibujando poco a poco, y le dijo a Ning Yu: —No lo creo, baobei’er.

Ning Yu seguía mirándolo fijamente: —Creo que eres una persona bastante falsa.

A-Chong por fin sintió que le despertaba un poco de interés: —Poder hacer reír a los demás es una habilidad, ¿y a ti qué te importa si soy verdaderamente feliz o no? De esto dependo para ganarme la vida. —Ey, yo esmerándome tanto para divertirte, ¿y tú vienes con estas tonterías?

Ning Yu negó con la cabeza: —A lo que me refiero es que quiero que tú también estés un poco más feliz, estos días verte dirigir el grupo todos los días así… se te ve muy agotado.

A A-Chong, estas palabras se le hicieron un poco difíciles de responder.

Lo pensó un momento, y solo entonces dijo: —No hablemos más de esto. ¿Hoy a dónde quieres ir a divertirte? Te llevo a dar una vuelta.

Ning Yu probablemente tampoco esperaba que A-Chong fuera a desviar el tema, hizo una pausa por un momento antes de decir: —Tú come primero, cuando termines hablaremos de eso.

Después de eso, siguió un largo y prolongado silencio.

Ning Yu, cabizbajo, jugaba distraídamente con el cubo de Rubik, y de vez en cuando alzaba la vista para mirar a A-Chong. A-Chong no tenía más remedio que fingir comer el desayuno con atención, esquivando la mirada de la persona a su lado.

¿Ha criado perros? A-Chong sentía que esas miradas furtivas que Ning Yu le lanzaba de vez en cuando en ese momento, se parecían mucho a las de un perro grande agachado junto a su dueño, esperando a que le dieran de comer.

Si hubiera que hablar de su tipo ideal, entonces Ning Yu realmente no calificaría como el tipo que a A-Chong más le gustaba. A Ning Yu no le gustaba sonreír mucho, y cuando no hablaba daba la sensación de parecer un poco rígido, mientras que a A-Chong le gustaban más los chicos jóvenes de complexión más pequeña y un poco lindo. Ning Yu tenía un aire un poco a activo, pero el problema era que su rostro realmente era bien parecido, y su físico también era muy bueno.

Solo podía decirse que fue un “querer motivado por la lujuria” , que lo había hecho enredarse con un tipo al que no sería fácil manejar.

—¿Es divertido?— A-Chong señaló el cubo de Rubik en las manos de Ning Yu, buscando algo que decir, —¿De dónde salió?

—……Cuando esperaba en el aeropuerto, estaba aburrido, así que di una vuelta y lo compré en una tienda —dijo Ning Yu, —Antes me gustaba bastante jugar al cubo de Rubik, sobre todo cuando estaba de mal humor.

A-Chong arqueó una ceja: —Oh, ¿estás de mal humor ahora?

Ning Yu hizo una pausa por un momento, —No— Instintivamente, iba a soltar ese cubo de Rubik, pero entonces A-Chong dijo: —¿Siquiera sabes cómo jugar con esto? Llevas un rato armándolo y no te veo terminarlo.

—Sí sé —dijo Ning Yu rápidamente, —Pero…

—Nada de peros, si sabes, arma uno y déjamelo ver—. A-Chong lo interrumpió, y miró la hora, —Vamos, te tomaré el tiempo.

Al oírlo, Ning Yu soltó un “oh”, bajó la cabeza y comenzó a girar rápidamente el cubo que tenía en las manos.

En realidad, A-Chong tampoco le tomó el tiempo, y abrió WeChat para responder a los mensajes de ayuda de los turistas del tour. Cosas como dónde hay una tienda de celulares, cuánto es un precio razonable para un taxi, etc. Todos eran asuntos triviales.

En los intervalos de tipeo, ocasionalmente alzaba la vista para mirar a Ning Yu cuando ocurrió algo extraño, A-Chong descubrió que las orejas de este tipo se habían enrojecido, y el cubo en sus manos giraba cada vez más lento.

Lo miró con recelo, y se acercó a ver. Ning Yu acababa de girar la última columna de la cara verde hacia arriba, desde el ángulo de A-Chong, las seis caras de este cubo de Rubik deberían estar todas armadas.

Pero Ning Yu hizo un movimiento muy extraño. Como queriendo tapar el sol con un dedo, presionó contra su palma la cara que A-Chong no podía ver, y solo entonces alzó la mano para mostrarle el cubo a A-Chong.

A-Chong lo miró fijamente unos segundos, y preguntó con una media sonrisa: —¿Qué estás escondiendo?

Ning Yu probablemente no era muy buen mentiroso, y esquivó la mirada de A-Chong: —… Nada. Mira, ya lo armé, bastante rápido, ¿no?

Al terminar de hablar, iba a retirar el cubo de su mano, pero A-Chong se le adelantó, tomó el cubo y miro la cara que Ning Yu había mantenido oculta bajo su palma.

Esa cara era blanca. Pero lo extraño era que Ning Yu había escrito en esa cara. Nueve pequeños cuadrados, y en cada pequeño cuadro había escrito un número.

A-Chong, frunciendo el ceño, los leyó de izquierda a derecha, fila por fila: —0, 6, 2, 7, 0, 2, 1, 6, 6…

Cada vez que terminaba de leer un número, el rostro de Ning Yu se ponía más pálido.

Al terminar de leer, A-Chong alzó la vista para observar la mirada esquiva de Ning Yu, —… ¿Para qué escribiste mi número de teléfono?

Lo frotó con el dedo, y descubrió que no podía borrar esos números, como si estuvieran grabados a fuego, tampoco sabía con qué bolígrafo los había escrito.

Esta vez, no solo las orejas de Ning Yu, sino que su rostro también se enrojeció casi por completo. Vaciló un momento, antes de decir: —… Para nada. Cuando dormías, yo estaba aburrido y usé un marcador permanente para escribirlo. La cara blanca estaba demasiado limpia, yo estaba aburrido, y simplemente lo escribí.

Al ver la expresión en el rostro de Ning Yu, el corazón de A-Chong hizo un «¡clic!», y esa extraña sensación se hacía cada vez más fuerte.

Probablemente era una ilusión, no debería ser para tanto… ¿no llegaría a ser tan inocente, verdad?

Pero si hubiera una tercera persona allí, esa persona quizás podría haberle gritado a A-Chong: Ning Yu está cargando la barra de progreso para enamorarse de ti, el valor actual ha alcanzado el 66%.

—… Qué lástima que el cubo solo tiene 9 cuadritos, y mi número tiene diez dígitos—. A-Chong revolvió el cubo al azar y se lo devolvió a Ning Yu, —Falta un número.

—No falta —dijo Ning Yu, —El último número es 9, cada cara tiene 9 cuadritos, cuando veo esta cara, sé que el último número es 9. Y además, mi memoria es muy buena, especialmente con los números, no importa cuántas veces revuelva este cubo, podré recordar tu número.

—Ning Yu—. A-Chong lo llamó de repente.

—¿Sí?

—Regresarás a tu país en tres días, yo resido aquí en Bangkok—. El tono de A-Chong era un poco grave, —Viniste aquí a divertirte, así que debes buscar diversión donde la haya, lo que sea divertido, hazlo, no te aferres demasiado, ni tomes demasiado en serio lo que encuentres. —No sabía que era… tu primera vez, pero ya lo entenderás, este asunto es bastante común. Eres joven, por eso te digo estas cosas.

Después de decir esto, A-Chong comenzó a arrepentirse. Primero, se arrepintió de acostarse con un virgen, cuándo las consecuencias eran tan pegajosas y molestas. Segundo, se arrepintió… de que podría haber sido un poco demasiado directo, Ning Yu parecía un poco aturdido, y no estaba seguro si estaba afligido. Pero parecía un chico bastante sincero, y tampoco sabía si lo entendería.

Ning Yu hizo una pausa un rato, antes de guardar el cubo de Rubik.

Parecía no darle demasiada importancia, y le dijo a A-Chong: —Estoy muy consciente de ello. Lo sé, durante los próximos tres días me gustarás seriamente y después te olvidaré.

Su voz sonaba un poco tensa, como si se lo estuviera diciendo a sí mismo.

A-Chong, al oírlo, se rió y respondió: —Así es, eres una persona inteligente.

¿Persona inteligente?

¿Las personas inteligentes no hacen tonterías? Era difícil de decir.

Apenas A-Chong terminó de decir esa frase, Ning Yu arrojó el cubo de Rubik al basurero.

En ese momento, Ning Yu también, lleno de confianza, creyó que realmente podría… “olvidarlo”.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x