Capítulo 139 | Una Espada que Estremece Cien Ríos

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

—¡Qué maravilla! ¡Así que todos seguimos vivos! —Annu dejó escapar un suspiro de alivio. En las cuencas de su calavera se agruparon dos temblorosos fuegos fatuos, surgiendo como lágrimas—. Claramente, todo sucedió en un instante, pero siento que han pasado años. Hermano Jiang, hermano Luo, bajen rápido.

Jiang Zhuo dijo: —Hermano Luo, ya lo escuchaste, bájame rápido.

La voz de Luo Xu seguía sonando ahogada, y sus brazos no mostraban la más mínima intención de aflojarse: —Las marcas malditas no se han desvanecido por completo, ni aunque le supliques al cielo te responderá.

—El cielo no me pertenece y yo nunca lo llamo. —Jiang Zhuo relajó los dedos y dejó ir el cabello negro de Luo Xu. Su voz era suave y traviesa, asegurándose de que solo ellos dos pudieran escuchar—. En este mundo, solo tú me perteneces, así que yo…

Hizo una pausa ahí. Susurros inconclusos se transformaron en un suave látigo que se abrió paso sin esfuerzo hasta el pecho de Luo Xu, para luego enredarse alrededor de su corazón y atarlo con fuerza.

Así que yo…

Solo, te llamaré, a ti.

Aquellas pupilas ambarinas, sin parpadear siquiera, se llenaron de la imagen de Luo Xu. Sus dedos se habían aflojado, pero las cadenas que los unían en ambos extremos se tensaron. Sus almas prometidas, sus corazones conectados; en esta vida no habría arrepentimientos. A partir de ahora, estarían frente a frente, corazón con corazón, sin poder escapar jamás del control del otro.

—De haberlo sabido, te habría enviado a la Montaña Xikui. —Luo Xu liberó una mano y arrancó la red de la Maldición de los Grilletes de Sangre como si estuviera rasgando papel—. Los discípulos de la Secta Posuo sí que saben cómo ser malos.

Los dos aterrizaron en el suelo y Jiang Zhuo le preguntó a Annu: —Ya todos volvimos a la normalidad, ¿por qué sigues temblando?

Annu levantó el hueso de una pierna, que estaba hecho añicos, para mostrárselos: —Esta pierna se me destrozó del susto, y también se me rompieron un par de costillas. Es natural que me tambalee al caminar. No se preocupen por mí, en un rato volverán a crecer.

La Maestra Lian Xin no se detuvo a mirarlos con atención y corrió directamente hacia el estanque: —Miren, la espada Tigre de Montaña está temblando violentamente. Debe haber sentido que la vitalidad de Li Xiangling está severamente dañada de nuevo.

Dentro del estanque, Li Xiangling y Tian Nanxing estaban sentadas frente a frente con los ojos cerrados, ambas con una espada apoyada sobre sus rodillas. Tigre de Montaña era indomable y arrogante; ya había revelado parte de su filo, mostrando claras señales de que estaba a punto de desenvainarse por completo.

Annu advirtió: —¡Esto no pinta bien, el rostro de la hermana menor se ve terrible!

La Maestra Lian Xin explicó: —La hermana menor ya inyectó su conciencia divina en la espada para ayudar a Li Xiangling a suprimirla. Ahora, cuanto más feroz se vuelva la Tigre de Montaña, más peligro correrá ella.

Annu preguntó: —¿No se puede detener? Afuera todavía nos rodean los perros del Departamento Tianming, y no sabemos en qué momento van a irrumpir.

—Con un arma ordinaria tal vez se podría, pero no con Tigre de Montaña —Jiang Zhuo hizo girar su abanico plegable en la mano y apuntó directamente a la espada Tigre de Montaña—. Esta espada acompañó a Li Jingdao en el pasado; en Tianhai ni siquiera le temía a los dioses. Más tarde, Li Jingdao mató por error al gran pez y le pidió a… ejem al Monarca de la familia Ming que le otorgara la Bendición del Dios de la Luna. Esto no solo le permitió matar a deidades, sino también comandar los truenos del cielo. Por eso, la inscripción grabada en la espada no es en absoluto una exageración; entre todas las armas afiladas del mundo, solo ella es digna de ser llamada ‘La Número Uno Bajo el Cielo’.

Annu preguntó ansioso: —Una vez escuché al Sumo Sacerdote decir que no era difícil conseguir una Bendición de un dios, ¡entonces por qué esta es tan feroz!

—Porque la Bendición que lleva no es una Bendición ordinaria —La mirada de Luo Xu pasó por encima de la espada Tigre de Montaña. La espada pareció calmarse por un momento, pero pronto volvió a su estado anterior—, sino la Bendición original que se consagraba en el Palacio Divino de Peidu.

En el pasado, cuando Cui Ruiquan entró a la capital, se atrevió a atacar al Monarca dentro del palacio precisamente porque sabía que la Bendición del Dios de la Luna consagrada allí era falsa; la verdadera había sido entregada a Li Jingdao por Ming Han hacía mucho tiempo. Más tarde, cuando las Tres Montañas irrumpieron en la capital y se enfrentaron al Monarca en el Salón para Ver Espíritus, la conversación entre ellos también confirmó este hecho.

Después de convertirse en Taiqing, Luo Xu escuchó que en la Provincia Central había una secta llamada Secta Leigu, cuyo líder no solo portaba la espada Tigre de Montaña, sino que también era un devoto creyente de Huimang. A partir de esto, dedujo que este líder era el ‘Guardián de la Puerta’ que había conocido en dos ocasiones.

El Guardián de la Puerta se llamaba Li Sanshan, y era originalmente el hijo de la nodriza del Monarca. Después de que su madre fue asesinada, el Monarca lo escondió dentro del palacio y lo alimentó con las raciones que sobraban del Primer Ministro Hua. Bajo la guía del Monarca, Li Sanshan abrió sus sentidos espirituales y aprendió algunos encantamientos para controlar el trueno. Al crecer, fue enviado fuera del palacio. Agradecido por la bondad del Monarca, no se alejó demasiado de Peidu y se unió a una pequeña secta cercana.

Aunque se le llamaba pequeña secta, en realidad no había ningún discípulo allí, solo un anciano ciego y cojo. El anciano se sentaba a pedir limosna en la entrada del callejón durante el día, y por la noche le enseñaba esgrima a Li Sanshan. Aunque estaba ciego, sus oídos eran extremadamente agudos. Como Li Sanshan tenía poca aptitud para el aprendizaje, al más mínimo error, el anciano lo regañaba y golpeaba severamente.

A veces, después de beber, el anciano se llamaba a sí mismo Li Jingdao, afirmando que en sus primeros años había vagado por las Seis Provincias sin encontrar rival, y que en toda su vida solo había sido derrotado tres veces. Una vez fue al pie de la Montaña Beilu, donde perdió ante Jiang Sigu, la entonces líder de la Secta Posuo. La otra vez fue en el infinito Mar Celestial, donde perdió ante la entonces Consorte Imperial de Tianhai. Debido a que ambas derrotas fueron a manos de mujeres, desde entonces, siempre que viajaba por las Seis Provincias, procuraba evitarlas.

—Todos se ríen de mí por tenerle miedo a las mujeres, pero no saben que en el pasado yo las despreciaba. El camino de la cultivación divina es extremadamente peligroso. Para abrir sus sentidos espirituales, todas ellas imitaban el ejemplo de la Emperatriz Ming Yao y entrenaban sus manos, antes suaves y hermosas, hasta volverlas ásperas y callosas. Solo míralas, todas esas mujeres allá afuera tienen un comportamiento libertino y descarado; es lo que más detesto. Tienes que entender que una mujer debe comportarse como una mujer. Incluso si no pueden ser esposas virtuosas, cuidar de la casa, lavar la ropa y cocinar, al menos deberían arreglarse, ser hermosas, dóciles y obedientes, ¿no crees?

—Pero, ¡ay! ¡Los demás tenían razón! ¡Ahora verdaderamente les tengo miedo a las mujeres! Desde que esa Montaña Beilu apareció en el mundo, ha estado llena de mujeres. Si una sola tuviera una voluntad de hierro, estaría bien, pero ¡resulta que todas ellas son iguales! ¡Cuando persiguen su camino, no les importa arriesgar su vida, y en cuanto desenvainan su espada, es a vida o muerte! Fui derrotado por Jiang Sigu una vez, y no lo acepté; fui derrotado por segunda vez, y seguí sin aceptarlo. ¿Sabes cuántas veces me batí a duelo con ella? ¡Treinta y seis veces en total! Si se hubiera burlado de mí o me hubiera insultado un par de veces, al menos podría haber sentido algo de resentimiento, pero ella no se burló de mí; es más, incluso estaba dispuesta a explicarme mis fallos con la espada. Fui inferior a ella tanto en el camino de la espada como en carácter. ¡Perdí total y absolutamente convencido!

—En cuanto a esa Consorte Imperial de Tianhai, originalmente no era nadie importante, solo una simple chica pescadora que ayudaba a las tropas de Tianhai. Dime tú, ¿qué habilidad podría tener una pescadora, aparte de haberse casado con el General del Mar Celestial? Su deber era quedarse en casa sirviendo a su esposo y criando a sus hijos. Pero, ¿quién iba a decirlo?, las cosas salieron mal cuando me emborraché en Tianhai; confiando ciegamente en mis habilidades, causé una masacre e hice que ese gran pez espiritual sufriera una calamidad injusta, matando a tres vidas de un solo golpe. Si no hubiera sido porque la Consorte Imperial usó las Semillas Yin-Yang para suprimir mi cultivo y me abofeteó siete u ocho veces hasta que recuperé la razón, me temo que habría cometido un error aún más atroz e imperdonable.

Li Jingdao siempre se había sentido profundamente arrepentido por haber matado al gran pez por error, y siempre lo mencionaba después de beber. Sin embargo, lo extraño era que siempre mantenía la boca cerrada sobre su tercera derrota, y nunca hablaba de ella.

Pasaron varios años así; el cultivo de Li Sanshan mejoró un poco, pero Li Jingdao enfermó gravemente. Antes de morir, el anciano le entregó la espada Tigre de Montaña a Li Sanshan y le dio un único consejo: —En esta vida, si te encuentras con alguien de apellido Ming, por favor, nunca desenvaines tu espada.

Li Sanshan entendió la intención y asumió que su maestro, al igual que él, había recibido la bondad y el favor de la familia Ming. Después de enterrar a su maestro, sintió que ya no tenía un lugar al que pertenecer en el mundo, por lo que regresó a Peidu y se convirtió en el Guardián de la Puerta del Monarca.

Unos años más tarde, las Tres Montañas irrumpieron en la capital y Luo Xu secuestró al Monarca. Li Sanshan se quedó solo custodiando Peidu y libró varias batallas contra las sectas. Al final, no pudo vencer a Wenle, el Dios del Incienso invocado por la Secta Shaman, y fue capturado y encarcelado. Poco tiempo después, cuando el Mar Celestial se desbordó, se unió a las sectas para suprimir el mar, haciendo que la Secta Leigu reapareciera en el mundo de la cultivación.

—Cuando Shiyijun se convirtió en líder de la secta, se encontró con él varias veces en la Grieta Celestial. Durante una misión de ayuda a los refugiados, Shiyijun sacó de entre la multitud a una niña abandonada que nadie quería. En ese entonces, ella misma era apenas una adolescente; teniendo que encargarse de los asuntos de la secta y cuidar de sus hermanos menores, verdaderamente no tenía la energía para criar a una bebé más, así que se la confió a Li Sanshan. —La mirada de Luo Xu se movió levemente, posándose en el rostro de una de las personas en el estanque—. Le puso el nombre ‘Xiangling’, con la esperanza de que, en el futuro, no solo su poder fuera tan imponente como los fenómenos celestiales, sino que también fuera capaz de dar órdenes en las cuatro direcciones. Más tarde, todos se enteraron; esta persona no solo sacudió el mundo con su propia reputación, sino que también convirtió a la Secta Leigu en la verdadera…

—Espada que Estremece Cien Ríos, La Número Uno Bajo el Cielo.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x