Capítulo 15

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¿¡Qué?! ¿Una novela del emperador?

︶︶︶︶︶

Lin Ling: QAQ

Aunque no lo entendía, la intuición del hongo le decía que si no respondía bien a esa pregunta, probablemente acabaría convertido en sopa de hongos.

Miró a la persona que tenía delante con ojos suplicantes y como no sabía mentir intentó salir del paso haciéndose el inocente sin éxito, después de darle muchas vueltas no le quedó más que decir la verdad: “¿Comer, beber y dormir todo el día…?”

“¿Y qué más?”

“¿Más?” Lin Ling creyó que Shi Changyuan no estaba satisfecho con su respuesta, así que rebuscó en su memoria el contenido de la novela y trató de encontrar otras tentaciones que sufriera el erudito.

El cerebro recién estrenado del hongo trabajó a toda velocidad e intentó resumir: “Mmm, ¿y mirar a las bellezas?”

Justo cuando Shi Changyuan aflojaba, oyó ese comentario, su semblante se ensombreció al instante y con un tono gélido dijo: “Oh, ¿así que un hongo también sabe mirar a las bellezas?”

Lin Ling se asustó de un sobresalto, se incorporó de inmediato, miró a Shi Changyuan con aturdimiento y por reflejo quiso negarlo: “Yo no…”

Lin Ling no había terminado de hablar cuando Shi Changyuan le pellizcó los labios y con una sonrisa, le cortó la palabra.

“Mejor dime, a los ojos del hongo, qué clase de persona cuenta como una belleza”.

Lin Ling miró a Shi Changyuan y como si la pregunta le interesara mucho, los ojos le brillaron de inmediato. Sin importarle que todavía le estuvieran pellizcando los labios suavemente, respondió en voz alta: “Tú…”

Al abrir y cerrar los labios, los dedos que los sujetaban se deslizaron entre los dientes de Lin Ling. El hongo los atrapó y los mordisqueó suavemente, sin pensar.

Shi Changyuan enarcó una ceja, sin saberse si era por un “incidente de hongo mordedor” o por la respuesta de Lin Ling.

Lin Ling reaccionó en un instante y de inmediato se echó hacia atrás, alejándose de los dedos de Shi Changyuan.

“Te has corrompido”.

Viendo la reacción de Lin Ling, Shi Changyuan pareció esbozar una sonrisa ambigua. Extendió la mano para seguirle y le sujetó la barbilla con una mano, sin saber a cuál de los dos incidentes se refería, o quizá a ambos.

Sus dedos le abrieron suavemente la boca a Lin Ling y observó aquella hilera de dientes blancos, perfectamente alineados, sin el menor atisbo de colmillos afilados.

Igual que su dueño, de aspecto completamente inofensivo.

“Lo siento, no fue mi intención morderte”. Lin Ling miró a Shi Changyuan que permanecía en silencio e intentó explicarse: “Además, no use fuerza, la próxima vez no lo haré…”

Antes de que Lin Ling terminara de hablar, Shi Changyuan bajó la mano, con la mirada baja y una sonrisa dijo: “No estoy enfadado”.

El hongo no acababa de entender cómo las emociones humanas cambiaban tan rápido, algo muy raro, nada que ver con la estabilidad emocional de un hongo.

Volvió a mirar de reojo la expresión de Shi Changyuan y preguntó tanteando: “¿Ya se te ha pasado el mal humor?”

Shi Changyuan asintió.

A Lin Ling le brillaron los ojos, tiró un poco de la manga de Shi Changyuan y con una voz lastimera y agraviada, dijo: “Entonces… entonces, ¿podrías contarme el final de la historia?”

Shi Changyuan le lanzó una mirada a Lin Ling, accedió al deseo del hongo, agarró el libro, lo hojeó hasta el final y resumió: “El erudito aprueba el examen imperial y se convierte en el primer erudito”.

Lin Ling se quedó desconcertado al oírlo y murmuró: “No ese final”.

“Esta historia trata de un amor entre humano y espíritu”. Extendió las manos gesticulando. “Lo que quiero saber es si al final terminan juntos…”

Shi Changyuan miró al hongo con cierta sorpresa: “¿Incluso has entendido que es un amor entre humano y espíritu?”

“¡Pues claro que lo sé!”

Como Shi Changyuan de repente había mencionado un terreno en el que el hongo se desenvolvía bien, Lin Ling se levantó de golpe, irguió el pecho con orgullo y dijo: “No solo conozco el amor entre humanos y espíritus, también conozco el amor entre humanos, entre espíritus, entre humanos e inmortales, entre humanos y fantasmas…”

Cada uno de los géneros que mencionó Lin Ling proclamaba lo amplia que era su reciente experiencia como lector.

Shi Changyuan miró a Lin Ling y siguiéndole la corriente, dijo: “Oh, ¿tan impresionante?”

Lin Ling se enorgulleció aún más: “¡Pues claro! No soy tonto”.

Después de decirlo, Lin Ling miró a Shi Changyuan y añadió: “A partir de ahora no se te ocurra volver a decirme que no soy inteligente”.

“De acuerdo, hongo inteligente”. Shi Changyuan sonrió al oírlo y de inmediato volvió a tantearlo. “Entonces, ¿qué opina el hongo inteligente sobre el amor entre humanos y espíritus?”

“¿Qué opino?” Lin Ling se puso a pensar con todas sus fuerzas; aquella pregunta parecía un poco complicada para un hongo.

“Me parece que todos son muy enredados, les gusta alguien, pero no lo admiten, hay malentendidos y no los aclaran, además siempre hay alguien metiéndose donde no le llaman. No me gustan esas cosas”.

Shi Changyuan asintió y siguió preguntando: “Y si no hubiera malentendidos, ni falta de reconocimiento, ni nadie que se metiera donde no le llaman, ¿entonces qué haría Lin Ling?”

Lin Ling, que ya se conocía los patrones de las novelas en lengua vulgar, se lo pensó: “Entonces no habría nada que contar en la historia, ¿no?”

“¿Cómo qué no?” Shi Changyuan lo fue guiando con paciencia. “Las historias se dividen en las que tienen altibajos y las que fluyen suaves y constantes”.

“¿Y si entre los protagonistas no hubiera malentendidos ni separaciones, sino que simplemente compartieran cosas como una feria del templo, la ceremonia de la luna, una cacería invernal, juegos sobre el hielo… ese tipo de trama cotidiana?”

Shi Changyuan miró a Lin Ling a los ojos y preguntó en voz baja: “Algo así, ¿le gustaría a Lin Ling?”

Lin Ling, al oír todo aquello, se animó al momento y preguntó entusiasmado: “¿Existen novelas de ese tipo?”

Shi Changyuan no le respondió, solo volvió a preguntar: “¿Te gustarían?”

Lin Ling asintió con energía: “¡Sí!”

Shi Changyuan obtuvo la respuesta que deseaba, bajó la mirada y sonrió: “Bien, tú lo has dicho”.

Lin Ling parpadeó varias veces; en un principio pensó que Shi Changyuan le traería algún libro de ese estilo al cabo de unos días, pero el tiempo pasaba sin novedades y tras unos cuantos días Lin Ling se olvidó del asunto por completo.

El hongo disfrutó de una temporada de comer, beber y dormir. Cierto día, cuando se disponía a ir al estudio imperial a esperar a que Shi Changyuan terminara la corte, Shi Liuwan lo interceptó de repente con el pretexto de que ella estaba a punto de regresar a la frontera norte y quería que alguien la acompañara a pasear por la capital por última vez.

Lin Ling dudó un momento, le dejó una nota a Shi Changyuan y salió del palacio a disfrutar.

“Lin Ling no sale mucho de palacio, ¿verdad?”, preguntó Shi Liuwan con una sonrisa.

Lin Ling asintió y respondió con franqueza: “Salí una vez”.

“¿Solo?”

Lin Ling vaciló un instante y no delató a Shi Changyuan, pero cómo iba a ocultárselo a una vieja zorro como Shi Liuwan.

“No importa, esta vez te llevaré a divertirte con algo diferente”. Dicho esto, Shi Liuwan se llevó al pequeño hongo, que no conocía mundo, directo a las calles más bulliciosas de la capital.

Lin Ling solo conocía la feria del templo de la vez anterior; aún no había visto cómo era en realidad la zona más animada de la capital en un día normal.

Los pregones, los regateos y los chismorreos de las casas de té a pie de calle eran toda una novedad para un hongo criado en la profundidad del palacio.

“¡Ven, por aquí!”

Antes de que Lin Ling reaccionara, Shi Liuwan lo empujó al interior de un lugar que parecía una casa de té y mientras andaban, añadió: “En principio pensaba llevarte a la Torre Yunzui, pero luego me temí que el emperador me buscara problemas, aunque este sitio también es un buen lugar”.

A Lin Ling le llegó un aroma perfumado que nunca antes había olido en cuanto entró; no era desagradable, pero comparado con el que llevaba Shi Changyuan encima, era muy inferior.

PAF.

Lin Ling oyó el chasquido de un abanico al abrirse y cerrarse, seguido del narrador en el centro del salón principal empezar a hablar con lentitud, entrando en un pasaje fascinante de la historia.

Lin Ling se animó al instante y quiso escuchar el nombre del protagonista para intentar averiguar de qué novela se trataba, pero lo único que logró distinguir fueron unas cuantas pronunciaciones sumamente familiares.

¿Sería una novela que ya había leído?

Justo cuando Lin Ling se debatía en la duda, oyó a Shi Liuwan soltar un bufido y comentar: “¡Anda! ¿Tan grande se ha vuelto la osadía de la gente de la capital? Hasta se atreven a escribir novelas sobre el emperador”.

¡¿Shi Changyuan también tiene novelas?!

El hongo abrió los ojos como platos; la puerta de un nuevo mundo se entreabrió lentamente.

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