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Qi Yueran llevaba ya medio año en la empresa. El señor Qi le había asignado primero una filial para que ganara experiencia antes de asumir por completo el negocio familiar. Durante ese tiempo, había dirigido varias colaboraciones sin cometer ningún error, cerrándolas con éxito. Sin embargo, esto no significaba que su trayectoria en la empresa hubiera sido “sin dificultades” en todos los aspectos.
El joven maestro de la familia Qi, que acababa de completar sus estudios y entró en la empresa directamente como vicepresidente, ¿cuántos veteranos y nuevos empleados se sintieron resentidos? Todos tenían una autoestima más alta que el cielo, creyendo que su propio trabajo era el mejor y que los demás no podían comparárseles. Así, incluso si Qi Yueran era competente, inconscientemente lo categorizaban como un niño consentido, un heredero rico que dependía de conexiones familiares.
Han Gaoping, siguiendo las instrucciones de He Jian, llamó directamente a Qi Yueran. Coincidentemente, el teléfono sonó mientras Qi Yueran estaba en una reunión, donde dos facciones con diferentes posturas debatían acaloradamente sin llegar a un consenso.
Qi Yueran no llevaba su móvil a la sala de reuniones; lo dejaba con su asistente, quien se encargaba de informarle si surgía algo urgente. Sin embargo, cuando el asistente contestó la llamada y escuchó que era del tercer joven maestro de la familia He, se quedó paralizado al instante.
La visita de He Jian a Quanlin no era ningún secreto: los círculos comerciales comentaban el tema con entusiasmo, devanándose los sesos para idear cómo congraciarse con él. Pero quién hubiera imaginado que el tercer joven maestro de la familia He sería el primero en llamar.
El asistente no se atrevió a ofenderlo, tomó el celular y llamó a la puerta antes de entrar a la sala de conferencias. Se acercó a Qi Yueran y le dijo: —Vicepresidente, llamada del asistente del señor He Jian. Mire…
Aunque el asistente no habló muy alto, la gente a su alrededor aún podía oírlo. Qi Yueran estaba tan sorprendido que arqueó las cejas. Nunca antes había tenido contacto con la familia He. No tenía idea de por qué He Jian lo había llamado de repente. Pero sabía que era una buena oportunidad.
Qi Yueran tomó su teléfono móvil y le dijo algo al presidente que estaba a su lado, luego salió a contestar el teléfono.
Han Gaoping solo transmitió el significado de He Jian, diciendo que He Jian quería comer con él si no era un inconveniente y, de paso, hablaría sobre cooperación.
Qi Yueran se sorprendió aún más y frunció el ceño. Este tercer joven maestro de la familia He lo buscaba para hablar de colaboración. Han Gaoping, al otro lado del teléfono, dijo: —El tercer joven maestro hablará personalmente con usted sobre los asuntos específicos de cooperación. Si puede, por favor, agende una cita ahora para informarle al tercer joven maestro.
He Jian no llamó a Qi Yueran en persona. Simplemente se sentó en el sofá de la villa y revisó los documentos de la compañía principal de la familia Qi y varias subsidiarias. Daba vueltas de un lado a otro, no tan tranquilo como de costumbre, sino un poco impaciente. Alguien con ojo perspicaz se daría cuenta de que no estaba pensando en los documentos.
Fue complicado para uno enfrentarse a quien había sido hace más de diez años. He Jian lo había esperado con ansias durante mucho tiempo. Podía protegerse de inmediato, corregir los errores que no debieron haber ocurrido antes y evitar un final miserable. Sin embargo, se sentía desprevenido y no sabía qué actitud y expresión debía adoptar para mirar a su joven yo. Sentía demasiado arrepentimiento y exasperación por su yo del pasado.
—El señor Qi lo invitó a pasar a la casa de la familia Qi pasado mañana para que puedan hablar sobre la cooperación durante la cena —respondió raudo Han Gaoping.
He Jian asintió y dejó que Han Gaoping se fuera.
El asunto de que el tercer joven maestro de la familia He tomó la iniciativa de contactar a Qi Yueran, el gongzi más joven de la familia Qi, se difundió rápidamente a su llegada a la ciudad de Quanlin. No había ningún secreto en el círculo social y la noticia se difundió en un solo día.
Debido a la mala reputación de He Jian, la primera reacción de la mayoría fue que el tercer joven maestro de la familia He probablemente estaba interesado en Qi Yueran y quería cortejarlo. De lo contrario, ¿cómo podrían las familias He y Qi, que no tenían ningún parentesco, unirse de repente?
Yueran también lo encontraba extraño. Aunque su familia tenía una empresa y se movía en los círculos comerciales, era imposible compararla con una familia influyente como la de He Jian, que podía obtener cualquier cosa con solo chasquear los dedos. Él aún conservaba esa conciencia sobre sus limitaciones.
Siendo de naturaleza cautelosa, era inevitable que sus pensamientos se desviaran hacia especulaciones. Entre más reflexionaba, más se equivocaba en sus suposiciones, y comenzaba a albergar cierta desconfianza hacia He Jian en su interior.
El señor de la familia Qi se emocionó tanto al enterarse de la noticia que pidió que limpiaran la villa a fondo para prepararla para la reunión con He Jian. Si lograban una buena cooperación con la familia He, nadie podría igualar la posición de la familia Qi en la ciudad de Quanlin.
Qi Yuexin estaba dibujando en el estudio. Cuando oyó que alguien abría la puerta, supo que era Qi Yueran. Giró la cabeza y miró a la otra persona mientras decía: —Hoy regresaste muy temprano.
Qi Yueran extendió la cabeza para observar el dibujo. Era un sketch de los árboles fuera de la ventana. —Ge, el tercer joven maestro de la familia He vendrá más tarde. ¿Quieres ir a verlo? —dijo.
(N/T: “Ge” de gege – hermano mayor)
—¿Por qué iría a verlo? —preguntó Qi Yuexin. —No sé cómo hablar de negocios. Nuestra empresa dependerá de ti en el futuro. ¿No seré una molestia si voy?— Tras una pausa, añadió: —¿Qué dijo padre?
—Padre pidió que también fueras. Dijo que es una falta de respeto que falte alguien, —dijo Qi Yueran.
—Entonces iré—, asintió Qi Yuexin, convencido de que su padre tenía razón. En cuanto levantó la vista, vio varias camionetas negras entrando por la puerta. Miró hacia atrás y preguntó:
—¿Son los invitados?
Qi Yueran estaba parado atrás. Al oír que decían que habían llegado, se apresuró a avanzar para mirar. El estudio estaba en el segundo piso, no tan alto como para obstruir la vista, sino que ofrecía una perspectiva perfecta. Justo en ese momento, cinco camionetas negras se detuvieron, aparentemente con una imponente presencia.
He Jian conocía las dificultades que él mismo había enfrentado al ingresar a la empresa en el pasado, por lo que intencionalmente quiso brindarle a Qi Yueran algo de respaldo y prestigio. La escena no podía parecer mediocre; idealmente, debía ser lo suficientemente impactante como para que los círculos empresariales murmuraran con asombro. Había traído deliberadamente más de diez guardaespaldas y una flota de vehículos comerciales negros, atrayendo miradas a lo largo de todo el trayecto.
En cuanto los autos se detuvieron, los guardaespaldas descendieron primero y luego abrieron la puerta para que He Jian saliera. Solo entonces él emergió.
He Jian llevaba un traje muy formal, que parecía caro y le quedaba bien. Con una figura recta y un temperamento tranquilo, su atractivo era realmente excepcional.
Qi Yueran vio que He Jian había venido antes de la hora acordada. Tras hablar con Qi Yuexin, bajó corriendo las escaleras. El señor Qi también se sorprendió. No esperaba que el tercer joven maestro de la familia He llegara antes de tiempo, lo que demostraba claramente que les daba mucha importancia. Por lo tanto, invitó a algunas personas a salir de la villa para recibir al invitado.
He Jian, rodeado de sus guardaespaldas, divisó a lo lejos a varias personas saliendo de la villa. Todas le eran muy familiares: eran sus seres más cercanos en el pasado. Sintió un remolino de emociones en su pecho, mientras algunos recuerdos fluían incessantemente por su mente, unos felices, otros desalentadores, pero finalmente se estancaron en la escena de la quiebra de su empresa y su partida solitaria de Quanlin…
He Jian sintió que su corazón se había revuelto y que solo quedaba una sensación gélida y gris, aunque su expresión no mostró cambio alguno. Haber experimentado los altibajos extremos de la vida, incluso la muerte misma, hacía que conmoverse fuera ahora una hazaña difícil para él.
Su mirada se posó brevemente sobre sus “seres queridos” antes de fijarse definitivamente en Qi Yueran, quien estaba al lado del anciano señor. Podría decirse que lo observó con intensidad casi obsesiva. He Jian escrutó meticulosamente a Qi Yueran ante él, sin pasar por alto ningún detalle, comparando cada uno con los recuerdos de su juventud, como si buscara desesperadamente encontrar alguna discrepancia que verificara si aquella persona era realmente la versión más joven de sí mismo.
He Jian conocía a esa persona demasiado bien: su estatura, sus facciones, incluso su peinado y su vestimenta le resultaban profundamente familiares. El reloj que Qi Yueran llevaba en su muñeca izquierda era exactamente el mismo que él más había apreciado en su juventud y lo recordaba con total claridad.
Aunque cada detalle le era íntimamente conocido, no podía evitar una sensación de extrañeza. Ver su reflejo en un espejo era radicalmente distinto a enfrentarse a una versión viviente y palpable de sí mismo. La disparidad era tan vasta que le producía una mezcla de novedad y emoción.
Qi Yueran se sentía incómodo bajo esa mirada persistente. La intensidad cruda de aquellos ojos lo llevó a fruncir el ceño instintivamente. Por supuesto, ignoraba por completo lo que pasaba por la mente de He Jian, pero sumado a la pésima reputación de He Jian por su promiscuidad y libertinaje, cualquiera habría malinterpretado la situación.
Incluso el anciano señor Qi, que estaba a su lado, malinterpretó la situación. Pensó que el tercer joven maestro de la familia He había venido desde tan lejos para hacer negocios precisamente porque estaba interesado en su hijo menor. Esta idea lo tranquilizó: originalmente había estado preocupado sobre cómo congraciarse con la familia He, pero ahora que He Jian parecía embelesado con su hijo, si el matrimonio arreglado entre ambas familias se concretaba, la familia Qi ascendería socialmente como un pez carpa saltando sobre la puerta del dragón.
He Jian no pasó por alto ninguna expresión en el rostro de Qi Yueran. Al ver el ceño fruncido del otro, retiró la mirada, consciente de que había actuado con demasiada impaciencia, emocionándose como un muchacho inmaduro, al borde del ridículo.
Dirigiéndose a Qi Yueran con una sonrisa de disculpa, dijo: —Lamento molestar hoy. Espero que no les importe.
Las palabras de He Jian fueron corteses y medidas, transmitiendo una sensación de seriedad y confiabilidad que hacía inevitable exclamar: como era de esperar de un joven maestro de una familia influyente, su educación y modales eran extraordinarios.
El anciano señor Qi se apresuró a responder:
—El tercer joven maestro es demasiado cortés. La descortesía ha sido nuestra por no haberlo invitado antes—. Señalando a Qi Yueran, añadió: —Este es mi hijo menor, Qi Yueran. Seguro que el tercer joven maestro ya lo sabe. Pasemos adentro, sentémonos a hablar con calma mientras cenamos y brindamos.
—El señor Qi es demasiado educado como para considerarme un extraño, —dijo He Jian riendo, y entró en la villa junto con el anciano señor.
Al cruzar el umbral, se oyó un —clic, clic—. He Jian alzó la vista y vio a Qi Yuexin bajando las escaleras con dificultad apoyado en un bastón. De repente, su corazón se estremeció; no sabía en qué pensó, pero sus viejos resentimientos se suavizaron ligeramente.
Al verlos, Qi Yuexin sonrió gentilmente y dijo: —El señor He ha venido. Disculpe por no haber salido a recibirlo debido a mis piernas.
He Jian no respondió, solo asintió para indicar que no le importaba. En cambio, Qi Yueran corrió hacia su hermano y lo sostuvo suavemente mientras murmuraba:
—Ge, ten cuidado.
Al ver el movimiento cauteloso de Qi Yueran, He Jian sintió que volvía más de diez años atrás, como si nada hubiera cambiado en lo más mínimo. Si no fuera por la aparición de ese joven de la familia Wu, quizás todo habría seguido su curso normal. O tal vez, como alguna vez había anhelado, Qi Yuexin podría haber correspondido sus sentimientos…1
sentimientos en que aspecto???
Exacto; no que son hermanos? o.Ó