Historia principal
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Hacía mucho tiempo que Yunhang no lo veía así. En su memoria, solo la primera vez, cuando el equipo de seguridad le azotó con el látigo, había puesto esa expresión.
Yunhang intuyó la respuesta.
Volvió a sentarse, sin importarle que su muñeca, aún sujeta, comenzara a dolerle “¿Ella… te hizo daño antes?”.
Cang Yue no despegaba la vista de la pantalla. Parecía tener cada poro de la piel en alerta.
Yunhang frunció el ceño.
Solo por conocer la trama original sabía que Cang Yue era, en el fondo, alguien capaz de aguantar mucho. Después de sufrir tantas torturas, aún albergaba algo de bondad hacia los humanos, hasta que el personaje original se convirtió en la gota que colmó el vaso.
No es que Cang Yue no sintiera dolor, sino que enterraba esas emociones, anhelando obtener, de los demás, aunque fuera una pizca de esperanza.
¿Qué había hecho esa mujer para ponerlo en un estado de alerta total?
A Yunhang se le encogió el corazón. El sufrimiento que Cang Yue había soportado era algo que él no podía comprender del todo.
Lo abrazó, pegando su cuello al de Cang Yue y suavizó la voz “No tengas miedo. Yo estoy aquí. Ella no se atreverá a hacerte nada”.
Luego, extendió la mano para acariciar las branquias auriculares de Cang Yue, deseando brindarle consuelo “¿Me lo contarías?”.
Cang Yue, como era previsible, comenzó a relajarse. Lo miró, sus pupilas volviendo lentamente a su color negro. Las comisuras de sus labios se deprimieron, su rostro era una mueca de tristeza.
“Yo no la asusté”, dijo Cang Yue. “Ella me abrió la puerta, incluso habló conmigo…”.
Le sonrió, le habló con dulzura y hasta le preguntó si quería entrar a comer algo dulce.
El corazón de Cang Yue se llenó de gratitud. Finalmente, había encontrado a una persona buena.
Sin embargo, ella solo se estaba burlando de él. En un lugar fuera de la vista, activó la grabación de su terminal, deleitándose con su transformación de la esperanza a la desesperación. Cuando el equipo de seguridad se acercaba, soltó un grito aterrador, lleno de pánico.
“¡Me atacó!”. El equipo de seguridad creyó la acusación de la mujer sin dudar y le aplicaron el castigo.
Los moretones y heridas se acumularon sobre su piel. El dolor lo hizo rugir. Suplicó, explicó desesperadamente, pero nadie le creyó.
El equipo de seguridad lo arrojó fuera del Distrito B. Casi murió en la Ciudad del Desecho.
El rostro de Yunhang se tornó grave. Su corazón se oprimía con un dolor agudo. De no ser porque Cang Yue lo sujetaba, habría bajado las escaleras de inmediato.
Maldita sea.
Cang Yue lo retuvo “No debes ir a verla”.
Era una mujer extremadamente peligrosa y no quería que Yunhang se arriesgara.
“Está bien, no iré”. Yunhang contuvo la furia que hervía en su interior, aunque su expresión se mantenía serena. Suavizó deliberadamente el tono, temiendo explotar en cualquier momento.
Ofreció su cuello voluntariamente “Puedes morder”.
Su mente era un torbellino, sin saber bien cómo actuar, solo deseando que Cang Yue se sintiera un poco mejor.
Su gesto, efectivamente, calmó algo el ánimo de Cang Yue. Este mostró sus colmillos, pero no mordió de inmediato. En su lugar le advirtió “Dolerá”.
“No importa”. Yunhang cerró los ojos, refunfuñando “Total, tú me curarás…”.
Después de tantas mordidas, su cuerpo ya se había acostumbrado. El propio Cang Yue había ganado experiencia, sabiendo qué fuerza usar para no lastimarlo.
La piel sintió un pinchazo, como de aguja. Un leve olor a sangre flotó en el aire.
Le siguió la familiar sensación húmeda y suave. Las orejas de Yunhang se enrojecieron, un calor incómodo le subió desde los pies y no pudo evitar pegarse aún más.
Al final, terminó envuelto en los brazos de Cang Yue. Este se negaba a separarse después de curarlo, quedándose allí un rato.
Sus dientes mordisqueaban ocasionalmente la piel, provocando un cosquilleo que hizo a Yunhang encogerse de hombros, pero no lo rechazó.
Cuando por fin se separaron, Yunhang supo que la piel de su nuca debía estar completamente enrojecida.
La mirada de Cang Yue cayó sobre su muñeca y solo entonces notó el estado en que la había dejado. La piel blanca estaba enrojecida con tonos violáceos, como si hubiera sufrido maltrato.
No había controlado su fuerza. Cang Yue se sintió profundamente disgustado.
Yunhang se frotó la muñeca, intentando tranquilizarlo “No duele mucho. Con un poco de pomada estaré bien”.
Cang Yue tomó su muñeca entre ambas manos. Yunhang sintió una frescura que penetró su piel y se extendió por su cuerpo. El dolor en la muñeca se desvaneció al instante, y la hinchazón y el enrojecimiento desaparecieron ante sus ojos.
Yunhang abrió ligeramente los ojos, sorprendido.
Cada vez que su cuello era mordido, Cang Yue lo lamía con paciencia durante largo rato. Creía que esa era la única forma de curación, pero nunca imaginó…
“¡Te estás aprovechando de mí!”, se quejó, con un dejo de resentimiento en su tono. “¿Cómo puedes ser así?”.
Sin embargo, su ánimo aún en modo de consuelo, no había cambiado del todo, sonando más bien como un reclamo mimoso.
Cang Yue se mostró inmensamente emocionado. Sus branquias auriculares se estremecieron, sus aletas temblaron como alas de mariposa.
Se acercó, intentando besar la muñeca de Yunhang, pero este no se lo permitió.
El tritón puso entonces su expresión de tristeza.
Lamentablemente para él, Yunhang ya no picaba el anzuelo.
La puerta del dormitorio volvió a golpearse. La sirvienta anunció “¿Bajará a recibir a la visitante?”.
El buen humor que Yunhang acababa de recuperar se esfumó al instante. Su rostro se ensombreció de inmediato. Abrió la puerta y la sirvienta al ver su expresión se sobresaltó, murmurando “La invitada ya entró y ha estado esperando un rato”.
“No la recibiré”. Yunhang fue claro: “Que se largue. La próxima vez que venga échenla con la escoba”.
La sirvienta, sin entender qué ocurría, objetó: “Pero…”.
“No hay ‘peros’”. Yunhang le cortó la palabra, su tono también se volvió áspero. “Transmítele esto: que ella bien sabe lo que hizo. Aquí no es bienvenida”.
El personal de servicio no se atrevió a desobedecer las órdenes de su maestro. La sirvienta se retiró, claramente intranquila.
En la planta baja.
La señora Andre con postura elegante estaba sentada en el sofá. La taza de té floral frente a ella ya se había enfriado y sin embargo, el nuevo vecino aún no bajaba a recibirla.
No pudo evitar sentirse molesta.
Al principio, no le había dado mayor importancia a que llegara un nuevo vecino, hasta que su mayordomo le informó sobre los antecedentes del residente.
“El joven amo de la familia Yun”. Ese título por sí solo lo convertía en alguien con quien valía la pena entablar amistad.
El hecho de que se hiciera esperar tanto, tratando a una invitada con tal arrogancia y descortesía… De haber sido cualquier otro, la señora Andre ya se habría ido.
Al ver bajar a la sirvienta, la señora Andre cambió su expresión de impaciencia por una sonrisa elegante.
Miró detrás de ella, pero no vio a nadie más.
La sirvienta también parecía incómoda. Repitió mecánicamente las palabras de Yunhang: “El joven amo no desea verla. Me pidió que le transmita que… ‘usted bien sabe lo que hizo’”.
La mujer hizo una pausa y armándose de valor continuó “Aquí no es bienvenida”.
La señora Andre estuvo a punto de destrozar el anillo de piedras preciosas de su dedo índice, aunque su rostro mantenía una expresión amable “¿Por qué? No recuerdo ningún conflicto entre nuestra familia y la familia Yun”.
La sirvienta en realidad podía intuir la razón, quizás relacionada con aquel tritón.
Pero no tenía el valor de comentar los asuntos de sus amos, así que optó por hacerse la tonta “Eso no lo sé”.
La señora Andre había estado sentada allí sin propósito la mayor parte de la mañana, el té pasó de caliente a frío, solo para recibir indiferencia. La actitud evasiva de la sirvienta hacía que su elegancia fuera cada vez más difícil de sostener.
“Deseo ver al joven amo”.
La sirvienta estaba en un aprieto “Lo siento, eso realmente no puedo…”.
Pero la señora Andre no quiso oír más. Pasó por encima de la sirvienta y subió directamente las escaleras.
Si la familia Yun no la iba a tratar con cortesía desde el principio, entonces ella no tenía por qué guardar las formas.
Sabía algo sobre este joven amo, era joven era un holgazán y aparte de su mal genio, no tenía ninguna habilidad notable. Enfrentarse a él no sería difícil.
“¡Señora!”. La sirvienta alarmada intentó detenerla, pero fue empujada con fuerza y su espalda golpeó la pared con un golpe sordo.
Yunhang, al oír el alboroto abajo, se levantó a investigar. Al llegar a la parte superior de las escaleras, vio a la mujer con el rostro sombrío, subiendo impetuosamente.
Casi chocan. Cang Yue, justo detrás de él, lo jaló hacia atrás con rapidez.
Una vez estable, Yunhang con expresión severa la interrogó: “¿Qué pretende? No la he invitado a mi casa. Aquí no es bienvenida”.
No esperaba una franqueza tan directa. La sonrisa preparada de la señora Andre ni siquiera tuvo tiempo de aparecer.
“Joven amo Yun, como vecina, vine a visitarlo con la intención de ser cordial. Pero me recibe con tal aversión, ignoro en qué pude haberlo ofendido”. La señora Andre intentó dar un paso al frente, pero la mirada del tritón detrás del joven la detuvo en seco.
Eran unos ojos como el mar profundo, ocultando corrientes turbulentas, mostrando una desconfianza hacia ella que no intentaba disimular.
Instintivamente, la señora Andre retrocedió, incapaz de sostener esa mirada. Desvió la vista hacia Yunhang “Por favor, deme una razón”.
Yunhang alzó ligeramente la barbilla y soltó un resoplido frío “No sé si la señora recordará al tritón al que hizo expulsar del Distrito B”.
La señora Andre pareció confundida “¿Cuándo expulsé yo a un tritón…?”.
Las palabras se cortaron de repente y cerró la boca.
Ahora que lo mencionaba, sí había ocurrido un incidente similar.
Hacía unos meses, un vagabundo de la Ciudad del Desecho, un tritón sucio y repugnante, había intentado entrar en su casa. ¿Acaso no se lo merecía?
Le dio una pequeña lección. Posteriormente, ese tritón fue expulsado por el equipo de seguridad. La siguiente vez que supo de él, fue cuando comentaron que había muerto en la Ciudad del Desecho.
La señora Andre frunció el ceño, sin entender por qué Yunhang sacaba a colación a ese vagabundo. Después de especular un rato, solo pudo conjeturar que tal vez ese tritón tenía alguna conexión pasada con este joven amo.
No imaginaba que el poco estimado segundo hijo de la familia Yun, según los rumores, fuera tan sentimental.
“Si se trata por eso, es un gran malentendido, soy inocente”. La señora Andre puso una expresión afligida y se explicó “No fui yo quien expulsó a ese tritón, fue el equipo de seguridad. Quizás, al oír mis gritos, asumieron que me había atacado”.
“La verdad es que en ese momento estaba aterrada. Cuando reaccioné, el equipo de seguridad ya se lo había llevado. De haber sabido que después moriría me habría opuesto con todas mis fuerzas”.
Sin embargo, tras terminar de hablar, la señora Andre no vio el rostro de Yunhang suavizarse, sino todo lo contrario. Su mandíbula estaba tensa, señal de una furia contenida.
Eso la alarmó, sin comprender la razón.
“No está muerto”. Yunhang escupió las palabras, sílaba a sílaba con frialdad: “Lamento decepcionarla. Después de su burla y su falsa acusación, logró sobrevivir en la Ciudad del Desecho”.
“¿Qué?”. La señora Andre casi soltó las palabras por instinto “Imposible, con esas heridas tan graves, ¿cómo podría…?”.
Se calló.
Su mirada se posó lentamente en el tritón detrás de Yunhang.
Si lo observaba con atención, ese rostro aún guardaba un parecido familiar. Por ejemplo, aquellos ojos profundos y la cicatriz en su branquia auricular.
La incredulidad se apoderó de la señora Andre. Sus ojos se abrieron mucho.
“¿Eres tú?”.
De repente, una esencia ajena, una presencia abrumadora, saturó el aire, envolviéndola por completo. Se sintió atrapada dentro de un capullo.
La señora Andre jadeaba desesperadamente, golpeándose el pecho con ambas manos como si así pudiera obtener más aire fresco.
Su collar de perlas se desprendió y se esparció por el suelo. Sus facciones se distorsionaban gradualmente.
¡BANG!
Cayó pesadamente al suelo. Sus uñas se aferraron con fuerza a la madera, produciendo un chirrido estridente.
Se encontraba al borde del colapso. Justo cuando la señora Andre creyó que moriría, esa opresiva presencia ajena se desvaneció de repente. Una brisa entró desde el exterior, llevando oxígeno a sus fosas nasales.
La señora Andre alzó la vista. Sus pupilas estaban inyectadas en sangre y su cabello despeinado se pegaba a su rostro. Toda elegancia había desaparecido.
Yunhang mostraba un rostro lleno de pánico “Señora, ¿qué le ocurre? ¡Guardias! ¡Guardias! ¡Seguridad!”.
Al instante, un grupo de personas irrumpió en la habitación. Además de los guardaespaldas de la familia Yun, estaba el equipo de seguridad, alertado por la alarma de auxilio.
Cang Yue los observó fijamente. Sus pupilas comenzaron a enrojecer de nuevo, mostrando los colmillos.
Una esencia marina comenzó a elevarse lentamente en el lugar. El capitán de seguridad, al percibir esta anomalía, detuvo su avance y frunció el ceño, escudriñando la sala.
Yunhang miró a Cang Yue. Al instante, la expresión de este se desplomó y el ambiente en la habitación volvió a la normalidad.
Aquella opresión momentánea parecía haber sido una ilusión.
El capitán de seguridad no bajó la guardia. Usó su equipo para escanear varias veces, y solo se tranquilizó al confirmar que no había ninguna anomalía.
Al ver el estado de la señora Andre, también se sobresaltó “¿Qué ha sucedido?”.
“No lo sé. La señora Andre vino a visitarme, pero hoy no deseaba recibir invitados. Ella… se abrió paso”. La mirada de Yunhang se posó en ella y retrocedió un paso, con aprensión. “Y de repente… sucedió esto”.
El capitán de seguridad se acercó para ayudarla a levantarse “Señora, ¿se encuentra bien?”.
Sin embargo, ella no podía articular palabra. Su garganta emitía un sonido áspero, como el de un fuelle roto.
El rostro del capitán de seguridad se tornó inmediatamente grave.
“Quizás sufre de alguna enfermedad”. Yunhang declaró sin inmutarse “Llévenla rápido al hospital. Su estado mental parece extraño, me da miedo”.
Nunca había ocurrido algo así en el Distrito B. El capitán de seguridad no se lo tomó a la ligera y ordenó de inmediato que prepararan un vehículo.
“Lamentamos que se haya asustado. Nos encargaremos de este asunto”. El capitán de seguridad le rogó “Hasta que tengamos los resultados de la investigación, le ruego no divulgue lo sucedido, para evitar un pánico innecesario”.
Yun Hang cooperó a la perfección, como era de esperar.
No fue así, no fue así.
La señora Andre quería explicarse, pero no podía articular palabra. No tuvo más remedio que aceptar la culpa que Yunhang le había imputado.
La ayudaron a bajar las escaleras. En el camino, no pudo evitar volver la mirada. El joven ya no mostraba preocupación en su rostro, solo frialdad.
…
La villa recuperó su tranquilidad. Yunhang le dio permiso a la sirvienta que había sido empujada y lastimada por la señora Andre.
Era la primera vez que hacía algo así. Resultaba… estimulante.
Yunhang no había planeado hacerle nada a la señora Andre, pero ella, presionando paso a paso, insistió en buscar su propia perdición. Él no pudo evitarlo.
De vuelta en la habitación, se dejó caer boca arriba sobre la cama.
Cang Yue entró tras él y se acostó dócilmente a su lado. Sus branquias auriculares se estremecieron, mostrando una felicidad que no intentaba ocultar.
Hanghang le hizo justicia.
Estaba muy contento.
Cang Yue no pudo evitar acercar su cabeza hacia Yunhang, deseando que le acariciara las orejas.
Pero Yunhang no solo no lo tocó, sino que incluso le pellizcó la mejilla y lo reprendió “¿Sabes en qué te equivocaste?”.
Cang Yue lo miró, completamente confundido.
Yunhang suspiró “La última vez, ¿qué me prometiste? Que no revelarías tus habilidades tan fácilmente frente a extraños. Y tan pronto no pudiste contenerte…”.
Cang Yue, consciente de su error, se desanimó al instante.
“Pero…”, los dedos de Yunhang se desplazaron unos centímetros, rozando su branquia auricular con las yemas, “hoy es una excepción. ¡Quién se cree para haberte hecho eso!”.
Esta vez lo dejaría pasar. Ya lo educaría la próxima vez que Cang Yue volviera a hacerlo.
Yunhang suspiró en silencio. Los límites que le ponía a Cang Yue se volvían cada vez más flexibles.
Al final, no podía soportar verlo sufrir injusticias.
Cang Yue enterró su rostro en el pecho de Yunhang y sin poder evitarlo enlazó sus piernas con las de él, adoptando una postura posesiva.
Yunhang ya estaba acostumbrado. Ni siquiera se molestó en forcejear.
Cada muestra de sumisión por parte de Yunhang excitaba a Cang Yue.
Las escamas en los laterales de su cuello se hacían visibles, tenues y fugaces.
── .✦
Al ver el mensaje de Yunhang, Tang Changyan accedió de inmediato a reunirse.
Como el centro comercial del Distrito A estaba bajo control debido al dominio marítimo, acordaron verse en un restaurante de un centro comercial del Distrito B.
Al saber que saldría, Cang Yue mostró un atisbo de irritación.
Era la primera vez que Yunhang se alejaba de él y además para ver a otro hombre.
Estaba profundamente disgustado.
Esa noche, mientras dormían, la mordida de Cang Yue fue más fuerte. Hacía tiempo que Yunhang no sentía un dolor así y las lágrimas le brotaron al instante.
Los hombres no suelen llorar con facilidad, a menos que el dolor sea insoportable.
Pero Cang Yue no mostró compasión. Al ver sus lágrimas, incluso se incorporó en la cama para observarlas detenidamente.
Con la vista nublada por el llanto, Yunhang casi escupió la palabra entre dientes “Vete”.
Rara vez Cang Yue se dejaba intimidar. De haber tenido cola en ese momento, sin duda la habría alzado y agitado con arrogancia.
Inclinó la cabeza y besó las lágrimas del rostro de Yunhang.
Un contacto tan íntimo llenó de vergüenza a Yunhang, quien giró la cabeza para evitarlo “No soy un niño”.
Pero Cang Yue no le hizo caso. Después de secar sus lágrimas, posó la mirada en la herida de su cuello “¿Te duele?”.
“Qué pregunta”. Yunhang dejó de forcejear y se rindió por completo, su tono no podía ocultar el resentimiento “Hoy no pienso dormir contigo”.
Sin embargo, Cang Yue ya no se dejaba intimidar por sus amenazas.
Lo abrazó por detrás y se acercó a la herida.
Yunhang supo que iba a curarlo. Refunfuñó un par de veces, pero dejó de intentar echarlo.
No obstante, a la mañana siguiente, al despertar y lavarse frente al espejo, vio un marcado enrojecimiento sobre su piel pálida. La marca de los dientes era claramente visible.
Cang Yue no lo había curado la noche anterior.
Yunhang: “…”
Había caído en la trampa.
El tritón, al ser descubierto, no mostró el más mínimo remordimiento. Incluso giró la cabeza, ignorándolo por completo.
Estaba un poco resentido.
Yunhang guardó silencio un momento, luego fue al vestidor y buscó una prenda de cuello alto. Sabía que haría calor, pero no había más remedio.
Ya había descifrado los pensamientos de Cang Yue: el muy astuto lo había hecho a propósito, como si temiera que los demás no supieran que lo había marcado.
Yunhang también estaba un poquito molesto. Tenía la sensación de que el periodo de celo de Cang Yue realmente podría estar acercándose.
Si no, ¿por qué siempre practicaba con él?
“Me voy”. Tomó una chaqueta para el sol y no olvidó advertirle “Quédate en casa, no vayas vagando por ahí. Si quieres salir, lleva guardaespaldas. Si pasa algo, llámame al terminal…”.
Siguió hablando sin parar, hasta que él mismo sintió que estaba siendo pesado.
Yunhang calló, pero en su corazón aún sentía inquietud.
Olvidó por completo que el tritón frente a él alguna vez había sido un vagabundo, con más experiencia sobreviviendo afuera que él.
Al salir por la puerta principal de la villa, miró hacia atrás. Las cortinas de la ventana corrediza se movían levemente, como si alguien se escondiera detrás.
La comisura de los labios de Yunhang se elevó un poco, pero rápidamente lo disimuló.
── .✦
Al llegar al restaurante acordado, Tang Changyan ya lo esperaba. Al ver su atuendo, se quedó un instante perplejo “¿No tienes calor?”.
“Reacción alérgica”. Yunhang se inventó una excusa rápida. Al sentarse, fue directo al grano “Quedé contigo para hablar de Cang Yue”.
Tang Changyan puso una expresión seria “Es peligroso, posee un poder destructivo que ni te imaginas. Solo si me lo entregas…”.
“Todo eso ya lo sé”, lo interrumpió Yunhang.
“Entonces deberías saber lo temible que es, y además es completamente incontrolable…”.
Yunhang frunció el ceño y cortó su discurso “Es dócil y obediente. No es ‘incontrolable’”.
Tang Changyan, quien en su vida pasada fue golpeado hasta quedar hecho una miseria por Cang Yue: ………
¿Dócil?
¿Obediente?
¿No es incontrolable?
¿Hablas en serio?
Yunhang no notó su microexpresión y continuó “No he venido a hablar de eso hoy. Quiero saber de ti algo sobre el pasado de Cang Yue”.
Tang Changyan no pudo ocultar su sorpresa “¿Estás seguro de preguntarme eso a mí?”.
Yunhang alzó la vista: “¿No decías que lo conocías bien?”.
Tang Changyan: “…”.
Después de intercambiar sus contactos en el terminal, Tang Changyan ocasionalmente le enviaba mensajes a Yunhang, intentando persuadirlo.
Algunas cosas eran ciertas, otras se las había inventado.
No sabe absolutamente nada de Cang Yue. Si acaso, ¿contaba conocer su fuerza bruta?
Pero ahora que Yunhang lo preguntaba, no podía contradecirse.
Tang Changyan miró incómodo el menú frente a él: “Pregunta”.
Algunos detalles no se mencionaban en la obra original, como el periodo de celo de Cang Yue.
El comportamiento actual de Cang Yue hacia él a veces confundía a Yunhang ¿era apego, o eran los primeros signos del celo?
Aunque tenía los documentos del profesor Ke como referencia, Yunhang solo había interactuado con una sirena, Cang Yue; su experiencia era muy limitada.
Preguntarle estas cosas a un extraño era un tanto embarazoso, pero Yunhang necesitaba aclararlo.
Debía prepararse con anticipación para Cang Yue.
Como era de esperar, Tang Changyan lo miró con extrañeza “¿Para qué preguntas eso?”.
Yunhang ya tenía lista la excusa: no preguntes, dile que fue porque no cooperó durante el examen médico y el profesor Ke le pidió que indagara.
“Esas cosas… ¿cómo iba a fijarme?”. Tang Changyan abrió las manos, resignado. “Si me preguntaras cuán peligroso será en el futuro, a cuántos puede matar, te podría responder”.
El tono de Yunhang se enfrió “Señor Tang, tenga cuidado con sus palabras. Si vuelve a difamar a mi tritón, haré que el mediador de la familia Yun hable con usted”.
Tang Changyan hizo el gesto de cerrar una cremallera en sus labios.
La comida exquisita llegó a la mesa y la conversación derivó hacia otros temas.
Yunhang había esperado que al reunirse con Tang Changyan, podría conocer más detalles sobre Cang Yue. Sin embargo, este tipo en realidad sabía menos que él y todo lo que mencionaba ya lo había leído en el libro.
Aunque Tang Changyan no pudiera aportar nada sustancial sobre Cang Yue, sí era elocuente respecto al Continente Marino.
Eran conocimientos que no se encontraban en los libros, cosas que solo quien vivía en este mundo podía comprender genuinamente.
Al final de la comida, Yunhang comentó “No eres tan despreciable como pensaba”.
Tang Changyan: ???
Estaba perplejo y sumido en sus pensamientos.
¿Qué atrocidades habría cometido para merecer semejante… cumplido?
Al finalizar la charla, Tang Changyan intentó una vez más persuadir a Yunhang para que le entregara a Cang Yue.
Las palabras le entraban por un oído a Yunhang y le salían por el otro, como si no estuviera escuchando en absoluto.
Tang Changyan habló hasta quedarse ronco. Hasta que terminó la comida, no logró conmoverlo ni un poco.
“Una última pregunta”. Antes de levantarse, Yunhang no pudo contenerse y preguntó “Después de que Cang Yue se volviera peligroso… ¿él sufría?”.
Habiendo albergado tanta bondad hacia los humanos, para terminar siendo acorralado hasta el punto de matarlos uno por uno.
¿En qué estaría pensando Cang Yue en ese entonces?
¿Estaría esperando que alguien lo salvara?
Tang Changyan no esperaba una pregunta así. Se quedó paralizado en su sitio.
Yunhang esperó un rato. Al no obtener respuesta, bajó la vista para arreglarse los puños de la camisa “Solo era una pregunta al azar”.
Al llegar a la puerta, la persona a su lado habló de repente.
“No sufrió”.
Yunhang lo miró.
Tang Changyan repitió “No sufrió”.
Para entonces, el tritón ya había perdido la razón. Era un demonio, la encarnación del odio.
Recordaba con precisión a cada persona que lo había humillado y luego los mataba.
Ya ni siquiera tenía la oportunidad de sufrir.
Yunhang comprendió el significado detrás de sus palabras. Quiso sonreír cortésmente a Tang Changyan, pero no pudo.
“Ya entiendo”. La brisa nocturna, cargada de humedad y calor, sopló suavemente. Susurró: “Gracias”.