Historia principal
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Al regresar a la villa, el cielo ya estaba oscureciendo.
Las farolas del jardín estaban encendidas. Yunhang, con la chaqueta colgada de los hombros, se dirigió hacia el interior.
El clima últimamente era muy extraño; de día había un calor abrasador que parecía querer arrancarte la piel, pero por la noche la temperatura bajaba considerablemente.
Al entrar, solo los sirvientes estaban a cargo.
“Joven maestro”.
“¿Y Cang Yue?”.
“El joven Cang Yue está arriba”. La sirvienta continuó “después de que usted salió, lo estuvo esperando todo el tiempo. No fue a la piscina, tampoco volvió a su habitación. Se sentó en la sala mucho rato. Intenté aconsejar un par de veces, pero no me hizo caso. Eso sí, hoy al mediodía se comió obedientemente su comida nutritiva”.
Yunhang escuchó en silencio y al final no pudo reprimir una sonrisa.
“¿Algo más?”.
La sirvienta prosiguió “Dio unas vueltas por el jardín, pero no duró mucho y volvió a entrar. Se le veía el semblante un poco pálido”.
Yunhang sospechó que Cang Yue había querido esperarlo en la puerta principal, pero al llegar allí, empezó a sentir pena por haberlo dejado solo y se puso a hacer un berrinche silencioso.
Yunhang podía imaginarse perfectamente la expresión de Cang Yue.
“Gracias por tu trabajo”.
Subió las escaleras sigilosamente y abrió con cuidado la puerta del dormitorio. Dentro estaba completamente a oscuras.
Aprovechando la luz exterior, podía distinguir vagamente un bulto bajo las cobijas de la cama.
Parecía que Cang Yue no se había percatado de su entrada, pues su figura permanecía inmóvil.
Yunhang no lo molestó. Dejó la bolsa que traía en el sofá y se dispuso a asearse en la habitación de al lado.
Apenas se dio la vuelta, una esencia marina, húmeda y salada, lo envolvió por completo. Fue abrazado, aunque detrás de él no había nadie.
Yunhang miró hacia atrás, la figura en la cama seguía allí.
No desenmascaró su travesura. Siguió con su plan original y fue a la habitación contigua.
Mientras se cepillaba los dientes y se lavaba la cara, la esencia marina no se alejó. Incluso, cuando Yunhang escupió el enjuague bucal, una corriente de aire, dentro del baño cerrado, le alborotó el cabello.
Cuando ya estuvo satisfecho, Yunhang se secó el rostro con una toalla. “Voy a ducharme”.
De repente, la esencia marina se intensificó. Hasta Yunhang pudo sentir sus violentas fluctuaciones.
“Sal”.
Sus palabras no surtieron efecto. La esencia marina, lejos de obedecer, redobló sus esfuerzos, intentando colarse bajo el dobladillo de su camisa.
Yunhang no dudaba que, si tuviera manos, le estaría desabrochando los botones.
Cada vez se pasaba más de la raya.
Sintió una humedad fría en su abdomen, dejando un rastro de minúsculas gotas a su paso.
Yunhang, al límite de su paciencia, dijo: “Cang Yue, me voy a duchar”.
Al ser nombrado directamente, la esencia marina finalmente se detuvo. Cambió de posición y con aire quejumbroso se enroscó alrededor del meñique de Yunhang.
Ante tales muestras de afecto, el tono de Yunhang no pudo evitar suavizarse “En cuanto termine, voy a acompañarte, ¿de acuerdo?”.
Entonces, sintió un roce en el dorso de su mano.
Medio minuto después, la esencia marina en la habitación se había disipado por completo.
Yunhang suspiró aliviado. Ajustó la temperatura del agua y se colocó bajo el chorro, empapándose por completo.
Hoy se había vestido con demasiado abrigo. Menos mal que el restaurante tenía climatización, evitando que pasara vergüenza frente a Tang Changyan.
La herida en su cuello, al entrar en contacto con el agua, le produjo un leve escozor. Yunhang se la tocó y no pudo contener un leve “ay”.
No pudo evitar recordar lo que decían los documentos: un presagio de la temporada de apareamiento es que el tritón marca a su pareja, por ejemplo, mordiéndola.
A veces, antes de morderlo, Cang Yue se pegaba a su cuello con ternura, esperando a que se adaptara al contacto ajeno antes de perforar la piel con sus colmillos.
Era un método que había ideado recientemente. A Yunhang le daba vergüenza, pero así el dolor se reducía al máximo y podía aguantar con los dedos de los pies encogidos.
A Cang Yue le encantaba.
Yunhang no lograba discernir sus intenciones, si era un gesto considerado y compasivo o una broma intencionada.
Después de todo, tras la mordida sentía un impulso inexplicable. Deseaba realizar ciertas cosas con Cang Yue con una intimidad aún mayor.
Las orejas de Yunhang se sonrojaron. Una oleada de calor le recorrió el vientre.
“…”
Bajó la vista, abriendo lentamente los ojos.
…
Se duchó de nuevo y solo salió del baño después de asegurarse de que no quedaba ningún rastro del incidente.
Sentía una vergüenza intensa. Solo con pensarlo… había…
Se quedó parado frente a la puerta del dormitorio, esperando a que su corazón se calmara antes de entrar.
Apenas cruzó el umbral, un par de manos invisibles aparecieron en su cintura, tirando de él con fuerza. Yunhang ni siquiera tuvo tiempo de gritar antes de ser lanzado sobre la suave cama.
Acto seguido, una figura se inclinó sobre él, apoyando los brazos a ambos lados de su cabeza, impidiendo cualquier escape.
“Hanghang”. Cang Yue bajó aún más, olfateándolo por un momento hasta asegurarse de que no quedaba en él el más mínimo rastro de otra persona. Solo entonces pareció satisfecho.
“Hueles tan bien”.
No era la primera vez que Cang Yue le decía eso. Yunhang debería estar acostumbrado, pero hoy su cuello se sonrojó en silencio.
“Me acabo de duchar”, dijo la frase con rigidez, sin saber si era para Cang Yue o para sí mismo.
“Hoy te fuiste por mucho tiempo”. Cang Yue soltó sus brazos y en su lugar lo abrazó “Y yo te esperé por mucho, mucho tiempo”.
“Lo siento”. Yunhang alargó la mano para tocarle la oreja; se había convertido en un gesto inconsciente para calmarlo “¿Estuviste muy aburrido en casa?”.
Al instante, la branquia auricular en su palma bajo.
Muy aburrido. Horrible.
Y además, moscas molestas vinieron de otro lado, acechándolo cerca del portón. En cuanto asomaba la cabeza, competían por llamar su atención.
Payasos patéticos.
Cang Yue estaba sumamente irritado. Las escamas en su espalda se hacían visibles intermitentemente, una señal de que su paciencia se agotaba.
Pero al final no actuó.
Hanghang no estaba.
Frustrado.
El mal humor de Cang Yue era palpable. Tomó la muñeca de Yunhang y la frotó con desahogo.
Quería esconder a Yunhang, hacer con él lo que le plazca.
“Cang Yue, me duele”.
Yunhang frunció el ceño e intentó liberar su muñeca, pero en cuanto forcejeó, la otra parte la apretó con más fuerza.
“Deja que te cure, Hanghang”. Cang Yue enterró su rostro en el cuello de Yunhang, restregándose en un gesto de súplica, rogando por un poco más de su indulgencia.
Pero, sin esperar la respuesta de Yunhang, comenzó a lamerle la muñeca.
En la oscuridad, los sentidos se agudizaban.
Aunque sabía que existían otras formas de curar, Yunhang no se negó.
Quizás por no ver, Cang Yue no podía precisar qué le molestaba, así que lo hizo por todas partes, sin siquiera perdonar la base de su palma.
El corazón de Yunhang latía con fuerza desbocada, como si se incendiara.
“Ya está bien”, dijo.
Pero Cang Yue no se detuvo. Pasó a su palma, luego a sus dedos, hasta que la punta de uno de ellos tocó una suave calidez.
“Cang Yue”. Yunhang, abrumado por la vergüenza, volvió a advertirle “Ya es suficiente”.
Cang Yue, dócil, cesó su movimiento. Una esencia familiar saturó la habitación, pero a diferencia del juego anterior, esta vez pareció filtrarse en sus huesos, induciendo una placentera adicción.
La herida en su cuello también fue curada.
Yunhang no pudo evitar estremecerse. La sensación era mucho más intensa, más excitante que las veces anteriores.
Mantuvo los ojos fuertemente cerrados, su respiración era pesada, sus pestañas temblaban.
Yunhang estaba seguro de que Cang Yue le había hechizado. ¿De qué otra forma explicar que girara la cabeza voluntariamente, exponiendo por completo su cuello ante los ojos de Cang Yue?
Y entonces recibió un elogio.
“Hanghang es tan bueno”. La excitación del tritón era palpable. Rozó su rostro con la punta de la nariz, embelesado “Me gusta Hanghang”.
De repente, la esencia marina se volvió abrumadora. El sistema de climatización pareció fallar. Cada leve respiración de Yunhang llenaba sus fosas nasales con la esencia de Cang Yue.
El aroma húmedo y salado del océano, mezclado con una frescura gélida, como después de la lluvia, calmó por un momento sus pensamientos agitados.
Yunhang estaba adicto. No pudo resistirse y aspiró profundamente otra vez.
“Acaríciame las orejas”. Extendió la mano, sabiendo que eso pondría a Cang Yue emocionado y excitado.
La yema de su dedo rozó la branquia auricular, delgada y rosada. Aparecieron escamas en el cuello del tritón, quien, con destreza envolvió con sus piernas las de Yunhang.
Pero Yunhang no se sintió incómodo. Al contrario, se acercó voluntariamente.
Sabía que estaba perdiendo el control, pero disfrutaba profundamente de esta intimidad.
Una sensación se apoderó de Yunhang.
No era Cang Yue quien entraba en celo.
Era él mismo.
Las pupilas del tritón se volvieron rojas gradualmente. Grandes escamas plateadas y rosadas emergieron por su piel. Con una paciencia inusual, preguntó “¿Qué más quieres?”.
Yunhang abrió los ojos, su mirada estaba nublada.
“Tu cola”.
Quería que la gran cola de Cang Yue lo envolviera. No le importaba si las escamas estaban un poco duras.
Y si era posible, también quería tocar su hermosa aleta caudal.
[Mira que no está siendo nada sutil la autora XD]
La manta se curvó, dejando ver algunas escamas de la cola de una sirena.
Cang Yue se dio la vuelta, colocando a Yunhang sobre su propio cuerpo. Su cola lo rodeó con fuerza, obediente. Sus branquias auriculares no dejaban de estremecerse, como alas de mariposa.
“¿Así está bien?”.
“Mmm”. Yunhang exhaló satisfecho, apoyando la mejilla en la clavícula de Cang Yue, en un suspiro de satisfacción.
Estuvieron quietos un rato, pero de repente la cola se sacudió. Sus piernas atrapadas se mecieron con el movimiento, rozando la piel.
Yunhang se despertó de golpe y se quejó, molesto “No te muevas”.
Pero Cang Yue no le hizo caso.
Apenas terminó la frase, la cola se agitó otras dos veces rápidamente. El movimiento no era amplio, pero sí veloz.
Se estaba divirtiendo demasiado.
El rostro de Yunhang se sonrojó al instante. Forcejeó para levantarse “No voy a dormir más contigo”.
Lamentablemente, la diferencia de fuerza entre un humano y una sirena era abismal. Además, que la cola lo atrapara había sido petición suya. Cang Yue no estaba dispuesto a detenerse.
Usó su tono triste de siempre “Hanghang no cumple su palabra”.
Yunhang ya no tenía ánimos para discutir eso.
Su cuerpo estaba experimentando un cambio vergonzoso, lo que lo llenaba de vergüenza y frustración. No quería que Cang Yue se diera cuenta.
Defendería su dignidad masculina a toda costa.
Sin embargo, estaban tan pegados que Cang Yue notó la anomalía en el instante en que Yunhang se movió.
Soltó su cola.
Yunhang casi huyó de encima de él, pero al darse la vuelta, alguien lo abrazó por detrás.
No pudo escapar.
“Hanghang, estás enfermo”. Cang Yue le tocó la mejilla, estaba ardiendo “Aquí tienes fiebre”.
“Yo no-“. Yunhang abrió los ojos desmesuradamente, sin poder terminar la frase.
Cang Yue extendió la mano y le cubrió la mejilla, susurrando “Aquí también tienes fiebre”.
Yunhang: “…”.
No pudo articular ni una palabra.
No pudo evitar sospechar que Cang Yue había estado aprendiendo algo a sus espaldas.
Pero tenían el terminal en modo compartido activado y Yunhang no había notado nada extraño.
Las pupilas de Cang Yue se volvían más y más rojas. Su aleta caudal se movía sin parar, muy contento de haber descubierto el pequeño secreto de Yunhang.
Temblaba de emoción.
“¿Quieres que te cure?”. Cang Yue apretó sus brazos alrededor de Yunhang con más fuerza “Cuando te mejores, ya no te sentirás mal”.
…
…
Yunhang enterró la cabeza en la almohada.
La situación se le había ido completamente de las manos.
La esencia marina saturaba cada rincón de la habitación.
Cang Yue estaba en un estado de excitación extrema. Ya no le conformaba que Yunhang le diera la espalda. Le suplicó “Hanghang, ¿puedes mirarme?”.
“Mírame”.
Quedaron frente a frente. Aunque era de noche, Yunhang no se atrevía a abrir los ojos, aferrándose con fuerza a los hombros de Cang Yue.
Finalmente, la cola de sirena lo atrapó de nuevo, enrojeciendo su piel al rozarla.
Las pupilas del tritón adquirieron un rojo intenso, más brillantes que cualquier joya en la penumbra.
Apartó el cabello del costado del cuello de Yunhang. La piel expuesta aún mostraba un leve enrojecimiento que desaparecería por completo por la mañana.
Cang Yue lo besó.
Dejó ver sus colmillos y volvió a morder allí.
[Okey… esa última parte fue extraña]