Capítulo 24

Arco | Volúmen:

Historia principal

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Yunhang volvió a consultar los documentos sobre el periodo de celo, esta vez leyendo con más detenimiento que nunca.

Si antes lo hacía por pura curiosidad, deseando que Cang Yue superara ese momento difícil, ahora lo hacía con otras intenciones en mente.

Después del desayuno, Cang Yue quiso ir a la piscina, pero Yunhang aún no había terminado de revisar los documentos y no quería acompañarlo.

“Tengo que ocuparme de unos asuntos. ¿Puedes ir a jugar solo?”.

Al instante, una expresión de tristeza apareció en el rostro del tritón.

Últimamente, habían estado pegados el uno al otro a todas horas, comiendo juntos y ocasionalmente portándose mal, tomándose de las manos a escondidas bajo la mesa.

En esos momentos, la mirada de Cang Yue brillaba con especial intensidad.

Aunque no era nada vergonzoso, actuaban a escondidas, como temiendo que alguien los descubriera.

Cualquier cosa que pidiera, Yunhang se la concedía.

Hacía mucho que no lo rechazaba.

Hasta su actividad favorita, nadar, de repente perdió interés.

Al notar su descontento, Yunhang intentó persuadirlo “En cuanto termine, te acompañaré”.

Los documentos seguían abiertos en su terminal. Aunque eran íntimos con frecuencia, aún le daba vergüenza revisar ese tema frente a Cang Yue.

Cang Yue apretó los labios, mostrando su total dependencia.

Con el corazón enternecido, Yunhang se levantó y besó la comisura de sus labios “Sé bueno”.

Solo entonces asomó un atisbo de alegría en Cang Yue, pero no estaba satisfecho. Quería más.

Se inclinó y ofreció voluntariamente su cuello pálido a Yunhang.

Sin decir una palabra, Yunhang lo entendió al instante.

Se sonrojó “Yo no soy como tú…”.

Cang Yue anhelaba que lo marcara.

Al ver que no se movía, Cang Yue le colocó una mano en la nuca y lo acercó a sí mismo.

Yunhang, molesto, le pellizcó la piel suave del cuello “Qué tontería”.

Al soltarlo, la zona ya estaba enrojecida.

Yunhang lo mordió.

Los dientes humanos no eran como los de un tritón y tampoco se atrevió a usar fuerza, dejando solo una marca superficial que pronto desaparecería.

Aun así, Yunhang sintió que había sido muy brusco.

Así que se acercó de nuevo y lo besó.

Este “obsequio” adicional excitó a Cang Yue. Aunque aún no había manifestado su cola, deseaba enroscarse alrededor de Yunhang de inmediato.

“Hanghang”. Lo abrazó, apretando los brazos, murmurando su nombre una y otra vez, inhalando su esencia.

Quería llevar a Yunhang al agua. Esconderlo.

Yunhang se sentía tan a gusto con las caricias de Cang Yue que tampoco quería separarse. Hablaban de trivialidades y con eso eran felices.

Al final, Cang Yue cedió, pero con una condición.

Miró el cuello de Yunhang y mostró sus colmillos.

Cuando su pareja no estaba cerca, el instinto del tritón lo llevaba a marcarla, una advertencia para los demás.

Yunhang emitió un quejido, frunciendo el ceño “Qué rencoroso, todavía quieres devolverme la mordida”.

Cang Yue detuvo su movimiento. Esperó un par de segundos, asegurándose de que Yunhang no estaba realmente enfadado antes de continuar.

Un olor a sangre se esparció en el aire.

A Yunhang le dolió un poco, pero Cang Yue se negaba a curarlo. Observaba la herida con satisfacción, incluso lamiéndose los labios con arrogancia.

Como si no fuera suficiente, murmuró una petición: “Un abrazo”.

Cang Yue había crecido un poco más. Yunhang abrió los brazos, esforzándose un poco para rodearlo.

Cang Yue declaró “Soy el muñeco más grande de Hanghang”.

Yunhang: “…”.

No sabía dónde había visto otra de sus cosas extrañas.

Yunhang, un tanto quejumbroso, replicó “Los muñecos no muerden”.

Cang Yue, lejos de enfadarse, se mostró aún más presumido.

Finalmente, Yunhang logró llevar a Cang Yue a la piscina.

Le insistió una y otra vez en que debía permanecer allí el tiempo suficiente antes de salir.

Por fin pudo zafarse y regresar solo al dormitorio.

Dio dos pasos hacia la cama, pero entonces, como recordando algo, volvió sobre sus pasos y cerró la puerta con llave.

Solo después de estos preparativos encendió su terminal y continuó revisando los documentos.

El índice de datos trataba sobre el periodo de apareamiento.

La fisiología humana y la de las sirenas eran diferentes y el conocimiento de Yunhang en esta área era casi nulo.

Hasta el punto de que, al ver las ilustraciones y anotaciones, abrió mucho los ojos y se sonrojó al instante.

Las uniones entre humanos y razas no humanas no eran algo raro; en internet incluso se vendían productos específicos para el celo de diferentes especies, con una variedad de estilos y tipos que superaba incluso a los disponibles para humanos.

El documento ya enumeraba varios.

Yunhang cambió rápidamente de página, sin atreverse a seguir mirando.

Treinta segundos después, con la mirada errante, movió el dedo y volvió a la página anterior.

Cang Yue, después de nadar un rato, miró por costumbre hacia la orilla, pero no encontró la figura familiar.

Se quedó inmóvil en el agua y de repente las olas a su alrededor se agitaron.

Yunhang realizó el pedido con los dedos temblorosos.

No era que fuera estrictamente necesario usarlos, solo quería ampliar un poco su… conocimiento.

Para cuando terminó, su rostro estaba completamente encendido.

Justo cuando iba a cerrar rápidamente la página de compras, el dedo que se dirigía a la “X” fue inmovilizado.

Cang Yue había aparecido detrás de él sin que se diera cuenta y su cuerpo se acercaba lentamente.

Yunhang se giró de golpe y se encontró con la mirada fija de Cang Yue en la pantalla.

Yunhang: ¿?

¡Maldición!

Yunhang estaba paralizado “Tú… ¿cuándo saliste?”.

Haber sido pillado in fraganti le impedía por completo mantener la compostura. Casi balbuceaba “¿Cómo tú…? Yo no, no estaba…”.

Cang Yue lo miró “¿Mm?”.

Una pregunta que sonaba genuinamente inocente e ignorante.

Las imágenes en la pantalla se mostraban descaradamente, como si temieran que el cliente no pudiera ver los detalles claramente. Palabras como “divertido”, “duradero” y “para principiantes” aparecían en negrita y tamaño grande.

Una esperanza surgió en el corazón de Yunhang.

¿Tal vez Cang Yue no lo entendía?

Después de todo, antes siempre había aguantado solo, sin oportunidad de conocer estas cosas. Quizás ni siquiera tenía ningún conocimiento en este aspecto.

El ánimo de Yunhang se calmó un poco.

Retiró su dedo de la mano de Cang Yue y fingiendo despreocupación cerró la página mientras preguntaba “¿Por qué nadaste tan poco hoy? Aún no es tiempo”.

“No era divertido”. Sin Yunhang a su lado, Cang Yue solo encontraba aburrimiento.

En el pasado, Yunhang probablemente le habría razonado y lo habría reprendido.

Pero hoy no estaba de humor para eso.

Se limitó a decir “Ah” y se dispuso a cerrar el último artículo, murmurando para sí como si eso pudiera desviar la atención.

“Si no querías jugar, está bien. Nuestra piscina grande debe estar casi lista. ¿Viste los planos? Son muy bonitos, imponentes. Si no los has visto, no importa, luego puedo pedir que…”.

“Hanghang”. Su parloteo fue interrumpido.

Yunhang, confundido “¿Qué sucede?”.

La mano de Cang Yue volvió a cubrir la suya y luego se movió hacia la página de confirmación de pedido.

La pantalla mostró de inmediato una lista de productos.

Yunhang abrió los ojos desmesuradamente. Reaccionando con tardanza, forcejeó intentando cerrar la página.

Pero falló. Cang Yue ejerció un poco más de fuerza y no pudo resistir.

“No uses eso. No es bueno para el cuerpo”.

Muy avergonzado, Yunhang aún encontró fuerzas para cuestionarlo “¿Y tú cómo lo sabes?”.

Luego afirmó con terquedad “Seguro no los has usado”.

Como era de esperar, Cang Yue dijo “Nunca los he usado”.

“Entonces no hay problema…”.

“Yo soy mejor que ellos”.

Yunhang: “…”.

El tritón, normalmente consentido y temperamental, se inclinó sobre él y acercándose a su oído, susurró con tono mimoso “¿Quieres probar?”.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x