No disponible.
Editado
You XiaoMo pensó que Ling Xiao no era más que un maníaco sexual.
Sin siquiera haberlo tocado, con solo verlo ya se le había levantado. Al contemplar aquel deseo completamente erecto, sintió unas enormes ganas de morir. Desde el momento en que oyó el sonido del agua, debería haber imaginado que Ling Xiao se estaba bañando. ¿Y él, sin pensarlo, tuvo que venir a entregarse en bandeja?
Cuando levantó la vista, Ling Xiao lo miraba con una sonrisa radiante. Una sensación de fatalidad se apoderó de su corazón. De repente, una mano se tendió hacia él, atrapando su muñeca con rapidez. Sin tiempo siquiera para reaccionar, fue arrastrado con fuerza.
—Waaah —You XiaoMmo, tomado por sorpresa, golpeó su nariz contra el pecho de Ling Xiao. El dolor fue tal que casi le hacen saltar las lágrimas.
Apenas intentó forcejear para liberarse de su abrazo, Ling Xiao enroscó un brazo alrededor de su cintura, atrapándolo con firmeza contra su pecho. Su piel, de un tono miel, se pegaba al cuerpo de You XiaoMo; incluso a través de la ropa podía sentir el ardiente calor del contacto entre sus pieles.
You XiaoMo, una vez más, sintió que se le aflojaban las piernas. El aire que lo envolvía estaba impregnado del aroma de Ling Xiao, un maduro y seductor olor a hormonas masculinas que lo tentaba sin descanso.
Aterrado, intentó apartarlo apoyando las manos en su pecho, pero era como si el contacto quemara. Casi no pudo evitar retirarlas de inmediato. Sonrojado, dijo: —No te me acerques tanto, no puedo ni respirar.
Ling Xiao sonrió con picardía. —No te estoy tapando la nariz. ¿Cómo es que no puedes respirar?
You XiaoMo se quedó en silencio. «¿Acaso podía explicar eso? ¡Claro que no! Si lo decía, estaba seguro de que Ling Xiao se pondría engreído hasta la muerte». No iba a cometer una estupidez así.
—Dime, —insistió Ling Xiao, mientras sus manos no descansaban, recorriendo su cuerpo. Ya casi se metían bajo la ropa de You XiaoMo.
You XiaoMo sujetó sus manos con urgencia y, tartamudeando, dijo: —Espera… afuera hay mucha gente esperándote, y además… esto… hacer estas cosas a plena luz del día no está bien…
—Pero… se ha levantado. —Ling Xiao hundió la cabeza en su cuello y soltó una risa grave y ligeramente ronca. Su aliento cálido rozó la nuca de You XiaoMo, provocándole un escalofrío.
You XiaoMo, sofocado, dijo: —¿Y si… aguantas un poco?
Ling Xiao apartó sus manos y se deslizó directamente bajo su ropa. Sujetó aquella parte semierguida y la apretó suavemente. Un jadeo escapó de los labios de You XiaoMo. —Tú también estás duro, —dijo Ling Xiao sonriendo. —Ya que estamos así, ¿por qué no hacemos el amor juntos?
You XiaoMo, ya rendido en sus brazos con los brazos enredados en su cuello, jadeó entrecortadamente: —Pero… hay gente afuera…
—No te preocupes por ellos. Si quieren esperar, que esperen.
Ling Xiao sonrió mientras lo apoyaba contra el biombo y, con destreza, le bajaba los pantalones.
Esta sensación, que era como cometer una aventura amorosa secreta, hizo que el corazón de You XiaoMo se acelerara, latiendo con fuerza. Una chispa de emoción prohibida lo recorrió. Sin poder evitarlo, tiró del cuello de Ling Xiao y lo besó en los labios.
Ling Xiao curvó las comisuras de los labios y aceptó sin reservas aquel beso, profundizándolo y volviéndolo más intenso. Solo cuando You XiaoMo jadeaba sin aliento lo soltó, y sus ojos, fijos en aquellos labios enrojecidos, oscurecieron aún más de deseo.
You XiaoMo sintió aquella vara ardiente presionando contra su bajo vientre, cada vez más caliente. El deseo ardiente recorría todo su cuerpo, concentrándose abajo. Levantó una pierna y rozó el muslo de Ling Xiao, y aquella necesidad creciente lo hizo gemir.
Ling Xiao lo alzó en brazos. Sintiendo que You XiaoMo ya estaba lo suficientemente dilatado, con un feroz y profundo empuje, su miembro penetró en él. La sensación de ser envuelto le arrancó un suspiro de placer.
La súbita intrusión hizo que You XiaoMo jadeara. Se sintió llevado al límite, casi sin poder respirar. Por suerte, Ling Xiao no se movió de inmediato, dándole tiempo para adaptarse.
—Voy a moverme, —susurró Ling Xiao con la voz ronca junto a su oído.
No era una petición, sino una declaración. Acto seguido, una serie de embestidas salvajes, como una tormenta desatada. El pesado biombo crujió bajo los movimientos, desplazándose con cada golpe.
You XiaoMo sintió que su cuerpo entero se sumergía en agua hirviendo, ardiendo y quemándose. Sus piernas rodeaban la cintura de Ling Xiao, el intenso movimiento le hizo sentir como un pequeño barco que se balancea en la tormenta. Lo que al principio le resultaba difícil de soportar por su tamaño, ahora era sustituido por oleadas de placer. Un rubor inusual tiñó sus mejillas.
En la estancia empañada por el vapor, dos figuras se entrelazaban inseparablemente, ignorando por completo a la gente que esperaba fuera
You XiaoMo no podía ocultar el éxtasis que lo embriagaba. Su cuerpo percibía cada onda de placer que aquel hombre le provocaba. Era, quizás, la primera vez que consentía tal desenfreno en Ling Xiao. Sus jadeos y gemidos, ahogados entre sus labios, no hacían sino avivar la reacción del hombre, cuyos movimientos se volvían cada vez más feroces. Su ansia de poseerlo parecía insaciable.
Como si quisiera provocar su liberación más rápido, You XiaoMo apretó firmemente las piernas alrededor de la esbelta cintura de Ling Xiao y, de repente, se contrajo con fuerza.
Sintiendo aquel calor y placer cada vez más intensos en el lugar donde se unían, la mirada de Ling Xiao se oscureció aún más. Tomó el rostro de You XiaoMo entre sus manos y lo besó con fiereza, maltratando sus labios sin piedad. Apretó con fuerza sus nalgas y aceleró el ritmo. Con un gruñido ahogado, finalmente derramó su ardiente semen en su interior.
You XiaoMo había llegado al clímax antes que él, y su esencia había salpicado el abdomen de Ling Xiao, blanca y brillante. Verlo lo hizo enrojecer aún más.
Ambos permanecieron abrazados, saboreando las secuelas del orgasmo. Esta vez había sido mucho más rápido que la anterior.
Mientras jadeaba, You XiaoMo pensó que, efectivamente, Ling Xiao podía controlar su deseo. La última vez lo había hecho a propósito. Menos mal que ya había encontrado una solución.
Aunque solo fue una vez, había pasado más de media hora. No era mucho, pero tampoco poco.
Cuando Ling Xiao lo soltó, You XiaoMo casi no podía juntar las piernas. Estaban tan débiles que apenas se sostenía, y sólo podía apoyarse en él.
El agua de la bañera ya estaba fría, pero a ninguno le importó. Ling Xiao lo despojó por completo de sus ropas, lo llevó en brazos y se deslizó con él al agua. Extrajo el fluido que había derramado dentro de él y luego lo vistió con ropa nueva.
Aún sonrojado, You XiaoMo salió del baño sostenido por Ling Xiao. Para evitar que notaran algo extraño, You XiaoMo insistió en no salir de inmediato.
Ling Xiao, saciado y satisfecho, aceptó cualquier cosa. Así que permanecieron un rato más en el pabellón antes de salir.
Afuera, muchos ya estaban impacientes. Algunos incluso se habían ido. Pero había quien se negaba a marcharse: Xu Yun. Desde que You XiaoMo entró en el pabellón y no salió en casi media hora, su ansiedad crecía. A duras penas se contenía; de no ser por la barrera, ya habría entrado a la fuerza.
Quienes lo rodeaban, temiendo que actuara impulsivamente y volviera a enfrentarse a You XiaoMo, no cesaban de aconsejarle paciencia. Le recordaban que ni siquiera la familia Chai había podido contra You XiaoMo, y mucho menos la familia Xu. Pero no sabían que, cuanto más le insistían en que no se enfrentara a él, más ardía la ira en el corazón de Xu Yun.
Hasta que finalmente vio salir a You XiaoMo, gran parte de la ira de Xu Yun se disipó de repente, porque junto con You XiaoMo también salió Ling Xiao. Al ver a Ling Xiao, inmediatamente olvidó por completo a You XiaoMo.
Ling Xiao se dirigió directamente hacia el montón de bestias demoníacas. Los espectadores, al ver llegar al dueño, se apartaron para abrirle paso. Alguien que había cazado tantas bestias demoníacas de una sola vez, aunque había contado con algunos ayudantes, era sin duda el primero en la historia de la academia en lograrlo.
—Compañero Ling, ¿cómo debemos manejar estas bestias? —Uno de los que había formado equipo con Ling Xiao para adentrarse en las montañas se acercó y preguntó con admiración. Si no hubiera sido por las trampas que Ling Xiao había preparado, no habrían podido cazar tantas bestias.
Ling Xiao respondió con indiferencia: —Haz lo que creas conveniente. Además, corre la voz de que vamos a vender una gran cantidad de bestias. Quien esté interesado, que venga a negociar el precio.
Acto seguido, esos compañeros comenzaron a trasladar todo. Como lo guardaban en bolsas de almacenamiento, el proceso fue rápido y el olor a sangre se disipó considerablemente. Aunque ni siquiera hacía falta difundir la noticia; seguramente muchos ya estaban enterados.
You XiaoMo no entendía por qué Ling Xiao había cazado tantas bestias y le expresó su confusión.
Ling Xiao esbozó una sonrisa. —Para ganar puntos, obviamente. ¿Para qué más podría ser?
You XiaoMo se quedó sin palabras. —¿Acaso te faltan puntos?
Ling Xiao asintió con total naturalidad y dijo, sonriente: —Sí, me faltan bastantes.
You XiaoMo replicó: —¿No está la arena de combate? ¿Por qué no vas allí a ganar puntos? —La primera vez que se enfrentó a alguien en la arena, Ling Xiao había ganado doscientos puntos. Parecía que ganar puntos allí era bastante fácil.
—Es demasiado lento, —negó Ling Xiao con la cabeza, y añadió con decepción: —Además, cuando voy a desafiar a otros, nadie se atreve a aceptar.
—¿Por qué? —El instinto le decía a You XiaoMo que ahí había gato encerrado.
Ling Xiao se tocó la nariz y sonrió. —En realidad, no es nada. Solo que se quejan de que apuesto demasiados puntos.
—¿Cuánto apuestas?
—No mucho, nada menos de trescientos puntos por combate.
—… Te lo mereces.
«Se lo merecía totalmente. Si doscientos puntos ya era mucho, trescientos era una barbaridad.»
You XiaoMo pensó, profundamente convencido, que Ling Xiao estaba tan desesperado por ganar puntos que había perdido el juicio.