Capítulo 258: El viejo narcisista

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

You XiaoMo terminó de refinar las píldoras justo cuando las lecciones se acababan.

Una clase duraba una hora. Después de eso, los estudiantes ya no tenían que asistir a más lecciones.

Tanto para alquimistas como para practicantes de artes marciales, lo más importante no era escuchar teoría, sino la práctica.

Así que pronto habría mucha gente pasando por ese camino, y no quería ser el centro de atención. Por eso, nada más terminar, You XiaoMo recogió sus cosas y se preparó para huir. En cuanto a lo de faltar a clase, ya buscaría otro momento para explicárselo al instructor.

Al ver que se quería ir, el anciano, instintivamente, lo llamó: —¡Tú, mocoso, quédate ahí!

La reacción de You XiaoMo fue huir inmediatamente. ¿Acaso iba a quedarse para seguir soportando sus provocaciones? Solo un tonto haría eso.

El anciano: —…

You XiaoMo no regresó a su pabellón. Había quedado con Baili Xiaoyu en verse para ir juntos al punto de venta de píldoras espirituales, pero la intromisión de ese viejo le había impedido cumplir. Solo podía pedirle disculpas mentalmente y explicárselo cuando se vieran. Así que se dirigió directamente al punto de venta.

You XiaoMo pensó que el viejo no lo perseguiría, o para ser más exactos, se le había pasado por la cabeza que el viejo sería capaz hacerlo.

Después de correr un poco de distancia, de repente escuchó un rugido ensordecedor a sus espaldas. El susto fue tal que casi se tropieza y cae de cara.

You XiaoMo miró hacia atrás y no pudo evitar contener la respiración. ¡El maldito viejo lo había seguido!

A pesar de no parecer muy fuerte, la velocidad y la energía con las que corría tras él eran sorprendentes. Mientras corría, no dejaba de gritarle, atrayendo la mirada de muchos curiosos que se detenían a observar.

You XiaoMo se llevó la mano a la frente. Se sentía como si estuviera enfermo y solo pudiera quejarse.

Este viejo era demasiado descarado. No sabía qué demonios quería.

You XiaoMo no quiso tener más enredos con el viejo, así que aceleró el paso. Pensó que, por muy mal que estuviera, no podría correr menos que un anciano. Sin embargo, cuando sintió un brazo que lo agarraba con fuerza y todo su cuerpo fue arrastrado hacia atrás por el viejo, se quedó absolutamente petrificado.

—Mocoso, ¿es que no me oíste cuando te dije que te pararas? —El anciano seguía siendo muy vigoroso y animado. Había corrido una distancia tan larga y ni siquiera respiraba con dificultad. Tenía el rostro sonrojado y un aspecto lleno de vitalidad.

You XiaoMo, jadeando, no tuvo fuerzas para replicar.

«Este viejo… ¿Se habrá tomado alguna píldora milagrosa para fortalecer el cuerpo?»

—¿Qué demonios quieres? —Una vez que recuperó el aliento, You XiaoMo preguntó con fastidio. Ya está bien, ¿no? Primero le hace perder la clase y ahora va detrás de él. Nunca había conocido a un viejo tan pesado.

El anciano, al ver que no forcejeaba ni intentaba huir, aflojó un poco la presa. Al oír su pregunta, respondió sin dudar: —Quiero aceptarte como mi discípulo.

You XiaoMo lo miró fijamente en shock. —¿Quieres que me convierta en tu aprendiz?

El anciano asintió: —Así es. Tu talento no está nada mal, eres digno de ser mi discípulo.

«¡Este viejo es realmente narcisista!»

You XiaoMo respondió sin titubear: —Pues lo siento mucho, pero no quiero ser tu discípulo.

El anciano abrió los ojos de par en par e infló las mejillas antes de soltar un fuerte grito: —¿Acaso sabes lo que estás diciendo? ¡No tienes idea de cuánta gente en toda la academia daría lo que fuera por ser mi discípulo! ¡Y yo, este gran anciano, te estoy dando una oportunidad y tú la rechazas!

«¡Eso sí que era narcisismo!»

You XiaoMo asintió con la cabeza. —Lo tengo muy claro, estoy seguro y afirmo rotundamente lo que digo. Si usted, anciano, no tiene nada más que tratar, ¿podría soltarme la mano? Todavía tengo otras cosas que hacer.

—¡Ni hablar! —el anciano negó con la cabeza al instante. —Si no me lo explicas bien, no te dejaré ir.

You XiaoMo respondió: —¿Acaso no lo he explicado ya con suficiente claridad? ¿Qué más quiere que le diga?

El anciano dijo: —Explícame bien por qué no quieres ser mi discípulo. ¿En qué no estoy a la altura?

You XiaoMo: —…

«¿Por qué siento como si se me hubiera puesto la piel de gallina por todo el cuerpo?»

Pero quedarse en un punto muerto tampoco era una opción. You XiaoMo, tras pensarlo un poco, decidió ser claro con él.

—¿Y usted cree que está a la altura? —dijo You XiaoMo. No era bueno hablar mal del anciano delante de él, y menos con tantos curiosos alrededor. No quería que lo acusaran de faltarle el respeto a un anciano.

—Este viejo es afable, ammable, virtuoso y talentoso, íntegro y recto, caritativo, magnánimo, honorable, honesto y cabal… ¡¿Dónde vas a encontrar un maestro tan bueno como yo?!

—…

Había visto narcisistas, pero nunca uno tan narcisista. ¿Tan atrevido es como para adjudicarse todos los calificativos positivos del diccionario?

Justo cuando ambos estaban en un punto muerto, la tabla de salvación de You XiaoMo cayó del cielo.

—¿Qué están haciendo ustedes dos?

Una voz familiar hasta los huesos sonó detrás de You XiaoMo, con un deje de duda y diversión.

Al oír esa voz, You XiaoMo se alegró tanto que casi rompe a llorar. ¡Por fin había llegado su caballero de brillante armadura! Se giró y, con una mirada lastimera, miró a Ling Xiao, quien los obervaba con curiosidad. —Ling Xiao, ¡ven rápido a salvarme! Hay un viejo muy raro que insiste en que me convierta en su discípulo.

—¿Y ahora quién es el imprudente que quiere aceptarte como discípulo? —preguntó Ling Xiao, posando la mirada en el anciano que sujetaba a You XiaoMo. Bajo la máscara, sus ojos mostraron un leve destello de sorpresa. «Este viejo tiene un nivel de fuerza nada despreciable.»

You XiaoMo, quizás por pensar demasiado, sintió que aquellas palabras menospreciaban su talento. Frunció los labios y alzó la mano que el anciano aún sujetaba. —Este es.

El anciano, notando el tono de queja en sus palabras, dijo con desagrado: —Con la fuerza que tiene este viejo, ¿en qué te menosprecia aceptarte como discípulo? ¡Más bien yo soy el menospreciado!

—Entonces, ¡no tiene por qué menospreciarse! — respondió You XiaoMo al instante. Él deseaba sinceramente que el anciano no tuviera que rebajarse de ese modo.

El anciano se quedó sin palabras. «Este mocoso no es nada adorable. Pero cuanto más se niega, más ganas me da de aceptarlo.» Antes, él era quien rechazaba a los demás cuando le rogaban; ahora el karma estaba llamando a su puerta.

—Este viejo, después de todo, es un alquimista de décimo nivel. En todo el continente Longxiang, aparte de mi discípulo, que ya terminó su aprendizaje, solo quedo yo. Dime, ¿dónde vas a encontrar un maestro tan poderoso como yo? Te doy esta oportunidad y tú aún la desprecias y pones peros, ¡me estás sacando de quicio!

—¿Usted es un alquimista de décimo nivel? —You XiaoMo se quedó boquiabierto. Lo observó de arriba abajo con atención, pero aun así, negó con la cabeza, incrédulo. —No puede ser. He oído que el alquimista más poderoso del continente Longxiang es Qiu Ran, y que es el alquimista de alto nivel más cercano de convertirse en el alquimista número uno. No me diga que dice esto solo para engañarme y conseguir que me convierta en su discípulo.

Al escuchar estas palabras llenas de desconfianza, el anciano casi se muere de la ira.

—¿Quién te ha dicho que Qiu Ran es el alquimista más poderoso del continente Longxiang? ¡Ese chico es mi discípulo! Dime, ¿acaso has oído hablar de un discípulo que supere a su maestro?

—¿Qiu Ran es tu discípulo? —La boca de You XiaoMo se abrió formando una “O” perfecta.

—¡Por supuesto! Si no, ¿quién crees que podría haber enseñado a un discípulo tan excepcional? Casi todo lo que sabe me lo debe a mí. —El anciano irguió el pecho al instante, rebosante de orgullo.

Al mencionar a Qiu Ran, You XiaoMo pensó casi de inmediato en la Escritura del Alma Celestial. Ese era un pequeño nudo que llevaba en el corazón desde hacía tiempo, siempre temiendo que alguien pudiera descubrirlo. Por eso, cada vez que cultivaba, lo hacía con sumo cuidado y a escondidas. Saber que este anciano era el maestro de Qiu Ran casi lo hizo rechazar la oferta de inmediato. Pero, justo entonces, una idea cruzó como un relámpago su mente.

—Viejo, ¿estás seguro de que Qiu Ran aprendió todo lo que sabe de ti? —preguntó You XiaoMo con urgencia.

—Por supuesto que sí —respondió el anciano sin dudar, dándose unas palmaditas en el pecho.

—Está bien. Entonces dame tres días para pensarlo. Te daré mi respuesta entonces. Vivo en el Noveno Pabellón del  Patio Primer Otoño. Si no te doy una respuesta para entonces, no tienes que preocuparte de que huya, —dijo You XiaoMo.

—Bien, recuerda lo que has dicho. Cuando llegue el momento, no te eches atrás. —El anciano, al ver que no parecía estar mintiendo —y aunque mintiera, él tenía la capacidad de encontrarlo— aceptó su condición.

Después de que el anciano se marchara, You XiaoMo por fin pudo respirar aliviado. Sin embargo, recordó el registro de jade que la instructora Ning Jing le había dado. Cuando regresara, buscaría la oportunidad de revisarlo a ver si encontraba información sobre este viejo.

Ling Xiao, que había presenciado toda la escena, se acercó y dijo sonriendo: —Ese anciano es, efectivamente, un alquimista de décimo nivel. Convertirte en su discípulo te sería de gran beneficio. Si realmente fue él quien le transmitió esa técnica a Qiu Ran, podrías aprovechar la oportunidad para que él te la enseñe. Así podrías cultivarla abiertamente. Además, debe de conservar muchas fórmulas de píldoras espirituales.

Ling Xiao, evidentemente, había pensado lo mismo que él. Un maestro barato, por muy poco que costará, era mejor que no tener nada. Además, la personalidad de ese anciano, aunque un tanto impetuosa, no era mala. Sí, era algo irracional, pero también bastante directo.

—¿Y tú qué haces aquí?

You XiaoMo miró a Ling Xiao. Todavía estaban en la Zona Dos. No podía ser una simple casualidad.

Ling Xiao sacó su tarjeta y, con una sonrisa radiante, dijo: —¡Mira esto!

En cuanto You XiaoMo distinguió lo que tenía en la mano, su rostro se llenó de asombro. —Tu tarjeta negra… ¿Cómo es que se ha convertido en una Tarjeta Púrpura?

Ling Xiao le explicó: —La conseguí con las treinta bestias de rango medio que cacé la última vez. Se considera una contribución importante a la academia, así que me dieron esta Tarjeta Púrpura.

La razón por la que había ido a cazar bestias era precisamente para conseguir esa tarjeta púrpura. Su plan inicial era vender las bestias cazadas, pero descubrió que, incluso repartiendo las ganancias, no alcanzaba a reunir los cinco mil puntos. Tampoco quería volver a las montañas profundas a cazar bestias sin control; una vez era suficiente.

You XiaoMo por fin entendió por qué antes le daba tanta importancia a los puntos. Era por esto. Pero… —¿Por qué necesitas tanto conseguir esa Tarjeta Púrpura?

La respuesta de Ling Xiao fue alzarle la barbilla con un gesto ambiguo, el aire caliente de su aliento rozando sus labios mientras preguntaba a su vez: —¿Qué piensas? —Estuvieron a un suspiro de tener los labios pegados, pero por suerte Ling Xiao era consciente de que estaban en público.

«¿Que qué pensaba»

Con lo retorcido que era el carácter de Ling Xiao, seguro que estaba pensando en algo de clasificación X.

You XiaoMo pensó que, aparte de esa razón, no había otra posible. Lo conocía demasiado bien.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x