No disponible.
Editado
Los hechos demostraron que You XiaoMo no estaba muy equivocado en sus suposiciones.
Sin embargo, Ling Xiao se había esforzado bastante para poder vivir en el mismo pabellón que él.
Sus acciones previas podrían ser usadas como un ejemplo: desafiar a todos los que estaban por encima de él en el ranking, con apuestas tan altas, hasta que nadie quiso competir contra él. En la Zona Uno se había formado una especie de consenso tácito, y todos rechazaban sus desafíos con la excusa de estar en retiro espiritual.
Así que, ahora, Ling Xiao tenía cierta reputación de ser un elemento conflictivo en la Zona Uno.
You XiaoMo, que en un principio quería ir al punto de venta de píldoras espirituales, acabó siendo arrastrado por Ling Xiao a casa del Anciano Wan para tramitar el alquiler. La concentración de energía espiritual en los pabellones dobles era la misma que en los individuales, pero alquilar un pabellón doble salía más rentable. Por eso muchos optaban por compartir alojamiento: cada uno solo pagaba diez puntos.
El Anciano Wan, que parecía estar al corriente de lo de Ling Xiao, no le pidió que mostrara su Tarjeta Púrpura como comprobante. Fue directo al grano: —Ya conocen las normas de alquiler. Al devolver la habitación, solo se recuperan once puntos…
—No hace falta molestarse. No hemos venido a alquilar un pabellón doble, —lo interrumpió Ling Xiao. Él no había conseguido la Tarjeta Púrpura para mudarse con You XiaoMo a un pabellón doble, sino para poder vivir en el pabellón de You XiaoMo.
El Anciano Wan arqueó las cejas, sorprendido. ¿Qué quería decir con eso?
You XiaoMo se sonrojó, no sabía cómo explicárselo al Anciano Wan. La verdad es que ya lo había imaginado. Ya que iban a vivir juntos, Ling Xiao no querría dormir separado de él. En lugar de gastar ocho puntos a escondidas, más valía ser sincero con el Anciano Wan. Pero decir la verdad requería valor.
Ling Xiao pasó un brazo sobre los hombros de You XiaoMo y, esbozando una sonrisa, dijo: —Para ahorrar unos puntos, hemos decidido dormir en la misma cama. De todos modos, la cama del pabellón es bastante grande.
Una sombra de duda cruzó el rostro del Anciano Wan. Pero la razón que dio Ling Xiao, en realidad, era razonable.
Había algunos practicantes que, para ahorrar puntos, compartían una habitación individual. A menudo, la relación entre ellos era de amigos jurados, o bien eran hermanos o hermanas.
Pero con estos dos, algo le parecía extraño.
Sin embargo, como no lograba entenderlo y, además, no era asunto suyo, el Anciano Wan no le dio más vueltas y lo sacó de su mente. Luego tramitó el cambio de alojamiento de Ling Xiao.
Aunque You XiaoMo sabía que vivir con Ling Xiao implicaría ser “intimidado” sin piedad, era incapaz de rechazarlo. A Ling Xiao, conseguir la Tarjeta Púrpura no le había resultado nada fácil, y si se negaba, lo pagaría caro.
Y así empezó su vida de convivencia.
Cuando salieron de la casa del Anciano Wan, You XiaoMo y Ling Xiao se dirigieron directamente al punto de venta de píldoras espirituales.
Después de abrir su puesto varias veces, los que habían comprado sus píldoras espirituales y experimentado sus efectos, se habían convertido casi todos en clientes habituales. Así que apenas colocó las píldoras, en menos de media hora, empezó a llegar gente a comprar. Al ver que también vendía píldoras de quinto nivel, todos se sorprendieron, pero una vez pasado el asombro, se abalanzaron sobre ellas.
Las Píldoras Tianling y Qingxin que You XiaoMo vendía costaban un punto menos que en los otros puestos, y además eran mucho más efectivas. Era normal que la gente se peleara por ellas. Y, si su fama seguía creciendo, cada vez habría más compradores, y quién sabe si entonces podrían seguir consiguiéndolas.
Cuando You XiaoMo recogió el puesto, Baili Xiaoyu llegó tarde, avanzando con una calma exasperante.
Esperaba que se quejara por no haberlo esperado, pero, contra todo pronóstico, no lo hizo. Al contrario, le dio una palmadita en el hombro con comprensión, como si estuviera consolando a You XiaoMo.
Al preguntarle, resultó que se había enterado por otros. No creía que You XiaoMo lo hubiera dejado plantado sin motivo.
You XiaoMo no acompañó a Baili Xiaoyu a poner su puesto. En su lugar, fue al punto de venta de hierbas espirituales de al lado a buscar a Tang Yulin para comprar más hierbas. Aunque ahora era alquimista de quinto nivel, las píldoras de cuarto nivel se vendían tan bien que no pensaba dejar de hacerlas. Ya buscaría otra ocasión para refinar otras píldoras con mercado.
Tang Yulin seguía siendo el mismo. Después de unos días de interactuar con él, You XiaoMo ya se había hecho una idea de cómo era.
Al principio pensó que Tang Yulin trataba a Baili Tianyi con esa actitud a propósito, pero luego descubrió que esa era simplemente su personalidad. Aunque parecía indiferente, en realidad no era muy listo y no entendía las implicaciones profundas.
Pero este tipo de persona lenta, si no fuera por Baili Tianyi, que constantemente lo ayudaba en secreto, seguramente ya lo habrían estafado hasta dejarlo sin nada.
Solo de pensarlo, You XiaoMo sentía que Baili Tianyi tampoco lo tenía nada fácil. Quería ayudar a Tang Yulin, pero no podía hacerlo abiertamente, así que tenía que maniobrar en secreto para que Tang Yulin pudiera obtener las hierbas espirituales de su puesto por “canales legítimos”.
Así es. You XiaoMo siempre se había preguntado cómo Tang Yulin tenía tantas hierbas espirituales, y resultaba que era mérito de Baili Tianyi. Solo que Tang Yulin nunca lo supo.
—Tang Yulin, vienes aquí a vender hierbas todos los días. ¿Y cómo tienes tiempo para cultivar? —preguntó You XiaoMo.
You XiaoMo se había dado cuenta que Tang Yulin, pasaba bastante tiempo cuidando su puesto, así que apenas le quedaba tiempo para cultivar. Y para los alquimistas, refinar también era una forma de cultivo, así que ellos no salían tan perjudicados.
Tang Yulin se quedó pensando un momento. —Cuando termino de vender, o sí cierro antes, vuelvo a mi habitación a cultivar.
—¿No te queda muy poco tiempo para cultivar? Además, con lo que ganas aquí cada día, ¿no tienes puntos suficientes? ¿Por qué vienes a poner el puesto a diario? —You XiaoMo aprovechó para preguntar.
Tang Yulin no creyó que hubiera nada que ocultar, así que respondió: —Quiero conseguir una técnica de cultivo de alto nivel de grado medio, pero aún no tengo suficientes puntos. —La verdad es que Baili Tianyi se había ofrecido a comprársela, pero él no aceptó.
—¿Cuántos puntos cuesta una técnica de alto nivel? —preguntó You XiaoMo.
—Dos mil…
—… Es carísima.
—Sí. Ya solo me faltan doscientos para llegar a los dos mil.
—Eso debería ser rápido de ganar. Si vendes cien puntos al día, en unos días los consigues.
—Tengo que repartir la mitad con quien me proporciona las hierbas espirituales.
—… Mira, yo conozco a un par de personas que quizás necesiten hierbas espirituales. Durante un tiempo, tráeme las hierbas a mí cada día, y yo te ayudaré a vendérselas. Así no tendrás que venir a poner el puesto todos los días.
Tang Yulin lo meditó un instante y, con seriedad, dijo: —Gracias.
You XiaoMo sonrió. —De nada.
Tang Yulin solo vendía unas decenas de conjuntos de hierbas espirituales al día; no era mucho, así que no sería difícil encontrar compradores. Por ejemplo, Jiang Xiaofeng, que seguramente andaba preocupado por cómo ganar puntos. También podría hacerle un favor con poco costo, y pedirle que vendiera las hierbas por Tang YuLin.
Después de finalizar el acuerdo, You XiaoMo le compró las hierbas que tenía en el puesto, y luego fue a la habitación de Tang Yulin por la otra mitad de las hierbas de quinto nivel. Después de pagar más de trescientos puntos, en su tarjeta negra aún le quedaban más de cuatrocientos. Parecían muchos, pero si la técnica de alma que él deseaba costaba lo mismo que la técnica de cultivo de Tang Yulin, tendría que esforzarse el doble.
Después de terminar estos asuntos You XiaoMo y Ling Xiao regresaron a su pabellón.
Desde que Ling Xiao se puso esa máscara fea, la gente parecía no reconocerlo. La mayoría le echaba un vistazo a la máscara y perdía el interés.
You XiaoMo sonreía satisfecho. «A ver si ahora sigues atrayendo moscas.»
She Qiu y los demás, que al principio se sorprendieron un poco al ver que Ling Xiao se instalaba allí con aires de quedarse, y tras ver la sonrisa radiante de You XiaoMo, cada uno buscó discretamente un rincón. Eran bestias, sí, pero sabían que no era correcto molestar a dos enamorados.
You XiaoMo no tenía ni idea de que sus bestias contratadas habían malinterpretado su sonrisa. Pero, en realidad, no andaban muy equivocados.
Después, You XiaoMo impuso algunas reglas básicas a Ling Xiao: a partir de ahora, el alquiler lo pagaría él. Y Ling Xiao, pensando que podría dormir cada noche con You XiaoMo en la misma cama y hacer todo tipo de cosas indebidas cuando quisiera, aceptó encantado. De todas formas, no tenía en qué gastar los puntos, y además, como “cabeza de familia”, era su deber mantenerlo.
You XiaoMo, emocionado, había olvidado por completo el asunto de haber faltado a clase.
Esa misma tarde, la instructora Ning Jing, que había estado esperando a que él fuera a dar explicaciones, finalmente no pudo contenerse más y fue a buscarlo.
Intuyendo a lo que venía, You XiaoMo no pudo negarse a invitarla a entrar al pabellón. Mientras bajaba las escaleras, hizo que She Qiu y los demás buscaran un lugar para esconderse, y entonces hizo pasar a la instructora Ning Jing.
—No es que quiera reprenderte, pero esta vez te has pasado de la raya, —le recriminó la instructora Ning Jing. Cuando el instructor de la clase tres le contó lo sucedido, ella también se llevó una gran sorpresa. Después pensó que You XiaoMo no era de los que faltaban a clase sin motivo, y que seguramente había tenido algún contratiempo y acudiría a darle explicaciones. Pero el tiempo pasaba y él no aparecía, así que no pudo esperar más y vino personalmente.
—Sé que quizás quieras ir a la clase cuatro, pero como no se ha gestionado aún, presentarte allí sin más podría causar malentendidos. El instructor de la clase tres está muy enfadado. Busca un momento para disculparte con él, —continuó la instructora Ning Jing.
—Daoshi, no fue a propósito. Es que tuve un problema, —dijo You XiaoMo, y le contó sin omitir detalle lo sucedido aquella mañana con el anciano.
Apenas terminó de hablar, el rostro de la instructora Ning Jing cambió de color. Tras intercambiar apenas unas palabras, se marchó apresuradamente. Solo antes de irse le recordó que debía disculparse con el instructor de la clase tres, y que si volvía a encontrarse con aquel anciano, evitara ofenderlo en la medida de lo posible.
You XiaoMo se quedó completamente desconcertado.