Antes de irse, Ning Yu invitó a Yaya a comer, como un tipo de despedida.
En la empresa, su relación con Yaya era la mejor. Ese día originalmente habían quedado en ir a comer barbacoa, pero Yaya dijo que estaba con el corazón roto y de mal humor, y le pidió a Ning Yu que fuera con ella a un bar a beber alcohol, en lugar de comer.
Yaya era lesbiana. Y tras de escuchar su experiencia, que básicamente era una historia de haber perseguido a la otra persona por mucho tiempo y que al final la rechazara, Ning Yu se sintió un poco identificado. Al pensar en sí mismo, también bebió un par de copas de más y dijo: —Supongo que estoy casi igual que tú. La persona que me gusta no quiere tener una relación.
Yaya, curiosa, preguntó: —¿Quién es esta persona tan difícil de conquistar? ¿Qué tipo de ser celestial es ella?
A Ning Yu no le gustaba mucho hablar de sus asuntos personales con otros, así que nadie lo sabía. Pero pensó que con Yaya tenían suficiente confianza, ella ya había hablado de su propio trauma emocional, entonces él intercambiar algo tampoco tenía problema, sería bueno conversar.
Ning Yu miró a Yaya un momento, y entonces dijo: —No es una mujer, es un hombre.
Yaya tampoco pareció muy sorprendida, solo preguntó: —¿Heterosexual?
Ning Yu negó con la cabeza.
—Eso no debería ser, ¿acaso no lo tratas bien o no das el primer paso?—. Yaya estaba perpleja. —Tus condiciones no son malas, ¿qué pasivo tiene estándares tan altos?
—Siento que aún tomó bastante la iniciativa—. Ning Yu miró a Yaya un momento, y entonces dijo con voz lenta y profunda: —Y yo soy el de abajo.
Entonces su conversación con Yaya se detuvo de manera extraña por medio minuto.
—¿Tienes alguna foto?—. Yaya sintió curiosidad. —¿Qué clase de persona es?
Ning Yu pensó un momento, buscó y sacó una foto que le había tomado secretamente a A-Chong en el autobús turístico y se la mostró a Yaya.
—Pícaro y guapo—. Yaya asintió. —Parece muy enérgico y saludable, ¿te gusta ese tipo?
Después de que Ning Yu terminó de contar su historia de principio a fin, Yaya le dijo de manera directa y franca: —Si me preguntas, mejor ríndete. A este tipo de persona no la puedes atrapar, y si lo acosas así tampoco tiene ningún sentido. ¿De verdad crees que le gustas?
Yaya era una persona muy racional, al ver un problema jamás se dejaba llevar por las emociones, siempre iba al grano. En su opinión, esta historia de amor no correspondido de Ning Yu era simplemente una inversión completamente sin sentido, y como amiga, debía aconsejarlo.
Ning Yu lo pensó un momento: —De todos modos, no le desagrado. Creo que debería… ¿tener oportunidad?
—Según lo que dices, ¿qué no habrá visto esa persona?, ¿le haces falta tú?—. Yaya comenzó a echarle agua fría. —¿Y todavía le lees cada noche?, ¿acaso están actuando en “El Lector”? Su actitud es muy clara, por decirlo feo, tu comportamiento ahora se llama vulgarmente un “perro lamebotas”.
En la opinión de Yaya, la trayectoria emocional del amor no correspondido de Ning Yu en este último año era incluso más rica que la de ella, y el contraste con su apariencia era demasiado grande. Él había publicado durante un año en su círculo de amigos, visible solo para la otra persona, mensajes emocionales, todo tipo de indirectas y directas que casi atravesaban la pantalla para estamparle en la cara las palabras “date prisa y ten un relación conmigo”.
Ning Yu no estaba muy de acuerdo: —Me gusta, y las cosas que hago por él son de buena gana, incluso lo disfruto. A mi gusto por él nadie le estipula que debe corresponderme, yo doy por voluntad propia, ¿cómo se puede decir que eso es ser un perro lamebotas?.
Yaya suspiró: —Simplemente haz caso a un consejo de tu Shijie, ¿acaso esa persona te hace caso?
Ning Yu, con una mano giraba la copa, y con la otra sacó el celular y lo miró. El mensaje más reciente era la despedida de anoche, se lo pasó a Yaya para que lo viera: —Él sí me responde… Mira, ¿no parece una relación?
Yaya se acercó a mirar …
Ning: «Buenas noches (luna) Te amo».
La otra parte respondió: «Buenas noches (abrazo)».
Yaya: —… ¿Cada día, cuando le lames las botas, tienes que decir “te amo”?
¡Demasiado heterosexual y excesivamente asqueroso! ¡¡Cómo es que este grandulón de 183 cm persigue a otros de esta manera!!
Ning Yu asintió: —Tres veces al día, mañana, mediodía y noche, ya me acostumbré a enviarlos. A veces responde, a veces no. Si insistes en decir que soy un perro lamebotas, entonces todavía tengo mucha experiencia en eso.
Ella sintió que se ahogaba: —… Eres demasiado directo…
Ning Yu no parecía muy preocupado: —Ser un poco directo es bueno, ¡la vacilación lleva a la derrota!
—Vamos a analizarlo un poco. Ning Yu, siento que tú y ese tipo no están en el mismo nivel, no puedes manejar a este tipo de persona—. Yaya señaló el punto clave. —Tú mismo mira el tono con que te habla, seguro de sí mismo pero no arrogante, no grasoso, tiene mesura pero sabe cómo romper límites… Esta es una habilidad que se pule después de muchos años de experiencia, ¿entiendes que la diferencia entre tú y él es la de un maestro y un bronce? ¿Con qué vas a jugar contra él?
Ning Yu respondió: —… Ahora debería ser un Oro.
—¡Frente a él eres solo un Bronce!—. Yaya, un poco molesta, continuó analizando. —Acabas de decir que es Libra, ¿verdad? Ning Yu, dicen que Libra es la única constelación cuya entidad original no es un ser vivo. La persona que me gustaba era Libra y mi sensación es que la gente de este signo es la que menos corazón tiene; son calientes por fuera y fríos por dentro, y no importa cómo traten a los demás, en realidad a quien más aman es a sí mismos—. Con un poco de resentimiento por su fracaso amoroso, lo dijo con mucha seriedad.
Ning Yu, después de escuchar, lo pensó un momento y luego dijo: —Entonces, si lo consigo, tendré mayor sensación de logro.
Yaya suspiró: —La ambigüedad hace sufrir mucho a la gente… tú estás cegado por esa ambigüedad.
Ning Yu negó con la cabeza: —No estoy sufriendo, ni estoy cegado.
Yaya puso los ojos en blanco: —Gustar a alguien fácilmente conmueve a uno mismo, algunas personas incluso descargan ese resentimiento en la otra… en este punto tú sí estás muy lúcido, muy consciente de tus límites. Pero aún así te recuerdo una frase: la enfermedad común de los jóvenes urbanos contemporáneos es fácilmente confundir la soledad y el sexo como amor.
Ning Yu guardó su celular, bajó la cabeza y pensó un momento, entonces dijo: —Creo que no es una confusión, usé un año para demostrar que no lo es. He conocido a muchas personas gentiles, muchas personas excelentes, muchas personas cálidas, pero solo él me hace sentir calor. El calor y lo cálido son diferentes, él hace que mi temperatura corporal suba, que sude.
—No, no puedes ser tan terco— Yaya lo pensó un momento, —y además esto todavía es un país extranjero, es demasiado difícil, no seas tonto.
Ning Yu: —Por eso mismo renuncié aquí para ir a Tailandia; ya solicité el ingreso a la escuela.
La expresión de Yaya instantáneamente se volvió de absoluto terror.
—… ¿Renunciaste para ir a estudiar a una escuela en Tailandia?
Ning Yu asintió: —Sí. Shijie, en el futuro, si vienes a Tailandia, puedes buscarme.
Tampoco era extraño que Yaya se sorprendiera. Los estudiantes graduados de la alma máter de Ning Yu que iban al extranjero a estudiar básicamente iban dirigidos a universidades prestigiosas. La propia Yaya había regresado del Imperial College. No era que las escuelas tailandesas fueran malas, sino que en términos del campo profesional, nadie había pensado en ir a estudiar a Tailandia, ni los peores estudiantes lo considerarían.
—¿Ya lo has considerado bien?—. La expresión de Yaya se volvió seria. —En nuestra industria, ¿el desarrollo en Tailandia se compara con el nacional? ¿Qué harás con tu desarrollo futuro? Ir allá sin parientes ni conocidos, ¿tus padres están de acuerdo?
Ning Yu guardó silencio un rato, y luego dijo: —Shijie, puede que no tenga muy claro qué es exactamente lo que quiero, pero sé lo que no quiero.
Yaya negó con la cabeza: —Con razón cuando todos te preguntaban a dónde ibas a cambiar de trabajo, solo decías que ibas a seguir estudiando, y cuando te preguntaban adónde, por más que te mataran no lo decías. Si supieran que vas a Tailandia, creo que explotarían. Pero aún yendo así de precipitadamente, tampoco es seguro que esa persona te mire con buenos ojos, no tiene sentido.
—No está completamente relacionado con él, son más mis propias razones.
Ning Yu torció un poco la comisura de los labios, parecía un poco avergonzado. —Yaya-jie, tengo pocos amigos, y en la empresa mi relación contigo es la mejor. Casualmente tú no eres heterosexual, y yo tampoco. Hoy te contaré algunas cosas mías, creo que deberías poder entenderme.
Yaya asintió: —Habla, compañero Ning Xiao Yu.
Ning Yu sirvió una copa de licor, la bebió de un trago y luego exhaló profundamente.
—Cuando era pequeño, mi papá y mi mamá apenas me hacían caso. En esa época, para que se preocuparan un poco más por mí, estudiaba con todas mis fuerzas, era obediente con todas mis fuerzas, pero después descubrí que no servía de nada, al contrario, ellos pensaban que yo estaba bien, así que no necesitaban preocuparse por mí.
—Desde pequeño, en casa me exigían ser un buen estudiante; al entrar en la empresa, las reglas me exigían ser un buen empleado; y mediante juicios invisibles, también me exigían ser un hombre competente… es demasiado agotador. Y ese ambiente de Tailandia para mí es relajado, fresco, muy interesante, fue allí donde supe que podía reír tan relajado. No es que me esté abandonando a mí mismo, evadiendo la realidad; siento que estoy persiguiendo la vida que quiero, también puedes entenderlo como un autoexilio…
—Quizás pienses que estoy siendo tonto, actuando con auto-grandeza. Pero a veces siento que perseguirlo, no es un sacrificio; al contrario, siento que él me está salvando, porque me dio una oportunidad de ser mi verdadero yo.
Parecía haber abierto las compuertas de su desahogo. Ning Yu, parloteando sin parar, decía sus razones, y mientras hablaba, sus párpados se enrojecieron un poco. Preguntó: —Yaya-jie, ¿puedes entenderlo?
¿Puedes entenderme?
Exigirme ser cortés y excelente, exigirme ser fuerte y ordenado, exigirme no cometer errores, exigirme ser un hombre, exigirme amar a una mujer, exigirme no llorar.
Demasiadas exigencias.
Y ya no quiero que me exijan estas cosas.
Yaya era de una familia monoparental, y también se sentía un poco conmovida y triste. Pero no dijo si podía entenderlo o no, porque sabía que las personas realmente nunca pueden entenderse mutuamente.
Ella dio una palmada en el hombro del gran chico frente a ella: —Pero, compañero Ning Xiao Yu, si por casualidad esa persona no te hace caso, y te lastima, entonces ¿qué sentido tiene que hagas todo esto?
Ning Yu parecía haber pensado muchas veces en esta respuesta. Respondió muy rápido.
—Honestamente, no lo sé—. Ning Yu mantenía la cabeza baja. —También he pensado por qué soy tan obstinado, también sospecho que tengo algún problema, incluso fui a ver a una psicóloga. Ella me dijo que mi comportamiento es un reflejo de mi educación familiar. Porque el amor de mi papá, quien me crió, hacia los demás es obsesivo, así que mi subconsciente siente que, ser como mi papá, es la manera correcta de amar a otros. Pero en lo que no soy igual a mi papá es que mi papá necesita retribución, pero yo puedo no querer retribución, a veces incluso disfruto mucho ese pequeño juego de automortificación… quizás realmente esté enfermo.
Yaya era una observadora, veía las cosas objetivamente, y dijo de manera directa: —Envidio tu valentía, porque yo no podría hacerlo. Pero como amiga, aún debo recordarte: el amor no correspondido fácilmente conmueve a uno mismo. Lo correcto que debes hacer es analizar los pros y contras, sopesar ganancias y pérdidas como un adulto, y hacer que el dar y el recibir formen un ciclo virtuoso.
Apenas cayeron sus palabras, en el silencioso bar la música cambió del suave saxofón a la siguiente canción. Yaya, al escuchar el preludio, se rió: —Esta canción es demasiado apropiada para ti, escúchala bien. Ya hemos llegado a este punto, no insistiré más, espero que después no te arrepientas. ¡Por última vez, conmuévete a ti mismo esta noche y luego ve a perseguirlo! ¡Sin importar si lo consigues o no, todo es crecimiento!
Ellos chocaron sus copas al ritmo de la canción “Desperdiciar”, tragando el líquido helado y los amargos recuerdos.
Esa persona cantaba: No importa, tú tampoco necesitas darme una oportunidad, total yo todavía tengo una vida para desperdiciar. Justo me queda este poquito de terquedad, que puede considerarse, mi virtud.
Esa persona siguió cantando: Incluso si tengo que seguir consumiendo otros diez años contigo, no importa.
Escrito sin temor, un poco agrio, no era muy apropiado para un hombre de ciencias como él. Pero este lugar, el licor de hace un momento, la luz amarillenta difusa del bar, y el llanto apenas audible de la mesa diagonal, todo hacía que esta escena se volviera un poco sentimental.
Ning Yu, escuchando la canción, de repente sintió un poco de fatiga. Bajó la cabeza y se presionó el entrecejo.
Dijo: —En realidad, no es que no tema ser rechazado, sé que a menudo me conmuevo a mí mismo, y tengo todas éstas emociones negativas. También sé que estoy solo, necesito sexo, y posiblemente confunda esa necesidad con amor.
—Pero nadie me ha tratado así, nadie.
Yaya se quedó pasmada, asustada por la expresión de Ning Yu.
—Yo no sé bailar, pero él me dijo que no importaba, dijo que al bailar se pueden cometer errores. Él recuerda mi cumpleaños, y cuando estoy triste solo con él puedo desahogarme, porque él no se reirá de mí. Él me enseñó a cómo llevarme bien con mis compañeros de trabajo, me contó chistes, me dio… nadie me había dado estas cosas, Yaya-jie, ¿lo entiendes?
¿Lo entiendes? Preguntó.
Parecía que estaba diciendo palabras de borracho.
Yaya miró las botellas de alcohol sobre la mesa y pensó: ¿Acaso hoy no soy yo la que sufre un desamor? ¿Cómo es que soy yo la que ha estado consolándolo a él? Pero Yaya sabía que ahora no debía hablar, y solo escuchó en silencio.
—Lo que quiero es realmente muy poco, y siempre me he esforzado por ello, pero a mi papá no le gusto, a mi mamá no le gusto, no hay nadie que realmente se preocupe por mí…
La voz de Ning Yu comenzó a quebrarse, estaba un poco incoherente. —Shanghái es tan grande y no puedo encontrar a alguien como él. Yo también siento que tengo algún problema, también quiero que alguien me enseñe a controlarme, pero de verdad me gusta mucho, simplemente no puedo controlarme… Él es realmente muy bueno, ¿sabes? Cuando pienso en él al cocinar, siempre me distraigo, me río, y luego echo demasiada sal, y al comer es muy amargo. Yaya-jie, realmente me he esforzado mucho, y sé que dirás que soy tonto…
Yaya vio a este chico alto, guapo, que normalmente al reír era un poco tímido, con la cabeza gacha, el rostro abatido, parecía… estar llorando.
Él había bebido mucho, al hablar empezaba a arrastrar las palabras, y sus párpados estaban muy rojos
—Realmente me gusta mucho —dijo Ning Yu. —Tómalo como que me conmuevo a mí mismo, total todavía soy joven, yo… todavía tengo mucho tiempo, yo…
No terminó esa frase, parecía que no podía continuar.
A Yaya le resultaba un poco doloroso verlo, y ya no tuvo más palabras. Porque cuando Ning Yu hablaba de esa persona, la expresión en su rostro era como si algún órgano interno importante de su cuerpo se hubiera caído al suelo.
Finalmente, preguntó: —Diré una última frase que no sonará bien, pero es un consejo sincero. Siempre has dicho que lo necesitas, pero ¿qué puedes darle tú? Ning Yu, en una relación sentimental, no puede ser solo una persona la que quede satisfecha.
La respuesta de Ning Yu fue muy tonta, muy infantil, pero sonaba muy sincera…
Dijo: —Dar todo lo que pueda dar.