Capítulo 261: Bestia con piel de humana

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En la quietud de la noche, el claro resplandor de la luna se filtraba sigiloso por la ventana entreabierta, colándose en cierto pabellón. Bajo un tenue halo de luz, se vislumbraba, al otro lado de la estancia, una animada y provocativa escena adulta.

You XiaoMo, con el rostro encendido y cubierto de un húmedo vapor, yacía arrodillado sobre la mullida colcha de la gran cama, recibiendo sin descanso las embestidas profundas y salvajes de alguien a sus espaldas. Su cuerpo era zarandeado sin piedad, balanceándose adelante y atrás. Tenía los dientes apretados con fuerza, pero no podía evitar que se le escaparan, de vez en cuando, algunos gemidos incontrolables que, en el silencio del pabellón, resonaban sin ningún pudor.

—Ve… más despacio… —La voz de You XiaoMo, ligeramente ronca, brotaba entrecortada.

La intensa estimulación de aquellas penetraciones le enrojecían hasta los ojos. Una ola de placer arrollador sucedía una tras otra, haciéndole sentir unas ganas de llorar que no podía saciar, casi al borde de la locura.

El hombre a sus espaldas jadeó con fuerza. Sus manos seguían aferradas con firmeza a su estrecha cintura, y ni el avance ni la retirada de sus embestidas aminoraban lo más mínimo. El placer que generaba cada fricción hacía temblar a ambos por igual, despertando todos los deseos más profundos del hombre. Cada embestida era más profunda que la anterior y más potente. Una y otra vez, daba justo en el punto más sensible de You XiaoMo.

Aquel placer punzante, casi asesino, brotaba de sus extremidades para concentrarse al final en la parte baja de su cuerpo, estimulándolo sin cesar. Finalmente, no pudo más y lanzó un fuerte grito, derramándose por segunda vez sobre la colcha que tenía debajo.

Sus miembros, que hasta entonces habían logrado sostenerlo, se aflojaron por completo tras el clímax. Quedó derrumbado sobre la cama, jadeando con fuerza. Solo los fuertes brazos del hombre, sujetándolo por la cintura, impidieron que se desmoronara del todo.

En cuanto You XiaoMo se desahogó, su interior se contrajo con fuerza. Una oleada de placer se propagó desde el punto donde ambos estaban íntimamente unidos. Ling Xiao, que había aguantado largo rato sin eyacular, emitió finalmente un gruñido ahogado y liberó toda su esencia.

La colcha que tenían debajo estaba ya empapada, cubierta de sudor y de un abundante líquido blanco.

You XiaoMo apenas recordaba cuántas veces lo habían hecho. Solo sabía que estaba agotado, sin fuerzas para continuar. No tardó mucho en quedarse totalmente dormido.

Ling Xiao se levantó de la cama, tomó en brazos a You XiaoMo, que había caído dormido, y lo llevó detrás del biombo, donde ya tenía preparado una bañera de agua. El agua ya se había enfriado, pero eso ya no importaba. Limpió el cuerpo de You XiaoMo con esmero y luego lo volvió a depositar en la cama. Arrastró la colcha empapada y la tiró al suelo sin ningún cuidado. No la cambió por una nueva. Simplemente, abrazó a You XiaoMo y se durmió.

Al día siguiente, You XiaoMo despertó con todo el cuerpo entumecido y sin fuerzas. Solo podía permanecer postrado en la cama. Recordó lo sucedido el día anterior y no pudo evitar un ataque de furia. «Ese desgraciado, cuántas veces lo hizo. Si lo hubiera sabido, no le habría dado aquella píldora.»

Por suerte, hoy no tenía nada que hacer. You XiaoMo decidió no levantarse de la cama. Descansó toda la mañana, y cuando sus fuerzas se recuperaron casi por completo, se levantó con las piernas aún un poco temblorosas.

Deambuló un rato por el pabellón. No vio a Ling Xiao, pero no le importó. Una vez que su energía y espíritu se restablecieron, subió a refinar píldoras espirituales.

Hacía un par de días había hecho un trato con Tang Yulin. Además de encargarle que le trajera hierbas espirituales de nivel cuatro cada dos días, también le pidió que le consiguiera algunas hierbas para las Píldoras Tianling y Qingxin, y que se las trajera juntas. Así que, aparte de pagarle el coste de las hierbas, cada vez que liquidaban cuentas le daba unos puntos extras por el trabajo. Así lo habían acordado. Tang Yulin necesitaba puntos, así que no lo rechazó.

Pero hoy You XiaoMo no pensaba refinar esas píldoras.

Recordó las Píldoras Poyue y las Píldoras Ziyun que había visto en la subasta. Una de ellas servía para romper la barrera del Reino Lunar, y la otra para aumentar la cultivación del practicante. Eran también las píldoras que los estudiantes de la Zona Uno se peleaban por comprar.

No era como los pocos puestos situados en las zonas más concurridas. Las píldoras que vendían no ofrecían una garantía de calidad muy alta, por lo que sus ventas nunca llegaron a despegar del todo.

Así que, si algún día aparecían Píldoras Poyue y Píldoras Ziyun con una calidad garantizada, seguro que mucha gente se las disputaría. Incluso era posible que fueran más populares que las Píldoras Yuanyang y demás. Su mercado era, sin duda, incalculable.

You XiaoMo no había comprado las hierbas espirituales para estas dos píldoras. Planeaba usar las hierbas espirituales de alta calidad de su espacio. Refinaría cinco de cada una. De esta manera, aunque alguien sospechara, jamás llegaría a imaginar que poseía un espacio donde cultivar hierbas espirituales.

La dificultad de las Píldoras Poyue y, sobre todo, de las Ziyun, era superior a la de las Píldoras Tianling.

You XiaoMo estudió detenidamente la receta de la Píldora Ziyun. El proceso para formar la píldora constaba de hasta treinta y seis pasos, y algunos de ellos debían realizarse de forma simultánea. Si uno no dominaba a la perfección el manejo de la fuerza del alma, era imposible lograrlo con éxito.

Por eso, la Píldora Ziyun era considerada una de las píldoras de nivel cinco más difíciles de refinar.

Probablemente por esta razón, algunos alquimistas, al no poder refinarlas correctamente, rebajaban la calidad, lo que daba como resultado píldoras espirituales de baja calidad. Los cultivadores no estaban dispuestos a correr grandes riesgos, así que las Píldoras Ziyun y las Píldoras Poyue no gozaban de gran popularidad en el mercado.

You XiaoMo sacó cinco conjuntos de materiales de hierbas espirituales para cada una de las píldoras de su espacio interior. Solo cuando su espíritu, energía y esencia estuvieron restablecidos a su máximo nivel, comenzó a refinar. Para familiarizarse con los complejos pasos, primero eligió practicar con las Píldoras Poyue. Estas requerían veintinueve pasos, menos que las Píldoras Ziyun, pero su grado de complejidad no era inferior al de ninguna píldora que hubiera refinado antes.

Apenas Ling Xiao se acercó al pabellón, se percató de que You XiaoMo estaba refinando píldoras. No solo eso, también percibió que el aroma medicinal que emanaba del caldero era mucho más intenso de lo habitual. Probablemente, la dificultad de la píldora que estaba refinando era mayor, y parte de su fuerza del alma, incapaz de ser controlada por completo, se filtraba del caldero.

Con una ceja arqueada por la sorpresa, Ling Xiao saltó directamente por la ventana del segundo piso, aterrizando sin hacer el menor ruido. Entonces lo vio: You XiaoMo, sentado con las piernas cruzadas en el centro de la habitación, el rostro ligeramente pálido y la frente perlada de un tenue sudor. Sin embargo, sus ojos seguían fijos con obstinación en la píldora espiritual casi formada dentro del caldero.

Al verlo así, Ling Xiao recordó al instante aquella vez, en la Secta Tianxin, cuando descubrió que su fuerza del alma se había  agotado. La escena era casi idéntica. No pudo evitar fruncir el ceño.

Ling Xiao se acercó a él, pero no interrumpió su refinamiento. En su lugar, tomó la bolsa de almacenamiento que colgaba de su cintura y rebuscó hasta encontrar media botella de Agua Espiritual. Por suerte, You XiaoMo ya tenía la costumbre de llevar siempre media botella de reserva en su bolsa; de lo contrario, no habría tenido más opción que interrumpir bruscamente su refinamiento.

Destapó la botella de Agua Espiritual, hizo saltar una gota y la dejó caer sobre los labios apretados de You XiaoMo. La ligera gota humedeció su boca.

Al sentir el Agua Espiritual en sus labios, You XiaoMo abrió la boca instintivamente y absorbió la gota. Poco después, su fuerza del alma, que estaba a punto de agotarse, comenzó a recuperarse lentamente.

Aunque la cantidad recuperada no era mucha, fue suficiente para que pudiera terminar de refinar la píldora en el caldero.

Transcurrido un cuarto de hora, un aroma embriagador a medicina brotó con avidez del caldero, seguido de una píldora de un profundo color escarlata que salió disparada de su interior.

You XiaoMo iba a extender la mano para atraparla, pero la píldora fue interceptada a medio camino por otra mano. Alzó la mirada, desconcertado, y se encontró con Ling Xiao, que lo observaba con una sonrisa que no llegaba a sus ojos mientras sostenía su Píldora Ziyun entre los dedos. Retiró la mano y, con aire culpable, se tocó la nariz.

—You XiaoMo, ¿recuerdas lo que te dije una vez? —preguntó Ling Xiao con voz tranquila.

«Ya hasta me llamó por mi nombre completo, ¿cómo no voy a acordarme?» Aunque la frase parecía fuera de contexto, él, con la conciencia intranquila, sabía perfectamente a qué se refería Ling Xiao.

—Bueno, pues… verás… —Farfulló You XiaoMo, rascándose la cabeza, evasivo.

Ling Xiao, sin miramientos, le dio un golpecito en la cabeza y luego un par de caricias, como quien primero da el palo y después ofrece la zanahoria. Su apuesto rostro, ya sin la máscara, se iluminó con una sonrisa de una ternura extrema, y con voz suave preguntó: —¿Bueno, pues, verás… qué?

You XiaoMo se sujetó la cabeza y, con voz entrecortada, gimió: —¡Lo siento! ¡Me equivoqué!

Ling Xiao le levantó la barbilla y, con su aliento cálido rozándole los labios, dijo: —Si vuelvo a verte en este estado, veamos si puedo hacértelo diez veces por noche.

You XiaoMo, al instante, recordó la resistencia de Ling Xiao: media hora, a veces una hora completa. Si hacían eso diez veces seguidas, ¿no sería un día entero? ¡Eso sí que sería mortal!

Al pensar en esto, la cabeza de You XiaoMo comenzó a negar con la fuerza de un tambor.

Ling Xiao acarició su mejilla y suspiró suavemente: —La verdad es que yo, personalmente, sí lo espero con ganas.

You XiaoMo: —…— «¡Bestia con piel de humana!»

You XiaoMo sintiéndose abrumado por esa declaración, la culpa que sentía se desvaneció al instante. Apartó la mano de Ling Xiao de un manotazo, y le lanzó una mirada de desdén, arrebatándo la píldora de los dedos. Luego recogió el frasco de jade del suelo. Dentro ya había cuatro píldoras; con esta, serían cinco. En el otro frasco estaban las Píldoras Poyue. Le habían costado mucho tiempo y esfuerzo, pero al fin las había terminado.

Ling Xiao preguntó: —¿Piensas vender todas estas píldoras de alta calidad?

You XiaoMo, mientras recogía sus cosas, respondió: —Estas píldoras dan muchos puntos y, además, no me cuestan nada.

Ling Xiao inquirió: —¿Quieres ir ahora?

You XiaoMo echó un vistazo al cielo; el sol ya se estaba poniendo. Negó con la cabeza. —Iremos mañana por la mañana.

A la mañana siguiente, ambos se dirigieron temprano al punto de venta de píldoras espirituales.

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