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Unos días atrás, cuanto más pensaba You XiaoMo en lo extraño que era aquel anciano, más crecían sus sospechas. Por eso le pidió a Baili Xiaoyu que investigara su identidad.
La familia Baili también tenía una influencia considerable dentro de la academia, y con su ayuda, la investigación sería mucho más rápida que si lo hiciera él solo.
Sin embargo, debido a la especial identidad del anciano, incluso la familia Baili necesitó varios días para obtener información fiable. De no ser porque el anciano había enviado un mensaje ese mismo día, You XiaoMo casi lo habría olvidado.
Mientras caminaban, You XiaoMo leía la información del registro de jade, e inmediatamente frunció el ceño.
Ling Xiao tomó el registro de jade de su mano, lo leyó por encima y no pudo evitar esbozar una sonrisa divertida. —Ese viejo, desde luego, no es nada sencillo.
—Lo es, y mucho. Pero tener un maestro así es un verdadero dolor de cabeza.
Tras leer los datos del anciano, You XiaoMo no podía sentirse optimista. Más bien pensaba que el viejo era un auténtico desastre.
El anciano se llamaba Duan Qitian. Tenía una edad muy avanzada, pero nadie sabía con certeza cuántos años tenía.
Era una de las ocho personalidades más importantes de la Academia Daoxin. Los otros siete eran el director, el subdirector y los cinco grandes ancianos. Pero él era de esos que siempre estaban fuera, y solo regresaba cuando le venía en gana. Y cada vez que volvía, la academia se convertía en un auténtico caos.
Como la vez anterior, cuando You XiaoMo se lo encontró cobrando el peaje camino a clase. Era el primer día del regreso de Duan Qitian.
Por aquel entonces, muchos aún no sabían que había vuelto. Por eso, cuando la instructora Ning Jing se enteró de lo sucedido, su rostro cambió de color y le advirtió que no se metiera con Duan Qitian. El viejo era, efectivamente, un hueso duro de roer: mal genio, se enfadaba por cualquier cosa y era terriblemente irracional. La mayoría le tenía miedo.
En toda su vida, Duan Qitian solo había tenido dos discípulos. Uno de ellos era el ya mencionado Qiu Ran.
Como discípulo de Duan Qitian, Qiu Ran había estado a la altura. Ahora, al igual que su maestro, era un alquimista de décimo grado.
En cuanto al otro discípulo, se decía que su talento superaba incluso al de Qiu Ran. Pero nadie lo había visto jamás, y el propio Duan Qitian casi nunca hablaba de él. Así que nadie sabía dónde había ido a parar.
Sin embargo, algo era seguro: convertirse en discípulo de Duan Qitian era, sin duda, un gran honor.
Ling Xiao acarició la cabeza de You XiaoMo y de repente mostró una sonrisa siniestra. —Si ese viejo es un alquimista de décimo grado, su colección de tesoros debe ser impresionante.
You XiaoMo lo miró con asombro. —¿No estarás pensando en robarle algo?
Ling Xiao dejó de acariciarle la cabeza y le dio un golpecito, diciendo con fastidio: —Ya eres su discípulo. ¿Para qué iba a necesitar robarlo? Además, la percepción de su alma es muy aguda. Robarle algo sin que se diera cuenta sería complicado.
You XiaoMo se alegró al instante. —¡Ja, ja, ja! Por fin hay algo que no puedes hacer.
Al oír esto, Ling Xiao le golpeó la cabeza con toda tranquilidad. —No he oído bien. Repite eso.
You XiaoMo, sujetándose la cabeza, se rindió vilmente. —Te has equivocado. He dicho que eres todopoderoso, que no tienes rival.
Ling Xiao entrecerró los ojos, como diciendo: “Si no fuera porque estamos fuera, te daría tu merecido aquí mismo”. You XiaoMo, al verlo, sintió un escalofrío y no se atrevió a seguir alegrándose de sus desgracias.
Sin embargo, You XiaoMo sí estaba muy interesado en la colección del anciano.
Ahora que ya era un alquimista de quinto grado, las fórmulas de píldoras que usaba eran todas las que había obtenido en la biblioteca de la Secta Tianxin.
Aunque la Secta Tianxin era una gran potencia en la región sur, si se comparaba con la región norte o con las cuatro grandes familias de la ciudad de Yan, no era más que una mota de polvo. Por lo tanto, aunque su colección parecía extensa, en realidad era bastante limitada, y la mayoría eran fórmulas comunes y corrientes.
Por ejemplo, la Píldora Tianling y la Píldora Qingxin: casi cualquier alquimista las tenía, y se podían comprar en el mercado. No eran especialmente valiosas.
Así que, si quería conseguir otras fórmulas, o bien ganaba suficientes puntos para intercambiarlas en la academia, o bien sólo podía confiar en que el viejo le pasara las recetas.
Tras más de media hora de camino, finalmente llegaron a su destino.
Un hombre vestido con una túnica azul oscuro, que custodiaba la entrada, se acercó a ellos y preguntó con cierta vacilación: —De ustedes dos, ¿quién es You XiaoMo?
You XiaoMo asintió. —Yo soy.
El hombre dijo: —El maestro Duan me ha ordenado esperarlo aquí. Sígame. —Dicho esto, se dio la vuelta para entrar.
—Un momento —lo llamó You XiaoMo. Cuando el hombre se giró, preguntó: —Mi compañero ha venido conmigo. ¿No puede pasar?
El hombre respondió: —El maestro Duan solo me ha ordenado que lo acompañe a usted.
«Es decir, que no.» You XiaoMo se sintió un poco decepcionado.
Ling Xiao le dio una palmada en el hombro y susurró a su oído: —Entra tú. Te espero fuera. Ten cuidado. Dentro no solo está el viejo, hay otras dos personas. Muy poderosas.
You XiaoMo se sobresaltó e iba a decir algo, pero Ling Xiao lo empujó hacia el interior.
No tuvo más remedio que volverse para mirarlo una vez antes de seguir al hombre. Su corazón, mientras tanto, latía sin control. «Ese maldito viejo, ¿por qué no me dice de antemano qué quiere? Así no tengo tiempo para prepararme psicológicamente. Lo que más me preocupa es que sea sometido a castigo por esos peces gordos. Si es así, no sé si contraatacar o sufrir en silencio. ¡Aaaah, qué desastre!»
Por dentro rugía, pero su rostro permanecía impasible.
Siempre con el corazón en vilo, You XiaoMo siguió al hombre hasta que, por fin, llegaron a su destino.
Era una sala de reuniones de aspecto imponente. Quizás por lo apartado del lugar, a esa solemnidad se le sumaba un aire un tanto siniestro y la atmósfera del lugar era un poco fría.
El hombre lo dejó en la entrada. Con cierto temor escénico, You XiaoMo entró. Lo primero que vio fue a su “maestro barato”, Duan Qitian, de espaldas. Emocionado, se acercó corriendo y le gritó: —¡Viejo de mierda! ¡Por fin te dignas a aparecer!
Duan Qitian estaba conversando con otros. Al oír esa voz, se quedó desconcertado un instante. Al volverse, vio a su nuevo discípulo, que lo miraba con el ceño fruncido y expresión furiosa. Recordando que él mismo le había rogado que aceptara, instintivamente se justificó: —Discípulo, es que el maestro tenía sus razones.
Los otros dos presentes en la sala, al escuchar aquello, se quedaron de piedra.
Ese Duan Qitian, famoso por su mal genio y por hacer siempre lo que le venía en gana, ¿se estaba disculpando con su discípulo?
Uno de ellos, con los ojos llenos de asombro, mostraba una expresión de absoluta incredulidad.
—Viejo Duan, ¿este es tu nuevo y pequeño discípulo, You XiaoMo? —Un hombre de mediana edad, de aspecto imponente y con un par de bigotes bien recortados, emergió de entre las sombras. Ya había reaccionado y observaba a You XiaoMo con una sonrisa.
Duan Qitian irguió el pecho al instante y dijo con tono orgulloso: —¡Así es! Es mi tercer discípulo. ¿Qué tal? No está nada mal, ¿verdad?
Ya había pasado más de un mes desde que regresó a la academia.
Duan Qitian como una de las ocho personalidades más importantes, por supuesto que se había enterado de los asuntos de You XiaoMo.
Estaba más que satisfecho con este discípulo, enormemente satisfecho. Y también estaba muy orgulloso. Nada más volver a la academia, sin querer, se había fijado en un chico cuyo potencial superaba incluso al de la muchacha del clan Teng. No pudo evitar sentirse un poco engreído y presumió de ello ante varios viejos amigos.
Aquellos viejos amigos también habían oído hablar de You XiaoMo, pero nunca imaginaron que Duan Qitian, nada más regresar, terminaría convirtiéndolo en su discípulo por pura casualidad. Vaya destino, vaya encuentro. No tenía rival.
No eran pocos los instructores de la academia interesados en You XiaoMo. Algunos incluso se preparaban para ir a buscarlo en persona. Pero Duan Qitian se les adelantó. El pesar que sintieron no tenía nombre.
—Bien, bien. No es de extrañar que en la academia todos hablen de él. Con tan poca edad y ya tiene este nivel de cultivo. Comparado con la muchacha del clan Teng, no se queda atrás en absoluto. —El hombre de mediana edad no era otro que el subdirector Yan Fa, el maestro de Gao Yang.
Duan Qitian sonrió, satisfecho. —¡Por supuesto! ¿Cómo podría ser mediocre alguien que es mi discípulo? Tu’er [1], ven rápido a saludar al subdirector Yan.
Duan Qitian tiró de You XiaoMo. Al oír esto, este levantó la cabeza y observó con curiosidad a Yan Fa. Con que este es el maestro del hermano mayor Gao. Desde luego, tiene un aspecto muy poderoso.
You XiaoMo esbozó una sonrisa tímida. —Buenos días, subdirector. Soy You XiaoMo.
Yan Fa soltó una carcajada. —Bien, bien, bien. Hace tiempo que Gao Yang me habla de un amigo que conoció en el reclutamiento. Alguien de quien él habla tan bien, yo también tenía ganas de conocerlo.
You XiaoMo no esperaba que el hermano Gao hubiera hablado de él con su maestro. Se sintió un poco avergonzado. El hombre frente a mí es nada menos que el subdirector de la academia. ¡Todo un pilar al que aferrarse!
—Subdirector, ¿cómo está el hermano Gao? —preguntó You XiaoMo.
Para congraciarse, lo mejor era usar temas o personas que ambos conocieran. Sin duda, Gao Yang era el punto de partida perfecto. Además, desde que entró en la academia, no había vuelto a ver a Gao Yang, y apenas sabía nada de él.
—Está muy bien. Cuando asciendas al distrito de primer nivel, podrás verlo con tus propios ojos.
Al oírlo mencionar a Gao Yang, la sonrisa de Yan Fa se ensanchó. Con solo una mirada, su buen ojo ya había observado la calidad de You XiaoMo. Además, ahora era discípulo de Duan Qitian. Por supuesto, deseaba que él y Gao Yang entablaran amistad.
Aunque ya lo sospechaba, escucharlo de labios del propio subdirector no dejó de impactarlo.
«El hermano Gao es, efectivamente, estudiante del distrito de primer nivel. No es de extrañar que en el distrito de segundo nivel apenas se hable de él.»
Acto seguido, Yan Fa sacó algo y se lo tendió.
You XiaoMo parpadeó. Ante la indicación de Yan Fa, lo tomó.
Yan Fa sonrió. —Es un regalo de presentación.
You XiaoMo, encantado, respondió al instante: —Gracias, subdirector. —«Si el subdirector regala algo, no puede ser algo ordinario. No voy a andar con cortesías.»
Duan Qitian parecía muy satisfecho. Asintió una y otra vez, y luego presentó a You XiaoMo a la otra persona presente, aquel hombre que lo había mirado con los ojos desorbitados.
—Discípulo, él es tu Da Shixiong, Qiu Ran.
A You XiaoMo casi se le escapó la saliva. «El dueño y señor de la Escritura del Alma Celestial, así, sin más, aparece ante mí sin previo aviso. ¡No estoy mentalmente preparado para esto, queridos!»
Nota de la traductora
1.Tu’er 徒儿
徒儿 (tú’ér) significa literalmente “discípulo” o “aprendiz”. Es un término cariñoso y familiar que un maestro usa para dirigirse a su discípulo.