Capítulo 3: Regreso al Mundo de los Vivos

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En un hermoso sueño, Xue Zixuan cerró lentamente los ojos, creyendo que dejaría este mundo para siempre. Sin saber por qué, se encontró en un vasto espacio infinito. Estrellas brillantes colgaban por doquier, y una galaxia formada por innumerables asteroides pasaba bajo sus pies. Él flotaba en el vacío, buscando sin cesar.

Al principio, pensó que este debía ser el llamado Puente de los Desesperados o el Reino de los Muertos, el lugar al que iban las personas después de morir. Así que esperó con paciencia, aguardando que esa persona que había partido antes que él llegara allí, para poder verla una vez más. Incluso si no intercambiaban palabras, aunque solo fuera un encuentro fugaz, con solo verla de lejos sería suficiente para consolar el corazón destrozado y desesperado de Xue Zixuan.

El tiempo pasó rápidamente. Tal vez esperó décadas, siglos, o incluso miles y miles de años, pero al final no la encontró. Poco a poco, sus esperanzas se convirtieron en desesperación, y luego su corazón se volvió frío como cenizas. Al parecer, la maldición más cruel no era el odio de su persona amada, sino la separación eterna e irreparable.

«Prefiero no tener su perdón en toda la vida, que estar separado por toda la eternidad». Xue Zixuan se volvió gradualmente loco, deseando liberarse de las ataduras de este espacio vacío para ir al mundo donde estaba su amado. En sus repetidos intentos por escapar, percibió vagamente una sensación misteriosa: este lugar no era el Reino de los Muertos que imaginaba, sino una dimensión paralela.

Una sutil conexión en su mente le decía que en este mundo existía una deidad, y esa deidad era él. Absorbió frenéticamente la energía de las estrellas fragmentadas, y un día, este espacio comenzó a tambalearse, desgarrarse y colapsar.

Xue Zixuan envolvió todo su poder alrededor de su cuerpo, intentando resistir la fuerza de atracción generada por el colapso del espacio. Vio cómo las estrellas a su alrededor se convertían en polvo, cómo la vasta galaxia se transformaba en un flujo de luz que se dirigía hacia las grietas del espacio. Una poderosa presión envolvió el vacío: era el Dios Principal, convocando a sus creaciones para que regresaran a su forma más primitiva y le sirvieran.

Así, las estrellas y galaxias aún intactas se desintegraron instantáneamente, transformándose en flujos de datos compuestos por ceros y unos, que se precipitaron frenéticamente hacia la ubicación del Dios Principal.

Xue Zixuan también recibió la convocatoria; el Dios Principal deseaba que regresara a su forma original para nutrirlo. Solo en ese momento comprendió de repente: quizás este no era una dimensión paralela, sino un mundo virtual. Y quizás él no es un ser superior con alma, sino simplemente una cadena de datos.

No era tonto; al contrario, era extremadamente inteligente. Cuando el espacio vacío se transformó por completo en flujos de datos, se dio cuenta: el Dios Principal tenía problemas, estaba bajo ataque, al borde de la destrucción, y necesitaba energía masiva para sostenerse. Si el Dios Principal fuera destruido, ¿podría él liberarse y viajar a otro mundo?

Xue Zixuan no sabía qué le deparaba el futuro. Solo sabía que debía irse, encontrar a su amado. Incluso si fuera para morir, quería hacerlo en el mismo mundo que él. Sin importar qué fuera él mismo, si tenía alma o vida, mientras su amado hubiera existido realmente, entonces él también era real.

Por esa persona, él había alcanzado la inmortalidad. Esta creencia lo hizo increíblemente poderoso, y logró liberarse del saqueo despiadado del Dios Principal. De repente, el Dios Principal desapareció, y una fuerza suave y cálida envolvió el lugar, haciendo que las estrellas reducidas a polvo se reensamblaran y la galaxia perdida volviera a su lugar.

No sabía por qué, pero cuando esa fuerza tocó su cuerpo, Xue Zixuan lloró. Era como ser abrazado por su amado, como regresar a cada momento que pasaron juntos, absorbiéndolo intensamente.

Xue Rui tuvo que irse antes por asuntos de la empresa, dejando al tío Fu y a Xue Jingyi en el hospital para cuidar a su hijo. Era una suite lujosa con dormitorio, sala, cocina, baño y un amplio balcón. El tío Fu estaba en la cocina preparando sopa de arroz, mientras Xue Jingyi, sentada junto a la cama, observaba fijamente a su hermano, quien ya había estado inconsciente durante un día y una noche.

De repente, el monitor cardíaco emitió un breve pitido, rompiendo el silencio.

—¡Tío Fu, algo anda mal, llama al médico rápido! —Xue Jingyi gritó, desesperada.

El tío Fu apagó la estufa de inmediato y corrió desde la cocina al dormitorio, presionando el botón de emergencia junto a la cama. Los médicos y enfermeras llegaron en menos de cinco segundos, listos para administrar primeros auxilios. Pero justo en ese momento, todos los instrumentos que habían estado sonando se calmaron de repente. Al mismo tiempo, el joven excepcionalmente guapo en la cama abrió lentamente los ojos.

Miró el techo blanco por un momento y, al escuchar las llamadas ansiosas de los médicos, giró la cabeza lentamente hacia Xue Jingyi, quien sostenía su mano derecha. Sus ojos, sin enfoque, de repente se fijaron en ella, con una mirada tan fría, sombría y violenta que Xue Jingyi casi gritó.

—¿Qué haces aquí? —Xue Zixuan aún no entendía la situación, pero retiró su mano instintivamente. La persona que quería ver al despertar definitivamente no era Xue Jingyi. No, debería decir que no quería ver a nadie; solo quería encontrar a Xiao Yi, a su amado. ¿Por qué ni siquiera en la muerte lo dejaban en paz? Volvió la cabeza y vio al tío Fu al fondo, lo que solo aumentó su desprecio.

Xue Jingyi se asustó por su tono lleno de odio y rechazo, retrocediendo dos pasos mientras se llevaba las manos al pecho y negaba con la cabeza sin darse cuenta. Su hermano parecía haber cambiado de la noche a la mañana, volviéndose irreconocible para ella.

Varios médicos rodearon la cama para realizar exámenes. Uno de ellos levantó el párpado de Xue Zixuan para revisarlo, y el leve dolor lo dejó paralizado. Los miró fijamente mientras su expresión cambiaba gradualmente de confusión a duda, luego a incredulidad y ansiedad.

—Estoy bien, salgan todos. —Habló con voz ronca, su actitud firme.

Como todos sus signos vitales habían vuelto a la normalidad y parecía perturbado, los médicos decidieron darle tiempo para recuperarse antes de realizar más exámenes en el departamento de diagnóstico, así que se fueron.

En cuanto todos salieron, Xue Zixuan se sentó de golpe en la cama y abrió su palma para mirarla. No había nada. En su palma blanca no había nada; esa cicatriz por la que había estado tan agradecido había desaparecido por completo. O quizás, aún no había aparecido.

Finalmente consciente de su situación, incluso si solo era un sueño ilusorio del que podría despertar en cualquier momento, fue suficiente para que Xue Zixuan se sintiera abrumado hasta las lágrimas. Saltó de la cama, descalzo y todavía con la bata de hospital, y corrió apresuradamente hacia afuera.

—Joven maestro, ¿adónde va? Joven maestro, olvidó ponerse los zapatos, el piso está frío. —El tío Fu lo siguió con un par de zapatillas en la mano.

Xue Jingyi finalmente reaccionó y los siguió con el rostro pálido. En su mente resonaba la pregunta que su hermano hizo al despertar: “¿Qué haces aquí?”. En su tono no había expectativa, alegría o cariño, solo puro desprecio, como si verla fuera una tortura insoportable.

Debido a su frágil salud y sus frecuentes episodios de enfermedad, que hacían que toda la familia se preocupara por ella, desde pequeña había desarrollado la habilidad de leer el ambiente, esforzándose por ser más comprensiva y atenta para evitar que se cansaran de ella. Sin embargo, cuanto más grave era su condición, más cariño le mostraba su familia, lo que gradualmente calmaba su ansiedad. Especialmente su hermano, frío como el hielo con los extraños, pero tierno y considerado con ella, lo que sin duda la llenaba de orgullo.

Pero justo ahora, la mirada de su hermano ocultaba odio. «¿Por qué? ¿Qué hice mal?» Esta pregunta resonaba en su mente, llenándola de pánico.

Xue Zixuan corrió rápidamente por el pasillo, bajó las escaleras, desde el piso diecinueve hasta el vestíbulo del hospital. Su expresión frenética y comportamiento desorientado atrajeron la atención de muchos. Los guardias de seguridad, notando que algo andaba mal, se apresuraron a detenerlo, preguntando repetidamente por el intercomunicador si algún paciente había escapado de la unidad psiquiátrica en el piso dieciséis.

Xue Zixuan luchó con fuerza, pero dos personas lo sujetaron por los brazos.

—¿Qué están haciendo? ¡Suéltenlo ahora mismo! —Xue Li Danni, que acababa de regresar apresuradamente al país sin siquiera dejar su equipaje, apareció en el vestíbulo y vio a su hijo en medio de la multitud, en un estado lamentable.

Su cabello estaba desordenado, su ropa rota, su rostro mostraba una expresión desesperada, y sus ojos oscuros estaban llenos de lágrimas que parecían a punto de caer en cualquier momento. Apenas podía creer que ese fuera su hijo, ese que siempre brillaba con esplendor dondequiera que estuviera. Estaba tan agitado, tan furioso, apretando los dientes con tanta fuerza que, incluso desde lejos, se podían ver las venas sobresalientes en su frente.

—¿Madre? —Al escuchar la voz familiar, Xue Zixuan se calmó, giró la cabeza y la miró, su expresión se volvió aún más confusa. Ver aparecer ante sus ojos a personas que habían muerto una por una solo reforzaba su convicción. Había regresado, regresado al pasado, a un tiempo en que nada había sucedido todavía.

Su madre, a quien la vida en prisión había dejado irreconocible, ahora vestía un costoso traje a medida y caminaba rápidamente hacia él, su rostro bien cuidado sin una sola arruga. Seguía siendo esa dama de alta sociedad, la violinista de renombre mundial, no la asesina de la que la gente hablaba.

Al verla repentinamente, Xue Zixuan sintió asombro, pero también un profundo odio. Dejó de resistir y la miró con indiferencia, las lágrimas en sus ojos evaporándose instantáneamente.

Los guardias de seguridad, al ver la imponente presencia de Xue Li Danni y la fila de asistentes que la seguían cargando el equipaje, supieron que era alguien importante y soltaron inmediatamente al joven, retrocediendo dos pasos.

—En la unidad psiquiátrica no ha escapado ningún paciente, revisen otros departamentos. —La respuesta llegó a tiempo por el intercomunicador, haciendo que el rostro de Xue Li Danni se oscureciera. Pero no dijo nada, extendiendo la mano para ayudar a su hijo, que se tambaleaba.

Los músculos de Xue Zixuan se tensaron, resistiendo internamente, pero no lo mostró. Miró fijamente a su madre por un momento y, al sentir el frío en sus pies, soltó una risa amarga. Con este aspecto tan deplorable, ¿cómo podría dejar que Xiao Yi lo viera? Había esperado cientos, miles de años; un momento más no haría diferencia.

Retiró su brazo del abrazo de Xue Li Danni y se dirigió hacia el ascensor. Las puertas se abrieron, y el tío Fu y Xue Jingyi salieron corriendo, sus rostros llenos de sorpresa al verlo.

—Joven maestro, póngase los zapatos, por favor. —El tío Fu colocó las zapatillas en el suelo.

—Gege, ¿qué te pasa? —Xue Jingyi preguntó tímidamente.

Xue Zixuan no tenía ánimo para hablar con ellos; de hecho, no quería tratar con ninguno de los Xue. No podía olvidar sus pecados, no podía olvidar cómo habían tendido una trampa para dañar al joven que más amaba. Ni siquiera podía perdonarse a sí mismo, ¿cómo iba a perdonarlos a ellos? No, nunca los perdonaría.

Se puso los zapatos y entró en silencio en el ascensor. Su actitud de ignorarlos por completo dejó al tío Fu y a Xue Jingyi profundamente incómodos y preocupados. Xue Li Danni también estaba preocupada; apenas llegaron al último piso, pidió a los médicos que evaluaran a su hijo. Los resultados, por supuesto, fueron normales.

—Los electroencefalogramas y electrocardiogramas están normales. Si no está tranquila, puede quedarse un tiempo más para observación, —sugirió el médico jefe.

Xue Li Danni estaba a punto de aceptar cuando Xue Zixuan la rechazó fríamente: —No. Tramiten mi alta médica ahora mismo. —Mientras decía esto, miró su reloj, confirmando que, a este momento, Xiao Yi ya había sido llevado a la casa Xue. Su mente estaba en blanco, sin recuerdos de esta vida, pero cada movimiento, cada sonrisa del joven, estaba grabado en lo más profundo de su ser.

Si él poseía un alma, sin duda estaba grabado en lo más profundo de ella. No sabía si este mundo era real, pero mientras el joven existiera aquí, ¿qué importaba si era real o ilusorio?

—¿Por qué no te quedas un tiempo más? Ya cancelé tu presentación dentro de medio mes. Todo lo demás es superficial; solo la salud es lo más importante. —Xue Li Danni intentó persuadirlo con preocupación.

—Sí, hermano, mírame a mí. No puedo hacer nada de lo que quiero debido a mi mala salud. ¿Quieres terminar como yo? —Xue Jingyi se rió con amargura, burlándose de sí misma.

Xue Zixuan permaneció impasible, abriendo el armario y comenzando a empacar personalmente. Como si fuera sin querer, preguntó: —¿Dónde está Xiao Yi?

—Xiao Yi está justo aquí, ¿estás loco? Doctor, ¿está realmente bien mi hijo? —Xue Li Danni malinterpretó que “Xiao Yi” se refería a su hija Xue Jingyi. Ya preocupada, su ansiedad aumentó. Estaba justo delante de él y aún preguntaba; ¿acaso el desmayo le había dañado el cerebro?

El médico se encogió de hombros, indicando que no lo sabía, dio algunas instrucciones y se fue rápidamente.

—Hermano, estoy aquí. Me quedé contigo todo el tiempo que estuviste inconsciente. —Xue Jingyi, conteniendo su timidez, se acercó y tomó el brazo de su hermano. Al descubrir que no era la hija biológica de sus padres, su alegría había superado con creces su miedo. Sin lazos de sangre, podía estar con su hermano abiertamente; este sentimiento prohibido finalmente podría estar en paz.

El brazo que ella tocó se sintió como si una serpiente venenosa se enroscara en él, fría y repulsiva. Xue Zixuan la apartó de inmediato, retrocedió dos pasos con el equipaje y dijo con voz grave: —Me refiero a Huang Yi. ¿Dónde está?

El rostro de Xue Jingyi se sonrojó, profundamente avergonzada. Miró fijamente la mano que había sido rechazada, sin decir nada durante un buen rato. Xue Li Danni, impaciente, preguntó: —¿Por qué preguntas por él de la nada? Sigue encerrado en la villa, no se escapará.

Al darse cuenta de que, después de todo, era el hermano de su hija, y que esas palabras podrían alertarla, Xue Li Danni apretó los labios y miró al tío Fu. Él asintió, indicando que alguien en la villa vigilaba al joven de cerca y que definitivamente no escaparía.

Al ver sus reacciones, el corazón de Xue Zixuan se hundió. ¿Ya había comenzado todo? La despiadada trampa, la explotación descarada, el trato hipócrita, y ese encuentro fortuito que hizo que el joven lo dejara para siempre. Al recordar a Xue Chuang y la boda que sacudió al mundo entre él y el joven, el corazón de Xue Zixuan se retorció de dolor, y su cuerpo tembló incontrolablemente.

—Quiero el alta, ¡ahora! —Dejó de doblar la ropa cuidadosamente y, en cambio, la arrugó en bultos para meterla desordenadamente en la maleta.

Esta acción no era para nada propia de su hijo, tan obsesionado con el orden. Xue Li Danni se preocupó aún más, pero no podía hacer nada ante la terquedad de su hijo, así que pidió al asistente que tramitara el alta.

Un lujoso automóvil se detuvo con suavidad frente a la entrada del hospital. El conductor bajó y abrió la puerta para su empleador. Xue Zixuan subió primero y, al ver a Xue Jingyi entrar detrás de él, dijo con indiferencia: —Siéntate adelante. —No podía definir qué sentimientos albergaba hacia esta hermana. El amor se había desgastado por completo, y el odio ya no tenía fuerza; lo único que quedaba era la indiferencia.

Si pudiera, no quería coexistir con ella en el mismo tiempo y espacio. Pero había regresado, así que solo podía actuar como si ella no existiera. No quería tener la más mínima conexión con ella.

Xue Jingyi, profundamente herida, lo miró con lágrimas en los ojos. Su expresión conmovedora no provocó remordimiento en Xue Zixuan, sino que le recordó cómo, en su vida pasada, esta hermana había usado su apariencia frágil para ocultar sus malas intenciones y cómo había llevado a cabo decisivamente ese asesinato.

Si no fuera por ella, él y Xiao Yi nunca habrían llegado a un punto sin retorno. Pero él también era igualmente culpable, así que qué más daba; nadie tenía derecho a culpar a nadie más.

Sus ojos se humedecieron, y Xue Zixuan sintió nuevamente el impulso de llorar, pero se contuvo. En las décadas de arrepentimiento y espera, ya había aprendido cómo sobreponerse al colapso, cómo mantenerse al borde de la desesperación sin caer. Mientras esa persona viviera en un lugar lejano, mientras pudiera obtener información esporádica sobre él a través de la televisión e internet, podía seguir viviendo, seguir protegiéndolo.

Por eso, al enterarse de su fallecimiento al día siguiente, él también perdió toda esperanza y su corazón se enfrió completamente.

Ahora, él había regresado, y el joven también estaba aquí. No podría haber nada mejor, ningún milagro más maravilloso. Xue Zixuan apretó los puños con fuerza para evitar que el éxtasis lo hiciera llorar, pero su respiración cada vez más pesada finalmente delató su emoción interior.

—Hijo, ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal? ¿Deberíamos volver al hospital? —Xue Li Danni preguntó, profundamente preocupada. La unidad médica en casa fue construida específicamente para su hija, equipada solo con instrumentos y medicamentos para enfermedades cardíacas. Para la inexplicable pérdida del conocimiento y la inestabilidad emocional de su hijo, era más seguro estar en el hospital.

—Conductor, más rápido. —Xue Zixuan no respondió, sino que instó con voz grave.

—¿Qué te pasa, muchacho? Tu rostro está tan pálido y aún te niegas a ver a un médico, ¿quieres que tu madre se muera de preocupación? —Xue Li Danni no soportaba ver a su hijo así. Acostumbrada a su frialdad y compostura, era la primera vez que lo veía tan agitado y temeroso. ¿Qué le atemorizaba tanto?

—Madre, estoy bien. Quiero ir a casa. —En casa, al ver al joven que amaba, se sentiría mejor, mejor que en cualquier otro momento. Su corazón destrozado podría volver a unirse, su alma vacía podría llenarse nuevamente, y el amor que nació y murió por él podría florecer nuevamente en incontables colores vibrantes.

Si pudiera tener alas, volaría hacia él ahora mismo, lo abrazaría fuerte y firmemente contra su pecho, lo fusionaría con su ser, lo incrustaría en sus huesos y sangre.

Xue Li Danni quedó atónita por el destello de pasión en los ojos de su hijo. Apenas podía creer que este joven con el rostro ligeramente distorsionado fuera el mismo que ni siquiera frunció el ceño o derramó una lágrima cuando su propia hermana biológica murió. ¿Qué había experimentado? ¿Quién lo había cambiado así? ¿O era solo una ilusión suya esta anomalía?

A medida que el coche se acercaba a su destino. Una villa con jardín se alzaba en lo profundo del campo de golf, rodeada de exuberante vegetación. Las ruedas crujieron sobre el camino de grava. Xue Zixuan apretó los puños, los dientes y su respiración se volvió más entrecortada, sus ojos más secos.

Hizo respiraciones profundas repetidamente. El miedo y la anticipación se mezclaban en su pecho, haciéndolo sentir abrumado. Finalmente comprendió lo que significaba tener miedo de acercarse al hogar. Cuando la oportunidad de empezar de nuevo, por la que habría entregado su alma, finalmente se hizo realidad, se sentía tan pesado, tan temeroso, tan reacio a acercarse.

—Llegamos a casa. Zixuan, ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal? ¡Te dije que no debías salir del hospital y no quisiste escuchar! Xiao Wang, ¡regresemos al hospital! —Xue Li Danni bajó del auto y esperó un buen rato sin ver movimiento de su hijo. Se inclinó para mirar dentro y lo vio pálido, con sudor en la frente, como si estuviera sufriendo un gran dolor.

—Estoy bien, no hay necesidad de ir al hospital. —Xue Zixuan habló con voz ronca; si se escuchaba con atención, aún temblaba ligeramente. Parpadeó rápidamente, reprimiendo las lágrimas que subían a sus ojos, y luego bajó del auto. Caminó un trecho, se detuvo y miró fijamente la lujosa villa bañada por la brillante luz del sol.

—Hermano, entremos, hace frío afuera. —Xue Jingyi se acerco obedientemente a su lado, consolándolo con voz suave y extendiendo las manos para intentar tomar su brazo.

Xue Zixuan la esquivó antes de que pudiera acercarse y siguió caminando. Primero con pasos lentos, luego a grandes zancadas, casi corriendo. Al llegar a la entrada, saltó los escalones de dos en tres y abrió la pesada puerta de madera maciza.

La sala de estar estaba vacía. Desde la cocina llegaban risas y conversaciones del asistente y la enfermera. Al escuchar la puerta abrirse, salieron a ver y mostraron expresiones de sorpresa.

—¡Señor Xue, está despierto!

—Joven maestro, ¿salió del hospital? Estoy preparando sopa de arroz, ¿quiere un tazón? Ah, la señora y la señorita también regresaron. —La enfermera Xiao Deng se apresuró a ayudar a Xue Li Danni con el equipaje y luego llevó a la pálida Xue Jingyi al sofá para que se sentara.

Xue Zixuan ignoró a ambos, dio una vuelta por la planta baja y, al no encontrar a la persona que buscaba, miró hacia el segundo piso. Justo en ese momento, un joven apareció en lo alto de las escaleras, asomando la cabeza para mirar hacia abajo.

—Señor… señor Xue, ha regresado. —La mirada de Zhou Yunsheng se encontró brevemente con los ojos insondables de Xue Zixuan antes de apartarse inmediatamente. Murmuró un saludo mientras, internamente, suspiraba: «¿Ya saliste del hospital? Ciertamente, la mala hierba nunca muere».

—Sí, he regresado. —«En esta vida te protegeré bien. ¿Podemos empezar de nuevo?» Esta frase había aparecido repetidamente en los sueños de Xue Zixuan. Pero cuando el sueño se hizo realidad, encontró que estaba demasiado conmovido para continuar. Sin poder controlarse, subió las escaleras corriendo, tomó al joven delgado y frágil y lo apretó con fuerza contra su pecho, encerrándolo en sus brazos temblorosos.

—He regresado, finalmente he regresado. —Enterró su rostro en el cálido hueco del hombro del joven, sin permitirle ver sus lágrimas, su arrepentimiento o su culpa.

Abrió la boca para decir algo más, pero se dio cuenta de que en este momento, aparte de sentir la respiración, el latido y la temperatura del joven, no tenía más deseos. Contenía desesperadamente las ganas de llorar; la euforia y la tristeza llenaban su corazón, haciéndolo temblar incontrolablemente. Incluso el joven en sus brazos se sacudía con él.

Zhou Yunsheng sintió que el hueco de su hombro estaba húmedo y escuchó sollozos reprimidos cerca de su oído. Esta persona, siempre tan altiva, ignorando su propia apariencia desaliñada, lo abrazaba en silencio mientras lloraba. La intensa tristeza era tan obvia, tan abrumadora. Abajo, la familia Xue estaba paralizada, mirándolos con sorpresa y duda, queriendo subir pero temiendo alterar a Xue Zixuan.

De repente, a Zhou Yunsheng le dieron ganas de reír. «¿Qué esta pasando? ¿Nada más salir del hospital ignora a todos y solo me abraza y llora? ¿Perdió la cabeza?» No podía comprender la tristeza del joven, ni sentir simpatía por él. ¿Qué tipo de dolor podría ser más cruel que arrancarle el corazón a alguien? Él ni siquiera había llorado, ¿qué derecho tenía el otro?

Conteniendo su aversión, preguntó en voz baja: —Señor Xue, ¿qué le pasa?

El otro no respondió, solo apretó más fuerte sus brazos alrededor de él. Sintió que su cintura estaba a punto de romperse, así que usó sus doloridos dedos para tocarle el cuero cabelludo y preguntar de nuevo: —Señor Xue, es mejor decir lo que sea que tenga en mente, no lo guarde. La tía Xue y Jingyi están muy preocupadas por usted.

Xue Zixuan finalmente dejó de llorar y temblar. Levantó la cabeza y miró fijamente al joven con sus ojos rojos, sus largos dedos entrelazándose en el cabello suave y semi largo del joven. Finalmente, una sonrisa lenta y leve apareció en su rostro. No podía equivocarse: este era realmente su joven, el joven de dieciséis años, claro como el agua.

Toda la ansiedad y el miedo se transformaron en gratitud y emoción en el momento en que lo abrazó. Xue Zixuan apartó el cabello de la mejilla del joven y le dio un beso suave en la mejilla pálida, un beso lleno de un dolor y una devoción infinitos.

No solo la familia Xue abajo estaba atónita, incluso Zhou Yunsheng, siempre tan alerta, estaba un poco desconcertado. Se llevó la mano a la mejilla, con los ojos muy abiertos.

La expresión relajada de Xue Zixuan solo duró un instante. Cuando tocó la mano vendada del joven, inmediatamente volvió a sentirse angustiado: —¿Qué le pasó a tu mano? —Estas manos, aclamadas como un tesoro mundial, ¿alguna vez habían sufrido el más mínimo daño?

Fue solo en ese momento cuando los recuerdos de esta vida, ocultos en lo más profundo de su mente, llegaron a él. Había llevado al joven con la maliciosa intención de asesinar una vida joven. Había rechazado su contacto, sus apelativos cariñosos, incluso comer en la misma mesa con él. Finalmente, había cerrado violentamente la tapa del piano, lastimando las manos del joven.

No podía creer que esa persona extremadamente cruel hubiera sido él mismo. Sostenía suavemente estas manos, sus dedos temblaban ligeramente, con miedo de romperlas accidentalmente. Sentía un dolor desgarrador y una profunda empatía. En algún momento, él se había convertido en su todo, en su vida. ¿Cómo podría no sentir empatía? ¿Cómo podría no sentir ese dolor?

Pensó que no había llegado demasiado tarde, pero resultó que sí lo había hecho. La culpa y el arrepentimiento atormentaban a Xue Zixuan hasta el punto de dificultarle la respiración. Respiró con dificultad, llevó al joven medio arrastrado, medio cargado, bajó las escaleras y dijo con voz ronca: —Al hospital.

—Sí, sí, al hospital. ¿Dónde está Xiao Wang? Que vaya rápido al garaje a buscar el auto. —Xue Li Danni finalmente reaccionó y corrió hacia la entrada, gritando sin importarle su imagen. Su hijo era demasiado anormal: apenas llegó a casa, abrazó a Huang Yi y lloró. Aunque no hizo ningún sonido, sus hombros y espalda, que no dejaban de temblar, la hicieron sentir profundamente angustiada.

Estaba segura de que estos dos normalmente no tenían ninguna interacción; incluso viviendo bajo el mismo techo, su relación era peor que la de extraños. Si su hijo estaba angustiado, no podía estar relacionado con Huang Yi. Pero no quería a nadie más, no prestaba atención a nadie más, solo abrazaba a Huang Yi sin soltarlo. La situación era realmente inexplicable. Así que definitivamente debían ir al hospital y examinarle el cerebro varias veces.

Xue Jingyi observó a los dos casi abrazados, clavándose las uñas en las palmas hasta hacerse heridas sangrantes. Un dolor agudo se extendió desde sus palmas directamente a su corazón, haciéndola sentir mareada. Pero se contuvo con fuerza; no podía desmayarse, no podía dejar que Huang Yi estuviera solo con su hermano.

Esta obsesión había echado raíces inexplicablemente en su mente desde el día que Huang Yi llegó, y no importaba qué, no podía eliminarla. Huang Yi realmente era una persona de mala suerte; podría llevarse cualquier cosa de su lado sin afectarla, excepto a su hermano. Su hermano solo podía ser suyo.

El grupo acababa de llegar a la entrada cuando el conductor trajo el auto y lo detuvo lentamente junto a la fuente. La brisa levantó gotas frescas de agua que cayeron sobre sus mejillas. Xue Zixuan levantó instintivamente la mano para proteger al joven.

—Xiao Yi, lo siento, tu gege se equivocó. —Sostenía suavemente la mano vendada del joven, sin atreverse a apretar ni a soltar, solo podía ofrecer una débil disculpa.

Zhou Yunsheng había estado en un estado de confusión. Miró al joven demacrado con una mirada extraña, como si no lo reconociera de la noche a la mañana. De hecho, el Xue Zixuan actual era realmente anormal. Llevaba un conjunto de ropa casual arrugada, su cabello estaba un poco desordenado, tenía la sombra de una barba en la mandíbula, y sus ojos oscuros, normalmente impasibles, ahora estaban llenos de genuina preocupación y emociones profundas e incomprensibles.

El músico que antes era como un pino o bambú, solitario y orgulloso, ahora era solo una persona común llena de ansiedad. Se disculpaba con él y se llamaba a sí mismo “gege”. ¿No estarían sus oídos fallando?

Zhou Yunsheng quiso limpiarse los oídos, pero sus dedos hinchados y vendados solo rozaron el lóbulo antes de ser bloqueados. Quería alejarse de este loco, pero fue empujado a la fuerza en el asiento trasero y envuelto con seguridad en sus brazos.

A través de sus recuerdos, Xue Zixuan supo que, aunque había llegado un poco tarde, su amado joven aún no se había encontrado con Xue Chuang, así que todavía había margen para enmendar las cosas. Al pensar en Xue Chuang, el miedo llenó su corazón. Sin darse cuenta, apretó al joven contra su pecho, pasando sus brazos por debajo de las axilas del joven para encerrar firmemente su delgada cintura.

Zhou Yunsheng olió la fragancia de colonia del joven y se sintió extremadamente incómodo, forcejeando un poco. Inmediatamente, la parte posterior de su cabeza fue presionada con firmeza contra el hueco del hombro del otro. La fragancia se hizo más intensa, el calor corporal fluía constantemente, y la postura era demasiado íntima, haciéndolo sentir muy incómodo.

«Sin necesidad de exámenes, definitivamente se le ha dañado el cerebro. Al verme, parece un lobo hambriento viendo carne después de siglos, con un hambre bestial y espeluznantes en los ojos». Zhou Yunsheng hizo muecas y torció los labios, lleno de impaciencia y regodeo.

Xue Li Danni también quiso subir al auto, pero vio a su hijo liberar un brazo y cerrar la puerta con un golpe seco, ordenando al conductor con calma: —Al hospital.

—Joven maestro, la señora y la señorita aún no han subido. —El conductor se volvió para recordárselo.

—No les hagas caso, conduce. —Xue Zixuan ya había recuperado completamente la calma; sus ojos, enrojecidos por el llanto, ahora eran de un negro profundo. Después de todo, él era un monstruo sin empatía ni sentido del bien y del mal, y después de vagar en el espacio vacío durante cientos, casi miles de años, sus emociones se habían vuelto aún más tenues. En este mundo, la única persona que podía hacer latir su corazón, la única que podía hacerlo sentir vivo, ahora estaba firmemente abrazada en sus brazos. Todas las demás personas o cosas ya no tenían ningún significado para él.

El conductor se sintió intimidado por su mirada fría y pisó el acelerador rápidamente, subiendo al camino de acceso. Xue Li Danni los siguió gritando un par de veces, pero se torció el pie en el camino de grava, sintiendo un dolor que le hizo brotar sudor frío. Al ver que su hijo no hacía caso y se alejaba, regresó cojeando, instando: —¿Dónde está Xiao Zhou? Ve por otro auto, ¡rápido! Este niño se ha vuelto loco, ¡realmente loco!

El asistente Xiao Zhou, encargado específicamente de vigilar a Zhou Yunsheng, corrió hacia el garaje. Xue Jingyi y el mayordomo ayudaron a Xue Li Danni, uno a cada lado, ambos con rostros llenos de preocupación.

—Mamá, ¿qué le pasa a mi hermano? —Xue Jingyi estaba a punto de llorar, con los ojos rojos. De hecho, cuando vio a su hermano abrazando al joven y llorando reprimidamente, su corazón también lloró y se retorció de dolor; requirió un gran autocontrol para no desmayarse. Los cambios en su hermano después de despertar la tenían ansiosa e inquieta.

—No lo sé, esta vez definitivamente debemos dejarlo en el hospital unos días para observación. —Xue Li Danni se frotó la frente, exhausta.

Una hora después, el auto se detuvo en el estacionamiento subterráneo del hospital. Zhou Yunsheng casi sintió alivio al intentar abrir la puerta del auto. Durante el viaje, primero lo había abrazado el joven, y después de forcejear un par de veces, lo apretó contra su pecho, con la cabeza en el hueco de su hombro. Luego, sintió opresión en el pecho y dificultad para respirar, y no pudo evitar forcejear un par de veces más, solo para terminar sentado directamente en el regazo del joven, con las piernas abiertas a horcajadas, su espalda contra el duro pecho del otro. La postura era como la de un padre joven sosteniendo a su travieso hijo menor de cinco años, temiendo que saltara por el auto o abriera la puerta y se cayera.

Zhou Yunsheng se sentía extremadamente incómodo y forcejeó una y otra vez. Después de cada forcejeo, el joven lo apretaba un poco más. Aunque parecía delgado, su cuerpo contenía una fuerza aterradora, casi rompiéndole la cintura. Era como un asesinato encubierto.

Finalmente, se rindió, relajando completamente su cuerpo y desplomándose en los brazos del joven. Entonces, el otro aflojó su agarre, rodeándolo con cuidado, apoyando la barbilla en su hombro y suspirando satisfecho. Su aliento caliente hizo que sus orejas se enrojecieran.

Para ser honesto, si no supiera que esta persona quería arrancarle el corazón, solo por su apariencia excepcionalmente guapa, su figura alta y esbelta y su aura noble, Zhou Yunsheng podría haberse sentido atraído. Al llegar finalmente al hospital, suspiró aliviado y puso la mano en la manija de la puerta, sólo para ser arrastrado de vuelta.

Xue Zixuan no podía soportar que el joven saliera de sus brazos. Temía que este renacimiento fuera solo un sueño ilusorio y que, en cualquier momento, pudiera despertar y encontrarse flotando nuevamente en el vacío infinito, esperando otra oportunidad. Así que necesitaba confirmar la existencia del joven, necesitaba mantenerlo a su lado en todo momento, porque no tenía tiempo que perder.

Al sentir que el joven intentaba alejarse, el brazo que rodeaba su delgada cintura se apretó instantáneamente. Abrió la puerta del otro lado y lo bajó con firmeza. Aunque el joven tenía dieciséis años, su cuerpo aún no se había desarrollado por completo: era de baja estatura y delgado, por lo que podía levantarlo fácilmente en sus brazos.

—Bájame, puedo caminar solo. — Zhou Yunsheng le recordó con el rostro enrojecido, al sentir la mano del joven en sus nalgas. Era la primera vez que tenía un contacto tan íntimo con un hombre y se sentía un poco incómodo.

Xue Zixuan no se detuvo, entrando directamente al ascensor y presionando el botón del último piso. El conductor Xiao Wang estaba a su lado con una expresión de haber visto un fantasma. El joven maestro nunca había abrazado ni a sus padres biológicos, ni a su hermana biológica o adoptiva, pero ahora sostenía a este palurdo como un tesoro invaluable, sin soltarlo. Definitivamente se le había dañado el cerebro.

El médico, que había recibido una llamada de Xue Li Danni antes, no se sorprendió al ver al joven maestro de la familia Xue entrar en su consultorio, y le pidió a la enfermera que lo llevara a hacerse una tomografía computarizada del cerebro.

Xue Zixuan bajó al joven de sus brazos, colocó una mano en su hombro y la otra alrededor de su cintura, diciendo con voz grave: —No tengo ningún problema. Hagan una tomografía de la mano de Xiao Yi, lo antes posible.

—¿Qué le pasa a su mano? —El médico, sobornado por la familia Xue para realizar la cirugía de trasplante de corazón, naturalmente sabía que el joven era solo un donante destinado a morir tarde o temprano. Que su mano estuviera lastimada no importaba realmente; tratarlo o no era innecesario. Inconscientemente, mostró un poco de impaciencia en su rostro.

Solo entonces Xue Zixuan recordó la relación del médico con la familia Xue. Sin decir una palabra, llevó al joven y se fue. El conductor Xiao Wang lo llamó varias veces, pero al ver que no volvía, lo siguió rápidamente.

—Joven maestro, ¿por qué ya no vamos a ver al doctor? —Preguntó Xiao Wang, confundido, después de que todos subieran al auto.

Zhou Yunsheng fue colocado sobre las rodillas del joven, sintiéndose enormemente incómodo. Mientras intentaba moverse sigilosamente para encontrar una postura más cómoda, maldecía internamente al joven, comparándolo con un zorro que visita al gallinero con malas intenciones. ¿Cuánto tiempo había pasado antes de que se acordara de revisarle la mano? Y ahora, después de solo una frase, se iban de nuevo. Ni siquiera se molestaba en fingir bien, ¿a quién quería engañar?

Xue Zixuan notó la incomodidad del joven. Al ver que se alejaba más y más, casi cayéndose del asiento, pasó sus manos bajo las rodillas del joven y lo levantó en una posición lateral, como si cargara a un bebé, quitándole los zapatos en el proceso.

El rostro de Zhou Yunsheng se oscureció; ahora no podía moverse en absoluto. «¿Moverse? Ni siquiera tengo zapatos, ¿cómo voy a escapar?»

Solo entonces Xue Zixuan sonrió ligeramente, acarició las mejillas del joven, que se habían hinchado por la frustración, y ordenó:  —Cambiemos de hospital.

—Pero nuestro hospital familiar es el mejor, ¿por qué no atenderse allí?  —Xiao Wang condujo el auto por el camino estrecho, reduciendo deliberadamente la velocidad.

—Vamos al Hospital público. —Xue Zixuan no dio explicaciones. Habiendo renacido, no quería volver a ver a nadie relacionado con ese asesinato. Además, ¿cómo podría confiar a su amado joven a un médico sin ética?

Xiao Wang sentía que el joven maestro hoy era especialmente anormal y decidido, completamente diferente del noble y refinado pianista de antes.

«Así que no era que no fueran a atenderme, sino que cambiarían de hospital. ¿Por qué? ¿Acaso este hospital no era propiedad de la familia Xue? Su nivel médico también era de primera clase». Zhou Yunsheng miró al joven con desconcierto.

—Los médicos de ese hospital no tienen ética. En el futuro no iremos allí para atender ninguna enfermedad. Xiao Yi, lo siento, realmente lo siento, perdóname… —Xue Zixuan, al percibir la duda del joven, dio una explicación vaga. Luego, apoyó la cabeza en el hombro del joven y suspiró, con una mezcla de tristeza infinita y profunda satisfacción.

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