CAPÍTULO 34

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Creo que me es leal porque soy su maestra. Estoy segura de que, si fuera elegido por otra persona, mostraría la misma lealtad que ahora.

Entonces me di cuenta de que estaría triste si esto fuera cierto, más aún, si me dice que yo no era tan importante para él, como él lo era para mí…

El corazón humano no sabía de fórmulas. Así que sé que no debo de esperar que me paguen por el esfuerzo que puse… Aun así, quiero que esta persona que me gusta, me ame tanto como yo.

—No me diga que mire hacia atrás —Anakin dijo en voz baja.

Antes sus palabras lo miré, estaba mirando hacia delante, en lugar de a mí.

—Ni siquiera me pregunte que es lo que haré en el futuro, sólo puedo hacer una cosa a la vez porque tengo una mente simple.

—¿Qué es eso?

—Por ahora… Estoy ayudando a la maestra a regresar.

…Sí. Por eso me gusta.

No podía culparlo por mi agudeza y Anakin me cuidaba a pesar de que era caprichosa.

Creo que lo recordaré durante mucho tiempo incluso cuando haya regresado a Corea, así que quiero que me recuerde tanto como yo lo voy a recordar. Sé que es algo egoísta.

Cuando regrese, debo plantar un lirio de los valles y hasta que la flor se marchite…

*** ** ***

Tan pronto como llegué a la mansión, las sirvientas y los asistentes se precipitaron violentamente hacia mí medio gritando. Cuando entré en la mansión, pude escuchar sus voces que sostenían alivio y enojo.

Además, fue el marqués quien fue la primera persona en confrontarme. Todavía en el hueco de la escalera me miró con frialdad.

—¡Entra a la habitación y … Nadie entra hasta que hayamos terminado de hablar!

Le di a Emma, que estaba preocupada, la piedra preciosa que compré en Randol y seguí al marqués a su habitación.

Cuando entré, se apartó de mí.

—¿Me necesita para algo?

—¿Por qué hiciste eso?

—No sé de qué está hablando.

Cuando fingí ser inocente, el marqués rápidamente se dio la vuelta y explotó.

—¡No creas que puedes evitar mis ojos! ¡Se que no fuiste directamente a Randol!

—…No es algo tan importante ¿tengo que decírtelo?

—¡Has arruinado todo! ¿Qué vas a hacer con las pérdidas? ¿No ves realmente por que te pedí que tomaras un caballero? ¡Para evitar los ojos de los demás y lidiar con las cosas sucias y desagradables en tu nombre!

Dando vueltas, no parecía ser capaz de averiguar que me hizo desviarme de mi camino y a donde había ido. Suspire por dentro y deliberadamente cambio a un punto completamente extraño.

—Estas diciendo cosas extrañas. No fue usted quien eligió a Anakin, fui yo.

—¿Qué?

Me crucé de brazos e incliné la cabeza reflexionando, fue lo primero que noté, realmente no había nada que hacer para poder deshacer el daño.

El marqués no podía acusarme y ¡Es aun mejor si el marqués se enoja! No debe de saber el motivo por el que escapé de la región de Randol.

—Sí, bueno. No soy tu hija de todos modos. Lo sabías ¿no? Ya que lo sabes, no tienes que seguir con esa fachada.

—Como te atreves…

—Te lo digo, si no quieres que muera, será mejor que no sigas con esa misma actitud, porque estoy deseosa de morirme.

—Decir esas cosas tan desagradables y vulgares en el cuerpo de mi hija.

Mientras miraba mis uñas me quedé sin palabras y no pude evitar resoplar.

De todos modos, en realidad no amaba a su hija. Si en verdad la amara a esa niña, no la golpearía o lo regañarías y la cuidaría de manera incondicional, sin embargo, el marqués hizo lo que Eris quiso. Más precisamente, el marqués hizo que Eris quisiera las cosas que sólo lo beneficiarían a él.

—Si la amarás en verdad, deberías de haber roto su compromiso. En cambio, estabas fingiendo no saber por todo el poder que ganarías. ¿Realmente no sabías que una mujer con un bonito aspecto estaba anhelando por el príncipe heredero?

—¡Cállate! ¿¡Qué es lo que sabes!? ¡Amo a mi hija! ¡Deseaba que ella estuviera en la cima!

—Una buena posición no garantiza la felicidad.

Me acerqué al marqués que puso una excusa tan ridícula y lo observé.

—Mire atentamente a esas personas “en la cima” que lo rodean. Mire las caras de los que están en el palacio, ¿parecen que están felices?

El marqués cerró la boca; de hecho, incluso si uno tiene la boca abierta, no dirá que está contento con la arena política que está llena de calumnias.

—… ¿Qué vas a hacer?

—Si le digo ¿me ayudará?

—Depende.

—Olvídelo. Ya tengo una mejor ayuda que usted. [si se entera de mi plan para morir, el marqués intentará bloquearme, el marqués está enojado ahora, porque aún no me conoce.]

Tenía miedo porque no podía superarlo. Ni el miedo, ni la conciliación funcionaban. Era un desperdicio tener que tirarlo, pero era más peligroso si intentaba sostenerlo.

Tan pronto como el marqués intentó abrir la boca, se escuchó un golpe en la puerta.

—¿Qué pasa? ¿No les dije que no me molestaran?

—Marques, un sirviente ha venido del palacio imperial. Vino aquí bajo las órdenes de la emperatriz, por lo que entraré ahora.

Era costumbre no poder rechazar a un sirviente imperial, así que lo que fuera que el marqués estuviera haciendo ahora tenía que detenerse, mientras yo necesitaba saludar al sirviente que vino a entregar el mensaje de la emperatriz.

El marqués se retiró, todavía temblando con una expresión de enojo cuando el distinguido sirviente imperial entró con una cara inexpresiva.

—Su majestad tiene algo que decirle, por lo que ha ordenado que lady Mizerian la acompañe.

—¿Ahora?

—Sí, el carruaje está listo. La ropa de lady Mizerian…

El sirviente me miró de arriba abajo.

No me veía bien ya que venía directamente de la provincia de Randol. Incluso mi ropa era un vestido rústico y cómodo de dos piezas que usaría la gente común, mi ropa no era la adecuada.

El sirviente se detuvo por un momento, pensando que ese no era el caso, pero pronto se dio por vencido y continuó.

—Es una gran pena, pero estoy seguro de que la emperatriz también te perdonará.

—Sí, no me atrevo a hacerla esperar.

Me incline levemente ante el marques con una sonrisa furtiva.

—Entonces volveré padre.

—…Sí.

Podía sentir la mirada punzante del marqués, pero no me importaba.

Actualmente tengo la ventaja de todos modos.

Cuando entre en el palacio y camine por sus pasillos, todos a mi alrededor me miraron. Al avanzar más adentro, muchos se detuvieron y comenzaron a susurrar entré sí.

La dama que dominaba el mundo social se volvió una mendiga, así que se lo merecía.

Independientemente de sus chismes, sabía que no se me permitiría descansar en el momento en que llegará, así que no tuve el corazón para prestarles atención.

Sabía que la emperatriz, a quien ni siquiera le agradaba, me había mandado a llamar para decirme algo, pero mi enfoque era responder de manera rápida y regresar a casa para poder descansar.

—Su majestad, lady Mizerian, la hija del Marqués Mizerian y prometida del príncipe heredero está esperando a su audiencia.

—Adelante.

Cuando se abrió la puerta, me saludó la emperatriz que estaba parada allí luciendo impecable. Ella sonrió con una expresión amistosa y me saludó como si se disculpara.

—Lamento haberte llamado tan rápido que ni siquiera puedes tomar un descanso.

—No, es una tarde gloriosa, su majestad. No sé si me ha llamado a causa de los rumores.

—Tengo algo que decirle. Quédense afuera.

Todas las doncellas en la habitación se marcharon con la orden de la emperatriz. Cuando incliné la cabeza un poco asombrada, la emperatriz extendió su mano con calma y me ofreció una taza de té… este país en disfrutaba de beber té negro, pero de alguna manera el color de ese té era muy oscuro.

—Es té de West Station. Escuché que es bueno por su aroma y sus propiedades rejuvenecedoras.

Cuando tomé la taza y olí, la fragancia era similar al café pero diferente. La emperatriz no era tan tonta como para darme un té envenenado.

En primer lugar, beber té envenenado no fue suficiente para matarme, si eso fuera posible, ya habría escapado de este mundo.

—¿Te preocupa que te pueda envenenar?

—¿Cómo es posible? Dudo porque no puedo beber muy bien los alimentos calientes, así que necesito que el té se enfríe un poco.

Me reí, pero me estaba comenzando a sentir incómoda. El tiempo estaba un poco fuera de lugar, no había ninguna razón para que la emperatriz me llamará. ¿El tren mágico fue un proyecto dirigido por la emperatriz? No, no lo era

Aspiré el aroma del té exótico, sin tener ni la menor idea de como describirlo.

—Pensé que no saldrías de la habitación, ¿no eres ese tipo de niña? Rebelarte para que recibas la suficiente atención.

—Solo soy una niña tonta, así que ni siquiera puedo comenzar a adivinar lo que me está diciendo su majestad. Si no le importa, ¿puede ayudarme a entender?

—Te has vuelto más inteligente desde la ceremonia de mayoría de edad o… ¿Ha cambiado algo en esa mente tuya? —dijo la emperatriz.

En la ceremonia de mayoría de edad, supe que la emperatriz lo había hecho para humillarme, pero no esperaba que me lo dijera tan abiertamente. La emperatriz entrecerró los ojos y se rió de mí en silencio.

—Sabías que le había dado a esa niña el mismo vestido que el tuyo, ¿verdad?

Ahora, ¿Qué vamos a hacer con esta confesión?

La emperatriz salió abiertamente, así que no era bueno que mintiera.

Si mientes y me atrapan, solo me meteré en problemas, por lo que respondí con la sonrisa más inofensiva posible.

—En verdad no lo sabía hasta que vi a lady Antlebloom, pero…

—¿Pero?

—Sabía que Madame siempre tiene un juego extra por si acaso. Lady Antlebloom, que es una plebeya, no tiene la oportunidad de conocer a Madame por lo que no podría obtener ese vestido sin la consideración de la emperatriz… Pero es solo la hipótesis de una niña tonta.

La emperatriz aplaudió y se rió, después habló con suavidad mientras asentía.

—Lady Mizerian, puede estar más calificada como detective que como princesa heredera. Tu razonamiento es el correcto. Le dije a Madame que me diera el juego extra. Le ordené a una sirvienta que robara la ropa que lord Kazar le había enviado y, por lo tanto, tuvo que usar el mismo vestido que tú.

Confesó la verdad de ese día en un tono tranquilo.

Su expresión y tono eran tan indiferentes que ni siquiera me enojé, honestamente, ni siquiera tengo curiosidad sobre la razón, pero en este punto, creo que es educado preguntar.

—¿Por qué le hizo eso a una chica?

Ante mi pregunta, bebió té en silencio antes de responder con una expresión inusual.

—Porque te odio.

◊♦♦  ◊♦♦ ◊♦♦

¡Gracias por la ayuda, Hikari~!

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