Capítulo 35

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Desprenderse inmediatamente de una historia de emociones intensas no es fácil, pero para Ning Yu, hoy ese proceso fue bastante rápido.

La mano de A-Chong acarició sus ojos, solo una vez. Antes de que esa mano se acercara, ante sus ojos aún estaba “El Adiós a Mi Concubina”, que por mucho que se actuara al final solo terminaba en muerte. Y cuando esa mano pasó suavemente, todo frente a él se redujo solo a A-Chong.

Ning Yu guardó silencio un momento, y no pudo evitar decir: —Estoy borracho de nuevo.

A-Chong sonrió: —Para entrar a la cámara nupcial hay que beber, es normal estar borracho.

De acuerdo, incluso él sabe lo que es una cámara nupcial. Ning Yu miró a A-Chong, se acercó un poco y dijo lentamente: —Al decir eso, voy a malinterpretarlo de nuevo.

A-Chong alzó la vista, y miró hacia él.

Dijo: —Puedes quedarte esta noche.

Ning Yu se quedó pasmado por un momento.

—¿Y mañana?

¿Y pasado mañana? ¿Y el día siguiente? ¿Y en el futuro?

—Ya veremos—. A-Chong parecía estar sonriendo. —Si no quieres hacerlo, puedes irte ahora mismo.

Quería hacerlo, y también quería otras cosas.

Al calmarse un poco, Ning Yu frunció el ceño y luego dejó escapar una frase: —¿Tú… te gustó?

Fue como un acto inconsciente. Ning Yu sabía que no debía preguntar, pero aún así lo hizo.

En realidad, la persona que hace esta pregunta quizás ya sabe en su corazón cuál es la respuesta. Cuando una pregunta se siente incierta, plantearla es hacer que la otra parte responda a un examen de opción múltiple, pero Ning Yu sabía que él no quería ser una opción.

A-Chong pareció reflexionar un momento.

Con la cabeza baja, dijo: —Esta noche me gustas mucho. Mañana, al despertar, será un nuevo día, el gusto se anulará, y tú y yo seremos libres. La fecha de caducidad es una noche. Esta noche, te amo.

Esta noche, te amo.

Amor, una palabra rara y valiosa en el mundo adulto, empalagosa, vulgar, que parece no encajar muy bien en su relación.

Ning Yu descubrió que cuando A-Chong pronunciaba la palabra “amor”, en realidad, no parecía A-Chong. Quizás era posible decir… qué nadie más que A-Chong podría pronunciar la palabra amor de manera tan cruel y tierna a la vez. Toda una noche, sonaba tan hermoso. Pero cuando amaneciera, el sueño se acabaría y ellos volverían a su relación de mutua irrelevancia. Un sentimiento de una noche, que suena como un lujo, pero al pensarlo con más detenimiento, parecía que ellos simplemente habían regresado a su relación inicial.

…Me gustas, pero no me gustas tanto. Me gustas, pero no es el tipo de gustar que tú quieres. Nos amamos cuando nos abrazamos, nos separamos al amanecer, y tú siempre serás un extraño en mi vida.

Da igual. Ning Yu sabía que no podía resolver este problema, porque solo con que A-Chong lo mirara y sonriera, él ya no tenía remedio.

Ning Yu se acercó y besó a A-Chong con cuidado. Decidió atesorar a este A-Chong con fecha de caducidad de una sola noche.

──── ୨୧ ────

Tal vez porque había pasado mucho tiempo sin hacerlo, A-Chong sintió al principio que incluso el juego previo resultaba un poco incómodo.

Él dijo: —Lo siento, no traigo a otras personas a casa, y aquí no tengo las cosas necesarias. En el armario hay glicerina, puedes ir a buscarla para usar.

Ning Yu guardó silencio un momento, y dijo: —…Yo tengo.

Después de mirarse el uno al otro, Ning Yu salió disparado, rebuscó en su mochila, sacó lo que necesitaba, volvió corriendo y lo arrojó sobre la cama.

—¿Lo traes contigo todos los días? —A-Chong echó un vistazo a las cosas sobre la cama y se rió. —¿Estás bastante necesitado, eh?

Ning Yu se sentó a horcajadas sobre las piernas de A-Chong y dijo: —Más vale prevenir que lamentar.

En el pasado, cuando lo hacían, A-Chong tampoco se preocupaba mucho por los preparativos de la otra parte; total, si no podía entrar, simplemente no lo hacía. Aquella vez que ayudó a Ning Yu lo hizo pensando que era su primera vez, así que lo contaba como una excepción.

Pero hoy no sabía qué pasaba. A-Chong sentía inexplicablemente un poco de vergüenza, y Ning Yu aún más; a pesar de haber estado duros ya un buen rato, ninguno había dado el siguiente paso.

Qué fastidio. A-Chong tiró de la ropa de Ning Yu. —Te preparas tú mismo, ¿OK? ¡¿Qué me miras?! ¿Es que con solo verme te vienes?

Ning Yu: —… Es que me da un poco de vergüenza.

Está bien. A-Chong pensó: no sé qué pasa, pero al mirarte, yo también, joder, me da un poco de vergüenza.

—… Los dos somos hombres, ¿de qué te da vergüenza? —A-Chong pensó que esto parecía realmente como entrar en la cámara nupcial para acostarse con una doncella virgen—. Levanta el culo, te miraré mientras lo haces.

Qué extraño, ni siquiera es la primera vez que duermen juntos.

Ning Yu se sonrojó: —… Quizás es porque… hasta ahora todavía no me adapto bien a ser el de abajo.

Aunque dijo eso, igualmente obedeció y se dio la vuelta, levantando el culo para prepararse a sí mismo.

Al no ver la cara de Ning Yu, A-Chong sintió inexplicablemente que podía respirar aliviado. Sintió que comenzaba a retomar el control del ritmo.

—En realidad, cuando hago esto con alguien, a menudo me parece bastante aburrido—. A-Chong le apretó las nalgas a Ning Yu un par de veces. —Puedo empezar a distraerme a la mitad, me es bastante difícil involucrarme por completo. Lo divertido de esto es que, durante el proceso, puedes ser tú mismo de una manera que no puedes cuando tienes la ropa puesta. Una vez que te quitas la ropa, puedes gemir como quieras, decir lo que quieras, sin reprimirte demasiado.

A-Chong vio que las orejas de Ning Yu se enrojecieron. ¡Qué increíble! Orejas sensibles a la voz, que solo necesitan que yo diga este tipo de cosas para ponerse rojas. Es divertido.

—¿Ah, sí…? —dijo Ning Yu. —Entonces parece que me gusta que me controles, supongo que soy un poco pervertido.

A-Chong sonrió un poco. —Ese “control” que quieres es el más difícil. Si me paso, parece que te estoy maltratando; si no hago lo suficiente, no lo disfrutaras.

—… Así como lo hiciste antes estaba bien. —La voz de Ning Yu bajó un poco más, y luego agregó: —Lo siento.

—No le digas lo siento a tu novio. —Añadió un dedo, junto con el de Ning Yu para penetrarlo. —En el futuro no me digas esta frase. Me gusta hacerlo contigo, es mutuo, no tenemos por qué disculparnos ante nadie. Si lo recuerdas, asiente con la cabeza, y no tienes permitido volver a decirlo en el futuro.

Después de mucho tiempo, Ning Yu finalmente asintió lentamente con la cabeza.

Hoy estaba algo cohibido, y vertió lubricante nerviosamente varias veces. Debido a que lo estaban observando fijamente, A-Chong sintió que las manos de esta persona temblaban un poco.

—¿Qué haces? —A-Chong movió la mano un par de veces, considerando que ya estaba suficientemente húmedo, y preguntó lentamente: —¿Ya puedo entrar, o te ha encantado jugar solo y no quieres que entre?

Ning Yu no tuvo tiempo para responderle, cada vez que él hablaba, a Ning Yu se le aflojaba la cintura. A-Chong se arrodilló, agarró el trasero de este tipo con una mano y entró directamente.

Cómodo. Al ser envuelto, estaba muy ajustado, húmedo y caliente. A-Chong frunció ligeramente el ceño; pensando: ¿cómo es que quiero follarme la boca de Ning Yu de nuevo? Era como si el orden se hubiera invertido.

Hacía calor y tras apenas moverse unas cuantas veces, ambos estaban cubiertos de sudor. A-Chong vio el sudor de la espalda de Ning Yu deslizarse hacia esos dos hoyuelos lumbares; bajo la tenue luz de la lámpara de mesa, esos dos lugares brillaban, como un par de ojos.

A-Chong no quería mirarlos. Presionó esos dos hoyuelos lumbares, agarró a Ning Yu por el cuello para levantarlo y lo besó.

Cuando llegaba este momento, Ning Yu ponía una cara que pedía a gritos que lo follaran. Mientras se besaban, sus gemidos hacían que la saliva fuera cada vez más abundante, resbaladiza y pegajosa, además de su cuerpo sudoroso; A-Chong sentía que no había un solo lugar en ellos que estuviera limpio.

Qué fastidio, A-Chong descubrió que cuando lo hacía con Ning Yu siempre se sentía molesto. A-Chong no podía negar que le gustaba el cuerpo de Ning Yu; cuando estaba arrodillado formaba un triángulo muy bonito, y firme, entregándose por completo a esto, con una expresión de disfrute en el rostro. Movía las caderas, se mordía la camisa, se movía adelante y atrás por su cuenta, y te miraba por encima del hombro, con los ojos muy húmedos.

Este tipo de respuesta le daba una sensación de logro.

El placer físico, ¿por qué hacerlo con diferentes personas produce sensaciones tan distintas?

A-Chong comenzó a distraerse.

Ning Yu se sentó en sus piernas, apoyándose en los hombros de A-Chong para cabalgar arriba y abajo. Mientras se movía, gritaba con la boca abierta. A-Chong extendió la mano para tirar de su lengua, resbaladiza, imposible de agarrar bien.

A-Chong lo encontró divertido, así que se acercó al oído de Ning Yu y, con voz suave, lo provocó: —Profesor Ning Yu… ¿cómo se describe en inglés algo blando, suavecito y con una sensación resbalosa?

Su tono parecía estar diciendo que Ning Yu era un plato de comida.

Abajo estaba adolorido e hinchado. A-Chong, con una mano, le recorría con fuerza la espalda, la cintura y las nalgas, haciéndolo sentir mucha picazón. El cerebro de Ning Yu era un revoltijo de confusión, pensó un momento y solo pudo responder jadeando con dificultad: —…creamy.1

Esas manos volvieron a tocar el lugar donde se unían. A-Chong preguntó: —¿Y aquí?

Ning Yu cerró los ojos un instante y luego dijo lentamente: —…sticky.2

A-Chong sonrió. Sus labios se acercaron, mordieron un poco la boca de Ning Yu, la chuparon ligeramente y volvió a preguntar: —¿Y este?

Ning Yu miró a A-Chong, se quedó paralizado un momento, y solo después de que A-Chong empujara con su pelvis para apurarlo, dijo: —…chewy.3

No recordaba claramente que pasó después de eso.

Ning Yu solo recordaba que A-Chong parecía haberle sujetado por la nuca, recorrido con las manos todo su cuerpo y dicho un montón de palabras que describían comida. Sentía vergüenza y placer a la vez. Como hacía tanto que no lo hacía, al poco rato directamente se vino al ser follado, derramándose todo sobre el vientre bajo de A-Chong.

Al correrse tampoco salió. Al oler el olor de A-Chong se excitaba, y no podía parar; por dentro le picaba con un dolor sordo.

Abrazado a los hombros de A-Chong, se sentaba subiendo y bajando. A-Chong le golpeaba el trasero, con fuerza, excitándolo. Ning Yu podía oír el sonido de abajo, ese era streamy.4

Ning Yu chupaba el dedo de A-Chong en su boca, mientras su mirada estaba turbia, y balbució confusamente una exclamación: —… Joder.

—¿Qué joder? Soy yo quien te está follando. —A-Chong lo regañó en voz baja. —No digas palabrotas.

—… Tú mismo lo dijiste, digo lo que quiera. —Ning Yu bajó la cabeza para morder suavemente el hombro de A-Chong. —Ahora mismo solo tengo esta exclamación…

Después ya no pudo decir más “joder”; cada vez que lo decía, A-Chong le daba una nalgada. Aunque claramente estaban haciendo el amor, los dos estuvieron jugueteando un buen rato, pellizcándose y mordiéndose

A-Chong tenía un estilo un poco dominante en la cama. Le molestaba que Ning Yu, como un perro, no parara de morderle el hombro sin mucha fuerza. No dolía pero era muy irritante, así que simplemente lo levantó con una sola mano y lo bajó de la cama, moviéndose mientras hacía que Ning Yu caminara hacia adelante, con sus cuerpos aún unidos, y así terminó follándolo fuera de la habitación.

Ning Yu le recordó en voz baja: —No te toques la mano derecha.

A-Chong hizo un sonido de asentimiento y, a través de la ropa, pellizcó la cintura de Ning Yu. —De todos modos, no estoy usando las manos contigo.

Hacía mucho calor. A-Chong empujó a Ning Yu contra el alféizar de la ventana fuera de la habitación, agarrándole la cara, obligándole a gritar. Fuera de la ventana había luces tenues e intermitentes, las ramas y hojas del árbol de mango llenaban la ventana, sin permitir ver claramente las luces ni la gente del exterior. A-Chong oyó a Ning Yu diciendo otra vez “me están follando”, y se río

Él volvió la cara y vio, en la mesa a un lado, a Princesa mirándolos con una expresión llena de curiosidad.

A-Chong sonrió.

Le hizo un silbido al gato, la llamó una vez por su nombre, Princesa, e inclinó ligeramente la cabeza indicándole que se acercara.

A-Chong había trabajado antes como domador de elefantes, y también estaba familiarizado con la mayoría de los animales, domesticar a un gato, a un perro, para él era muy sencillo.

Al oír el sonido, Ning Yu se puso un poco nervioso: —¡No la dejes acercarse!

A-Chong dijo completamente indiferente: —¿No te gusta ponerte celoso de ella? Vamos, déjala ver cómo te cojo, así podrás levantar la cabeza con orgullo por un rato.

Princesa saltó al alféizar de la ventana y se agachó justo al lado de la cara de Ning Yu.

Que lo vieran personas probablemente no le daría tanta vergüenza. Sin embargo, desde que ese gato odioso saltó, Ning Yu sintió que perdía el control, pero no podía evitar seguir el ritmo de los movimientos de A-Chong, no podía evitar gemir, no sabía qué expresión tenía en la cara, pero no quería ser visto por el gato.

A-Chong incluso le agarró la barbilla, forzándolo a mirar a Princesa a los ojos.

Un par de ojos felinos lo miraban fijamente, clavados en él, observándolo hundirse en el deseo.

A-Chong comenzó a chuparle la oreja, y luego, con una presión ni ligera ni pesada, acarició los pezones de Ning Yu. La fuerza de las embestidas se volvió más intensa, y Ning Yu solo podía balancearse hacia adelante y hacia atrás al ritmo del movimiento.

La mirada de Princesa lo hacía sentirse al borde del llanto. Una sensación de vergüenza omnipresente lo dejaba sin lugar donde esconderse; estaba siendo visto por un gato nuestras lo follaban, el mismo gato del que una vez tuvo celos.

Los mangos ya habían llegado a la temporada de maduración. Ning Yu movía la cabeza de un lado a otro, y su cráneo golpeaba ocasionalmente el mango que estaba más cerca de él.

El calor era enloquecedor. Y mareado, pensó que en ese momento A-Chong parecía amarlo… seguro era una ilusión, porque a Ning Yu le parecía que ese mango ante sus ojos se transformaba en el sol.

Estaba tan cerca del sol, que se derritió — se convirtió en un charco viscoso en el aire, en una sangre tan roja, tan ardiente. Bastaba con estirar la mano y tomar un puñado de aire, para saber que todo eso era parte de su cuerpo.

A-Chong, pegado a su oreja, preguntó: —¿Lo estás disfrutando?

Era un susurro frívolo, muy suave, casi imperceptible si no se prestaba atención.

Ning Yu no respondió, y A-Chong volvió la cabeza para preguntarle al gato: —¿Lo está disfrutando?

No podía soportarlo.

Después de que se pronunciaron esas palabras, Ning Yu eyaculó, temblando convulsivamente.

A-Chong, apretado por la contracción, hizo una mueca con el ceño. Originalmente había pensado en eyacular afuera, no tenía condón. Pero no pudo contenerse, se movió con fuerza unas cuantas veces más y eyaculó dentro.

El cuerpo de Ning Yu temblaba por completo.

—Parece que lo disfrutaste bastante.

Después de hacer su comentario, A-Chong apoyó la cabeza en el hombro de Ning Yu, se restregó un poco contra el sudor y dijo: —Déjame apoyarme un rato, novio.

Ning Yu no se atrevía a moverse ni un centímetro.

Estaban empapados en sudor, abrazados contra la ventana, sintiendo el viento húmedo y caliente que venía del exterior.

Sintió que A-Chong se relajaba, y empezaba a volverse lánguido.

Novio, así me llamó. Ning Yu pensó, aturdido: Habiendo hecho esto con él, ¿quién más podría gustarme?

A-Chong se apoyó un rato, luego arrancó al azar un mango maduro y pasado. Tampoco fue delicado, y con la boca fue desgarrando lentamente la piel del mango, el jugo brotó, goteando sobre su palma dejándola pegajosa y pringosa. Dio unos bocados, luego mordió algunos trozos y se los dio de comer a Ning Yu.

El mango estaba demasiado dulce, tan dulce que era fácil dejarse llevar por la euforia. Ning Yu masticó algunos bocados y dijo en voz baja: —Mañana también quiero oírte llamarme novio.

A-Chong ignoró esa frase. En cambio, dijo con pereza: —No tengo fuerza, abrázame, ¿Sí?

Era una pregunta, pero el tono era imperativo.

Si otra persona hubiera dicho eso, habría sonado absurdo, pero el tono con que A-Chong lo pronunciaba… era como si estuviera en un punto sutil entre el coqueteo y la orden, haciendo imposible negarse.

Debo de estar hechizado por él. A Ning Yu no le apetecía pensarlo más, y manteniendo la postura, medio tirando y medio abrazando, hizo avanzar a A-Chong.

El jugo del mango goteó a lo largo del camino, siguiendo el rastro de su avance, y se detuvo junto al sofá. A-Chong tiró el hueso a la basura. Princesa saltó del alféizar y fue a lamer el jugo del camino.

Ning Yu le preguntó: —¿Nos lavamos?

A-Chong negó con la cabeza: —Descansemos primero.

Cuando por fin se acostaron en la cama, incluso antes de moverse, A-Chong ya había hundido la cabeza en su hombro, y enredado alrededor de sus piernas y brazos.

Al ver que su postura era incómoda, Ning Yu, con cuidado, le ajustó un poco la posición del brazo derecho, temiendo aplastarlo.

Fue justo entonces cuando Ning Yu se dio cuenta de que la música seguía encendida. Acarició el cabello de A-Chong, mientras el otro le puso una mano en la cara, y Ning Yu quedó con el rostro manchado de jugo de mango, pegajoso, igual que sus cuerpos.

Pero aun así, no quería soltarlo.

Era un poco gracioso. Ning Yu soltó una risa, A-Chong la oyó y directamente metió sus dedos en la boca de Ning Yu, para tirar de su lengua. Como esa mano era dulce, sabía a mango, Ning Yu se dedicó a lamer cuidadosa y meticulosamente esa mano.

—Mañana por la noche también quiero quedarme. —Ning Yu mordió ligeramente el dedo índice de A-Chong. —¿Podemos volver a negociarlo?

Sintió que A-Chong parecía estar de buen humor, así que aprovechó y, al darle una pulgada, avanzó un pie.

A-Chong rió suavemente contra su hombro, luego retiró la mano que había sido lamida, y la metió entre el montón de ropa al lado de la cama. Mientras buscaba, dijo: —Soy budista, ¿lo sabías?

Ning Yu asintió: —Lo sé. ¿Y entonces?

—Por eso creo que algunas cosas es mejor dejarlas en manos del destino.

A-Chong levantó un poco la cara, su mano había encontrado algo y sonrió. —Es bueno para ti, y también es bueno para mí. Acercarse a mí, también es pasar de largo, con encuentros casuales como el musgo en el agua, el destino lo decide el cielo, y ese es el significado…

Ning Yu, sin comprender: —¿Qué significa?

A-Chong abrió la palma de su mano, dentro yacía una moneda.

—Lanza la moneda. —Su tono era relajado y despreocupado. —Si sale el número, significa que el cielo me ordena salir contigo mañana. Si sale la flor, significa que no tenemos destino, y mañana nos despediremos. En el futuro, lanzaremos una vez al día, y cada lanzamiento será por cada día; así ambos podemos estar preparados para separarnos en cualquier momento, y no molestarnos el uno al otro.

¿?

Ning Yu pensó que había oído mal, estuvo atónito un buen rato: —… ¿Lo dices en serio?

A-Chong fingió retirar la mano. —Si no quieres, olvídalo.

—Sí quiero—. Ning Yu inmediatamente intentó arrebatársela; su corazón latía fuerte, y sin razón alguna se puso nervioso. —Lo quiero.

A-Chong rio un poco y luego dijo: —Lancemos para mañana entonces. Todo depende de si tu suerte es buena o no, novio.

—Entonces, si… —Ning Yu ya estaba empezando a preocuparse innecesariamente, —entonces, si nunca me sale 1… ¿qué hacemos?

—Las personas no tienen siempre mala suerte, ni siempre buena suerte. El viento y el agua cambian de dirección, ¿no se dice así? —dijo A-Chong. —Yo también me entrego a la suerte, todo depende de si la tuya es buena.

Ning Yu bajó la mirada para mirar a A-Chong, y descubrió que el otro tenía los ojos cerrados, como si no quisiera explicar demasiado.

¿Entregarse a la suerte? Parecía una broma, pero también parecía sincero. A-Chong siempre hablaba así, como si siempre fuera mitad verdad, mitad mentira; era imposible discernir si su intención real era hacerte feliz o si era genuina y sincera.

Pero ciertamente, era un truco que hacía sentir cómodo a la gente, después de todo, el mundo real tenía demasiados problemas, y ya no cabían más promesas ni palabras dulces. Y precisamente, hasta ahora en su relación, nunca las habían mencionado.

A-Chong decía: dejemos nuestro futuro a la elección de una moneda.

¿Es que no quiere elegir, o es que esto en realidad también es una forma de elegir?

—No me atrevo a lanzarla… —Ning Yu suspiró mirando la moneda. —Mi suerte nunca ha sido buena.

—Entonces hablemos de ello mañana, estoy muy cansado. —A-Chong cerró los ojos. —Mañana todavía tengo que ir al templo. Si te sale el 1, ven conmigo a ver al Buda de las Cuatro Caras, reza bien, ruega a los dioses y a Buda un poco, para que te ayuden un poco.

—……

Era demasiado absurdo. Mirando esa moneda, Ning Yu pensó: Mi amor, resulta que va a ser decidido por una moneda y por Buda, qué tan desafortunado soy en realidad.

Después de pensarlo un rato, se sintió un poco derrotado. Ning Yu bajó la vista para mirar el perfil de A-Chong acostado, pero después de observarlo un rato, su corazón se calmó.

Después de hacerlo una vez, ambos estaban algo cansados. En la habitación había un olor indescriptible, no era desagradable, pero era intenso. Ning Yu bajó la cabeza y besó su frente; la piel de A-Chong estaba muy caliente, y su aliento soplaba sobre sus pestañas, haciéndolas temblar ligeramente.

Visto bajo la luz, era muy hermoso.

Ning Yu le preguntó lentamente: —Siempre he tenido la sensación de que no pareces una persona que creería en Buda. ¿Realmente crees que existe un Dios?

¿Creo yo que existe un Dios?

Cuando Ning Yu hizo esa pregunta, A-Chong en realidad estaba pensando en Meursault. Al mencionar Ning Yu esa frase, A-Chong repasó en su mente: ¿creo o no creo en los dioses?

Sus pensamientos se dispersaron. A-Chong comenzó a pensar en Meursault, luego en los dioses orientales, en los dioses occidentales, dioses benévolos, dioses malévolos, dioses de la alegría… Pensó en el futuro, pensó en el pasado, y también pensó en las dudas que tenía sobre sí mismo.

A-Chong alzó la vista para mirar a Ning Yu.

Él preguntó: —También me parece bastante extraño. Dijiste Dios, ¿Crees en definitiva que son masculinos o femeninos? Siempre he sentido que… debería ser una entidad femenina, como… una madre.

Ning Yu pensó un momento: —Quizás. Pero… yo espero que sea masculino.

A-Chong: —¿Por qué?

Esta persona dentro de su campo visual sostenía su mano, besando su dedo anular, con una mirada devota y resuelta.

Ning Yu dijo: —Porque quiero llamar a ese dios… A-Chong.

…Dong.

En la vista de A-Chong, el rostro y la expresión de Ning Yu se volvieron borrosos, se desvanecieron, y luego se desdibujaron lentamente… A-Chong sintió que había oído algo.

Era muy parecido al sonido de la campana de un templo.

Estuvo aturdido por un momento, incluso sintió que realmente se encontraba dentro de un gran salón lleno de incienso, y aquel sonido de campana golpeaba su corazón, resonando, doliendo, como si fuera a hacerlo sangrar.

Al escuchar con atención, resultó que era el CD de afuera el que estaba sonando. Había estado sonando toda la noche, nadie lo había apagado, quizás ambos necesitaban otro sonido. La voz de Faye Wong era muy fina, ella cantaba: “Prefiero hundirme contigo, que admirar la espuma… No deseo convertirme en Buda aquí mismo, prefiero caer en la locura del deseo.5 [Nota]

La iluminación llega en un instante. El amor y el deseo, los sentimientos y los rencores, lejos, cerca, etéreos y confusos, no se distinguen con claridad.

Ser un dios o un demonio, no es más que cuestión de un pensamiento.

A-Chong dijo en voz baja: —No soy un dios, soy un asura.

──── ୨୧ ────

Nota del autor:

En el budismo Theravāda, los asuras son un camino maligno; en el budismo son deidades semidivinas y semihumanas de gran fuerza, iracundos y belicosos, lujuriosos y celosos, uno de los Ocho Grupos de Seres del Cielo y los Dragones.

Notas del Traductor

  1. Cremoso
  2. Pegajoso
  3. masticable.
  4. (húmedo/chapoteante)
  5. 阿修羅/ Asura by Faye Wong: https://youtu.be/0aa1LYjInr8?si=UXWVfLmO3ivIbTHb
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