Volumen 1: Niño Blanco
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Cuando Xita despertó lentamente, lo primero que vio fue a la familia de Kantas en forma humana, todos limpios y relucientes. La recibieron con una hoguera cálida y un trozo de carne de vientre de Utahraptor que Blake había dejado especialmente para ella.
La fogata era reconfortante, el aroma de la carne asada era tentador, y Xita, todavía aturdida, empezó a cenar sin entender muy bien lo que ocurría.
—¡Esta carne es de Utahraptor! ¡A Bai y a mí nos encanta! ¡A Louis y al bebé también! —dijo Blake con ojos brillantes, recomendándosela con entusiasmo. Blake estaba sinceramente agradecido por la forma tan amable en que Xita siempre los había tratado.
Qué dura… ¿Esto se puede considerar delicioso? Xita pensó en silencio. Blake y Bai deben haber pasado momentos muy difíciles antes.
A pesar de lo que pensaba, no quiso rechazar la buena intención de Blake, así que se esforzó en tragar la carne de Utahraptor. Con eso, se eliminó la última prueba de que esas tres Utahraptors alguna vez existieron allí.
Después de cenar, Xita intentó mover su cuerpo… y fue golpeada por una oleada de dolor intenso.
—¡Ugh!
El dolor la sacó finalmente del estado de confusión en el que había estado sumida. Sus recuerdos regresaron por completo.
—¡¡Monstruos!! ¡¡Había monstruos!! —gritó alarmada, mirando en todas direcciones. Ya recordaba todo lo horrible que había pasado antes de desmayarse.
—¿Ah? —Bai ladeó la cabeza, entendiendo que probablemente se refería a las Utahraptors. Oh no… pensó, ¿será que Xita no comió lo suficiente?
Después de todo, solo le habían dejado un trozo de carne de vientre… Y es que tenían tanta hambre en ese momento…
—Eso… ya no están —dijo Bai, con tono incómodo.
—¿Las tres? —Xita aún no se sentía tranquila, aguzó el oído para escuchar sonidos a su alrededor.
—Sí… las tres… —respondió Bai, algo culpable. Sí, los comimos. Todos. No quedó nada…
—¿Cómo es posible? ¿Qué hicieron? —Xita no podía entenderlo. Aquellos monstruos tan feroces… ¿Cómo podían haber sido espantados por un grupo de conejitos?
—Con fuego~ ¡Ustedes nos enseñaron eso! —respondió Bai mientras se relamía los labios, recordando el delicioso sabor de la carne asada de Utahraptor.
¡Ya veo! Al final, siguen siendo bestias salvajes… y temen al fuego.
Al mirar a Blake y Bai, los ojos de Xita se humedecieron.
—¡Fue muy arriesgado! ¿Por qué regresaron a salvarme? ¡Ustedes… ustedes…!
¡Ustedes son demasiado buenos!
—¡Gracias! ¡Gracias por salvarme! ¡Y por curarme las heridas…!
Con lágrimas corriéndole por las mejillas, Xita abrazó fuertemente a Meng Jiuzhao y a Louis, y rompió a llorar. Con ese llanto desgarrador, aquella joven fuerte dejó salir el miedo más profundo que había sentido en toda su vida.
Mientras recibía una ducha de lágrimas sobre la cabeza, Meng Jiuzhao la acarició con ternura, intentando calmarla.
La verdad era que Blake y Bai, que al principio habían huido con el grupo, escucharon los rugidos de los Utahraptors y se emocionaron muchísimo.
¡Comida! Salivando, regresaron corriendo. Apenas vieron a los Utahraptors,
Bai se lanzó sobre ellos. En cuanto a Xita, que estaba siendo atacada por uno…
Meng Jiuzhao confesó que Bai ni siquiera la había notado.
¿Y lo de curarle las heridas…?
La verdad es que Louis estaba muerto de hambre mientras esperaban que se asara la carne. Entonces, percibió el aroma a sangre en el cuerpo de Xita, no pudo resistirse y… le lamió un poco la sangre como si fuera un aperitivo antes de la cena.
Demasiado cruel para decirlo.
Así que mejor dejar que Xita creyera en la versión bonita que más quisiera.
—De todos modos, gracias… gracias por venir a salvarme —dijo Xita con sinceridad, mirando a Blake y Bai.
A pesar del dolor de su cuerpo, Xita examinó cuidadosamente a toda la familia. Al ver que Bai había perdido un diente por salvarla, se sintió terriblemente culpable.
Los dientes son muy importantes para los hombres bestia. Sin dientes,
¿Cómo viviría Bai en el futuro?
Xita tomó una decisión firme: ¡Debía devolverles el favor! Y pronto encontró una forma de hacerlo…
→ Holstein
Holstein, hombre bestia del clan mamut, hermano menor de Xita.
—¡Hermana! —justo cuando se preparaban para irse, una voz conocida sonó a lo lejos. Xita se forzó a incorporarse y vio que la gente del clan había llegado.
—¡Hermana! ¿Estás bien? ¡Escuché que fueron atacados! ¿Te duele algo?
Solo de pensar que su única hermana, quien lo había criado sola, podría estar herida, Holstein no pudo quedarse de brazos cruzados en el clan. Inmediatamente informó al líder, quien organizó un equipo con los hombres bestia más fuertes para buscar a Xita.
Cuando encontraron los cuerpos de los hermanos Phil no muy lejos, Holstein casi se desmayó. Pero Em dijo que su padre había oído la voz de Xita, y así, guiados por esa pista, el grupo logró encontrarla.
Junto a la fogata, Holstein corrió emocionado para abrazarla.
—¡No me toques! —Xita le dio un puñetazo. —¡Estoy llena de heridas, me duele todo! ¡No me toques!
Bueno… el golpe sigue siendo igual de fuerte; parece que está bien. Holstein se tocó la cabeza, aliviado.
—Ah, por cierto. Bai perdió un diente por salvarme. Quiero que lo cargues tú de regreso al clan —ordenó Xita, sin rodeos.
Esta fue la primera forma que se le ocurrió para devolverles el favor.
—¿¡Ah!? —Holstein se quedó paralizado al recordar el increíble peso de aquel “bello joven”. Se tocó la cintura… justo había terminado un tratamiento de parches allí…
Y además… ¿Qué tiene que ver la falta de dientes con cargarlo? ¡No es que tenga las piernas rotas!
Pero no tuvo tiempo para pensar más. Xita le dio una patada que lo dejó tumbado en el suelo. Inmediatamente, aquel peso familiar volvió a presionar su espalda.
Ugh…
Han pasado solo unos días, pero… ¡Está más pesado!
Con esfuerzo, Holstein se levantó y, cargando a la familia de Blake, emprendió el camino de regreso al clan.
Fendi mira a Holstein con ojos llenos de esperanza: “Quiero cambiar de lugar contigo…”
Holstein lo mira de vuelta con expresión trágica: “Yo también quiero cambiar contigo… +1”
Teatro mental desde el rincón de ideas: por Yue Hua
Una vela por los pobres Utahraptors muertos en el capítulo anterior…
Sala del juicio de los dragones:
Juez: “A ver, Utahraptors, ¿cómo murieron ustedes?”
Utahraptor 1: [temblando] “Me mordió un Kantas…”
Utahraptor 2: [llorando] “A mí también…”
Utahraptor 3: [atónito] “Yo fui… asesinado por un Kantas joven… y… Un cachorrito sin pelo… ¡De la rabia!”
Autora: ¡Pfff JAJAJAJAJAJA!