Para Lady Mizerian.
La temporada de frío ha llegado ¿está usando el abrigo que le envié? Me disculpo por no poder haber ido en persona a verla, pero he tenido los días ocupados debido al baile de las debutantes.
Por favor, calme su ira, me he prometido a mí misma que le haría mi primer y último vestido a usted. Siempre he recordado que mi mayor cliente y musa es solo Lady Mizerian. Use ese vestido y brille como de costumbre en el baile de las debutantes.
Tu siempre fiel, Twal Rose.”
Cuando desaté los cordones de seda y abrí la caja, encontré un hermoso vestido como sacado de un sueño.
Un hermoso vestido con los hombros descubiertos y con volantes naturales que tenía innumerables capas de tul rosa pálido, estaba cubierto con cientos de flores de seda a medida que bajaban. Delicados encajes adornaban las capas y entre las flores se bordaban patrones con plata y piedras preciosas.
Fue un desperdicio simplemente adjuntar la palabra “bonito”. Cuando veo una obra de arte en la vida real, me siento intimidada y este vestido era precisamente eso.
Mientras sacaba la ropa, escuché el alboroto y las alabanzas hacia Madame.
Con solo mirarlo, pude sentir que puso más esfuerzo en este vestido que en la ropa de Helena; si era bonito, me gustaba, después de todo ¿a quién no le gustaría probarse un bonito vestido que solo se podía ver en un desfile de moda en París?
Sin embargo, desde el punto de vista de Madame, Eris era como una cometa que ya se había caído de la cuerda, pero ella puso mucho esfuerzo en ella. Quería saber si había algo detrás de escena, pero no pude resolverlo. En el trabajo original, Madame solo fue tratada como una de las herramientas para expresar la influencia de Eris en el círculo social, porque más tarde, incluso Madame pasó al lado de Helena.
Ahora que lo pienso, tenía que conseguir un traje para un hombre, porque decidí tomar a Anakin como mi compañero en lugar del príncipe, pero Madame parecía que se especializaba en ropa de mujer, así que estaba pensando en llevar a Anakin a una tienda de ropa para hombres.
—Voy a entrar.
—No lo hagas, voy a salir de nuevo.
Hablando de eso ¡Anakin llamó a la puerta justo en el momento! Les dije a las asistentes que guardaran adecuadamente el vestido y abrí la puerta, mientras estaba de pie frente a mí, evalué bruscamente su ropa y le dije:
—¿No crees que deberías de usar un buen traje para el baile de las debutantes?
—… Si se refiera a mi ropa, no tiene por qué comprarlo, tengo un uniforme.
¿Había algo así? Anakin habló con calma por primera vez.
—Yo lo estaba usando en la ceremonia de nombramiento.
—¿Era ese?
No pude recordar nada durante ese tiempo porque no estaba particularmente interesada en Anakin. Como me sentí un poco avergonzada, tosí y repliqué.
—Iba a comprarte ropa cara que nunca podrías comprar con tu salario así que ¿por qué no fingimos que no sabemos?
—Un uniforme es suficiente. No importa lo caro que sea, es menos honorable que mi uniforme que demuestra que soy el caballero de mi maestra.
¿Cómo puede ser posible que cada palabra que diga sea tan bonita? Estaba emocionada por lo que acaricié ligeramente la mejilla de Anakin, pero vi a un sirviente corriendo desde lejos por lo que me detuve.
El sirviente que sudaba profusamente, nos miró a mí y a Anakin sin decir ni una sola palabra.
—Esto…
—¿Qué está pasando?
—Lord Kazar, quiere verla.
En este punto fue espeluznante y al ver la desaprobación en mi rostro, la expresión del sirviente se desmoronó y tartamudeo un poco.
—¡Ah, parece que no quiere verlo! ¿Debo de negar su visita?
—No, está bien. No voy a negarme a verlo.
Incluso si el sirviente le dijera que se fuera, Jason no estaría convencido y se abriría paso dentro de la mansión. Ni siquiera pensaba en darle espacio para que lo hiciera, no sé porque sigue jugando.
No es un chicle pegado a la suela del zapato… En este punto me dirigí al salón con la intención de ponerle un límite.
Cuando entré en el salón, Jason, que estaba sentado en el sofá, me miró y agitó su mano para saludarme.
—Lady Mizerian.
—Me ofende que siga viniendo aquí a pesar de que no tenga ningún asunto que tratar conmigo Sir Kazar, por favor váyase.
—Escuché que Alec llevará a Helena al baile de debutantes, estoy pensando en que podría ser su pareja ya que ambos perdimos a nuestras parejas.
—lo siento Sir Kazar, pero voy a tomar a mi caballero como mi compañero.
Jason arqueo las cejas con sorpresa y luego miró a Anakin antes de responder con voz suave.
—Él no está en la misma clase social que usted. ¿No fue por eso que me eligió en su ceremonia de mayoría de edad?
Eso era cierto.
En ese momento, no quería que me menospreciaran, así que hice un poco de cálculos para obtener el mejor número de movimientos. Como si lo supiera todo, Jason añadió:
—Si entra con ese caballero ¿no se reirán todos en el baile de debutantes por haber sido abandonada? ¿Puede manejar esas miradas? Oh, lady Mizerian… Estoy aquí para ayudarte.
Eso también era cierto.
No importa cuán hermoso y glamurosa parezca, todos en el mundo social se enfocarán más en quién es el hombre que está a mi lado. Entonces tratarían de juzgarme por la “clase” de hombre. Estaba harta de Jason, quien vino a mí de manera triunfal después de calcular todo eso.
—Pero no voy a ir contigo.
Se lo dije una vez más por si aún no entendía.
—No iré contigo.
Nota: la narrativa se centra en Jane (Madame.)
La vida de Jane no era tan diferente como la de cualquier otra mujer. Nació como una aristócrata pobre, luego se casó con otro aristócrata que era igualmente pobre, después comenzó a llevar una vida sencilla pero tranquila.
Su esposo, que se desempeñaba como asistente de la corte, siempre le compraba una flor cuando regresaba de trabajar a pesar de sus escasos ingresos. Luego ponía la flor en una botella y cuando se marchitaba un poco la convertía en mermelada.
Fue una plaga repentina la que tambaleó su vida feliz. Su esposo enfermo se vio obligado a dejar de trabajar y cuando las ganancias desaparecieron, tuvo que despedir incluso a su criada, que era la única otra persona en su casa.
Incluso si trató de conseguir que sus padres o sus suegros le echaran una mano, no sirvió de nada ya que ambas familias eran pobres.
Sus tareas y el cuidado de su esposo ahora le correspondían a ella. La costura que había hecho con su sirvienta se convirtió en una forma para ganarse la vida, ya que tenía que trabajar todo el día para poder ganar dinero para las medicinas de su esposo.
Mentiría si dijera que no culpaba a su esposo; ni siquiera pudo responder a la pregunta de que si aún lo amaba, que le hizo una vecina que la veía sufrir, porque ella no lo amaba desde el principio.
Pero Jane no quería que su esposo muriera, como cosas que no se pueden tirar fácilmente, incluso si se rompen y se entierran durante mucho tiempo. Ella estaba apegada a su esposo y ni siquiera podía huir.
—Lo siento.
Su esposo solía decir “lo siento” más a menudo que “gracias” y aunque era Jane quien lo sentía por él, al no poder devolverle el amor que él sentía por ella.
Contrariamente a sus deseos, su esposo murió joven por una enfermedad. Dijo que lo sentía hasta el final. Deseaba que él pudiera haber dicho algo más si realmente era la última vez. De esa forma, Jane se convirtió en ese tipo de viuda.
Una, a la que los callos en sus manos aumentaban.
Su salario y sus habilidades de costura aumentaron junto con su esfuerzo, y los lugares que llamaban a Jane comenzaban a aparecer uno por uno, por lo que era suficiente para ganarse la vida.
Fue cuando por casualidad consiguió un trabajo para un Marqués, cuando estaba a punto de regresar a casa después de terminar con su trabajo, una sirviente detuvo a Jane.
¿Hizo algo mal? Pero por más que lo pensará no podía recordar, así que entró en el salón aterrorizada.
En la habitación, la única hija del Marqués Mizerian, estaba sentada de manera elegante mientras tomaba el té. Cuando vio a Jane, arrojó un par de prendas que estaban apartadas a sus pies y le preguntó:
—¿Tu hiciste esto?
—Sí, señorita.
La sirvienta que le encomendó el trabajo se quejó de que no tenía un vestido adecuado para salir por lo que, Jane hizo un ajuste a un vestido viejo que ella tenía.
Lady Mizerian la miró por un momento y luego arrojó otra prenda de ropa. Era un hermoso vestido de color turquesa.
—Haz uno parecido a este vestido, pero mucho más bonito. ¿Puedes hacerlo?
—Lo haré.
—¿Escuché que eres viuda? Quédate aquí hasta que termines el vestido. El hecho de que estés haciendo estos vestidos nunca deberá de difundirse… ¿Entiendes lo que significa?
—Lo tendré en mente.
—Muy bien. Si necesita algo, pídeselo a mi doncella. No me defraudes.
Jane recogió el vestido y entró en la habitación a la que la criada la había llevado. Había rumores de que el Marqués Mizerian era el hombre más rico de la capital, pero se sorprendió al descubrir que esta no era su mansión principal y que la “pequeña habitación” era aproximadamente del tamaño de la casa en donde había vivido.
Jane se sentó sola en la cama de la habitación para organizar sus pensamientos. Este nivel de autoridad debería de mantenerse en secreto. Matar a un par de personas no debería de ser un problema, así que si tenía mala suerte… Es posible que no pueda escapar de aquí. Ella tenía que hacer su mejor esfuerzo.
Jane estuvo despierta durante casi tres días y tres noches, porque el tiempo que se le dio fue más corto de lo que pensaba. La ropa se reparó para ajustarla a su talla y se hicieron nuevos encajes que se cocieron juntos con algunos adornos adicionales.
Era un trabajo semi forzado, pero con el paso del tiempo, el cansancio comenzaba a desaparecer y la alegría aumentaba.
¿Hacer ropa siempre fue tan agradable? No, ¿podría haber sido más agradable que eso?
¡La euforia que sintió cuando finalmente le puso su ropa a su maestra y la miró! ¡No se podía comparar con nada más!
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~!

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