Capítulo 51

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—Ya va llegando poco a poco a su fin.

—Pero, ¿está bien que sea así? —dijo Lu que estaba a su lado.

—¿Por qué no habría de estarlo? ¿Te da lástima Mary?

—Un poco.

—¿Más que el clan?

—Eso no.

—Entonces déjalo. Es algo que ella misma provocó. Por mucho que yo la haya empujado, si no hubiera salido, no habría pasado —Jin habló con frialdad—. Más importante, ¿tienes bien sujetos a los espíritus?

—Sí, tengo bien sujetos a los tres.

—No dejes que se muevan hasta el final.

—Lo sé—. Lu miró a su espíritu, Ar. En su regazo sostenía a tres pajarillos. Todos se agitaban como locos, pero no podían escapar de la esfera de agua que ella había creado.

—[¿Por qué haces esto?] —Los espíritus del viento sollozaban.

—[Lo siento. Pero no puedo dejarlos libres]. —Ar se disculpó ante los espíritus aún jóvenes.

Era consciente de que estaba haciendo algo cruel, pero para ella su invocador era más importante.

[¡Espíritu malo! ¡Espíritu malo!]

Los pequeños espíritus, que sollozaban, se agruparon y miraron fijamente a Ar. Al sentirse culpable el espíritu de agua apartó la mirada disimuladamente.

Lu estaba hablando con Jin.

—Pero, ¿no está el tiempo un poco desajustado?

Richt había huido más rápido de lo esperado. Los jóvenes del pueblo vecino habían salido antes de que Mary llegara.

—No pasa nada. Solbitol es un pueblo pequeño, pero es una ciudad que cuenta con algunos Rastreadores (nota al final). No los tenía antes, pero recientemente trajeron a algunos de otros lugares. Además, conoces la resistencia de Richt, ¿no?

Cuando huyó por primera vez y llegó al pueblo, Richt terminó gravemente enfermo. Había forzado demasiado su cuerpo. Y ahora, en un día como este, estaba usando senderos de montaña. La lluvia le robaría el calor corporal más rápido de lo esperado y el suelo embarrado dificultaría su caminar.

—Te lo garantizo. Richt caerá antes que Ban. Además, también hemos preparado algo de antemano mientras avanzábamos. Al final, lo alcanzarán —dijo Jin levantando la comisura de los labios.

Y su predicción no se equivocó.

 

~ ◊◊◊ ♦♦ ◊◊◊ ~

 

Richt sacudió ligeramente la cabeza. Desde hacía un momento, su visión se había vuelto borrosa. Pensó que tal vez era por las gotas de lluvia, así que se frotó los ojos, pero su visión normal no regresó. Además, su cuerpo empezó a temblar.

«Maldito cuerpo».

Antes no era tan débil. Después de enfermar gravemente tras huir de Abel, su resistencia había disminuido aún más. Aun así, no podía desplomarse en ese lugar.

Ban también lo debía de estar pasando difícil, y no podía añadir más peso a causa de su herida. Richt apretó los dientes y siguió avanzando. Estuvo a punto de caer de nuevo. Esta vez también, Ban lo atrapó rápidamente.

—¿Maestro Richt?

Al oír que Ban lo llamaba, levantó la cabeza y lo miró. Él tenía una expresión más rígida de lo habitual.

«¿Por qué pone esa cara?»

Sin darse cuenta, Richt llevó la mano hacia la mejilla de Ban, pero él la sujetó. De la mano de Ban se transmitía calor. No quería soltar esa mano y Richt apretó los dedos. Sin embargo, la fuerza con la que lo sujetaba era demasiado débil.

—Tiene la mano muy fría.

—…Estoy bien.

—Desde hace rato su cuerpo está temblando.

—Es tu imaginación.

—No lo es—. Ban habló con firmeza y soltó la mano de Richt.

Quería seguir sujetándola. La mano cayó flojamente hacia abajo. El leve calor que había sentido por un momento desapareció enseguida. Mientras miraba su mano con pesar, vio la espalda de Ban.

—Súbase a mi espalda.

—No.

Entonces a Ban le sería más difícil moverse. Richt intentó negarse, pero Ban no se movió ni un centímetro.

—Así podemos movernos más rápido. El tiempo sigue pasando mientras discutimos.

«¿En serio?»

Su cabeza también se sentía cada vez más pesada. Como incluso mantenerse de pie resultaba difícil, Richt decidió ceder ante las palabras de Ban.

—Si surge un combate, simplemente tírame.

—No quiero.

Hoy estaba especialmente rebelde.

Richt sonrió débilmente y rodeó el cuello de Ban con los brazos. A pesar de que el camino estaba hecho un desastre, Ban avanzaba a gran velocidad. Y Ban tenía razón, si él lo cargaba avanzaban más rápido.

Ban corrió a toda prisa y, de pronto, se detuvo. Había sentido algo extraño en el sendero de montaña. Una y otra vez, varios obstáculos bloqueaban el camino. Y en ellos se percibía una intervención artificial. Parecía que habían intentado ser lo más cuidadosos posible, pero no podían engañar a los ojos de Ban.

«Habrá que cambiar de ruta».

Hasta ahora había seguido los caminos que usaban los cazadores. Eso debía de ser más seguro. Ban giró sus pasos hacia una zona de matorrales densos. Con una lluvia así, los animales seguramente estarían escondidos en algún lugar. Así que bastaba con evitar a las personas.

Siguiendo los matorrales, encontraron un río. Al remontarlo, el camino se volvió aún más escarpado. La corriente violenta golpeaba las rocas, y al otro lado se alzaba un acantilado empinado que bloqueaba el paso.

En esa situación, la respiración de Richt, que se sentía desde atrás, se iba volviendo cada vez más débil. Ban comenzó a ponerse ansioso. Tenían que detenerse en algún lugar para, aunque fuera un poco, Richt fuera capaz de recuperar, aunque sea un poco de calor en su cuerpo. Si seguían así, incluso aunque lograran huir, Richt podría morir.

Ban buscó un lugar para descansar un momento.

Tuvieron suerte. Encontraron una cueva lo bastante grande como para que varias personas entraran y descansaran. Tal vez por estar cerca de un río crecido y turbulento, no se veían animales. Ban reunió ramas secas y hojas acumuladas en un rincón. Parecía que las había dejado algún animal que vivió allí antes.

Los caballeros suelen llevar consigo pequeñas herramientas para encender fuego. Así que no fue difícil prenderlo. El problema era que el fuego no era grande. Tampoco había ramas de repuesto. Aunque saliera a buscarlas, todas estarían empapadas.

Ban colocó a Richt sobre sus piernas y lo abrazó con fuerza. Esperaba que el calor corporal se transmitiera, pero no sirvió de mucho.

«¿Qué hago?»

La vacilación fue breve. Ban le quitó rápidamente la ropa a Richt y luego se desvistió él también. En una situación así, lo mejor era poner piel contra piel. El cuerpo, que estaba helado como el hielo, empezó poco a poco a calentarse.

«Menos mal».

Ban abrazó con fuerza a Richt y encogió el cuerpo, para que él pudiera absorber, aunque fuera un poco más de su calor.

Después de un rato, Licht abrió lentamente los ojos. Sus ojos verdes se movieron de un lado a otro, y luego se fijaron en Ban.

—… ¿Dónde estamos?

—En una cueva bajo el acantilado.

—Ya veo—. Richt no preguntó más. Parecía haber comprendido rápidamente la situación.

—Es cálido —susurró en voz baja y levantó el brazo, que colgaba flojo, para abrazar a Ban.

Afuera, la lluvia caía con fuerza, y el fuego que habían encendido se hacía cada vez más pequeño. La situación era la peor posible, pero en ese momento ambos tenían una sensación de paz.

—Si logramos escapar sanos y salvos, quiero probar a abrir una panadería.

Ante el comentario inesperado, Ban respondió con diligencia.

—Como hace buen pan, tendrá mucho éxito».

No quiero tener un gran éxito, solo quiero una pequeña panadería a la que vaya solo la gente que quiera venir. Con un empleado, más o menos.

—¿Un empleado?

No quería tener a otra persona junto a Richt. Pensando eso, escuchó que le preguntó:

—¿Te gusta el pan o los dulces?

—Sí, me gustan —contestó Ban con una sonrisa.

Para ser más exactos, le gustaba lo que sea que Richt le daba.

—Entonces, ¿quieres hacerlo también?

Ban, que escuchó las palabras se quedó sin habla.

—…Es un honor.

Aunque las palabras salieron con retraso, de alguna manera sonaron un poco extrañas.

—Es un honor.

—¿Cuánto tiempo habrá pasado? —preguntó Richt retirando los brazos.

—Ya habrá anochecido.

—Parece que hemos huido durante bastante tiempo. Entonces, supongo que ya va siendo hora de levantarnos.

—La noche es más peligrosa que el día. Además, todavía está lloviendo. Es mejor descansar un poco más. Con este clima, incluso a los perros les cuesta seguir el rastro.

—¿De verdad?

—Si.

—Entonces descansemos un poco más.

Si Ban lo decía, debía de ser así. Richt dio unos golpecitos en el brazo de Ban, que lo estaba abrazando con fuerza. Luego señaló su bolsa.

—Dentro hay hierbas medicinales.

Recién entonces Ban revisó el interior de la bolsa. Dentro había hierbas medicinales bastante raras.

—Dicen que esta es una medicina que revitaliza la energía del cuerpo.

—Lo siento. Debería haber revisado la bolsa desde el principio.

—No, si ni siquiera te dije que había traído hierbas.

—Aun así, no estaba prestando suficiente atención—. Ban parecía a punto de golpear el suelo con la cabeza en cualquier momento.

—Ya basta. Dame la medicina—. Richt sacó las hierbas, un poco mojadas, y las masticó—. Tú también: come.

Después de darle también hierbas a Ban, compartieron la comida que habían llevado. Estaba mojada, igual que las hierbas, pero no hasta el punto de ser incomible. Cuando el estómago se llenó un poco y el efecto de la medicina empezó a sentirse, parecía que podían sobrevivir.

La cabeza, que había estado embotada todo el tiempo, comenzó a despejarse de nuevo. Aunque a su pesar, no había mucho que pudiera hacer. ¿Qué podía hacer en una situación así el cuerpo delicadamente criado de un noble y una persona común que vivía esto por primera vez? Por ahora, lo correcto era seguir las palabras de Ban.

«Ojalá la lluvia se detuviera por la mañana», pensó Richt.

 

~ ◊◊◊ ♦♦ ◊◊◊ ~

 

—Está lloviendo demasiado.

Los miembros de la guardia aún no habían encontrado a los traidores. El terreno montañoso y el clima hacían que registrar toda la montaña fuera extremadamente difícil.

—Qué bien se las arreglaron para esconderse en un lugar como este—. El capitán de la guardia chasqueó la lengua.

Bueno, al fin y al cabo, era un pueblo que tarde o temprano sería descubierto. Los Rastreadores entrenaban principalmente recorriendo los bosques.

—Capitán, han llegado los rastreadores.

Justo a tiempo, llegaron los enviados del señor feudal. Varios caballeros, un gran número de soldados y tres caballeros.

—Me llamo Alfonso. ¿Hacia dónde huyeron los traidores?

Debido al clima, no llevaba una armadura metálica. Aun así, no era difícil reconocer que era un caballero. El capitán de la guardia inclinó la cabeza de inmediato ante ellos.

 

 

Nota del traductor.

La palabra más acertada sería “Ranger” se entiende que es un explorador / guardabosques. Es usado por lo general en el RPG. Estos se caracterizan por rastrear, perseguir, terrenos salvajes etc. Lo he cambiado a “Rastreador” ya que va más acorde con la narrativa.

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