Me estaba hundiendo bajo el mar, estaba sin aliento como una persona que acababa de salir a la superficie.
¡Ding!~
Cerré los ojos y jadeé, luego los abrí lentamente al escuchar el sonido de una campana distante.
Yo era la única persona viva y que respiraba en la cama ensangrentada.
Vomité lo que había comido a un lado de la cama, mis entrañas estaban todas al revés y como casi no había comido nada, solo un poco de té fluyó hacia la boca.
Aun así, mi mente parecía estar más clara, con suavidad limpié la comisura de mi boca con el dorso de mi mano y contuve el aliento.
¡Ding!~
Incluso en todo este desastre, la gente no entró.
Esto debe de ser porque el lugar donde el príncipe heredero fue apuñalado fue en el cuello, por lo que no podía gritar, pero es posible que sea porque sabían lo que estaba a punto de pasar en esta habitación.
¿Embarazarme? ¿Solo para evitar romper el compromiso? ¿Quieres que tenga un bebé, aunque no me ames?
Me sentí estupefacta, me sentí vacía y me reí como una tonta, solo porque estaba agotada. Me picaba todo el cuerpo, así que me rasque, si es posible quiero cortar toda la piel que fue tocada.
¡Ding!~
El sonido de la campana se hizo más fuerte que la primera vez que la escuché.
Maté a una persona, para ser más precisa, maté al protagonista de este mundo.
Yo maté a Alec.
*** ** ***
LA NARRATIVA CAMBIA AL PUNTO DE VISTA DE JASON.
Jason definitivamente fue un niño nacido del amor, sus padres fueron un caso raro de matrimonio exitoso entre las familias aristocráticas y su hijo mayor, Jason, fue la bendición que llegó poco después de que se casarán.
Pero la profecía del sumo sacerdote convirtió todo eso en un desastre. El destino de ser un cazador de dragones, la profecía que nació con el destino de un héroe que salvó el mundo y que estaba más cerca de ser una maldición que de una profecía para el joven Kazar.
Jason ya nunca pudo ser tratado como el simple Jason. Todo el mundo lo veían y lo trataban como un héroe.
Jason no pudo hacer nada infantil ni una vez y tuvo que endurecerse. No podía darle su corazón a nadie porque podría pronto perder su vida.
Por las noches sus padres se peleaban y fue por él.
—¡No es una profecía! ¿Cómo pueden ir los humanos en contra de la voluntad de Dios?
—¡Es un bebé! ¡Nuestro bebé se está muriendo! ¡Pero a ti lo único que te importa es la profecía que nunca antes se ha transmitido desde la fundación del Imperio…!
—¡Shh! Eso podría ser considerado como blasfemia. ¿Qué vas a hacer si alguien te escucha?
—¡Que lo escuchen si quieren! Si voy a morir de todos modos, moriré por mi hijo. Dile eso a su Majestad, no tengo miedo de la extinción de la familia, ¡así que no pongas a mi hijo como un pretexto!
Si no lo intenta, todos en su familia van a morir. No solo la familia, sino que puede que todos en el Imperio mueran.
Miles, decenas de miles de vidas cayeron en los hombros de un niño. Desafortunadamente, Jasón no podía renunciar a ellos. Eso es porque fue “criado” así.
Desde que fue capaz de levantarse con sus dos pies, nunca descuidó su entrenamiento ni ha descansado ni un solo día; incluso si todo su cuerpo se enfermaba y le dolía, aun levantaba su espada con sus manos adoloridas.
Jason tenía talento con el manejo de la espada y su padre, que también era su mentor, era uno de los mejores espadachines del imperio, por lo que llegó a la cima de la espada más rápido que nadie. Sin embargo, cuando más aprendió, Jason se daba cuenta mejor que nadie de que era imposible que un humano matara a un dragón. Los dragones no estaban al nivel de ser considerados como simples lagartos que eran gigantes y poderosos como los humanos pensaban.
La raza de los dragones estaba cerca de ser la naturaleza misma, podrías dividir el mar y partir en dos montañas, pero jamás serías capaz de matar al mar.
—¿No es así?
Jason pensaba en sí mismo como si fuera solo un sacrificio. Cada minuto que pasaba parecía que lo llevaba a la muerte, así que se asfixiaba. Después de entrenar cientos de veces, se lavaba la cara, se secaba con sus propias manos ásperas. Todo en su mano era áspera, incluyendo las yemas de sus dedos; sin embargo, a pesar de sentir esa impotencia y esa desesperación que lo invadía, Jason no fue capaz de soltar su espada.
Eso le resultaba ridículo y Jason se echó a llorar.
—Hola.
Fue una simple palabra acompañada de una ligera risa.
Helena fue capaz de invadir con demasiada facilidad a Jason, que había estado viviendo con una línea fina blanca como la tiza como su corazón.
¿Pudo hacerlo de esa forma porque ella era tan blanca como la primera nevada? Fue incapaz de entenderlo e incluso cuando trataba de mantener la distancia, Helena seguía acercándose a él con su inocencia.
—¿Matar a un dragón? ¡Eso es impresionante!
—No creo poder matarlo. Es un dragón, la mejor raza hecha por Dios.
—No, definitivamente podrás hacerlo.
Sin saber nada, ella pudo decir esas palabras con facilidad. Él moriría, e incluso si no puede matar al dragón, ese lugar terminaría siendo su tumba y, ante las palabras irresponsables de Helena, Jason la alejó con violencia.
—¡Eso no lo sabes! ¿En qué crees para estar tan segura de eso? Incluso yo no puedo estar tan seguro. No sabes nada…
Helena tocó suavemente la mano que la había rechazado y Jason lamentó que sus manos blancas se hubieran tornado rojas, pero no se atrevió a decir ninguna palabra.
En ese momento, Jason nunca había estado con otras personas, por lo que solo tenía esa forma torpe y vieja de tratar con alguien.
Helena parpadeó por un momento ante las palabras de Jason, luego inclinó ligeramente su cabeza y sonrió. Afirmó, aun con su mano sosteniendo la mano herida de Jason.
—Confió en todo tu esfuerzo, eres la persona más fuerte así que definitivamente podrás hacerlo.
Sus manos eran cálidas y Jason la miró a los ojos sin comprender. Helena lo había consolado de manera sincera pero no era simple compasión. Algo como esto, ¿no era la primera vez que le sucedía?
Todos los que conocían a Jason solían mirarlo con compasión, aún le quedaba mucho tiempo, pero todos actuaban como si fuera a morir.
Se estaba esforzando mucho, no pudo descansar ni una sola vez y dedicó toda su vida a sus esfuerzos, pero no podían creerlo, todos pensaron que no podría hacerlo, incluso los más cercanos a Jason.
Incluyendo a sus padres, que lo habían visto todo, pensaban así. Cuando un día, sus padres le entregaron la dirección de un lugar para que huyera y se escondiera, en ese momento el mundo de Jason se derrumbó.
Todos lo necesitaban, pero él no necesitaba de ellos. No querían que el chico se detuviera, aunque no creyeran que fuera capaz de hacerlo.
Realmente era una terrible contradicción.
Las lágrimas de Jason cayeron en silencio. Cuando Helena vio las lágrimas, no pudo evitar limpiarle sus ojos con sus mangas.
Puede que quizás solo se sintiera solo.
Trazó una línea y empujó a la gente para que se alejara de él, pero en verdad no los había sacado, solo se necesitaba de alguien para que Jason fuera capaz de comprenderlo y por fin se convenció.
—…En serio… ¿En verdad… Podré matar al dragón?… ¿En verdad… Podré regresar con vida?
Helena asintió con la cabeza ante las palabras tartamudas de Jason, incluso el pequeño movimiento de su cabeza le dio a Jason una sensación de salvación.
—¿Por qué tus padres te enseñaron con tanta dureza? Es porque desean que vuelvas con vida.
Nunca lo había pensado de esa manera. No había escuchado una palabra de bondad, por lo que estaba resentido con aquellos que no extendieron su mano y solo actuaban con severidad.
Solo pensaba en que era una rutina diaria, donde se repetía el entrenamiento, el aburrimiento y la profunda angustia.
Le habían enseñado a que se levantara por su cuenta si caía, no le curaron ninguna de sus heridas, pero le enseñaron la eficacia de las hierbas medicinales y cómo prepararlas.
Le enseñaron cuáles eran las que podía comer, cuáles eran las venenosas y que debía de evitar. Lo educaron en geografía y en cultura para que fuera capaz de adaptarse en cualquier lugar en el que se encontrara.
Su familia en verdad lo amaba, es por eso que lo criaron con dureza, esperaban que no muriera, que pudiera matar al dragón y regresar con vida.
—”¿Está bien si me atrevo a amar a alguien?” —Jason se hizo una pregunta para sí mismo por primera vez.
Jason todavía no creía que pudiera matar al dragón; sin embargo, sólo Helena creía que podía vivir, por lo que Jason decidió vivir para Helena por el resto de su vida si es que regresaba a salvo.
A veces veía la sombra de un enorme dragón. Se sentía como la advertencia secreta de un dragón de que destruiría su ciudad natal si no se marchaba rápidamente, pero dado que no conocía el paradero del dragón, Jason no tuvo más remedio que terminar viajando.
De hecho, en verdad tenía ese deseo de poder escapar a mitad de su camino. Le tenía miedo a la muerte; después de todo, sí, él quería vivir. Había algunas personas que quería conocer en su vida, e incluso si se escapaba y se lo proponía, nadie sería capaz de encontrarlo.
—Hermano… ¿Me puedes ayudar?
Un chico le habló y Jason miró al niño como si hubiera visto un fantasma. Ese niño tomó de manera imprudente la ropa de Jason y cuando él aceptó su solicitud de ayudarlo, obtuvo una pista sobre el dragón.
Cada vez que Jason pensaba en huir, ese tipo de personas aparecían constantemente pidiendo su ayuda y terminaba por encontrar pistas del dragón.
Parecía como si el destino lo estuviera llevando a matar al dragón. Cómo vivía tan ocupado, olvidó el miedo de ser un mero sacrificio y surgieron nuevos recuerdos. Quizás pueda volver con vida.
La esperanza floreció gradualmente en Jason. Por lo tanto, cuando Jason vio la verdad, se vio obligado a desesperarse aún más.
El dragón que finalmente encontró era más grande que cualquier cosa que Jason hubiera visto antes. Supo que nunca podría ganar. No había forma de que pudiera ganar.
Hoy moriría.
A pesar de que Jason lo sabía, no retrocedió, a pesar de que podría estar resentido con aquellos que lo conocían hasta ahora. Si huye hoy, muchas personas pueden morir.
Jason agarró su espada y la voz del dragón irrumpió en su mente.
—Aunque debió de ser un tiempo fugaz para mí, el tiempo que te espere fue demasiado largo.
—¿Sabías que vendría?
—Yo… He vivido por mucho, mucho tiempo. Mi alma está desgastada y ya no soy capaz de contener nada, pero este cuerpo supremo me ha mantenido vivo de manera lamentable, siendo peor que un cadáver.
Dijo el dragón de manera tranquila toda la verdad.
—No fue Dios quien dio la profecía, si no yo. Controle al sacerdote porque los dragones son una raza que es incapaz de suicidarse. Te traje hasta aquí para poder morir.
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~!