Jason Kazar se atrevió a convencerse de eso. De que Eris Mizerian tomaría su mano, la opción de que sería rechazado no existía desde un comienzo.
—Lo siento lord Kazar, pero tomaré a mi caballero como mi escolta.
Entonces cuando Eris Mizerian se negó, no pudo evitar sorprenderse. Al principio pensó que lo rechazó por su orgullo, sin embargo, se detuvo en la parte en la que llevaría a su caballero como su acompañante.
Jason miró a Anakin.
—No son de la misma clase, ¿no fue por eso que me pidió que la acompañara en su ceremonia de mayoría de edad? Si vas con ese hombre, ¿no se reirán todos en la fiesta por haber sido abandonada? ¿Puedes manejar esa hostilidad? Lady Mizerian, vine a ayudarla.
Ahora que había sido abandonada por Alec, Eris Mizerian solo fingía tener confianza, lo único que tenía que hacer era doblegar un poco su orgullo. Si pones el primer botón en el lado equivocado, solo tenías que desabrocharlo y colocarlo de manera correcta después.
—Pero no iré contigo.
—¿Por qué eres tan terca? ¿Es porque ya no lo amas?
—No voy a ir contigo.
Estaba confundido.
Jason fue capaz de abrir la boca después de un tiempo. No era el momento de que comenzara a desarrollar su autoestima.
Es posible que sea el mismo Jason el que deseaba aumentar su autoestima y cuando Jason alzó la voz, Eris lo cortó.
—Lo odio. Es más molesto tener que llevarte como mi acompañante.
Las palabras de ella fueron crueles y frías.
Era un caballero, pero esas palabras parecieron que lo apuñalaron. ¿Cuál era ese sentimiento que hacía que el corazón de Jason latiera?
Jason apretó su puño para evitar tropezar. No lo podía entender, las palabras que dijo no eran demasiado duras a comparación de las cosas que le solía decir Alec y a diferencia del príncipe heredero, Jason se disculpó.
Él no sabía que sería odiado por primera vez en su vida, ya que nunca recibió hostilidad, ni una sola vez. Quería demostrarlo de la forma en que pudiera, pero fue por ese breve error que perdió la oportunidad para compensarlo.
Eris frunció el ceño y dejó escapar un suspiro como si estuviera muy cansada.
—No sé porque Lord Kazar está tan obsesionado conmigo
—En verdad quiero saber el porqué, lady Mizerian. ¿Por qué rechaza el favor de los demás? ¿Por qué le es tan difícil aceptar?
Jason esperaba que dependiera de él, siempre pensó cómo sería si ella lo mirara. Sin embargo, para ella, Jason era un “extraño” y no era necesario. Alguien que solo cumplió con su deber de matar al dragón. Él estaba solo.
Jason, estaba completamente solo.
¿Qué debe de hacer?
Lady Mizerian no fue debilitada por su alteza, nunca lo ha hecho.
—Actuabas como si no necesitara a nadie más que no fuera a su alteza, y construyó una gran cantidad de enemigos.
Jason, que tenía sus ojos inyectados en sangre, se acercó a Eris con grandes pasos y levantó sus manos. Eris solo retrocedió un poco, pero eso fue todo, no fue capaz de llegar a ella.
Jason fue detenido por el caballero de Eris, si dejaba de hablar en ese momento, es posible que comenzara a llorar.
—Ahora, ya que terminamos sería mejor que vaya a descansar un poco.
¿Por qué? ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué se golpeaba a sí misma? De hecho, la respuesta a eso, era lo que deseaba escuchar.
Ya no tenía por qué esforzarse más.
Estaba bien si ella se detenía, estaba seguro de que lo entenderían. Él estaría con ella.
Un niño que no pudo hacer nada a pesar de que se vio obligado a hacer algo tan irreal.
Jason, que tuvo que esforzarse por aceptar su muerte con el propósito de que quedaran las otras generaciones, estaba desesperado por el típico cliché de alguien que lo apoyaba, aunque estuviera vacío.
Ella habría sido igual.
Hubiera esperado que alguien lo supiera. Habría necesitado a alguien que la entendiera y la apoyara. Ahora que tiene confianza. Solo debe de conocerla y protegerla, entonces todos pueden ser felices.
Pero Eris lo rechazó. Fue un golpe a su orgullo y él miró a Eris.
—¿Qué diablos sabes de mí?
—¿…?
—¡No me trates como si fuera una mujer débil a la que tienes que proteger! ¡En verdad, eres tú quien quiere que sea miserable! ¡Solo entonces podrás tener una brecha!
Jason estaba seguro de que actuaba de esa forma porque fue atrapada, no importa cuán feroz fuera, de seguro estaba llorando por dentro.
—Sabes… No estoy interesada en ti, lord Kazar. Ni siquiera te odio, porque eso solo es posible si se está interesada en el otro.
Eso no podía ser cierto.
Jason y Eris eran iguales. De alguna manera, Jason vaciló y retrocedió cuando ella se acercó.
Cuando miró a Eris, se asustó. Era como si se estuviera enfrentando a lo que más temía.
—No tengo interés en ti en lo absoluto. Cómo has vivido ni en lo que piensas.
A pesar de que las lágrimas caían del rostro de Jason, Eris no mostró simpatía. Jason extendió su mano, pero Eris que estaba molesta lo alejó con un manotazo.
—Qué es lo que te hace feliz, qué es lo que te pone triste… No lo quiero saber e incluso quiero olvidarlo si lo sé. No lloraré, aunque vayas a algún lado y mueras mañana. Porque eres un extraño para mí.
—… ¿No me necesitas?
—Si ya lo entendiste, no me hables de ahora en adelante. Estoy cansada.
Jason no podía dejar que Eris se marchara de esa forma, si lo hacía, estaba seguro de que todo acabaría.
—¡Espera un minuto por favor! ¡Espera! —La llamó Jason la llamó de manera desesperada, pero Eris lo ignoró y caminó con firmeza.
Tan pronto como él intentó sujetarla de su muñeca, una mano blanca apareció para detenerlo. Su rostro estaba borroso, pero aun así logro identificarlo.
Era el caballero de Eris. Jason trató de sacudirse con fuerza la mano que sostenía su muñeca, rápidamente soltó su muñeca y miró a Anakin con mucha fiereza.
—¿Cómo te atreves a tocar el cuerpo de un noble? ¿Quieres morir?
—Mi maestro no es lord Kazar y es mi deber detener a cualquiera que quiera tocar a mi maestra sin su consentimiento —respondió Anakin ante la amenaza de Jason.
Anakin se arrodilló ante Eris para mirarla. Como una persona que creía que ver a las personas hacia abajo era una falta de educación; Eris no pudo evitar suspirar ante la pregunta de Anakin sobre lo que tenía que hacer con Jason.
Eris sonrió. Fue una sonrisa que Jason nunca había visto.
Ella no sonreía de esa forma a nadie que no fuera Alec.
—Jason Kazar, no me molestes más. Vámonos.
Ella continuó:
—Si quieres tirar tus emociones o recuerdos como una basura, te puedo prestar un espejo, pero resuélvelo solo. No busques a nadie más.
Era un consejo inútil, a pesar de que Eris estaba un poco preocupada por Helena, ni siquiera le mostró un poco de compasión antes.
Jason, que fue herido por Eris, se movió lentamente hacia la sirvienta que lideraba el camino. Su cabeza estaba en blanco.
—Si supiera que esto pasaría, sería mejor que al matar al dragón hubiera muerto —Pensó Jason.
No, hubiera sido más feliz si el dragón quemaba todo porque no logró matarlo.
Jason de repente miró a sus pies y se tragó el grito en su garganta.
En su propia sombra, se podía ver la forma de un dragón. Había corrido tanto para escapar de la sombra del dragón, pero este lo perseguía sin cesar.
NOTA SE REANUDA LA NARRATIVA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE ERIS.
Me temblaban las manos y a pesar de que estaba asustada no me arrepentía de lo que hice. Piensa. Debo de pensar en algo. No puedo salir de la habitación después de lo que he hecho y debo de hacer algo.
Tenía que terminar con esto antes de que sonara la última campanada.
Me vino a la mente lo que Medea me había dicho en un día que fuimos a la casa de Anakin y ella estaba ahí.
—”Las brujas son una raza que ‘evoluciona’ cuando se sienten desesperadas, sin embargo, debes de ser lo suficientemente fuerte para ser capaz de destruir todas las verdades que te rodean”
Hablamos mucho ese día. Medea me contaba esas historias con una sonrisa como si se tratara de Scheherezade en las mil y unas noches, luego me miró en silencio y me dijo:
—”No hay manera de que las campanas vayan a sonar algún día, pero si lo haces debes de llamarme. Es un presagio de Jowol y lo llamamos ‘La campana de la trascendencia’. Cuando la campana deje de sonar, te convertirás en una bruja, y una vez que te conviertes en una, ya no puedes volver atrás.”
Medea miró al aire durante un rato antes de añadir algo más.
—”Cuando te conviertas en una bruja no serás capaz de cruzar este mundo y te quedarás atrapada aquí. Esto se debe a que, si una bruja pasa a otro mundo, la existencia de ese mundo peligrará. Y tú no quieres vivir en este mundo para siempre, ¿verdad?”
—”¿Qué es lo que debo hacer si escuchó las campanas?”
—”Tienes que llamar a otra bruja para poder detener las campanadas. Se requiere de al menos tres personas. Eso es posible porque aún no te has convertido en una bruja. Puede que las brujas conozcamos del campo que no interesa, pero no hay diferencia en el poder, por eso cuando matamos en otra dimensión debemos de empujarlas a otro lado”.
Ya había sonado la cuarta campanada.
Faltaba poco.
Llame el nombre de la persona que más necesitaba ahora. El nombre que tanto deseaba poder llamar.
—Anakin te necesito. Ahora mismo.
Pero Anakin no llegó hasta que sonó la sexta campanada. ¿Por qué? No pudo hacer regresado a la mansión, él no dejaría atrás a su maestra.
¿Por qué no aparecía?
Di vueltas y vueltas en la habitación mordiendo mis dedos y ¿si Anakin también estaba en problemas? Sentía que mi cabeza estaba a punto de estallar a causa de todo.
Fue en ese momento que hubo el sonido de algo siendo empujado y Anakin estaba sacando el marco de la ventana en el que antes intentaba salir.
Tan como lo imaginé antes en la mansión cuando me enfermé. El que tan pronto cruzó por la ventana corrió hacia mí y se arrodillo.
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~