CAPÍTULO 65

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Es irónico.

A pesar de que le estoy dando veneno, soy su salvadora.

Ella era diferente de mí. Yo estoy intentando morir para poder vivir, pero, aunque esta es la vida “real” de la Emperatriz, no le tiene miedo a la muerte, a pesar de que solo tiene una vida.

¿Qué fue lo que la hizo así?

La Emperatriz se parece a “Eris” en muchos aspectos. Ha estado en una posición de poder desde el momento en que nació, era hermosa y también tenía un lado desalmado, pero tanto para las personas que amaba como las que no eran amadas, el final parecía estar terminado en la desgracia.

Ahora me he dado cuenta de que esas cosas son comunes en estas historias que he estado leyendo. En un mundo donde una mujer es estigmatizada como la mala, no es capaz de vivir.

Es debido a que no es la protagonista y ese estigma no se puede evitar sin importar su estatus, por el simple hecho de que, en este mundo, no es su historia y simplemente no se puede sacar al personaje principal.

Si no eres el protagonista, debes de estar calificado por lo menos para que seas capaz de sobrevivir.

*** ** ***

Me levantaba cada dos horas y no era porque así lo quisiera. ¿Lo que sucedió con el príncipe me dejó tan impactada?

A pesar de que estaba cansada, no era capaz de dormir. Me levantaba y miraba a mi alrededor incluso si no lograba escuchar nada. Estaba cansada y nerviosa por no poder dormir, pero a la tercera vez que me levanté, finalmente dejé de intentar dormir y me senté para trabajar.

Después de que la Emperatriz se fuera, me colocaron en un lugar parecido a una torre. De todos modos, no podía ir al calabozo porque mi estatus seguía siendo semi-imperial.

Excepto porque el lugar era pequeño, la cama era grande y cómoda, además el lugar no estaba particularmente sucio, por lo que parecía más una posada que una prisión.

Mire por la ventana por un momento; el lugar era bastante alto. Parece que Anakin no sería capaz de escalar hasta aquí.

Tengo un espejo a la mano que Anakin me entregó en secreto, así que si quiero puedo llamar a la bruja. Escuché el sonido de traqueteo y una doncella me trajo comida.

Incluso si no como, no seré capaz de morir; de todos modos, me llevé unas cucharadas de sopa a la boca y luego dejé el cuenco en el suelo.

Fue una gran suerte el poder tener un reloj en la habitación. Gracias a eso no tuve que sentirme ansiosa esperando a alguien porque no sabía cuánto tiempo ha pasado.

No fue hasta la noche que el asistente regresó a mi habitación, me ató los ojos con un paño para cubrirlos, me tomó de la mano con cuidado y me guió por el camino.

Ni siquiera tenía la intención de huir, pero el asistente sujetaba mi mano con firmeza.

¿Cuánto tiempo habrá pasado? Me llevaron a una habitación y me sentaron en una silla. Pude escuchar el sonido de la puerta que se cerraba y, al otro lado de la mesa, estaba sentado un anciano con aspecto duro.

Estaba pensando en saludar primero, pero mejor me callé, porque es normal que las personas de un estatus más bajo sean las primeras en saludar.

Cuando miré un poco de reojo, vi un rostro que había visto en el Palacio de la Emperatriz y tuve una gran suerte de que ella hiciera lo que le dije. Aunque Anakin no está aquí y es peligroso que me lleven sin poder resistirme.

El hombre viejo me saludó después de entregarme los documentos.

—Es una tarde deslumbrante, lady Mizerian.

—Estoy cansada. Si hay algo que quiera preguntar, pregunte. Así podré regresar.

—Informaron que ayer, usted visitó la academia.

Le informaron. Bien, parece que las sospechas son grandes, pero no del todo convincentes. No sé qué es lo que pasará si sigo encerrada en una encrucijada, y originalmente la mentira y la verdad deben de mezclarse para que suene más plausible.

Respondí con tranquilidad.

—Deseaba ver los fuegos artificiales.

—¿Por qué ir a la Academia? ¿No los puede ver desde afuera?

—Quería tener la mejor vista. ¿Por qué estoy escuchando una pregunta tan estúpida?

¿No es así como debería de actuar?

Deliberadamente molesto, el hombre tosió un par de veces. Fije mi mirada en él como siempre hacía con los demás.

—¿Vio cómo se abría la puerta?

—Lo vi, ¿eso es un problema?

—Si fue el marqués Mizerian quien abrió la puerta, eso ya se convierte en un problema.

Me reí, como si eso que acababa de escuchar fuera absurdo; incliné la cabeza hacia un lado.

Después de observar mis uñas por un momento, hice la pregunta que necesitaba para saber cómo estaban las cosas.

—¿Estás diciendo que ayude a mi padre a abrir la puerta? ¿En qué se basan?

—No la abrió usted misma. Pero puede haber ayudado porque sabía del plan del marqués.

¡Ah! ¿Así que piensan atacar esa manera?

Ciertamente el ser cómplice era un delito, pero no era tan punible como el delito de traición a la patria. Especialmente cuando ya les dije que no lo sabía.

Si les decía que me acababa de enterar estando aquí, era obvio que investigarían más y luego me sacaría de la cárcel sin más, o tal vez pueden que me amenacen con que si me comporto no volverán a detenerme.

Era todo un dilema.

Como solo estaba atada al Marques como un cómplice, aún quedaba más trabajo por hacer; entonces solo hay una forma en que puedo hacer las cosas.

—No hablaré.

—¿Qué?

—Estoy diciendo: voy a usar mi derecho de permanecer en silencio.

Ante mis palabras llenas de desvergüenza, el rostro del hombre se enrojeció gradualmente.

—¡Jovencita! ¡Abrir la puerta es un delito de traición! ¿Estás segura de que no sabes la gravedad de eso?

—Lo sé. Puede decirle a Su Majestad.

Fue un comentario que estaba calculado. Con eso, el Emperador no podía intentar hacer nada más; después de todo, usé el derecho en permanecer en silencio.

No podría torturarme y ya estaba aliada con la Emperatriz, así que podía confiarme por un tiempo. Quería decir unas cuantas palabras.

De todos modos, una de las razones por las que tengo que salir de aquí, es porque la voy a ayudar.

El hombre que estaba tratando de decir algo notó al asistente que estaba parado detrás de mí.

—Si ya no hay nada que decir, quiero regresar.

—El interrogatorio va a continuar.

Algo parecido a que él podría ser como un villano de tercera clase continuo, pero al final el interrogatorio tuvo que terminar.

El asistente volvió a cubrirme los ojos para guiarme hasta mi habitación.

Quite la manta y respire tranquilamente; incluso respirar es terriblemente abrumador.

No quería hacer nada.

Después de eso, el interrogador me llamó varias veces, pero permanecí en silencio. Trató de amenazarme con la pena de muerte sin descanso y explicó que si me seguía negando lo haría en verdad pero que, si revelaba, me dejaría en libertad de inmediato, pero todo eso fue inútil.

Todavía me despertaba cada dos horas; no tenía apetito, pero comí un poco de arroz; sin embargo, no pude evitar ponerme ansiosa, ya que era incapaz de dormir.

Estaba apoyada en la esquina de la habitación, apretando mis ojos, cuando una persona se acercó a mi habitación.

—Lady Mizerian.

Cuando pude identificar la voz, no pude evitar reírme en voz baja. Era Helena.

Debo de admitir que me sorprendió.

Ella no debería de estar aquí. Si se había escabullido, podría ser expulsada del palacio y no podría ser ayudada incluso por el príncipe heredero.

Eso es porque el Emperador aún la consideraba como la descendencia de los traidores, por lo que al final Helena, que es una doncella, no siente agrado por el Emperador.

—¿Por qué has venido aquí?

—¿Por qué lady Mizerian está molesta?

Mientras me quejaba. Helena se encogió y sacó sus brazos. Me dejó carne y pan que aún estaban calientes y un poco de fruta.

Vi la comida que me estaba dando y no pude decir nada.

A pesar de que estaba en la cárcel, todavía me daban una comida espléndida. No, al menos es más cara que la que suele comer Helena.

Ella me lo trajo por miedo a que pueda morir de hambre.

Algo que había sido traído con amabilidad no podía ser tirado como si se tratara de basura.

Como si ella se estuviera asegurando de que comiera, me observó hasta que di el último bocado, y cuando por fin termine de comer, le dije en voz baja.

—Comí bien gracias a ti. Pero no vengas porque es peligroso.

—Pero…

En cuanto Helena intentó hablar más, se escucharon pasos. Hice una seña a Helena para que se fuera. Me miró una y otra vez, pero al final pronto desapareció por el pasillo.

Helena se giró y pude verla en el pasillo opuesto.

Como siempre, el asistente me cubrió los ojos y yo lo seguí, pero algo fue extraño. No importa cuánto me cubriera los ojos, es normal que la gente use sus otros sentidos, así que casi estaba consciente de la dirección a la que iba.

Esta vez, era un lugar diferente al habitual.

—¿A dónde me lleva? La dirección es distinta.

—No es que esté intentando secuestrarla señorita Mizerian, así que no tiene por qué tener miedo.

Debería de poder ser capaz de creer en las palabras; sin embargo, mientras me comenzaba a molestar, me llevó a otro lugar.

El asistente me soltó la venda de los ojos.

Definitivamente era una habitación diferente de la habitual. En este momento, la mesa y las sillas eran claramente lujosas. Era como una pequeña habitación para tener una charla privada en lugar de estar sujeto a un interrogatorio.

El hombre encargado del interrogatorio estaba esperando en la habitación. Siguió mis movimientos y sonrió con cariño antes de decirme.

—Siéntese lady Mizerian.

—¿Está reanudando el interrogatorio?

—Es porque no puedo hacer que Lady Mizerian abra la boca.

Se encogió de hombros una vez y miró la puerta cerrada.

De alguna manera mi espalda se enfrió. No me gusta para nada esta habitación, ya que también podría jugar ese tipo de papel.

♦♦◊♦♦ ♦♦◊♦♦

¡Gracias por la ayuda, Hikari~

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x