CAPÍTULO 76

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NOTA: SE CONTINÚA CON EL PUNTO DE VISTA DE LA MADRE DE EMMA.

Cuando mi Ama quedó embarazada, el desenfreno del marqués se terminó. Puede que el marqués haya estado deseando eso. Cuando tenga a sus hijos, mi Ama será diferente.

El marqués cuidó fielmente a mi Ama. Ni la emperatriz hubiera disfrutado de tal lujo. Mi Ama tenía náuseas matutinas, pero no era buena para comer vegetales… La chef lo pasó mal porque apenas y tocaba la carne y se llevaba a la boca solo unos pocos trozos de pescado y fruta.

Yo iba al mercado todas las mañanas para comprar pescado fresco; después de todo, es precioso ya que la capital está más al centro del territorio.

La dama (Eris) salió después del último mes de embarazo, por lo que se completó todo con seguridad… Era muy bonita. Nunca había visto a un bebé tan bonito en mi vida, pero mi Ama mantuvo su misma expresión de siempre incluso después de ver a la dama.

Era solo una cosa que había estado cargando dentro de ella durante meses.

Ella amamantó a la dama, pero solo fue porque sus senos estaban lactando, no fue porque en verdad deseara alimentar a su hija.

Mi ama… mi ama dijo que había cumplido con su deber de tener un hijo. En ese momento yo apenas y tenía la mitad de mi estatura de lo que tengo hoy, pero recuerdo vívidamente la expresión y la forma de hablar de mi Ama.

Todos a su alrededor lo intentaron, pero nada captó su atención.

NOTA: LA PERSPECTIVA CAMBIA AL PUNTO DE VISTA DE EMMA.

Cuando escuché eso, mi madre comenzó a llorar como una niña. Dijo que el marqués rezó, lloró, se enojó y se volvió loco.

El marqués se esforzó mucho, pero… el amor nunca llegó a cambio de su esfuerzo. La última voluntad de la Ama fue que la preservaran permanentemente.

Nadie sabía por qué la Ama había dejado ese testamento. El marqués estaba muy angustiado; sin embargo, poco después, de acuerdo con el testamento de la Ama, llamaron a los ingenieros mágicos para preservar el cuerpo y mantenerlo en el ataúd, y llevó todas las cosas que le recordaban a ella a ese estudio.

NOTA: SE RETOMA LA NARRATIVA DE ERIS.

Encerró todo en ese lugar.

Por fin entendía las palabras del marqués, el significado detrás de “Si te sientas en el lugar más alto, serás feliz”.

Es posible que se haya obsesionado con eso, porque era lo único que no podía darle a Quies Mizerian.

Lo mismo sucedió con la creencia de que fue depresión posparto.

De principio a fin, él no deseaba creer que ella no estaba interesada en él desde un inicio.

De todos modos, ¿por qué dejó como testamento que preservaran su cuerpo? ¿Había un secreto dentro de ese cuerpo?

Esa noche estuvo llena de pensamientos.

*** ** ***

Eran inicios de primavera. En el palacio imperial, se anunció oficialmente el matrimonio entre el príncipe heredero y Helena.

La razón por la que fue el matrimonio y no el compromiso lo que se anunció fue porque ambos están en la edad para casarse; ya no eran jóvenes y también para mostrar su voluntad para evitar cualquier accidente que pudiera suceder.

Por supuesto, no es que no hubiera ninguna reacción. Algunos de los nobles se quejaban de que ella no había sido educada para convertirse en la Emperatriz, pero los rumores de que me había vuelto loca y el hecho de que no había una sustituta para mí hicieron que sus quejas fueran ignoradas.

La familia imperial celebró una fiesta todos los días donde Helena era presentada, todo esto para romper las sospechas de los nobles.

Dado que le enseñé por un tiempo y ahora tenía un verdadero maestro que la estaba educando, la reacción negativa se desvaneció gradualmente.

El marqués estaba inquieto desde que se anunció el matrimonio, pero yo lo ignoraba diciéndole que todo tenía su momento y como él ni siquiera podía entrar al palacio, no tenía más remedio que esperarme, le gustara o no.

También hubo una solicitud de la emperatriz para que la ayudara con la boda; por supuesto, ese no debe de ser el propósito real, pero me quedé sorprendida y la ignoré.

Ni siquiera me importaba, pero por favor, ¿no tenía vergüenza? ¿Por qué deseaba que la ayudara con eso? Su conciencia debe de estar muy vacía.

Pero la verdad es que deseaba ver a Helena casarse; todo debe de ser hermoso, porque así es como lo describen en la novela. Siempre he pensado que Helena amaba a Alecto, pero a medida que se acercaba el hecho de su matrimonio, seguía pensando en las cosas que me dijo Helena.

¿Las cosas hubieran cambiado si le preguntaba en ese momento si amaba a Alecto y ella me respondía que no?

No, nada habría cambiado.

Le habría dicho que debía de casarse. Así es como se describe en la narrativa de la novela, solo de esa manera entonces yo… podría regresar.

Saqué la daga escondida y la toqué. Debo de apuñalarla, pero… ¿En verdad podré hacerlo? Incluso después de que mate al príncipe, fue muy tormentoso. ¿Podré matarla yo?

Después de matarla… ¿Podría vivir en mi mundo como si nada hubiera pasado?

¡No!

Me tomé de los cabellos.

¡No! Hacer eso sería huir. Sé que Helena será revivida por Heebris, es por eso que me atreví a pensar que, una vez que esté muerta, sería el precio de la vida que he quitado.

Pero siento que no seré capaz de soportarlo. Era obvio que, si mataba a un inocente, sería una verdadera locura.

Por el resto de mi vida tendría pesadillas, escaparía y lloraría.

El pecado nunca será eliminado.

Huyamos.

Una mañana lo pensé.

Helena no debería de morir, no tenía ni una sola razón para morir y no debo de usarla como una herramienta para mi muerte.

Cuando no conocía a Helena, pensé que no me importaba si moría, porque ella era el personaje principal de un libro para mí; sin embargo, la Helena que conocí, la Helena con la que hablé… No pude borrar la idea de que ella era una persona real.

Aprender es muy divertido, ¿verdad?”.

“Nunca lo aprendí, así que no lo sabía”.

“Hubiera sido bueno si lo supiera antes”.

A diferencia de las opciones del juego, la niña dio diferentes respuestas a las que ya estaban establecidas. Cambiaba a cada momento, crecía día con día.

Cuanto más la conocía, más pensaba que Helena era encantadora; al final terminé por encariñarme con ella.

Y… de hecho, eso era más aterrador que cualquier cosa. Tenía miedo de morir; hasta ahora no tenía el menor temor de perder la vida gracias a la creencia de que esto no era otra cosa que un “sueño”.

Pensé que si moría sin ninguna razón sería capaz de volver a ser “yo”. La muerte no era el final… porque en todas las historias que había leído, ese solía ser el caso.

Pero a medida que pasaba más tiempo en este lugar, la ansiedad solo crecía.

¿Y si no fuera eso? ¿Si la bruja me mintió? Maté a Helena y seré ejecutada… ¿Qué pasa si no puedo despertarme de nuevo?

Todo eso hacía que no pudiera respirar.

No me arrepentía de morir porque estaba segura de que podía despertar de nuevo, pero el tenebroso pantano de la contradicción me arrastraba de vez en cuando.

Siempre he sabido que soy una cobarde.

Todo lo que dejé en mi mundo me lo estaba diciendo: ¿estás segura de que no tienes que volver? ¿Puedes vivir con la cara de otra persona? ¿Estás segura de que no te vas a arrepentir?

Ah~ recordé el rostro de mi madre.

Pude escuchar su voz decepcionada, preguntándome por qué ya no me contactaba con ellos.

Quería gritar.

No, solo enterré mi cara en la almohada; como ya estaba media loca, solo grité, giré y me arrancaba mi cabello.

¡Mamá, mírame!

¡Mira, mamá, tu hija se está esforzando tanto!

¡Estoy tan cansada y solo deseo regresar!

¡Te extraño, mamá!… ¡DE VERDAD TE EXTRAÑO MAMÁ!

Yo estaba en un lugar muy lejano como para poder regresar a casa y ya no podía ir más lejos, porque me encontraba bastante lejos.

Jadeé durante mucho tiempo.

Mi cuerpo hecho un ovillo gradualmente se estiró.

—Anakin.

Cuando llamé por su nombre, él se acercó a mí.

No dije nada, pero él cubrió mis ojos sin decir nada.

Podría llorar por un momento bajo sus manos duras. Cuando finalmente deje de llorar, le ordené en voz baja.

—Empaca, Anakin.

Anakin empacó mi equipaje en silencio ante mis palabras, sin siquiera hacer la pregunta común de: ¿A dónde íbamos?

Metió cualquier ropa en mi equipaje y recogió oro al azar. Anakin saltó primero por la ventana y luego me atrapó al caer.

El tren mágico dejó de funcionar hasta que se determinara que sería confiable, por lo que tuvimos que montar a caballo o tomar un carruaje. Anakin compró en secreto a un conductor a través de Cynthia.

—¿Eres Anakin? Lo he estado esperando.

El conductor nos guio directamente detrás del carruaje sin preguntar nada.

Había tantas cajas grandes y, entre ellas, me escondí en una que estaba vacía. Era razonable para mí entrar ya que era más pequeña, pero mi apariencia era más notable que la de Anakin.

—Por favor, tenga paciencia conmigo, incluso si es un poco incómodo. Lo abriré cuando pasemos de forma segura por la puerta. —dijo el conductor.

—¿Qué son el resto de esas cajas? Huele mal.

—Es basura… La capital es tan densa que no hay un vertedero. Es por eso que regularmente se envía la basura a las áreas fuera de la capital.

En todas partes, el suministro de agua es caro.

Entré en la caja sin decir una palabra; aunque el interior de la caja era incómodo y olía mal, los humanos somos criaturas adaptables, por lo que mi nariz se acostumbró para que fuera soportable.

El traqueteo del carruaje se detuvo por un momento, como si estuviera en una puerta.

El guardia le hizo las preguntas formales al conductor.

—¿Qué hay dentro?

♦♦◊♦♦ ♦♦◊♦♦

¡Gracias por la ayuda, Hikari~

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