« Capítulo 77: Sueños Bajo la Luz del Día »

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Llegó demasiado pronto.

Definitivamente no se pueden hacer cosas malas, en cuanto las haces, te atrapan.

Se puso el pijama a toda prisa, casi abrochando los botones en los ojales equivocados. Mientras sus manos temblorosas luchaban con la tela, juró mentalmente que nunca más compraría un pijama con botones.

La suite del hotel no tenía armarios grandes, la cama era maciza sin espacio debajo y el sofá tampoco parecía un escondite viable.

¿El balcón?

No, no… Hacía mucho viento. Demasiado frío.

Después de considerar todas las opciones, Fang Juexia solo pudo empujar a Pei Tingsong hacia el baño.

“Traba la puerta” susurró, intentando huir, pero Pei Tingsong lo agarró de la manga. “¡Oye, mi ropa!”

“Ah, sí, espera…”

La pijama estaba esparcida por todas partes. Fang Juexia lo recogió a toda velocidad, abrió la puerta del baño y se lo arrojó a Pei Tingsong. Los golpes en la puerta principal continuaban, acelerando los latidos de su corazón.

“No hagas ningún ruido” le advirtió otra vez, cerrando la puerta del baño.

No sabía si era su paranoia o qué, pero le parecía que la habitación estaba llena de evidencias. Abrió todas las ventanas de un tirón.

Aunque la suite tenía sistema de purificación de aire, no estaba convencido. Rebuscó en su maleta hasta encontrar un perfume, roció un poco en el ambiente y agitó las manos para dispersarlo.

“¿Juexia? ¿Te volviste a dormir?”

Fang Juexia respiró hondo, se calzó las pantuflas y corrió hacia la entrada. Con esfuerzo, logró fingir un bostezo y abrió la puerta con expresión adormilada.

“¡Por fin abres, pequeño buda! Ya pensé que otra vez no despertarías” Cheng Qiang entró cargando su laptop como un torbellino. “¿Cómo estás? ¿Sigues mal?”

Fang Juexia negó con culpabilidad, cerró la puerta y lanzó una mirada furtiva hacia el baño, cuya puerta permanecía cerrada. “…Mucho mejor.” Avanzó dos pasos para guiar a Cheng Qiang hacia el sofá. “Siéntate, gege. ¿Quieres agua?”

“No, no, gracias. Acabo de tomarme un vaso grande de agua cuando me levanté”, respondió Cheng Qiang, dejando su portátil sobre la mesa de café. Algo parecía extraño, estiró el cuello y arrugo la nariz. “Oye, ¿por qué tu habitación huele…”

¿Lo descubrió?  Fang Juexia apretó nerviosamente el dobladillo de su pantalón.

“…tan fuerte?” Cheng Qiang estornudó. “¿Te echaste perfume?”

Fang Juexia exhaló aliviado.

“Ah… sí. Al entrar sentí un olor raro, como a humo, así que rocié un poco.”

Cheng Qiang escudriñó el lugar.

“No me extraña. Tienes todas las ventanas abiertas, hasta el balcón. ¿No te congelas por la noche?” como siempre preocupado, se levantó a cerrar la ventana frente al sofá.

“No tanto” mintió Fang Juexia, sentándose a su lado. Necesitaba resolver lo del patrocinio y sacar a aquel ‘Buda molesto’ cuanto antes. “Dijiste que era un patrocinio, ¿verdad?”

“¡Ah, sí! Casi olvido lo urgente” Cheng Qiang giró la pantalla hacia él. “Es una marca deportiva. Quieren que tú y Xiao Pei sean sus embajadores. Pero ese mocoso” se exasperó “Desapareció esta mañana. Como siempre, es imposible controlarlo.”

Fang Juexia carraspeó. “No importa. Decidamos nosotros primero.”

Cheng Qiang suspiró. “En realidad es un salvavidas. Originalmente querían a un actor de primera línea, pero las negociaciones fracasaron. Ahora, con el lanzamiento inminente del nuevo producto, están desesperados por nuevos embajadores. Ustedes dos están en auge con varios programas populares, y nos contactaron enseguida. Me bombardearon con correos y luego llamadas.

Fang Juexia siempre confiaba en Cheng Qiang y no solía ser quisquilloso con el trabajo. “Si te parece correcto, por mí está bien. Tú decides.”

“Es una marca de primera clase. Solo contratan a figuras muy populares. Aunque es solo para una línea específica, es un gran paso. ¡Nunca han trabajado con idols masculinos!” Cheng Qiang bajó la voz. “Y prometieron que, si las ventas son buenas, considerarán a todo el grupo para la próxima colección juvenil.

Al oír todo el grupo, Fang Juexia sonrió satisfecho. “¡Eso sería genial! Estoy de acuerdo.”

“Bien” Cheng Qiang iba a añadir algo cuando un ding sonó en su laptop. “¡Ah, ya enviaron la versión electrónica del contrato! Déjame revisar.”

Mientras Cheng Qiang revisaba el contrato, Fang Juexia echó una rápida mirada al baño y luego volvió la vista hacia él. “¿No deberíamos consultar a Xiao Pei?”

Cheng Qiang ni levantó la vista del contrato. “¿Para qué?”

“Para confirmar los horarios, fechas, los honorarios del patrocinio…”

“Por favor, el dinero de este patrocinio ni siquiera alcanzara para que ese pequeño demonio se compre un reloj de marca”, dijo Cheng Qiang, imitando a Pei Tingsong con una cara arrogante, “¿Xiao Pei, hay un trabajo o algo, ¿vas a ir?” Luego cambió su expresión para parecer serio y despectivo, imitando a Pei, “No, no voy. No quiero, no me importa.

En ese momento, el teléfono de Fang Juexia vibró dos veces. Era un mensaje de Pei Tingsong.

[Tautología: ¡Hablar mal de la gente a sus espaldas es de mala educación!]

Pero ¿Acaso era mentira?

Fang Juexia estaba a punto de responder cuando Cheng Qiang se giró para mirarlo, y él rápidamente apretó su teléfono, temiendo ser descubierto, pero no fue así. Cheng Qiang solo negó con la cabeza. “Si le preguntas, seguro te dirá que no. Lo mejor es llevarlo directo a firmar el contrato, como siempre.”

Fang Juexia no pudo evitar sonreír ante la idea de cómo Pei Tingsong seguramente se negaría de inmediato, y Cheng Qiang, al notar la sonrisa, se sintió orgulloso. “¡Vaya! ¡Hoy he logrado hacerte sonreír!”

Fang Juexia, notando lo evidente de su expresión, aclaró su garganta para disimular. “No es nada, solo pensé que debes estar agotado cuidándonos.”

“Es algo así como practicar ser papá”, bromeó Cheng Qiang mientras revisaba el contrato. “Está bien, no hay problemas. Solo faltan algunos detalles.”

Fang Juexia asintió obedientemente. “De acuerdo.”

Finalmente, todo parecía solucionado, y Fang Juexia esperaba que Cheng Qiang se marchara rápidamente.

“¿Tienes sueño todavía? Si estás cansado, deberías descansar un poco más. Yo también necesito recuperar algo de sueño. Más tarde tengo que salir a hablar con la televisión local”, Cheng Qiang bostezó. “Ah, por cierto, Ling Yi y los demás se fueron de excursión. Dijeron que quizás más tarde irían de compras y a comer algo. Si te animas a salir, diles, será mejor que vayan todos juntos.”

“Esta bien, descansaré un poco más, aún me siento algo mareado”, respondió Fang Juexia.

“Bien”, Cheng Qiang levantó su laptop y se puso de pie, aparentemente listo para irse. Fang Juexia lo siguió de cerca, ansioso por despedirlo. Aunque el inicio fue complicado, todo salió sin contratiempos.

Justo antes de llegar a la entrada, Cheng Qiang se detuvo y se dio la vuelta, señalando la boca de Fang Juexia. “Juexia, ¿estás bien? Tienes los labios muy rojos e hinchados, ¿no será que te hace falta beber té de hierbas para bajar la fiebre?”

Las orejas de Fang Juexia se sonrojaron, y, avergonzado, intentó justificarse. “Sí… quizás. Ayer la comida en ese restaurante era muy picante, me dejó los labios irritados y creo que me hizo mal. Beberé más agua y seguro se me pasa.”

“Eso es, debes beber más agua”, comentó Cheng Qiang. Justo cuando estaba a punto de salir, se detuvo y añadió: “Hablando de agua, creo que bebí demasiada”. Dejó su laptop en manos de Fang Juexia y pregunto: “¿Puedo usar tu baño?”

“¡No, no!” Fang Juexia corrió rápidamente hacia la puerta del baño, bloqueando el paso.

Cheng Qiang lo miró confundido. “¿Qué pasa?”

“El… el baño…” Fang Juexia tragó saliva. “Está roto, no funciona bien, el inodoro no descarga agua.”

Se sintió muy ingenioso por inventar la excusa tan rápido. “Oh, ya veo”, Cheng Qiang paró. “Bueno, me aguantaré hasta llegar a mi habitación”, dijo, tomando su computadora. “Llama a recepción para que lo reparen.”

Mientras salía, Cheng Qiang murmuraba: “Un hotel tan caro pero las instalaciones son tan malas…”

“Adiós, Qiang-ge”, Fang Juexia lo despidió mientras asomaba su cabeza desde la puerta. Solo cuando Cheng Qiang dobló la esquina y desapareció, se relajó por completo, cerró la puerta de golpe y se dejó caer en el suelo, soltando un largo suspiro.

Había sido tan reservado y estricto durante tantos años, pero ahora ha tomado aventuras cada vez más arriesgadas por culpa de Pei Tingsong.

Al notar que ya no había ruidos, Pei Tingsong abrió lentamente la puerta del baño, asomándose antes de salir. Al ver a Fang Juexia sentado en el suelo, preguntó: “¿Ya se fue?”

“Sí, al fin se fue”, suspiró Fang Juexia.

Pei Tingsong se agachó frente a él, acariciándole la cabeza como si fuera un gatito. “¿Cómo puedes ser tan inteligente? Lograste engañarlo por completo, ¡eres increíble!”

Aunque eran palabras de alabanza, Fang Juexia sintió que le estaba tomando el pelo. Así que le apartó la mano y se dirigió al baño para lavarse.

Pei Tingsong lo siguió, llenando el espacio mientras ambos se lavaban juntos. Aunque Fang Juexia permaneció en silencio, tenía ese sentimiento cálido y reconfortante en su interior.

Despertarse al lado de la persona que le gustaba, lavarse juntos, esa escena parecía demasiado perfecta, como algo sacado de una película romántica.

Pero Pei Tingsong era mucho más ruidoso que cualquier protagonista de película, quejándose de que solo podía usar una mano, pidiéndole a Fang Juexia que le pusiera el jabón facial y luego le ayudara a afeitarse.

Hasta que Fang Juexia, con seriedad, le dijo: “Eres como un niño”. Solo entonces Pei Tingsong se calmó y comenzó a lavarse la cara por su cuenta.

Fang Juexia recordó haber visto una vez en Zhihu una pregunta que decía: «¿Cómo es salir con alguien más joven?»

En su momento, apenas le prestó atención y siguió desplazándose. Pero ahora que lo pensaba, parecía que podía responder esa pregunta.

El rostro de Fang Juexia, aún pálido y suave, brillaba con unas gotas de agua, como si estuviera hecho de masa de arroz. Sus labios, después de cepillarse los dientes, estaban aún más rojos, probablemente debido a la menta de la pasta de dientes. Pei Tingsong lo observó detenidamente, recordando lo que Cheng Qiang había dicho antes sobre sus labios rojos, y no pudo evitar bromear nuevamente.

“Tienes los labios muy rojos.”

Fang Juexia lo miró de reojo, claramente molesto, aunque no dijo nada. Pero su expresión claramente decía “es tu culpa”, y tras esa mirada, salió del baño.

Pei Tingsong no pudo ocultar su sonrisa, salió y cerró las cortinas, antes de abalanzarse sobre Fang Juexia, tumbándolo en la cama. “Creo que no estudiaste matemáticas, ¡sino actuación!”

Fang Juexia lo empujó, “¿De qué estás hablando?”

“Anoche eras tan obediente, todo lo que decías lo cumplías. Hoy te despiertas y te haces el difícil, ¡qué trágico, que miserable soy!”

Qué descarado. Fang Juexia no podía sacarse esas palabras de la cabeza, lo que lo hacía empujarlo con más fuerza, aunque no pudo mover a Pei Tingsong ni un poco. Al contrario, Pei lo arrastró a la cama, levantando las sábanas que cayeron sobre ellos como una nube, envolviendo sus cuerpos y cubriendo sus cabezas. La luz del sol se filtraba a través de la tela, creando una cálida atmósfera de ensueño.

Estaban cara a cara, con las frentes tocándose. El corazón de Fang Juexia latía frenéticamente, pensando que Pei Tingsong iba a hacer algo. Casi cerró los ojos instintivamente, pero entonces escuchó su suave voz, “Anoche tuve un sueño.”

“¿Un sueño?” Fang Juexia lo miró, intrigado.

Pei Tingsong, a pesar de su apariencia normalmente fría y distante, tenía una expresión increíblemente tierna. “Sí. Soñé que te llevaba a mi casa, para que conocieras a mi abuelo. Parecía que él ya sabía que ibas a venir, porque incluso cocinó para nosotros”. Pei Tingsong hizo una mueca, “Cocina horrible, ya sabes. Mi abuelo era de esos que nunca pasaron penurias, su cocina es un desastre total.”

Fang Juexia quería reírse y decirle que él tampoco cocinaba mejor, pero se detuvo. Pei Tingsong realmente había pasado por muchas dificultades, era el joven que saltó por la ventana, se escapó en auto, y fue atrapado para volver a casa.

“Nos preparó una ensalada de quinoa con salmón ahumado que parecía una mezcla caótica, y un filete Wellington que nunca le había salido bien. ¡Pero tú te lo comías todo con gusto!”

Xiao Pei puso una cara de incredulidad, como si realmente estuviera describiendo algo que había pasado. Fang Juexia, fascinado, se acercó más, casi rozando su nariz con la de Pei Tingsong. “¿Y luego?”

“Después, te cayó muy bien. No paraba de decirte”, Pei Tingsong imitó a su abuelo, tratando de copiar su acento, “You’re so cute. Cuando le dijiste que su comida estaba deliciosa, se sorprendió tanto que repetía ‘¿really?’, y sonreía con tanta felicidad que hasta dejó caer su bastón.”

Fang Juexia no pudo evitar reír, atrapado por la historia. Sentía como si de verdad hubiera estado en el hogar de Pei Tingsong, conociendo al hombre que había sido su único apoyo y guía. El mismo hombre que le había mostrado el mundo y le había dado el sostén emocional que necesitaba.

Pero mientras más sonreía, más se le humedecían los ojos. Recordaba haber escuchado de manera indirecta que el abuelo de Pei Tingsong había fallecido.

En realidad, ellos pertenecían a dos mundos diferentes. Nunca conocería a ese hombre, ni lo vería luchando torpemente en la cocina junto a Pei, ni observaría su rostro ansioso por recibir elogios.

Solo en sueños podría Pei Tingsong tener la oportunidad de cumplir ese deseo insatisfecho.

“¿Qué te pasa?” Pei Tingsong le miró a los ojos. “¿Vas a llorar?”

“No”, Fang Juexia abrió los ojos con fuerza. Sus pupilas estaban cubiertas por una capa brillante de lágrimas, luciendo tan hermosas como canicas de cristal. Pero estaba decidido a que no se le cayeran. “No voy a llorar.”

Pei Tingsong se echó a reír. Qué curioso era este chico. Siempre tan fuerte, a veces hasta insensible como una roca, pero ahora se emocionaba por un sueño.

Solía pensar que Fang Juexia era alguien frío, distante, incapaz de expresar emociones, como si nada le importara, ni siquiera su propia vida. Era tan rígido que no parecía humano. Pero cuánto se había equivocado.

Fang Juexia no era hielo, era inocente, inteligente, con una de las almas más tiernas y románticas del mundo. Para proteger esa suavidad, había forjado una gruesa capa de hielo alrededor de sí mismo.

Pei Tingsong levantó el rostro y le besó los párpados. “Mi abuelo te contó una historia, la misma que me contaba a mí.”

“¿Qué historia?” Fang Juexia preguntó curioso.

“Sacó un libro de poemas que escribió en su juventud para una chica de la que estaba enamorado. Me dijo que siempre se había arrepentido de no haberla perseguido, solo se dedicó a escribirle poemas en secreto. Pero los poemas no tienen pies, no pueden correr hasta la persona y leérselos, ¿cierto? Así que su primer amor terminó sin que pasara nada.”

Fang Juexia, en vez de centrarse en la moraleja, preguntó algo más. “¿Ese libro de poemas, podrías mostrármelo algún día?”

Pei Tingsong se rio. “Ese no es el punto, pequeño Fang Juexia.”

Al escuchar que lo llamaba “pequeño”, Fang Juexia frunció el ceño, pero decidió preguntar de nuevo con sinceridad, “Entonces, ¿Cuál es el punto?”

“Cuando me contaba esa historia, quería decirme que hay que ser valiente. Solo los valientes pueden recibir las recompensas más valiosas.”

Pei Tingsong le besó la marca de nacimiento. “Ese viejito tenía razón. Tú eres mi recompensa.”

Fang Juexia solo sonrió. En momentos como este, sentía que las palabras no le alcanzaban, así que simplemente lo abrazó, acercándose aún más en el calor bajo las sábanas.

“Ahora estoy un poco preocupado”, dijo Pei Tingsong, suspirando mientras lo abrazaba.

“¿Preocupado por qué?” Fang Juexia, algo desconcertado por el repentino cambio de tema, lo miró.

“Si mi abuelo está en el cielo, debe estar muy contento con la recompensa que me dieron. Hasta me envió un mensaje en sueños.” Pei Tingsong parecía dudar de la palabra, “¿Se llama así, ‘enviarme un sueño’?”

Fang Juexia asintió, “Sí.” Aunque no estaba seguro de por qué asentía.

Antes de que pudiera procesarlo del todo, Pei Tingsong continuó, “Pero tu abuelo… él parece ser una persona difícil de convencer. ¿Qué pasará si se aparece con un arma?”

Fang Juexia soltó un largo “Hmm”, divertido por el giro. “Lo dudo, no tiene armas.”

“Es una exageración”, suspiró Pei Tingsong. “Seguro piensa que soy un castigo, más que una recompensa.”

Fang Juexia se echó a reír, abrazándolo del cuello. “Pues que sea un castigo. Me gusta mi castigo.”

Pei Tingsong no dejó pasar esa oportunidad, su habilidad con las palabras lo traicionó. “Eso lo dijiste tú. ¡Así que te gustas el tipo juego con castigo, eh! ¡Qué atrevido!”

“¿De qué estás hablando…?”

“La luna ya la vimos, ¿crees que podríamos ver el sol, gege?”

“¡Cállate! Deja de hablar, ya.”

Ambos siguieron bromeando y revolcándose en la cama por varias horas, como cualquier pareja normal, disfrutando de la intimidad y el tiempo juntos. Hasta quedarse en cama les resultaba divertido. Cuando el hambre los atacó, pidieron servicio a la habitación y comieron mientras veían una película de arte nórdico que a Pei Tingsong le encantaba.

Fang Juexia, que siempre había vivido al ritmo del reloj, corriendo detrás del tiempo, de repente se sentía relajado. Le estaba tomando el gusto a este ocio, a la sensación de que el tiempo ya no era su enemigo. Con Pei Tingsong a su lado, incluso sus historias sobre filósofos y sus aventuras amorosas resultaban entretenidas.

En ese momento, mientras Pei Tingsong hablaba sobre la relación conflictiva entre Schopenhauer y su madre, el teléfono de Fang Juexia empezó a vibrar. Era Ling Yi, quien llamaba para decir que habían bajado de la montaña y planeaban ir a comer algo, invitándolo a unirse.

“¿Vamos?” preguntó Fang Juexia.

Pei Tingsong se estiró, terminando la última galleta. “Vamos.”

Sin embargo, Pei no se atrevía a volver a su habitación, así que rebuscó en la maleta de Fang Juexia y sacó una camiseta larga color café con leche (o latte) y unos pantalones deportivos negros. “Vaya, me veo bien.”

Fang Juexia, que acababa de ponerse su propia ropa —una sudadera negra con capucha—, se dio la vuelta y lo elogió sinceramente, “Te ves muy bien.”

“¿Y los zapatos?” Pei Tingsong mostró sus pies. “Mis pies son más grandes que los tuyos.”

Los ojos de Fang Juexia brillaron, golpeándose la palma con el puño. “Traje unos zapatos deportivos un poco grandes. Últimamente me gusta usar zapatos más grandes.”

“¿Lo planeaste todo para que use tu ropa? Qué calculador.”

Fang Juexia se puso los calcetines con expresión seria. “Siempre puedes salir con las chanclas del hotel.”

Ambos se pusieron gorras. Fang Juexia se aseguró de cubrirse completamente con una gorra de béisbol y una máscara, casi ocultando su rostro por completo. Apenas salieron del hotel, tomaron un taxi hacia el lugar acordado con Ling Yi. Tras dar algunas vueltas, llegaron cuando ya estaba oscuro.

Era una calle pequeña y estrecha, llena de puestos de comida. Las personas que transitaban hablaban en dialectos locales, y el humo de los puestos de comida se mezclaba con las luces cálidas, haciendo que todo se viera delicioso.

El grupo se reunió como si fueran miembros de alguna organización secreta, todos cubiertos hasta el cuello y usando contraseñas extrañas.

Lu Yuan, de espaldas a He Ziyan, murmuro: “Agente Dos, Agente Dos. ¿Sigues ahí?”

He Ziyan tiró de su chaqueta. “Informe, ya localicé a Caleidoscopio Cuatro y Caleidoscopio Seis. Cambio”.

Pei Tingsong le dio un zarpazo en la cara a He Ziyan. “¿Qué clase de comedia absurda están haciendo?”

Lu Yuan puso una cara de pánico. “¡Hay un infiltrado! ¡Aborten la misión!”

“¡JAJAJAJAJAJAJAJA!”

Ling Yi, como buen amante de la comida, había investigado previamente los puestos más auténticos según las reseñas en línea. Aunque la mayoría de la comida picante no era del agrado de Fang Juexia, el té con leche estaba delicioso. Probó un poco de lo que cada uno había pedido y, sorprendentemente, todo sabía bien.

Su plan era simplemente disfrutar de la comida callejera, pero al final fueron reconocidos por fans que casualmente pasaban por ahí. Después de todo, era raro ver a un chico guapo en la calle, y ellos eran seis. Demasiado llamativos. Las fans no se atrevían a acercarse al principio, solo después de confirmar varias veces que realmente eran ellos.

No se atrevieron a pedir autógrafos, solo fotos furtivas. Al principio, eran discretas, especialmente porque Pei Tingsong estaba agachado en la banqueta como un adolescente rebelde, sorbiendo las últimas perlas de tapioca de su té con leche. Fang Juexia, a su lado, comía un trozo de sandía para aliviar el picor mientras hablaba con Ling Yi, quien disfrutaba de una brocheta de grasa de res asada.

Las fans se escondían detrás de un poste de luz al otro lado de la calle, pero Pei Tingsong las descubrió. Alzó la mirada con expresión feroz y las señaló con el dedo. Justo cuando las chicas contenían la respiración, hizo el gesto de pasar un cuchillo por su propio cuello.

“¡Gege, lo sentimos!” gritaron las fans desde lejos, suplicando perdón.

Pei Tingsong, sin inmutarse, apoyo la cabeza en las piernas de Fang Juexia: “Diez mil por foto. Transfieran el dinero.”

Pero una de las fans respondió: “Dios, qué barato eres.”

★☆★ ♪ ★☆★ ~●~★☆★ ♪ ★☆★

Notas de la autora:
Pei Tingsong se levantó furioso: “¡What the fuck? ¡Repite eso!”

Fang Juexia, confundido, instintivamente trató de calmar los ánimos.

Ling Yi, distraído: “Esta grasa de res esta deliciosa…” (totalmente ensimismado).

~~~~~~

[@TingJueIsReal: “¡Aaaaaah, estoy enloqueciendo! ¡Me encontré a nuestros chicos! (De verdad fue un encuentro casual, estaba comiendo en un puesto callejero y me topé con ¡seis de ellos!). ¡TingJue son demasiado guapos! ¡Mamá los ama! “]

Comentarios debajo del post:

[Vaya, un artista que vive en los suburbios exclusivos de EE. UU. chantajeando a fans pobres.]

[Bueno, ya es bastante barato (cara de perro).]

[La belleza de Fang Juexia es de otro nivel. Hasta la sandía parece un melocotón de los dioses en su boca.]

[¡AAAAH! ¡La camisa de Parra es de Fang Juexia! ¡La usó en el aeropuerto la otra vez, es de su ropa personal!]

[Con todo respeto, ese gorro también parece…]

[Con todo respeto, ese pantalón…]

[Esos zapatos…]

[El mar está lleno de agua, y el armario de Parra está lleno de… nada.]


Nota del traductor: 

Recuerden los apodos de Pei Tingsong

  1. Parra.
  2. Vid de uvas.
  3. Xiao Pei.
  4. Pequeño demonio.
  5. Tautología.
  6. Cachorro de lobo. (Por lo general lo adapto a pequeño lobo, la misma cosa)
  7. Pequeño tirano.
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