CAPÍTULO 81

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Debido a la naturaleza de las actividades de los mercenarios, estaban principalmente a cargo de tareas que eran peligrosas o que los demás eran reacios a hacerlas, y por lo tanto las clases bajas de la sociedad no tenían nada más que hacer.

Helena, que solo había escuchado las historias por parte de Jason, pensó que los mercenarios eran trabajadores decentes y se sorprendió por ese hecho.

¿No era lo mismo que explotar a las personas que no tenían nada que perder? Alguno podría llamar a eso una virtud social, que fuera algo tan natural como el agua que fluye de arriba hacia abajo.

Sin embargo, Helena pensó que se deberían dar opciones a aquellos que fueron marginados inadvertidamente. Así como se le dio un camino que no sea el de ser una criada, deben tener un camino que no sea el de ser un mercenario. Para que existiera tal camino, era indispensable el permiso de una “persona superior” con riqueza y poder.

Si se convertía en la princesa heredera, o incluso en la emperatriz, era algo que podía lograrse.

Helena se despertó de sus pensamientos. 

Tal vez no era Eris cuando se llamaba a sí misma Lady Antlebloom sin dudarlo. Usó ese título realmente a regañadientes.

Fue un error de juicio y arrogancia pensar que finalmente podría convertirse en una amiga. Al final, Eris se odió a sí misma hasta el final. 

No tenían un futuro diferente desde el principio. ¿Cuando se dio cuenta de eso? ¿Fue en el momento en que las lágrimas y las risas llegaron al mismo tiempo?  

Como deseaba Helena Antlebloom, Eris Mizerian se mantuvo sin cambios. Sólo parecía haber cambiado porque era una persona diferente. No, era Helena la que estaba bastante alterada.

Helena se miró en el espejo frente al Palacio Imperial; su cabello brillante siempre estaba limpio y ordenado. 

Las expresiones, el habla e incluso las posturas que solía hacer han cambiado, así que no lo sabe. 

Lo que vestía ya no era un traje de sirvienta, sino un elegante traje de una pieza hecho de tela de alta calidad.

La lluvia caía a cántaros, pero curiosamente, no estaba afuera, refugiada en un techo, sino que estaba observando ahora cómo caía bajo esos techos que se amontonaban a sus pies.

Helena pensó que tal vez, quizá y solo quizás nunca volvería a encontrar a esa mujer en su cuerpo.

Helena pensó, pensó y volvió a pensar hasta que por fin recordó el juramento que ella hizo un día a principios de verano. 

Incluso si Eris ya no tenía un futuro, todo esto no era otra cosa que una pobre simpatía hacia ella.

Helena Antlebloom decidió que no huiría más.

*** ** ***

Un lado de mi pecho cayó con frialdad. 

¿Helena lo notó? Contuve la respiración y busqué algo que me delatara en el exterior, sin embargo, ya que era una habitación de luna de miel, o porque estaba insonorizada, no se podía escuchar nada. 

No sé si la razón por la que no puedo oír los pasos o el habla es porque no hay gente alrededor o por el aislamiento acústico.

Tragué saliva una vez. 

No podía tomarme el té, así que miré la taza en silencio y sin expresión. Sentí que escaparía mi corazón si la miraba a los ojos. 

Helena me siguió para llamar mi atención. Todavía con la taza de té caliente que estaba humeando, quería calmar mi garganta seca, pero tenía miedo de que el vaso temblara. 

Parpadeé un rato y luego le pregunté a Helena.

—¿Qué pasa con Alec?

—Es una tradición que el novio despida a los invitados hasta el final. Le dije que dormiría primero porque no llegará hasta el amanecer.

Entonces, como ella dijo, realmente tuve tiempo de sobra.

Solo entonces recogí la taza de té. Me humedecí lentamente los labios con un té que aún estaba tibio.

Helena me esperó en silencio. 

¿Qué debería de decir? De todos modos, mientras entrara en este palacio, no tenía intención de salir con vida.

¿Deberíamos comenzar con el cliché de celebrar su matrimonio? Pero incluso eso fue un inconveniente. Esto se debe a que no quería bendecir mucho su matrimonio. Cuando no pude evitar las prisas, Helena abrió primero la boca.

—Escuché que has estado viajando ¿Tuviste un viaje agradable?

—¿Un viaje? Es mejor decir que me escape en la noche, porque eso fue lo que paso.

Helena se limitó a sonreír suavemente incluso en mi tono agudo. La vi y pateé mi lengua. 

La gente no debería ser así de blanda.

Cuando pensé en la tenacidad que mostró Helena cuando golpeé a la sirvienta, no creo que sea una persona a la que otras personas puedan ablandar, pero a veces la generosidad de ella me hacía enojar.

Al girar su cabeza, ella pudo ver un pájaro; fijó su mirada en esa ventana antes de hablar.

— Quiero decir, nunca he estado fuera de la capital en mi vida. A veces salía con permiso, pero todo lo que podía hacer era rondar por el palacio imperial.

Me miró y le dio un sorbo a su té.

—Así que pensé que me gustaría viajar si algún día dejaba mi trabajo como sirvienta. Ir lejos… Deseaba ver y experimentar el mundo que era completamente diferente del de la capital.

—Viajar no es tan romántico como crees.

El Imperio estaba del lado de ser un lugar seguro, e incluso en este Imperio el riesgo aumentaba a medida que se acercaban a la frontera. 

Por lo tanto, hubo muchos casos en los que las personas fueron robadas o secuestradas y vendidas como esclavos si no iban acompañados por un escolta con habilidades considerables.

Además, si hubiera una mujer con una apariencia tan noble como la de Helena… también había una gran posibilidad de que se adjuntara un “cazador de humanos” que se especializaba en el tráfico de personas.

Helena sonrió amargamente cuando me escuchó.

—Lo sé, es un sueño falso que tenía.

—…

—También deseaba ver el mar…

De alguna manera, mi corazón se hundió ante sus palabras.

Las humildes palabras de poder conocer el mar, llenaron mis pulmones.

El mar… de repente no podía respirar, porque sabía que ese deseo no se podía cumplir.

El mar estaba tan lejos del Imperio y nunca se llevó bien con su vecino el reino de Genyuin, donde estaba el mar.

Alecto llevó a Helena a un lago tan grande como el Mar Muerto, pero era solo un lago, no era el mar. No habría sido la misma impresión.

No pudo ver el mar hasta que murió.

No era como si no hubiera personas en el mundo que murieran sin ver el mar una sola vez, pero, ¿por qué esa simple frase podía ser tan sentimental para una persona?

Eso fue porque posiblemente había visto el mar.

El mar bajo un sol radiante, el mar con esas olas doradas, un mar sereno y hermoso de noche.

Aquellos que alguna vez escucharon el sonido de las olas en la costa, no tuvieron más remedio que enamorarse del mar. Debido a que el mar fue el origen de los seres humanos o de todos los seres vivos del planeta, yo… ¿Estaba bien que le privara de esa oportunidad?

Para mi ¿yo lo merecía?

—¿Lady Mizerian?

El sonido de Helena que me llamaba de repente me despertó de mis pensamientos. Pensé que era lo bastante firme, pero, ¿por qué estaba yendo y viniendo en estos últimos días?

…Ya sabía la razón. Yo… en verdad me estaba volviendo loca.

Las heridas que quedaban en mi alma ya fueran hechas de manera intencional o no, se acumulaban y me dejaron una gran laceración.

No podía debilitarme ahora.

A pesar de que estaba en el límite. Si fallaba de nuevo esta vez, si me despertaba de nuevo en este mundo, estaba dispuesta a rogarle a la bruja que me matara y que no dejara que volviera a despertar, que estaba bien si no era capaz de regresar a mi mundo.

Me repetí a mí misma que Helena no era real.

Que ella era solo un personaje ficticio dentro de una novela. Su Santidad la salvaría de nuevo, todo estaría yendo de acuerdo a la narrativa planeada, no se puede evitar… No se puede evitar.

—¿De verdad no se puede evitar?

Una voz sonó dentro de mi cabeza.

Era la voz de Eris Mizerian. Ella se acercó a mi oído para decirme con voz burlona.

—Hipócrita. Ni siquiera pensaste en buscar otro futuro.

Era ruidosa.

Traté de quitarme su voz, pero me empezó a doler el estómago.

Ya había hecho suficiente.

Le había dado una oportunidad.

Si hubiera querido huir, lo hubiera hecho, pero Helena dijo que se quedaría. Que lo haría.

Te sentiste aliviada cuando dije que se quedaría, ¿qué ibas a hacer si ella realmente quería huir y no había otra solución? ¿Te ibas a casar en lugar de ella?

—Llamaré a un médico.

—¡No!

Helena, que estaba en el lado opuesto, me miró a la cara y luego sujetó mis manos temblorosas mientras intentaba ponerme de pie.

Si los médicos me registraran, encontrarían un cuchillo y entonces todo habría terminado.

Ella vio el temblor en mis manos y las colocó sobre las de ellas; sus manos eran cálidas. Siempre fue así.

—¿Lo ves? Eres como los otros. Solo piensas en usar su amabilidad.

Solo se podía escuchar claramente un sonido de un timbre, incluso si me tapaba los oídos con ambas manos.

¡Cállate!

¿Qué fue lo malo? ¿Qué era lo malo en hacer todo lo que podía? ¿Está diciendo que debía de salvar a Helena?

No vas a hacer nada,entonces, ¿por qué te estás sintiendo culpable y estás justificando todo lo que es ella al pensar que es un personaje ficticio? Tú no eres una gran persona que se preocupa por los demás, ¿la vas a consolar?

—¿Está segura de que está bien?

—…Estoy bien.

Fue una mentira. 

Nada de esto estaba bien.

Tenía un dolor de cabeza terrible, me dolía el estómago. Cuando no podía ponerme de pie fácilmente porque mis piernas estaban tensas, Helena me ayudó. 

Me acostó en la cama y verificó mi temperatura con el dorso de su mano.

—Lady Mizerian, creo que tiene fiebre.

Solo sé honesta conmigo. La razón por la que pudiste comprometerte a matar a Helena Antlebloom tan fácilmente fue porque podías regresar a tu mundo sin pagar por tus pecados.

No… con mi muerte…yo…

Te parece suficiente pagar el crimen porque te van a ejecutar, ¿verdad? Intentaste suicidarte una y otra vez, diciendo que no importaba si morías.

La voz baja y sombría de Eris me cortó el aliento.

No, este no era el espíritu de Eris Mizerian. Era solo una sucia y repugnante parte de mí misma.

—Más que la línea de la vida que se aligera por pensar descuidadamente, cada aliento de Helena Antlebloom, que siempre había hecho lo mejor que podía, es cien veces más precioso que tú.

—Lady Mizerian… ¿Estás llorando justo ahora?…

♦♦◊♦♦ ♦♦◊♦♦

¡Gracias por la ayuda, Hikari~

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