« Capítulo 89: Olas verdes »

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“¿Lo quieres?” Pei Tingsong se acercó, se agachó y le acercó el batido de frijoles verdes helado a los labios de Fang Juexia.

Solo entonces Fang Juexia reaccionó, apartando de golpe el papel que sostenía en sus manos. Sus ojos hermosos se abrieron desmesuradamente, clavados en Pei Tingsong.

Al verlo así, Pei Tingsong se rio. “¿Qué te pasa? ¿Qué viste?”

Fang Juexia negó con la cabeza. “Nada.” Aunque lo negaba, su rostro ardía por completo. Su mente estaba repleta de aquellos trazos despreocupados, cada línea, cada palabra.

Tener una buena memoria también era un problema.

La comisura de los labios de Pei Tingsong se curvó. Dejó el batido a un lado y rodeó con sus brazos a Fang Juexia, atrapándolo en el sofá mullido mientras se inclinaba hacia él. Fang Juexia, nervioso, se reclinó instintivamente hacia atrás, casi cayendo y golpeándose contra la pared, pero Pei Tingsong se adelantó, amortiguando el impacto con su palma.

” Ten cuidado.”

Quedó completamente envuelto en sus brazos.

La mano de Pei Tingsong deslizó desde su nuca hasta la base del cuello, estrechando su piel blanca y delicada. Fang Juexia solía usar camisas; su armario estaba lleno de modelos similares. Colgadas, parecían comunes, pero en él, siempre lucían limpias y hermosas.

No pudo evitar agacharse.

Fang Juexia creyó que iba a besarlo y cerró los ojos instintivamente, pero Pei Tingsong bajó más de lo esperado, mordiendo el botón superior de su camisa blanca.

Con los dientes, lo desabrochó y besó la clavícula escondida debajo. Luego alzó la vista, sonriendo con expresión infantil antes de rozar sus labios contra la comisura de Fang Juexia.

“¿Leíste lo que escribí?”

Fang Juexia asintió. “Solo una hoja.”

“Era la única que valía la pena. Las demás eran solo borradores.” Pei Tingsong, despreocupado, tomó su mano y la colocó sobre su propia cintura, forzándolo a abrazarlo. “Estás muy nervioso. ¿Crees que haré algo?”

No sabía por qué se ponía así cada vez, pero una cosa era segura, le gustaba Pei Tingsong.

“El deseo y el sexo son tan naturales como el amor,” murmuró Pei Tingsong. “En mi habitación hay montones de papeles así. Escribo cosas cuando pienso en ti, especialmente de noche.”

El deseo era un derivado del amor, las fantasías de un poeta en sueños.

“¿Quieres leerlos?”

Las orejas de Fang Juexia ardían como brasas. Solo lo miraba sin decir una palabra de rechazo, porque no podía negar la emoción que sintió al descubrir aquellos versos escritos para él.

¿Quién podría resistirse al cortejo de un poeta?

“La próxima vez”, murmuró Pei Tingsong entre besos en su mejilla y oreja, “te los leeré en voz alta.”

Aunque solo mencionó una próxima vez, la mente de Fang Juexia ya construyó una noche entera. ¿Era ese el poder de las palabras? Él, que siempre se mantuvo en autocontrol, comenzaba a soltar las redes que lo aprisionaban, descascarando su armadura para aceptar, poco a poco, los instintos del amor y el deseo. El proceso se parecía tanto a derretirse.

La nieve invernal atrapada por la primavera, tarde o temprano, se convertiría en aguas de abril.

Justo cuando los labios de Pei Tingsong rozaban su piel, el teléfono en su bolsillo vibró. Interrumpido, frunció el ceño al ver la pantalla: Qiang Ge. No le quedó más que responder.

“¿Dime, Qiang Ge?” Se ajustó los auriculares con una mano mientras la otra seguía acariciando el rostro de Fang Juexia, el pulgar deslizándose sobre su labio inferior. “¿Ah? ¿Ya está decidido? ¿Se lo dijiste a Juexia?”

Al escuchar su nombre, Fang Juexia abrió más los ojos, ladeando la cabeza con una expresión tan adorable que Pei Tingsong no pudo evitar besarlo en el párpado.

“Se lo diré yo. Que venga a mi estudio luego.”

Al oír la mentira, Fang Juexia contuvo una risa. Como protesta, mordió el hueso de la mano de Pei Tingsong y se acercó exageradamente, señalando que ya estaba en el estudio. Pei Tingsong también rio, esquivándolo, hasta que Fang Juexia lo agarró de las mejillas para girarlo hacia sí.

Con un arranque de audacia, Fang Juexia lo besó para silenciarlo.

Pei Tingsong se quedó helado. “¿Qué pasa?”, preguntó Qiang al otro lado de la línea. “Nada, solo tomé agua”, mintió mientras apartaba los labios.

¿Tomar agua? Fang Juexia arqueó una ceja y le estiró la mejilla. Pei Tingsong, dividido entre la llamada y acariciar la espalda de Fang Juexia para calmarlo, gruñó: “Ya sé, estoy componiendo. Luego hablamos. Cuando llegue.”

Colgó abruptamente. Fang Juexia, sabiendo que su travesura había terminado, intentó escapar, pero Pei Tingsong lo atrapó por la cintura y lo tiró sobre la alfombra. “Te estás volviendo muy audaz. ¿Quieres que te castigue aquí mismo?”

Conteniendo la risa, Fang Juexia replicó serio: “Tú mentiste primero. ¿No predicas siempre el keep real?”

Pei Tingsong lo soltó al instante. “Bien, voy a confesarme con Qiang-ge ahora.”

“¡Espera!” Fang Juexia cedió, abrazándole el brazo para levantarse. “¿Qué quería Qiang-ge? ¿Pasó algo?”

Pei Tingsong se acomodó finalmente, tomó el batido de frijoles verdes que había dejado en el suelo y bebió un sorbo. El hielo ya se había derretido por completo, dejando un dulzor arenoso en su garganta.

“Acaba de decirme que un equipo de producción muy prestigioso quiere colaborar con nosotros. La serie superéxito del invierno pasado era de su compañía, y este verano lanzaron una de temática escolar. El productor escuchó los demos de nuestras cuatro canciones y quedó fascinado de inmediato con la tuya”.

Fang Juexia parecía no creerlo. “¿Con mi melodía?”

“Sí, precisamente con la tuya”. Pei Tingsong le pellizcó la mejilla. “Eres increíble, conquistaste a un drama popular en un instante”.

“Pero aún no tiene letra”, dijo Fang Juexia, aún incrédulo. “Al menos la canción principal ya tiene letra”.

“Dijeron que les encanta el estilo, que es único, con un gancho melódico que seguro será un éxito. Para una canción tema de drama, lo más importante es que encaje con el tono de la historia”. Mientras hablaba, Pei Tingsong ya había recibido el resumen del argumento y las notas de estilo que Cheng Qiang le acababa de enviar, junto con material promocional de la serie. Abrió su computadora para revisarlo.

Fang Juexia se acercó y leyó el título de la serie. “«Olas Verdes». Suena a película de arte, no esperaba que fuera un drama escolar”.

La serie tenía un matiz de suspenso, partiendo del suicidio de una chica en un instituto. La protagonista, su mejor amiga, se transfiere a esa escuela tras su muerte y conoce al chico del que su amiga estaba enamorada en secreto (el protagonista). Juntos investigan las circunstancias del suicidio, descubriendo gradualmente el acoso y sufrimiento que su amiga padeció durante dos años.

El giro final revela que la protagonista es en realidad la chica fallecida, que había renacido como la amiga perfecta que siempre deseó tener, alguien que nunca existió.

“Qué historia tan buena”. Fang Juexia sintió una inesperada emoción al imaginar su canción como parte del ost.

“Sí, según dicen el guion es obra de un escritor consagrado”. Pei Tingsong abrió otro archivo. “Aquí hay fragmentos del guion. El equipo ya tiene la canción principal para los créditos iniciales, pero quieren tu melodía para los momentos románticos. La relación entre los protagonistas es sutil, y tu composición —dulce pero no empalagosa— encaja perfectamente”.

Fang Juexia leyó las palabras clave del estilo: Verano, primer amor, ambivalencia, ternura, pureza.

“Parece difícil de musicalizar”.

Pei Tingsong asintió: “Si lo escribiera libremente sería más fácil, pero esto es como un examen con tema impuesto”. De pronto se iluminó. “Cuando compusiste esta melodía, ¿en qué pensabas?”

La pregunta sorprendió a Fang Juexia. Tras reflexionar, admitió: “En realidad, en nada en particular”.

“¿Compusiste esto sin pensar? Imposible”.

“Es cierto, solo quería crear una melodía que ya rondaba mi cabeza”. Al notar lo poco convincente que sonaba, citó: “Hasta Leibniz dijo que la música son cálculos inconscientes del alma”.

Pei Tingsong soltó una carcajada. “Bueno, mejor busco inspiración por mi cuenta”.

Mientras revisaban los materiales, Fang Juexia murmuró las palabras clave. “Primer amor… verano. Una canción de verano”.

Pei Tingsong notó un detalle en el resumen: el protagonista también estaba enamorado en secreto de la heroína. Tal vez podría escribir desde su perspectiva.

Recostándose sobre el escritorio, preguntó: “Cuando escuchas ‘verano’ o ‘primer amor’, ¿qué imágenes vienen a tu mente?”

Para Fang Juexia, esos conceptos eran difusos. Sus años de instituto le parecían lejanos, marcados por una rutina monótona de entrenamientos.

Pero si de primer amor se trataba, solo podía pensar en Pei Tingsong.

Recordaba cada detalle: su primer encuentro, su primera pelea, la primera vez que lo vio reír, la primera disculpa.

La caída bajo el escenario, las confesiones en pasillos oscuros, cuando le dijo que su marca de nacimiento era hermosa.

Las sombras en el parque de atracciones, el abrazo al caer, los atardeceres dorados en el balcón…

Todo seguía vívido en su memoria.

“Mi primer amor son todos los recuerdos que me diste”, dijo Fang Juexia, imitando su postura sobre el escritorio. Sus miradas se encontraron. “El atardecer cuando hablamos del amor verdadero, el parque abrasador donde me mostraste los fuegos artificiales, las películas que vimos escondidos en hoteles y departamentos, y ese camino arbolado donde queríamos caminar juntos, pero no podíamos tomarnos de la mano”.

“Y el verano…” Fang Juexia sonrió, recordando sus días más difíciles, cuando Pei Tingsong regresó cubierto de polvo, pero no se atrevió a abrazarlo.

“El verano es esa lluvia de la que me protegiste”.

Ante esos ojos transparentes, el corazón de Pei Tingsong se contrajo en una mezcla de dolor y ternura.

Para él, el primer amor era una cita pendiente que debían darse con el corazón limpio y a la luz del sol.

De pronto, la inspiración llegó. Pei Tingsong plantó un beso rápido en Fang Juexia. “Lo tengo. Ya sé cómo hacerlo.”

“¿Tan rápido?” Fang Juexia sintió una oleada de alegría, pero al recordar que debía trabajar, añadió: “No te molestaré, volveré a practicar baile.”

“No.” Pei Tingsong le agarró la muñeca, insistiendo en retenerlo a su lado. “Quédate conmigo. Tengo muchos libros, puedes leer. Solo un rato, será rápido.”

Fang Juexia lo encontró extraño, pero Pei Tingsong siempre había sido excéntrico, especialmente al crear.

“¿Seguro que no necesitas ayuda?” Fang Juexia señaló el piano eléctrico. “Podría tocarlo por ti.”

Pei Tingsong sacó papel y bolígrafo, cedió su cómoda silla giratoria a Fang Juexia y sacó otra plegable de bajo el escritorio. “Que estés aquí ya es ayuda suficiente.”

Está bien, pensó Fang Juexia, contento.

Para no distraerlo, se sentó en silencio, observando cada objeto sobre el escritorio: el portaplumas lleno de bolígrafos, la lámpara de diseño peculiar, las torres de libros, cuadernos, notas adhesivas y equipos de grabación. Entre ellos, un sofisticado muestreador de sonidos que recordaba haber visto en una lista de deseos de He Ziyan. 

Así que Pei Tingsong lo tenía. Tendría que decírselo a He Ziyan para que no lo comprara.

Tomó un ejemplar de “Poemas de Marina Tsvetáyeva” y comenzó a leer en silencio, acompañando a Pei Tingsong mientras este escribía.

Inspirado por las palabras de Fang Juexia, Pei Tingsong dejó fluir las ideas. Cada melodía se vestía de letras en su mente, convirtiéndose en imágenes concretas, como fotogramas de una película o fragmentos de una historia.

En apenas veinte minutos terminó la letra. Releyó el papel una y otra vez, tarareando la melodía para comprobar que encajara.

“Listo.” Al salir de su trance creativo, descubrió a Fang Juexia dormido en su silla, el libro de poemas abierto sobre su torso. Bajo la camisa blanca, su pecho se elevaba suavemente con cada respiración serena.

Por primera vez, Pei Tingsong creyó en la existencia de musas nacidas para inspirar a otros.

En sus años de rebeldía, pensó que el cinismo era lo único trascendente.

Pero con Fang Juexia ahí, su musa, estaba dispuesto a ser un artista mediocre de miradas estrechas.

★☆★ ♪ ★☆★ ~●~★☆★ ♪ ★☆★

El miniálbum requirió menos trabajo, y Kaleido siempre había sido eficiente en la creación musical. Los preparativos terminaron pronto. Sin embargo, el productor de “Olas Verdes” hizo una petición inusual: quería la versión en solitario de “Paseo Nocturno” como ost.

Era común. Las canciones para dramas solían evitar versiones grupales, pues podían romper la inmersión del público. Xingtu Entertainment accedió, grabando una versión en solitario con Fang Juexia. Pei Tingsong incluso propuso rehacer los arreglos.

El gesto fue bien recibido por el equipo de producción.

Tras grabar, viajaron a Qingdao para filmar el videoclip de la canción principal. La ciudad, verde y hermosa en verano, se convirtió en el escenario. Una foto de los seis riendo al volverse juntos en los caminos arbolados de Badaguan se eligió como portada del álbum “Last Summer”.

Al enterarse de que muchos artistas lanzarían trabajos en julio, Xingtu adelantó el lanzamiento al 20 de junio.

La canción principal, “Last Summer”, era alegre y veraniega, pegajosa y refrescante. En su primer día de lanzamiento, rompió el récord establecido por “Po Zhen”, atrayendo a oyentes que ya valoraban al grupo por la calidad de su álbum anterior.

Sin embargo, este regreso de Kaleido no incluyó actuaciones en programas musicales, lo que disminuyó la exposición. Además, los logros de la última producción habían sido tan destacados que era difícil superar esas cifras con un miniálbum. Para Kaleido, el proyecto era un regalo de verano para los fans, pero los críticos aprovecharon la oportunidad para atacar. Algunos decían que estaban agotando su creatividad, mientras que otros criticaban las ventas del miniálbum, argumentando que su precio más bajo inflaba las cifras.

Ni Kaleido ni Xingtu le dieron mucha importancia. Continuaron con sus compromisos promocionales, participando en programas de radio y reality shows, tan ocupados que no tenían tiempo para preocuparse por los comentarios.

La situación cambió en pocos días. Tal como habían predicho Pei Tingsong y Fang Juexia, “Olas Verdes” se alzó entre los dramas juveniles mediocres, convirtiéndose en el fenómeno del verano.

La estética fría de la serie, con un estilo que recordaba a las producciones japonesas, y su trama intrigante capturaron al público, generando un fenómeno de seguidores en línea. La audiencia alcanzó su punto máximo en el episodio en que el protagonista masculino se da cuenta de sus sentimientos por la protagonista, mientras ambos recorren la costa en bicicleta y observan a unos niños jugando bengalas diminutas cerca del mar.

Ese momento, filmado con delicadeza, se elevó a escena icónica gracias al fondo musical: la versión en solitario de “Paseo Nocturno” de Fang Juexia. La fusión entre imagen y música fue tan perfecta que la canción explotó en todas las plataformas musicales, convirtiéndose en el hit del verano. El tema —compuesto por Fang Juexia, con letra de Pei Tingsong— escaló rápidamente en listas, impulsado por el éxito de la serie. Los fragmentos se viralizaron en apps de videos cortos, y covers inundaron Internet.

Al ser una balada, su difusión superó incluso a los temas bailables de Kaleido. El boom revivió la versión grupal original y relanzó las ventas de “Last Summer.”

El programa musical MLH los invitó para un escenario especial: la versión grupal de “Paseo Nocturno”.

Para las CPs de TīngJue, esta canción era especial, es su primera colaboración oficial.

Las fanbases celebraron con merchandising temático y la célebre @SpringSnowPrisonCP  incluso diseñó un regalo conmovedor:

[@SpringSnowPrisonCP: Para celebrar la primera colaboración de nuestros chicos, coordinamos con el equipo de “Olas Verdes” y confeccionamos dos uniformes escolares idénticos a los de la serie (P1). Incluyen placas con sus nombres (P2) y frases bordadas en hilo plateado: cada camisa lleva mitad de un verso que se completa al juntarlas (P3). Esperamos que les guste este regalo. Siempre recordaremos cada Paseo Nocturno de su juventud.]

El día de su aparición programa de radio, les permitieron usar ropa propia, así que Fang Juexia decidió ponerse la camisa hecha por SpringSnowPrison, sin la placa de identificación. Pensó que nadie lo notaría, ya que tenía muchas camisas blancas.

Sin saberlo, se había convertido en un contrabandista de mensajes ocultos, igual que Pei Tingsong.

El ambiente en el programa de radio era relajado, como si los seis miembros de Kaleido estuvieran charlando con viejos amigos, disfrutando de refrescos y hablando sobre música y su juventud.

Interpretaron una versión acústica de ‘Last Summer’, más suave que la original de estilo dance.

Después de la canción, el presentador comenzó a leer los mensajes de los oyentes.

“Un oyente llamado [DominóEternodice: ‘Me encanta cómo Kaleido compone sus propias canciones. El estilo de este álbum es muy diferente al de los anteriores, y me gusta mucho. ¿Podrían compartir alguna historia sobre la composición de las canciones?’”

He Ziyan respondió primero. “Gracias por tu comentario. En este álbum tuvimos más libertad creativa. Aunque la canción principal fue compuesta por un productor extranjero, las demás fueron obra nuestra. Por ejemplo, ‘Paseo Nocturno’ es de Juexia, ‘Daydream’ de Jiang Miao, y yo escribí ‘Nadar este mar’. Y como siempre, las letras son de nuestro Xiao Pei.”

Lu Yuan asintió. “Xiao Pei ha logrado mucho. Al principio dudábamos de su capacidad para escribir una balada romántica.”

Pei Tingsong alzó las manos. “Tenía que demostrarlo con hechos.”

Jiang Miao agregó: “El arreglo de la versión en solitario de ‘Noche errante’ también lo hizo Xiao Pei. Dicen que puso muchos detalles.”

“¿En serio?” preguntó el presentador. “¿Podrías explicarnos un poco?”

“Bueno…” Pei Tingsong miró a Fang Juexia. “La percusión en la versión en solitario y la versión grupal es diferente. Si prestan atención, quizá encuentren alguna sorpresa.”

Ling Yi bromeó. “Ah, se está haciendo el interesante.”

“Si no lo notan, pueden preguntarle en la firma de autógrafos.”

“¡Jajaja!”

Esa mirada de Pei Tingsong hizo que Fang Juexia se sintiera extraño y empezara a pensar en las diferencias entre las dos versiones.

Parecía que la percusión en la versión en solitario era más sencilla.

¿Pero solo era eso?

El presentador continuó. “Un oyente llamado [Erhuo es mi bebé] dice: ‘Erhuo, acabo de terminar los exámenes finales. Estoy por elegir una carrera universitaria, pero aunque hay una que me gusta mucho, mi familia cree que otra tiene mejores oportunidades. Me siento confundida. ¿Qué piensas?’”

Fang Juexia sonrió. “Esa es una pregunta difícil.”

“Sí, pensé que me pediría un chiste,” bromeó He Ziyan, antes de volverse serio. “Creo que si estás confundida, probablemente ya has tomado una decisión, pero te preocupa seguirla.”

Fang Juexia estuvo de acuerdo. Muchas veces, cuando dudamos, es porque en el fondo ya sabemos qué queremos.

“Si ya tienes una respuesta en tu corazón, persíguela. Incluso si fracasas, no te arrepentirás. Pero si sigues el consejo de otros y eliges algo que no te gusta, será difícil mantener el esfuerzo, y esa podría ser tu mayor decepción.”

Luego He Ziyan agregó con una sonrisa: “Es un consejo poco ortodoxo y sin responsabilidad. Todos enfrentamos momentos de confusión. Yo he estado confundido toda mi vida, pero aquí estoy. No temas, lo único que puedes hacer es ser valiente.”

Sin familia.

Al escuchar su comentario casual, Fang Juexia sintió compasión. Sabía poco del pasado de He Ziyan, quien siempre hacía bromas y parecía no tener preocupaciones.

Pero nadie carece de preocupaciones por completo.

El presentador comentó: “Todos tienen historias en su juventud. Al avanzar, lo que nos espera siempre será hermoso.”

Luego dijo: “Un oyente llamado [Guangnian Verde de Veranodice: ‘Hola, soy fan de Kaleido y de ‘Olas verdes’. Hoy es mi cumpleaños, y me encantaría escuchar a Juexia cantar “Paseo Nocturno”. ¿Podría ser posible?’”

Fang Juexia preguntó: “¿Yo solo?”

Jiang Miao asintió. “Adelante. La vez pasada, Ling Yi también cantó su OST.”

“Claro.” Ling Yi vio una guitarra a un lado y propuso: “¿Por qué no toca Xiao Pei? Que él haga el acompañamiento, podría ser un gran regalo para su fan.”

Al escuchar la sugerencia, Pei Tingsong tomó la guitarra con serenidad y se acomodó en su asiento, comenzando a tocar los primeros acordes de ‘Paseo Nocturno’ mientras miraba a Fang Juexia, quien asintió en señal de estar listo.

El sonido de la guitarra creaba una atmósfera nostálgica y íntima, haciendo que la voz de Fang Juexia, fría pero a la vez llena de sentimiento, resonara con una particular emoción mientras comenzaba a cantar los versos de la canción. La interpretación se sentía cercana, como si estuvieran rodeados de amigos en un campo abierto bajo las estrellas.

[Guardé tu ventana bajo el sol abrasador,

mi bicicleta giraba en el camino arbolado.

El tiempo de espera pulió el asiento trasero hasta brillar.

El atardecer tampoco era distinto,

pero la luz al posarse en ti lo transformó todo.]

A medida que avanzaba la canción, la tristeza en la melodía se suavizaba con las letras que hablaban de un amor juvenil, volviéndose un poco más dulce y profunda.

Pei Tingsong continuaba tocando la guitarra, mientras sus ojos se encontraban con los de Fang Juexia de vez en cuando. Ambos compartían miradas cómplices y sonrisas ligeras, como si estuvieran intercambiando recuerdos que solo ellos conocían.

[Esquivamos miradas ajenas,

merodeamos por un parque abandonado.

La quemadura de sol en tu pómulo 

era tan bella como un beso marcado.

¿Te gustan los fuegos artificiales?

Ojalá fuera así]

El público podía sentir la conexión entre ellos, captando que no solo interpretaban una canción, sino que también compartían una historia oculta en cada verso.

[El calor del verano incendió la luna,

sus fragmentos brillantes cayeron al mar.

El sudor siempre es transparente,

empapando fantasías diurnas.

El chirrido de las cigarras oculta deseos,

las flores devoran la luz solar de julio.

El aroma en tu nuca

teje redes en mis sueños.]

Mientras cantaba, Fang Juexia no pudo evitar recordar el momento en el pequeño estudio, cuando vio por primera vez la letra de la canción escrita por Pei Tingsong. Sus palabras capturaban cada pequeño detalle de su relación, y el corazón de Fang Juexia latía con fuerza, como si reviviera esos momentos.

[Dime, ¿lloverá esta noche?

Odio la lluvia ahora.

Mojaría tu camisa al pedalear de regreso

Algas verdes invaden la costa,

¿no se parecen a mis delirios por ti?

Los fuegos artificiales estallan de pronto,

mi anhelo por besarte ya no puede esconderse.]

Pei Tingsong, mientras tocaba la guitarra, añadía un ligero acompañamiento vocal, haciendo armonía con la voz de Fang Juexia, justo como lo había hecho en la versión original de la banda sonora.

[¿Esperamos? Que anochezca un poco más.

la oscuridad me gusta ahora.

¿Logrará que intentes depender de mi? 

No quiero que termine esta ola de calor,

¿por qué julio no puede alargarse?

Cuando tus dedos entrelazan los míos, el pecho arde:

sostengo un haz de luz pura entre mis manos.]

Cada cosa que habían vivido juntos, desde los primeros momentos hasta los más recientes, había sido descompuesta en metáforas fragmentadas en la letra, creando un mosaico de su relación que, para el público, parecía solo hablar de un primer amor, pero para ellos era una historia compartida y personal.

[Si me preguntan por mi cita,

responderé riendo: ‘Es con la luna’.

Tú me reprochas mi talento para mentir,

yo solo digo: ‘Este verano será eterno’.]

La canción llegó a su fin, dejando una sensación de melancolía en el aire. Era una melodía que parecía resumir toda su juventud y sus sentimientos, capturando algo intangible que solo ellos entendían por completo.

★☆★ ♪ ★☆★ ~●~★☆★ ♪ ★☆★

Nota de la autora:
Como siempre, dejo la letra completa aquí abajo ~ Advertencia: este mensaje es extra largo, todavía están a tiempo de huir. 

Si comparan la letra con la escena donde ellos dos discuten la composición en el taller, ¡descubrirán muchos más detalles!

《Paseo Nocturno》

Música: Fang Juexia
Letra: Pei Tingsong
Arreglos: Pei Tingsong
Derechos de interpretación final: Zhi Chu.

Guardé, tu ventana bajo el sol abrasador,
mi bicicleta giraba en el camino arbolado.
El tiempo de espera pulió el asiento trasero hasta brillar.

El atardecer tampoco era distinto,
pero la luz al posarse en ti lo transformó todo.

Esquivamos miradas ajenas,
merodeamos por un parque de diversiones abandonado.
La quemadura de sol en tu pómulo
era tan bella como un beso marcado.

¿Te gustan los fuegos artificiales?

Ojalá fuera así.

El calor del verano incendió la luna,
sus fragmentos brillantes cayeron al mar.
El sudor siempre es transparente,
empapando fantasías diurnas.
El chirrido de las cigarras oculta deseos,
las flores devoran la luz solar de julio.
El aroma en tu nuca
teje redes en mis sueños.

Dime, ¿lloverá esta noche?

Odio la lluvia ahora. 

Mojaría tu camisa al pedalear de regreso.

Algas verdes invaden la costa,
¿no se parecen a mis delirios por ti?
Los fuegos artificiales estallan de pronto,
mi anhelo por besarte ya no puede esconderse.

¿Esperamos? Que anochezca un poco más.

La oscuridad me gusta ahora. 

¿Logrará que intentes depender de mí?

No quiero que termine esta ola de calor,
¿por qué julio no puede alargarse?
Cuando tus dedos entrelazan los míos, el pecho me arde:
sostengo un haz de luz pura entre mis manos.

Si me preguntan por mi cita,

responderé riendo: “es con la luna”.

Tú me reprochas mi talento para mentir, yo solo digo: 

“Este verano será eterno”.


Nota extra por parte de la traductora: 

La siguiente canción es la versión de “Paseo Nocturno” en la adaptación del audiodrama de Fanservice Paradox. ¡Disfrutenla! 💕💕💕

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