Episodio 004

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—¡Aaaahhh!

—¡Mierda, ¿qué demonios es todo eso?!

Al oír los sonidos que venían de afuera, encogió los hombros.  Junto a gritos desgarradores se escuchó el ruido de alguien cayendo y chocando contra algo, y, como si no quisiera quedarse atrás, también se oyó un aterrador rugido, propio de una bestia.

El alboroto del exterior empezó a disminuir poco a poco. Los gritos que habían volado por todas partes desaparecieron por completo, como si alguien hubiera tapado la boca de todos, y lo único que quedó fue la presencia de algo que ya no era humano y unos gruñidos espeluznantes. Incluso eso, tras pasar unos minutos, casi dejó de oírse.

—Snif… hng.

El estudiante universitario que estaba encogido con las rodillas sobre la tapa cerrada del inodoro empezó a llorar con el rostro lleno de desesperación. Como el estrecho cubículo del baño apenas permitía esconder a tres personas, no había quedado otra que subir a uno sobre el inodoro, y quizá por eso la tensión de su cuerpo se había aflojado un poco.

—¿Por qué… por qué pasó esto…? Snif…

Frente a los ojos del chico, empapados de lágrimas, apareció un pañuelo blanco. Era la última hoja que quedaba en el interior de ese baño donde se escondían.

La chica de cabello corto, con el rostro inexpresivo, que le había pasado el pañuelo, habló en voz baja.

—Yang Jiwoo, sécate las lágrimas y suénate la nariz en silencio. En vez de pensar en llorar, deberíamos pensar en cómo salir de aquí.

Ante el tono frío, casi despiadado, Jiwoo la miró con los ojos enrojecidos.

—¿Qué te pasa a ti…? ¡Mm!

La chica con gafas que estaba en el mismo cubículo se apresuró a taparle la boca a Jiwoo.

—¡Shh! ¿Estás loco? ¿Y si esos malditos zombis nos oyen?

La chica de gafas, Lee Soyeon, que susurraba con expresión irritada, parecía haber estado llorando en silencio también. Tras frotarse los ojos húmedos con el dorso de la mano, miró a la chica de cabello corto que estaba frente a ella, con una actitud indiferente.

—Chaeyi, ¿y ahora qué hacemos? No podemos quedarnos aquí para siempre. Al menos deberíamos denunciarlo.

—Ya lo hice tres veces. —Kang Chaeyi levantó su teléfono. En la pantalla se veía ‘Número de emergencia’ y los dígitos ‘112’—. Y ahora ni siquiera entran las llamadas. El internet también está caído.

Al decir eso, incluso ella no pudo evitar mostrar un semblante sombrío. Aunque los otros dos tenían expresiones de desesperación peores.

—¡Entonces qué hacemos! —Jiwoo alzó la voz mientras tiraba el pañuelo húmedo al basurero.

—¡Ha pasado un buen rato desde que llamamos y no aparece ni un policía, y ahora ni siquiera se puede llamar!

—¿Y eso es culpa mía?

—¿Quién dijo que fuera tu culpa? ¡Lo que digo es qué vamos a hacer ahora!

—¿Y por qué me reclamas eso a mí, si se supone que eres el delegado?

Por un instante, la calma con la que Kang Chaeyi planteaba la pregunta le resultó irritantemente odiosa a Jiwoo. Justo cuando iba a gritarle, le taparon la boca una vez más.

—Oye, ¿este es el momento de pelear? ¿Tú tampoco puedes bajar la voz?

Al haberle tapado la boca dos veces seguidas, Jiwoo apartó la mano de Soyeon con nerviosismo y la fulminó con la mirada. Ignorando su expresión, Soyeon le habló a Chaeyi.

—Primero salgamos y escondámonos en un aula o en cualquier otro lugar. Aquí es demasiado peligroso.

—¿Estás diciendo eso en serio? —Jiwoo, con cara de incredulidad, agarró el brazo de Soyeon y lo sacudió—. ¡Está lleno de zombis! ¿Salir? ¿A dónde se supone que vamos a salir?

—No, Soyeon tiene razón. Tenemos que salir de aquí.

—¿Tú también estás loca?

Sin importar que Jiwoo gritara o no, Chaeyi apoyó la mano en la manija del baño y agudizó el oído hacia afuera. En ese momento no se oía ningún sonido.

—La puerta de la entrada del baño es solo un vidrio, y encima la cerradura se rompió hace unos días, así que ni siquiera se puede cerrar. Y el interior es demasiado estrecho.

Lograron esconderse en el baño de mujeres huyendo de los zombis que aparecieron de repente, pero era un espacio pequeño, de apenas cuatro cubículos; además, la puerta de entrada estaba dañada. No podían quedarse encogidos los tres en un cubículo tan estrecho para siempre, y, sobre todo, si entraba, aunque fuera un solo zombi, no habría dónde escapar.

«Al menos deberíamos poder sentarnos bien y descansar».

Ese lugar era completamente inseguro, un espacio en donde un zombi podía entrar en cualquier momento. Y al igual que con los zombis, tampoco sabían cuándo vendría la policía, así que debían esperar el rescate en un sitio un poco más seguro.

¡Clac!

El sonido de la puerta del cubículo al abrirse resonó más fuerte de lo esperado. Jiwoo tragó saliva y encogió los hombros. Soyeon se tensó concentrándose en el ruido.

Por suerte, ese nivel de sonido no parecía haberse escuchado afuera. O quizá los zombis que llenaban el pasillo se habían desplazado todos a otro lugar.

Cuando Chaeyi estaba a punto de empujar la puerta para abrirla del todo, Soyeon le agarró la muñeca con fuerza.

—¿A dónde vamos a ir? 

Ante esa pregunta, Chaeyi rebuscó un momento en su memoria.

Las aulas por las que habían pasado al huir hasta allí estaban todas con las puertas de par en par. Dentro de cada aula, los zombis devoraban sin piedad a los estudiantes, y la situación en el pasillo no era muy diferente. Que no les hubiera pasado nada más que mancharse un poco la ropa con la sangre de los zombis con los que chocaron al huir era, sinceramente, casi un milagro.

«No sé cuánto tiempo tarda uno en convertirse en zombi, pero es seguro que se contagia al ser mordido».

Entre los zombis que encontraron en el pasillo había estudiantes que habían salido de las aulas apenas terminó la clase. Los tres, que habían salido más tarde al pasillo porque estaban preparando una nueva tarea en equipo, tuvieron que ver de frente lo grotesco que se había vuelto su aspecto. Tal como en las típicas películas de zombis, todos tenían alguna parte del cuerpo mordida.

Desde que los estudiantes salieron de las aulas hasta que se convirtieron en zombis y se encontraron con ellos, habrían pasado al menos unos veinte o treinta minutos. Como ya llevaban casi treinta minutos escondidos en ese baño, lo más probable era que todos los estudiantes atacados ya se hubieran convertido en zombis.

«Afuera todavía debe de haber zombis. Entonces, ¿a dónde vamos? ¿Al segundo piso o al primero…? ¿O deberíamos salir de la institución?»

Las escaleras eran un lugar donde resultaba difícil esquivar a los zombis y fácil salir herido si te atacaban. Si no había dónde esconderse en ese piso, tendrían que atravesar rápidamente las escaleras para moverse, pero como no sabían cómo estaba la situación en los pisos inferiores, no podían moverse a la ligera.

En ese momento, Chaeyi, que aún no había decidido con claridad a dónde ir, de pronto iluminó la mirada y se giró hacia Jiwoo. La repentina intensidad con la que ella lo miró hizo que Jiwoo se sobresaltara.

—Oye, tú sabes la contraseña de la oficina de los asistentes, ¿verdad?

—¿Qué? —Jiwoo parpadeó, sin entender de inmediato, y luego abrió mucho los ojos con un —Ah…

Como delegado del curso, Jiwoo tenía previsto recoger los informes de los estudiantes y llevarlos a la oficina de los asistentes después de la clase del jefe de departamento esa tarde. Recordó que antes, uno de los asistentes le había dicho que se ausentaría un momento por asuntos personales durante la tarde, y le había dado la contraseña de la oficina para que dejara allí los trabajos.

—Sí, la sé. —Jiwoo asintió rápidamente.

Eso fue una gran suerte.

Si la oficina de los asistentes había estado cerrada con llave desde antes de que los zombis irrumpieran, seguramente ahora también estaría vacía. Además, casi nadie aparte de los asistentes conocía la contraseña del cerrojo instalado recientemente, así que se podía considerar un lugar suficientemente seguro.

Además, la oficina estaba cerca de las escaleras que bajaban al segundo piso. Cuando la situación se calmara un poco, tendrían que bajar por las escaleras sin falta, y si prestaban atención junto a la puerta, quizá podrían oír al equipo de rescate subiendo desde abajo. Dentro de la oficina también había bastantes aperitivos y bebidas para los visitantes, por lo que era un lugar ideal para esperar a los de rescate.

El baño donde se escondían estaba en medio del pasillo. La distancia hasta la oficina no era muy larga. Soyeon y Jiwoo también parecieron darse cuenta de eso, ya que sus expresiones se iluminaron un poco.

—Entonces, primero vayamos a la oficina de los asistentes… —Mientras hablaba, Chaeyi bajó la mirada hacia su teléfono.

Recordó el mensaje que su hermano mayor le había enviado dos horas antes, justo cuando la clase estaba por comenzar.

[Cuando termine la clase, escóndete en la oficina de los asistentes.]

En circunstancias normales, a esa hora él estaría ocupado derrotando algún jefe mundial en el juego con su equipo, sin tiempo siquiera para contactarla. Y, aun así, no solo le había enviado un mensaje de repente, sino que además le decía que se ‘escondiera’ en la oficina de los asistentes.

Era como si hubiera previsto el brote de zombis y le estuviera avisando de antemano que la oficina de los asistentes era un lugar seguro.

Antes no pudo preguntarle con detalle porque la clase ya había empezado, y terminó dejando el teléfono de lado. Si al menos el internet funcionara bien, podría preguntarle qué significaba ese mensaje, pero ahora tanto las comunicaciones como la red estaban completamente cortadas.

Al pensar en el rostro de su hermano, el corazón que hasta entonces se había mantenido sereno empezó a temblar de inquietud. Aunque hubiera algo de distancia, seguían estando en la misma ciudad de Inhan, así que pensó que el edificio donde vivía su hermano también podría estar en peligro.

«Está bien. Va a estar bien».

Su hermano era alguien que se pasaba el día entero pegado al PC en casa, así que no habría salido. Quizá ni siquiera sabía lo que estaba pasando afuera y estaría absorto en el juego.

Con ese pensamiento se consoló, calmando su pecho.

«Mi hermano estará bien, así que mejor debo preocuparme primero por mí».

Si se comparaba, su hermano en casa estaba mucho menos en peligro que ella, que estaba escondida con dos amigos en un cubículo de baño. Era una situación en la que, claramente, tenía problemas más urgentes de los que ocuparse.

Chaeyi reprimió con todas sus fuerzas la ansiedad que le oprimía el pecho y miró a sus dos amigos.

Con todos los sentidos puestos en los sonidos del exterior, les hizo una seña con los ojos y abrió lentamente la puerta del cubículo del baño.

*** ** ***

Al mismo tiempo.

—Tal como esperaba, es un caos total.

Junseong, que estaba encogido y escondido entre los autos estacionados en el aparcamiento, suspiró al ver la multitud de zombis que llenaba el frente del edificio universitario donde se encontraba su hermana menor, Chaeyi.

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