Cuando Yunhang despertó, su cuerpo estaba tan débil que apenas podía moverse. El dolor en sus piernas había desaparecido, sustituido por una sensación extraña y desconocida.
Intentó moverse, pero no tenía fuerzas.
Cang Yue estaba a su lado “¿Todavía te duele?”
Yunhang negó con la cabeza, echó un vistazo a su alrededor y preguntó “¿Dónde estamos?”
Ya no estaban en el agua. Esta casa no la conocía. El aroma que llegaba a su nariz le resultaba familiar, pero no lograba recordar dónde lo había sentido antes.
“En la casa de Xia Er”, dijo Cang Yue.
El amigo del profesor Ke había traído medicamento para la fiebre. Considerando que Yunhang aún era humano, el médico no recomendó que permaneciera en el fondo del mar. Cang Yue contactó a Xia Er, quien sin dudar les prestó su casa en tierra firme.
La casa estaba en la Ciudad del Desecho. No había sido barata.
Yunhang recordó una conversación anterior, cuando Xia Er le contó orgulloso que su antiguo dueño había sido arrestado por abandono y le había pagado una gran indemnización. Ahora era un tritón adinerado.
Desde luego, bastante rico, si podía permitirse comprar una casa.
Yunhang preguntó “¿Y Xia Er?”
Cang Yue respondió “Volvió al mar”.
Tras descansar un rato, Yunhang recuperó algo de fuerzas. Se incorporó y enseguida notó una sensación extraña en las piernas.
Apartó la manta. Sus piernas, antes rectas y esbeltas, estaban cubiertas de escamas blancas que brillaban con un hermoso destello bajo la luz.
La escena lo dejó atónito, incluso un poco desconcertado.
Miró a Cang Yue en busca de auxilio “¿Qué está pasando?”
Los ojos de Cang Yue rebosaban ternura. Acarició suavemente el rostro de Yunhang, su mirada llena de posesión.
“Vas a convertirte en tritón, mi Hanghang”.
Yunhang se quedó estupefacto. Su primera reacción fue: ¿cómo es posible?
¡Él era un simple humano!
“Yo…”
“No tengas miedo, es solo algo temporal. Te ha afectado mi celo”. Cang Yue lo atrajo hacia su pecho y suspiró satisfecho. “Te acompañaré”.
Yunhang se quedó sin palabras.
Se iba a convertir en un tritón.
Esto superaba por completo todo lo que conocía.
Pero, pensándolo bien, ya había señales.
El celo de Cang Yue esta vez había sido inusualmente intenso. Su propia añoranza por el mar, su envidia y deseo por la cola de sirena… todo se debía a que su cuerpo estaba cambiando.
Yunhang bajó la mirada, estiró la mano con cuidado y acarició aquellas blancas escamas.
Era diferente a cuando tocaba a Cang Yue. La sensación psicológica era completamente distinta. Eran sus propias escamas.
Una sensación muy extraña.
Cang Yue cubrió su mano con la suya, y juntos acariciaron lentamente esas hermosas flores.
Cang Yue lo animó “¿Quieres intentar sacar la cola?”
Yunhang estaba muy nervioso “Pero no sé cómo”.
“Te enseño”.
Cang Yue se transformó lentamente. Sus piernas se juntaron, la piel se fue fusionando, y escamas plateadas y rosadas aparecieron en la superficie.
Las escamas se extendieron hasta sus pies, y la aleta caudal se desplegó al instante como una flor.
Yunhang parpadeó, casi hipnotizado.
Había visto la cola de Cang Yue muchas veces, pero siempre era al instante; nunca había tenido la oportunidad de observar el proceso con detenimiento.
Cang Yue giró la cabeza para mirarlo, con una expectación evidente en sus ojos.
Yunhang respiró hondo y lo imitó.
No lo logró a la primera. No encontraba la sensación.
“No te apures, tómalo con calma”.
Cang Yue tomó su mano y la posó sobre su propia cola, para que sintiera.
Yunhang sintió cosquilleo en la planta de sus pies. No pudo evitar mover los dedos. Su cintura se resintió.
Entonces vio cómo sus piernas comenzaban a cambiar. Apenas le dio tiempo a reaccionar, una cola de sirena apareció ante sus ojos.
De un blanco degradado, tornándose translúcida hacia la aleta caudal, donde se podían distinguir los delicados radios de los peces, nítidos y definidos.
Yunhang no sintió ninguna incomodidad. Era algo tan natural como respirar.
Intentó mover la cola. La aleta transparente se elevó en una pequeña curva.
Yunhang se quedó atónito.
“Qué bonita. Hanghang, eres precioso”. Cang Yue no apartaba la mirada de su cola, su tono exaltado, sus ojos cargados de una emoción profunda.
La acarició con devoción.
El rostro de Yunhang se encendió. Extendió la mano para taparle los ojos “No mires…”
Estaba avergonzado, y su aleta caudal temblaba nerviosa.
Cang Yue, aprovechando el gesto, restregó su mejilla contra la palma de Yunhang. Ya no podía esperar más “¿Vamos al agua?”
Yunhang dudó, pero finalmente asintió.
Yunhang podía volver a transformar sus piernas para caminar, pero Cang Yue no se lo permitió. Finalmente, fue llevado en brazos hasta el agua.
En cuanto entró en el mar, la sensación, tanto física como mental, fue completamente diferente. Yunhang ni siquiera pudo reprimir un suspiro de alivio.
Se contuvo, soltó la barandilla de la terraza y se adentró nadando en el agua.
Al principio no fue fácil; aún no dominaba el uso de su cola de sirena, y las corrientes lo hicieron girar varias veces. Pero Cang Yue se apresuraba a sujetarlo.
Una vez bien sostenido, Yunhang comenzó a practicar el movimiento de su cola, y Cang Yue le enseñó con paciencia.
El instinto de sirena hizo que aprendiera rápidamente. Rechazó la propuesta de Cang Yue de llevarlo de la mano y se dedicó a nadar de un lado a otro bajo el agua.
Ahora podía respirar libremente en el fondo del mar; ya no necesitaba que Cang Yue liberara su esencia para protegerlo.
Su cola blanca agitaba el agua y la aleta caudal, translúcida, era tan hermosa como las gotas de rocío después de la lluvia.
Yunhang dio dos vueltas alrededor de Cang Yue, cada vez más emocionado.
El anhelo en su corazón estaba saciado. Feliz, trazó un círculo en el agua y las ondas expandieron unas cuantas burbujas dispersas.
Cang Yue ya no pudo contenerse más. Se acercó y lo abrazó “Hanghang”.
Restregó cariñosamente su barbilla contra la coronilla de Yunhang. “Vamos a la casita, ¿vale?”
La “casita” era la cueva submarina. Yunhang supo al instante lo que quería hacer.
Pero aún no había jugado lo suficiente; le gustaba mucho su nueva cola de sirena.
Sin embargo, Cang Yue aún estaba en celo. Haber aguantado tanto ya era su límite, y más aún ahora que Yunhang se había convertido en tritón. Su instinto se había liberado por completo.
Al ver su expresión, Yunhang se giró y empezó a nadar en dirección contraria. Pero no había recorrido ni unos metros cuando una cola, del doble de tamaño que la suya, lo envolvió y lo arrastró de vuelta.
“Hanghang no se porta bien, es desobediente”. El tono de Cang Yue sonaba lastimero, pero su rostro mostraba una emoción completamente opuesta: una excitación desbordante.
Era el soberano de esta extensión marina, y nadie podía negarse a él.
Cang Yue apretó su mejilla contra la de Yunhang, besando su rostro.
Yunhang sintió el ardor de Cang Yue e intentó apartarlo empujando sus hombros, pero no logró moverlo.
Su cola estaba enredada, pero solo eso, enredada. Cang Yue no hacía nada más.
Yunhang respondió de forma instintiva. Era la primera vez que envolvía a alguien con su cola, y la sensación era muy novedosa. Apretó un poco, y sintió cómo el cuerpo de Cang Yue se tensaba al instante.
Al segundo siguiente, fue aprisionado hasta quedar inmovilizado.
“¡Ay!” Yunhang exclamó, sorprendido. Las dos colas se entrelazaban como enredaderas, y al rozarse las escamas se oía un tenue susurro.
El agua cambió de aroma. Cang Yue comenzó a tranquilizar a su compañero, intentando obtener de él algo de consuelo.
“Hanghang, eres tan hermoso”.
Desde que había desarrollado su cola de sirena, Yunhang había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esa frase. Parecía que el inducido no era él, sino Cang Yue.
Cang Yue lo abrazó con fuerza. Su aleta caudal se agitaba con frenesí, reflejando su estado de ánimo. Acarició las escamas de Yunhang y comenzó a buscar un lugar.
Yunhang abrió los ojos de par en par. Comprendió, aunque tarde, lo que estaba a punto de suceder.
“¡No, Cang Yue!”
Cang Yue hundió el rostro en el cuello de Yunhang y lo tranquilizó con voz suave “No tengas miedo, no pasa nada”.
Yunhang aún forcejeaba.
No era cuestión de miedo, sino de que… de que…
¡Él era un tritón!
No había ningún problema en que dos tritones pasaran juntos el período de celo, ¡pero hacerlo con Cang Yue en esta forma…
Con solo pensarlo, Yunhang moría de vergüenza.
“¿P-puedo transformarme de nuevo?”, intentó negociar. Incluso besó la comisura de los labios de Cang Yue por iniciativa propia, y luego mordisqueó su cuello. “Así no”.
Sin embargo, sus acciones solo sirvieron para excitar aún más a Cang Yue.
La diferencia de fuerza entre ambos era abismal. Quizá por el celo, o por haberse convertido en tritón, Yunhang era extremadamente sensible a cada movimiento de Cang Yue. Con solo que éste agitara su aleta caudal mientras lo envolvía con la cola, él ya estaba a punto de llorar.
Sintió el dolor familiar en su cuello. Como él no accedía, Cang Yue no se atrevió a continuar. Solo pudo impregnar a su compañero con su esencia para desahogar su frustración.
Yunhang gimió y se encogió sobre sí mismo.
Cang Yue comenzó a hacerse la víctima. Dijo que se sentía mal entre lágrimas, que la cola de Hanghang era preciosa. En resumen, estaba completamente embelesado.
Yunhang lo abrazó. Notaba que no mentía y no pudo evitar ablandarse.
“Entonces…” Le daba tanta vergüenza que no podía articular una frase completa. “Ten cuidado”.
Cang Yue levantó la cabeza de su cuello. Sus pupilas ya eran de un rojo profundo.
Ese día, el área marítima estuvo especialmente agitada. Las olas golpeaban la orilla con furia.
Una sonrisa se dibujó lentamente en su rostro. “Está bien”.
── .✦
Cang Yue ya no permitió que Yunhang volviera a su forma humana. Permanecían juntos en el fondo del mar, y cuando tenían hambre, Cang Yue iba a tierra a buscar comida.
Xia Er sabía que Yunhang se había convertido en tritón y la curiosidad lo estaba matando. Pero no se atrevía a pedir verlo.
Aquel descendiente del Dios de la Guerra, tan dominante, venía cada día a recoger la comida a su casa puntualmente, irradiando un aura que advertía a los demás que se alejaran. Llevaba muchas marcas de mordiscos en el cuello; aunque tenía capacidad de curarlas, claramente las conservaba a propósito.
La Ciudad del Desecho se había vaciado notablemente en los últimos días. Muchas sirenas dejaron de frecuentarla, rogando porque el descendiente del Dios de la Guerra se marchará pronto.
Yunhang no sabía nada de esto. Aprovechaba cada pequeño momento en que Cang Yue se ausentaba para descansar. Cang Yue ya había entrado en la fase de apareamiento, y necesitaba aún más consuelo que antes.
Por suerte, ahora era un tritón; su cuerpo era mucho más resistente que cuando era humano.
Pero, precisamente por ser un tritón, Cang Yue estaba más apasionado que en años anteriores.
Su cola estaba enredada a cada instante. Incluso cuando no hacían nada, Cang Yue no la soltaba.
Cada una de sus blancas escamas había sido besada, hasta la aleta caudal, translúcida, era sujetada y acariciada entre sus manos.
El tiempo de Yunhang como tritón era breve, y no sabía si volvería a repetirse. Cang Yue lo atesoraba con una dedicación especial.
Por la noche, mientras descansaba, Yunhang sintió un cosquilleo en la oreja entre sueños. Se quejó y restregó la oreja contra la palma de Cang Yue. Este comprendió al instante y comenzó a tratarlo.
El picor desapareció y Yunhang, sin darle más importancia, continuó durmiendo plácidamente.
A la mañana siguiente, despertó porque Cang Yue le lamía la oreja.
Yunhang la agitó. Tardó un par de segundos en reaccionar. Se llevó la mano a la oreja y, efectivamente, sus orejas humanas habían desaparecido. Ahora tenía un par de aletas de sirena.
Cang Yue sacó un espejito de una de sus cajas. Yunhang pudo ver sus propias aletas.
Eran blancas también, y sus membranas, igual que su aleta caudal, eran transparentes. Al agitarlas, semejaban medusas de agua dulce.
A él mismo le gustaban. A Cang Yue, ni se diga. No paraba de impregnarlas con su esencia.
Yunhang sentía curiosidad por aquellas cajitas de Cang Yue. Bromeó “¿Son más cositas para el bebé?”
Cang Yue negó “No”.
Acercó varias cajas, las abrió frente a Yunhang, y este vio un montón de pequeños adornos en su interior.
Collares, aretes, diademas de conchas y otros tantos objetos diversos.
Yunhang se sorprendió. No sabía ni cuándo los había comprado.
Cang Yue lo miraba con los ojos brillantes de expectación.
Yunhang lo entendió. Él solía vestir a Cang Yue, y el tritón aún recordaba que le gustaba hacerlo.
Su corazón se derritió. Hasta podía perdonarle todo lo que le había hecho pasar antes.
Yunhang escogió la diadema de conchas y la colocó junto a la oreja de Cang Yue.
Cang Yue estaba aún más hermoso y refinado que dos años atrás. Cuando sonreía, todo a su alrededor perdía el color.
El hilo que Yunhang había abierto en el foro sobre él aún existía. Un día actualizó una foto impulsivamente, y acabó saliendo en la Revista de Entretenimiento del Continente Marino. Del susto, la borró de inmediato.
Pero esa foto era tan icónica que otros usuarios del foro ya la habían guardado.
Su largo cabello adornado con conchas. Yunhang quedo cautivado “Qué bonito”.
Cang Yue agitó sus aletas con alegría y seleccionó unos cuantos pares de aretes de perlas de la caja. Su mirada se posó en las orejas de sirena de Yunhang.
Yunhang acercó la oreja y le advirtió “Ten cuidado”
Cang Yue escogió pendientes de clip; no importaba que Yunhang no tuviera perforaciones. Sobre sus membranas transparentes colocó varios pares de perlas, con una colgando de la punta, que se balanceaba con cada movimiento de Yunhang.
Yunhang nunca se había arreglado así. Se sonrojó de pies a cabeza, hasta sus escamas adquirieron un tono rosado.
Intentó echarse hacia atrás, pero Cang Yue lo sujetó.
Cang Yue besó sus aletas con frenesí, su voz desbordaba pasión “Hanghang, Hanghang…”
Era tan efusivo que Yunhang sintió aún más vergüenza.
── .✦
Cuando el celo estaba a punto de terminar, Cang Yue adoptó su forma humana, incluso replegó sus aletas.
Yunhang parpadeó, pensando que quería volver a tierra firme. Pero Cang Yue solo le preguntó “¿Quieres enredarte en mis piernas?”
“…” Yunhang lo entendió al instante, y la vergüenza fue aún mayor.
Enroscó su cola sobre sí misma. Esta vez sí que tenía miedo de verdad.
Cang Yue, por supuesto, lo notó. Lo abrazó para consolarlo “No voy a hacer nada”.
La esencia calmante no cesaba y Yunhang fue bajando la guardia poco a poco.
Las piernas de Cang Yue eran diferentes a las suyas. Cada línea muscular irradiaba una fuerza inmensa.
Yunhang enredó su cola blanca en ellas con cuidado. Temía que sus escamas pudieran lastimarlo, y apenas se atrevía a apretar.
“No pasa nada. Hanghang no puede hacerme daño”.
Solo entonces Yunhang se atrevió a enroscarse por completo. La cola de sirena poseía su propia fuerza; una vez que atrapaba a su objetivo, este quedaba inmovilizado sin posibilidad de escapar.
Qué fascinante.
“¿Es divertido?”, preguntó Cang Yue, cerrando los ojos con satisfacción. “Esto es lo mismo que siento yo cuando te enredo”.
“Sí, es divertido”. La voz de Yunhang era tan baja que apenas se oía. Enterró el rostro en el cuello de Cang Yue, avergonzado, y ya no quiso soltar su cola.
De repente, entendía por qué a Cang Yue le gustaba tanto enredarlo.
Cuando Yunhang se cansó de jugar, Cang Yue volvió a transformar su gran cola y sonrió con dulzura “Ahora me toca a mí”.
Yunhang: “…”
Soltar la cola e intentar huir fue su primer impulso, pero era inútil.
── .✦
Cuando el celo de Cang Yue terminó, Yunhang sintió un cansancio como nunca antes. Desde que pisó tierra firme, no hizo más que dormir. Ni siquiera pudo despedirse de Xia Er cuando volvieron al Distrito F.
Después, fue al hospital a hacerse un chequeo. El profesor Ke viajó expresamente desde otra región para atenderlo en persona.
Por suerte, Yunhang estaba completamente sano. Solo necesitaba descansar un tiempo para recuperarse del agotamiento.
Sobre si volvería a convertirse en tritón en el futuro, el profesor Ke dijo “Es muy probable. El celo de Cang Yue ya ha tenido un efecto permanente en ti. Para evitar sorpresas, te recomiendo que ahora en adelante, cada año durante el período de celo, estés preparado para ello”.
Yunhang: “…”
De vuelta en casa Yunhang entró directamente al dormitorio, ignorando por completo a Cang Yue, que agitaba sus aletas con alegría a su lado.
Cang Yue lo siguió, le tomó la mano y al ver su expresión ligeramente abatida, inclinó la cabeza “¿Hanghang?”
Yunhang apretó los labios. No le dirigió la palabra.
Cang Yue comenzó a inquietarse. Preguntó en voz baja “¿Es que no te gusta ser tritón?”
Yunhang se quedó en silencio un par de segundos. “Sí me gusta”, admitió con sinceridad.
Poder nadar libremente en el agua, tener una cola grande y hermosa, poder enredar a Cang Yue con su aleta…
Yunhang sintió que se sonrojaba. Antes de que Cang Yue pudiera hablar, continuó “Pero tú te aprovechas de mí”.
Cang Yue no se enfadó. Al contrario, se mostró emocionado.
Sus aletas volvieron a agitarse. Se abalanzó sobre Yunhang y lo derribó.
“¿Te transformaras otra vez en el futuro?”, suplicó, restregándose sin pudor contra la piel de Yunhang. “Hanghang es el mejor”.
Yunhang, aturdido por sus mimos, apenas podía hablar con claridad “Puedo convertirme en tritón, pero no puedes tomarte tantas libertades conmigo… si no, no lo haré más”.
Cang Yue aceptó sin dudar “Vale”.
En cuanto al futuro, ya se vería.