Extra III

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Yunnan

—Dao Chongsheng…

A-Chong se apoyaba en la barandilla observando el río Lancang bajo el puente. El alrededor era bullicioso, por lo que tuvo que escuchar por segunda vez el mensaje de voz de San-jie para entender claramente lo que decía: “No importa si no vuelves, casarse tampoco es un gran asunto”.

¿Que no es un gran asunto? Esta mujer siempre ha tenido mucha habilidad para hacer que algo importante sonara completamente insignificante cuando hablaba con él.

El policía fronterizo, sosteniendo un montón de tarjetas de identidad, volvió a gritar por segunda vez: —¡Dao Chongsheng…!

Solo entonces reaccionó, caminó con largos pasos hacia el policía y sonrió: —Es mío, disculpe, no lo escuché hace un momento.

En realidad, era porque aún no se sentía identificado con ese nombre, siempre lo sentía muy extraño, como si perteneciera a otra persona.

 —Lo he estado llamando durante mucho tiempo—. El policía comenzó las preguntas de rutina: —¿De dónde viene?

—De Kunming—. A-Chong señaló la placa del vehículo a un lado, con las letras Yun A1: —¿Acaso el auto no está aquí?

—¿Trabaja en Kunming o a qué se dedica?

—Trabajo, ahora vivo allá.

—¿A qué se dedica?— El acento local de este policía era muy marcado.

—Hago negocios. Llevo un poco de té de por aquí para venderlo en otras provincias, también comercializo algunos productos locales.

El policía sonrió, su tono se suavizó: —¿Esta vez va al condado X? ¿A ver a la familia o a comprar mercancía?

A-Chong se quedó aturdido por un momento antes de responder: —…Cuenta como ver a la familia, visitar a los parientes.

Ya no tenía familiares a quienes visitar, venir con Ning Yu, redondeando las cuentas, también contaba como visita familiar, pensó A-Chong, así que simplemente lo consideraría como llevar a su esposa de regreso a casa.

El policía le entregó la tarjeta de identidad a A-Chong. Al segundo siguiente abrió la boca y dijo una frase de entonación extraña, que incluso sonaba un poco parecido al tailandés. A-Chong no entendió, solo pudo negar con la cabeza y preguntar: —¿Qué dijiste?

En cambio, fue el policía quien se mostró sorprendido, señalando la tarjeta de identidad en las manos de A-Chong y dijo: —Tu apellido es Dao, eres de etnia Dai, ¿y no hablas dai? Veo que tu identificación es del mismo lugar que la mía, incluso quería preguntarte si vivimos en la misma aldea.

A-Chong lo comprendió y respondió en mandarín estándar: —Yo… crecí en el extranjero, no sé hablar dai ni tampoco lo entiendo.

El policía lo miró por unos segundos, asintió con la cabeza, no dijo más y continuó leyendo el siguiente nombre: —¡Bao Duobao…!

Esa era la forma habitual de pasar el control fronterizo. El policía aún tenía un fajo de tarjetas de identidad en las manos, parecían ser de los pasajeros de un autobús mediano estacionado al lado que iba hacia Xishuangbanna.

A-Chong bajó la mirada y observó varias veces su propia tarjeta de identidad.

Ning Yu dijo que este nombre era muy bueno, dijo que aunque el apellido daba una sensación de matanza un poco pesada, el nombre en cambio transmitía una sensación de renacimiento. Esta persona siempre tenía la costumbre de halagarlo para hacerlo feliz.

A-Chong fijó la mirada en esos tres caracteres y pensó: con un apellido con un aura de matanza tan pesado, por más bueno que sea el nombre será difícil contrarrestarlo.

—¡Zhou Anpeng…!”

A-Chong encendió un cigarrillo, esperando a que el policía leyera los nombres y devolviera las identificaciones ya verificadas.

—¡Liu Liya…!

 —¡Gao Junfeng…!

Después de un rato, al policía solo le quedaba una tarjeta de identidad en las manos, y con un mandarín cargado de acento local leyó: —Ning Yu.

Nadie respondió.

A-Chong fumaba mientras pensaba sin razón aparente, ¿por qué el nombre de esta persona parece más agradable que el mío? ¿Dao Chongsheng? A A-Chong no le gustaba este nombre. Aunque al final era solo un nombre, y no tenía mucha importancia.

Como nadie le respondió al policía, este tuvo que gritar de nuevo —¡Ning Yu!—. Solo entonces A-Chong se acercó lentamente: —Fue al baño, dámela a mí, venimos juntos.

El policía no se la dio. Una tarjeta de identidad no es algo que se puede entregar casualmente. Preguntó con cautela: —¿Qué eres de él?

¿Qué soy de él?

A-Chong alzó ligeramente una ceja y respondió lentamente: —Soy su baobei.

Policía: —…¿?

Afortunadamente en ese momento Ning Yu regresó del baño. A-Chong giró el rostro, permaneció de pie a un lado fumando y escuchó el intercambio de preguntas y respuestas entre Ning Yu y el joven policía. ¿De dónde viene?, ¿a qué viene?, ¿a qué se dedica?… Dos voces, una con el acento del dialecto, la otra con un mandarín perfectamente articulado y claro. La expresión de Ning Yu era sería como siempre, como si respondiera preguntas filosóficas de gran profundidad. ¿Quién?, ¿de dónde viene?, ¿qué va a hacer?

El cielo estaba nublado.

A-Chong apagó el cigarrillo y tiró la colilla al bote de basura.

Al terminar las preguntas, Ning Yu, mientras guardaba la tarjeta de identidad en su billetera, le preguntó: —Todavía hay que conducir varias horas más ¿verdad?, ¿tienes hambre? ¿Comemos algo aquí?

A-Chong miró la cara pálida de Ning Yu y sonrió: —¿Acabas de vomitar y ya quieres comer?

Ning Yu sacó un chicle y comenzó a masticarlo, exhaló un suspiro: —No sabía que esta carretera de montaña era tan…

—Te lo dije antes de venir, no soportarías este camino, es muy sinuoso y complicado2.

 —Tú tampoco habías venido, ¿cómo lo sabes?

 —¿Quién te dijo que yo no había venido? —A-Chong respondió.

Había pasado por aquí varias veces cuando bajaba a comprar té, y todavía tenía algunos recuerdos en su memoria.

Ning Yu abrió ligeramente la boca, como si quisiera decir algo, pero al final no lo dijo. Sacó un caramelo del bolsillo y se lo ofreció a A-Chong, preguntando: —¿Puedo cambiárselo por un cigarrillo a mi baobei?

A-Chong lo regañó: —¿Acaso tu plan para dejar de fumar no aguantó ni dos meses?

 —Una situación especial requiere un trato especial—. La voz de Ning Yu sonaba débil y sin energía, —Déjame despejarme un poco.

Con esa apariencia realmente parecía una situación especial. A-Chong sacó un cigarrillo, lo encendió, pero no se lo entregó y dijo: —Uno no es suficiente, quiero dos.

Recientemente uno intentaba dejar el cigarrillo y el otro el azúcar.

—¿Estás subiendo el precio de golpe?3

 —Entonces no hay trato.

—Ya te comiste los de hoy, solo queda uno—. Ning Yu regateó, —¿Y si solo fumo medio cigarrillo?

 A-Chong sonrió: —Trato hecho.

El caramelo se acabó, el cigarrillo se terminó, el cielo comenzó a lloviznar. Era hora de irse.

Antes de subir al coche, Ning Yu dijo: —Déjame conducir a mí, has conducido toda la mañana. Puede que me maree como pasajero, pero no necesariamente conduciendo.

A-Chong arqueó una ceja: —Oh, ¿y si me mareo en el auto también?

 Ning Yu aturdido: —Entonces conduce tú.

A-Chong suspiró exageradamente: —Tú mismo dijiste que he conducido durante mucho tiempo, ¿y si estoy cansado? Conducir fatigado puede causar fácilmente accidentes.

 Ning Yu: —…Basta, no me jodas más, estoy mareado.

A-Chong emitió un “oh” con lástima: —¿En serio? ¿De verdad no quieres que te joda4 ahora? ¿Tampoco quieres que te joda después?

 —…— Las orejas de Ning Yu enrojecieron. Miró a ambos lados, se acercó y rozó con los labios la mejilla de A-Chong, antes de separarse incluso lo olió varias veces, se inclinó junto al oído de A-Chong y susurró: —Lo quiero.

Ni siquiera sabía qué estaba oliendo, que comportamiento más desconcertante, pensó A-Chong. A esta persona parecía gustarle mucho olerlo, así llevaba ya varios años. Incluso al dormir lo abrazaba y lo olía una y otra vez, ¿qué tenía de bueno olerlo?

Al final todavía fue Ning Yu quien ocupó el asiento del conductor.

Antes de arrancar el coche, A-Chong miró al cielo. En este lugar lo más abundante eran las montañas. En ese momento, al mirar hacia el horizonte, el cielo se fundía con densas nubes negras, las nubes oscuras flotaban lentamente hacia aquí, probablemente caería una fuerte tormenta.

En su memoria, antes aquí parecían ser todos caminos de tierra y grava, los vehículos con chasis bajo sufrían mucho al circular y se dañaban fácilmente. Ahora los caminos están mucho mejor, solo que por la configuración del terreno siguen siendo difíciles de conducir; había muchas curvas y pendientes empinadas.

A A-Chong en realidad le gustaba bastante conducir por este tipo de caminos sinuosos y retorcidos, le parecían divertidos. Los caminos rectos y monótonos eran los que fácilmente provocan somnolencia. Pero antes Ning Yu, sentado en el asiento del copiloto, no lo soportaba muy bien. Nunca había viajado por este tipo de carreteras con curvas.

Al principio la lluvia no era intensa, recién media hora después de salir del puesto fronterizo comenzó a mostrar tendencia a intensificarse.

A-Chong observó la lluvia en la ventana del coche con la mente en blanco durante un rato. Ning Yu encendió la música, en una melodía de piano lenta y perezosa.

El día nublado parecía liberar una extraña energía opresiva que se comprimía en el reducido espacio del interior del vehículo.

Ning Yu preguntó de pronto: —¿En qué estás pensando?

A-Chong respondió: —Nada.

—Siento que desde que salimos de Kunming tu estado de ánimo no ha sido muy bueno.

—Es cierto, mi estado de ánimo no ha sido muy bueno.

—¿Por la lluvia?

A-Chong comenzó a jugar con el hilo rojo en su muñeca. El hilo se lo había atado su maestro,  en el centro tenía ensartada una sola cuenta budista del tamaño de un meñique, solo una.

Con la punta de los dedos movía esa cuenta de  un lado y hacia el otro. 

A-Chong dijo: —Nada.

Ning Yu comenzó a buscar tema de conversación: —Vamos a estar fuera varios días. No sé si tu princesa se acostumbrará a la tienda de mascotas.

—Volveremos en unos días, no es que la esté a abandonando.

—Lo sé, solo quería decir que estos días tendrá que vivir enjaulada, quizás no se acostumbre.

El movimiento de las puntas de los dedos de A-Chong se detuvieron.

Pasado un buen rato finalmente respondió: —Ella tampoco es de las que se domestican. Cuando está en casa siempre quiere escaparse, ¿cómo va a acostumbrarse a vivir enjaulada?

La lluvia se intensificó. Ning Yu aumentó un nivel el limpiaparabrisas y luego dijo: —Si quieres escaparte también está bien, yo no voy a encerrarte.

A-Chong al oír esto sonrió en su lugar: —Habla directamente.

—Nada, solo siento que desde que salimos de Kunming has estado raro, te pregunto y no me dices nada—. Ning Yu hizo una pausa, —Si necesitas contarme algo, dímelo, me lo prometiste.

A-Chong cambió bruscamente el tema: —¿Cómo va el progreso de tu tesis doctoral?

 —…— Ning Yu no pudo contenerse y giró la cabeza para mirarlo de reojo, —Te preocupas por este asunto aún más que mi tutor—. Cada vez que no quería responder directamente algo, siempre mencionaba esto.

—Termina rápido de escribir, gradúate rápido y gana mucho dinero para mantener a tu marido, ¿sí?— La voz de A-Chong era perezosa, —Quiero jubilarme.

—Pero ahora tampoco estás ocupado, no hay mucha diferencia con estar jubilado —dijo Ning Yu, —Dices eso por la boca, pero en realidad adoras el dinero, y corres de inmediato donde sea que haya dinero por ganar.

Esta vez iban precisamente a un pueblo a comprar varios árboles antiguos de té a buen precio. Según A-Chong eran muy buenas variedades. Como el trayecto pasaría por el lugar donde nació A-Chong, Ning Yu propuso ir juntos a ver su lugar de nacimiento, y así fue como surgió este viaje.

Luego charlaron un poco. A-Chong, escuchando la pieza de piano que había puesto Ning Yu, se fue sintiendo cada vez más somnoliento, así que simplemente reclinó el asiento, cerró los ojos y descansó. En realidad no se durmió del todo; estaba en el umbral del sueño, cuando Ning Yu decía algo de vez en cuando, él respondía con unos “mmh mmh mmh”.

La lluvia se volvía cada vez más intensa.

La topografía de este lugar era compleja y extraña. A un lado del acantilado descendía un río, al otro se alzaba una gran montaña cubierta de bosques espesos y exuberantes. Cuando el coche penetró en lo profundo del bosque montañoso, se distinguía vagamente que la lluvia incluso se mezclaba con una fina neblina.

A-Chong alzó la vista y echó una mirada casual por la ventana, e instruyó: —Conduce más despacio.

Ning Yu respondió. A-Chong continuó descansando con los ojos cerrados. Al entrecerrarlos un poco descubrió que el sueño lo invadía cada vez más, el sonido de la lluvia fuera de la ventana y esa maldita melodía de piano formaban juntos una combinación hipnótica de primer nivel.

A-Chong, entre la neblina del sueño, estaba a punto de quedarse realmente dormido. La temperatura en el coche era apropiada, en el asiento trasero debía haber una bolsa de galletas horneadas por Ning Yu, olían muy bien, A-Chong planeaba dormitar un rato envuelto en ese aroma.

Al segundo siguiente el auto frenó repentinamente en seco.

Entonces se escuchó un trueno, bum bum bum … tras el trueno resonaron varios estruendos más, parecían el sonido de objetos pesados estrellándose contra el suelo.

A-Chong despertó de golpe en un segundo, siguiendo la mirada de Ning Yu a través del limpiaparabrisas hacia adelante.

Delante de ellos aún había un Santana, más allá del Santana venía un minibús de pasajeros. En ese momento varios vehículos al frente se habían detenido. Tras observar cuidadosamente, A-Chong dijo: —Debe ser un derrumbe.

Ning Yu asintió: —Quédate sentado, yo bajaré a ver.

Ning Yu bajó del coche sosteniendo un paraguas. Al cerrarse la puerta del auto entró una ráfaga de aire húmedo y frío; A-Chong se despertó un poco más. Sabía que esto probablemente requeriría esperar un rato, así que pensó que sería mejor ir a dormir al asiento trasero. Entonces abrió directamente la puerta y se cambió al espacioso asiento trasero.

Un momento después Ning Yu regresó. Abrió la puerta del asiento trasero y se sentó dentro.

—Se deslizó una pila de piedras que bloquearon el camino, incluso golpearon un sedán, pero no hubo heridos, el dueño del coche ya llamó a la policía de tránsito, probablemente tengamos que esperar a que vengan a despejar el camino…— Explicó Ning Yu frunciendo el ceño, —Todos dicen que no es seguro bajarse de auto, es mejor quedarse en el coche y esperar a que la lluvia amaine un poco.

A-Chong asintió, sin hacer muchos comentarios.

 Ning Yu fijó la mirada en A-Chong por un rato: —¿Qué te pasa?

—¿Cómo es qué hoy no dejas de preguntarme qué me pasa? —dijo A-Chong lentamente, —No me pasa nada, solo que la lluvia es muy molesta, y el derrumbe también lo es.

Incluso cuando estaba en Tailandia nunca le gustaron los días de lluvia. El sistema de drenaje urbano de Tailandia es pésimo y una vez que llegaba la temporada de lluvias toda la ciudad se volvía un caos desordenado5.

Ning Yu observó en silencio a A-Chong durante un momento.

Tampoco era de las personas que pierden los estribos sin razón, parecía que sin importar quien estuviera enfrente siempre mostraría una sonrisa, siempre era gentil. Solo que de vez en cuando su rostro se enfriaba así, hablaba con un dejo sutil de impaciencia, y ni siquiera sabrías a qué se debía su insatisfacción.

Ning Yu extendió la mano para tomar la de A-Chong, pero la primera vez fue esquivado. Luego intentó por segunda vez, y el otro volvió a rehuir ligeramente. Ning Yu no se molestó, persistente lo intentó por tercera vez, y esta vez logró tomarla.

 —Qué suave es tu palma—. Ning Yu lo consoló sonriendo, —Usted debe ser una persona de corazón muy blando.

A-Chong se rio ante el tono adulador del otro, y decidió seguir con este tema aburrido: —¿Y por qué no dices que el dorso de mi mano es áspero y que tengo callos en los dedos? A simple vista esta mano mía claramente pertenece a una persona con un destino amargo.

 —Palma y dorso, ambos son carne—. Ning Yu levantó la mano de A-Chong y la apoyó contra su propia mejilla, frotándola suavemente, —¡Aiya!, ¡no solo es suave, además es muy tierna!

A-Chong, manteniendo la postura, le pellizcó la mejilla a Ning Yu y dijo: —En la escuela también debiste halagar así a tus superiores.

Ning Yu dijo: —La gente de la escuela es irrelevante.

A-Chong miró los ojos de Ning Yu, su mente en blanco por un momento y de pronto, de la nada, soltó una frase: —Siento que esta vez… mi estado de ánimo no es muy bueno.

Quizás porque estoy contigo.

Ning Yu reaccionó y respondió: —Lo tuyo debería llamarse… timidez al acercarse a la tierra natal.

Quizás, pero esa sensación es muy difícil de describir. A-Chong extendió la mano y acarició el lóbulo de la oreja de Ning Yu, comenzó a sentir que sus pensamientos se volvían algo borrosos, como la lluvia torrencial de afuera. La mano de Ning Yu sosteniendo la suya estaba muy cálida, era una temperatura real, y todavía estaban los ojos del otro, en los que parecía estar solo él.

Así que dijo: —Parece que sí.

Ning Yu preguntó: —¿Todavía recuerdas cosas del pasado?

Él pensó un momento.

—Hay una cosa que me dejó una profunda impresión.

A-Chong comenzó a hablar: —Era cuando recién comenzaba a tener memoria. Una noche me despertaron ruidos mientras dormía, me levanté porque quería beber agua, llegué a la sala y descubrí que mi papá estaba sentado ahí con un grupo de personas. Había alguien tirado en el suelo, el suelo estaba lleno de sangre, fue horrible. En ese entonces creo que vivíamos en una casa sobre pilotes, y la sangre se escurría por las grietas entre las tablas de bambú del piso…

Ning Yu tampoco se atrevía a hablar, escuchaba en silencio.

La expresión de A-Chong era muy tranquila.

—Luego todas esas personas se fueron, pero la sangre seguía ahí. Mi papá me dijo que me acercara, y yo me paré sobre ese charco de sangre —dijo A-Chong, —Mi papá me pasó una pistola. En esa época yo era muy pequeño, me enseñó cómo sostener el arma, me hizo apuntar con ella a su sien…

Con el dedo le tocó ligeramente la sien de Ning Yu. Ese toque hizo que Ning Yu se enderezara bruscamente.

—No lograba sostener bien el arma, en ese momento tenía miedo—. A-Chong pareció divertirse con la reacción de Ning Yu, su tono se volvió más relajado, —Se me cayó varias veces, y mi padre me golpeó cada vez. Mi papá nunca me enseñó muchas cosas, pero sí me enseñó a apuntar con un arma a los puntos vitales de otra persona. Una habilidad inútil, pero esta es la cosa que me dejo una profunda impresión.

Ning Yu frunció el ceño al terminar de escuchar. No sabía si A-Chong estaba bromeando o hablando en serio, pero de cualquier modo…

—Olvida esto —dijo Ning Yu con tono insatisfecho, —Por favor, piensa en algo más positivo y edificante.

A-Chong lo miró y le pareció divertido: —Infantil.

—No hablemos más de esto—. Ning Yu desvió el tema, —La lluvia es muy fuerte, no sé cuándo podremos continuar.

La lluvia era intensa, sumada a la neblina en estas montañas, y el retumbar de varios truenos, resonaban irritando el estado de ánimo.

A-Chong guardó silencio un momento y respondió: —Esta escena se parece un poco a cómo imagino el fin del mundo, con esa sensación de… derrumbe.

Ning Yu pensó un momento y preguntó: —Si de verdad hubiera un fin del mundo, ¿qué harías antes de morir?

¿Qué haría?

A-Chong no respondió, y le devolvió la pregunta: —¿Y tú, qué quieres hacer?

El espacio dentro del coche era tan reducido que, vieras donde vieras, las miradas inevitablemente chocaban. Era demasiado tranquilo; el silencio hacía que las emociones no tuvieran ninguna forma de esconderse.

A-Chong pensó que, en este segundo, parecía que solo quedaba él y yo en todo el mundo entero.

Liberó un brazo y rodeó los hombros de Ning Yu, unos cuantos dedos presionaban suavemente, como si le diera un masaje, con movimientos muy casuales. Tras presionar varias veces, esa mano descendió, se deslizó bajo la ropa y comenzó a masajear la cintura de Ning Yu.

Ning Yu era muy cosquilloso, y al ser tocado reaccionó por reflejo y se apartó ligeramente, pero ya se había excitado. Al verlo esconderse, A-Chong detuvo su mano, estuvo a punto de retirarla, pero al segundo siguiente Ning Yu se giró directamente y se montó a horcajadas sobre las piernas de A-Chong, presionando hacia abajo.

Aquella pregunta sobre el fin del mundo al final ninguno la respondió, quizás la respuesta era justamente este momento.

Comenzaron a besarse. Al principio la intensidad del beso era muy ligera, como la conversación de hace un momento, liviana y flotante. Ning Yu entonces tuvo que abrazar con fuerza al otro. El cuerpo de A-Chong estaba algo frío, probablemente por haber abierto un poco la ventana; abrazarlo era como abrazar el viento y la lluvia del exterior.

Por más que lo abrazaran, parecía seguir sintiendo frío, como si nunca lograran abrazarse lo suficientemente fuerte.

Ning Yu cerró bien las ventanas del coche y se quitó una por una las prendas que estorbaban; jadeaba un poco agitado, con una postura torcida tomó el lubricante de al lado y comenzó a dilatarse a sí mismo. A-Chong besaba su oreja mientras sus manos lo tocaban por todas partes, cada caricia le hacía cosquillas a Ning Yu.

—¿Con quién aprendiste a dar masajes?—. Ning Yu le preguntó jadeando y al decirlo le pellizcaron otra vez la cintura, —¿Acaso tienes afrodisíaco untado en las manos?

—¿Cómodo?— La mano de A-Chong se desplazó al pecho de Ning Yu, —Si es cómodo hay que dar propina extra.

—Sabes lanzar hechizos6, ¿no es así?— Comenzó a decir tonterías, —Creo que me has envenenado.

A-Chong sonrió y preguntó: —¿Quieres o no que te dé el antídoto?

Ning Yu no respondió a eso, ya no podía mantenerse arrodillado, por dentro le dolía y se sentía hinchado por los dedos que A-Chong le había metido y revolvían su interior. Pidió suplicando en voz baja un par de veces, pero A-Chong simplemente no entró, y solo le respondió suavemente con una frase: —¿Cuál es la prisa?— Y luego le apretó las nalgas.

—Entra ya—. Le rodeó el cuello a A-Chong. —Me siento mal.

—Ey, yo también me siento mal—. A-Chong se rió de él, —¿Hagámoslo despacio, está bien? Siempre tienes tanta prisa.

A-Chong lo torturó durante mucho tiempo, y todavía lo mantuvo deliberadamente colgado, usando sus dedos para jugar con él. Solo cuando vio los ansiosos ojos rojos de Ning Yu, lo consoló y entró.

Hacerlo en el coche era incómodo. Al cabalgar un par de veces, la cabeza de Ning Yu golpeaba contra el techo del auto. A Chong usó la mano para ayudarle a bloquearlo un par de veces, pero al final Ning Yu, por el contrario, le bajó la mano y se llevó los dedos a la boca para chuparlos.

La lluvia era muy fuerte. Si tuviera que buscar una salida para su estado de ánimo aburrido, hacer esto era de hecho una buena elección, pensó A Chong distraídamente. Se obligó a concentrarse un poco más, porque ser abrazado por Ning Yu se sentía muy cómodo, que lo chuparan se sentía muy cómodo, y siempre terminaba distrayéndose debido a esa comodidad.

Enfrentarse a uno mismo parece ser algo muy difícil, y admitir que en este momento le gusta Ning Yu también parece ser muy difícil. ¿Amor? ¿Qué amor? Es tan molesto, pero ¿qué otra palabra se puede usar para describirlo con precisión?

En realidad, al hacerlo, a A-Chong no le gustaba mucho hablar, prefería mirar y escuchar. Afuera había un viento fuerte y una lluvia torrencial, todo esto en medio de un bosque en la montaña. El fin del mundo, si hubiera un fin del mundo, lo mejor sería entonces que fuera en un día lluvioso como este.

A-Chong sostuvo la cintura de Ning Yu, cambió de postura, lo presionó debajo de su cuerpo y agarrándole los tobillos, empujó hacia dentro, quería que Ning Yu bajara la cabeza para mirar.

Esta postura tampoco era muy cómoda, siempre sentía que no empujaba lo suficientemente profundo.

Ning Yu tenía los pies apoyados en la ventana del coche, sus piernas cada vez más abiertas, y su lengua se asomaba hacia afuera empujada una y otra vez con cada embestida. A-Chong recordó el aspecto de Ning Yu cuando llevaba el uniforme, se veía limpio y ordenado, con la espalda recta, que al caminar por la escuela otros se volvían a mirarlo, y al hablar en el escenario la gente sacaba el celular para tomarle fotos. Una persona aparentemente decente, un buen estudiante, el primero de la clase. Ahora jadeaba con la boca abierta, dejándose penetrar con las piernas extendidas. ¿Qué le gustaba?

Le gustaba que, durante la clase lo llamara al baño, y se arrodillara esperando a que él le metiera el pene en su boca, sonrojarse mientras lo tuviera dentro, y cuanto más fuerte y bruto era la penetración, más se excitaba.

Le gustaba que él le ordenara levantar las nalgas, abrirlas y suplicarle que se lo metiera. A veces parecía ser exactamente así, llorando mientras lo hacían, llorando y maldiciéndose a sí mismo al mismo tiempo, llamándose barato. Parecía un poco lamentable, pero también parecía que lo disfrutaba. Entonces volvía a clase con el culo lleno de semen y le enviaba un mensaje diciendo: ¿Qué quieres cenar?

¿Le gustaba la estimulación? Parecía que no era solo eso. Siempre recordaba besar primero al despertar, recordaba sus preferencias, cuidaba las plantas y flores, preparaba los platillos que le gustaban, manejaba bien todos esos pequeños asuntos cotidianos, parecía imposible encontrarle defectos. Cada mes lanzaba la moneda con seriedad, esperando a que él dijera: “Otra vez salió 1”.

¿Qué quería?

Quizás quería un padre que lo controlara, una madre que lo cuidara, y además una persona que la amara con todo su corazón. ¿Lo habría hecho bien él? Probablemente sí, de cualquier modo, parecía estar muy satisfecho.

Estaba muy mojado. Ya se había acostumbrado a ser penetrado, a alcanzar el orgasmo por detrás. Era cosquilloso, tenía muchos puntos sensibles, y llegaba con facilidad. Era una persona ordenada y limpia, entonces ¿cómo se debería amar a alguien así?

A-Chong eyaculó dentro. Tras terminar presionó con suavidad el bajo vientre de Ning Yu jugueteando y dijo: —El perrito hoy no me mordió.

Ning Yu de inmediato se acercó y mordió suavemente el hombro de A-Chong, esté lo empujó dos veces sin lograr apartarlo y entonces lo dejó estar. Luego Ning Yu no sabe de dónde sacó otro caramelo para cambiarlo por un cigarrillo. A-Chong fumó medio cigarrillo, y le pasó la otra mitad, se apoyaron los hombros uno contra otro, se cubrieron con la ropa mientras fumaban y bajaron un poco la ventana para escuchar el sonido de la lluvia.

—Quiero escuchar música.

Ning Yu preguntó: —¿Qué quieres escuchar?

 —Escuchar ese tipo de canciones lentas.

Ning Yu sacó el teléfono, lo manipuló un momento, lo conectó por bluetooth al coche y le puso a A-Chong una canción de Teresa Teng.

A-Chong sonrió y lo empujó un poco: —¡No era necesario, has sido influenciado por San-jie!” Aunque lo dijo así, tampoco pidió que la apagara.

Al principio parecía algo cómico, ver a dos hombres hombro con hombro escuchando “Justo como tu ternura7”. El auto estaba muy silencioso, la voz de Teresa Teng era lentamente dulce, una dulzura impecable. Tras “Justo como tu ternura” vino “Dulce dulce8”, luego “La luna representa mi corazón9” cada canción más empalagosa que la anterior.

Después A-Chong empezó a sentir sueño y algo de frío, se acurrucó contra el hueco del hombro de Ning Yu y en poco tiempo se quedó dormido.

Al despertar, A-Chong descubrió que ya habían reanudado la marcha hacía bastante tiempo. La lluvia también había cesado,  había dormido un largo rato, en una o dos horas ya amanecería.

A-Chong bajó la ventana del auto, el aroma del bosque montañoso tras la lluvia era muy agradable. Asomó ligeramente la cabeza para mirar el cielo, luego pidió a Ning Yu que encontrara un lugar seguro para detener el coche. Tomó la linterna del vehículo, tomó de la mano a Ning Yu y caminó hacia el borde del camino.

Este lugar era un auténtico campo salvaje. A los lados del camino crecían desordenadamente árboles y hierbas silvestres. A-Chong condujo a Ning Yu hasta un claro con buena visibilidad, le entregó la linterna y dijo: —Permítele a nuestro Ning contemplar algo hermoso.

Originalmente sentía que el excesivo silencio del entorno generaba una atmósfera algo extraña, pero al escuchar hablar a A-Chong, Ning Yu se alivió un poco: —¿Qué cosa?

A-Chong pensó, con más de doscientos grados de miopía debería alcanzar a ver, ¿verdad? Vaya, realmente se volvió miope de tanto leer. Con ambas manos sostuvo la cabeza de Ning Yu y la levantó suavemente: —Por favor Ning contemple las estrellas.

A su alrededor flotaba el aroma fresco y ligeramente frío posterior a la lluvia. Ning Yu levantó la cabeza y contempló un vasto manto de estrellas, densamente apiñadas en el cielo nocturno, hermosas hasta dejar sin palabras. Había nacido y crecido en la ciudad, nunca antes había visto tantas estrellas juntas.

 —Mierda…

A-Chong le lanzó una mirada de reojo: —¿No puedes cambiar a otra exclamación? Matastes el ambiente—. Tras decir esto acomodó bien la mano de Ning Yu y volvió a presionar el interruptor de la linterna.

Un largo haz de luz atravesó la oscuridad, proyectándose recto hacia ese trozo de cielo—como si conectara la tierra con esa estela. Ning Yu nunca había jugado con esto, y movía sin parar la linterna de un lado a otro. Una sensación muy extraña, como si de pronto estableciera un vínculo sutil con aquel campo estelar antes inalcanzable. A su alrededor reinaba el silencio, solo se oía el sonido del viento acariciando el bosque montañoso.

A-Chong observó aquel haz de luz que se perdía en el horizonte y sonrió: —¡Solo digamos que acabamos de crear nuestra propia Vía Láctea!

Qué cliché de telenovela, pero este lugar también era bastante rústico. Ning Yu miró a A-Chong a través de aquel haz de luz y bromeando dijo: —Tú eres un inmortal, ¿verdad? ¿Caíste del cielo o me equivoco?

A-Chong asintió con mucha seriedad: —Sí, necesito encontrar a alguien que lave mi ropa y prepare mi comida. Los inmortales, ya sabes, no servimos para trabajos rudos, si no mañana mismo volaré de regreso al cielo.

Ning Yu se acercó y tomó la mano de A-Chong, y riendo dijo: —Entonces quédate conmigo, no te vayas. Inmortal, ¡eres realmente hermoso!

A-Chong se rio divertido: —Pareces un depredador sexual10.

Bajo el cielo estrellado se dieron un beso muy largo. Ning Yu apretó la mano de A-Chong, y palpó el anillo en el dedo anular del otro una y otra vez.

El coche atravesó montaña tras montaña, y antes del amanecer llovió un poco más. Siguiendo el navegador pasaron otro puesto de control fronterizo. Conduciendo cuatro o cinco horas más llegarían al lugar dónde nació A-Chong.

En ese momento la atención de Ning Yu estaba puesta por completo en el paisaje exterior. Olió el aroma que se colaba por la ventana del coche y preguntó a A-Chong: —¿No hueles algo raro?

—Debe haber alguna fábrica exprimiendo caña de azúcar—. A-Chong señaló a los lados de la carretera, —Mira esas plantas ya casi cosechadas, es caña de azúcar. Por aquí deben haber muchas fábricas de azúcar y de té.

Ning Yu nunca había visto un cañaveral, y realmente tenía mucha curiosidad, así que detuvo el auto a la fuerza, y arrastró a A-Chong a bajar para echar un vistazo. En ese momento el cielo comenzaba a clarear. Ning Yu no había dormido en toda la noche y en realidad tenía un poco de mareo, pero era justo el mareo adecuado.

Caminaron un rato dentro del cañaveral. Ning Yu observó a A-Chong pasear con la calma de quien pasea por su propio patio. Ni siquiera extendía la mano para rozar las hojas, caminaba con tanta naturalidad que parecía ser el dueño de este bosque de caña.

El cañaveral estaba en una quietud absoluta, en el silencio genuino que solo existe lejos del bullicio. Era como si ese silencio amplificara cada movimiento de ambos. Aunque en realidad no había sonido alguno, Ning Yu sentía en sus oídos la respiración de A-Chong, los latidos de A-Chong, el roce de sus pasos… todo era el sonido de A-Chong.

Su velocidad al caminar era mucho mayor que la de A-Chong. Era una persona acostumbrada a la vida acelerada, así que en ese momento, al ir detrás de A-Chong, se sentía algo incómodo. A-Chong, en cambio, siempre era así de perezoso, sin prisa ni lentitud. Caminaba al frente sin adaptarse al ritmo de Ning Yu, simplemente avanzaba a su propio paso.

Tras caminar un rato, sonó el teléfono de A-Chong. Tenía dos móviles: uno para la vida personal y otro para el trabajo, uno blanco y otro negro. En el blanco solo guardaba dos contactos.

Ning Yu había visto más tarde, en varias ocasiones, la cuenta de redes sociales personal de A-Chong. Nunca publicaba texto, pero le gustaba mucho publicar atardeceres que él mismo fotografiaba, y también compartía canciones bastante extrañas. Parecía que nadie lo sabía, no la usaba para contactar a otros, era solo para dialogar consigo mismo.

A-Chong sacó el teléfono negro para contestar la llamada. Respondió con algunas frases superficiales y colgó poco después.

Ning Yu con solo escuchar una vez supo de inmediato quién era, su rostro se oscureció al instante y comenzó a hablar con sarcasmo: —Vaya, los empleados de tu tienda realmente son muy diligentes, llamándote tan temprano.

A-Chong río y explicó de buen humor: —Me preguntó quién se haría cargo de las cuentas estos días. El viejo Tan tuvo que regresar a casa por un asunto, así que le dije que terminará por hoy y cerrara la tienda para descansar.

Ning Yu soltó un “oh” seco: —Dedicarse tanto a un simple trabajo, quien no lo supiera pensaría que él es el dueño.

A-Chong le lanzó una mirada de reojo: —Otra vez con lo mismo. No puedo despedirlo solo porque le gusto, así no se hacen las cosas.

Al pensar en ese empleado tan hábil para actuar como una víctima lamentable, Ning Yu sintió una oleada de rabia recorrerle todo el cuerpo: —Mejor no lo mencionemos, entre más hablo más me enojo…

 —Diga lo que diga te vas a enojar de todos modos—. A-Chong extendió las manos, —A los que quieren ligar conmigo pidiendo mi número de contacto ya les doy a todos tu número, a los que buscan algo casual les dejo claro que no juego más porque tengo un hogar. Y aun así todos los días te tomas un barril entero de vinagre, Rey del Vinagre.

—Si tú no… ¡la gente tampoco te perseguiría todo el día!— Ning Yu seguía guardando resentimiento hacia esa persona, —¿Acaso le dijiste a ese…?— Ni siquiera quería pronunciar su nombre, ¿Se lo dijiste? ¡¡Recházalo directamente, de acuerdo!!

A-Chong reflexionó un momento y recordó: —Creo que sí lo rechacé, me parece que aquel día se lo dejé muy claro.

 —¿Qué le dijiste?

 —Le dije que me gusta la gente guapa! —dijo A-Chong, —¡Y también le dije que me gusta la gente culta!

 —…— Las cejas de Ning Yu temblaron levemente, terminó de preguntar a duras penas. —……¿Y qué te dijo?

 —Lo olvidé—. A-Chong adoptó una actitud indiferente, —Bueno, te quiero, no te enojes más. Oler todo el día ese aire agrio no es muy agradable.

Ning Yu no emitió ningún sonido, como si estuviera enfadado consigo mismo. A-Chong añadió otra frase: —¿Puedes darme un caramelo para comer?

Ning Yu cambió rápidamente a su cara de disciplina y rechazó con seriedad: —Por la mañana no se comen caramelos.

Después de fracasar en su intento de vender ternura, A-Chong comenzó a sentirse un poco cansado. Luego, sin ninguna razón, recordó algunos asuntos no muy apropiados para discutir.

Cuando casi llegaban a la salida, él bajó la cabeza y dijo repentinamente: —He pensado en cómo sería después de que nosotros termináramos.

Al caer esa frase, la mano que Ning Yu había extendido para rozar las hojas de caña de azúcar se raspó sin cuidado, filtrando varías gotas de sangre.

Resulta que las hojas de caña de azúcar son tan afiladas, cuando a simple vista parecen suaves y blandas.

Ning Yu observó cómo brotaba la sangre, pero no sintió dolor.

Quizás por haber conducido toda la noche, Ning Yu sentía el cuero cabelludo tenso, un poco cansado. Luego se escuchó así mismo responder: —Para qué pensaría en eso.

—No lo sé. Puedes pensar que es porque me gustas mucho, que me pongo a pensar en eso.

Qué tontería. Ning Yu suspiro: —No sueltes este tipo de palabras de vez en cuando. Para serte honesto, me parece aterrador.

A-Chong pareció sonreír levemente —¿Qué tipo de palabras?

 —Palabras que no diría alguien que quiere vivir una buena vida.

—Entonces dime, en qué parte parezco yo a alguien que quiere vivir una buena vida.

Ning Yu suspiró de nuevo, y manteniendo la paciencia preguntó: —Entonces, en tu imaginación, ¿cómo terminaríamos?

—Hay muchas formas. Por ejemplo, conocer a alguien que te conmueva más, a alguien más interesante. O que tú conozcas a una mejor persona, que pueda hablar contigo de tu tesis, de tu especialidad, con quien te lleves muy bien y además sepa cuidarte—. A-Chong dijo, —También podría ser porque al vivir juntos todos los días surgen demasiados roces, y uno se siente molesto y agotado, empieza a sospechar del otro, a dudar. O como cuando tú siempre estás comiendo vinagre, y yo siempre termino pensando en qué habré hecho mal.

—…No estoy realmente enojado —respondió Ning Yu a regañadientes, —Solo que con todo lo respectivo a ti soy un poco más sensible—.  Además, ese empleado tuyo de verdad es un poco excesivo…

A-Chong suspiró dramáticamente: —Mmm, al final sigue siendo mi culpa.

—…No es eso lo que quise decir—. Ning Yu miró la espalda del otro, —Es mi culpa, ya no hablaré más.

—¿En qué te equivocaste? Dilo —dijo A-Chong, —Piensa otra vez en cómo te lo dije antes.

Sus palabras seguían flotando ligeras.

Ning Yu hinchó las mejillas, su voz se volvió más pequeña: —…Lo siento.

—No me digas “lo siento” —corrigió A-Chong por costumbre, luego giró y le dio una palmadita en la cabeza a Ning Yu, —Di que no lo volverás a hacer.

Ning Yu alzó la vista para mirarlo y dijo en voz baja: —No lo volveré a hacer.

A-Chong volvió a girarse. Esta vez caminaron hombro con hombro, y A-Chong notó el dedo cortado de Ning Yu, bajó la cabeza y sopló suavemente la herida, riendo dijo: —¡El inmortal te ha soplado un aliento, ya no duele!

Ning Yu no paraba de reírse. En realidad, solo estaban en un cañaveral común y corriente, pero su estado de ánimo era muy bueno. No sabía si sería porque A-Chong estaba a su lado.

Al salir, Ning Yu alzó la vista y vio algo, sus ojos brillaron un instante, tiró suavemente de la ropa de A-Chong y dijo en voz baja: —Hay un arcoíris, mira hacia arriba.

A-Chong se detuvo un momento y giró para mirar a Ning Yu.

La mirada del otro estaba fija en algún lugar, completamente concentrada. En realidad, esta persona era más hermosa precisamente en estos momentos, tranquila y serena.

Ning Yu notó que A-Chong lo miraba fijamente y lo jaló otra vez: —Mira el arcoíris—. levantó la mano y señaló, —A la izquierda.

A-Chong sonrió levemente, pero siguió clavando la vista en los ojos del otro y dijo perezosamente: —Quiero comer un dulce.

No tenía ningún caramelo en los bolsillos, Ning Yu pensó un momento y se acercó para besar a A-Chong.

Tras el beso, A-Chong seguía mirando fijamente a Ning Yu, como si quisiera decir algo, pero no lograra que saliera de su boca.

Ning Yu se sintió avergonzado por esa mirada: —…Te dije que miraras el arcoíris.

—Estoy mirando—. Esta vez A-Chong se acercó a él, —Ya lo vi, es muy hermoso.

Ning Yu ya estaba mareado, y listo para besar de nuevo: —¿Mmm… qué?

—Arcoíris—. A-Chong apartó un poco el rostro, riendo abiertamente, —Está dentro de tus ojos.

A-Chong soltó esta frase y se dio la vuelta para irse.

Ning Yu tardó mucho tiempo en reaccionar, incluso sus piernas se aflojaron un poco.

—¡Eres tan molesto! …Pocos segundos después, Ning Yu furioso, le gritó frustradamente a la espalda de A-Chong: —¡Habla con más cuidado de ahora en adelante! Y… no le digas eso a otras personas tampoco.

A-Chong caminaba con las manos en los bolsillos, sin siquiera voltear, solo respondió con una sonrisa: —Oh.

Más tarde le tocó conducir a A-Chong. Originalmente le había dicho a Ning Yu que fuera al asiento trasero a dormir un rato, pero este se negó rotundamente. Quería quedarse en el asiento del copiloto, más cerca de él. A-Chong accedió, de todos modos tras decir unas cuantas palabras, Ning Yu ya estaba tan somnoliento que comenzó a dormirse con la conciencia borrosa.

A-Chong le lanzó una prenda sobre la cabeza a Ning Yu para que durmiera, el interior del coche se sumió en el silencio. Ya casi entraban a la ciudad, el coche pasaba junto a señales viales una tras otra, y cuanto más se acercaban a aquel lugar, más inquieto se sentía A-Chong.

Las primeras veces que vino había evitado este lugar de forma inconsciente, sin regresar a mirar… en realidad, ir una vez tampoco sería gran cosa, ¿no? Después de todo habían pasado tantos años, y definitivamente ya no quedaría nada del pasado.

¿Sería realmente esa timidez por acercarse a la tierra natal? Quizás. Miren este lugar: un pequeño pueblo fronterizo donde todo parece tosco y primitivo, las cosas se venden directamente en la orilla del camino, sucio, viejo, nada refinado. Ning Yu definitivamente fruncirá el ceño al verlo.

Pagaron la tarifa de peaje y entraron a la ciudad. La ciudad no era muy grande, A-Chong tenía cierta habilidad para recordar caminos, y con solo echar un vistazo al navegador ya entendió la distribución de este pequeño pueblo. Probablemente por la configuración del terreno, descubrió que este lugar era particularmente caluroso. Antes incluso le pareció haber visto un letrero que indicaba  “Aldea de Aguas Termales”. ¿Debería llevar a Ning Yu allí?

De pronto se formó un embotellamiento adelante. Por desgracia, era un camión cargado el que obstruía el paso, bloqueando la visibilidad y causándole mucha irritación.

El camino era especialmente estrecho. A-Chong bajó la ventana del coche. A pocos pasos de distancia había un pequeño puesto vendiendo comida, él gritó una vez y le compró un vaso de jugo de sandía a la mujer vestida con traje tradicional étnico. Ning Yu se despertó por el movimiento, y frotándose los ojos preguntó: —¿Ya llegamos?

A-Chong tomó la bebida, pagó, y se la pasó a Ning Yu para que la sostuviera. Dio propina extra y le dijo a la vendedora: —Quisiera preguntarle por un camino.

La mujer no sabía hablar mandarín estándar, respondió en dialecto: —Pregunta nomás, no hace falta dar dinero, ¿a dónde quieres ir?

El acento era extraño pero familiar. A-Chong lo entendía y preguntó: —Quisiera preguntarle dónde hay una peluquería, de esas que llevan muchos años abiertas, se llama algo así como “El Viejo peluquero Cantones”

Al terminar de preguntar se sintió como un idiota. Aunque, siendo un lugar no tan grande, no tenía nada de malo preguntar.

La mujer asintió y dijo: —Ah, debe haber varias…— Luego mencionó dos o tres y amablemente, le indicó cómo llegar a cada una.

A-Chong escuchó con seriedad, asintió y dijo: —Gracias.

Cerró la ventana del coche. Ning Yu levantó la bebida para examinarla y murmuró: —Oye, mejor no la bebas, no parece estar muy limpia.

A-Chong no le hizo caso, tomó el vaso y bebió un gran trago. Ning Yu quiso decir algo pero no se atrevió, desde el asiento del copiloto lo miró con ojos llenos de queja. Los vehículos de adelante comenzaron a moverse, ellos los siguieron avanzando lentamente.

Tras observarlo cuidadosamente, Ning Yu finalmente preguntó: —¿Estás de mal humor?

A-Chong terminó de beber ese vaso de jugo de sandía. No estaba sucio, era dulce, muy sabroso y reconfortante.

—Un poco —le respondió A-Chong, —Eres demasiado ruidoso.

Luego permanecieron en silencio todo el tiempo.

Ning Yu sentía que desde que emprendieron este viaje, A-Chong se había vuelto completamente extraño. Él mismo, se agitaba con mil pensamientos por dentro. Al final, para aliviar su propia tensión, solo pudo recitar mentalmente el número pi. Mientras lo repetía, notó que el coche se detenía y escuchó a A-Chong decir: —Acompáñame a cortarme el cabello.

Bajaron del coche. Frente a ellos había un barrio muy viejo, y al otro lado de la calle, un mercado agrícola. Un desordenado caos urbano—esa fue la primera impresión de Ning Yu. El clima era muy bochornoso, y el aire parecía cargado de vapor húmedo y caliente. Por un instante, Ning Yu lo asoció con Bangkok.

A-Chong caminaba adelante, y entraron en una tienda extremadamente vieja. Ning Yu miró alrededor del local y sintió que todo lo que veía era extremadamente insoportable: el suelo, sucio y mugriento, estaba cubierto de restos de cabello, en las paredes colgaban fotos de peinados antiestéticos y pasados de moda. Afuera de la tienda, un adolescente de piel muy oscura comía de un cuenco, tenía el pelo teñido de amarillo y en la otra mano sostenía un teléfono viendo videos a todo volumen, un sonido muy agudo e irritante.

Era tan anticuado y vulgar que no se le podía describir de otra manera.

La tienda tenía un pequeño cartel luminoso, extremadamente viejo, que decía: “El Viejo peluquero Cantones”.

A-Chong entró y alzando la voz dijo: —¿Hay alguien? Quiero cortarme el cabello.

Ning Yu no entendía en absoluto qué quería hacer. Hasta que el chico dejó el cuenco, entró y comenzó a hablar con A-Chong.

El otro los miró varias veces, observó con atención su vestimenta y sus rostros, y probablemente también se sorprendió un poco.

A-Chong se sentó. El chico terminó los preparativos y preguntó cómo se lo quería cortar. A-Chong mantenía la mirada fija en el televisor de la esquina y respondió con desgano: —Un corte a ras está bien.

El chico tenía manos inexpertas, ¿sería aprendiz? No importaba. A-Chong sintió que se ponía algo nervioso al cortarle el pelo, así que decidió entablar conversación con él.

A-Chong preguntó con un tono de charla casual: —¿Tú dueño el jefe?

—No, yo solo cuido el local. El dueño es de Honghe.

—¿De Honghe?— A-Chong repitió en voz baja, —¿Entonces por qué se llama “El Viejo Peluquero Cantones”?

—No lo sé —dijo el chico, —Parece que al principio… el dueño anterior era de Guangxi.

 Ah, ¿de Guangxi? Pensé que “Viejo Cantones” se refería a Guangdong11. A-Chong pensó que por fin había resuelto el misterio. Finalmente sabía que eran de Guangxi, resulta que la familia de aquel hombre que siempre estaba maldiciendo y malhumorado era de Guangxi. Pero ¿de qué servía saber esto ahora?

Mientras conversaban, un anciano entró al local fumando. El chico dijo que debía esperar unos minutos; el anciano, en dialecto local, respondió que sí, que podía esperar, de todos modos, no tenía nada que hacer.

A-Chong preguntó: —Este local debe llevar muchos años abierto, ¿verdad?

El chico respondió: —Mm, muchos años ya. La tienda ha cambiado varias veces, pero por suerte nunca ha abandonado esta calle.

A-Chong pareció un poco emocionado: —Es increíble que siga abierto…

—Sí, ya casi no da para más. Hace unos años el dueño pensó en vender el negocio—. El chico también era conversador, —De cualquier manera, un pequeño local no puede competir con esas peluquerías de lujo, solo alcanza para ganar un poco de dinero con trabajo manual.

A-Chong entrecerró los ojos, como si recordara algo.

—Esta calle antes… ¿no había una pequeña tienda en la esquina? Junto a la pequeña tienda parecía haber también una que vendía bicicletas y además arreglaba autos…

Ning Yu, que esperaba atrás jugando con el teléfono, levantó la cabeza.

—Pues yo no lo tengo claro, no soy de aquí, soy de la aldea de abajo—. El chico sonrió.

El anciano sentado al lado intervino: —Antes por aquí abajo sí había una pequeña tienda, pero ahora la familia se mudó y abrió un salón de mahjong. Joven, ¿tú eres de aquí? ¿Por qué hablas mandarín?

A-Chong se quedó perplejo por un momento y respondió: —Yo… digamos que sí y no—. Ni siquiera yo sé de dónde soy.

El anciano preguntó con tono casual: —¿Y ahora dónde vives, pues?

—En Kunming—. A-Chong hizo una pausa, —Aunque antes he vivido en muchos lugares,  eso de saber de dónde soy… tampoco sé cómo lo calculan ustedes.

El anciano sonrió: —Ai, ahora tampoco hay tantas ideas de “de dónde es uno” la gente simplemente corre de un lado para otro. Yo soy originario de Sichuan, pero he pasado casi toda mi vida aquí, e incluso el dialecto de mi tierra ya no lo hablo. Eso de ‘local’ o ‘forastero’ tampoco es tan preciso, ¿verdad?

A-Chong no respondió.

Tras terminar de hablar, y al ver que nadie le contestaba, el anciano se fue tambaleándose a comprar cigarrillos.

El chico que le cortaba el cabello sonrió y charló con él: —Jefe, por su aspecto parece de una gran ciudad, seguro que no es de nuestro pequeño pueblo.

A-Chong no asintió ni negó con la cabeza. Pasó tanto tiempo que todos pensaron que no respondería, hasta que finalmente dijo: —Nací aquí.

El chico soltó un “oh” de sorpresa, giró la cabeza para mirar al G-Class estacionado a un lado de la calle y respondió sonriendo: —Entonces jefe, a esto es a lo que se llama “llevar ropa de brocado al volver al pueblo”.12

A-Chong cambió de tema y le preguntó: —¿Por qué decidiste dedicarte a cortar cabello? Eres muy joven, ¿no estudias?

—Ya no estudio, no daba la talla—. El chico sonrió levemente, —Si tuviera talento tampoco estaría aquí cortando pelo. Mi familia me envió aquí a aprender, y cuando junte algo de dinero regresaré a mi aldea, y abriré un pequeño local con el que me alcance para comer.

A-Chong guardó silencio. Después de mucho tiempo dijo: —Alguna vez, yo también pensé así en mi infancia.

El chico se quedó aturdido: —¿Qué pensaste?

A-Chong dijo: —Que pasaría toda la vida en esta peluquería.

El chico se quedó atónito un instante. Probablemente le pareció bastante extraño y dejó de charlar.

Ning Yu estaba de pie detrás de A-Chong, observando el rostro de A-Chong en el espejo.

Se miraron fijamente a los ojos a través del espejo.

A-Chong miró a Ning Yu y le preguntó: —¿Tú de dónde dices que soy?

En realidad, su tono sonaba más como si hablara consigo mismo.

Ning Yu miró de reojo al chico que cortaba el cabello y luego dijo: —No me importa de dónde seas, al final eres mío.

El chico que cortaba el cabello detuvo sus movimientos por un momento y los miró con extrañeza.

Ning Yu ignoró por completo las miradas ajenas y volvió a preguntar: —¿Ese lugar del que mencionaste una vez antes… es este?

 A-Chong dijo: —Debería ser.

Terminado el corte, A-Chong se puso de pie.

La habilidad del chico realmente no era la gran cosa. Le hizo un corte al ras simple y corriente, arruinando ese peinado en el que A-Chong había gastado quién sabe cuánto dinero. Era la primera vez que Ning Yu veía el pelo de A-Chong tan corto, y para su sorpresa, le pareció que lucía bastante bien, muy agradable y limpio.

A-Chong preguntó cuánto era, el chico dijo que ocho yuanes. Mientras A-Chong pagaba, Ning Yu notó que su mirada se desviaba hacia el viejo televisor sucio y cubierto de polvo en la esquina.

Un televisor muy viejo.

Lo miraba un poco distraído, aunque en realidad ya lo había observado varias veces desde que comenzaron a cortarle el cabello.

Ning Yu reflexionó un momento y preguntó al chico: —¿Este televisor todavía funciona?

El chico respondió extrañado: —Funciona, ¿por qué?

—Te la compro ¿Si? Dime el precio—. Ning Yu comenzó a sacar la billetera, —¿Efectivo o pago con el teléfono?

Esta vez no solo el chico se sorprendió; A-Chong también se quedó atónito: —¿Por qué le compras su televisor?

Ning Yu solo dijo: —Si lo quieres, lo compramos.

A-Chong frunció el ceño: —¿Y para qué lo compramos?

 Ning Yu insistió: —Si te gusta, nos lo llevamos.

Preocúpate de tus propios asuntos. A-Chong sintió cierta irritación, soltó una frase: —Haz lo que quieras—. Tras terminar de hablar salió directamente del local, caminó hasta el coche y se subió.

Ning Yu negoció un largo rato con el chico de cabello amarillo, y tras insistir varias veces, logró comprar el televisor. Como cargarlo solo era complicado, el chico lo ayudó a meterlo en el maletero y se fue. Ning Yu se sacudió el polvo de las manos y subió al coche.

Al subir al auto, vio a A-Chong recostado en el asiento, sosteniendo en las manos un libro. Parecía concentrado leyéndolo, pero la combinación entre él y el libro era tan disonante que resultaba extraña. Ning Yu lo miró un par de veces. El libro debía ser aquel que él mismo había dejado antes olvidado en el coche: “Principios de psicología”.

—¿Por qué lees eso?—  Ning Yu preguntó.

—Estaba molesto y quería calmarme—. A-Chong cerró el libro de golpe, —Pero después de leer algunas páginas de hecho terminé aún más irritado.

—¿Por qué está usted molesto?— Ning Yu preguntó con cautela.

A-Chong le dio un ligero golpe en la cabeza con el libro: —¿Para qué compraste esa cosa?

—Vi que te gustaba, y todo lo que te gusta te lo compraré.

—¿Otra vez viste que me gustaba?

—Mmm, ya veo. Cuando te gusta algo te pones todo tenso y evasivo—. Ning Yu habló con un tono casual, planeando poner una canción para cambiar de tema, preguntó: —¿Quieres escuchar canciones cantonesas? Quiero oír a Eason Chan.13

A-Chong lo miró en silencio un momento y dijo: —Ahora mismo solo quiero desnudarte por completo y darte una buena paliza.

—Usted no tiene que molestarse, yo mismo puedo quitarme la ropa —dijo Ning Yu sonriendo, —¿Sigues enojado? Ya no este enojado ¿Quieres comer una gelatina?

—…— Por raro que fuera, esta vez se quedó sin palabras. A-Chong suspiró y dijo: —Eres insoportable.

Ning Yu sintió cierto orgullo en su corazón. Ya llevaba mucho tiempo junto a A-Chong, y aunque no había progresado en otras cosas, en lo que se refería a trucos para engañar a la gente, los había aprendido a la perfección a base de prueba y error.14

Al ver que A-Chong no mostraba intención de arrancar, Ning Yu bajó la ventana del coche, apoyó la cabeza en el marco y contempló el atardecer en el horizonte. Era un paisaje puramente fronterizo. El ocaso parecía irradiar calor, como una hoguera ardiendo en el horizonte, y las nubes se teñían también de grandes extensiones de luz dorada.

Las calles y paisajes que veía, el pavo real dorado en los aleros, las chanclas de los niños de piel morena, las faldas dai multicolores de las niñas, todo atravesaba sus ojos. Ning Yu observaba, sentía, y de pronto dijo: —Qué hermoso es este lugar.

A-Chong se sorprendió un poco: —Pensé que te parecería un lugar desordenado.

—Las grandes ciudades también son desordenadas, pero el caos de aquí no es tan ruidoso, el ambiente es muy tranquilo, el desorden de este lugar es auténtico—. Ning Yu dijo, —El lugar donde naciste es hermoso, y donde creciste también lo es. Tienes buena suerte.

A-Chong soltó un “oh” y dijo: —A este lugar le dicen también la Ciudad de los Ángeles.

Ning Yu lo miró de vuelta con asombro: —…¿Es en serio o falso?

—¡Claro que es falso! Idiota—. A-Chong soltó una gran carcajada, —Pero antes, cuando bajaba a recoger mercancía, un amigo me contó que el nombre de este lugar en idioma dai significa…el valle que sabe tocar el piano.

—Suena bastante bonito—. Ning Yu bajó la cabeza un momento y reflexionó, —Parece que todas las ciudades tienen su propio apodo. Antes no me había dado cuenta, solo sentía que esas descripciones eran frías, solo palabras vacías.

A-Chong asintió: —¿Y entonces?

—Ahora siento que el aspecto de una ciudad está relacionado con los recuerdos de las personas—. Ning Yu sonrió, —Siempre tengo la sensación de que cualquier ciudad vinculada a ti debería llamarse Ciudad de los Ángeles.

 —Ya basta—. A-Chong no pudo contener la risa, —Adulador.

Bajaron del coche y caminaron hacia el atardecer.

Al pasar por un puente, A-Chong encendió un cigarrillo sobre él. Cada uno fumó la mitad mientras observaban el río bajo el puente.

—Cuando volvamos de este viaje, ponle más atención a tu trabajo—. A-Chong rara vez hablaba de este tema, —Quedarte en la universidad está bien, con tu carácter creo que serías un buen profesor. Muévete un poco entre tus superiores, no seas idiota y esperes tontamente a que te caiga un pastel del cielo.

Ning Yu puso cara de resignación: —Has cambiado. Este lugar es tan hermoso, y tú matas el ambiente con ese tema de conversación.

—No, solo me preocupo por ti.

—Hoy de verdad estás muy raro.

A-Chong bajó la mirada hacia el hilo rojo y la cuenta budista en su muñeca.

Quizás eran ideas extrañas, pero siempre tuvo la sensación de que traer a esta persona aquí era como realizar cierto ritual. Ahora que la entrega estaba completa, podía decirse que finalmente había terminado.

A-Chong bajó la cabeza de pronto y sonrió, diciendo: —Me gusta que seas profesor, creo que te verías muy guapo dando clases. Lo digo sin tener otra intención.

 Ahora fue Ning Yu quien se sintió avergonzado: —…¿Así no está bien? Si me dices eso, ¿cómo voy a hacer otra cosa?

—Es broma, lo importante es que estés contento, haz lo que quieras hacer—. A-Chong preguntó de nuevo: —¿Y antes, tuviste alguna vez ese tipo de sueño, de querer ser algo?

—Sí que lo tuve, aunque a esta edad ya no es posible—. Ning Yu sonrió, —Antes quería ser atleta, corredor de velocidad.

—¿Corredor de velocidad?— A-Chong se extrañó, —¿Por qué?

—La razón es un poco rara —dijo Ning Yu, —En la secundaria había un compañero de clase, Zhang Tao, un estudiante de deportes, con quien compartía cuarto. Él no tenía que asistir a la última clase de la tarde ni al último estudio vespertino porque debía entrenar. En ese momento lo envidiaba muchísimo por no tener que ir a clases. Además, a la hora de comer, él era de los que salían disparados al comedor nada más terminar la clase, pero a mí no me gustaba apretujarme con la gente, así que cada vez que iba ya no quedaba casi nada de comida. Luego él siempre me traía algo…

Aunque era una idea muy infantil, A-Chong lo escuchó con mucha atención. Él mismo nunca había asistido formalmente a la escuela más que unos pocos días, solo después su maestro lo envió a una academia budista para obtener un diploma inútil. 

—Eran muy buenos amigos.

—Sí, luego Taozi entró por recomendación a la Universidad de Deportes y después pasó al equipo nacional—. Ning Yu suspiró, —¡Si mi papá no hubiera intervenido en mis opciones de solicitud universitarias, quizás yo también habría ganado una medalla de oro para el país!

—Si, como no—. A-Chong soltó una risa burlona.

—Hablo en serio, no me subestimes—. Ning Yu lo fulminó con la mirada, —En aquella época, cada vez que tenía tiempo libre iba a ver entrenar a Taozi, incluso corrí contra él los cien metros. Mi marca no estaba tan lejos de la suya, hasta el profesor de educación física decía que tenía madera.

A-Chong le lanzó una mirada rápida: _Yo también corro muy rápido. Si tuviera dieciocho años, sin duda aplastaría a tu Taozi. ¿Me crees?

Ning Yu lo escaneó de arriba abajo y solo pensó que este tipo parecía holgazán por dondequiera que lo mirara: —No te creo.

A-Chong apagó el cigarrillo, ajustó su postura y se enderezó ligeramente. Ning Yu tuvo de pronto la extraña impresión de que este hombre se había vuelto mucho más alto de repente.

—¿Competimos?

Ning Yu, desconcertado: —¿Competir en qué?

—Veamos quién corre más rápido.

Tras decirlo, A-Chong echó a correr sin razón aparente.

Fue totalmente inesperado, no sería exagerado decir que pasó como una ráfaga de viento. En un par de zancadas, Ning Yu lo vio llegar al extremo del puente. Solo entonces reaccionó y salió tras él, oyendo cómo A-Chong reía mientras corría y al girarse un instante a mirarlo, parecía decirle: “¡Más rápido!”

¡Apúrate a alcanzarme!

A-Chong no había presumido en vano,  realmente corría muy rápido. Ning Yu tuvo que esforzarse al máximo durante un buen rato para lograr rozar el dobladillo de su ropa. En cuanto lo agarró, A-Chong tocó su mano y la apretó con fuerza.

Los transeúntes solo veían a dos hombres corriendo calle abajo, uno tras otro, tomados de la mano, pisando el crepúsculo con una expresión juguetona y risueña.

Corrían muy rápido, atravesando continuamente los paisajes de esta pequeña ciudad, como si acumularan alguna fuerza para volar junto con el viento hacia las nubes.

La gente a su alrededor los observaba con curiosidad.

Nadie sabía cuándo se detendrían.

Notas del Traductor

  1.  “云A” (Yún A) es la matrícula de los vehículos registrados en Kunming, la capital de la provincia de Yunnan.
  2. Es muy sinuoso y complicado: “七绕八绕” (qī rào bā rào) se traduce literalmente como “siete vueltas ocho vueltas”, describiendo un camino muy sinuoso o complicado.
  3. ¿Estás subiendo el precio de golpe?: ¿Sentado en tierra aumentar precio? “坐地起价” (zuò dì qǐ jià) es un modismo que significa aumentar el precio arbitrariamente una vez que la otra parte ya está comprometida o cuando se está en el lugar.
  4. …Basta, no me jodas más, estoy mareado: “搞” (gǎo) es un verbo muy coloquial y versátil que puede significar “hacer”, “tener sexo”, “molestar”, “bromear”, etc. En este contexto, A Chong lo usa de forma coqueta y provocadora, insinuando “molestarte” o “hacerte cosas”, jugando con la doble intencionalidad sexual de la palabra. Se traduce literalmente como “hacer”. Utilice el verbo “Joder” porque es el verbo mas común cuyo uso puede tener una  connotación sexual o de molestia. La idea era no perder el juego de palabras.
  5. Un caos desordenado: “乱七八糟” (luànqībāzāo) significa “desordenado siete ocho”, es decir, un caos total o un desastre.
  6. Sabes lanzar hechizos: “下蛊” (xià gǔ) se traduce literalmente como “lanzar gusano/plaga”, refiriéndose a la práctica de la magia negra o el vudú para envenenar o hechizar a alguien, común en leyendas del sureste de Asia y China. Es decir lanzar un gusano gu.
  7. “Justo como tu ternura: 恰似你的温柔 (Qià sì nǐ de wēnróu) https://youtu.be/FTRDUSZDk_c?si=1Ygv7PW6ger-JrXz
  8. “Dulce, dulce”: 甜蜜蜜 (Tiánmìmì) https://youtu.be/5eF8oOWtsk4?si=32n5P4hpzydlC6zt
  9. “La luna representa mi corazón”: 月亮代表我的心 (Yuèliang dàibiǎo wǒ de xīn) https://youtu.be/IiFm7AWP9n4?si=gfAJoK7ektFwmIof
  10. Depredador sexual: “登徒子” (dēngtúzǐ): Deng Tu Zi, cuyo apellido era Deng Tu, fue ministro del Estado de Chu durante el período de los Reinos Combatientes. Se le menciona en la “Oda a la Lujuria de Deng Tu Zi”, escrita por Song Yu. Podría ser un personaje literario ficticio. Fue un antiguo ministro durante el reinado del rey Huai de Chu. Deng Tu Zi le advirtió una vez al rey Qingxiang de Chu que Song Yu era “lujurioso”. Song Yu se defendió diciendo que la mujer del vecino era hermosa, pero él permaneció impasible. Luego señaló que Deng Tu Zi no abandonó a su fea esposa y tuvo cinco hijos, demostrando así que la otra parte era aún más lujuriosa. Esta historia convirtió a “Deng Tu Zi” en sinónimo de persona lujuriosa. Mao Zedong comentó una vez que este poema era una alegoría y creía que la adhesión de Deng Tu Zi al matrimonio era “modelo”. Su imagen se originó a partir de la refutación alegórica de falsas acusaciones. Su autenticidad es controvertida. Su esposa, Su Jiaqiong, fue llamada “Cao Gou Er” por adulterio. Este poema fue escrito, en realidad, para satirizar el libertinaje del rey de Chu. Este personaje ha existido desde hace mucho tiempo como un símbolo específico en la historia literaria, y su nombre se utiliza a menudo para describir a personas lujuriosas que no discriminan entre la belleza y la fealdad. Puedes traducirlo como Don Juan o similares. Pongo la nota para entender a este término tan especifico.
  11. El nombre de la tienda comparte el carácter 广 (Guǎng) tanto con Guangxi y Guangdong. Se puede apreciar tanto en el texto original y pinyin: 广西人吗,还以为老广说的是广东。(Guǎngxī rén ma, hái yǐwéi Lǎo Guǎng shuō de shì Guǎngdōng.) De allí que A-Chong pensará en el origen del hombre basado en el nombre de la peluquería.
  12. “llevar ropa de brocado al volver al pueblo”: “衣锦还乡” (yījǐnhuánxiāng) es un idiomio que significa volver al pueblo natal con grandes riquezas o éxito.
  13. Eason Chen Yik-shun (陳奕迅) (27 de julio de 1974) es un actor y cantante importante dentro de la industria de la música de Hong Kong. Ha sido considerado uno de los cantantes masculinos más dominantes a partir de 1997. Eason Chan ha sido elogiado por la revista Time como precursor de la próxima generación del género Cantopop. Considerado también como uno de los “dioses de la música” después de Samuel Hui y Jacky Cheung.
  14. A base de prueba y error: literalmente puerta claro “摸着个门儿清” (mō zhe gè ménr qīng) significa “tocar una puerta clara”, un modismo que significa entender algo a fondo, conocer los trucos del oficio o tenerlo muy claro.
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