Giulio (Daivan) #07

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Daivan

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Luchino: -Él también está pasando por cosas difíciles, por eso… 

Una de las grandes manos de Luchino toca mi cabeza para luego revolverme el cabello. 

Luchino: -No sé qué haya pasado, pero una vez que estés bien y de vuelta deberías de volver a salir con él. Creo que ambos hacen una buena pareja. 

Gian: -……….

Luchino: -Cuando voy hacer mis rondas a la ciudad, escucho a varios matones del GD gritando cosas como, ¡El perro de la suerte y el perro malo han venido! 

Luchino: -Incluso Iván, ha estado molesto porque llega a escuchar eso alrededor de sus territorios, pensar que ustedes se han convertido en los más conocidos en su territorio. En verdad que es algo cuando comienzan a ser llamados de esa manera por sus apodos ¿sabías? 

Gian: -Eso es porque les hemos ganado y matado a muchos, también lo veo en mis sueños…. ¡Oh! Entonces… ¡Mierda! ¡Giulio está en peligro, puede que sea descubierto por la policía! 

Con un “Ah sobre eso…” Luchino toma el pedazo de papel que se había guardado esta mañana de su chaqueta y me la enseña. 

Y ahí dice….

Gian: -“La guerra se desata en Bronx, un barrio de Daivan en remodelación…. Más de 30 inmigrantes ilegales pierden sus vidas en el conflicto interno…. También hay víctimas entre los residentes judíos…” ¿Qué diablos es esto? 

Luchino: -Todo eso viene en todos los periódicos, diciendo lo mismo. En otras palabras, eso es la verdad de lo que sucedió. Parece que Bernardo movió algunos de sus contactos para hacer esto. 

Gian: -“El alcalde y el ayuntamiento de la ciudad están terriblemente tristes por este trágico acto de ilegalidad y ahora están reconsiderando el paro del proyecto de remodelación de Bronx… Continúa siendo ignorando este lejano barrio de Daivan”

Luchino: -Lo que significa que este problema ahora pasa a manos de los que tienen influencias en la policía municipal. Además, parece que los judíos ricos tienen una mano dentro en esto también. 

Luchino: -Es por eso, que ya no debes preocuparte por lo de ayer. Verás que todos se habrán olvidado de esto cuando te hayas recuperado de tu resfriado. 

Gian: -Así es como funciona…. 

Luchino: -¿No te lo he dicho? Lo judíos también tienen una mano en esto. Ellos tienen control sobre algunos periodistas. Ya verás que en la edición de mañana nuevamente todo estará enfocado en los escándalos habituales. 

Dejó el papel que había estado leyendo. El olor del papel y la tinta me relaja un poco…. Y en mi mente, varios recuerdos comienzan a agitarse de nuevo. 

Las calles pintadas en color rojo por la sangre, los cadáveres con apenas forma humana, la decoración de las paredes de mosaicos manchadas después del impacto de una escopeta… la locura de Giulio, hizo que me aterrara por completo. 

Tal vez sea la fiebre. De alguna manera, los recuerdos se ven brumosos.

Luchino: -Te avisaré cuando Giulio llegue. Así que, toma ese medicamento y vete a dormir. 

Gian: -Lo siento. Tú…. ¿eras así de amable? 

Luchino: -Yo soy amable con las personas débiles. 

Gian: -Pues gracias….

Cuando me doy la vuelta para salir de la sala con pies tambaleantes….

Por el rabillo del ojo, veo la puerta de la sala de trabajo de Bernardo abierta, y ahí estaban Bernardo y el abuelo. Ambos parece que han oído de mi estado.

Bernardo: -Lo siento, Gian. Déjanos el resto a nosotros, y ve a descansar a tu habitación.

Luchino: -Después te llevaré más medicina y algo para comer. ¿No quieres que te lleve a una hermosa enfermera?  

Gian: -Qué cruel. ¿No ves que no puedo gastar más energía por mi enfermedad? Más importante…. Giulio…. Él, ¿está bien que haya ido solo? 

Bernardo: -Traté de detenerlo, pero…. no puede retenerlo debido a que era una orden de ese anciano. Pero, no pienso dejar que haga lo que quiera por siempre.

Bernardo mira hacia el abuelo Cavalli con ojos interrogantes.

Cavalli: -Todavía no puedo ponerme en contacto con Don Bondone. Parece que está en alguna clase de reunión de negocios importantes. 

Bernardo: -¿Reunión de negocios?

Gian: -¿Cómo va la guerra?

Bernardo: -No te preocupes. Las piezas se están moviendo perfectamente. Parece que el ataque de ayer fue un duro golpe para ellos. Además, el GD ya ha perdido a dos de sus más importantes capitanes. 

¿Son esos tipos que Giulio y yo matamos? Fue a ese macho llamado Max, y a ese tipo pequeño burgués de aspecto de oficial que había sorprendido con una escopeta antes de que pudiera saber su nombre. 

¿Por qué? ¿Por qué el viejo Bondone…?

Gian: -¿Por qué Don Bondone…? ¿Sabía en dónde estaban los capitanes del GD cuando apenas habían llegado? ¿No se les hace raro? 

Bernardo: -Ya hemos tratado de interrogarlo sobre eso mismo. Cuando lo hice, él respondió: “Tengo una red de información superior” y que mi red no era más que un pañuelo de papel. 

Típico de aquel molesto viejo. ¿Puede que… ese viejo, haya mandado a un espía para que se infiltrara en el GD? 

De igual manera en que hay un chismoso entre nosotros.

Por un segundo, me imagino a Iván en la ciudad en este momento y también a Giulio, el cual está rodeado nuevamente de un pantano de lodo rojo. 

Niego con la cabeza vigorosamente. Mierda, estoy empezando a tener alucinaciones por la fiebre. 

No…. pero si realmente hay una fuga… entonces en realidad pudo haber sucedido… En realidad, eso sería todo, el cómo los capitanes del GD han muerto. 

Nosotros los matamos.

Joder, ¿Por qué el ruido de los teléfonos…? Estoy comenzando a escuchar cosas… 

Gian:- Lo siento…. Iré a descansar un rato a mi habitación. 

Bernardo: -Eso está bien. Si quieres pedir algo, siempre….

Subordinado de Bernardo A: -¡Comandante, hay problemas!

La voz que había interrumpido a Bernardo venia de uno de sus subordinados vestido con traje negro que había estado esperando en la sala de trabajo junto a los teléfonos. El sonido de los teléfonos sigue sonando una y otra vez a través de la puerta.

¿Qué? ¿Qué está pasando?

Yo… en verdad, creo que puedo oír todo el sonido de la sangre corriendo por mis oídos. Me siento como si estuviera a punto de desmayarme. 

Subordinado de Bernardo A: -¡Mierda, esos patéticos gánsteres! Comandante, esos tipos del GD están por toda la ciudad….

El subordinado de Bernardo que parece ser inteligente, nos da un informe mientras comienza a maldecir. 

Bernardo: -Entiendo. Enseguida regreso. 

Gian: -¡Mierda! ¡No es momento para estar relajado tomando medicina! 

Camino entre el guardia tratando de cerrar la puerta y seguir tambaleante. Incluso durante ese corto tiempo….

Los teléfonos, varios de ellos continúan sonando perturbadoramente. 

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Puerto de Rockfort. 2:35 pm 

Acercándose la oscuridad, el mercado pescadero en el puerto de Rockfort se transforma en algo diferente. Por la mañana, es un bullicioso bazar de peces, pero…

Como la noche se acerca, el mercado de pescado afloja su control sobre la zona. Los agricultores y residentes de los suburbios vecinos, así como los pescadores, regresan de un día de trabajo en el mar, traen sus bienes, convirtiendo el recinto en un mercado modesto para los bienes. 

Entre ellos se encuentra un soporte que pertenece a un granjero y su nieto, que han llegado de las afueras a vender verduras de otoño. Ahí….

Niño 1: -¿Eh?

En el lugar donde venden, el niño inclina la cabeza. Al lado, en el mostrador vacío, se encuentra un hombre, uno que forma parte de la policía, haciendo sus rondas mientras fuma y luego apaga el cigarrillo.

Antes de caminar para alejarse, a medida que se va marchando, deja atrás una bolsa de lona que había estado llevando. 

Niño 1: -Oye, abuela. Aquello, se le ha olvidado al policía de hace un momento. 

Señora: -Oh, dios. Ehm, ¿En dónde está ese policía? 

Niño 1: -Está allí. Iré a llamarlo. 

Señora: -¡Ah, oye! Es peligroso ir corriendo. 

La señora aligera su hombro un par de veces mientras mira con cuidado la bolsa de tela gastada que había estado a lado del puesto. 

Señora:- ¿Qué era? 

Un delgado hilo de humo hace un sendero desde la boca entreabierta de la bolsa, como la de una colilla de cigarro. Lo que hay en el interior, la agricultora no tiene ni idea de lo que es 

Eso es….

Una dinamita, la cual tiene sus clavos y tornillos enroscados entre sí por cables, su fusible de protección está quemado 

Niño 1: -¡Señor! ¡Se le olvido……

Centro de la ciudad.  Abbey St. Rita. 2:55 pm 

Domingo en la tarde, las hermanas de la iglesia, habiendo terminado con su misa dominical, parecen estar con entusiasmo para hacer la tarea final del día, la cual es la distribución de raciones de emergencia gratuitas para los barrios pobres. 

Al lado del quemador de gas, hay una enorme olla en la esquina de la calle, también hay canastas de pan en una mesa simple con algunas sillas. Aquí es donde las hermanas se ponen a trabajar con mucho empeño 

La esquina está llena por completo con los niños de la calle algo sucios, y a cada uno se le da un poco de sopa y pan. 

Algunos están hablando y riendo. Otros permanecen en silencio. De cualquier manera, cada uno de ellos recibe su comida diaria con gusto. 

Esta es la forma, que por lo general, que los domingos de Daivan acaben. 

Hermana 1: -Todo está bien, todavía hay más para repartir, formen una fila para recibir su porción. 

Hermana 2: -¿No crees que nos hace falta más leña? 

Hermana 1: -Ahora que lo dices…. Esta semana, aquella persona no vino a visitarnos.

Hermano 2: -¿El señor Gregoretti? Es cierto… ¿estará muy ocupado?

Un auto negro se para delante de las hermanas, las cuales están distribuyendo comida. Es un gigantesco auto de policía escarabajo.   

Hermana 1:-¿Será el auto de la policía de esta ciudad? 

Las hermanas se ven la una a la otra. 

Pero lo que ven enseguida es….

Hermana 1: –¿Eh….?

Las ventanas traseras y del pasajero son bajadas y apuntan con dos armas negras directamente hacia las hermanas. 

Antes de que alguien pueda pronunciar un grito, una lluvia de balas de plomo son expulsadas de los hocicos de las armas. 

El aguacero de balas llega hasta las hermanas, haciendo que la olla de sopa y el quemador de gas sean penetradas por las balas de forma discriminante por todo el lugar y por todos los que estaban allí. 

Una de las hermanas que había logrado escapar del aguacero, trata de correr, pero un tipo la atrapa del cuello desde atrás, enviando un fuerte destello de dolor a través de ella. El auto termina por aplastarla pasando desde sus pies hasta que termina por correr a la distancia haciendo sonar los neumáticos. 

Todo lo que queda después son gemidos de dolor, tristeza y muerte 

…………………………………………………………………………………………

Bernardo: -¡Joder! ¡Malditas bestias! 

Cavalli: -Pero que crueldad es esta…. Haciéndose pasar por gente respetable para luego asesinar indiscriminadamente. 

Incluso si no estoy allí por mí mismo… puedo ver en mi mente lo que está pasando en Daivan…. ¡Mierda! 

Luchino: -Ellos no son de Cosa Nostra. Solo son unos matones que disfrutan de matar a mujeres, niños, o gente respetable. Probablemente esto ha sido hecho para vengarse de nosotros.

Gian: -¡Joder! ¡Si es así, entonces deberían de venir directamente a atacarnos! ¡Ellos saben muy bien dónde estamos! 

Luchino: -Ellos no tendrán las agallas o no tendrán soldados lo suficiente bravos para hacerlo. Probablemente son las dos cosas. Sin embargo, ¡esos malditos perros pandilleros! 

Luchino tiene sus ojos estrechados y sus venas están saliendo sobre su frente… Cierto, algunas de las personas respetables son dirigidas por Luchino que vienen de la gente común, por lo cual hay personas de baja clase entre ellos. 

Por encima de todo, incluso atacan en una iglesia. Esto es un acto de violencia que es incomprensible para nosotros. ¿Cómo demonios se atreven a ponerles las manos encima a las mujeres y niños de una iglesia?

Bernardo: -Esto es un acto completamente indiscriminado para confundir y asustar a la población. Haciendo que Daivan quede bajo el terror y la rabia harán que nuestra organización se debilite. 

Bernardo: –La ciudad se encuentra en un estado de calamidad, pero…. los autores de esto probablemente sean unos pocos. Será difícil atraparlos en el acto. 

Gian: En… entonces, ¿Qué deberíamos hacer?

Cavalli: -Además, parece que estaban disfrazados de policías durante el asalto de hoy. La policía de la ciudad ha de estar muy irritada por tener que aguantar esto. 

Luchino: -Bueno, ellos no podrán hacer nada ante esto. 

Cavalli: -¡Idiota, tenemos un problema mucho más profundo que esto! ¡La policía pueda que decida atraparlos a ustedes para ponerlos como ejemplo! 

Gian: -Entonces estos tipos, piensan usarlos a ellos para que nos juzguen en su lugar. 

Bernardo: -Es muy probable que eso pase. Quizás, también esto sea uno de los objetivos que quería lograr el GD. Me hice cargo de los jueves antes, pero si es el deseo de la policía, es posible que les den órdenes de capturarnos a todos nosotros. 

Gian: -¡Mierda! ¡Entonces harán lo que les plazca! ¡¿Qué deberíamos hacer?!

Bernardo entrelaza sus dedos sobre su escritorio y entierra su rostro contra ellos, pensando. Durante un tiempo permanecemos en silencio. El silencio mismo empuja hacia adelante una verdad entre nuestras narices.

Cavalli: -No se vayan a reír por lo anticuado que sonará esto. Esto es precisamente la razón del porque la cosa nostra ha sido enseñada estrictamente como una omertá y por eso nunca se le ha puesto ningún dedo encima 

Cavalli: -¿Lo entiendes verdad? Al llegar a este punto, ya no podemos pararlo. ¿Quieres hacer lo mismo que hizo el GD en Rockwell?

Gian: -¡Joder!

Golpeó la mesa, lo suficientemente fuerte como para hacerme sangrar un poco. Me siento con una total impotencia. Después de haber matado a muchos soldados del GD, así como a sus capitanes… pensar que esto ha sido inútil.  

¿Quieren que simplemente nos quedemos sentados con solo mordernos las uñas y sin hacer nada?

Bernardo: -En estos últimos días, hemos logrado dar un gran golpe al GD y todo gracias a Gian y Giulio, puede que esa sea la razón. Tal vez el GD haya perdido por completo su oportunidad de hacernos frente directamente.

Gian: -Entonces…. ¡¿Qué deberíamos hacer?!

Bernardo: -Hay solo dos formas para poder detener este ataque terrorista, la cual sería hablar con el enemigo para llegar a la paz o matarlos hasta el último de ellos.

Luchino: -Ha salido la respuesta.

Luchino deja escapar una expresión sedienta de sangre. Al verlo, miro a Bernardo.

Bernardo: -El tener la paz con el GD es imposible. Si llegamos a dar un paso atrás ante ellos, terminaremos perdiendo. Solo queda matar a todos para terminar esta guerra, pero…

Bernardo: -Siendo realistas, el CR5 no tiene los suficientes recursos en la ciudad para hacerle frente al asalto del GD en Rockwell. Si no recuerdo mal, Ethan, es el nombre del jefe del GD.

Bernardo murmura mientras atraviesa su cabello largo con sus manos con un deje de irritación. 

Bernardo: -Sí al menos supiéramos donde se encuentra ese bastardo, podríamos enviar a Giulio para que nos trajera su cuello, pero…. tristemente no sabemos el lugar donde está. 

Gian: -Y nuestro jefe, resulta que está desaparecido. 

Luchino: -No queda más que vigilar la ciudad y atrapar a las personas que se vean sospechosas. 

Cavalli: -Si llegan a armar demasiado alboroto, podrían atraparlos y llevarlos a la cárcel. 

Luchino aprieta fuerte sus dientes haciendo sobresalir sus colmillos. La verdad es que todos estamos en desventaja. 

Gian: -Es cierto…. Giulio e Iván siguen en la ciudad ¿verdad? ¿Ellos están bien?

Bernardo: -Ah. Apenas, recibí una llamada de Iván. En el lugar donde Giulio cometió asesinatos. Iván encontró a Giulio y parece que lo traerá de vuelta. 

—-¿? Como que siento que la voz de Bernardo suena rara, como si estuviera dudando sobre algo, ocultando algo. 

Bernardo: -Ahora mismo, Giulio está escondido en el escondite de Iván. No hay de qué preocuparse. Gian, deberías…. 

El sonido de los teléfonos corta las palabras de Bernardo. Bernardo se voltea como si hubiera descubierto una bomba en vivo, y va hacia donde suena el timbre del teléfono sobre su escritorio

Bernardo: -Soy yo, ¿ahora qué pasa?

Bernardo se queda en silencio por un tiempo mientras recibe la llamada.

Y en silencio cuelga el auricular.

Luchino: -¿Y ahora qué pasa? 

Bernardo: -Otra iglesia ha sido atacada. Esta vez, fue en medio de la comida organizada por la abadía de Santa Rita. Las bajas son dos hermanas y otros cinco que estaban formados para recibir la comida.

Gian:- ¡¿Qué….?!

Puedo sentir algo dentro de mí romperse por la mitad. La abadía Santa Rita. No es que tenga muchos buenos recuerdos de ese lugar, pero… ese lugar también es un orfanato en el cual crecí.   

Las hermanas Loudmouth. Rara vez se puede conseguir tener el estómago lleno de comida allí…. Y mientras más me saltaba las clases de estudios, más me atrapaban in fraganti y terminaban por no darme dulces. 

Pero…. aun así…. La comida que me daban nunca estaba fría. Nunca sufrí de hambre… yo crecí allí.

Gian: -¡¡MALDITOS HIJOS DE PUTA!! ¡¡MIERDA, MIERDA!! ¡¡MALDITOS MATONES DE MIERDA!! 

Luchino: -¡Oye, Gian!!

Gian: -¡¡SUELTAME…SUELTAME!! ¡¡VETE A LA MIERDA!! 

Luchino: -Aunque vayas ahora….. ¡¿Hey, oye?! ¡¿Gian?!

Gian: -Mierda….

Bernardo: -¡!….! ¡Lleven a Gian a su habitación! Joder, fui un descuidado, decir esto enfrente de él. 

Las voces de todos, sus caras, todo me da vueltas y vueltas… me gritan cosas… pero no sé qué son… ya no sé nada. 

Estoy cayendo, caigo directamente en una neblina oscura.

……………………………………………………………………………………………………..

Cuando me doy cuenta, veo que estoy de vuelta en mi habitación. 

Gian: -Ah…..yo….

Los recuerdos borrosos siguen allí. 

Veo alrededor y en esta habitación, pareciera como si un doctor estuviera aquí ya que veo agujas, goteos y……

¿Perdí la conciencia? Que patético. 

Ese torrente de furia que se había roto en mi mente…. Debido a que atacaran mi antigua casa, mi iglesia. El conocimiento de esto se enrolla para formar un nudo grueso en mi mente y mi estómago se hunde. 

Mierda….solo quiero permanecer así y morir….. 

Cuando trato de hundirme en las sabanas para alejarme de todo….. 

No será que…. ¿Giulio ha vuelto? 

Gian: – ¿Giulio…..? 

Levanto la cabeza y pregunto con mis labios temblorosos, y aparece enfrente de mí.

Iván: -¿Haaa? ¿Qué tanto estás murmurando entre sueños, pulpo? 

Era Iván, este idiota, ¿Qué vino hacer aquí? Caray….

Gian:- ¿Qué quieres? Joder….

Iván: -Enserio, eres un bastardo sin remedio. Veme, yo nunca me he resfriado ni nada de eso. 

Idiota, idiota. Ni siquiera puedo tratar de insultarlo debido a mi falta de energía, así que simplemente me doy la vuelta. 

Iván: – ¿Qué pasa? ¿Estás gruñón? Enserio que no tienes remedio .

El sonido de unas bolsas siendo colocadas sobre la mesas resuenan 

Iván: -Come. Cuando uno está enfermo solo se tiene que comer para reponerse. 

Gian: -Tsk. Yo no soy un chimpancé. 

Las naranjas de aspecto barato y también manzanas son derramadas fuera de la bolsa. ¿Son huevos los que están en esa esquina? 

Iván: -Justo en este momento en que estamos tan ocupados, no se te puede permitir estar siempre acostado. Verás como el resfriado saldrá volando después de que tomes mi medicina especial que preparare. 

Gian: -No lo quiero. 

Iván: -No te niegues o te mataré. Bueno, solo espera. 

Iván abre otra bolsa hecha jirones que había estado en los alrededores. Desde dentro, saca un pequeño quemador de gas, un bote destartalado y…. ¿una lata de cerveza y huevos? 

Gian: -Hey, hey, hey. Oye, oye. ¿Qué te pasa al estar sacando un quemador en mi santo cuarto…? ¡Whaa, apesta! ¿Qué has hecho? ¿Hago que tenga que ver con orines o qué?

Iván: -Ya ves. Con solo el olor uno se da cuenta que podrá recuperar sus fuerzas ¿no?

Iván: -Ya está listo. Bébelo mientras aún está caliente. 

Gian: –Qué es este vómito….

Iván: -¡Sí que eres un bastardo desconsiderado, tonto! ¿Acaso no conoces el ponche de huevo?

Gian:-¡Más bien! ¡Al carajo con esta taza! ¡Es solo una lata vacía! ¡La taza está ahí!  

Iván: -¡Eso da igual, total solo lo beberás y ya! Enserio, tienes que estarte quejando de cualquier cosa. 

Pero…. de alguna manera el vapor de esa bebida se siente bien al traspasar mi garganta y nariz. Antes de darme cuenta, he puesto la lata en mi boca y he comenzado a beberla. 

¡Sabe horrible! De hecho, ¡es muy dulce! Ha combinado cerveza, huevos, y…. ¿Qué más? 

Gian: -Gueg…. el huevo todavía está…… guh…asqueroso. 

Iván: -Idiota, esa es la parte más buena. Yo puedo beber rápidamente muchas de esas. Aunque hay veces en que mi estómago se resiente. Traga directamente y sin hacer sonido. 

Gian: -Idiota, idiota, idiota, idiota. 

Iván: -Cállate, y apúrate a beberlo.  

Tengo que beberme toda esta asquerosa bebida….

Mientras estoy por terminar de beberla….

Iván está inquieto, mirando de izquierda a derecha, pareciera que está acostado en una cama de clavos. ¿Pasó algo? 

Gian: -¿Tienes algo de que quieras hablar?

Iván: -¿Sabes que la ciudad está hecha un caos, verdad? 

Gian: -Claro, lo he escuchado. 

Iván: -Es por eso, que no debemos dejar solo a Giulio ¿verdad? Si la policía llega a atraparlo todo estaría perdido. Es por eso, que salí a la ciudad a buscarlo.

Gian: -¡Ah!, claro… Giulio y tú se reunieron. 

Iván: -Ese bastardo, estaba en medio de los cadáveres. 

Gian: -¿Ah?

Sus palabras salieron de la nada, sin nada que ver con el contexto anterior. Yo saco una voz de confusión.

Iván: -¡Por eso! Ese bastardo, cuando lo encontré, estaba en medio de todos los cadáveres del GD que había asesinado…. Estando empapado por la sangre y tripas….

Iván: -Casi vomito al ver eso, pero…. él…. Se encontraba en medio de todo mientras sonreía, incluso se veía excitado. Todavía estando cubierto por la sangre y tripas….

Ese Iván, tiene una expresión como de confusión. 

Iván: -Y entonces, cuando al fin me muestro para que me viera, él solo se quedó parado allí. Se me estaban poniendo los pelos de punta… pero no podía dejarlo ahí… así que lo arrastré para llevarlo conmigo.  

Gian: -No sé qué decir, lo siento…

Iván: – Ese tipo… ¿siempre se ha comportado así incluso estando contigo?  

No trato de responder. La verdad es que creo que fue por ese tiempo…. 

Gian: -Iván… veras…. En ese momento, tú….

Iván: -¿Hnm? 

Gian: -Giulio…. ¿no te atacó para violarte? 

Hay dos segundos de silencio. 

Iván: -¿Ah? ¡Qué carajos estás diciendo pulpo, no te entiendo! ¡¿Por qué ese tipo tendría que meterme mano?! 

Gian: -Ya veo….

En momentos como estos, estoy agradecido de que Iván sea tan simple.  

Pero… eso significa…. ¿Por qué Giulio, en aquel momento… a mi…? 

Gian: -¿Entonces, todavía Giulio se encuentra en el escondite?  

Iván: -No, cuando recobró su conciencia, se retiró. 

Gian: -Ya veo….

¡¡Joder!! Por un momento pensé que Giulio podría estar aquí. Llegué a sentir algo de escalofríos. 

Iván: -Es por eso, que ya no tengo pensado involucrarme con un tipo así. ¡Deberías regañarlo como se debe, pulpo! 

No puedo encontrar una réplica…. ¿Será imposible que el perro de la suerte logre convertirse en el jefe de perro malo? 

¿Yo, simplemente terminaré siendo asesinado y comido? 

Cuando Iván se retira.

Me acuesto en la cama, mi cabeza ha estado aturdida por la fiebre, y me enrollo en mi cuerpo lleno de dolor…. 

Trato de olvidar aquel momento desagradable…. Pero no puedo. 

Gian: -Ese idiota.

Excitándose por estar rodeado de todos esos cadáveres… Además, ¿Cómo algo así lograría divertirte en primer lugar? Giulio, ¿realmente estás loco….?

Gian: -¿Nm? Ehm… ¿eh?

Algo está mal. Al catalogar a Giulio como loco, algo tira de mis recuerdos.

Ayer, cuando fui atacado por Giulio…. Después de que nos separamos y cuando lo encontré…. Y ahora mismo, desde el inicio, él ha estado solo. 

En mi mente, una escena vino en una luz en mi mente. 

¡Es cierto! Cuando eliminamos a ese bastardo llamado Max del GD, Giulio se comportó como siempre.

Aunque es cierto lamió la sangre… pero…. 

Gian: -¿No será que….? Si yo no estoy a su lado, ese tipo…. 

Es solo una suposición…

Pero, si es por eso… ¿Significa que soy su estabilizador mental? ¿Por qué le gusto? ¿Por qué soy el jefe? O….

Gian: -No lo entiendo.

Siento que la fiebre me ha regresado, así que me recuesto en la cama. Pero…. 

Es inútil, al oscurecer, esa luz se va de mi cabeza.

Me levanto. 

Gian: -Será estúpido…. 

Irritado, tomo una fruta barata de la bolsa que dejó Iván y como un buen chimpancé me devoro la fruta con todo y cáscara. 

Como y como hasta que no puedo más…. Y de nuevo vuelvo a acostarme en la cama con las luces encendidas. La cena hará que me quede dormido enseguida…. 

¿Yo, apague las luces? Bueno, da igual. 

¿Eh? Hay alguien aquí….

Giulio: -…………………

Gian: – ¿Giulio…?

Giulio, ¿ha regresado? 

Porque, se encuentra parado allí … .Estaría bien que se acercara aquí. 

Como que se siente, como si Giulio estuviera un poco incómodo 

Veo borroso, como que estoy algo ido.

Giulio: -Ya no… Ya no quiero hacer que el señor Gian esté en peligro de nuevo. 

¿Eh?

Por culpa de la fiebre, ¿mi cabeza está toda ida? 

Giulio: -Perdóneme…. Yo, ya… nunca volveré a aparecer enfrente de usted. 

¿Qué significa eso?…. no lo entiendo.

Maldición. Estúpido Giulio…. Asume la responsabilidad, joder. Bastardo asúmela toda….

Giulio: -Yo, a usted……

Ah, ¿eh? Ha desaparecido….

Ese estúpido. 

Me quedaré a tu lado… así que…. ven aquí…. 

Regresa…

Ven….

Sexto día  

Luchino: -¿Cómo te sientes? ¿Crees que podrás levantarte? 

Me siento mejor, el dolor no se ha ido del todo, pero estoy mucho mejor que ayer. No sé si esa bebida de Iván realmente haya servido. 

Gian: -Ah, todavía me gira algo la cabeza. Pero, no estaría bien que siga acostado ¿no?

Luchino arruga sus cejas y me mira con una expresión de preocupación, luego relaja sus hombres. 

Luchino: -A decir verdad, estás en lo cierto. Gian, si tú también vienes conmigo te estaría agradecido. Quiero que participes en el funeral en la iglesia de la ciudad. 

Gian: -Funeral…. Ah, claro por lo de ayer, ¿Qué ha sido de la ciudad desde aquello?

Luchino levanta una de sus grandes manos, cortando mis palabras y llama a los hombres que han estado esperando fuera de la habitación. Son los botones y barberos del hotel. 

Al igual que un rey persa, me limpian con vapor y toallas calientes mientras yacía en la cama y soy vestido por los chicos del hotel. 

Mientras pasa esto, Luchino responde a mi pregunta.

Luchino: -La situación no ha cambiado para nada. Sigue igual de mal. Esta mañana, la estación fue atacada, una granada fue lanzada durante la hora pico de la mañana.

Gian: -¡Joder! ¿Y el culpable?

Luchino: -Según los testigos, nuevamente fueron policías, pero…. los policías al este de la ciudad está poniéndose tensos por esto, están muy nerviosos. 

Lanzo un golpe de impotencia en la cama, mientras tanto….

Mi cabello es cortado, peinado e incluso mi cara está afeitada, limpia y lisa como un huevo duro y todo esto al mismo tiempo. Por si fuera poco, me rocían con alguna colonia en silencio. 

Luchino: -Vaya, vaya al fin te ves como un hombre decente. Vámonos. ¿Te puedes parar? 

Gian: -Claro. Pero…. ¿Está bien que nosotros asistamos al funeral siendo que esos ataques fueron por nuestra culpa? 

Luchino: -Daivan es nuestra ciudad ¿verdad? No podemos dejar esto con solo un telegrama. Debemos de asistir en persona y mostrar la cara.

Gian: -Para asumir la responsabilidad ¿eh? 

Me levanto de la cama poniéndome los zapatos de aspecto caro que Luchino ha preparado para mí y tambaleo. Luchino me atrapa por el brazo.

Gian:- Vaya negocio podrido que tenemos.  

Luchino: -Ser odiados y culpados también forman parte de nuestro negocio. Lo peor sería que fuéramos completamente ignorados. Si eso llegara a suceder, el GD se convertiría en el amo de esta ciudad en un instante. 

Gian:- ¿Cuál será la mejor opción para la ciudad?

Luchino: -Idiota.

Luchino, aprieta con fuerza mi brazo que llegó a tomar para apoyarme. 

Luchino: -Tú, no has visto el estado actual de Chicago y Rockwell ¿verdad? Yo no quiero que Daivan termine como ellas.

Yo no pude responder a eso. No pude hacerlo. Y de esa manera, Luchino y yo salimos de la habitación y del hotel. 

Pierdo la cuenta del número de iglesias que han caído, solo recuerdo hasta la tercera, y de ahí no recuerdo más, y trato que mi cerebro no grabe esto como si fuera algo sobre una negociación. 

La pequeña iglesia se encogió en un rincón de la ciudad. La procesión está llena de pobres, tan pobres que ni siquiera ropa de luto adecuada tienen. El llano de las mujeres y niños…. Y las maldiciones silenciosas y odio dirigidas hacia nosotros.

 

Aceptamos todo, eso es nuestro trabajo

Gian: -La siguiente es…. Santa Rita ¿verdad?

Luchino: -Ya veo, es cierto. Aquella iglesia, hicieron un orfanato en el cual tú creciste ¿verdad?

Gian: -Si, cuando era niño estaba en el orfanato de esa iglesia. Hasta ahora, ese era el único lugar del que aún no puedo escapar. 

En realidad, quiero salir del auto, no quiero ver el orfanato de la iglesia cuando las luces del auto pasen sobre ella 

¿Proteger? Es debido a nuestra culpa que este lugar completamente inocente, y que las hermanas inofensivas como corderos, fueran asesinados. ¿Cómo debería reaccionar?

Luchino: -Dios, en verdad que es un negocio podrido. 

No puedo ver nada, tampoco los paisajes coloridos que atraviesas las ventanas del auto. 

En la iglesia Santa Rita, también hay una bandera de luto negra caída a media asta la cual nos recibió. Había sombras negras, es una pequeña procesión funeraria. 

Luchino: -Es el funeral por los fallecidos en la comida. Todo el mundo que estaba allí no tenía hogar ni familia o eran niños vagabundos, por lo que parece, la iglesia será la responsable de la funeraria y sus tumbas. 

Gian: -La directora de este lugar da algo de miedo, pero…. tiene su lado amable. 

Acompañados por nuestros guardias, avanzamos hacia la iglesia.

Las personas sin hogar, las cuales quedaron en estado lamentable después del suceso de la comida, llenaron los alrededores de los ataúdes baratos que sostienen los cuerpos, todos están vestidos de trajes similares en un ataque repentino de suerte extraña.

Y dentro de la iglesia… Hay un ataúd pequeño, envuelto en tela blanca y alrededor de ella están las hermanas y los niños del orfanato llorando. 

Luchino: -¿Es de la hermana que recibió un disparo ayer?

Los niños se parecen a mí, vistiendo una extraña variedad de ropa mal ajustada, la ropa que solía usar desde hace mucho tiempo, además de que hay niños de diferentes edades y alturas. No, supongo que no son tan diferentes de como soy ahora. 

Cuando camino hacia el ataúd…

Directora del orfanato: -Llegas tarde, Giancarlo. Y también el señor Gregoretti. 

Gian: -Mamá….

La he llamado como solía llamarla de cuando era niño, es la costumbre. Es curioso que con tan solo decir esa palabra un pozo de nostalgia se derrama haciendo su camino de manera pacífica llegando a través de mi estómago. 

Luchino: -Mis más sinceras disculpas, directora. De ninguna manera pospondríamos nuestra visita aquí. 

Directora del orfanato: -Ya está bien. Aunque solo sea por un momento, recen. 

No puedo decir si ella es estricta o amable… ella sigue siendo la misma de siempre. Tomo una de las flores silvestres que yacen en la canasta 

Gian: -Ah….

Finalmente me doy cuenta de que solo hay un ataúd. Fue una hermana a la que le dispararon… y fue una más a la que secuestraron….

Gian: -Directora. Esto es….

Directora del orfanato: -Es de Amanda. Hace un momento recibí una llamada de la policía acerca de Maribel. Ellos descubrieron el cuerpo de una mujer que coincide con la descripción de Maribel en la vía acuática. 

Gian: -¡!……!!

Oigo como algo se rompe en mi cabeza. ¿Qué quiere decir con que coincide Maribel?

Gian: -¡Mierda! 

Por lo general, la directora viene volando para darme un golpe cada vez que digo una maldición en la iglesia… pero esta vez no lo hace.

Directora del orfanato: -Más tarde iré a la comisaría para recoger el cuerpo. Por ahora vayan y recen por ella.

Pongo la pequeña flor Lily que había comenzado a marchitarse por el calor de mi mano sobre el ataúd. El ataúd está debajo de esa tela dolorosamente blanda y pequeña. 

Gian: -Kuchh……

La hermana Amanda y la hermana Maribel, son personas que fueron como mi familia. Amanda siempre se ponía fiera conmigo cuando me regañaba. 

Y la hermana Maribel, que no está aquí, fue mi primer amor cuando era adolescente y ya entendía ese tipo de cosas. Hahaha… creo que incluso una vez le hice una propuesta….

Gian: -¡Maldición! ¡Esos malditos jodidos bastardos! 

Luchino:- Oye Gian, recuerda en dónde estás.

Gian: -Maldición, ni siquiera puedo tomar venganza…. Mamá, ¿Qué se supone que debería de hacer? 

Mi voz se agrieta por el enojo, estoy a punto de llorar. Le arrojé estas palabras a la directora directamente… pero ella solo me da una respuesta franca ya algo fría. 

Directora: -Haz lo que creas que debes de hacer. Sé que te has convertido en un mafioso, pero aun así, debes de cumplir tu parte con dios y ser su testigo. 

Gian: -¡¡Tsu!! ¡¿Dios?! ¡Por qué debió de pasar esta cosa tan horrible si se supone que Dios está observando y protegiendo! 

Por un instante, me quedé sorprendido. Ha pasado muchísimo tiempo desde que vine, y por primera vez que regreso después de mucho tiempo, el palo de la directora viene volando golpeando mi mano.

Directora del orfanato: -¿Qué clase de cosas te atreves a decir estando en la casa de Dios? Cuida tus palabras.

Luchino: -Discúlpenos, directora. Este tipo, pues bueno, apenas está recuperándose de un resfriado. 

Cuando estoy a punto de abrir la boca de nuevo para quejarme…

Desde algún lugar lejano, el sonido de explosiones hacen eco a través del aire. El ruido no es fuerte, pero las ventanas de la iglesia hacen ruidos en sus marcos, y las hermanas y los niños gritan. 

Gian: -¡!…..!! ¡¿Qué pasa?!

Luchino: -¡Mierda! De nuevo esos tipos…

Luchino y yo salimos de la iglesia. 

Las personas que asisten a la procesión se dispersan entre el viento antes de pararse con ansiedad mirando hacia arriba. Sus caras miran hacia la torre de humo que está a la deriva cubierta de gris y negro que se logra ver más allá de las copas de los arboles.  

Gian: -¡Joder! ¡¿Nuevamente están provocando terrorismo?! 

Subordinado de Luchino A: -¡Viene desde la zona residencial! Capitán, ¿deberíamos adelantarnos? 

Luchino traga saliva ruidosamente, y como nunca antes, vacila un segundo ante de que gire su cabeza hacia mí y me mire.

Yo….

OPCIONES:

  1. Si no terminamos esta guerra ahora, las personas nuevamente….
  2. No hay nada que pueda hacer.

 

Elegir la segunda opción 

Gian: -¿Por qué me estás mirando? 

Entonces Luchino se apodera de mi muñeca con fuerza dándome un tirón. 

Luchino: -¡Reacciona! Quédate aquí, nosotros iremos tras los culpables. 

Con solo esas palabras, Luchino y sus subordinados se van en dirección donde las llamas se elevan, al lugar de la explosión. Y yo me quedo aquí… solo. 

Solo quedo yo, el quien no puede hacer nada.

Gian: -Yo, no puedo hacer nada.

Al dar un suspiro, recuerdo la cara de Giulio. Él estaba riéndose. Su expresión de ese entonces…

¿Por qué será? Que lo que vino volando a mi mente no fue su mirada al momento de matar, ni aquella cara manchada de sangre. 

Gian: -Aunque yo estuviera con él, solo sería un estorbo. 

Me he quedado completamente hundido, hundido en el profundo abismo de lodo negro, cayendo hasta llegar a mi pecho y estomago…

Directora del orfanato: -Giancarlo ¿Qué estás haciendo?

De repente me doy cuenta de que una voz dura como el acero perfora a través de mis oídos cuando estoy completamente abatido en la iglesia. Esa es la voz que siempre ha usado conmigo cuando me está gritando por algo. 

Por dios, ya no soy uno de los niños de aquí, ni soy más uno de tus hijos. 

Gian: -¡¡Ahh!! ¡¡Duele!! ¡¿Qué estás haciendo?!

Un puñado de dolor atraviesa mi culo, lo suficientemente fuerte como para hacer fluir mis lágrimas. 

Inconscientemente me volteo para mirar a la directora, que me mira volteando hacia arriba, ella es mucho más pequeña de lo que esperaba. ¿Mamá siempre ha sido así de pequeña? 

Directora del orfanato: -Veo que no se te ha curado el mal hábito de no escuchar a las personas. No tienes tiempo para estar en las nubes ¿no es así? 

Directora del orfanato: -Solo haz lo que creas que debes de hacer. 

Gian: -Tsu…. Pero, mamá…. no puedo tomar venganza por las hermanas.

Directora del orfanato: -Amanda, Maribel y todas las personas que perdieron la vida, han caído en las manos de Dios. No hay nada por lo que tengas que molestarte. 

¿Otra vez Dios? ¡Si solo pudiera creer en eso sería más fácil! Justo cuando estoy por romper sus palabras sin tratar de ocultar nada….

Directora del orfanato: -Hace un momento, me dijiste esto ¿no? “Dios: quien creó este mundo y todo lo que habita en él, ¿por qué pasan todas estas tragedias en este mundo que protege y vigila?” 

Su voz contiene un esbozo de sonrisa con una gota de cansancio, y sus ojos se centran en algún lugar en la distancia.

Directora del orfanato:- Hace mucho tiempo, yo también estuve preocupada por eso.

Gian: -¿Eh?

Directora del orfanato: -Hubo una época en la cual dudaba en la existencia de Dios… Pero ahora pienso de esta manera.

Directora del orfanato: -Nosotros las personas, nacemos como hijos de Dios, y mientras veía por nosotros fuimos creciendo. No podemos permanecer por siempre en la cuna del Edén.  

Gian: -………………….

Directora del orfanato: -En el mundo de afuera, hay muchas cosas dolorosas y terribles enfrentamientos que presenciamos. Horripilantes animales, enemigos, espinas y venenos. Pero, si no caminamos por todo eso entonces no maduraríamos. 

Directora del orfanato: -Y tú también, debes recordar todo lo que pasaste cuando eras un niño ¿verdad? Es lo mismo, nosotras solo te dimos refugio, alimentos y un poco de enseñanza para guiarte de la mejor manera. Eso es todo.

Gian: -Hahaha…. Nada ha cambiado desde entonces, aunque ahora soy mucho más alto y grande.

Directora del orfanato:- Pero aun así, ya puedes vivir por tu propia cuenta. Yo pienso que la existencia de Dios y el amor existen por ese motivo. La única razón por la que se llegue a tratar de mantener por siempre a los hijos en el nido sería….

Gian: -Entonces eso no sería amor, solo sería algo malo. Gracias, mamá. Yo también pensaré de esa manera y trataré de creer.  

Ante mis palabras imprudentes, mamá entrecierra sus ojos.

Directora del orfanato: -Todo está bien, aunque no lo entiendas o si no tratas de creerlo. La verdadera respuesta, es la que debes de encontrar por ti mismo. 

No puedo decir nada, sólo cambiar algo …

Directora del orfanato:- Te has convertido en el jefe de la segunda generación ¿verdad? Porque hay algo que solo tú puedes hacer, el señor Del Salto te ha elegido. 

Estoy sorprendido al escuchar las palabras “de jefe” y el nombre “Del Salto” salir de la boca de la directora con tanta indiferencia, pero ¿cómo es que ella sabe de mi sucesión? 

Gian:- Aunque todavía no he pasado el ritual de iniciación. Además….

Como era de suponerse, no puedo contarle acerca de la desaparición. 

Directora del orfanato: -Tú…. Si tienes tanto tiempo libre, entonces haz lo que debes de hacer.

Gian: -¿Dices que debo de hacer lo que debo de hacer?

Una vez más, regreso mi mirada hacia mamá para luego mirar hacia abajo.

Gian: -No puedo tomar venganza, no puedo perseguir al culpable. No tengo el poder suficiente para hacerle frente a los tipos del GD. Solamente, tengo una pequeña buena suerte….

¿Qué puedo hacer con solo eso? El puesto de jefe es solo un decorativo inútil, es como si solamente me dieran ese puesto por ser familiar del jefe del CR5, un jefe sin valor…

¿Yo…siendo jefe…?  El jefe de la organización….

Algo se arrastra lentamente en mi mente, sobre las ruinas vacías y secas que habían estado en mi cabeza. 

Y como el agua fría, surge sin cesar, extendiéndose y filtrándose, sobre todo. Yo soy el jefe del CR5, jefe…. Casi no hay nadie quien lo sepa…

Gian: -Mierda, ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¡Algo! ¡Joder! Tengo la carta en la mano, pero no puedo verla…. 

¡Algo que pueda hacer, algo que solo pueda hacer!

Una carta que tenía en la mano…. Así es. Tenía esa carta, pero por haber metido la pata la perdí…. 

Gian: -¡¡Giulio!!

Doy un giro sobre mi espalda de manera sorpresiva, miro alrededor, la directora todavía sigue detrás de mí permaneciendo en silencio y mirándome.

Gian: -¡Mamá! ¡Perdón, pero por favor préstame un teléfono! 

Directora del orfanato: -Tengo uno en mi habitación. Que sea breve.

Doy mil gracias y salgo corriendo. Ya sabía la carta que necesitaba. Si pudiera mantenerla….

¡¡Podría hacer un desafío!! 

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