Giulio (Escape) #03 – (+18)

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Y así la noche va pasando, todos los aldeanos se abarrotan de comida y bebida mientras siguen celebrando. Se amontonan alrededor de nosotros hasta el punto de confundirnos.

Tal vez sea por la estimulación del hambre, pero todo esto me resulta bastante refrescante y animado. 

Gian: -Pues bueno, veamos. 

Creo que iré a molestar un poco con mis charlas a mis compañeros. Me levanto de la banca que he estado usando como silla.

OPCIONES: 

  1. BERNARDO
  2. LUCHINO
  3. GIULIO
  4. IVAN 

 

Elegir a Giulio 

Giulio, se encuentra solo sentado en una esquina. 

Al acercarme, veo que todavía tiene el cuchillo de antes entre sus manos. 

Gian: -¡Hey, Giulio!

Por cierto, ¿Estará bien que usemos nuestros nombres? ¿Debimos haber usado nombres falsos? De cualquier manera, es demasiado tarde para hacerlo. 

Supongo que no importa. Solo diremos que son los nombres de los personajes que estamos interpretando. 

Giulio: -Si, Señor Gian. 

Giulio mira hacia arriba. Incluso sin estar mirando el cuchillo, continúa jugando con él sin problemas. 

La hoja de plata baila entre los dedos de Giulio como si estuviera vivo. Los movimientos fluyen desde arriba y abajo, por encima y por debajo. Es todo un espectáculo. 

Gian: -Eso, ¿Te ha gustado?

Giulio: -Me lo han regalado, por la ocasión. 

Gian: -Heee, que bien. 

Giulio: -Si, es un buen cuchillo. 

Gian: -¿Eh? Allá, ¿no hay alguien que te está llamando? 

Una abuela con aspecto refinado está agitando su mano. Ah, es la persona que le prestó el violín a Giulio antes. 

Giulio la mira y le da un pequeño movimiento de cabeza, probablemente con la intención de darle eso como respuesta. 

Cuando se comporta así, él no es diferente de cualquier niño bien educado de clase alta. 

Gian: -¿No le habrás gustado?

Giulio: -………… 

Gian: -Parece una agradable abuela, y de clase. ¿Tú qué opinas? 

Giulio: -Pues creo… que ella es como el violín, es delgada y frágil. 

Me doy cuenta que sus ojos miran el cuchillo que todavía está dando vueltas entre sus manos. 

Giulio: -Parece ser que ella no sangraría mucho…

Me apresure a mirar a los alrededores para asegurarme que nadie esté tras nosotros y haya escuchado esto. 

Él no está diciendo esto a propósito ¿verdad? Miró por encima de su cabeza tratando de averiguar si lo que dice es lo que quiere decir. 

Giulio: -Ah……

Giulio: -Señor Gian, no pienso así respecto a usted.

No me gustó mucho lo que dijo. Tengo miedo de lo que va a decir, así que miro hacia abajo. 

Gian: -Por cierto, puedes tocar el violín ¿verdad?  

Giulio: -………

Gian: -Eres muy hábil, lo hiciste bien.  

Giulio: -No me gusta mucho tocarlo….

Giulio mira hacia el suelo, como si estuviera preocupado o algo. 

Giulio: -Por otro lado… creo que sería de más ayuda usando el cuchillo. 

Giulio: -Por favor, puede pedirme lo que sea. 

Poniendo esos ojos como de cachorro. De alguna manera, parece como si estuviera enamorado… ¿Será mi imaginación? 

Gian: -Claro, cuando llegue ese momento, contaré contigo. 

Giulio: -Si, señor Gian. 

Me pregunto, por qué no puede gustarme del todo este tipo. 

Giulio, se acerca mucho a mí poniendo una expresión como si se hubiera dado cuenta de algo. 

Gian: -¿Qué estás mirando?

Me siento algo ansioso, al ver como él me está mirando directamente a los ojos.  

Giulio: -Las luces de las lámparas están brillando en los ojos del señor Gian.

Giulio: -Es hermoso. 

Giulio, el usa cuchillos. El perro peligroso.

Bueno, por ahora, él que está delante de mí, es un perro obediente y dócil. 

La noche comienza a verse aún más en medio del campo. Todavía no son ni las 8:00 de la noche y el festival parece como si ya se estuviera acabando. 

Los niños y los ancianos regresan primero a las casas. Probablemente tendrán una gran noche de sueño. Otros comienzan a quitar la comida y también la cerveza. 

Lo que significa, que nosotros al fin podemos dejar de actuar. Estamos llenos de tanta comida y bebida muy rica. 

Nos levantamos y nos reunimos. 

Bernardo: -Hace poco el jefe de la aldea me prestó un teléfono, y pude lograr contactar con alguien en Daivan. 

Luchino: -¿Qué dijo el jefe? 

Bernardo: -No lo sé. No pude contactarlo. Pero le deje un mensaje. 

Bernardo: -Le dije a mi subordinado que viniera a recogernos alrededor de esta área mañana por la mañana, ya que parece que será imposible abordar la limusina en Suncreerk .

Bernardo: -También, como pueden ver, aquí traigo la gasolina. El jefe de la aldea me dio un poco. 

Hay un pequeño tanque bajo sus pies. 

Todo esto sonó como una mentira al inicio, el que lográramos convencer a los aldeanos del pueblo que habíamos quedado varados con nuestro auto que se quedó sin gasolina y que caminamos todo el recorrido hasta Bowick. 

Para poder encubrir a Iván, Bernardo engaño diciendo que él es uno de los actores ambulantes que formaba parte de un grupo, luego nos llevó hacia los habitantes del pueblo que nos invitaron a su festival y ahora aquí estamos. 

Pero qué cosas tan locas… Pero todo salió bien al final, sin embargo, esto no podría haber salido bien si no fuera por mi suerte ¿verdad? Claro que sí. 

El jefe del pueblo nos detuvo un momento para agradecernos en nombre de todos los aldeanos.

Jefe: -No nos importaría que ustedes se quedaran a pasar la noche en una de las posadas de aquí. ¿Por qué mejor no se quedan y se van mañana? Ya está oscuro. 

Bernardo: -No, pero gracias. Debemos irnos. No se preocupen, tenemos una linterna y no podemos dejar el auto solo, porque tenemos todas nuestras cosas en él. Sera para la próxima vez 

Los aldeanos restantes nos dan ofrendas y aceptamos algunas de ellas hasta despedirnos y salir de allí. 

Pretendemos caminar por el camino principal hasta que nos alejamos un poco y nos metemos por el campo para llegar a la cabaña que habíamos encontrado. 

En esa cabaña está la ropa y comida que robamos antes. 

Desde ahí nos dirigimos a la misma cabaña donde pasamos la noche. Nos quedaremos ahí hasta que los miembros que son parte de CR5 vengan a por nosotros. 

Iván: -Ahhhh.. Y finalmente que nos habíamos emborrachado. Y ahora que regresamos ya estamos sobrios. Debimos habernos quedado en la casa del jefe hasta mañana temprano. 

Bernardo: -No podíamos correr más riesgos. Podría comenzar a sospechar en cualquier momento. ¿Estaría bien para ti que al despertar tuviéramos a la policía junto a tu cama? 

Iván se queja a medida que seguimos caminando de noche y Bernardo le responde. Buscamos un pequeño camino para entrar al bosque. 

Iván: -Estará todo bien ya que los habitantes de este pueblo son tontos. 

Gian: -No, cuando amanezca y estén sobrios se darán cuenta de que es extraño. Es lo normal 

Luchino: -Si el auto del jefe no hubiera sido más que para dos personas, la opción de secuestro sería la única opción que nos hubiera quedado. 

Nos alejamos del pueblo con pasos rápidos y susurrando entre sí. Si no nos damos prisa, nos tomará más de una hora llegar a la cabaña que tomamos como refugio en la montaña. 

Si no nos damos prisa…… Pero cuando estamos por poner un pie en el camino…. aparece una persona. Todo se hizo silencio…. ni Giulio se había dado cuenta. 

Gian: -Eh?….

Ahí había una persona…

No sé desde cuándo se había dado cuenta de nuestra presencia, nos tomó de sorpresa, ver a una anciana en mitad de la carretera con su expresión rígida y sorprendida. 

Ella me resulta familiar. En sus manos está el violín que Giulio recibió prestado antes. 

No recuerdo haberla visto en las afueras de la plaza del pueblo antes. ¿Se le habrá pasado por accidente la hora para regresar a casa? 

¿Ella habrá escuchado de lo que estuvimos hablando? 

OPCIONES:

  1. Silenciarla matándola 
  2. Silenciarla sin matarla 

 

Elegir silenciarla sin matarla 

Veo a Giulio sacando su cuchillo de su bolsillo desde la esquina de mis ojos. De inmediato levanto mi voz para detenerlo. 

Gian: -¡Espera! 

La única manera de mantener las cosas en secreto es matar a la anciana enfrente de nosotros… Eso es lo que mi voz dice en mi mente. 

¿Qué es lo que debería hacer? Cuestionan los cuatro que me están mirando. 

Me detengo por un solo segundo. 

OPCIONES:

  1. Hacer que Giulio me ayude
  2. Hacer que Luchino me ayude

 

Elegir hacer que Giulio me ayude. 

Gian: -¡Giulio!

Agarro la muñeca de Giulio para quedar los dos en frente de la anciana dama, que mantiene sus ojos muy abiertos por el miedo.

Gian: -Permanece tranquila. No levante su voz. 

Cuando la miro, los hombros de la mujer comienzan a estremecerse ferozmente. 

Gian: -Lo que has visto, el que nos hayas visto, no debes de decirle a nadie. Si dices algo, en ese momento….

Llamó a Giulio con mi mirada.

Giulio: -La mataré.

En sus ojos, probablemente ve que Giulio es un muchacho agradable, tranquilo y que es bueno haciendo trucos con el cuchillo y tocando el violín.

Giulio: -Morirá. 

El peso de esas palabras susurradas casualmente por el campo probablemente la dejó atónita. Cuando la miro, veo que sus lágrimas comienzan a salir en las esquinas de sus ojos.

Gian: -Si no dice nada, entonces no le haremos nada. Nosotros, los de la mafia, somos hombres de palabra. No matamos sin ningún motivo. 

Giulio: -¿Cuál es su respuesta…?

Baja una y otra vez su cabeza. 

Gian: -Perdone por hacerla pasar por un mal momento en la noche del festival. Mejor regrese a casa, y apresúrese a acostarse en su cama. Todo esto es un sueño. Solamente una pesadilla. 

En silencio la dejamos, todavía temblando hasta los codos, la dejamos atrás.

En el momento que llegamos a la cabaña de la montaña ya era bien entrada la noche.

Nos sentimos en alerta máxima, comprobamos la cabaña para asegurarnos que no hubiera nada diferente desde que salimos por la mañana y que el auto todavía estuviera seguro. 

No podemos tener por más tiempo la gasolina abierta así que rápidamente la introducimos en el auto. El indicador de combustible sube. Una cosa menos de que preocuparse. 

Todos estamos llenos así que lo que queda es dormir. La ida y vuelta hacia el pueblo de Bowick nos ha dejado a todos cansados, así que decidimos dejar el orden de vigilancia igual que ayer. 

Todas las personas que van tras nosotros están reunidas en Suncreerk así que no hay de qué preocuparse. 

En la noche. 

Gracias a la calentura de cierta persona nuevamente no me deja dormir, así que con cuidado me deslice hacia fuera para sentir el aire libre. 

Gian: -Fuu…. Debería pasear un poco y luego a tratar de dormir. 

Me pregunto si ese tipo podría ser un poco inestable emocionalmente. ¿o sería por todo el estrés? No hay manera de que alguien como Bernardo se comportara de esa manera… pero, de cualquier forma, no quiero volver a ser tratado como manta para acurrucarse. 

La luz de la luna es relativamente brillante. Empiezo a caminar con un ritmo pausado. Daré un paseo nocturno. 

De repente… los recuerdos de la noche anterior aparecen en mi mente así que me doy la vuelta para comprobar que nadie me esté siguiendo 

Lo mejor es olvidarlo. Sigo caminando a través del bosque. No hay mucho por donde caminar. 

Y allí, en donde el auto Alfa Romeo se encuentra escondido, hay alguien. Es Giulio. 

Gian: -Hey…

Tuve el presentimiento de que esto pasaría, ya que no recuerdo haberlo visto en los alrededores de la cabaña. 

No creo que sea porque me esperaba. 

Sentado en el asiento trasero, Giulio me regresa la mirada. 

Al acercarme, veo que Giulio mantiene apretado su pañuelo entre sus manos mientras lo mete en su bolsillo. Sus ojos parpadean varias veces antes de girar hacia abajo, por alguna razón parece feliz. 

Gian: -¿Aún no te vas a dormir? ¿Estás pensando en algo? 

Giulio: -……………

Me deslizo en el interior del auto para sentarme en el asiento trasero. Cuando lo hago, Giulio se aleja para poner un poco de distancia entre nosotros

Sonrió al ver la expresión de cuestionamiento de Giulio antes de mirar por encima. Puedo ver las estrellas brillantes encima de los árboles. 

Gian: -Gracias por lo de hoy.

Él me ha ayudado varias veces hoy. Probablemente los otros también lo saben.

Giulio: -¿Por qué? 

Gian: -Vamos, me refiero a lo que pasó en el lago del pueblo así como en el festival.  

Giulio pone una expresión como de no entender lo que le digo… Puede que ya comprenda de lo que hablo ya que asiente con la cabeza poniendo una expresión sombría.

Gian: -Pensé que después debería de agradecerte.  

Giulio: -¿Agradecimiento…?

Un pequeño fruncimiento aparece en las cejas de Giulio. 

Giulio: -No es necesario que usted haga eso. 

Su desagrado se filtra en su voz. Siento una punzada de sorpresa.

Cuando él está conmigo, su estado de ánimo siempre cambia de repente. Esto es la única cosa que se con certeza acerca de él. 

¿Qué es lo que le molesta? ¿Qué es lo que no le gusta? Todavía no tengo una idea clara acerca de eso. 

Sin poder decir nada, me volteo hacia Giulio diciéndole en voz alta. 

Gian: -Tú, ¿Qué es lo que quieres que haga? Si no lo dices, no lo entenderé. 

Giulio: -Usted…. Pues….

Su mirada se enfoca en mí y de alguna manera, los recuerdos de lo que pasó anoche regresan a mi mente, trato de olvidar eso con todas mis fuerzas. 

Este tipo me miró mientras me masturbaba hasta el final. Por un instante mis mejillas se calientan por la vergüenza. 

Gian: -No me refiero a lo que pasó anoche en donde solo te quedaste mirando, si no a lo que realmente quieres hacer, dímelo claramente. ¡Dilo! 

Le doy un golpe al asiento como si lo estuviera regañando. De repente Giulio se pone rojo.

Su expresión no es de culpabilidad ni de vergüenza. Parece que lo acorrale dejándolo sin escapatoria.

Giulio: -………….

Gian: -Dilo, claramente. No importa lo que sea; solo di lo que piensas. 

Giulio se levanta como si fuera a correr lejos, pero al final se vuelve a sentar. 

Con una expresión retorcida comienza a hablar. 

Giulio: -Yo también, deseo tocarlo…

Siento una extraña sensación de insatisfacción por la confesión que salió de él 

Gian: -¿A que te refieres con que tú también?

Giulio: -Como lo hizo Bernardo…. No, más…

Gian: -¿Cómo? 

Sonrío ante la petición, mientras que Giulio solo aprieta sus dientes. Sacó a relucir su profundo deseo que estaba escondido en su corazón, pero también siento como que lo obligue a hacerlo.

Giulio toca mi mejilla. Con su mano, de manera vacilante, como un niño comienza a acariciarme como si fuera algo para admirar. De igual manera pone una expresión como si alguien lo fuera a regañar por hacer esto. 

Gian: -Claro, continúa 

Giulio: -……Nuh …….

En el momento en que entró en contacto con mi mejilla, Giulio pone una expresión parecida al temor. 

 

Gian: -¿Satisfecho?

Giulio: -Más….

Al parecer ya se acostumbró a esto, ya que comienza a ser más valiente. Sus manos se deslizan a lo largo de mí, recorriéndome como si estuviera revisando mis músculos debajo de mi piel. Hizo esto por un tiempo con una cara al borde de las lágrimas. 

Suelta un gruñido como si fuera un perro, y se arrima más a mí acercándose aún más. 

Gian: -Oye….

Cuando pongo una mano en el pecho de Giulio para empujarlo, él lame mi palma. 

Gian: -No me lamas. 

Luego se mueve a mis dedos continuando lamiendo. Siento una sensación extraña ante la sensación de cosquilleo. 

Gian:- Para….

Al ver la expresión de Giulio, que parece como si estuviera en algún tipo de hipnosis, no puedo detenerlo. 

Giulio: -Quiero verlo….

Gian: -Ver que 

Giulio: -Quiero volver a verlo…. Su….

Gian: -Por eso…. ¿Qué cosa?

Giulio: -El momento de su muerte….

Inconscientemente trago un respiro cuando Giulio de repente se inclina sobre mí.

Él me baja los pantalones en un silbido. En el momento que pienso “de ninguna manera” los labios de Giulio toman mi cosa. 

Gian: -Tú…. Que haces de repente….

Con sus mejillas frotándose contra mí y su lengua acariciándome a lo largo, siento como toda la sangre de mi cuerpo se dirige hacia mi entrepierna. 

Giulio: -Es el olor del Señor Gian. 

Giulio susurra esto mientras me lame. 

Gian: -Ya para, ¿no es sucio? 

Parece ser que a Giulio no le importa. Me lame sin ninguna vacilación. 

¿Por qué él va tan lejos para chuparme de esta manera? 

¿Qué quiso decir cuando dijo que quería ver el momento de mi muerte?

Gian: -Ahh…. nnn…..

No parece que hubiera alguien alrededor. Pensando que la lucha solo sería una pérdida inútil de esfuerzo. Doy un suspiro. 

La verdad es que si trato de quitármelo de encima, sería una prueba de fuerza. Estoy acostumbrado a luchar, pero si me comparo con Giulio que ha experimentado más batallas duras que yo, entonces no hay manera de que le pueda ganar. 

Creo que la manera más rápida de terminar esto es dejar que Giulio haga lo que quiera. 

Giulio: -El olor del señor Gian…. 

Él lame dando vueltas en mi punta una y otra vez, como si estuviera probando el sabor

No creo que él haga esto por mí. Más bien, lo está haciendo porque es lo que él quiere hacer. Quiere tocarme por eso me toca, solo eso. 

De repente soy golpeado con un repentino deseo, este pensamiento es demasiado claro. Mis caderas se mueven con molestia.

Gian:- Oye… ¿Por qué tú…? 

Aliso su cabello como si estuviera tratando de calmarlo, y Giulio mira hacia arriba y sus ojos parecen como de felicidad. Con un renovado vigor, desliza su lengua sobre mi pene.

No sé mucho acerca de Giulio, y aún así, dejo que haga este tipo de cosas. Cuando estoy con él, de alguna manera me vuelve loco. 

Gian: -Ahh, joder…. Se siente bien…

Me siento como si estuviera disfrutando de esto, como si estuviera compartiendo mi placer de alguna manera.

Hecho un vistazo, y miro que el pene de Giulio no está muy duro que digamos. 

Gian: -Ah… Giulio, ¿Por qué estás haciendo algo como esto? 

Mientras se escucha el sonido de goteos, Giulio alza su voz.

Giulio: -Porque quiero verlo de nuevo. 

Giulio: -Como ayer en la noche, cuando salió lo blanco, convulsionando, en el momento de morir. 

Gian: -¿Qué? Ahh…

¿De esa manera vio mi masturbación? Creo que ahora comprendo un poco lo que quiere decir. 

Gian: -Es diferente ¿sabes? No diría que fue la verdadera muerte. 

Giulio: -Si realmente muriera….

Los ojos de Giulio vacilan, es una mirada como de borracho. 

Giulio: -Quiero todo de usted….

Gian:- No moriré. 

Me doy cuenta que la expresión de Giulio se volvió un poco deprimida.

Él no dijo nada más. En su lugar, simplemente con cuidado y de manera constante, continúo lamiendo mi pene. 

Gian: -Oye…. Di algo… Giulio… hnm…

Me he quedado sin palabras debido a mi creciente placer. El clímax es solo cuestión de tiempo. 

Gian: -Uh…. Ahh…… hmm…..

Detrás de mis párpados cerrados, veo destellos de luz que se apagan y se encienden. Me siento como si me fuera a la distancia, como si mi alma se hubiera ido. 

Cuando me doy cuenta, Giulio está lamiendo mi mitad inferior, manchada por el semen. 

Gian: -Eso está sucio… ya para….

Giulio: -fun…. Fuun…….

Gian: -Giulio, ya detente.

Sin importar las veces que traté de detenerlo, Giulio continúa lamiéndome como si estuviera en una especie de sueño. Parece un perro impaciente.

Si dejo que continúe, probablemente seguirá lamiendo hasta que todo se haya ido. Él está actuando como si estuviera muy interesado por el líquido en mi cuerpo. Tiemblo un poco. 

Gian: -Ya está bien, detente.  

Tomo un puñado del cabello de Giulio y lo tiro hacia atrás. 

Giulio: -Ah……

La boca de Giulio está manchada de blanco. Él me mira con una mirada miserable y siento algo de simpatía y de miedo. 

Es peligroso. Hay algo raro en él. No puedo dejar que esto continúe.

Pero, aunque sé del peligro, ya he puesto un pie más allá del no retorno. 

Gian: -Ya terminó. Ve a lavarte la cara y regresa a la cabaña. En un momento regresaré. 

Le ordeno esto a Giulio con una voz rasposa, finalmente tengo éxito en conseguir que Giulio se alejara. 

Tercer Día 

Llegó la mañana.

Gulio: -Buenos días. 

Nosotros cinco nos vamos a lavar la cara en el pozo de atrás. El agua fría me despierta de inmediato. 

Pero por alguna razón, todavía me siento adormilado. Todavía estoy cansado. Froto mi frente hasta el punto de pellizcármela. 

Gian: -Haaa.

Iván: -Oye Bernardo, ¿A qué hora vendrán por nosotros? 

Bernardo: -A las 10:00, vendrán cerca de la entrada del bosque al norte.

Las plantas que nos rodean son rociadas con el agua que usamos para lavarnos, en combinación con el rocío sobre la hierba. Se ve resbaladiza, así que debo de tener cuidado. 

Gian: -Antes de que el sol comience a brillar, debemos de…. ¡Duahhhh!

Y justo cuando pienso en eso, me resbalo y caigo quedando mis pies debajo de mí .

Como terminé en el suelo, llamé a Bernardo que estaba delante de mí. En ese momento una especie de grieta se hace en el aire. 

Algo rasga a través del aire, y a la derecha, por donde estaban las cabezas de Bernardo y la mía, caen astillas de una rama. Trazando un contorno irregular vemos una bala que quedó incrustada. 

Nos toma un segundo para comprender la situación. Rápidamente agarro a Bernardo por un lado y lo tiro al suelo. 

Luchino: -¡Al suelo! ¡Es un arma! 

Bernardo: -¡¿Nos atacan?! 

Gian: -¡Al suelo!

Nuestros gritos se mezclan con la segunda ronda de disparos, que van sonando al mismo tiempo que nuestras voces. 

Ruedo por el suelo, siento que mi cuello se estrecha, pero no estoy herido en ninguna parte ¡Se han desviado! 

Ni siquiera tengo tiempo de comprobar el estado de los demás, así que me levanto rápido para ponerme entre los arbustos. Rápidamente, salto hacia un lado. 

Algunas hojas flotan en el aire, esparcidas por la perforación de plomo a través de los arbustos. 

Los árboles de aquí son escasos. No es el lugar para esconderse. Aun así, trato de hundirme en las sombras como pueda, mientras avanzo hacia adelante. 

Escucho algo, pero no veo a nadie. No importa, tengo que huir rápido. 

La paz y la tranquilidad se apoderan en el bosque después del clamor repentino. Las aves que habían estado piando antes, han desaparecido. Me lanzo lejos, solo en el silencio. 

Me detengo, pero parece que nadie me está persiguiendo. ¿Quién es el objetivo? 

Rodeo la cabaña acercándome desde la parte delantera. 

Oigo una voz que no reconozco. Respiro profundo y observo desde las sombras. 

El tirado se muestra así mismo, de pie junto al pozo. 

Es un tipo con ropa oscura. Impaciente levanta su arma, da una expresión rígida teniendo su arma a un lado. 

Hombre: -¡Ríndete y sal de ahí! Oye, Benpar ¡Regresa aquí! ¿Dónde estás? 

Entrecierro los ojos y miro alrededor, pero no veo ninguna señal de nadie más… Parece que todo el mundo llegó bien al bosque 

¿Benpar?… ¿Ese sería el nombre de su amigo? 

Gian: -Parece que tiene miedo…. ¿Será un novato? 

Tomo un puñado de tierra y se la echo por encima al tipo. El reacciona, girando rápidamente su arma…  Ahora es mi oportunidad. 

Había planeado abordarlo por la espalda, pero antes de que pueda moverme, Luchino sale de su escondite atacando al hombre desde su espalda. 

Luchino: -¡!!Toma esto¡!! 

Él le da una patada por su punto ciego. La patada larga de Luchino abruma el estómago del hombre. 

Hombre: -¡Guaah! 

Al tardar en darme cuenta, el hombre me ataca. Me tuerce el brazo, repentinamente él da un grito como un cerdo desgarrado en el suelo, mientras tira el arma y me avienta lejos. 

Como pensé, Bernardo sale de las sombras donde se escondió de igual manera que yo, lanzando al hombre y manteniéndolo bajo el piso.

Bernardo: -No te muevas…. Ustedes, ¿están bien? 

Bernardo nos mira con una cara de preocupación. 

Luchino: –¡Estoy bien! ¿Iván y Giulio? 

Gian: -No lo sé, pero parece que él tiene un compañero.

Oigo pasos a la derecha así que volteo. Es Iván. El tímidamente sale de los arbustos donde se escondía y mira a nuestro atacante.  

Iván: -Este bastardo, mira que sorprendernos…. ¿Desde dónde ataco? 

Bernardo: -No lo sé. No bajen la guardia, al parecer tiene un compañero. 

A lo lejos escucho un sonido de forcejeo y gritos… no será…. ¿Giulio?

Hombre: -¡Huye, Bepar! ¡Suéltame, uah! 

Luchino recoge el arma, dándole una patada al tipo apuntándole directamente a la cabeza haciéndolo callar.

Luchino: -Al parecer todavía tiene balas. 

Bernardo: -¿Estará bien Giulio? Que alguien vaya por él. Oye tú, ¿Qué es lo que planean? ¿Quién les ordenó que vinieran? 

Hombre: -Uhgg…

Un sonido de separación de los arbustos se escucha. Luchino apunta rápidamente hacia el sonido.

Giulio: -Disculpen. Maté al otro tipo. 

Giulio aparece con un cuchillo ensangrentado colgando de su mano. Está empapado de rojo oscuro hasta la muñeca.

Gian: -¿Estás bien? ¿Está el otro tipo hacia el otro lado? 

Giulio: -Si ….

Bernardo:- ¿Acabaste con él? 

Asintiendo, Giulio se acerca. Parece que él se enfrentó al otro, uno contra uno, y no consiguió ningún rasguño. 

Hombre: -¡! ¡Maldición! ¡¿Lo mataron?! 

El hombre que se encontraba bajo de Bernardo da lamentos retorciendo su cara. 

A juzgar por su reacción, parece que el otro tipo era un amigo cercano. 

Giulio se inclina hacia adelante y coloca el cuchillo en la garganta del hombre. Este dejó de luchar. 

Bernardo: -Puedes hacerlo después de sacarle información. Así que aguanta. 

Giulio: -si…

El olor de la sangre a primera hora de la mañana…. ¡Qué maravillosa forma de comenzar el día! 

Atamos al hombre con un trozo de tela y lo metimos al albergue de la cabaña. 

Estando alrededor de él le dimos unas patadas, al principio gritó y chilló pero finalmente se calmó. 

Luchino: -Date prisa en escupirlo, ¿Quién te mandó? 

Iván: -¡El queroseno está esperando por ti, si no lo dices!

El quemar a alguien al borde de la muerte es algo común en la mafia, según en los estándares de torturas es lo más común. Aunque no tenemos ningún queroseno aquí, pero… 

Luchino: -Tenemos gasolina. 

Bernardo: -Mejor detente, que explotaría. 

Gian. -¿No hay otra forma más tranquila de torturarlo? 

Giulio: -Mejor ya matémoslo…. Esto es una pérdida de tiempo. 

Nos enfocamos en nuestra conversación, haciendo caso omiso de la expresión de horror del hombre a nuestros pies. 

Después del ataque sorpresa, registramos enseguida la situación en la que estamos. 

Al parecer solo era un equipo de dos. ¿No habrá alguna señal de alguien más?

El Alfa Romeo que escondimos un poco lejos de aquí está seguro, no hay signos de que haya sido encontrado.  

Luchino y yo investigamos el cadáver, el que Giulio mató. 

Tenía un arma, pero antes de que lograra disparar, Giulio apareció para matarlo.  Puede que no haya sido utilizada debido a esto.

El cadáver, al igual que este hombre, no tenía ningún tipo de identificación con él. Así que tomamos el arma y algo de dinero que llevaba encima. 

Pero… hay algo que está fuera de lugar. Algo falta. Deben de tener algo pero no lo tienen. 

Bernardo: -¿Llegaste a notar algo Giulio? ¿Dijo algo antes de que lo mataras? 

Giulio: -Nada… Solo que, cerca de ahí vi que él lanzó algo pequeño. 

Iván:- ¿Qué significa eso?

Tarde un segundo en darme cuenta.

Gian: -¿Las llaves del auto?

Los demás me miran con expresión de tratar de entender. 

Gian: -Me refiero, a que debieron de haber llegado aquí en algún transporte. Seguramente las lanzó para asegurarse de que no le robáramos. 

Supongo que no me equivoco por la expresión del hombre. 

Iván:- Ahh, con que es eso. 

Bernardo, golpea con fuerza al hombre.

Bernardo: -Ustedes, ¿en dónde dejaron el auto que usaron para llegar aquí? 

Luchino: -Anda, sé sincero y responde ¿bien?

Hombre: -Guahhh! Paren…!!  guahh!!!

Con tantos golpes no podrá hablar, Luchino. 

Luchino: -De alguna manera, a este tipo…. Siento que lo he visto en alguna parte. 

Iván: -¿Qué? Recuérdalo rápido. 

Luchino: -Desde hace rato lo he estado pensando. 

Los golpes de patadas parecen no detenerse

Realmente esto me hace dudar un poco. No es porque esté acostumbrado a vivir en un mundo de violencia o porque esté lejos de inmutarme. Quiero decir, ¿no te podrías imaginar a ti mismo en sus zapatos? 

Bernardo:- No tienes buen aspecto, Gian.

Gian: -Pues si…. 

No es porque toda esta tortura me de pesimismo y fatalidad. Yo realmente no quiero pensar en la situación en la que estamos.  

La razón por la que estos sicarios aparecieron en la cabaña…. Parece que ya pronto Iván hará un escándalo por esto…será mejor que diga lo que pienso antes que él. 

Gian: -¿Por qué creen que estos tipos, más bien el tipo que les ordenó que vinieran aquí sabía en donde nos encontrábamos? 

Todas nuestras miradas se fijan en Bernardo. 

Así es. Si alguien que nos conoce y sabía que nos quedábamos en esta cabaña y entablo conexión por medio del teléfono al exterior…el único que pudo haberlo hecho es Bernardo.

Es imposible que los habitantes del pueblo de Bowick se dieran cuenta de que realmente éramos los que se fugaron. 

Siempre y cuando no nos hayan seguido anoche. Aunque si fuera así, debido a la oscuridad, sería prácticamente imposible que lo descubrieran. 

Gian: -¿No habrá alguna fuga en la información? 

Luchino: -¿Otra vez? Eso es malo. 

Con un suspiro, Luchino le da una gran patada al hombre.

Iván le dirigió a Bernardo una mirada sospechosa.

Iván: -No me digan que estos tipos eran los que vendrían por nosotros ¿verdad? 

Bernardo:- Eso sería imposible. 

A pesar de que él lo niega, Bernardo parece como si se hubiera comido algo amargo 

OPCIONES:

  1. Es la responsabilidad de Bernardo
  2. Defender a Bernardo

 

Elegir es la responsabilidad de Bernardo

Gian: -Pero…, eso es lo único en lo que puedo pensar. 

Bernardo: -Gian…. 

Bernardo me mira con expresión de sorpresa, pero aun así debo de establecer la verdad de manera clara. 

Gian: -En primer lugar, no vino el tipo que prometió que vendría a recogernos a las afueras de la cárcel, después se descubrió que cambiaríamos de auto en Suncreerk y por último los tipos que llegaron a esta cabaña  

Gian: -Lo siento, pero no pienso ir al lugar donde quedamos para encontrarnos  para que nos recogieran. 

Veo a Luchino y a Giulio que dan una pequeña inclinación de cabeza. 

Gian: -Hace un momento puede que tu suerte haya sido algo mala y no creo que nos hayas traicionado. Pero te conozco y lo entiendes ¿verdad, Bernardo? Esto es tu responsabilidad.

Bernardo me mira en silencio. De alguna manera siento como si el tiempo se hubiera detenido. 

Giulio: -Si no vamos a ir al lugar prometido, entonces tenemos tiempo. ¿Qué deberíamos hacer con este tipo?

Con la pregunta de Giulio, la tensión desaparece de repente.

Luchino: -Es cierto. Deberíamos de sacarle toda la información que podamos. 

Luchino y Bernardo se agachan y recogen al tipo que estaba sentado en el suelo.

Bernardo: -Hay que vigilar fuera de la cabaña. No creo que haya problema, pero deberíamos ocultar el cuerpo como sea posible. 

Iván, que había estado mirando a Bernardo, resopla.

Iván: -Tomemos tiempo para relajarnos, solo media hora. Luchino, mantenga los ojos bien abiertos y vigile a este tipo y por si acaso a Bernardo también. 

Iván saca una pistola que mantenía en su cinturón. La otra arma la tiene Luchino 

Iván sale, supongo que con intención de ir a deshacerse del cadáver. Giulio también sale en ese momento 

OPCIONES:

  1. Acompañar en la tortura
  2. Salir de la cabaña

 

Elegir salir de la cabaña.

No me siento con ganas de mirar la tortura, así que me salí. 

Veo a Iván sentado en el suelo con su espalda reposada en la pared, supongo que él se quedó a vigilar y puede que Giulio se fue al bosque para ocultar el cuerpo 

¿Con quién debería emparejarme? 

OPCIONES:

  1. Mantener la vigilancia con Iván
  2. Ocultar el cuerpo con Giulio 

 

Elegir ocultar el cuerpo con Giulio. 

Dejó a Iván para perseguir a Giulio.

Gian: -¡Giulio! Te ayudaré. 

Giulio: -Si. Pero, está bien. 

Había ido con Luchino justo después del ataque para comprobar nuestras cosas y encontramos el cuerpo, así que sé dónde está. 

El cuerpo sigue en donde lo dejamos.

Lleva un apestoso traje. Él era más joven que el chico que habíamos capturado vivo… ni siquiera rodea los treinta años. Creo que su nombre era ¿Benpar?

Probablemente estaba realmente desesperado cuando trató de defenderse, ya que tiene muchas heridas de arma blanca a lo largo de su brazo. ¿Eh? Pero los cortes son demasiado profundos…

Se nota que bajó rápidamente su arma. Se nota que este tipo fue asesinado despiadadamente, como si mataras a una mosca… o por lo menos, eso es lo que pienso al ver el cadáver. 

Giulio: -Si que tiene un buen aspecto de muerto. 

Gian: -Sería correcto si es que tienes algún gusto por las heridas en todas partes y bocas torcidas.

Ahora que miro, es increíble, Giulio no tiene ninguna salpicadura de sangre en su ropa.

Gian:- ¿Estaría bien con solo esconderlo en algún lugar, verdad? 

Digo esto, pero no hay tiempo para cavar un hoyo, así que estaría bien con solo tirar de él en una zanja y cubrirlo con hojas secas 

Al momento que miro a los alrededores para ver si hay algún buen lugar cercano para hacer eso, Giulio en inclina sobre el cuerpo 

Gian: -Oye… ¿Qué estás haciendo?

Giulio: -Estoy quitándole la ropa.

Soy yo… o él parece emocionado….

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