Giulio (Escape) #04

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Gian: -No, espera. ¿Por qué haces eso?

Giulio, rápidamente desprendió los botones de la camisa del cadáver. 

Giulio: -Con el cuerpo desnudo, no se podrá detectar de dónde viene. Además, se pudrirá más rápidamente.

Gian: -Bueno, lo entiendo, pero….

Pero, siento que tu mirada es muy peligrosa.

Giulio tira del hombre hábilmente. Recoge las ropas manchadas de sangre, las hace bola y las pone, por un lado. 

Hay marcas de arma blanca en el estómago y en el pecho del cadáver. Él no está sangrando… pero supongo que no es algo para sorprenderse estando muerto ya. 

Gian: -Debemos alejar esta ropa de aquí… Oye, Giulio ¿Qué estás haciendo? 

Giulio agarro el cadáver por la barbilla y teniendo su cuchillo en su mano, puso el arma en su garganta.

Giulio: -Voy a hacerlo pedazos. Si dejamos los pedazos esparcidos por ahí, se descompondrá más rápido. 

Gian: -Un momento, espera, ¡oye! 

No tengo la menor intención de ver como el cadáver es despedazado.

En primer lugar, no hay necesidad de llegar tan lejos además no tenemos mucho tiempo. Giulio, se ve claramente la expresión de emoción en su cara.

Ah, el cuchillo traspasa debajo de la mandíbula.

Gian: -¡Espera! ¡Esa cicatriz!  

Justo cuando estaba por mirar hacia otro lado, descubro una sombra sospechosa hacia abajo en la parte interna del brazo de cadáver 

Giulio: -¿Eh….?

A pesar de su expresión como de “ya lo hice”, Giulio se detiene.

Hay cicatrices en el brazo interior. Son quemaduras, pero son extrañamente grandes además se ven como si estuvieran puestos allí a propósito… Además, no tienen realizadas alguna clase de curación. 

Gian: -Esto, ¿No se creó por tratar de borrar un tatuaje? 

Giulio: -Eso parece….

Probablemente tomó un cigarro para quemarse 

Sería el tatuaje del CR5….

O podría ser algo totalmente diferente. Pero, puesto que no está curado, se nota que lo hizo hace poco, y a juzgar por el tamaño grande, lo más probable es que intentó quitarse el tatuaje. 

Gian: -Este tipo era un soldado… En otras palabras es un traidor. 

Muerdo con fuerza mis molares. 

Gian: -Regresemos, para informarles a los demás. Hay que darse prisa.

Giulio mira hacia abajo con una expresión lamentable por el cadáver, pero dice en un susurro “si”.

Nosotros movemos el cadáver del hombre y lo cubrimos con algunas ramas y hojas secas antes de regresar a la cabaña. Con todo lo que está pasando, parece que ya ha pasado más de media hora.   

Luchino y Bernardo pasan por la puerta. Justo a tiempo. Todos se reunieron enfrente. 

Iván: -En resumen ¿Lo mataste?

Bernardo: -No, solo lo deje inconsciente. Rompimos todos sus dedos de manos y pies. 

Giulio: -El cuerpo de ese tipo ¿Lo ha revisado cuidadosamente?

Luchino: -¿Eh?

Giulio: -El cadáver de allá… encontramos quemaduras en el interior de su brazo, parece que eliminó su tatuaje 

Dice esto sin expresión, pero todos entendemos que se refiera al tatuaje del CR5 que se otorga cuando entras. 

Bernardo y Luchino se miraron como si recordaran algo particularmente repulsivo. Los dos van hacia la cabaña de nuevo y sacan arrastrando al hombre.

Lo despertamos a la fuerza dándole palmadas en la cara. En realidad no luchó, debido a que no tiene ni idea de lo que está pasando. 

Ayudó a Luchino a descubrir al tipo… Me parece que hay una quemadura aún sin cicatrizar en su muslo. 

Gian: -Aquí está. Es esto. 

Ambos tienen una, entonces no es una coincidencia. 

Luchino: -Realmente esto se parece a nuestros tatuajes. 

Bernardo: -Dirás que se parecían… Son unos traidores. 

Una vez que eres parte de la familia, no podrás traicionarla, al igual como los lazos de sangre que nos unen. 

Acerca de la única manera en que se puede abandonar la familia y es si llegas a estar demasiado enfermo. El que hayan quemado el tatuaje para ocultarlo equivale a declarar que abandonaron la familia. 

Luchino: -Es por eso que se me hacía conocido. Oigan, ¿hay alguien que sepa a qué escuadrón pertenecían? 

Ninguno de nosotros puede decir algo sobre estos sicarios. 

Bernardo: -Ellos actuaron como si supieran quién éramos nosotros. 

Gian: -Pero, parece que ellos no me conocían. 

Iván: -Oye, tú, ¿de qué escuadrón eras? ¡Escúpelo claramente! 

No sé si este tipo haya quedado inconsciente nuevamente, ya que no responde nada. Hasta que susurra algo de manera baja. 

¿Tal vez es un hombre normal? A veces aparecen idiotas asociados o seguidores que simplemente creen que tener un tatuaje es genial 

Gian: -Oye, habla más fuerte. No te escucho. 

Hombre:-Por favor, sálvame. 

Luchino: -El nombre que nos dijiste hace rato ¿es falso? ¿Mentiste acerca de que eres parte de GD? Aunque esto ya no importa realmente llegado a este punto. 

Hombre: -Es…. Verdad… déjenme, regresar a casa. 

Siento algo de pena por este hombre. Pero no sé lo que realmente está ocultando. 

Gian: -En verdad que es un idiota… El ponerse ese tatuaje.

Por el código de Omerta no se puede confundir a los miembros de la familia. Aunque algunos me miman un poco, yo sé hasta qué límite se puede llegar. 

Luchino excava con sus dedos los restos del tatuaje del hombre, rozando de ida y vuelta.

Luchino: -Por el código…

Bernardo: -Los traidores deben morir. 

Hombre: -Por favor paren, tengo una esposa embarazada, si no regreso… ellos….

Luchino: -No te preocupes. De seguro, ella encontrará un nuevo hombre mejor que tú. 

Suspirando al ver al sicario luchando con todas sus fuerzas rogando por su vida, Luchino me entrega la pistola 

¿Quiere que lo mate? Siento asco al sentir el peso de la pistola. 

Gian: -¿Yo? 

Luchino: -Es una de las tareas de capitán. Consigue experiencia. 

Hombre: -Salvarme, por favor… 

OPCIONES:

  1. Jalar del gatillo 
  2. Hacer que Giulio lo haga 

 

Elegir hacer que Giulio lo haga

Puse la pistola en la cabeza del hombre, que sigue pidiendo y suplicando por su vida, pero volteé a mirar a Giulio, dándole una seña con mis ojos. 

Creo que debo dejar esto a alguien más adecuado. 

Giulio: -Sí. 

Gulio toma su cuchillo y sin problemas lo hunde en el pecho de hombre con una sola mano, como si estuviera cortando queso o algo así. 

La punta del cuchillo se entierra en el espacio entre las costillas del hombre y su corazón. 

Hombre: -Gah…. Sálvenme….

El hombre se estremeció varias veces hasta que sus ojos se giraron hacia atrás. 

Revisó su aliento. Nadie habla.

Giulio saca el cuchillo. Entonces, él toma con una mano la cabeza del hombre. 

Comienza a separar la oreja del hombre fuera de su cabeza 

Gian: -Giulio, ¿Qué estás haciendo?

Los otros no dicen nada.

Giulio: -Le corto su oreja.

Bernardo: -Una muerte espantosa les espera a los traidores… pero este tuvo una muerte muy fácil. 

Luchino: -No podemos relajarnos. Solo quítale una oreja, Giulio.  

Justo en ese momento observo…. Y….

Me doy cuenta en como Giulio trabaja. Sus ojos muestran un inusual brillo. Está encendido.

No puedo mirar más, así que me doy la vuelta y veo que los otros tres están como si nada

Después de que termina de cortar una oreja iba a comenzar a cortarle la otra, pero Bernardo lo detiene agarrándolo por el hombro. 

Giulio: -Todavía….

Bernardo: -Giulio, ya déjalo así. Cuando regresemos a Daivan podrás jugar todo lo que quieras. 

Giulio: -¿Con los tipos de GD?

Bernardo: -Si. 

Giulio, sonrió con felicidad. Sacude la oreja, enviando gotas de sangre al piso después se guarda la oreja en uno de sus bolsillos. 

Bernardo: -Dejemos el cadáver como esta, como una advertencia. 

Me doy cuenta que me muero de sed mientras sigo a los demás. 

Gian: -Entonces vayamos hacia donde está el auto. No tiene sentido el quedarnos aquí.  

Mientras caminamos, Luchino y Bernardo van dejando marcas del hombre por todo el camino, por advertencia. 

El hombre, confesó que vino por parte de la pandilla de Grave Digger. 

El hombre había regresado a Daivan y se instaló en uno de los cuartos de Queen, que pertenece a una tienda de convivencia que es parte de una gran empresa propiedad de GD. 

Ayer por la noche, recibió una llamada de los de arriba. Le pidieron que fuera a una pequeña cabaña que se encontraba cerca del pueblo de Bowick y que eliminaran a los chicos que permanecían ahí, es decir a nosotros. 

Gian: -Que fueras a una cabaña cerca del pueblo de Bowick….. Esos tipos de GD, ¿Cómo consiguieron esa información? 

Cuando Bernardo consiguió hablar por teléfono, ¿Habrá alguien escuchado la conversación de alguna manera? 

No puede comunicarse con el jefe por teléfono. Por eso le pedí a uno de mis subordinados de confianza, que viniera por nosotros. 

Gian: -Repite la conversación que tuviste por teléfono. 

Bernardo: -Los cinco nos encontramos bien. Ahora mismo estoy llamando desde el pueblo de Bowick. Estamos en una cabaña cerca de la montaña. 

Bernardo: -Envíen a alguien a recogernos, mañana a las 10:00 am en la entrada norte del bosque. 

Bernardo: -Solo le dije eso. No tuve tiempo para escuchar lo que me quería decir mi subordinado ya que el jefe del pueblo estaba cerca y no quería que sospechara. 

Giulio: -No importa como lo pensemos, es obvio que la fuga de información fue a partir de ahí. 

Yo pienso lo mismo. La información que se fugó coincide exactamente con esa conversación. 

Luchino: -Tu subordinado pudo haber vendido la información a los de GD o fue amenazado para que diera la información….

Bernardo: -Eso no puede…. No, eso no podría asegurarlo. 

Iván: -¿Podría haber pensado tu subordinado que era la oportunidad de poder eliminar a todos los capitanes? Después de todo creyeron que sería fácil de eliminar a los cuatro capitanes principales.  

La solidaridad de la mafia, el que hayamos sido arrestados todos, y la ignorancia que se nos dio, se supone que todo eso se mantuvo firme. Pero solo pensar que todo esto ocurrió por una traición me enferma. 

Me siento asqueado al pensar eso, igualmente Iván lo pensó y lo dijo, él pudo haber sentido lo mismo. 

Iván: -O también, ¿podría ser que ellos se enteraron que el jefe planea hacer una tontería al hacer a Gian el próximo jefe y se revelaron por eso? 

Gian: -Pero que carajos dices, bastardo.

Dije esto con mucha irritación, realmente Iván no sabe cómo parar cuando suelta su imaginación. 

Iván:- No, no, podría ser que todo esto haya sido planeado por el jefe. 

Luchino: -¿Aha? ¿El jefe? 

¿El jefe nos traicionó? 

Estoy por preguntar ¿Por qué? Pero me detengo cuando me viene algo a la cabeza. 

¿Él podría estar aprovechándose de la situación para eliminar a todos los capitanes de un solo golpe?

Si es así, entonces yo significo para él un simple peón. Recogido y echado a la distancia sin pensarlo dos veces. 

Bernardo: -¡Eso no es verdad! ¡Para nada! 

Sinceramente. Esto no es una novela barata donde el jefe resulta ser el villano que planea quedar como el último jefe. 

Luchino:- El jefe, no es la clase de hombre nos vendería a los tipos de GD solo por interés.

Luchino mira hacia Iván con irritación con una expresión como si dijera “A diferencia de ti”. 

Iván: -Eh… Quién sabe. Después de todo, se sabe que una vez el jefe eliminó a los anteriores capitanes y al anterior jefe.

Gian: -¿Eh? 

Estaba por decirle “¿qué te has fumado? Pero me detengo al ver las expresiones de Bernardo y Luchino 

Iván: -Hace 20 años, Alessandro se encontraba en el puesto más bajo de capitán, y subió al cargo de jefe cuando eliminó a los otros capitanes y al mismísimo jefe…. Eso es lo que escuche. 

Bernardo: -¡!Cállate!!, ya paramos de estar hablando sobre el jefe. 

Bernardo: -Es indecoroso el que estés hablando de algo que sucedió cuando ni siquiera eras parte de la familia, Iván. 

Iván no muestra signos de arrepentimiento a pesar de que Bernardo lo regañó. 

Iván: -Yo sé todo lo que pasó porque me lo contaron personas que presenciaron ese asunto. 

Bernardo: -Si sigues diciendo aún más cosas que difamen el nombre del jefe, la mafia no te dejará sin haberte hecho algo. 

Luchino:- Ya deja eso, Iván. Yo estoy de acuerdo con Bernardo.

Iván: -He…

Iván empuña sus manos al ver el auto carmesí Alfa Romeo, mirando a través de la maleza.

Ahora que dejamos de discutir, el sonido de los pájaros y el susurro de los árboles llega a mis oídos.  

En mi mente, no para de pensar acerca del rumor que escuche en relación al jefe. 

El enterarme que el jefe asesinó  a su predecesor, con los anteriores capitanes y así pasar de ser el capitán de bajo rango a ser el nuevo jefe….

No creo que Iván cuente rumores viejos y que esto sea una mentira. Bernardo podría cubrirlo diciendo que es solo un rumor sin fundamentos, pero si este rumor comenzó debió haber pasado algo…

No puedo simplemente decir que es un rumor desagradable, sobre todo ahora que soy el capitán de rango más bajo. No puedo imaginar que yo deseara tener el puesto de jefe por mi posición actual. 

Luchino: -¿De nuevo nos subiremos los cinco?…. ¿No sería mejor ir por el auto de esos dos? 

Bernardo:- Detente. No tenemos las llaves y ni siquiera sabemos si el auto está en el lugar donde dijo que lo habían dejado. 

Luchino: -Eso es cierto, pero pensar que nos hayan traicionado…

Iván: -No hay error en que la información tuvo una fuga. Si yo fuera parte de GD, con seguridad estaría esperándolos en la entrada norte. Sin ninguna duda.

Desconforme por todo el asunto, Bernardo da un suspiro. 

Bernardo: -Si. Evitemos ir por ahí. 

Giulio se acercó a mí preocupado, debido a que permanecí callado. 

Giulio: -¿Señor Gian? 

Gian: -Ah, ahh, ¿Qué pasa? 

Giulio: -Nada…. 

Luchino nos hizo gestos para que nos subiéramos al auto. Abro la puerta y me siento en el asiento trasero. 

Luchino: -Nos moveremos de aquí. Si notan que esos dos no regresan, alguien puede venir para comprobar la situación. 

Y luego se darían cuenta de los cadáveres, sabiendo que nosotros nos encontramos bien. 

Giulio: -¿Movernos? ¿Dónde vamos a ir? 

Iván: -Obviamente a Daivan. 

Bernardo: -Con la situación actual, no me siento con ánimos para movernos. 

Luchino: -Tenemos la ropa y alimentos que nos dieron en el pueblo de Bowick, también tenemos dinero y armas que recogimos de los cadáveres, así que de alguna manera lograremos salir de esto. 

¿Por qué todavía continuamos charlando mientras estamos en medio de esta montaña?

Por lo general, la mafia podría utilizar cualquier método para hacer frente a las investigaciones policiacas. Y aunque nadie vino a recogernos, podremos llegar a Daivan sin muchos problemas.

Pero con la situación actual, hasta dónde podremos mantener la confianza en la mafia, si ya ni se pueden confiar en los hombres de confianza de Bernardo.

¿Qué es lo que está pasando en Daivan? No hemos escuchado alguna noticia del jefe ¿Qué diablos está haciendo el viejo en este momento? 

Ahh, me estoy irritando mucho. 

Golpeo un poco fuerte la parte posterior del asiento delante de mí. Los ojos de todos se centran en mí.

Gian: -Esto es un mensaje de su futuro jefe, escuchen. Antes de volver a Daivan, hay un lugar al que me gustaría pasar a ver. 

Todos me miran como si se preguntaran ¿Qué estás diciendo? Mientras yo me muevo un poco más del asiento por el golpe. 

Giulio: -¿A qué lugar quiere pasar? 

Luchino: -¿Para qué? 

Gian: -Quisiera devolverles el favor a los tipos que mandaron a esos dos traicioneros a eliminarnos. 

Iván: -¿Ahaa? ¿Cómo? 

Gian: -De todas maneras, está de paso, además de que no tenemos mucha gasolina para poder llegar a Daivan. 

Miro las caras a mí alrededor. 

Gian: -Vayamos a causar un alboroto a Queen. 

Por si acaso, evitamos pasar por los puntos de encuentro cuando atravesamos el bosque. Es probable que logremos escabullirnos sin temor a que nos descubran. 

Vamos a toda velocidad por la carretera. Pasamos por varios autos, pero si incluso se llegan a dar cuenta de nuestra vestimenta de rayas, no hay manera de que pudieran alcanzarnos por la velocidad en la que vamos. 

La única cosa que dejamos atrás son los trapos que estábamos planeando usar para el camuflaje. Pero no hay muchos autos como el Alfa Romeo que puedan compararse. 

No hablamos de nada importante mientras volábamos por el camino. Incluso si un alguacil aparece, no sería problema estando en medio de la nada. 

A parte de eso… Bueno, podremos salir de alguna manera. Por el momento, ¡es hora de la fiesta! 

He estado aguantándome por todo este tiempo.

Además, han pasado varias cosas que me han mantenido frustrado, así que al decir aquello puede ser porque quería quitarme la frustración probando mi suerte. 

Al mediodía llegamos a nuestro destino, la posada de Queen. 

Enviamos casi volando a los autos que se encontraban en medio de la carretera debido a nuestra velocidad, las personas gritaron ante esto. 

Al salir del auto de manera orgullosa mostrando nuestra ropa de rayas, los transeúntes que se encontraban cerca, de inmediato se alejaron dejando un espacio entre nosotros y ellos. 

Gian: -Oye, ¿saben en dónde está la tienda de conveniencia así como el edificio donde podamos conseguir dinero?, ah y de paso una tienda para ropa ¿nos lo podrían decir?

Le digo de manera alegre a un chico que estaba cerca preguntándole aquello, pero él salta un poco por la sorpresa y se va. 

Me dirijo a abrir la puerta de la tienda de conveniencia, abriéndola y entrando junto a Giulio. 

Gian: -Hola. Aquí está la tienda en donde están reunidos los de Grave Digger, o eso es lo que escuche… 

En la tienda se encuentra un solo hombre que parece ser el dueño de la tienda. 

En el momento en que nos ve, se congela. 

Gian: -Hey, Giulio. Dale eso. 

Giulio:- Si. 

Giulio toma de su bolsillo la oreja humana arrojándosela al dueño de la tienda. 

Cuando ve lo que está en sus pies, el hombre da un grito lastimero. 

Gian: -Le pertenece a tu amigo. No pude traerte algo del otro tipo. 

Añado algo más con cuidado 

Gian: -Por cierto, esto fue en defensa propia. Fueron unos idiotas al tratar de atacar a miembros de CR5… 

El dueño de la tienda grita con una voz que suena como si no comprendiera el significado, Giulio le dirige una sonrisa maliciosa. 

Giulio: -Por lo que hicieron, no tuvimos más remedio que matarlos.  

Giulio:- Puede que desearan que los matáramos. ¿Qué crees tú? 

Gian: -Si resultaras ser un traidor tendríamos que matarte también. No he visto tu cara en ninguna parte, pero…..

Giulio avanza hacia el dueño con una mirada amenazadora, el dueño enloquece aventando varias cosas de la tienda tratando de mantener distancia. No hay manera que logre mantenerla.

Giulio agarra al dueño de la tienda arrastrándolo por el lugar. Los dejo a los dos para ver más el negocio y entrar más al fondo de la tienda para buscar la caja fuerte. 

Gian: -Tomaré la liquidación.

No sé si me haya escuchado, pero no me importa. 

Me concentro en la cerradura de la caja fuerte. Trato varias veces, no pasa mucho tiempo para lograr darle a la combinación correcta. 

Gian: -¡Bingo!. Debió haber conseguido una mejor cerradura. 

Lanzo la puerta abierta de la caja, y tomo lo que encuentro en el interior. Está lleno de billetes, como pensé. 

No es de esperar menos de esta organización. Este lugar probablemente también sirve como un banco, y esto es todo el stock de dinero en efectivo. Me pregunto si este lugar será como el escondite de los de GD. 

De cualquier forma, si esta tienda está bajo la protección de GD, entonces no tendré ningún remordimiento en tomar esto para ayudarme. 

Gian: -Oye Giulio, no pierdas demasiado tiempo. 

No tenemos mucho tiempo para desnudar al tipo y comprobar que tenga el tatuaje o no. Además, tengo la sensación de que es diferente a los tipos que nos atacaron. No hay pruebas, es solo una corazonada. 

Me da la sensación de que no desprende esa aura oscura que nosotros desprendimos cuando matamos en el bosque. 

Giulio: -Por si acaso, ¿sería mejor si lo matáramos? 

Al decírmelo, me puse a pensarlo un poco. 

OPCIONES:

  1. Haz lo que quieras 
  2. Trátalo con cuidado 

 

Elegir haz lo que quieras.

Gian: -Haz lo que quieras. Si quieres matarlo pues hazlo. 

Giulio se detiene por un segundo. Parece tener un conflicto. 

Giulio: -Me aseguraré en infringirle dolor. 

Gian: -Eso será de gran ayuda para mí. 

Giulio asiente con una expresión de felicidad. 

Gian: -Bueno, te lo encargo. 

En el momento en que regreso mi mirada a la caja fuerte, los gritos del dueño de la tienda perforan a través del aire. 

Mientras tanto…… 

Iván: -Oiga anciano, le encargo que llene el tanque de gasolina. Puede cobrarse en aquella tienda de conveniencia que está por allá. 

Trabajador: -U.. ustedes son los fugitivos de la mafia que están hablando en la radio…

Bernardo: -Me alegro por ti de que seas capaz de ver algo inusual. Le encargó el tanque de gasolina. 

Iván: -Eres lento… ¿Prefieres que te hagamos agujeros en el estómago para que se te pueda salir toda la bebida que llegues a beber? 

En otro lugar….

Luchino: -Esa escopeta está bien y también esas municiones. 

Luchino: -Vaya que es conveniente que la tienda de armas y de ropa estén conectadas. No se logra ver este tipo de cosas en la ciudad. Supongo que es porque es una zona rural… Esto hace la recolección de los suministros más fácil.  

Luchino: -Sin embargo, la ropa de esta zona sí que apesta. ¿Qué tipo de trapos teñidos son estos? Tienen suerte que sea yo el que haya venido a comprar. 

Luchino: -¿Ehm? ¿Qué le pasa al dueño? Oh ¿Qué deje de apuntar con esta pistola? Lo siento, pero aguante. De todas formas ¿podría poner esta ropa y armas en una bolsa? 

Luchino: -No se preocupe por el dinero, que si le pagaré. No debe de tardar… Bien, ya llego. 

——–

Las tiendas de armas y ropa están a lado una de otra. Miro entre las dos tratando de decidir a cuál entrar. Entro en una de ellas, sin embargo, me doy cuenta que las dos están conectadas en el interior. 

Luchino mantiene el arma apuntando al dueño de la tienda, llevando varias bolsas. Veo que ya terminó con sus compras. 

Gian:- Luchino, ¿has terminado con las compras? Vámonos. 

Luchino: Te encargo que le pagues, Gian. 

Luchino dirige su mirada de mi a Giulio que había entrado tras de mí, dándole algunas de las bolsas de la compra y dejamos la tienda. 

Lanzo la maleta que traje conmigo sobre el mostrador. Ya había sacado algo de dinero en efectivo, por lo cual al momento de abrir la maleta que estaba sobre el mostrador se ve que hay aún más montones de billetes. 

Gian: -No es necesario que me de cambio. 

Le doy un guiño al propietario y salgo para seguir a Luchino. 

Incluso sin necesidad del maletín, el auto ya estaba repleto de cosas. 

Luchino: -Cada uno que tome una pistola; tengan cuidado. 

Nosotros comenzamos a preparar nuestras armas en ese lugar. 

Gian: -¡Ohh! ¡Esto es automático! 

Apunto y doy algunas rondas de balazos. 

Iván: -!! ¡¡Cállate!!

Gian: -¡Hahaha! ¡Aquí vamos! 

A pesar de ser mediodía, todos los peatones desaparecieron por el sonido de balazos de hace un momento.

Lo único que me llama la atención, es ver que se acerca el alguacil con un revólver. 

El no podrá llegar a tiempo. 

Apunto el arma hacia él, escondiéndose frenéticamente en la sombra de un edificio cercano. Actúa como si estuviera enfrentándose a un ejército. 

Cuando apunto y disparo, el alguacil desaparece. Eheh, esto es diferente a perseguir ladrones ¿verdad? 

Bernardo: -No juegues demasiado, Gian. 

Gian: -Pero esto es genial. Siento que ardo. 

Luchino: -¿Eres idiota? No, eres idiota… 

Gian: -No es necesario que lo digas dos veces. 

Iván: -¡Idiota! Para ti no es suficiente dos veces, sino tres veces idiota.  

Gian:- ¿Por qué tres? 

Giulio: -Ah, Sí. Es por la multiplicación.  

Luchino: -No es necesario que lo expliques, Giulio. Bueno ya vámonos de una vez. 

Mientras nos reíamos, nosotros nos relajamos en los asientos. 

Me siento emocionado. Saludo con la mano a la gente que se asoma por las ventanas. Al mismo tiempo, Bernardo, que es nuevamente nuestro conductor, cambia la marcha. 

Gian: -Yahaaaaao!!

Nuestro Alfa Romeo avanza con destino a Daivan. 

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