Luchino (Escape) #01

Arco | Volúmen:

Escape

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Primer Día 

Nuestro Alfa Romeo muestra una loca carrera por los caminos fuera de la cárcel.

Poco a poco vamos viendo a más personas por la carretera, el sol ya está bien puesto marcando que amaneció, por lo cual las ciudades comienzan a despertar. 

Bernardo maneja mostrando su habilidad al volante, desviándonos por lugares donde las personas no puedan vernos, tomando un camino diferente cada vez. 

Tenemos que salir de esta ciudad, preferentemente sin ser vistos.

Iván: -Estamos tomando la dirección al oeste ¿verdad? Si continuamos así llegaremos pronto. 

Bernardo: -Muy bien, aquí está. 

Bernardo tira con fuerza del volante siguiendo recto, pasando a otros autos velozmente. 

Bernardo: -No se vayan a caer ¿eh?

Me aferro al asiento delantero, manteniendo mi boca bien cerrada para no morderme la lengua accidentalmente.

Nuestras posiciones en el auto que robamos son así: en el asiento de conductor está Bernardo, Iván en el asiento delantero, Luchino, Giulio y yo en el asiento de atrás. Apenas si logramos caber todos. 

Se está bastante apretado en el asiento de atrás ya que somos tres chicos sentados en él, yo creo que Luchino debió haberse sentado en el asiento delantero, pero dejo esos pensamientos de lado. 

Giulio: -Ah…….!

Al momento de dar vuelta en la siguiente esquina, debido a la velocidad, Giulio se cae encima de mi. 

OPCIONES:

  1. Regreso a Giulio a su lugar
  2. Atrapo a Giulio 

Elegir Regreso a Giulio a su lugar. 

Con un poco de fuerza lo empujo; Giulio de repente se retira hacia atrás como si tratara de guardar distancia. 

Giulio: -Discúlpeme….

Gian: -Trata de agarrarte más fuerte del asiento ¿no? 

Bernardo: -¿Mmn? Ahora, ¿no había alguien en la carretera? 

Gian: -¿Quieres que eche un vistazo hacia atrás para comprobarlo? 

Bernardo: -Si pudieras hacerlo, pero no hay problema. Incluso siendo cinco pasajeros, ese auto nos permitirá correr más rápido que cualquiera. 

Eso es genial. Tiene mis respetos, director. 

Pienso que en un principio nos hubiéramos dividido en dos bandos. 

Es decir, ¿no es demasiado llamativo que un auto rojo carmín Alfa Romeo esté soportando tanto peso? Aunque, ¡esto está genial! 

Por cierto, un auto Lincoln es más fresco porque tiene un techo estándar desplegable, aunque sería algo más llamativo; como si dijera: los capitanes se escapan, pero me pregunto qué auto hubiera venido por nosotros. 

Gian: -Bernardo, ¿Qué tipo de auto era el que vendría por nosotros? 

Bernardo: -Era uno de los Fords de segunda generación. 

Lo supuse.

Luchino: -Qué conversación tan decepcionante. 

Bernardo: -Yo había hecho arreglos para que nos trasladaran a Suncreerk, que está por el camino a Daivan, en una limusina Lincoln que sería el más adecuado para nuestro regreso triunfal. 

Iván: -¿Entonces estaría bien para nosotros llegar a Suncreerk, no? 

De repente se escucha el sonido como de una explosión y de repente aparece una bala que nos hace girar. 

¿Qué fue eso?

Giulio: -Enfrente. 

Un Ford modelo T aparece enfrente de nosotros. El modelo es algo nostálgico pero de repente comienza a dispararnos.

Hay un hombre de mediana edad en el asiento del conductor, vistiendo una camisa ligera con una insignia prendida en su pecho. Con una mano agarra el volante y con la otra lleva un revólver apuntando hacia nosotros. 

Es el alguacil de esta ciudad, el cual nos hace un disparo como advertencia. 

Iván: -Viene directamente hacia nosotros ¿¡planea chocar contra nosotros!?

Bernardo: -¡Lo esquivaremos!

Bernardo, en vez de frenar, acelera aún más. No hay tiempo para dudar. 

Todos giramos hacia atrás en el momento en que Bernardo hace girar el volante. 

Los autos pasan entre sí, tan cerca que llegamos a rozar por un poco de margen al otro auto. 

En ese instante miro que la cara del alguacil mostró una expresión de miedo. 

Iván: -¡Owhhhh! 

Luchino: -¡Bravo!

Un sonido desagradable se siente a través de mis oídos. 

Me doy vuelta y veo que el modelo T se estrelló contra un edificio en la carretera.

Tambaleándose, el alguacil sale del auto. Es imposible que él pueda venir a perseguirnos, aparto mi mirada regresándola hacia adelante. 

Gian: -Si que te sobrepasaste. 

Bernardo: -¿Pero fue bien no?

Veo que la emoción está empujando demasiado a Bernardo, pero pronto vuelve a mostrar su imagen de calma (Aunque gracias a ti, sufrí un poco de estrés) en verdad que esto no es propio de Bernardo. 

¿Podría ser que solo fue por la adrenalina del momento? Observo a Bernardo. 

OPCIONES:

  1. Criticar a Bernardo
  2. Preocuparme por Bernardo 

Elegir criticar a Bernardo.

Veo a Bernardo que está mirando hacia adelante como si no supiera a donde ir. 

Gian: –¡Bernardo!

No me responde. 

Gian: -¡Oye Bernardo!, ¡tranquilízate un poco! 

Bernardo: -¿Qué? 

Gian: -Estas un poco descontrolado. Si llegas a hacer otro truquito como ese, te voy a tener que quitar el puesto de conductor.

Bernardo: -…………

Bernardo le da un golpe al volante. 

Bernardo: -Ya veo. Perdón, seré más cuidadoso. 

Su respuesta fue algo fría, de repente escucho el sonido del motor. Probablemente pisó el acelerador con fuerza. 

Cuando el sonido del motor disminuye, todo a nuestro alrededor sigue su ejemplo quedando en silencio. Nos observamos entre nosotros con algo de interés. Bernardo actualmente es el capitán con más alto rango entre los presentes, y yo solo le lancé claramente mis pensamientos en la cara. 

Parece que pronto estaremos dejando la ciudad. 

Se muestra ante mis ojos un sinnúmero de caminos de tierra que cruzan a través de los campos excesivamente extensos. 

No hay nada que cubra el paisaje, así que mire lejos a la distancia. 

Iván: -De repente el paisaje se ha puesto bonito. 

Más allá de las tierras de cultivo, se nota la ciudad que acabamos de pasar. A la derecha se ven algunas colinas verdosas. 

Iván: -Hay que escondernos en algún lugar, estamos muy a la vista. 

Gian: -Cualquiera pensaría que nos dirigimos a aquella ciudad, nos dirigiremos a las montañas para escondernos en el bosque. 

Gian: -Vamos a rondar Suncreerk, dirigiéndonos hacia el oeste. Al llegar a Suncreerk iremos al norte yendo por el camino largo.

Giulio: -¿Hay algún camino en ese bosque? 

Gian: -Se supone que sí. Además, sería el único lugar donde podremos pasar desapercibidos.

Los neumáticos del auto, finalmente hacen alejarnos de la frontera de la ciudad anterior, levantando violentamente suciedad tras nosotros. 

Luchino: -Esto es mucho para los neumáticos. 

Bernardo: -De todos modos, elegimos esto. Lo bueno es que el depósito de gasolina sigue a tres cuartos de su capacidad.

Iván voltea dirigiendo su mirada a la ciudad que dejamos, como si no le hubiera gustado dejarla. La única cosa que podemos ver ahora de la ciudad es la punta de las paredes de la cárcel. 

Iván: -Si continuamos así por un tiempo más, nos quedaremos sin gasolina. Además de que no tenemos teléfono y no podremos contactar a Daivan. 

Iván me observa. Tengo la sensación de que me observa como si estuviera criticando. 

Justo cuando estoy por decirle algo, Luchino habla. 

Luchino: -Si llegamos a hacer una llamada cerca de aquí, los guardias se darán cuenta. Ya encontraremos otra oportunidad de ponernos en contacto con Daivan. Por ahora dejemos la última palabra a Lucky Dog. ¿Está bien, Gian? 

OPCIONES:

  1. Guardar silencio 
  2. Estar de acuerdo con Luchino 

Elegir la segunda opción.

Gian: -Tienes razón, Luchino. 

Alzo una de mis cejas mostrándosela a Luchino, para luego ponerme a lado de Iván que está metido en sus pensamientos.

Gian: -¿Por qué preocuparse y ponerse ansioso ahora? Es inútil, después de todo estamos en pleno campo abierto. 

Iván: -¡Deja de estar tan relajado!

Como era de esperar, Iván comienza a enojarse de nuevo. Luchino y yo estallamos en un ataque de risa, hundiéndonos en nuestros asientos.

Giulio: -No hay nadie que nos esté persiguiendo. 

Giulio, que al parecer mantuvo su mirada hacia atrás, voltea para decírnoslo. 

También volteo hacia atrás, y veo que no hay ningún auto siguiéndonos. 

Teniendo ya esta distancia, podríamos escondernos fácilmente en el bosque si los perseguidores llegaran a aparecer. 

Aunque podrían encontrarnos si llegan a prestar atención en el entorno. 

Gian: -Whoo! Parece que todo va bien ¿o algo así? 

Bernardo: -Me pregunto, ¿cómo estará el caos ahora dentro de la cárcel?

Gian: -Es mejor no pensar en esas cosas ¿eh? 

Me doy cuenta de que Iván raramente ha estado en silencio. Observo que ha estado fisgoneando en el cajón delantero como si quisiera robar algo. Parece que abrió la cerradura. 

Gian: -Iván, ¿has encontrado algo? 

Iván: -¡Chocolate!

Iván saca del cajón delantero barras de chocolate ¿Eh, dulces del director? 

Inmediatamente, Luchino pone su mano enfrente de Iván con la palma hacia arriba unos 0,2 segundos más tarde hago lo mismo. 

Iván: -¿Qué pasa con esa mano? 

Luchino:- Dame chocolate. 

Gian: -Yo igual. 

Iván: -¿Qué? 

Bernardo: -Divídelo en cinco, Iván. 

Iván: -Tsk, bueno. 

Iván rompe la barra de chocolate en pedazos y nos da un pedazo a cada uno. Los tamaños de los pedazos varían, pero bueno ya que. 

Iván: -Este chocolate sí que sabe rico….. ¿Tenía tan buen sabor? Que rico. 

Meto a mi boca el pedazo. La dulzura se filtra en mí, mezclándose con la comodidad del viento y la vista del ancho cielo, que no se ve a todo su esplendor dentro de los muros. 

Luchino: -¿No hay algo más? 

Iván: -¡Un frasco!

Iván, desenrosca la tapa. Pensé que se iba a tomar todo de una bocanada, en lugar de eso despega su boca. 

Iván: -Puaj, es Whisky. 

Bernardo: -Dame. 

Del asiento de conductor dónde está Bernardo, después detrás comenzando con Giulio, luego yo y después Luchino, cada uno de nosotros dio un sorbo al frasco que pasó circulando entre nosotros. 

Iván cierra a regañadientes el frasco, que ahora es mucho más ligero que antes. 

Gian: -Eso que veo ahí ¿son cigarros? 

Iván: -Si, hay dos cajas.

Bernardo: -Yo no quiero. 

Bernardo dice esto de inmediato porque ya vio de qué marca son. 

Luchino: -Bueno, entonces hay que dividírnoslo entre los cuatro. 

Iván: -Si.

Es algo sorprendente ver como Iván obedece tan fácilmente. Bueno él es el más joven entre nosotros y de los de bajo rango entre capitanes. Si llegara a obedecerme de esa forma estaría colgándose en el limbo. 

Después de que los cigarros fueron divididos entre nosotros, Luchino enciende tranquilamente uno de ellos tomando una calada. 

Luchino, no vayas a tirar las colillas en el auto. Sería malo si descubren que huimos usando esto. 

Claro que hemos dejado rastros sólidos detrás de nosotros por las huellas de los neumáticos, pero las colillas no son lavadas con la lluvia. 

Gian: -Iván, ¿hay otra cosa?

Iván: -Hay un reloj barato, un lápiz y un sacapuntas…..Supongo que no sería algo raro que hubiera un cuchillo. 

Iván solo ve de rápido el cuchillo lanzándoselo de inmediato a Giulio, Giulio lo toma como si no le importara demasiado. 

Bueno, tal vez deberíamos usarlo como una navaja de afeitar.

Luchino: -¿De qué son esos documentos? 

Iván: -Solo porquerías…. Oh, hay un mapa y una brújula. 

Bernardo: -¿Es un mapa de estos alrededores?

Gian: -Extiéndelo. 

Iván: -Tú no me des órdenes, basura. 

Aunque me dice eso, extiende el mapa. 

Bernardo por estar conduciendo no puede ver el mapa, así que Iván y nosotros tres nos enfocamos en el mapa. 

Se muestra la parte del sur del estado de Madison. La cárcel se nota en un rincón. 

Giulio: -Ahora, estamos por aquí ¿no?

Daivan no está en el mapa, pero puedo averiguar su ubicación en general conectando las carreteras que podrían llegar a ella. 

Bernardo: -Cuando encuentres la ruta, dame las instrucciones. 

Gian: -Por un rato más, sigue directamente hacia adelante. 

Después de decirle esto a Bernardo, les explico a los otros tres lo que está en mi mente usando uno de mis dedos para trazar el mapa. 

Gian: -Aunque nos dirigimos a Suncreerk, nos tardaríamos como medio día en llegar si continuamos con un auto como este, además de que sería arriesgado atravesar la ciudad usando este auto. 

Gian: -Es por eso que iremos hacia el norte, y lo rodearemos. 

Señaló el bosque que está en la parte superior del mapa. Hay una entrada hacia el bosque donde están unas montañas a la derecha. 

Gian: -Por el momento continuemos avanzando en línea recta. Tendremos que buscar de alguna manera provisiones como comida, ropa, agua y gasolina. 

Iván: -Tú, ¿Cómo lograste regresar a Daivan, de todas las veces que escapaste?

Gian: -Pues me quedaba cerca de la ciudad para esperar a que alguien fuera por mí, también llegue a conseguir ropa para disfrazarme y así darme un paseo por el tren de la estación. Hay muchas formas de llegar estando solo. 

Esta es la primera vez que he tenido que cooperar siendo cinco personas, además de que todos son capitanes. 

También soy un capitán. 

Aaah, si todo sale bien celebraremos con champan junto con el jefe, tal vez. Aunque según la promesa es solo llevarlos de regreso y al hacerlo convertirme en el nuevo jefe. 

Aunque comprendo bien sus sentimientos de ansiedad que tienen al no poder regresar a Daivan por si mismos. 

Bueno, aunque les obligara a cumplir mis órdenes gritándoles que ahora soy el jefe, dudo que me escuchen…. Será mejor que deje de pensar en esto, lo dejo.

Pensaré en esto como un momento de prueba antes de convertirme en jefe. Si logro construir una buena relación con los otros capitanes, entonces las cosas serán perfectas al regresar a Daivan. Si.

Luchino: -Entonces ¿Qué hacemos?

Aaaaah, dejaré todas estas ideas de lado por ahora.

Gian: -Por ahora hay que ocultarse. Bernardo, ve vigilando el tanque de gasolina y dirígete hacia ese bosque. 

Bernardo: -Entendido. 

Iván: -Vamos a ver….. ¿Cuántas millas hay de aquí a Daivan? 

En la parte superior del mapa, Iván lo recorre moviendo sus dedos como algún insecto tratando de calcular la distancia. 

Giulio: -Parece que dentro de este bosque, hay más caminos de lo que pensábamos. 

Asiento con la cabeza a Giulio, que está mirando el mapa mientras descansa su barbilla en una de sus manos. Si hay tantos caminos marcados en el mapa, entonces debe haber incluso más caminos sin que estén marcados en los cuales podamos transitar. 

Gian: -Con esto, será muy fácil escaparnos por medio de las montañas.

Aunque no creo que se nos aparezca algún grupo de cazadores en esta noche. 

Hay unos pocos autos pasando por aquí. Ya tenemos bastante tiempo avanzando por la carretera y no nos hemos topado con algún auto peligroso, además de que ya amolamos el auto del alguacil. 

Por otro lado, si los refuerzos vienen desde fuera de la ciudad y ponen en alerta a todo el pueblo por medio de la radio o periódico estaremos en bastantes problemas.

Me pregunto si la ayuda llegara del lado opuesto, así podríamos tomar las cosas que necesitamos. 

Luchino: -Mañana, bajemos hacia la ciudad. 

Luchino señala con un dedo un punto en el mapa. El barrio Reina, parece ser un pequeño pueblo. 

Luchino: -Vamos a partir hacia el norte desde el bosque ¿verdad? Si es así, ir a este pueblo sería lo mejor debido a que son pocos y al menos tendrán un alguacil. 

Iván: -Mejor, ¿Qué les parece la villa de Bowick? Está más cerca del bosque.

Gian: -Cualquiera de las dos está bien, de todas maneras, debemos de conseguir provisiones. 

Con esta ropa de rayas parece que estén gritando ¡fugitivos! 

Gian: -Oye Iván. ¿El director no tendrá escondido por ahí algo de dinero? 

Iván: -¿Aaah? Oh, lo encontré es cambio. 

Él saca algunas monedas del interior del cajón delantero.

Gian: -Con esto, no podremos comprar gasolina ni ropa. 

Iván ¿estará bien con solo robar no? Además, en algún lugar podemos extorsionar a alguien para conseguir gasolina y ropa o algún teléfono.

Hay que lograr comunicarnos con Daivan, y así solamente esperar en el bosque a que vengan por nosotros. 

Gian: -Pues sí, solo espero que llegue a ir todo bien como dijiste. Bueno, ya veremos como nos va mañana.  

Cuando termino de hablar, por alguna razón todos se callan. 

Continúa el incómodo silencio. 

Bernardo: -…………..

Esto va mal. Este silencio tal vez sea por la tensión y ansiedad por estar ya mucho tiempo conduciendo por este camino, además del suspenso que atravesamos en la noche anterior.

Ahora que hemos elegido los destinos de hoy y mañana, espero que las cosas vayan más suaves.

Los campos dan al paisaje una vista relajante a pesar de que no hemos tenido perseguidores todavía. A este ritmo, cualquiera sentiría que todo va de una forma muy relajada en este viaje de carretera.

Gian: -Oigan, ¿están haciéndolo bien?

Les digo esto con una voz alta.  

Gian: -¿Han tenido cuidado? Como ayer estuvimos despiertos toda la noche con esta tensión, puede que quede algo de adrenalina en nosotros todavía, así que puede que por un poco más de tiempo estemos con la tensión de ser capturados, ¡no se vayan a dormir!

Gian: -Esto suele ocurrir después de todo. 

Luchino: -¿Esto es un consejo de un superior con experiencia en fugas? 

Gian: -Claro. Hay muchas personas simples que en un momento están adrenalinados, pero después ya están durmiéndose. 

Giulio: -Después de que llego a cortar a alguien, me llega a dar sueño. 

Gian: -Podremos dormirnos después de que logremos ocultar el auto en el bosque. Pero mejor lo escondemos después de haber asegurado conseguir agua y algún lugar donde quedarnos. 

Luchino: -¿Agua, eh? Por cierto, como que ya tengo sed.

Luchino frota su cuello con su mano, poniendo una expresión de haberse dado cuenta apenas. 

Gian: -Si te das algo más de tiempo te darás cuenta de que también tienes hambre, y al momento de comer algo verás que te sabrá super delicioso. Puedo apostar por esto. 

El chocolate era delicioso.

Gian: -Las personas, podremos sobrevivir por lo menos dos días sin agua. Pero al menos deberíamos tener algo de comida. Nunca he probado el estar sin comida o agua. 

Luchino: -Hmmm…. ¿Hay algo más que necesite saber del superior con experiencia? ¿No dormirse, no comer, y qué más? 

Con estas palabras de Luchino, de repente lanzó una sonrisa vulgar. 

Gian: -Después de dormir, comer, orinar y cagar, lo único que quedaría sería ponerse caliente. 

Bernardo: -¿Te refieres al sexo?

Gian:- Así es. De repente veremos muy sexys a las ancianas. 

Bernardo: -Aaaah, ya veo. 

Luchino dice eso con una voz extraña. El parece haber recordado a la abuela que pasamos hace un tiempo. Creo que la encuentra atractiva.

Gian: -Es solo la liberación de la tensión de estar encerrados. Casi todos los que se liberan pueden sufrir de lo que dije anteriormente. Es como si con eso saborearan el sabor de la libertad. 

Bernardo: -Esto es algo emocionante.

Bernardo menciona eso, mientras agarra fuertemente el volante. 

Puede que mientras conducen, algunas personas logren sacar algo de agresividad, debido a la opresión de haber estado encerrados. 

Incluso alguien tan fresco como lo es Bernardo puede caer ante esto. 

Giulio: -Al parecer, ni un auto ha pasado por aquí después de todo este tiempo.

Continuamos con nuestra conversación un rato más cuando de repente me doy cuenta que está atardeciendo, y que debemos de buscar un lugar para acampar antes de que llegue la noche. 

Logramos llegar al bosque antes de que oscureciera, pero todavía debemos adentrarnos aún más en el bosque para buscar algún lugar donde esconder el auto. 

A pesar de que paramos algunas veces para ir al baño, no vimos a ni una persona ni casas, tal vez sea por el camino que elegimos. 

Pasamos por un sinnúmero de territorios que aparecen en el mapa, actualmente recorremos uno de los caminos que no está marcado en el mapa. 

Gracias al mapa sabemos dónde estamos, bueno no exactamente pero si nos damos una idea en general. Si seguimos así y pasamos por estas parcelas de bosque no habrá problema, lograremos llegar a nuestro destino que es ir al norte dentro de este bosque. 

Gian: -Oye Luchino, no te duermas.

Luchino: -Solo me distraje por un momento.

Umm no, él no me puede engañar, ya que se veía que estaba a la deriva de caer dormido, además de que él le decía desde atrás a Iván que no se quedara dormido, cuando él fue el que cayó dormido. 

Durante el día el único líquido que entró en nuestras bocas fue aquel whisky. La sed está haciendo que nos de fatiga. Si al menos lográramos encontrar algún rio podríamos mojar nuestras lenguas. 

Giulio: -Aunque está atardeciendo, está aún más claro que antes. 

Creo que lo que trata de decir Giulio es que las ramas de los árboles que están sobre nosotros están haciéndose más delgados. Es probable porque hemos pasado hacia dentro del bosque. 

Bernardo: -Si dejamos el bosque, no podremos ocultar el auto. ¿Estaría bien que paráramos ahora? Solo nos quedan dos unidades de gasolina, que deberíamos reservar para mañana. 

Paramos el auto al costado del camino. Es uno de los caminos forestales que no están marcados en el mapa, así que recogemos algunos arbustos y los usamos para ocultar el auto. 

Todos nos bajamos del auto y suspiramos. Se siente tan bien la tierra firme. 

Nos detuvimos en el sendero del bosque delante de nosotros. 

Sigo diciendo “bosque” cuando simplemente son como un montón de árbolitos juntos, y estos árboles no son muy grandes o gruesos. 

Iván: -Vayamos a buscar por aquí agua. 

Giulio: -Esperemos que podamos encontrar, aunque sea un lago. 

Gian: -No se ve que por aquí haya un sitio donde podamos dormir. 

Bernardo: -Si no buscamos algún lugar estaremos acampando al aire libre. 

Bernardo hace que sus hombros caigan, notándose en su rostro, el cansancio. 

Luchino parece que también se dio cuenta de la condición de Bernardo diciéndole.

Luchino: -Bernardo, qué te parece si descansas un poco. El conducir te ha dejado agotado. 

Bernardo: -No…. Estoy bien. 

Bernardo se acomoda sus gafas y sacude la cabeza con algo de irritación.  

OPCIONES:

  1. Preocuparse por Bernardo 
  2. Estar de acuerdo con Luchino

Elegir la segunda opción. 

Estoy de acuerdo con Luchino y le digo. 

Gian: -¿Que estás bien, Bernardo?, ¿crees que te ves bien? 

Bernardo: -………..

Ignoro la mirada de irritación que Bernardo me lanza como si quisiera decir que me callara. Es obvio que lo mejor es que descansara.

Gian: -Si vas a conducir mañana también, es mejor que descanses. Como nosotros solo estuvimos sentados tenemos energía para quemar.  

Luchino: -Así es Bernardo. Esta noche estaremos turnándonos para vigilar, por lo que será de ayuda si descansas de una vez. 

Con esto, Bernardo finalmente parece convencido. 

Bernardo: -Aprovechando tus palabras, aceptare descansar primero. 

Bernardo se acuesta en el auto, sacando un cigarrillo y lo enciende dejando sacar un suspiro. 

Gian: -Pues entonces, nosotros iremos a buscar agua y algo para poder comer. Oigan, ¿sería mejor que nos dividiéramos? 

Iván: -Sí. Ya tengo mucha sed.

Giulio: -Si encontramos algo ¿estará bien con reunirnos aquí de nuevo, verdad? 

Luchino: -Hay que volver antes de que el sol se oculte ¿no? 

Nosotros nos alejamos del auto y de Bernardo, separándonos para comenzar a buscar. 

Gian: -Pues bueno….

Hay pocas malezas por aquí. Incluso si me desvió fuera del camino, parece que podría pasear fácilmente. 

¿Por dónde debería ir? Cuando me doy la vuelta para ver a los demás, veo que los otros tres se habían separado para irse por su lado.

A mi lado derecho está Lucchino. Y a mí izquierda están Iván y Giulio. 

Noto que la espalda de Luchino de repente desaparece entre los árboles. Su caminar es muy grande, es bueno saber que tiene bastante energía. 

Volteo hacia los otros dos, viendo que Iván y Giulio están por perderse de vista entrando entre unos arbustos, yendo a diferentes lugares. 

OPCIONES:

  1. Ir tras ellos
  2. Ir solo 

Elegir la segunda opción.

Después de pensar un momento, decido ir solo. 

Es molesto ir acompañado de alguien ya que tendría que ayudarle.

Giulio e Iván ya se fueron por la derecha e izquierda.

Gian: -Supongo que iré por aquí. 

Comienzo a caminar hacia la derecha, en dirección a donde Luchino se había desvanecido.

Cruzo mis brazos mientras camino por el bosque.

En el camino, me encontré con algunas briznas de hierba, sentándome a lado de algunos que tenían rocíos sobre ellas. Hay un poco de suciedad, pero la humedad vale la pena.

¿No hay algo que se pueda comer por aquí? ¿O un pozo con agua limpia?

Comienzo a andar nuevamente por el bosque, hasta que encuentro algo con rayas tirado más adelante

Es Luchino que se encuentra en cuclillas sobre el suelo..

Gian: -¿Qué estás haciendo?

Luchino: ¿Gian? Pues estaba pensando que si arrancaba esto podría haber tubérculos. 

¿Qué está diciendo?

Luchino sostiene algún tipo de planta alrededor de su mano. Cierro la distancia y me pongo en cuclillas a su lado. Frente a mí solo parece ser un puñado de tierra con bultos.

Gian: -Ah… tal vez haya.

Reconozco la forma de las hojas y el vegetal. No sé su nombre, pero si estoy en lo cierto, se trata algún tipo de tubérculo. 

Luchino: -Estaba pensando en desenterrarlo para así poder comerlo. Échame una mano. 

Los dos comenzamos a desenterrar la planta poco a poco. Tal vez la tierra se está haciendo más floja ya que las raíces comienzan a desprenderse más fácilmente.

Ambos tomamos la planta y la jalamos hacia arriba, desprendiendo su segunda mitad.

La partimos en dos, pero logramos sacarla sorprendiéndonos por lo increíblemente larga que es.

Gian: -¡A fin, comida!

Vemos que la raíz se bifurca como si fueran dos muslos humanos a primera vista.

Luchino: -Sí que es un tubérculo sexy. 

Gian: -Idiota.

Luchino: -Esta parte tiene muy buenas curvas.

Gian: -Enserio que hay veces que no puedo entenderte.

Dejo a Luchino seguir observando la planta mientras recojo algunas frutas por los alrededores. Si recuerdo bien, estas también son comestibles.

Luchino: -Estos pelos que tiene… me hacen sentir como si tocara pelos de una pierna.

Gian: -Eres muy diferente a como creí que eras al principio.

¿Cómo decirlo? Él es algo divertido.

Luchino: -¿Así? ¿Cómo pensabas que era?

Gian: -Pensé que eras muy arrogante y más difícil de tratar.

Luchino: -Cuando uno se va a lado oscuro, comienzan a ver lo mismo que la otra persona ¿sabías?

Antes de que pudiera responder, una de sus enormes manos agarra mi mandíbula. 

¿Qué…?

Con una sonrisa algo traviesa, me jala más cerca.

Mi respiración se detiene de repente debido a su mirada intensa y su caricia hacia mi mejilla.

Luchino: -Te diré algo. No tengo ningún inconveniente en que seas el jefe, así que no pienses cosas malas sobre mí en tu cabeza.

Más que una advertencia, pareciera que se estuviera divirtiendo con su declaración. 

Luchino: -Sinceramente me agradas.

Su lengua se asoma desde la esquina de sus gruesos labios, que atraen mis ojos como un imán.

Hombre o no, hace que me recorra un escalofrío. Tú eres más sexy que esa planta de hace un momento.

Gian: -Hee… ¿Qué parte de mi te agrada?

Luchino: -Muchas partes. Especialmente, desde hace mucho tiempo me han agradado las personas con agallas.

Con qué agallas… supongo que las tengo ¿no? Supongo que ha de pensar “a pesar de esta situación, este tipo se mantiene cuerdo”. 

Gian: -Entonces, ¿le darías la bienvenida al nuevo jefe, Giancarlo?

Luchino: -Por supuesto, pero si la economía de Daivan empeora debido a ti, entonces sería otro asunto. Así que asegúrate de hacer un buen trabajo.

Gian: -Eso quiere decir ¿Qué mientras haga bien mi trabajo como jefe, estarás de mi lado?

Luchino: -Bueno, es exactamente eso.

Luchino sonríe soltando mi mandíbula. 

Funm….

Froto el área en donde todavía puedo sentir el toque de los grandes dedos de Luchino, mientras pienso…

¿Está de mi parte, eh..?

El saber que este tipo está de mi lado, en realidad se siente bastante agradable.

Luchino: -El sol ha de estar por ocultarse pronto.

Aprovechando ese cambio de tema, tomamos los tubérculos y lo demás que encontramos y nos dirigimos nuevamente a donde dejamos el auto estacionado.

Al ver a los demás, parece ser que también encontraron algo que parece comestible.

Además, Giulio encontró una cabaña de montaña con un pozo o algo así, por lo que ocultamos el auto y nos dirigimos hacia allá.

En el momento en que el sol se ocultó en el horizonte, llegamos a la cabaña. 

Nos lavamos las manos y la cara y bebimos del agua del pozo detrás de la cabaña, saciando al fin nuestra sed. Me siento renovado. Ahora ya no tendremos que preocuparnos más por el agua potable.

Ahora que estamos de mejor ánimo, recorremos la pequeña cabaña. 

No hay nada, es solo una cabaña vacía, No se siente como si hubiera sido visitada en mucho tiempo, hay telarañas por todo el lugar. 

Sin embargo, hay algunos machetes pequeños desglosados en la esquina, junto con ropa de algunos hombres que apesta a moho. 

Hay algunas cosas como equipo para fumar y astillas de madera, son de gran utilidad, pero por ahora no lo necesitamos.

Al parecer esta cabaña fue utilizada por algún cazador, o alguien interesado en la caza. Y actualmente parece que está desocupada. 

Luchino: -¿No hay algo más? 

Giulio: -Encontré una linterna oculta por la viga de madera. 

Gian: -¡Whoo Hooo, es nuestro día de suerte! ¿No habrá por ahí algo de jugo? 

Por desgracia, no pudimos encontrar ningún alimento por la cabaña, pero todavía podemos tener una cena fuera de la cabaña con lo que recolectamos. 

También pudimos comer en la mañana algo de chocolate, así que hay que soportar con lo que tenemos. 

Organizamos turnos de vigilancia en la noche….

Después de cenar, nos separamos por un rato para investigar la montaña, al parecer podremos hacer lo que queramos hasta mañana por la mañana. 

La media luna aparece en el cielo nocturno. La luz de la luna es lo suficientemente brillante como para poder caminar sin tropezar, pero no hay mucho que hacer por este lugar más que descansar.

Para poder recuperar las fuerzas, todos nos quedamos dormidos sin contar a quien le toca estar vigilando.

 

Incluso sin una fogata, el interior de la cabeza no está fría. No hay mucho que podamos usar para dormir, pero por extraño que parezca se siente cómodo. 

Oigo el sonido de los cuerpos revolcándose continuamente. 

Solo pudo girar sin poder dormir. A pesar de que el sueño había estado corriendo durante todo el día, nadie había caído dormido de forma inmediata, probablemente sea a causa de la ansiedad. 

La puerta se abre en silencio, entrando el primer guardia que es Bernardo. 

Bernardo: -Giulio, es hora del cambio. 

Giulio: -Si. 

¿Apoco ha pasado mucho tiempo? Lo más seguro es que los demás no lo notaron, cuando Bernardo se acuesta, por alguna razón la cabaña se hace más silenciosa. 

A pesar de estar muy cansado, como que siento que no podré quedarme dormido inmediatamente. 

Ahora que está tranquilo, el susurro de los árboles de afuera es inesperadamente alto. Hay una ligera brisa que sopla afuera.

Gian: -Hnm…

Me quedé acurrucado a un lado, en la oscuridad mis ojos van lentamente acostumbrándose por la falta de luz. 

La luz de la luna entrando a través de la ventana, da un golpe paliza en mis ojos mientras continúo acostado.

Me concentré en mis oídos, para tratar de escuchar los pasos de Giulio, pero no escuché nada. 

Puedo escuchar las respiraciones de Luchino estabilizados por el sueño en la otra esquina de la cabaña. No parece ser un sueño profundo. Me pregunto si él solo estará fingiendo. 

Bernardo que es el que está más cerca de mí, no puedo escucharlo, ha de ser porque me está dando la espalda. No puedo decir si está despierto o dormido.

Nmm… en cambio por el otro lado… escucho susurros causando algo de alboroto ya por un largo rato. 

Ese Iván, se la pasa moviéndose. 

¿Qué diablos está haciendo? Me concentro ahí. Comienza a molestarme. Naturalmente, todos los nervios de mis oídos se concentran en Iván.

…………………..

Oigo su agitación constante.

No pasa mucho tiempo hasta que logro descubrir la razón detrás de ese sonido acelerado, el cual se encuentra frotándose una y otra vez.

Iván: -Tsu…. Funm…….

Oye, oye….

Iván: -Kug….. haa…

Esa voz tratando de matarla… no hay duda alguna.

Ese bastardo de Iván…. Se está masturbando. 

En la oscuridad, muevo mis labios hacia atrás mordiéndolos con disgusto. 

Aunque puedo comprenderlo, ya que este alivio que se siente por haber salido de la cárcel y la calentura que hemos estado reprimiendo. Quiero decir, también estoy algo reprimido. Incluso llegué a explicar esto en el día, pero…

¡Si te lo vas hacer, entonces hazlo sin que nadie se dé cuenta! 

Iván: -Hnm… ahm….. 

No quiero saber cuándo los otros están haciéndose felices con ellos mismos. Cerré los ojos con fuerza y tapo mis oídos con mis dedos para esperar. 

Después de un rato, saco mis dedos. Es probable que ya haya terminado.

Pero, por mala suerte, descubro mis oídos justo cuando él está terminando. 

Iván: -¡Ttsu….! Ahhh… ¡ahhhhh! Fuu…..

Llego a escuchar algunos de sus gemidos que susurra mientras termina. Y entonces Iván para de moverse. 

Ya apresúrate a dormir, eso es lo que susurro en mi mente. 

Iván: -Gha………… guaaaaaaaaaa…. Guh………

¡¿Y ahora ronquidos?! ¿Es su pasatiempo el estar causando molestias todo el tiempo o qué?! 

Dios no me castigará si lo amordazo ¿verdad? 

Maldiciendo infinidad de palabrotas en mi mente, en algún momento me quede dormido.

Esa fue una terrible canción de cuna que me mandó a dormir.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x