Prisión
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Bien, ¿ahora con quien debería hablar?
OPCIONES:
Elegir a Bernardo.
Me puse a buscar a Bernardo hasta que lo vi en el pasillo.
Realmente no puedo hablar acerca de cualquier cosa aquí… pero bueno. Debe ser lo suficientemente bueno para al menos hablar rápido acerca de lo nuevo de la situación actual.
Me acerco a su lado y ajusto mi ritmo para caminar juntos por el pasillo.
Bernardo: -¿Va todo bien?
Gian: -Más o menos. Siento como el plazo repentinamente comienza a cortarme por mi cuello.
Todavía no está claro cuántos días habrá hasta el traslado de Giulio. La única opción que tengo es apresurar los preparativos para el plan.
Bernardo: -También fui tomado por sorpresa ante la noticia de la transferencia de Giulio, sobre todo porque no parece haber ningún mérito… no se la razón detrás de esto.
Bernardo arruga las cejas.
Bernardo: -Cabe la posibilidad de que haya alguna fuga de información.
Pero se me hace difícil imaginar a cualquiera de nosotros rompiendo las leyes de la familia y jugar a ser un soplón.
No importa que tan grande sean las recompensas que consigan, si alguien se entera, será castigado. Y será el fin. A todos les gusta estar vivos.
Gian: -¿Estás seguro de que no es solo alguien que piensa que es mejor mantener a todos los capitanes del CR5 reunidos porque puede que comiencen a conspirar?
Bernardo: -Puede que sea eso… o tal vez la oficina de administración decidió revocar la decisión para que sea más fácil controlar la situación mediante la separación de todos los jefes en varias prisiones diferentes.
Bernardo murmura esto con una expresión de que él mismo no cree sus palabras.
Mentalmente recuerdo las órdenes del jefe en mi cabeza.
Las cartas venían selladas, pero no puedo decir que nadie haya logrado averiguar lo que contenían antes de que llegaran aquí.
Los otros capitanes, todos tienen sus propias cartas, así que no es como si no hubiera posibilidad de que la información se haya filtrado a terceros.
En algún lugar… ¿se habrá corrompido la información? Pero… no se siente como si eso hubiera pasado…
Bernardo: -Por cierto, Gian, ¿Cómo vas con los otros capitanes?
Bernardo cambia de tema.
Gian: -Hmmm…. Pues con Iván nada ha cambiado. Con Luchino… pues es un tipo con un gran ego…. Pero no siento ninguna hostilidad de su parte.
Bernardo asiente mientras explica que no hay ningún problema.
Bernardo: -Ya veo. Si llega a haber algún problema, no dudes en decirme, te apoyaré. ¿Y qué tal Giulio?
Gian: -Pues con Giulio…. No existe ningún problema en particular, pero…. no logro entenderlo.
No recuerdo haber sido tratado tan cortésmente antes. Cuando digo esto, Bernardo inclina la cabeza como si estuviera pensando en cómo resolver un rompecabezas.
Bernardo: -Pensaba que Giulio era el tipo de persona que no estaba interesado en otras personas. Sin embargo, contigo es extrañamente amable. ¿Realmente no lo conociste antes?
Gian: -Pienso que no…
Más que lo pienso, no puedo recordar.
Gian: -Como sea, por el momento lo que me preocupa es Iván que no para de quejarse.
Bernardo: -Es cierto. Tendrás que tratar de aguantarlo, esa es su forma de ser. No se puede hacer nada.
Con la conversación a punto de terminar, decidimos parar con nuestro largo recorrido.
Gian: -Ya va siendo hora de irme. Hasta luego Bernardo. ¿Hnm?
Bernardo: -Investigaré esto a profundidad en caso de que tengamos a alguien que ande filtrando la información. Ya que los espías son un aspecto indispensable en la vida de la prisión, después de todo.
La expresión de Bernardo se pone más rígida de lo normal mientras camina lejos.
Un largo rato después del pase de lista y el bloqueo de celdas, de repente me siento.
Ahora….
OPCIONES:
Elegir la primera opción.
Estamos a través de los planes de preparación. Puedo visualizar la ruta de escape, la forma de salir de estas paredes, pero solo puedo visualizar dos rutas
¿Por dónde deberíamos ir?
OPCIONES:
Elegir la primera opción.
Estamos a través de los planes de preparación. Puedo visualizar la ruta de escape.
Es hora de seguir adelante con el plan de escape.
Octavo día
Según mi reloj biológico, son las 3 am. Ruedo desde mi colchón.
Pues bien…
Me acerco a la puerta, deslizando mi mano entre los barrotes. Con las ganzúas en mis manos le pego a la cerradura jugueteando con ella un poco.
No pasa ni siquiera un minuto para lograr abrir el bloqueo de la cerradura. Las cerraduras no tendrán ninguna oportunidad siempre y cuando tenga estas herramientas.
Camino por el pasillo vacío. Voy tranquilamente con pasos silenciosos.
Considerando la hora, solo se puede escuchar algunos de los ronquidos de los presos.
Sin que nadie se diera cuenta, me las arreglo para llegar a la celda de Bernardo que está debajo de la mía a lado de otras dos celdas y abro su cerradura entre los barrotes sin que nadie lo note.
Bernardo: -Te estaba esperando, miel.
Gian: -Estoy feliz de que estés despierto, cariño. Démonos prisa.
Manteniendo las bromas al mínimo, Bernardo y yo nos dirigimos al siguiente destino. Con pasos suaves, nos escabullimos por el pasillo dirigiéndonos hacia la fila de enfrente de las celdas, yendo a la celda del centro.
Iván:- Ohh…
La expresión que muestra es algo rígida, parece que está nervioso.
Iván es el último en este piso. Los tres nos dirigimos al piso de abajo.
En una celda en el camino nos encontramos con un prisionero despierto que se encontraba sentado, pero….
Iván: -Si haces algún sonido lo mataré.
Bernardo: -Chao.
Iván con rapidez lanza una amenaza hacia Bernardo, pero no le funciona ya que Bernardo le lanza con sonrisa sombría. Por suerte no hacen ningún sonido fuerte.
Gian: -Tus pisadas hacen demasiado ruido, Iván. Quítate los zapatos.
Iván: -¿Haa? Tsk.
Parece que incluso Iván, sabe que un solo error y nos puede costar la vida en esta situación. Obedece mis órdenes sin protestar.
Continuamos más tranquilos hacia las escaleras llegando al primer piso.
Luchino: -Gracias.
Luchino se desliza a través de la puerta abierta.
Iván: -Usted también quítese los zapatos. Se nota que sus pasos harán ruido.
Luchino: -¿Aha? Aah…
La celda de Giulio está por allí. Yo me doy prisa liderando a los demás por el pasillo ya que tengo que abrir rápido la cerradura.
De repente escucho pasos que vienen de alguna parte, y siento mi interior congelarse. Sin darme vuelta atrás, sigo adelante hasta que dos voces llegan a mis oídos.
Bernardo: -Por favor cállate. Si logramos salir todos de forma segura, les daré paquetes de cigarrillos a todos.
Luchino: -Si logramos salir, los invitaré a mi tienda. Les daré a algunas de mis chicas para tener algo de diversión con ellas.
Puede que algunos de los presos ya se hayan dado cuenta de nuestro escape, ya que estamos muy cerca de algunos, y luego estos hablan con una voz fuerte y alta.
Los escucho mientras comienzo a abrir la cerradura de la celda de Giulio.
Giulio: -Señor Gian, muchas gracias.
Iván: -Claro, usted es el último.
Tú no le respondas, Iván.
Continuamos mientras Giulio mira fijamente a Iván, regresándola hacia mí. Damos pasos hacia adelante en el pasillo sin hacer ruido, en ese momento Luchino y Bernardo se ponen a conversar.
Es probable que debido a los sonidos de pasos, más prisioneros se han despertado, pero hay mucho más ruido ahora. Algunos de los prisioneros están sosteniendo conversaciones tranquilas entre sí, pero ni uno de ellos ha levantado su voz para llamar a los guardias.
Hasta hace un momento Bernardo y Luchino estaban conversando, pero de repente se callan, parece que esto está funcionando.
Gian: -Y con esto, todos estamos juntos.
Pero con cinco hombres adultos, realmente el ambiente no se presta para estar jugando a las escondidas.
Bernardo: -¿Hacia dónde vamos ahora?
Gian: -Aah, por aquí.
Apunto con uno de mis dedos hacia nuestro siguiente destino. Nos apresuramos lo más que podíamos en silencio por el pasillo.
Solo un poco más, y llegaremos a la puerta que conduce afuera. Ese no es nuestro destino, pero es un punto de control crucial.
Veo un pilar con una gran sombra, la cual es lo suficientemente grande como para ocultar a todos nosotros.
Gian: -Deténganse. En silencio.
Iván: -¿Eh? Hay que darnos prisa.
Gian: -Ya va siendo hora en que los guardias vengan a hacer sus rondas, así me lo dice mi reloj interno.
Les muestro una sonrisa mientras los hago callar con un “Shuu”.
Es el momento, oigo el sonido de la manilla de la puerta abrirse.
Alguien viene a través de la puerta y entra al pasillo.
Esa persona comienza a caminar a la dirección opuesta a donde nos estamos escondiendo. Los pasos son tranquilos y camina de forma tranquila y lenta mientras se aleja. Es un guardia patrullando.
Gracias a la información del horario, pudimos evitar al guardia. Ahora si podemos continuar avanzando.
Gian: -Justo lo que esperaba El seguir aquí significa que todo va yendo viento en popa, como se planeó.
Iván: -¿Está bien dejarlo ir así?
Gian: -Enrollamos algunas matas y las metimos bajo las sábanas, por lo cual todavía deberíamos de tener tiempo.
Luchino: -¿Y si uno de los presos que nos vio nos delata?
Gian: -Si pasa eso no podremos hacer nada al respecto más que darnos más prisa. Pero siento que esto irá bien de alguna manera.
De nuevo nos pusimos en marcha, poniendo más atención que antes.
Llegamos a la celda 16. La celda más alejada en la esquina.
No lo he conocido aún, pero hay un tipo llamado Owen encerrado aquí.
Rápidamente abro la celda, y cuando entramos, el hombre de mediana edad aparece en la cama despierto.
¿Con que este tipo es Owen?
Él nos está mirando con inquietud…. Maldición, podría comenzar a gritar.
Gian: -Oye, ¿quieres ver a Elena, verdad?
Owen: -¿Eh…? ¿Cómo…?
Me anticipo a Owen con el nombre de su hija.
Gian: -Solamente quieres terminar tu sentencia sin problemas ¿verdad? Entonces, todo lo que necesitas hacer es mirar hacia otro lado. Y si los guardias vienen y te preguntan solo debes responderles algo como “me amenazaron, así que no pude hacer nada” y con eso estarás bien.
Luchino: -Eso es correcto, así que le pedimos que se quede en silencio, señor.
En algún momento, Luchino se acercó al hombre y colgó su brazo alrededor de su hombro. Owen todavía se ve bastante incómodo, pero permaneció callado.
Gian: -Owen, yo soy Giancarlo. ¿Has oído acerca de la situación, no? y también de la compensación ¿verdad? Por favor saque lo que le pedimos que preparara.
Owen: -¿La vela, el mechero, y la larga cadena de hilo?
Como si de repente se diera cuenta de algo, Owen da vuelta dirigiéndose hacia el colchón en donde estaba durmiendo. Observándolo desde la rabilla de mi ojo, cuento las piedras en el suelo.
Ah, solo está revisando algo abajo del colchón. Ha sido un año desde la última vez que estuve aquí.
Gian: -Iván, Giulio, tomen eso de ahí. Nos deslizaremos con esto.
Empujamos a Owen a lado y deslizamos la cama hacia a un lado en el suelo a la distancia.
En el primer piso, las camas no están pegadas a la pared. Las paredes son delgadas, por eso siempre hay un colchón.
Lo que parece debajo no es nada a simple vista.
Pero, después de inspeccionar las losas, encuentro las solapas de papel grueso que había preparado. Son desplegables así que las arranco.
Con las dos partes del papel, los aprieto con una fuerza constante, levantándome para irlas jalando
Y fácilmente un ladrillo se desliza hacia afuera cayendo sobre el piso
Después de eso, saco las losas y los ladrillos, uno tras otro. Bajo el espacio dejado atrás, veo algunas viejas tablas de madera. Cuando las muevo….
Bernardo: -Hey… hey….
El agujero que aparece en el suelo debajo de la pared es estrecho, pareciera como si hubiera sido formado como un anillo con ambos brazos. En ese espacio vacío y oscuro, atrapa todas nuestras miradas.
Iván. -¿Qué es esto? ¿Algún tipo de pasaje secreto?
Gian: -Bingo. Es correcto. Es un túnel que va hasta la salida.
Tomo la vela, el mechero y la cadena de hilo que Owen estuvo buscando, completamente atónito. Compruebo las mercancías. Ninguna de ellas se encuentra en mal estado.
Iván: -Tú…. ¿Cuándo excavaste algo como esto?
Gian: -Yo no lo excavé. He oído a algunos hombres de camino de regreso que lo hicieron por su propia cuenta para poder salir y regresar de la cárcel. Eso puede ser todo.
Owen, que había estado durmiendo en la parte superior de este túnel por todo este tiempo, negó con la cabeza vigorosamente. Supongo que esta es la primera vez que había oído esto.
Los otros cuatro miran hacia abajo tan exasperados e impresionados por el túnel.
Luchino: -Sus orígenes no importan. ¿Cómo es que algo así pudo permanecer escondido por tanto tiempo y logrado no ser destruido?
Gian: -Es obvio por que no sabían de su existencia. Ya sabes que este tipo de cosas secretas son difíciles de manejar. En algún momento, parece que todos lo olvidaron.
Luchino: -¿En verdad? Sí que es gracioso….
Gian. -Además, no ha habido nadie que haya usado este lugar para escaparse en la actualidad.
Giulio: -¿………..?
Gian: -Todos los presos que sabían de esto, decidieron sentarse sobre esto y no usarlo. Si se mantiene solo para usarlo en el comercio de bienes, se puede mantener por más tiempo. Inteligente ¿no?
En realidad, las cosas solo vienen a través de este túnel muy rara vez, y nadie lo utilizó el año pasado.
Oí hablar de este túnel secreto de Simón… el viejo hombre a cargo de la circulación de las mercancías de esta cárcel, hace ya mucho tiempo. Es una carta de triunfo, que se podría usar en caso de que tenga algo que sea absolutamente necesario para poder entrar y salir.
Gian: -Hay otras maneras para poder escapar. Pero… no creen que usar este método es el más apropiado para nosotros que somos cinco.
Es una fortuna que ninguno de los prisioneros de otras salas se hayan encontrado el túnel, y que nadie nunca la haya usado antes para escapar.
Una vez que se usa, no hay duda de que la administración de la cárcel descubriría el túnel. Y probablemente ellos lo llenarían nuevamente.
Sería una pérdida que lo usáramos para luego perderlo de esta manera, pero es nuestra mejor carta para una fuga fácil.
Ahora que he utilizado egoístamente esta carta del triunfo tan precioso, voy a tener que enviar algunos suministros de primera categoría a Simón y compañía, pero será hasta más tarde….
Gian: -Ya va siendo hora de irnos. Owen, ¿podrías regresar las losas y las tablas de madera nuevamente para ocultar la apertura antes de la próxima ronda?, hazlo por el túnel.
Realmente no me importa si encuentran el túnel o no, pero sería maravilloso si pudiéramos conseguir un poco de tiempo extra.
Además, podríamos incluso estar en contacto, si el túnel nunca fuera descubierto.
Si Owen, se mantiene alejado de esto a pesar de toda la conmoción que se hará después de que descubran que no estamos… entonces sería lo mejor para ambos.
Gian: -Bien, vayan uno por uno. Sin peleas ni riñas chicos. Está reforzado ahí abajo, pero es viejo y frágil. Si pasa algo en ese túnel que pueda dañarlo terminaremos enterrados vivos.
Gian: -Avancen muy suave y delicadamente como si estuvieran jugando con la entrada de una virgen.
Iván: -Qué virgen ni que nada, como haremos eso si estamos por entrar a un agujero de mierda que parece conducto de baño.
Quejándose todo el tiempo, Iván se agacha y pone sus pies en el agujero, que está más o menos a la altura del pecho. Agito mi mano, diciéndole que se agache, y así la cabeza de Iván desaparece.
Iván: -¡Oye! ¡Está todo tan oscuro que no veo nada!
Gian: -Al pasar, hay que detenerse allí. Al continuar, más adelante el túnel será más profundo.
Bernardo: -¿Y la luz?
Gian: -Tenemos aquí un mechero y una vela…. Oh, me pregunto si pasará aire ahí abajo.
Luchino: -Espero que no nos quedemos sin oxígeno allí.
Gian: -Está bien. He pasado por allí una vez. Fue una noche de paseo de solo ir y venir
Aunque estoy un poco nervioso ya que nunca he atravesado este túnel siendo cinco personas antes, pero…. por supuesto que no mencionaré nada de esto a nadie.
Nos despedimos de Owen y saltamos abajo en el túnel, uno tras otro.
Me dirijo a la parte delantera y nos abrimos paso gradualmente a través de la oscuridad.
La anchura del túnel es lo suficiente para que una persona pase a través, y hay lugares donde no se puede seguir adelante sin agacharse. De allí y allá, el techo se derrumba un poco, dejando caer la suciedad a nuestros pies.
La madera que sostiene el techo aquí, hasta ahora no han desaparecido ni parece que se haya podrido, pero está mostrando claramente sus años, aunque no del todo.
Simplemente se añade al aspecto viejo y peligroso la apariencia del carbón. Sin la débil luz de la vela, ni siquiera podríamos caminar por aquí.
Con la larga cadena de hilo, en lugar de una cuerda, cada uno se alinea en una fila para no perdernos.
Gian: -Por fuera nos tomaría llegar en cinco minutos pero, por este camino nos tomará unos 20 minutos.
No es una distancia que se pueda hacer tan fácilmente. Tenemos un reemplazo de cuerda, así que no puede ser tan malo, pero vamos muy lento, así que no perdemos de vista la vela que está en manos de Giulio al final de la línea.
Luchino: -Más adelante, ¿a qué lugar saldremos?
Gian: -Llegaremos hasta donde están las paredes. Sé que por ese rumbo no hay guardias, y justo en frente hay una carretera. Vamos a esperar ahí a que nos recojan
Iván: -¿Recojan?
Bernardo: -Te refieres al auto que me pediste que tuviera listo alrededor de los muros de la prisión a partir de media hora después de la salida del sol ¿no?
Gian: -Gracias por esta puesta en marcha, Bernardo. Debió haber sido muy confuso todo este tiempo.
Bernardo: -No…. creo que fue lo correcto mantener esto en secreto ya que no sabemos desde donde se está filtrando la información.
Les pedí a los hombres de Bernardo que esperaran afuera de los muros con el auto de antemano a partir del amanecer.
Ya que estamos en la rara circunstancia en la que no hemos podido ajustar la hora y día de fuga, el conductor debió haber estado viniendo cada día, una y otra vez a partir de anteayer hasta que Bernardo le ordene que se detuviera.
Una vez salgamos del túnel, su nuestro auto nos recoge, a continuación haremos un viaje directo hacia Daivan. No habrá necesidad de colarnos a pie
Gian: -Oh… tsk, la mitad está derrumbada….
Hay una parte del techo donde no estaba reforzada y cedieron las maderas.
Se ha puesto mucho más estrecho, pero al menos el túnel parece seguir adelante.
Iván: -¿Qué? ¿Qué significa esto? Toma la responsabilidad Gian. ¿No podremos pasar?
Gian: -Que se le puede hacer, no es como si tuviera el tiempo para haber hecho el mantenimiento de esta ruta de antemano. Probablemente, del otro lado, la ruta continúa…. Tendremos que pasar por esta parte con cuidado y en voz baja.
Luchino: -Con suavidad y cuidado al igual que estuviéramos tocando a una virgen ¿verdad?
Gian: -Así es.
Iván: -Eso de virgen es aburrido.
Giulio: -Hay que continuar, rápido.
Luchino: -Las vírgenes tienen su lado bueno ¿saben?
Nos agachamos sobre nuestras manos y rodillas para gatear a través uno por uno.
Continuando por el estrecho túnel, se va poniendo un poco más y más pequeño, haciendo que una angustia indescriptible quemara dentro de mí.
Si el techo del túnel hace que de repente nos quedáramos sin aire…. Esto, y otras cosas peores siguen viniendo a través de mi mente.
Gian: -Hnm… un poco más….
De repente, me las arreglo para crear un espacio más amplio, este camino resulta ser más ancho que el de antes y está completamente intacto.
A toda prisa, me tiré fuera del agujero estrecho y llamo a los que están detrás de mí.
Gian: -Está todo bien. A partir de esta parte, el camino es más amplio y reforzado. Solo un poco más… esta es la parte difícil así que tengan cuidado.
Primero viene el mayor de todos, Luchino. Después Bernardo e Iván. Uno tras otro se desliza a través del paso peligroso.
Giulio viene en la parte trasera.
Gian: -¿Estás bien, Giulio?
Giulio: -Si… ah…. No…
De repente, todo lo que nos rodea se sacude y el sonido de la tierra que pareciera que estuviera por derrumbarse asalta nuestros oídos..
Podría haber sido un terremoto o un colapso de alguna parte, pero inconscientemente damos un paso atrás
Aguantamos nuestras respiraciones, pero ya no hay más temblor después de eso.
Pero… el estrecho agujero por el cual los cuatro pasaron hace un momento, que había estado abierto hasta ahora, está enterrado bajo la tierra que cayó desde arriba.
¿Hizo que las paredes llegaran a su límite por cuatro personas? Pero Giulio todavía está adentro.
Luchino. -¡¿Se ha derrumbado?! ¡Oye, Giulio!
Gian: -¡¿Giulio?! ¡¿Estás vivo?!
Bernardo: -¡Démonos prisa en ayudarlo!
Agitados, comenzamos a excavar en la tierra que bloquea el túnel con nuestras manos.
La cadena que habíamos traído con nosotros sobresale de la tierra. Mientras que no esté cortada, lograremos encontrarlo.
Luchino: -Ya paren, si solo excavamos descuidadamente, terminaremos por hacer que se vuelva a derrumbar más tierra.
Iván: -Hey, si no nos alejamos lo más rápido posible, puede que esta parte también se derrumbe.
Gian: -¡Espera, allí!
Un pequeño montón de tierra sale del resto desmoronándose para revelar… dedos….
Gian: -¡Giulio está vivo!
Con las manos desnudas, agarramos la tierra para descubrir la mano de Giulio.
La tomamos y lo jalamos con una facilidad inesperada. Arrastramos el cuerpo de Giulio fuera, o más bien, sube por sí mismo.
No se ve como si hubiera estado enterrado vivo. Giulio no se ve agitado, y cuando nos ve pone una mirada de alivio, él realmente se ve desconcertado.
Giulio: -De repente, enfrente de mí el agujero se cerró, pero estaba bien. Además la cadena de hilo no estaba rota, y podía escuchar sus voces, me pareció que podía subir por mi cuenta, así que comencé a escalar.
Giulio: -Creo que tuve suerte por la fortuna que me brindó.
Gian: -Y yo que sé. Ah, casi se me va la vida…
Ahora estamos por encima. Me apresuro audazmente a través del túnel mucho más extenso viendo que no hay salida, así que busco en el techo con una mano mientras me dirijo hacia otros lados.
Gian: -¿Se han dado cuenta? Ya estamos fuera de la cárcel.
Uno por uno, tomamos los ladrillos para sacarlos. Al abrir un agujero lo suficientemente grande como para que un hombre pudiera salir, tiro de mí mismo hacia el exterior.
En el exterior, veo que nos encontramos en un tipo almacén de materias primas que se encuentran enterrados bajo los montones de cajas de madera y cartón. Es una cabaña construida a un lado del muro robusto de la prisión.
Iván: -Aquí ¿ya estamos fuera de los muros, verdad?
Gian: -Hay que cavar nuevamente el agujero. Al menos hay que cubrir nuestras pistas un poco.
Bernardo: -Fuaa…. Ha pasado un tiempo desde que no respiraba aire fresco.
Dejando a los otros detrás, me deslizo hacia la puerta sin bajar mi guardia, ya que no tengo ni idea de lo que haya afuera.
Nos tardamos un poco más de lo esperado, pero debimos haber hecho un buen tiempo para esperar a que saliera el sol….
Cuando me asomo en silencio hacia el exterior, veo el cielo que ha comenzado a cambiar de color. Justo a tiempo, eh.
Bernardo: -¿Cuándo el auto llegue por nosotros, nos iremos directamente a Daivan?
Gian: -Así es. Buen trabajo.
Luchino me extiende una mano, la cual está a su derecha y justo en su palma tiene el tatuaje del CR5. Mentalmente me río y también extiendo mi mano derecha para chocar manos.
Luchino: -Por el momento, eso es todo ¿no? Ya veremos qué más haremos una vez llegando a Daivan.
A continuación, Bernardo, sonriendo cansadamente, extiende su mano. Una vez más choco mi mano con un “pan”.
Bernardo: -No soy bueno con los lugares estrechos.
Gian: -Como que el aire ahí abajo estaba algo estancado…
Giulio: -…………
Siento los ojos de Giulio en mí mientras también extiende su mano. Por alguna razón, no esperaba que quisiera un choque de manos también.
Iván: -Puede que el plan haya sido un éxito, pero, yo todavía no te acepto como el jefe ¿de acuerdo?
Gian: -Si, si.
Iván: -Hasta que se realice la ceremonia formal ante el jefe y todos los ancianos, sigues siendo solo un capitán. ¡Que está debajo de mí!
Por dios, en verdad que es un hombre que sabe cómo amainar.
Luchino: -¿Está bien que pueda decir que con esto el plan de escape fue un éxito? La prisión está al lado de esa muralla ¿verdad?
Luchino: -Tenemos que alejarnos de aquí lo más pronto posible, es probable que ya hayan comenzado a cazarnos.
Gian: -Tenemos que esperar a que el auto llegue, ya que todos estamos vestidos con esta clase de ropa….
Luchino: -No hay remedio….
Con nuestros oídos centrados en el exterior, nos sentamos en el suelo de la cabaña a lado de nuestras compañeras, las cajas de maderas, y mientras esperamos a nuestro auto, hacemos lo que queremos.
Se está haciendo más y más brillante en el exterior. La mañana ha llegado. Mantengo un ojo en la puerta para ver algún movimiento fuera
Si escuchamos un auto y resulta ser el nuestro, tendremos que salir corriendo y subir en él.
No ha pasado ni un auto por la carretera. ¿Será debido a la hora que tampoco hay transeúntes?
¿Todavía no? Ya han pasado 15 minutos desde entonces.
Gian: -Se está tardando….
Creo que podría ya haber una conmoción en nuestro interior por la ansiedad.
Hemos sobornado a Owen para que guardara silencio, por lo que probablemente cubrirá el túnel para evitar que nos descubran, pero… si los guardias extienden su red de búsqueda en el exterior, no podremos quedarnos aquí por más tiempo.
Luchino: -Por ahora ya deberíamos de estar escuchando al menos un motor, ¿habrá habido algún error? Los arreglos fueron planeados para que se reuniera con nosotros de inmediato ¿verdad?
Giulio mira hacia Bernardo inexpresivo y le pregunta:
Giulio: -¿Hay alguna posibilidad de que su mensaje no haya llegado a Daivan?
Bernardo: -Me aseguré de enviarlo a través de mi abogado, por lo cual debió haber llegado.
Iván: -Si el auto sigue sin venir, ¿Qué haremos? Es tu responsabilidad ¿sabes?
Bernardo: -No creo que el conductor nos haya traicionado.
Luchino: -No hay ninguna garantía. Hay posibilidad de que haya muerto.
Bernardo: -Imposible.
Y en ese momento, comienzan a escucharse las sirenas desde alguna parte.
Es la sirena que suena en situaciones de emergencia. No hay duda, han descubierto que nos hemos fugado del gallinero. A este paso, si nos quedamos aquí, va a ser bastante malo ¿no?
Las sirenas siguen, incluso ahora, se siente como si algunos guardias vinieran a estrellarse contra la puerta y llegar hacia nosotros.
El continuar esperando aquí sería estúpido.
Debemos renunciar a la espera del auto que nos recogería. Es lo que mi sexto sentido me está susurrando
Gian: -En este momento ¿no sería mejor poner a prueba mi suerte?
Susurro esto a mí mismo y los otros me voltean a ver.
Giulio: -¿….?
Iván: -¿Qué tanto estás susurrando?
Gian: -Dejemos este lugar, pero puede que nos vean desde esta puerta. Vamos a ir alrededor de esta esquina, ¡siganme!
Corro sin esperar una respuesta.
Los otros cuatro me siguen sin saber qué carajos está pasando.
Hacemos nuestro camino por una larga trayectoria hasta llegar a la esquina, y finalmente nos encontramos con nuestro primer transeúnte.
Anciana: -¡!! ¡Eeehk!
La abuela cae de espaldas al suelo cuando nos ve. Seguimos corriendo al lado de ella.
Luchino:- La primera mujer que veo después de mucho tiempo y resulta ser una abuela.
Bernardo: -Gian, ¿hacia donde estás corriendo? ¿Qué estás pensando?
Gian: -¡Está aquí! ¡Al fin llegó! Allí!
Un auto está acercándose, acompañado de un gran sonido de motor.
Es un auto fuerte, elegante, pintado de un color rojo chillón.
Bernardo: -Aquel no es un auto que pertenezca a uno de mis subordinados.
Gian: -A partir de ahora se convertirá en nuestro auto.
Bloqueamos la carretera, y el auto hace un chillido parándose justo delante de nosotros.
El conductor es quien esperaba que fuera, juzgando por el color del auto. Sospechaba que hoy comenzaría a trabajar temprano, pero no sabía exactamente la hora en que comenzaría.
Saludo al conductor con una sonrisa burlona.
Gian: -Ohhh director, ¿Cómo está?
Brooks: -Q, Q! Bastardo, ¿Qué haces aquí?
El director me reconoce por ser un preso frecuente.
El director me mira como si no pudiera creer que yo estuviera aquí.
Un momento después, es arrastrado afuera del auto por Luchino y Giulio golpeándolo.
Lo echamos a lado de la carretera y los cinco subimos rápidamente al Alfa Romeo rojo. ¡Es genial y es nuevo!
Bernardo toma el asiento de conductor y no pierde tiempo en arrancarlo.
Bernardo: -¿Por dónde vamos, Gian?
Gian: -Por ahora, hay que salir de aquí y dirigirnos hacia el oeste. Como es una carretera con solo campos y bosques será perfecta para pasar desapercibidos, podremos ponernos en contacto con Daivan desde allí.
Bernardo: -Entendido, ¡Volemos!
El auto chilla con fuerza al dar la vuelta.
Y de nuevo, acelera, pedal a fondo.
Bernardo: -¡Esta velocidad! Como lo supuse ¡no hay nadie que se le compare a un auto italiano!
Iván: -Oye, ¿planeas brincarnos contra aquel portón?
Comienzan a llegar en este momento por el portón hombres uniformados y armados, tratan de hacernos un tipo de llamada.
Ellos pueden reconocernos por nuestra ropa rayada que es llamativa, noto que están inquietos.
Toman como objetivo a nuestro Alfa Romeo, acelerando a la velocidad máxima, tomando el lado izquierdo del desvió y luego a la derecha, debido a los disparos.
Por supuesto que esas balas no nos alcanzan por esta velocidad.
Gian: -¡Es obvio que no nos van a dar! Porque ahora, estoy en mi mejor momento.
Entre las ráfagas de disparos que suenan como música de fondo alzo mi voz riéndome con alegría.
Justo en este momento siento como mi suerte está fluyendo, una gran y fuerte ola vendiendo hacia nosotros, este es uno de esos momentos en donde puedo sentir mi suerte.
Giulio: -Es el verdadero…
Gian: -Eh? ¿Dijiste algo?
Iván que se había agachado en el asiento por el temor de las balas, que a diferencia de mí que no me da miedo para nada, me mira fijamente.
Iván: -El apodo de Lucky Dog, no era pura habladuría ¿verdad?
Gian: -Aunque nunca me he llamado así a mí mismo.
Fijo mi mirada en los altos, altos muros.
Oigan, hay algunos tipos que están regresando a los muros.
Gian: -¡Arrivederci!
Las paredes se van mostrando cada vez más y más pequeñas al momento que nos alejamos de ellas a una velocidad increíble.