Rockwell #43

Arco | Volúmen:

Rockwell

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Rockwell #43- 88%

Bakshi: Oh ~ oh, oh, oh ~ que linda cara. Es tan linda que siento que mi pene se podría volver a poner duro. Oh, eso está mal, muy mal. 

El bastardo loco y alegre me molestó, pisoteando los fragmentos de lo que queda de mi orgullo en el suelo…

Bakshi: Bueno, vendré de nuevo si el viejo me dice algo que tenga para decirte.

Dejando solo esas palabras, Bakshi, puso sus manos en el borde del agujero en el techo por el que acababa de pasar, y se levantó con la fuerza con sus brazos flexibles y desapareció.

¡Maldición! 

No escuché sonido alguno desde el segundo piso que debería haber escalado. En esa oscuridad, parece haberse derretido y desaparecido.

En cuanto a mí, me quedé solo en esta habitación en ruinas y miré la cama sucia. 

¿Me estás diciendo que duerma aquí? ¿Hasta cuánto deberé dormir en esto que parece una cama?

¡Maldita sea! ¡Todo esto apesta! 

¡Joder! ¡Estoy tan enfadado que podía llenar más mi estómago con esa emoción! 

No creo que pueda dormir… maldición.

………………………………………………………………………………………………

— Parte nueva — 

Un canal que corre a lo largo de un área industrial en la ciudad de Rockwell. El edificio se encontraba en la margen derecha de un río inorgánico con hormigón revestido en ambos lados.

El área normalmente estaba desierta. Para ser exactos, era un lugar donde la gente normal no iría.

Allí había un pequeño edificio de varios inquilinos que sirve como cuartel general de la pandilla que controla Rockwell, GD.

En una esquina del edificio, estaba la habitación privada del jefe, donde  se encontraba Ethan McClore. 

Una pequeña luz quedó encendida incluso a medianoche. 

Ethan se recostó en su silla. Colocó una especie de papel sobre la mesa grande sin mucho esfuerzo y después de un tiempo, lo recogió de nuevo.

El papel estaba mojado por la lluvia y ondulado por haber sido doblado, pero parecía ser una carta, el papel era fino y con rastros del sello de cera rasgado.

Ethan: Tu … 

El hombre bajó la mirada al texto de la carta. Ya lo había leído muchas veces desde ese entonces, el texto se había grabado a fuego en su mente.

Ethan lo siguió leyendo con ojos entrecerrados y cansados.

El documento era una carta secreta de la mafia de Daivan, el CR:5. Eran las órdenes que el jefe del CR:5 emitió y que GD robó.

Ethan dobló la carta y la sostuvo en su mano. Se acostó en el respaldo de su silla y miró hacia el techo. No, su mirada se dirigía hacia un lugar más lejano.

Ethan: Alessandro … 

La boca delgada y parecida a una línea del jefe Ethan se movió.

Ethan: Alex … tu … vas en serio, ¿verdad?

Ethan: Ese chico …  a Gian, a mi hijo… realmente hiciste lo que dijiste en ese entonces… yo… (esperen un momento … ¡¿hijo?!)

Ethan: Yo… qué puedo hacer por él Alex, ¿qué debería hacer?  

Esa voz es… el jefe de la pandilla de Rockwell … La voz del jefe Ethan de GD es… débil y ronca. Y cada vez se desvanecía hasta que desapareció.

—- Fin de la parte nueva —- 

……………………………………………………………………………………………..

Ciudad de Rockwell.

En un restaurante utilizado por los capitanes del GD para reuniones. En la tienda donde se paga por el cliente, se encontraba un hombre.   

Dave: ¡Joder! ¡Joder! ¡Jesús, jodete! ¡Buh … uhh!

El gánster, capitán del GD, David Owen estaba solo y frustrado. Vertiendo alcohol a la fuerza en su estómago.

Dave: ¡Joder! ¡Que se joda ese maldito bastardo de Bakshi! ¡Además! ¡Mierda, que también se joda ese maldito anciano! ¡Maldición! ¡Los mataré! 

Ira, impaciencia y miedo. 

Hasta hace apenas medio día, Dave estaba trabajando de acuerdo con sus planes, y el mundo que se suponía que estaba bajo su control.

Se había derrumbado en un instante. El mundo entero se ha convertido en veneno, el enemigo que lo destruirá… 

Dave: ¡Maldita sea! ¡Ese desgraciado de Bakshi! ¡¿Dónde habrá escondido el libro de registro?! 

Subordinado de Dave 1: De ninguna manera, jefe. A pesar de que lo habíamos emboscado, de alguna manera se enteró. 

Dave: ¡Imposible! ¡De ninguna manera ese imbécil podría haberse dado cuenta de mi plan! Joder, ¡maldito bastardo con suerte!

Los gánsteres de los alrededores, que mantenían la distancia, ocultaban sus expresiones de disgusto detrás de sus ojos.

Tal vez, porque hizo una mueca como esa, estaba destinado a estar en el lado perdedor.

Dave: Esto es malo, muy malo. De seguir así no podré entregarles el libro de registro a esos tipos de Chicago. Me matarán por eso. 

Subordinado de Dave 1: Es muy peligroso, jefe. El jefe de Colombi está hablando de traer soldados de Chicago.

Subordinado de Dave 1: Si dejamos que esto continúe.

Dave: ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡La culpa de todo esto es de ese maldito anciano! ¡Joder! ¡Todos mis planes están arruinados! 

En ese momento, sonó el timbre del teléfono en algún lugar y Dave siguió tapándose los oídos y bebiendo.

Subordinado de Dave 2: Disculpe, tiene una llamada. Esa persona dice que tiene algo que hablar con usted, jefe. 

Dave: ¡¿Qué?! ¡¿Quién y dónde?! No me digas que es ese bastardo de Honus … Habla demasiado tarde. 

Subordinado de Dave 2: No, se equivoca. Uhm … Esa persona no dio su nombre. 

Dave: ¡¿Ahh?! ¡Que no me joda! ¡Solo cuelga ese teléfono! 

Subordinado de Dave 2: N-No … eso … eso. 

El subordinado que descolgó el teléfono escuchó las palabras que venían del otro lado del auricular y tragó saliva. Dijo con un tono como si tuviera una navaja en la boca.

Subordinado de Dave 2: Este tipo … dice que quiere hablar sobre el libro de registro con usted, el señor Dave Owen. 

Dae: ¿Qué has dicho? ¡¿Quién es ese?! ¿Cómo es que sabe sobre el libro de registro? ¡Ahh, trae ahora mismo ese teléfono aquí! ¡Rápido! 

El subordinado que tomó la llamada parecía aliviado de poder pasarle el teléfono y arrastró el cable desde atrás y trajo el teléfono.

Dave: Yo soy Owen. ¿Quién carajos eres, bastardo? 

Ante la voz de Dave  tras unos segundos de silencio y desde el otro lado del receptor, una voz que sonaba como si tuviera una ligera sonrisa, pero al mismo tiempo fría se escuchó.

Norman: Buenas noches. Es usted, el señor Dave Owen, del GD, ¿cierto? 

Norman: Me enteré de usted por su colega, el señor González. Déjeme darle mis más sinceras condolencias.  

Dave: ¿Quién eres tú? ¿Qué clase de relación tenías con González? No, más bien, ¡¿cómo es que sabes del libro de registro?! 

Norman: Soy uno de los clientes del señor González. Desafortunadamente, antes de cumplir con su acuerdo, él…

Norman: Tuvo un desafortunado accidente en la prisión. Eso es lo que ustedes deben saber bien.

Dave: No me digas que ¡eres uno de los que lo mataron! 

Norman: De ninguna manera. No soy policía ni estoy relacionado con ellos a diferencia de esos tipos que no fueron bien a la escuela, soy… alguien involucrado en negocios. 

Dave: ¿Y entonces? ¿Qué es lo que quiere un hombre de negocios tratar conmigo? Espero que seas consciente de con quién estás negociando. Al menos debes de saber que no soy una persona como esos sujetos de la cámara de comercio de mierda que hay aquí. 

Norman: Por supuesto que estoy consciente. Eres una de las personas de alto rango en Rockwell. El número 2 del GD. Este negocio que quiero hacer es un trato que solo tú puedes hacer. 

Dave: Fun, maldito bastardo hablador. 

Norman: Volvamos al tema, ¿de acuerdo? Uno de mis negocios está a punto de quebrar debido al problema con el señor González.

Norman: Estoy en medio de la búsqueda de un nuevo compañero de negocios desde la pérdida de él. Así que si me disculpa mi atrevimiento, terminé por comunicarme con usted. Señor Owen, es un superior pero no sé qué decirle. Solo espero que pueda escucharme, no creo que le haga daño. 

Dave: Ho, ho … con que quieres negociar, eh. Entonces, eso quiere decir, que también estás interesado sobre el libro de registro, ¿verdad? 

Norman: Pff, jajaja me alegra mucho que seas una persona que entiende rápido. Fue correcto haberte elegido a ti en lugar de Honus. Tú y yo, somos personas con mucha suerte. 

Dave: Heh … con suerte, eh. Muy bien, estoy de acuerdo. ¿Entonces? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué planeas hacer con el libro de registro? 

Dave finalmente se había encontrado a sí mismo de nuevo. Eligió con cuidado sus palabras para que la persona al otro lado del teléfono no se diera cuenta que aún no tiene el libro en su poder. 

Dave: Te dejaré algo en claro primero. La cosa que González se llevó, bueno, el libro de registro, está ahora mismo bajo el poder de nosotros, el GD. 

Norman: Ya veo. Entonces valió la pena hacer esta llamada. 

Dave: Sin embargo, ese objeto le pertenecía originalmente a Chicago. Aunque tú me dieras 100,000 dólares, no te lo daría. 

Dave: Soy muy diferente al “desafortunado” González. Espero que estés consciente de eso, ¿de acuerdo? 

Norman: Creo que soy consciente de tu situación. De lo que voy a hablar ahora es de un tema diferente. 

La voz al otro lado del teléfono tras decir eso, hizo que Owen se preguntará si se estaba riendo.  Después de dar un suspiro espeluznante, hubo unos segundos de silencio. 

Norman: El señor González dijo que el jefe de la GD era el señor Ethan, ¿cierto? Su nombre también está en el libro de registro, ¿no es así? 

Norman: Es por eso que incluso envió a un sicario para tratar de recuperar el libro … Con o sin pacto con Chicago. 

Dave: Quien sabe. Yo no estoy al tanto de la situación del jefe. 

Este tipo… un  sudor espeluznante gotea por el cuello de Dave. 

Dave: No creo que lo seas, pero ¿eres funcionario del IRS? ¿Estás buscando la próxima presa para el jefe Ness? Entonces si es así, estás en la puerta equivocada. 

Norman: Haré como que no acabo de escuchar eso. Déjame contarte una historia ficticia. Por ejemplo, el jefe de GD, Ethan… Si lo arrestan y lo procesan, los miembros de GD también serán investigados pero… 

Norman:¿y si el cargo de Ethan es evasión de impuestos? Después del arresto del jefe, ¿no crees que el Chicago Outlander será destruido por la persecución judicial? 

Dave: ¡¡Qué!! Él…

Norman: Así es, señor Owen. Quisiera tener bajo mi poder el libro de registro. Y para eso, me gustaría contar con tu fuerza y la de tus subordinados.  

Dave tragó saliva, y luego, en un momento de revelación, un escalofrío lo recorrió.

Es posible que haya sido intervenido … (esto quiere decir, que probablemente, la llamada que está teniendo con Norman, está siendo espiada)  

Dave: Aunque me digas eso …. Este tipo de conversación, no es algo que se deba efectuar por llamada telefónica. 

Norman: Fuf, jaja, estás siendo precavido, ¿verdad? No es de extrañar. Podrías estar siendo espiado por tu jefe, ¿no es así? 

Dave: ¡Maldito bastardo! ¿Y entonces? 

Norman: Para probar que no estás siendo intervenido … Primero, déjame establecer las condiciones. Como dije antes, lo que quiero es ese libro de registro contable. 

Norman: Si estás dispuesto a dármelo, entonces … 

Norman: Supongamos que, después de arrestar al jefe Ethan, me topé con un libro contable durante la investigación. ¿Qué tal eso? De esa manera, toda  la responsabilidad caerá en Ethan. Los de Chicago, no tendrán razón alguna para culparte por eso.

Norman: En primer lugar, una vez que el libro esté en nuestras manos, ya no podrán hacer nada. Outlander estará terminado esta vez. 

Norman: Solo sobrevivirá el grupo que ha tratado conmigo. Tu asiento estará reservado allí en un futuro cercano ¿Qué te parece? 

Dave: Con que es así, maldito bastardo astuto. Estás diciendo que somos simplemente unos extras y no es necesario que se preocupen por nosotros, ¿verdad?

Norman: Señor Owen. ¿Quieres terminar como un aparato en una ciudad rural deprimida? 

Dave: ¡Jodete! Ya veo. Comienzo a comprender el tipo de persona que eres. Eres un bastardo peor que el mismísimo infierno. 

Norman: No quiero el alma del señor demonio Fausto. Todo lo que quiero es ese libro de registro. Lo diré de nuevo. Si me das el libro de registro contable, aunque solo sea información sobre su paradero, lo usaré como evidencia para arrestar al jefe Ethan. Lo mismo ocurrirá con la organización de Chicago que tiene su nombre en el libro. Y tú serás el gobernante de Rockwell. 

Dave: Si sabes tanto… ¿por qué no me arrestas y me obligas a revelar dónde está el libro? No puedo ver a donde está llevando esta conversación. 

Norman: Tus temores están justificados. Quiero decir, ahora no eres tú quien tiene el libro bajo su poder. 

Dave: ¡¿?! 

Norman: El libro de registro contable ha sido robado y escondido por Bakshi, el asesino de GD que asesinó al señor González ¿no es así?  Y tiene un aliado.

Norman: Giancarlo, quien guio la fuga. Miembro de la Mafia CR: 5, comúnmente conocido como Lucky Dog. Estos dos son nuestros obstáculos. 

¿Cómo? El sonido de la risa irónica, como si no pudiera evitar preguntarse con ironía fue expulsado por Dave, al escuchar el nombre de Bakshi, y  Lucky Dog. Una creciente ira le hirvió su nuca.

Dave: ¡Nh! ¡J-Joder, maldita sean! ¡¡Aaaah, claro!! Esos tipos ¡Maldito mocoso de Daivan! ¡Por culpa de él, yo  estoy pasando por esto!  

Norman: Tranquilízate. Jejeje, nosotros tenemos al mismo enemigo. ¿No crees que seríamos excelentes compañeros? 

Dave: ¡Joder! No tiene sentido seguir hablando por teléfono. ¿Dónde estás? Hablemos en persona.

Norman: Tienes razón. Bueno, sal de ese restaurante de poca monta. 

Dave: ¿Q-Qué has dicho? 

Dave miró alrededor de la tienda con una mirada sorprendida, luego tiró el teléfono sobre la mesa, llamó a sus inquietos subordinados y corrió hacia la puerta.

Afuera de la tienda, en la noche, polvorienta la farola aún encendida, debajo, junto a la cabina del teléfono público aún intacta.

Dave: ¡Ah! ¿Eres tú? 

Ahí, estaba un hombre alto con un abrigo bien cortado. Y un hombrecito gruñón, gordo y desaliñado. 

La persona que habló antes por teléfono probablemente era el hombre alto, con anteojos. El hombrecito tiene una pistola en la mano debajo de su abrigo.

Dave: ¿Quién eres tú? 

Norman: Lo siento. Los negocios rápidos son lo más importante. Espero que usted pueda entenderlo, señor Owen. 

El hombre alto era el agente Norman Ainsworth, quien mostraba una sonrisa afilada detrás de sus lentes.

…………………………………………………………………………………………………………………

Gian: Uh … aahg. 

Yo …. ¿dónde estoy? Veía un techo sucio, techos con agujeros. 

Una cama sucia, y manchada, un papel tapiz desgarrado. La luz del sol entrando por las ventanas polvorientas. El aire es tibio, con un ligero olor a fogatas y cenizas.

Este lugar es… Ahh, maldito cabrón. 

¡Maldito bastardo! 

Qué patético. 

Este es lugar es un maldito escondite en algún lugar de Rockwell utilizado por ese bastardo loco, Bakshi.  

Qué patético. 

Estaba teniendo un sueño estúpido, y parecía que estaba sufriendo por eso. Realmente patético.

Los sueños son así para todos. No importa si te despiertas. 

No hay nadie en la habitación. Ni una sombra o la silueta del bastardo de Bakshi. La puerta de la habitación estaba entreabierta, balanceándose con el viento.

Debe de ser una broma. La puerta no está con llave y mucho menos hay un guardia.  Ahora mismo, yo no valgo ni para ser un rehén. 

Maldita sea. ¿Qué hora es?

¿Qué debería hacer? Hasta la noche del primer día, ese cabrón loco me trataba como un prisionero de guerra, no más bien, era un juguete, uno que fue guardado. 

No soy diferente a un verdadero perro callejero durmiendo en una casa abandonada.

En la mesa polvorienta donde desvió la mirada, en lugar de la botella de agua a medio beber que se había caído, había algo desconocido colocado allí.

No estaba allí cuando me fui a la cama esa noche.

¿Es en serio? 

Yo recogí el arma de acero negro. Está pesado. Es una pistola, un modelo que nunca he visto antes.

¿Quizás esto? ¿Será un repuesto para esta pistola? 

Hay dos revistas separadas con balas amarillas opacas. Huele a aceite frío y tiene un brillo tenue que parece muy cuidado.

¿Este tipo quiere que yo tenga esta arma?

¿Qué significa esto? ¿No se supone que soy un prisionero? 

En cuanto al amar ¿Qué quiere que haga? Estos tipos ¿hasta dónde me están subestimando? 

¡Que se joda! ¿En dónde está ese bastardo? 

Agarró la pistola y después de dudar un rato, la puse delante de mis pantalones como un matón en una película del oeste.

Colocó una revista de repuesto en mi bolsillo y el arma que fue colocada como un pisapapeles en un paquete de papel. Dirigí mi atención hacia eso y me quedé quieto por un rato.

¿Por qué? 

En el paquete de papel había un montón de billetes de dólares usados. Los billetes eran de $1 y $5. Había alrededor de $50. 

Debajo del paquete había un trozo de papel que al principio pensé que era un impreso, en letras tan formales. 

En el papel venía escrito: “Te daré esto, puedes hacer lo que quieras, E.M” 

Solo venía escrito eso. 

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x