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A las ocho y pico de la noche, Wu Suowei regresó del campo de baloncesto y vio que Jiang Xiaoshuai aún estaba en la clínica.
—Eh, ¿por qué todavía no te has ido?
Jiang Xiaoshuai dijo con aburrimiento:
—Por miedo a que te ocurriera algo.
—¿Qué podría ocurrirme?— Wu Suowei se quitó la sudada chaqueta y la colgó en la pared, diciendo despreocupadamente:
—¿Temes que ese calvo me cause problemas? Tranquilo, ya he pensado en una estrategia infalible.
En su corazón, Jiang Xiaoshuai no era tan optimista. Conocía demasiado bien a los hombres. La mirada de Chi Cheng claramente decía que quería comerse a alguien.
Wu Suowei de repente se acercó a Jiang Xiaoshuai, sus negros y brillantes ojos observándolo, y dijo alegremente:
—¿No has estado siempre esperando que él me cause problemas? ¿Por qué ahora que realmente viene, en cambio estás preocupado?
—¿Acaso es lo mismo?— Jiang Xiaoshuai pellizcó la nariz de Wu Suowei:
—Si solo fueran abrazos y caricias no me preocuparían, ¡pero si te fuerza, podrías terminar medio muerto! Si me quedo aquí, en caso de alguna situación especial, al menos habrá alguien para ayudarte.
Wu Suowei se pasó la mano por la cabeza, sacudiendo innumerables gotas de agua.
—¿Sería tan malo?
Jiang Xiaoshuai tenía una mirada profundamente oscura.
—Te lo digo desde la experiencia de quien ya ha pasado por esto y sí lo es.
Wu Suowei no dijo nada, giró y entró al dormitorio.
[====✧×✧====]
Media hora después, Chi Cheng realmente vino.
Jiang Xiaoshuai estaba recogiendo cosas en la sala de tratamiento cuando escuchó pasos, sus nervios se tensaron al máximo, pero al voltear y mirar a Chi Cheng, su expresión era completamente calmada.
—¿Buscas a Wu Suowei?
Los feroces ojos de Chi Cheng se estrecharon ligeramente, lo que contaba como respuesta.
Jiang Xiaoshuai dijo:
—Está en la habitación interior.
Cuando Chi Cheng pasó junto a Jiang Xiaoshuai, sus pasos se detuvieron, y preguntó:
—¿Ustedes dos viven juntos?
—No, estoy recogiendo mis cosas, me iré en seguida.
Chi Cheng empujó la puerta y entró.
Jiang Xiaoshuai inmediatamente soltó las cosas que tenía en las manos, se deslizó hasta la puerta y escuchó a escondidas los movimientos adentro.
[====✧×✧====]
Al entrar en la habitación, la mirada de Chi Cheng se desplazó y se enfocó en el escritorio. Aquel hombre que había declarado que lo follaría, ya estaba dormido sobre la mesa. A su lado había dos pilas gruesas de libros. Chi Cheng los hojeó uno por uno; todos eran obras clásicas occidentales, mayormente de economía y política. Al llegar al último libro, encontró una hoja de papel debajo.
Chi Cheng sacó esa hoja. Estaba impresa con una tabla cuyo encabezado decía: “Lista de lecturas obligatorias para la especialidad en Ciencias Políticas de la Universidad de Nueva York”.
Abajo estaban listados más de cuarenta libros, los mismos que acababa de hojear.
El corazón de Chi Cheng se estremeció levemente.
De repente recordó la expresión seria de Wu Suowei discutiendo teorías políticas en la casa de té. ¿En ese momento él esperaba impresionarlo? ¿Cuán complicados debieron ser los sentimientos de este graduado en ciencias de una universidad prestigiosa, obligándose a leer estos libros? ¿Aquella vez que se durmió en el concierto, en realidad fue porque se había desvelado?
Desde que Chi Cheng conoció a Wu Suowei, éste siempre había usado esta torpe manera de acercarse y al mismo tiempo distanciarse de él.
Wu Suowei estaba acostado completamente quieto, en apariencia profundamente dormido, pero en realidad tenía un cronómetro mental contando el tiempo.
De repente, alguien le acarició la frente.
Wu Suowei fingió haber sido despertado, se frotó los ojos y miró a Chi Cheng con impaciencia.
Chi Cheng aún sostenía firmemente aquella lista de libros en la mano.
Wu Suowei la arrebató de un tirón, con una expresión complicada como la de alguien cuyo pensamiento ha sido descubierto pero que se resiste ferozmente a admitirlo. Aunque en realidad, él mismo había puesto esa lista ahí.
—¿Quién te dio permiso para hurgar en mis cosas?
La mirada cargada de intensidad de Chi Cheng escrutó el rostro de Wu Suowei:
—Solo quería averiguar qué libros lee usualmente alguien que dice querer follarme, qué clase de líder espiritual lo guía para soltar estas declaraciones en contra del cielo.
El corazón de Wu Suowei se tensó. ¡Mierda! ¿Cómo es que todavía recuerda este asunto? Creía que Chi Cheng, conmovido, habría olvidado ese incidente. Mientras lo maldecía mentalmente por rencoroso, también se sentía injustamente tratado, ¿Por qué vienes a ajustar cuentas conmigo? ¿Tú puedes decir que quieres follarme, pero yo no puedo decir que quiero follarte a ti?
Mientras pensaba esto, sus cortos cabellos fueron repentinamente tirados con fuerza, haciendo que su cabeza se inclinara hacia atrás en un gran ángulo.
El rostro de Chi Cheng se acercó a Wu Suowei hasta que sus narices se tocaron.
—¿Cuándo empezaste a desearme?— preguntó Chi Cheng con una sonrisa cargada de intención.
Wu Suowei: —…